Reuters
18 de septiembre de 2026 08:36
Tokio. El Banco de Japón subió este viernes las tasas de interés hasta su nivel más alto en 31 años y señaló su disposición a seguir elevando los costos de financiación, sumándose así a otros grandes bancos centrales en la lucha contra las persistentes presiones inflacionistas provocadas por el alza vertiginosa de los precios del petróleo.
Sin embargo, la subida, esperada por el mercado, no logró reforzar el yen, que, por el contrario, cayó, ya que los inversionistas se centraron en la falta de orientaciones explícitamente agresivas y en los dos disidentes de sesgo acomodaticio, que abogaron por la paciencia a la hora de subir los costos de financiación.
"La subida de tasas en sí misma se ajustó a las expectativas del mercado, pero los dos votos disidentes supusieron una ligera sorpresa, ya que solo algunos en el mercado los habían anticipado", dijo Hirofumi Suzuki, estratega jefe de divisas de SMBC en Tokio.
"El resultado ha moderado en cierta medida las expectativas de nuevas subidas de tasas y ha transmitido una impresión moderada".
En la reunión de dos días que concluyó este viernes, el Banco de Japón elevó su tasa de interés oficial de 1 por ciento a 1.25 por siete votos a favor y dos en contra. Los miembros del consejo de sesgo acomodaticio, Toichiro Asada y Ayano Sato, se mostraron en desacuerdo con la decisión.
La decisión llega tras las subidas de tasas aplicadas por sus pares europeos y estadunidenses, que ponen de relieve la atención que prestan los bancos centrales a los riesgos de inflación global provocados por el repunte de los costos energéticos derivado del conflicto de Irán, las políticas fiscales expansivas y el aumento de la demanda de inversión en inteligencia artificial.
Se trata de la primera subida en tres meses y acerca las tasas de interés a los niveles que el Banco de Japón considera neutros para la economía, lo que supone un paso más para alejarse de décadas de tasas ultrabajas que consolidaron el estatus del yen como moneda de financiación barata a nivel mundial.
Sin embargo, el yen JPY= se hundió hasta los 156.91 por dólar tras el anuncio, ya que la subida habitual de 25 puntos básicos y los disidentes de sesgo acomodaticio atenuaron las expectativas de un endurecimiento más audaz.
En un comunicado en el que se anunciaba la decisión, el Banco de Japón señaló que, si bien la evolución de la economía y los precios se ajusta a sus previsiones de referencia, existe el riesgo de que la inflación subyacente se desvíe de su objetivo de 2 por ciento.
"La inflación al por mayor sigue siendo elevada y las presiones sobre los precios derivadas del comercio entre empresas han comenzado a repercutir en los precios al consumo", señaló el Banco de Japón.
"La inflación subyacente se ha ido acercando a 2 por ciento", a medida que las empresas siguen trasladando el costo del aumento de los salarios y las expectativas de inflación no dejan de crecer, añadió.
Los mercados están pendientes de la rueda de prensa del gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, prevista para las 15:30 (06:30 GMT), en busca de pistas sobre el ritmo y el calendario de futuras subidas de tasas.
"El tono del comunicado, junto con los dos votos disidentes respecto a la decisión de subir las tasas, deja dudas persistentes sobre si el banco central japonés actuará con cautela a la hora de endurecer aún más la política monetaria", señaló Fred Neumann, economista para Asia de HSBC en Hong Kong.
"Todas las miradas están ahora puestas en la rueda de prensa que ofrecerá el gobernador Ueda, y el mercado busca señales de corte duro de que el Banco de Japón está preparado para volver a subir las tasas pronto".
FMI: economía mundial se desaceleró en el segundo trimestre de 2026
Los resultados regionales divergieron en el segundo trimestre de 2026. Europa creció 0.6 por ciento en el segundo trimestre de 2026, tras registrar una dinámica nula en el primer trimestre, en tanto que Asia se desaceleró a 0.9 por ciento desde el 1.3 por ciento anterior.
