lunes, 13 de julio de 2026

American curios.

Lavando cocos
David Brooks
▲ En primer plano, el Museo Nacional de Historia Estadunidense y de Historia Natural, en riesgo por la ideología conservadora del gobierno.Foto tomada de Wikipedia
Borrar la memoria o sustituirla por otra prefabricada es una antigua táctica para el control político de una sociedad; la Casa Blanca y sus aliados dentro del mundo académico y en los gobiernos estatales y locales han estado abierta y explícitamente intentado lavar el coco nacional desde que llegó a principios de 2025.
Esto lo hace tanto mediante una combinación de órdenes ejecutivas que depuren y modifiquen la narrativa histórica del país para que sea “más patriótica” y menos crítica en los museos, archivos federales y hasta exhibiciones en parques nacionales como con presiones y amenazas contra varias de las principales universidades si no aceptan normas recetadas por la Casa Blanca y, a niveles estatal y local, la censura de libros en escuelas y bibliotecas.
Justo en el 250 aniversario del país el pasado 4 de julio, la Casa Blanca emitió un informe de 162 páginas de su Consejo de Política Doméstica titulado Salvando la historia de América, el cual señala que el Museo Nacional de Historia del Instituto Smithsoniano ha sido “sujeto a la captura institucional por una ideología activista radical que es fundamentalmente opuesta a la historia noble y honesta del gran país que conocemos y amamos”. El informe afirma que el museo no festejó el aniversario de manera suficiente y que participa en activismo “antiblanco” y pro “extranjero ilegal”, que intenta “adoctrinar” a maestros y estudiantes, y que su presidenta es “una activista que promueve una agenda ideológica contradictoria al propósito fundacional del museo de promover el patriotismo” (https://www.jornada.com.mx/2026/07/06/cultura/a08n1cul).
La semana pasada, el jefe del instituto –el complejo de museos y centros de educación federales– una vez más rechazó las acusaciones, afirmando que en esa organización el trabajo está guiado por “un compromiso a contar la plenitud de la historia estadunidense” y que su personal tiene la tarea de “ayudar a una nación a encontrar el entendimiento, esperanza y claridad”. Muchos creen que tiene sus días contados al frente de la gran institución.
Marc Stein, presidente de la Organización de Historiadores Estadunidenses, en la revista Time calificó este embate contra el Smithsoniano como “un ataque contra la historia estadunidense” y que el nuevo informe es sólo una parte de “un esfuerzo más amplio que amenaza con reducir la historia estadunidense a una ideología conservadora”.
En meses pasados se han retirado instalaciones y exhibiciones en algunos de estos museos –incluyendo una caricatura del monero mexicano Feggo y una Estatua de la Libertad de papel maché con una canasta de jitomates que fue usada durante marchas y manifestaciones con el fin de exigir condiciones justas para jornaleros en los campos del sur del país en las campañas de la Coalicion de Trabajadores de Immokalee (https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/09/12/cultura/avanza-la-purga-cultural-de-trump-busca-borrar-a-las-minorias-de-la-historia-de-eu)– y modificado otros tanto en Washington como en exhibiciones en parques nacionales y otros centros federales.
No hay gran misterio en las razones, es parte integral de la agenda derechista ahora como en el pasado.
“La verdad es que el establishment depende mucho de la amnesia histórica… Eso facilita que el gobierno diga al pueblo cosas que son inmediatamente aceptadas…”, comentó el gran historiador Howard Zinn en entrevista con La Jornada hace más de 20 años. (https://www.jornada.com.mx/2004/09/18/04091802.pdf)
En uno de sus libros, Zinn explicó: “el futuro de Estados Unidos está ligado a cómo entendemos nuestro pasado. Por esta razón, escribir sobre la historia para mí nunca es un acto neutral. Al escribir, espero despertar una gran conciencia sobre la injusticia racial, perjuicio sexual, desigualdad de clases y el hubris nacional. También quiero llevar ante la luz la resistencia no reportada de la gente contra el poder del establishment… Omitir estos actos de resistencia es apoyar la visión oficial de que el poder está en manos de sólo aquellos que tienen las armas y poseen la riqueza…”
Esa tarea es aun más urgente hoy día frente al masivo esfuerzo de lavado de cocos en Estados Unidos.
