Armando G. Tejeda Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 17 de mayo de 2026, p. 23
Madrid. Este domingo se celebran elecciones autonómicas en una de las plazas claves del país, Andalucía, la comunidad autónoma más poblada y por tanto con el mayor número de electores, cerca de siete millones.
Las encuestas auguran una nueva victoria del bloque de la derecha, pero está en duda si el Partido Popular (PP) y su candidato, Juan Manuel Moreno Bonilla, revalidarán la mayoría absoluta que lograron hace cuatro años y, de esta manera, no depender de Vox para formar gobierno.
En el escenario para este día también se da por hecha una nueva debacle del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el cual gobernó Anducía durante cuatro décadas consecutivas, hasta 2019, cuando Moreno Bonilla se convirtió en el primer presidente autonómico de derecha, desde la restauración de la democracia.
Su primera relección en el cargo fue en 2022, con mayoría absoluta, mientras el socialismo empezó su declive con el peor resultado de su historia: 30 diputados frente a 58 del Partido Popular.
Moreno Bonilla representa al ala moderada del PP, con formas y políticas en ocasiones antagónicas a las de otros presidentes autonómicos de derecha, como Isabel Díaz Ayuso, en Madrid. Las encuestas le auguran un triunfo en la jornada electoral por encima de los 54 escaños, pero para lograr la mayoría absoluta necesita 55.
Su principal adversaria es la socialista María Jesús Montero, del PSOE, quien es ex vicepresidenta primera del gobierno español, y con una larga trayectoria en el sector público, donde fue consejera de Sanidad durante el largo periodo de gobierno del socialismo en Andalucía.
En el bloque de la izquierda acuden también a las urnas Adelante Andalucía y Por Andalucía, que en conjunto conseguirán entre 10 y 12 escaños, según las encuestas.
Prevén avance de Vox, al igual en otras regiones
Al igual que en otras regiones, el partido que más crece será el ultraderechista Vox, que podría pasar de los 14 escaños que tiene actualmente a 16 o 18, que le permitirían ser clave para la gobernabilidad.
Admite Milei haber causado grave deterioro social y “enorme frustración” en Argentina
Stella Calloni Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 17 de mayo de 2026, p. 19
Buenos Aires. El presidente Javier Milei descalificó la reciente multitudinaria marcha en defensa de la universidad pública, al tiempo que reconoció el grave deterioro social en el país, así como haber causado “una enorme frustración” a la gente, en una entrevista esta semana.
El mandatario atribuyó la movilización al peronismo, y aseguró que supuestamente enfrentó un “golpe de Estado” que habría ocurrido después del triunfo de la oficialista la Libertad Avanza (LLA) en las elecciones porteñas.
Afirmó que comprende que “le generó una frustración enorme” a la sociedad con los programas de ajuste y que uno no se puede olvidar que hay gente atrás.
Enseguida lanzó una catarata de insultos: “no es… ¡cómo me masturbo mejor con un modelo! Es que tengo que tomar decisiones en un mundo con una incertidumbre de la reputa madre”, y volvió a atribuir a la oposición la parálisis económica.
Sostuvo que resistió a un intento de coima (soborno) que le ofreció un empresario, por lo cual la diputada Marcela Pagano, quien se alejó del oficialismo, lo denunció ante la justicia penal por presunto encubrimiento, ya que dar o recibir soborno es un delito y el mandatario estaba obligado a denunciar el hecho ante la Justicia.
Revés para las Abuelas de la Plaza de Mayo
El juez federal Alejo Gómez Padilla presentó una medida cautelar ante la disposición oficial de cerrar el Banco de Datos Genéticos, que representa otro golpe contra los derechos humanos, en especial contra las Abuelas de la Plaza de Mayo, quienes lograron después de una dura lucha su incorporación en la legislación nacional, lo que permitió identificar y recuperar a más de cien niños de los más de 400 hijos de detenidos desaparecidos por los militares en la dictadura (1975-1983).
Abuelas y organismos de derechos humanos siguen en alerta ante las acciones del gobierno de Milei.
La persecución político-judicial y mediática impulsada por el gobierno se acentuó mientras se hace insostenible la corrupción de funcionarios de su entorno íntimo. Uno de sus jueces “preferidos”, Julián Ercolini, procesó a la ex fiscal Viviana Fein, reconocida por su honestidad y profesionalismo, por presunto “encubrimiento agravado” en la investigación de supuestas irregularidades en la muerte del fiscal Alberto Nisman, en enero de 2015, que los peritos de larga experiencia de la Corte atribuyeron a un suicidio.