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Sputnik
17 de septiembre de 2026 19:24
Moscú, El crecimiento de la economía mundial se desaceleró una décima en el segundo trimestre de 2026, informó el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“El crecimiento del producto interno bruto (PIB) real mundial se desaceleró a 0.7 por ciento en el segundo trimestre de 2026, frente al 0.8 por ciento del primer trimestre”, señaló el organismo.
Agregó que en los últimos seis trimestres, el crecimiento mundial promedió 0.8 por ciento.
Los resultados regionales divergieron en el segundo trimestre de 2026. Europa creció 0.6 por ciento en el segundo trimestre de 2026, tras registrar una dinámica nula en el primer trimestre, en tanto que Asia se desaceleró a 0.9 por ciento desde el 1.3 por ciento anterior.
En América del Norte y del Sur, el indicador se mantuvo en el nivel del trimestre anterior, en 0.5 por ciento; en África aumentó a 1.6 desde 1.3 por ciento, y en Oceanía subió a 0.5 por ciento, desde el 0.4 por ciento.
Asia fue la región que más contribuyó al crecimiento de la economía mundial, con un aporte de cuatro décimas, mientras que Europa, las Américas y África sumaron 0.1 puntos porcentuales cada una, precisó el FMI.
El crecimiento del PIB de las economías avanzadas aumentó a 0.5 por ciento en el segundo trimestre, desde el 0.4 por ciento, mientras que el de las economías de mercados emergentes y en desarrollo se desaceleró a 0.9 por ciento, desde 1.1 por ciento.
Así, la contribución de las economías avanzadas al crecimiento mundial subió a 0.2 puntos porcentuales en el segundo trimestre, desde 0.1 puntos porcentuales en el primero, mientras que la de las economías emergentes descendió a 0.5 desde 0.7 puntos porcentuales.
Francia eleva preocupación en mercados por su deuda pública
Francia vio además cómo el rendimiento del bono soberano a 10 años subió hasta 4.50 por ciento a mediados de septiembre, algo no visto desde 2008, en un contexto de incertidumbre política a siete meses de la elección presidencial. Foto: @EU_Commission Foto autor
Afp
18 de septiembre de 2026 19:03
París. ¿Puede Francia desestabilizar la zona euro? La segunda economía de la Unión Europea está atrapada en el engranaje de una deuda colosal cada vez más costosa, hasta el punto de hacer temer un “efecto contagio” dentro del bloque.
Desde hace varios meses, desde Estados Unidos hasta Japón, pasando por Alemania, las tasas de interés de los países se disparan a raíz del aumento de los precios de la energía provocado por la guerra en Medio Oriente.
“Francia es la más expuesta”, indica a la agencia de noticias AFP Kevin Thozet, del gestor de activos Carmignac, que señala una deuda pública y un déficit entre los más elevados de la eurozona, así como un Parlamento fragmentado donde el gobierno carece de mayoría.
La deuda pública alcanzó el 117.5 por ciento del producto interno bruto (PIB) (unos 3.5 billones de euros; 4.01 billones de dólares) a finales de marzo y el gobierno calcula que el déficit público se situará en 5.4 por ciento del PIB en 2026, casi el doble del límite fijado por las reglas europeas.
Francia vio además cómo el rendimiento del bono soberano a 10 años subió hasta 4.50 por ciento a mediados de septiembre, algo no visto desde 2008, en un contexto de incertidumbre política a siete meses de la elección presidencial.
Este nivel, que supera el de Italia, España y Grecia, encarece el costo de la deuda pública, calculado en 65 mil millones de euros en 2026 (74 mil millones de dólares), es decir, más que las partidas de Educación o Defensa (sin contar las pensiones).
“País casi periférico”
“Francia pasó de ser un país en el corazón de la zona euro a un país casi periférico”, afirma Maxime Darmet, economista de Allianz Trade.
