Arturo Balderas Rodríguez
Los partidos políticos en Estados Unidos atraviesan por una crítica situación en el momento en que seleccionan a sus candidatos a los puestos de elección popular. En las más recientes elecciones primarias hubo, cuando menos, dos casos polémicos en los que los candidatos triunfadores estarían en peligro en las próximas elecciones generales de noviembre, debido a sus turbulentos antecedentes. Uno ocurrió en el estado de Texas por el Partido Republicano y el otro en el estado de Maine por el Partido Demócrata.
Ken Paxton, candidato republicano al Senado por Texas, recibió el apoyo del presidente Trump a pesar de sus cuestio-nables antecedentes. Cuando fue procu-rador general en ese estado, hubo un intento para destituirlo por diversos delitos, entre ellos corrupción y agresiones sexuales. A pesar de ello, Trump lo apoyó, lo que replicó en el movimiento MAGA que se volcó en su favor. Tal vez lo más significativo en el triunfo de Paxton fue que desplazó al senador John Cornyn, quien era el candidato natural, tomando en consideración que desde 2000 la mayoría del electorado texano lo había avalado en cuatro previas elecciones. El problema de Cornyn fue su carácter moderado al criticar la política de la administración en temas como la migración y la portación de armas. A la postre, el triunfo de Paxton en la elección primaria se pudiera convertir en una derrota en la elección general. Después de más de 20 años, en los que los dos senadores de Texas pertenecieron al Partido Republicano, por fin el Partido Demócrata aspiraría a tener un senador en ese estado.
El caso opuesto pudiera suceder en el estado de Maine con Graham Platner, candidato demócrata, quien se presentó ante el electorado con una plataforma progresista. Abogó por servicios de salud para toda la población, por una reforma fiscal que impusiera mayores impuestos a quienes más ganan y educación gratuita en todos los niveles. Gracias a su plataforma, triunfó con el apoyo de la mayoría de los electores, no obstante, su controvertida trayectoria. En su paso por el ejército fue acusado de asaltar sexualmente a una mujer y posteriormente declaró que las mujeres deberían beber menos para evitar ser violadas. Maltrató a sus parejas y ya casado envió mensajes sexuales a varias mujeres y una de sus parejas románticas lo acusó de haberla asaltado sexualmente. En su defensa argumentó que sufría desórdenes mentales como resultado de su actividad militar. A diferencia de Paxton, Platner fue criticado por los dirigentes del Partido Demócrata y obligado a renunciar a la candidatura.
Ambas historias son ejemplo de la for-ma en que se decanta el apoyo de los diri-gentes de uno y otro partido a sus candi-datos. Es evidente que buena parte de ellosno son virtuosos en su carrera profesionaly o su vida personal. Pero lo más trascen-dente es la forma en que sus faltas son es-crutadas y eximidas, o castigadas, por losdirigentes de sus organizaciones políti-cas. Al parecer, existe la necesidad imperativa de triunfar a como dé lugar, cuya meta es conformar una mayoría en una o las dos cámaras legislativas. Tal vez, la diferencia estriba en la capacidad de quienes, como dirigentes, se plantean cómo conseguirlo. Para unos, con tal de conseguir ese fin no importan las formas; otros, aún guardan cierto prurito ético y moral.
La realidad es que en esta coyuntura electoral no importan las mentiras o los falsos proyectos con los que se gane al electorado. Desafortunadamente, la tónica que se ha impuesto es la que fluye desde la magistratura más alta y ha permeado en casi todos los niveles de la estructura partidista y los estratos sociales a los que pertenecen sus partisanos. Si buena parte de los candidatos cuestionados logran llegar a la meta sin importar los medios, el fin del proyecto que con todas sus limitaciones y contradicciones imaginaron un puñado de visionarios hace 250 años, estará a la vuelta de la esquina.
Lapsus verbales de Trump dejan atrás los cometidos por Biden
De la Redacción
Periódico La Jornada Lunes 13 de julio de 2026, p. 21
El presidente Donald Trump incurrió en varios deslices verbales durante una aparición junto con su homólogo ucranio, Volodymir Zelensky, en la reciente cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en Ankara, Turquía, que hicieron recordar a Joe Biden, como referirse a Zelensky como “el presidente Putin” e incluso invitar a la prensa a formular preguntas para él, antes de percatarse de su error y asegurar que en realidad se refería a las preguntas que haría llegar al presidente ruso más tarde ese mismo día.
Ese mismo error fue por el que hace poco más de dos años su antecesor fue condenado por la opinión pública, publicó CNN.
Otro desliz en la misma cumbre ocurrió cuando el magnate se refirió a Irán como “la República Islámica de Japón”, que no existe, mientras narraba un supuesto ataque iraní contra un portaviones estadunidense.