Steve Earle. Steve’s Hammer (for Pete). https://www.youtube.com/watch?v=dpj6LcuGv4s

Cumbre global contra “izquierda radical” despierta temores en EU
México, entre los 60 invitados a cruzada antifa y contra “comunistas”
Estrategia que organiza Rubio podría desatar persecución estilo macartista
Jim Cason y David Brooks   Corresponsales
Periódico La Jornada
Lunes 13 de julio de 2026, p. 23
Washington y Nueva York., El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, ha instado a unos 60 países, entre ellos México, a participar en una cumbre en Washington este jueves contra la amenaza de lo que llama “terrorismo trasnacional de izquierda extrema”, lo que preocupa a algunos funcionarios de su país en privado y a analistas independientes que temen que tal iniciativa podría ser parte de una estrategia política para generar apoyo con el fin de justificar la represión de opositores políticos progresistas en Estados Unidos.
La reunión, que daría seguimiento a dos anteriores sobre el tema, forman parte de los esfuerzos del presidente Donald Trump para ampliar el elenco de los “enemigos” de Estados Unidos más allá de sólo inmigrantes y narcotraficantes, para incluir a lo que denomina –sin precisión– a la “izquierda radical”, que incluye comunistas, socialistas, anarquistas y a veces hasta demócratas centristas y a algo llamado antifa, que no existe como tal, en referencia a agrupaciones que se definen antifascistas.
En declaraciones recientes, el presidente y su equipo se han referido a “socialistas democráticos” –que incluyen al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y varios legisladores– como “comunistas”, y repite que muchos de ellos son y/o son apoyados por inmigrantes y otros extranjeros.
El gobierno de Trump ha acusado penalmente a manifestantes contra las medidas antimigrantes en varias partes del país con cargos de “terrorismo doméstico” y recientemente convenció a un tribunal en Texas de emitir condenas extremas de prisión –incluyendo una de 100 años– a manifestantes que se enfrentaron con autoridades en contra de las políticas antimigrantes, quienes, según el gobierno se identificaron o estaban vinculados a lo que llaman antifa.
El encuentro se realizará el jueves
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó el pasado viernes que el encuentro internacional está programado para esta semana. La “reunión ministerial sobre la recurrencia de terrorismo político” juntará ministros y altos funcionarios de diversos países para mejorar el compartimiento de inteligencia y cooperaciones de fuerzas de seguridad pública con-tra la violencia políticamente motivada, informó. “Nuestro sistema de operación contraterrorista necesita una actualización para abordar la realidad de tales amenazas, para proteger a ciudadanos estadunidenses y la seguridad e intereses nacionales de Estados Unidos”, comentó un funcionario del Departamento de Estado a Reuters.
“El secretario estará invitando a más de 60 países de diversas regiones, incluyendo el hemisferio occidental, Europa y Asia”, indicó un funcionario del Departamento de Estado a La Jornada, aunque esa dependencia no respondió a la solicitud para una lista de los invitados. La Jornada se ha enterado extraoficialmente de que México está en la lista de los gobiernos invitados para enviar a su canciller u otro alto funcionario.
Escepticismo entre europeos
Varios gobiernos han expresado preocupaciones sobre su participación. “La iniciativa ha generado críticas de algunos funcionarios actuales y retirados, diplomáticos europeos y expertos sobre terrorismo, muchos de los cuales argumentan que el gobierno (de Estados Unidos) está exagerando la escala de la amenaza de la ultraizquierda”, reportó el sitio conservador de noticias The Daily Wire.
“Nosotros no tenemos antifa”, comentó un diplomático europeo a The Washington Post. “No pienso que podemos encontrar alguna razón de por qué estaríamos interesados en presentarnos a tal evento”, señaló otro diplomático al rotativo, mientras uno más explicó que “nuestras autoridades de seguridad pública no se han enfocado sobre el terrorismo de ultraizquierda porque no es considerado una amenaza de alta prioridad en nuestro país”.