Darmet pone como ejemplo el aumento el viernes hasta los cien puntos básicos del muy observado diferencial (spread) entre los tipos de interés a diez años de Francia y de Alemania (4.5 por ciento frente a 3.5 por ciento), señal de “una creciente preocupación de los inversores”.
La amenaza del efecto bola de nieve se cierne: el endeudamiento aumenta automáticamente cuando el costo medio de la deuda crece más rápido que el crecimiento económico (inflación incluida), que el gobierno prevé en 0.5 por ciento en 2026.
“Durante mucho tiempo”, el país se benefició de "una cierta tolerancia hacia (sus) desvíos presupuestarios porque se trataba de Francia y porque Europa era Francia y Alemania”, comenta Kevin Thozet.
Pero los inversores internacionales, que poseen alrededor de 56 por ciento de la deuda francesa, “empiezan a darse cuenta”, prosigue. Propuestas como la del líder de La France Insoumise (LFI, izquierda radical), Jean-Luc Mélenchon, de anular parte de la deuda “les hacen fruncir un poco el ceño”.
Pese a estas fragilidades crecientes, la deuda francesa sigue siendo muy apreciada por los inversores y no representa, en esta fase, “un riesgo sistémico”, matiza David Zahn, del gestor de activos Franklin Templeton.
Riesgo de “contagio”
Pero si la situación se deteriora, visto el peso económico de Francia, una crisis más importante podría sacudir al conjunto de la zona euro.
Darmet teme un “efecto contagio” si el 'spread' alcanza los 120-130 puntos básicos por un nuevo descontrol presupuestario, un debilitamiento más acusado de la economía, un bloqueo político o medidas económicas consideradas poco creíbles.
No obstante, la zona euro es “mucho más sólida” que durante la crisis de las deudas soberanas de los años 2010: países como Portugal sanearon sus cuentas y, aunque sigue siendo frágil, Italia es más resiliente, estima el economista.
Y “los mercados, con razón o sin ella, piensan que el Banco Central Europeo intervendrá si realmente se disparan los 'spreads'”.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, indicó el jueves que planea un ajuste fiscal de 54 mil millones de euros (62 mil millones de dólares) en su proyecto de presupuestos para 2027 con el objetivo de sanear las arcas públicas.
Pero la aprobación se anuncia arriesgada para el gobierno en el Parlamento, que ya tumbó a los dos predecesores de Lecornu pese a presentar ajustes fiscales menos importantes.
Industria automotriz de EU pide a Trump cerrar la puerta a fabricantes chinos
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Reuters
18 de septiembre de 2026 18:33
Washington. Grandes automotrices, proveedores y concesionarios instaron el viernes al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a mantener a los fabricantes de automóviles chinos fuera del mercado estadunidense, de cara a su reunión con el presidente de China, Xi Jinping, la próxima semana.
La semana pasada, Trump dijo a Fox News que no le importaría que las automotrices chinas fabriquen vehículos en Estados Unidos.
“Instamos a su administración a mantener políticas que mantengan la puerta firmemente cerrada a los fabricantes de automóviles chinos que pretendan vender, importar o fabricar vehículos en Estados Unidos”, reza una carta dirigida a Trump por seis grupos que representan a General Motors, Toyota, Volkswagen, Ford, Hyundai, Stellantis, Tesla y otros.
Ni la Casa Blanca ni la embajada china en Washington hicieron comentarios de inmediato.
“Las automotrices chinas no tienen cuota de mercado en Estados Unidos. Permitirles abrir una planta en el país les proporcionaría un punto de apoyo en el mercado a costa de los fabricantes que operan aquí”, dice la carta firmada por la Alianza para la Innovación Automotriz, el Consejo Americano de Política Automotriz, Autos Drive America, MEMA —la Asociación de Proveedores de Vehículos—, la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles y la Asociación de Transporte de Emisión Cero.
Estas organizaciones sostienen que la inversión china en Estados Unidos no crearía nuevos puestos de trabajo estadunidenses, sino que “desviaría puestos de trabajo de los fabricantes que han realizado inversiones generacionales en Estados Unidos hacia empresas que son propiedad del gobierno chino y están gestionadas por éste”.
