domingo, 23 de abril de 2017

Mientras más loco Trump, más en serio lo toma el mundo.

Robert Fisk
Mientras más peligroso se vuelve el chiflado presidente estadunidense, más sano cree el mundo que está. Basta con mirar la mitad inicial de sus primeros 100 días en el cargo: los frenéticos tuits, las mentiras, las fantasías y valoración de sí mismo de este líder misógino del mundo occidental nos tenían pasmados a todos. Pero en el momento en que se lanzó a la guerra en Yemen, disparó misiles a Siria y bombardeó Afganistán, hasta los medios estadunidenses a los que Trump había condenado con tanta ferocidad comenzaron a tratarlo con respeto. Y lo mismo hizo el resto del planeta.
Una cosa es tener en la Casa Blanca a un lunático que ve la televisión de madrugada y tuitea todo el día. Pero ahora resulta que cuando ese lunático va a la guerra se vuelve una mejor apuesta para la democracia, un presidente fuerte que enfrenta a los tiranos (a menos que sean sauditas, turcos o egipcios) y que actúa por emoción humana y no por cinismo.
¿De qué otro modo puede uno explicarse la extraordinaria nota en el New York Times que relataba cómo la angustia de Trump ante las imágenes de la muerte de bebés sirios lo impulsó a abandonar el aislacionismo?
A los estadunidenses les encanta la acción, pero típicamente han confundido el infantilismo guerrerista de Trump con una toma madura de decisiones. ¿Qué otra cosa se puede pensar cuando un columnista normalmente sano como David Ignatius compara de pronto a Trump con Harry Truman y elogia la flexibilidad y pragmatismo de su demencial presidente?

América Latina con México.

Pablo Gentili*
A México lo atacan desde afuera y desde adentro.
Desde afuera, el nuevo presidente de Estados Unidos lidera una feroz ofensiva contra la soberanía y la dignidad de la nación mexicana. Donald Trump parece haber encarnado todas las obsesiones racistas y coloniales de un importante sector de las élites estadunidenses. Unas élites que siempre han contado con sumisos, complacientes y generosos aliados en la derecha política mexicana y en los sectores empresariales o mediáticos más poderosos del país.
Desde adentro, México sufre las gravísimas consecuencias de una larga secuencia de gobiernos neoliberales que han multiplicado la pobreza, la exclusión, el abandono y la violencia que carcome la vida de millones de mexicanos y mexicanas todos los días. Así, a pesar de las promesas de prosperidad que acompañaron la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, desde 1993, se mantuvieron o aumentaron los niveles de pobreza, la desigualdad y la injusticia social. Este proceso explica que, en medio de tanta miseria y abandono, México posea el cuarto hombre más rico del planeta y 35 multimillonarios en la lista de las fortunas más poderosas del mundo. Pero el caso mexicano pone trágicamente en evidencia que la desigualdad extrema no vulnera sólo los ingresos y las oportunidades de consumo de los más pobres. La desigualdad corroe las bases de la democracia.
México es una de las naciones más violentas del mundo sin guerras (¿o será que hay guerras en México?),

¿Cómo defender a las industrias culturales en el siglo XXI?

Víctor Ugalde
Si casi nadie entiende su papel e importancia.
La soberbia, ignorancia y ganas de no capacitarse ni consultar a la sociedad por parte de los funcionarios que nos gobiernan, junto con su mentalidad colonizada y dependiente de la cultura estadunidense, nos ponen a temblar de sólo pensar que ellos nos van a representar en las próximas renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en los próximos meses.
El sentimiento anterior surge de las declaraciones del ignorante presidente de Estados Unidos, quien nos amenaza nuevamente con que en las negociaciones habrá grandes cambios o se acabara y nos acusa de ser los grandes beneficiarios del TLCAN en contra de la economía de su país. ¿Retórica, ignorancia o forma de entrar a negociar con un mazo en la mano?
A las constantes amenazas, provocaciones y actos en contra de los intereses de nuestro país, sólo han existido tibias respuestas de nuestras autoridades, desde Videgaray, con el estoy aprendiendo, estamos listos para negociar y el muro no es parte de la agenda con Estados Unidos, hasta la Secretaría de Economía (SE), que insiste en que no respondamos de forma beligerante con amenazas de cuotas ni aranceles extraordinarios, ya que nos perjudicaría, pasando por la inacción de la Secretaría de Cultura, que considera este tema fuera de su competencia.
A la fecha no ha habido respuesta enérgica del Ejecutivo en defensa de los intereses de nuestro país, de nuestra cultura y de sus industrias que la hacen posible.

sábado, 22 de abril de 2017

Desaparición forzada, inoperancia institucional.

El representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jesús Peña, calificó ayer de aterradoras las dimensiones que la desaparición de personas ha cobrado en México. El funcionario externó su preocupación por el hecho de que durante los recientes 10 años han sido halladas más de 855 fosas clandestinas y en sólo cuatro entidades se encontraron 35 mil restos humanos. En este sentido, Mario Arturo Álvarez Torrecilla, de la división científica de la Policía Federal, reconoció que el tema ha rebasado a todas las instituciones y que ningún organismo cuenta con un cálculo confiable de personas desaparecidas, no localizadas o fallecidas, por lo que se desconoce el alcance real de este flagelo.
De acuerdo con las cifras oficiales provisionales, hasta el año pasado 29 mil 917 personas se encontraban desaparecidas, de las cuales 3 mil 803 fueron reportadas durante 2016, lo que significa un repunte importante de este problema, con más de 10 víctimas cada día.
Una muestra de la inoperancia institucional en esta materia tan grave es que a más de dos años y medio de los hechos continúe sin esclarecimiento el más emblemático de los casos de desaparición forzada de nuestro país, el de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, sustraídos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, durante una serie de ataques en los que perdieron la vida seis personas y varias más resultaron heridas de distinta gravedad. Como denunció ayer el Mecanismo de Seguimiento de las recomendaciones formuladas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, existe una notoria falta de celeridad en la búsqueda de los 43 jóvenes y en el seguimiento de las líneas de investigación sugeridas por el GIEI como resultado de su trabajo en el caso.
De particular gravedad para el organismo resulta la insistencia de la Procuraduría General de la República (PGR) en sostener públicamente la versión propagada por el ex procurador Jesús Murillo Karam como verdad histórica, a saber: que los normalistas habrían sido asesinados esa misma noche por una célula del crimen organizado e incinerados en el basurero de Cocula. Como señalan los integrantes del Mecanismo de Seguimiento, no sólo se ha demostrado la inviabilidad científica de esa versión, sino que la propia procuraduría admite en privado que no se encuentra realizando ninguna diligencia a partir de ese supuesto, por lo que mantenerla como postura oficial ante la sociedad constituye una afrenta a las víctimas y sus familiares y la dilación en la búsqueda de los estudiantes y el esclarecimiento pleno de los hechos.
Más allá del deplorable manejo que el caso Ayotzinapa ha recibido por las autoridades de los tres niveles de gobierno, existen graves rezagos institucionales que lastran la imperiosa búsqueda y localización de todas las personas cuyo paradero se desconoce. Estas carencias incluyen la escasez de profesionales en la materia –en todo el país únicamente se cuenta con 48 peritos en antropología forense, 20 de los cuales radican en la capital–, la falta de capacitación en los protocolos debidos del personal policiaco, la asignación de los recursos necesarios para la adquisición y mantenimiento del equipo y las instalaciones técnicas que garanticen un mínimo de certeza científica en el trabajo forense.
Sin embargo, ninguno de estos aspectos podrá subsanarse –o hacerlo resultará irrelevante– mientras no exista una auténtica voluntad política entre las autoridades para poner fin a una situación insoportable. Ubicar a las miles de personas desaparecidas es no sólo un imperativo ético ante las familias que atraviesan por esa tragedia, sino requisito para restaurar un mínimo de credibilidad en la labor de las instituciones.

Los de abajo.

 Plantón por los 43
Gloria Muñoz Ramírez
Los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala hace más de 30 meses dan muestras de una fortaleza única. La convicción y el amor los tienen de pie, sin descanso. Son ellos y ellas quienes siguen al frente de la búsqueda de la verdad. No saben qué pasó, pero sí saben qué no pasó, y eso los mantiene con el ánimo en alto.
Estos días están de nuevo en plantón indefinido frente a la Procuraduría General de la República (PGR). Ahí, bajo cuatro carpas colocadas frente a la institución que les ha dado la espalda, exigen respuestas sobre el paradero de sus hijos. Los acompañan quienes, como ellos, no se rinden, gente con la que hoy conforman una nueva familia, los y las que practican eso de no están solos.
Exigen que la PGR continúe las investigaciones bajo la línea que marcó el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y que descarte por completo la verdad histórica que concluyó el gobierno mexicano, en cuanto a que los estudiantes fueron quemados en un basurero en Cocula, lo que resultó científicamente falso. Protestan también contra el amparo que se le otorgó al ex subprocurador Tomás Zerón, quien, como se comprobó, sembró evidencia.
El abogado del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Vidulfo Rosales, explicó que las exigencias son: el inicio de una investigación formal contra elementos del Ejército adscritos al 27 Batallón de Infantería de Iguala, la detención de los policías de Huitzuco, identificados como responsables de conducir al menos a 25 jóvenes hacia ese municipio, así como a policías federales que fueron testigos de la detención ilegal. Exigen también una investigación contra el ex gobernador de Guerrero Ángel Aguirre Rivero, y el fiscal de entonces, Iñaki Blanco Cabrera, acusados de permitir la evasión de altos mandos policiacos y del grupo criminal Guerreros Unidos.
Ya no se puede seguir con un diálogo ficticio, con el que quieren entretenernos para administrar el conflicto. Ellos no quieren que la verdad sobre los 43 de Ayotzinapa los afecte en las elecciones de 2018, expresó Rosales.
Y así, mientras la PGR, Gobernación y Relaciones Exteriores afirman que en días recientes los enviados de la CIDH ‘‘recibieron información detallada’’ sobre las investigaciones oficiales, el mecanismo de seguimiento del organismo internacional declaró que el paradero de los normalistas aún es desconocido debido a la falta de celeridad del gobierno en las actividades de búsqueda y en el esclarecimiento efectivo de las diferentes líneas de investigación señaladas por el GIEI.
No hay descanso.
www.desinformemonos.org
losylasdeabajo@yahoo.com.mx