Por lo menos una parte de este esfuerzo está vinculado a la campaña doméstica contra opositores del gobierno de Trump en Estados Unidos. En septiembre del año pasado, la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva dirigida a grupos disidentes o activistas de izquierda denominados como parte de antifa, la cual fue designada “una organización terrorista doméstica” (cabe repetir que no existe tal entidad, aunque hay redes no centralizadas ni necesariamente coordinadas de agrupaciones que se consideran antifascistas). Expertos señalan que antifa –término acortado de “antifascista”– se refiere a los que identifican su trabajo político como resistencia a un régimen fascista y que, de hecho, hasta los veteranos de la Segunda Guerra Mundial podrían definirse como antifa. Hay playeras con la leyenda: “mi abuelo luchó contra el fascismo en la Segunda Guerra Mundial”.
Dentro del gobierno estadunidense también hay oposición a esta designación. “La incomodidad con la dirección del gobierno es tal que en reuniones de funcionarios de seguridad nacional de varias agencias, algunos analistas de inteligencia han rehusado abordar lo antifa porque no la consideran como una amenaza contraterrorista seria”, reportó The Washington Post. “Algunos funcionarios comentaron al diario que están preocupados de que esto es parte de un esfuerzo del gobierno de Trump de usar herramientas contraterroristas poderosas para reprimir a activistas estadunidenses que perciben como extremistas de izquierda”.
En semanas recientes, Trump ha buscado resucitar el vocabulario de la guerra fría acusando que los triunfos electorales de algunos políticos social demócratas –que se identifican como socialistas democráticos– son en verdad el regreso del comunismo. “Tenemos que frenar esta amenaza horrible del cáncer permeando nuestro país llamado comunismo”, advirtió Trump en un discurso ante conservadores a fines de junio. “Pensamos que es la mayor amenaza que existe contra nuestra nación, tal vez desde nuestra fundación. Eso incluye la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, el 11 de septiembre…”
Ese mensaje en varias versiones se ha repetido casi diario. El sábado difundió otro en el que acusa a los demócratas de socialistas y reitera: “¡América jamás será un país comunista!” Este domingo, el presidente renvió por sus redes sociales un mensaje de un ultraconservador proponiendo que se “criminalice” al socialismo democrático, sus líderes deportados”. Esos líderes incluyen al alcalde de la principal ciudad del país, varios legisladores federales, y el ex candidato presidencial y senador Bernie Sanders, entre otros.
“Es chistoso que los republicanos pueden ver el extremismo en todos los demás pero fracasan en reconocerlo en sí mismos”, escribió la columnista Sara Pequeño en el diario USA Today. “Mientras DSA (Socialistas Democráticos de América) quieren políticas absolutamente radicales como Medicare (seguro de salud federal para los de la tercera edad) para todos y cuidado de niños universal, el movimiento de Haz América Grande Otra Vez (MAGA, el encabezado por Trump) tomó por asalto el Capitolio de Estados Unidos y destruyó la red de protección social y se dedicó a aterrorizar a los inmigrantes y la comunidad transgénero e impuso “una guerra con Irán que deshizo la economía”.
Y siempre está presente el eco –para los que tienen memoria histórica– de la era macartista de los años cincuenta y su histeria anticomunista, algo que también se realizó en el ámbito internacional en la llamada lucha contra “el comunismo”.

Murió el senador republicano Lindsey Graham
▲Foto Ap
Ap
Periódico La Jornada   Lunes 13 de julio de 2026, p. 23
El legislador republicano fue uno de los aliados más cercanos de Donald Trump en el Congreso y viajó por todo el mundo para abogar por una política estadunidense más enérgica en el extranjero. Su oficina informó que el deceso, a los 71 años, se debió a una “enfermedad breve y repentina”; después, indicó que fue una disección aórtica debido a una enfermedad cardiovascular arteriosclerótica. Trump declaró que era “como un miembro de la familia. Es muy duro”. Graham lo llamó antenoche tras regresar de Ucrania, “sonaba un poco cansado, pero perfecto”. El presidente ordenó que en todo el país las banderas ondeen a media asta hasta el sábado. El premier israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, lamentó el deceso. En la imagen, Graham el viernes pasado en la capital de Ucrania.