En el marco de su campaña electoral, Mauricio Macri, electo presidente en 2015, utilizó el hecho para promover la idea del supuesto asesinato de Nisman del que responsabilizaba al gobierno de la ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. Los medios vinculados al poder llegaron a señalar que Nisman fue asesinado por un comando venezolano e iraní, lo cual fue rebatido por los hechos. El fiscal fue encontrado muerto por su madre, Sara Garfunkel, en la madrugada del 19 de enero de 2015 (su deceso se produjo el 18) atravesado en el baño por lo cual sólo se podía entreabrir la puerta.
El pasado 30 de abril, el gobierno de Milei ordenó ocho allanamientos silenciosos e ilegales en los domicilios de familias musulmanas argentinas, en forma violenta, y detuvo por varios días a algunas personas, hasta que la Federación de Entidades Islámicas de la República Argentina, junto a otras organizaciones de la comunidad, calificó los allanamientos de “injustos, violentos y con sesgo ideológico. Otra vez se sabrá que son personas inocentes, víctimas de falsas informaciones de inteligencia que siguen pistas falsas de origen sionista”, difundió Página 12.
Las artes perdidas
Foto Luis Castillo Foto autor
Jorge Durand
17 de mayo de 2026 00:03
Se ha puesto otra vez en el tapete hacer un balance de la época colonial, con la intempestiva visita de la señora Díaz Ayuso, verdadera hincha pelotas, que vino a plantar una pica en el Zócalo, defendiendo, nada más y nada menos, que a Hernán Cortés.
Todo tiene un devenir, hay artes y oficios que se pierden, otros que perduran y muchos más que se transforman. Las razones pueden ser diversas, unas se exterminan, otras se prohíben, otras se fomentan, unas más se transforman, evolucionan.
Un arte del que se habla y conoce muy poco es el del tatuaje y las escarificaciones, tremendamente popular entre la población autóctona de las Américas y que fue borrado del mapa, de manera fulminante.
Toda la cerámica prehispánica da muestra de una gran tradición, variedad y técnicas del tatuaje en diferentes etnias y culturas americanas.
Quizá el único lugar donde sobrevivió fue en las comunidades amazónicas, donde llegó muy tarde la Iglesia y la modernidad.
Además de las múltiples representaciones del tatuaje en la cerámica precolombina, hay numerosos ejemplos de momias con tatuajes, especialmente las del Perú, como las serpientes en los brazos y dedos de la Señora de Cao.
En México también hay un ejemplo en la Momia Tolteca, encontrada en 1889 en Santa María Camotlán, Oaxaca, que tiene hermosos tatuajes geométricos.
El tatuaje es tan antiguo como universal, es seña de identidad y pertenencia, es arte, es cultura.
No hay que ser adivino para afirmar que la Iglesia tuvo qué ver en este asunto de la erradicación, como si fuera una plaga maligna, maléfica. Un asunto, disque civilizatorio.
La erradicación de idolatrías en México fue tenaz, implacable y se llevó de paso a obras de arte monumentales. Pienso en los talladores, los maestros picapedreros que esculpieron la Coatlicue, la Coyolxauqui, e incluso la Tlaltecuhtli, que según dicen, llegó navegando por Texcoco.
Estas tres señoras son ejemplos magníficos del diseño, concepción y ejecución del tallado en piedra, verdaderas obras maestras.
¿Dónde están estos talladores de tlálocs, chacmoles, serpientes emplumadas y tantas otras magníficas esculturas, que en estos días, precisamente, se exponen en Madrid.
Hay ejemplos de este expertise en algunas iglesias coloniales, sobre todo barrocas, en columnas, cruces y pilas bautismales.
También quedaron algunos picapedreros que hacen molcajetes y metates, pero quedan muy lejos de las que hemos venido señalando.
Ciertamente, todo un arte y una tecnología que se perdió.
En el Perú prehispánico se dieron también ejemplos monumentales del manejo de la piedra para la construcción de casas edificios y fortalezas como Sacsayhuamán, el Coricancha, Machu Picchu... Construcciones sobrias, sin mayores detalles o adornos que los que ofrece la perfección, el cuidado y el encaje perfecto de piedras con volúmenes asimétricos.
La solidez y la perfección de las construcciones incas en la ciudad del Cusco le valieron la preservación de muchos de sus edificios, calles y trazado urbano.
A diferencia de la Ciudad de México, donde la mayoría de sus edificios quedaron sepultados y se construyó encima. Siglos después se han podido rescatar las bases del templo mayor y otros edificios, pero mucho antes incluso que Tenochtitlan, tenemos ejemplos de grandes ciudades que todavía guardan parte de su esplendor, como Teotihuacan, un espacio construido y diseñado de dimensiones colosales.