El republicano también se equivocó al mencionar en la conferencia de prensa de la OTAN el acuerdo nuclear firmado durante la administración del ex presidente Barack Obama con Teherán. En lugar de referirse al Plan de Acción Integral Conjunto como (JCPOA, por sus siglas en inglés), lo llamó “JCPOC”. Los errores no terminaron ahí, ya que volvió a pronunciar incorrectamente el nombre de la plataforma TikTok, llamándola “TicTac, cuando quiso presumir su popularidad en dicha red social, un desliz que ya había cometido días antes en la Casa Blanca.
Trump es el político más longevo en haber ganado la presidencia de Estados Unidos, con 78 años, y será el de mayor edad cuando la deje, con 82, al superar por unos meses a Biden.
A todo esto, el estanque reflectante del Monumento a Lincoln fue vaciado otra vez mientras intentan solucionar una serie de fallos de infraestructura e incidentes de seguridad que surgieron después de la renovación impulsada por Trump, que costó casi 15 millones de dólares y fracasó, y al final se cubrió de algas.
El Gran Canal de China, la maravilla oculta por la que fluye el progreso económico.
▲ A lo largo del cauce pueden apreciarse añejas, coloridas y muy características pagodas.Foto Emir Olivares Alonso▲ La vía conecta al norte con el sur y tiene una longitud de casi mil 800 kilómetros.Foto Emir Olivares Alonso
Emir Olivares Alonso Enviado
Periódico La Jornada Lunes 13 de julio de 2026, p. 10
Jiangsu. Los que conocen la historia de China afirman que el Gran Canal es “la maravilla oculta” en su territorio. Navegar por sus aguas evoca la tradición milenaria de estas tierras de Oriente.
Por más de dos milenios, este afluente artificial ha sido una importante ruta comercial y cultural entre el norte y el sur del país, por lo que se le considera como una obra incluso más significativa que la Gran Muralla.
Fue ideado hace alrededor de 2 mil 500 años y hoy en día representa la creación de ingeniería hidráulica más antigua y extensa del mundo, con una longitud de casi mil 800 kilómetros.
El cauce recorre las planicies septentrionales y centrales del oriente de esta inmensa nación, siguiendo una trayectoria norte-sur. Inicia en la capital, Pekín, y llega hasta la sureña ciudad de Hangzhou.
Durante su auge, entre los siglos XIV y XIX, se convirtió en una de las principales vías de navegación para mercancías como el arroz, la seda y la cerámica.
En el marco de una visita a tramos de esta longeva vía fluvial que pasa por esta provincia, funcionarios del ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de la República Popular de China destacaron que su infraestructura permitió el crecimiento económico y la integración territorial de China mucho antes que en Europa.
A lo largo de su cauce conviven la antigua China con la nueva. En las riberas se erigen estructuras diseñadas con el estilo arquitectónico que ha dado identidad al país: añejas y coloridas pagodas, puentes de piedra que atraviesan el canal y pequeñas villas que recuerdan la época rural; más lejos, ese paisaje se mezcla con modernas edificaciones que lanzan sus luces hacia el cielo.
La obra se consolidó con la dinastía Sui
Los registros históricos ubican en el año 486 antes de nuestra era el inicio de las primeras obras para la construcción de una vía fluvial con fines comerciales en la antigua China.
Fue en la dinastía Sui (581-618) cuando se consolidó un cauce muy parecido al que existe en la actualidad, en tanto que durante la dinastía Yuan (1271-1368) quedó finalmente conectado en toda su extensión (una distancia similar a la que hay entre la Ciudad de México y Ciudad Juárez).
Su apogeo como una importante ruta comercial se dio durante las dinastías Ming (1368-1644) y Qing (1644-1912).
El Gran Canal de China no sólo representó una hazaña de la ingeniería hidráulica, sino que fue el escenario donde la tecnología naval china alcanzó su máximo esplendor.
Archivos museográficos refieren que desde finales de la dinastía Tang (907) hasta la Qing, esta vía navegable fue escenario de una evolución marítima que fomentó la estabilidad y la prosperidad económica y cultural del país.
A lo largo de su historia ha sido una vía fluvial esencial para el transporte de grano, una ruta clave para el comercio y un puente de intercambio cultural entre el norte y el sur de China.
Tras el periodo de plenitud, el canal enfrentó un deterioro que llevó a la reducción de sus operaciones, hasta que a inicios de este siglo se impulsó un proyecto oficial con una importante inversión de 250 millones de dólares para recuperar gran parte de su cauce.
Actualmente, no sólo es uno de los más importantes medios de comunicación y transporte del interior del país, sino que se ha transformado en un corredor económico, cultural y ambiental con impactos positivos para las comunidades por las que pasan sus aguas.
Patrimonio de la Humanidad
Esta obra de ingeniería milenaria fue inscrita en 2014 como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), lo que ha reforzado la inversión pública en lo relativo a la conservación paisajística y museos culturales alusivos al cauce artificial, integrando así el valor histórico de la vía con modelos de desarrollo urbano basados en turismo y servicios.