La senadora demócrata por Michigan, Elissa Slotkin, citó un informe según el cual Xi podría traer al fabricante de automóviles chino BYD a Washington para las reuniones, y dijo que, si eso ocurre, “solo podemos suponer que hay acuerdos en marcha para permitir la importación de vehículos chinos, o que se está invitando a empresas chinas a establecerse en Estados Unidos”.
Una normativa impuesta por la administración del ex presidente Joe Biden a principios de 2025 prohibió de hecho a todas las automotrices chinas vender o fabricar vehículos de pasajeros en Estados Unidos, alegando que podrían enviar datos sensibles de los conductores a China. Washington también mantiene aranceles superiores a cien por ciento sobre los vehículos eléctricos chinos.
El Congreso está estudiando actualmente una legislación que endurecería la prohibición de los vehículos chinos.
El Bluetooth, el Wi-Fi, la conectividad móvil y algunas tecnologías de comunicaciones por satélite están sujetas a estas normas, motivadas por preocupaciones de seguridad nacional relacionadas con la capacidad de los vehículos para recopilar datos confidenciales sobre los propietarios estadunidenses.
Comienza un ciclo global de alzas de tasas
Reuters y Ap
Periódico La Jornada Sábado 19 de septiembre de 2026, p. 16
Fráncfort. La posibilidad de un nuevo ciclo global de aumentos en las tasas de interés se vislumbra a medida que algunos de los principales bancos centrales del mundo suben sus respectivos réditos y dan a entender que podrían ser necesarios más incrementos a fin de frenar la inflación impulsada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las tasas de referencia ya son mucho más altas que los mínimos históricos durante el último ciclo de subidas, que comenzó en 2022.
El Banco de Japón se convirtió ayer en otra entidad central que aplica medidas restrictivas, después del alza de las tasas por parte de la Reserva Federal estadunidense, el miércoles, y del Banco Central Europeo (BCE) la semana pasada. El Banco de Inglaterra las mantuvo sin cambios esta semana, pero señaló que las presiones inflacionarias podrían cambiar esa decisión.
Las medidas reflejan una preocupación compartida entre los responsables de política monetaria: el aumento de los costos del petróleo y el gas, derivado de la guerra en Irán, supone una nueva presión sobre el costo de la vida, apenas unos años después del repunte de la inflación que siguió a la pandemia de covid-19.
El cambio contrasta radicalmente con el estado de ánimo de hace apenas un mes, sobre todo tras un pacto efímero entre Estados Unidos e Irán que animó a inversionistas y responsables de política monetaria a apostar por una distensión de las hostilidades y un retroceso de los precios de la energía. El colapso de ese acuerdo –y el reciente avance hostil de los hutíes en la costa del mar Rojo, que supone una nueva amenaza para el suministro mundial de hidrocarburos– han cambiado significativamente las perspectivas.
“Se espera que los precios de la energía se mantengan altos durante más tiempo”, dijo a Reuters el vicepresidente del BCE, Boris Vujcic. “Si la inflación continúa al alza durante el otoño y afecta a los ingresos de los hogares y al comportamiento de los consumidores, eso también tendrá un impacto negativo en el PIB”, agregó.
Récord de 31 años
El banco de Japón elevó ayer la tasa de interés de referencia en 0.25 puntos porcentuales, a 1.25 por ciento, el nivel más alto en 31 años, y aseguró que prevé más aumentos. Japón ha estado tratando de normalizar la política monetaria, tras décadas de mantener las tasas de interés cerca o por debajo de cero, a fin de fomentar el gasto, contrarrestar la deflación y sacar a la economía japonesa del estancamiento. El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, dijo que la decisión se tomó tras analizar diversos riesgos como la guerra en Irán, la expansión de la demanda del mercado de inteligencia artificial y las fluctuaciones cambiarias. Estados Unidos ha ejercido presión para que Japón suba las tasas debido a la preocupación por el debilitamiento del yen.