Y los ejemplos se multiplican por todo el territorio, como la ciudad del Tajín y la pirámide de los nichos; la de Chichén Itzá, que articula ingeniería, arquitectura y astronomía de manera única e irrepetible; la de Monte Albán, en Oaxaca, con una plaza inmensa de una acústica sorprendente.
Dicen que cuando los españoles conquistadores llegaron a Cholula no daban crédito del tamaño de la pirámide, pero, sobre todo, dicen los cronistas, de las dimensiones, diseño y orden de la ciudad.
Sólo quedan restos y una pirámide trunca con una iglesia construida en la cima, como símbolo de superioridad y dominio.
Para encender más la polémica, a su regreso a Madrid, la señora Díaz Ayuso dijo: “México no existió hasta la llegada de los españoles”.
Ella confunde el antes con el después. En efecto, el México antiguo de indios tatuados y de guerreros emplumados, de grandes talladores, tatuadores, ceramistas, tejedores, arquitectos y astrónomos dejó de existir después de la llegada de los españoles.
Como quiera, en su caso persiste esa pretensión y prurito de superioridad, algo que también distinguía a Hernán Cortés.
La marcha de la economía estadunidense: la primera
José Antonio Rojas Nieto
Las series históricas de producción industrial, capacidad industrial total y utilización de capacidad de Estados Unidos desde 1960 hasta 2025 permiten observar con claridad una de las transformaciones más profundas del capitalismo contemporáneo. Sí, se trata del tránsito de una economía industrial expansiva y relativamente integrada a otra marcada por la sobrecapacidad estructural, la financiarización y la pérdida relativa de dinamismo manufacturero.
Durante la década de 1960 y principios de la de 1970, la economía industrial estadunidense operaba todavía bajo el viejo patrón fordista. La producción industrial crecía aceleradamente y la expansión de la capacidad instalada mantenía una relación relativamente armónica con el crecimiento de la demanda. La utilización de capacidad permanecía elevada. Estados Unidos seguía siendo el gran centro industrial del capitalismo mundial.
La crisis petrolera de 1973-1975 y posteriormente la de 1979-1982 marcaron un punto de ruptura. La producción comenzó a desacelerarse, mientras la capacidad industrial continuó creciendo. Desde entonces aparece una tendencia histórica decisiva: el aparato productivo sigue ampliándose, pero la economía tiene crecientes dificultades para absorber plenamente esa capacidad.
La restructuración neoliberal de las décadas de 1980 y 1990 permitió una recuperación parcial. La automatización, la globalización productiva y el desplazamiento industrial hacia México y Asia redujeron costos y elevaron la productividad. Sin embargo, el problema estructural no desapareció. Simplemente fue desplazado territorialmente. La industria estadunidense empezó a sustentarse crecientemente en cadenas globales de producción y en la expansión financiera.
A partir de 2001, con el ascenso acelerado de China como gran plataforma manufacturera mundial, la tendencia se volvió más evidente. La capacidad industrial total continuó aumentando, pero la utilización promedio empezó a mostrar una debilidad persistente. La sobrecapacidad dejó de ser un fenómeno puramente recesivo y se transformó en un rasgo estructural del sistema.
La crisis financiera de 2008 reveló crudamente esa contradicción. La producción industrial colapsó, mientras la capacidad instalada permaneció. El resultado fue una explosión de capacidad ociosa. Algo semejante ocurrió durante la pandemia de 2020, cuando la economía industrial sufrió una interrupción súbita mientras el aparato productivo seguía existiendo físicamente.
Las series históricas mostraron –aún lo muestran– que el capitalismo estadunidense contemporáneo ya no enfrenta únicamente ciclos industriales tradicionales. Enfrenta una transformación histórica más profunda, caracterizada por la coexistencia de enormes capacidades tecnológicas y productivas con crecientes dificultades para utilizar dichas capacidades plenamente de manera sostenida y rentable.
La paradoja es notoria. Estados Unidos conserva una enorme capacidad industrial, científica, tecnológica y energética. Pero –precisamente– esa capacidad acumulada, combinada con la competencia mundial, la financiarización y la desaceleración relativa de la demanda, produjo –aún lo hace– una tendencia persistente hacia la sobrecapacidad, con su efecto inmediato, un estancamiento o incluso un descenso de la rentabilidad general de la economía. Es cierto que la economía industrial estadunidense no desaparece. Se transforma. Y esa transformación expresa quizá una transición histórica del capitalismo industrial clásico, hacia otra etapa todavía inestable y contradictoria, de la que Estados Unidos no se librará fácilmente. De ahí, sin duda, su renovada economía de guerra. De veras.
antoniorn@economia.unam.mx