El canal se abre paso a través dos municipalidades (Pekín y Tianjin) y cuatro provincias (Hebei, Shandong, Jiangsu y Zhejiang). Va desde la capital hasta Hangzhou, y enlaza cinco de los grandes ríos del territorio chino: Haihe, Amarillo, Huaihe, Yangtsé y Qiantang.
En sus aguas y ciudades ribereñas se conserva una parte importante de la experiencia china en la gestión del agua, la organización territorial y la memoria histórica de la nación.
A unos 40 minutos de la ciudad de Huai’an, al borde del afluente se alzan una serie de pequeñas viviendas que forman la antigua aldea Guizhan.
Sus pobladores son herederos de una cultura que por siglos se ha mantenido gracias a la acuicultura ligada al canal, en especial la pesca del langostino de agua dulce.
En una de esas viviendas, un artesano se posa cómodamente sobre un banco, casi en cuclillas, mientras teje una trampa para esos crustáceos, cuyo nombre científico es Macrobrachium rosenbergii. Ha sido el trabajo de toda su vida, dice mientras presume que está cerca de cumplir 70 años de edad.
Se trata de trampas artesanales hechas de bambú con base en técnicas transmitidas por generaciones, formadas por dos piezas: una especie de urna de unos 50 centímetros de largo y una pequeña tapa que permite capturar los langostinos, que tienen abundante presencia en las aguas de la región.
Las trampas se colocan sobre el afluente de los cinco lagos que forman parte del manto acuífero del canal. Desde hace al menos 100 años, la pesca del langostino de agua dulce ha sido fundamental para esta aldea, que se erige sobre una isla con forma de tortuga, la cual representa una larga vida.
En la actualidad, la quinta parte del consumo de ese producto en el país proviene de esta región.
El este de China es el centro neurálgico para la producción y el consumo de crustáceos, gracias a una infraestructura avanzada de cadena de frío, importantes mercados mayoristas de productos del mar y una extensa actividad acuícola a lo largo de los mantos acuíferos.
Los datos reflejan la relevancia de esta región para el paladar de la población china: el Boletín de Estadísticas Económicas Pesqueras de China de 2024 refiere que la producción acuícola de crustáceos alcanzó las 7 mil 847.9 toneladas métricas ese año, lo que representa un aumento aproximado de 6.3 por ciento respecto a 2023.
Este crecimiento refleja la continua expansión del cultivo de camarones, cangrejos y langostinos en todo el país.
Otro indicador que refleja el gusto de los chinos por este tipo de consumo lo arroja un reporte elaborado por la consultora de investigación de mercado Mordor Intelligence, en el que se asienta que los camarones y langostinos fueron los dos crustáceos más ingeridos en este país, con 46 por ciento de las especies de ese grupo.
Luego de décadas de una contaminación severa que generó el estancamiento de los beneficios que proporciona este sistema acuático, a comienzos de este siglo el gobierno de China impulsó proyectos de restauración en varios tramos de la extensa ruta, con inversiones que han superado los 250 millones de dólares.
La intervención oficial ha permitido recuperar la calidad ambiental de los mantos acuíferos y su fauna básica, requisito indispensable para usos turísticos, y a la vez consolidar el Proyecto de Transferencia de Agua Sur-Norte.
Este último es un sistema para llevar agua desde el río Yangtsé hacia represas cercanas a la municipalidad de Tianjin –vecina de la capital– mediante estaciones de bombeo y túneles bajo el río Amarillo, por lo que el gobierno de China ha catalogado al Gran Canal como una infraestructura estratégica de seguridad hídrica.
Fuente de desarrollo
Reportes académicos indican que en sus tramos activos –sobre todo en ciudades como Hangzhou, Suzhou, Wuxi, Changzhou, Yangzhou y Huai’an–, el canal es un corredor por el que se transportan productos como carbón, materiales de construcción, contenedores y combustibles.
Su operación ha permitido además sostener cinturones económicos urbanos donde se han consolidado polos tradicionales como la seda y el textil, y más recientemente nichos como la electrónica, los servicios y el turismo.
Gracias a la recuperación de esta vía se han reducido costos de transporte ferroviario y carretero y se ha apuntalado a la industria manufacturera en el delta del río Yangtsé.
Representantes oficiales de la provincia de Jiangsu sintetizan los alcances de la añeja ruta acuífera al apuntar que no se trata sólo de un trayecto de transporte tradicional, como en el pasado, sino “de un corredor económico, cultural y ambiental que conecta algunas de las regiones más desarrolladas del país”.
Concluyen que para las ciudades ribereñas, este sistema hídrico representa una fuente de crecimiento a partir del comercio, la logística, el turismo y la conservación del patrimonio; y es, además, clave para reforzar la integración económica entre el norte y el sur de China.

