sábado, 9 de mayo de 2026

"Los cárteles gobiernan México. Nadie más": reitera Trump.

El presidente de EU, Donald Trump, señaló nuevamente que México es gobernado por los cárteles de la droga, durante un discurso por el Día de las Madres desde la Casa Blanca, el 8 de mayo de 2026. 
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de la redacción
08 de mayo de 2026 12:04
Ciudad de México. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a acusar, sin presentar pruebas, que el gobierno mexicano es controlado por los carteles durante su discurso en un evento este viernes en la Casa Blanca en el marco de las conmemoraciones por el Día de las Madres.
"Los carteles gobiernan México, nadie más lo hace… Ese veneno mata cientos de miles de estadunidenses al año. Ya resolvimos el tema por mar y ahora lo vamos a hacer por tierra muy pronto".
El mandatario señaló que su administración ha reducido el tráfico de drogas por vía marítima en 97 por ciento, pero insistió en que las sustancias continúan llegando por tierra a través de México.
Asimismo, arremetió contra el ex mandatario, Joe Biden, por la permisividad que la pasada administración otorgó por años en la frontera sur “para permitir la llegada de criminales” al país: “Yo no les digo fronteras abiertas, les digo fronteras estúpidas. Gente estúpida las puso ahí”.

EU revisa red de consulados mexicanos en medio de tensiones bilaterales
México mantiene actualmente la red consular más grande de cualquier país en Estados Unidos, con oficinas concentradas principalmente en estados fronterizos y ciudades con alta población de origen mexicano, como California, Texas y Arizona. Foto: Xinhua Foto autor
la redacción
07 de mayo de 2026 16:24
El Departamento de Estado de Estados Unidos inició una revisión de los 53 consulados de México establecidos en territorio estadunidense, una medida que podría derivar en el cierre de algunas sedes diplomáticas, informó este jueves CBS News
De acuerdo con la cadena, la revisión ocurre en medio de crecientes tensiones entre ambos países en materia de seguridad, cooperación antidrogas y violencia relacionada con los cárteles, tras la muerte el mes pasado de dos funcionarios estadunidenses vinculados con la CIA durante una operación en el norte de México.
Un funcionario estadunidense citado por CBS señaló que el secretario de Estado, Marco Rubio, podría considerar el cierre de algunos consulados como parte de la revisión.
Por su parte, Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales, declaró que el gobierno “revisa constantemente todos los aspectos de las relaciones exteriores estadunidenses” para asegurar que estén alineados con la agenda “Estados Unidos Primero” impulsada por el presidente Donald Trump.
México mantiene actualmente la red consular más grande de cualquier país en Estados Unidos, con oficinas concentradas principalmente en estados fronterizos y ciudades con alta población de origen mexicano, como California, Texas y Arizona. Los consulados brindan documentación, asistencia legal y apoyo a millones de connacionales residentes en ese país.
CBS recordó que, en años recientes, cierres de consulados por parte de Washington han ocurrido principalmente en contextos de confrontación diplomática. En 2020, la administración Trump ordenó el cierre del consulado chino en Houston bajo acusaciones de espionaje, mientras que en 2017 dispuso el cierre de instalaciones diplomáticas rusas en San Francisco, Washington y Nueva York.
Las tensiones entre Washington y Ciudad de México se incrementaron después de que cuatro personas —dos agentes estadunidenses y dos investigadores mexicanos— murieron en una zona montañosa donde autoridades realizaban investigaciones sobre presuntos laboratorios de drogas. Posteriormente, CBS News informó que los funcionarios estadunidenses trabajaban para la CIA.

Entre intrigas y provocaciones
Fotos Roberto García Ortiz y Ap   Foto autor
Leopoldo Santos Ramírez*
09 de mayo de 2026 00:03
La reciente decisión del gobierno estadunidense de exigir la detención y extradición del gobernador de Sinaloa, más nueve políticos y funcionarios, incrementa la tensión entre los gobiernos de ambos países. Ahora la tensión se estira con una nueva amenaza de Trump para intervenir militarmente en México. 
Una tras otra, las presiones por el fenómeno del narcotráfico vienen del norte, sin que Donald Trump reconozca la existencia de cárteles estadunidenses de todos tamaños con capacidad para proveer de fentanilo y cualquier otra droga a la enorme masa de adictos estadunidenses. Contra esos cárteles, Trump no enfila las cañoneras de su armada, como tampoco lo hace contra el FMI, la Bolsa de Valores, Wall Street y los consorcios bancarios, lavadores de dólares narcos, porque entonces reducirían sus ganancias. Tampoco lo mencionan periodistas de los consorcios televisivos nativos; un ejemplo, los comentaristas del programa Tercer Grado, nunca señalan nada de los cárteles estadunidenses adoptando la conveniente narrativa de que el narcotráfico es sólo mexicano. 
A pesar de los esfuerzos del gobierno mexicano por complacer al régimen MAGA, entregándole más de 100 narcotraficantes de “alto impacto”, algunos con nacionalidad estadunidense, Trump se declara insatisfecho. En una primera aproximación, el gobierno de Sheinbaum optó por la opción fácil de acceder al reclamo del vecino entregando a aquellos narcotraficantes juzgados ya por la justicia mexicana y otros que junto a éstos representaban riesgos para la seguridad de nuestro país. Pero la bestia es difícil de complacer, y de vez en cuando abre sus pestilentes fauces rugiendo por más, sin mirar al interior de su propio infierno de narcos y adictos. 
La posición de la Presidenta frente a la nueva exigencia estadunidense en tono de mando ha sido valiente y rigurosa conforme a las leyes mexicanas. A pesar de la avalancha de intrigas y mentiras que ha producido la prensa de la derecha nativa, solicitando que los señalados sinaloenses sean secuestrados en operativos idénticos al del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, desvaríos que se estrellarán ante el apoyo popular que la Presidenta recibe día con día. Sin embargo, a pesar de que la opinión mayoritaria está al lado de la Presidenta, resulta válido preguntarse si la estrategia actual en materia de seguridad será suficiente para afrontar los vendavales belicosos del régimen trumpiano. 
Hace tiempo que las voces más autorizadas han alertado sobre la insuficiencia de la actual política, a pesar del confort que pudieran sentir los encargados de aplicarla. En primer lugar, es necesario inaugurar una política propia del Estado mexicano, abandonando la política que el Estado estadunidense ha impuesto por décadas mediante sus tácticas de chantaje. La política del Estado mexicano se ha caracterizado por funcionar como una concesión feudal al Estado estadunidense en la que los vecinos se han movido a placer sintiéndose monarcas en territorio mexicano, permitiéndose excesos que no cometen en su propio país. Esto tiene que acabar instaurando una política de acción que se corresponda con los principios y mandatos de nuestra Constitución, política de acción capaz de detener las intromisiones maliciosas. ¿Que tendrá reparos Washington?, sin duda, pero para bien de México, nada impide trabajarla. De hecho, en el sexenio obradorista, en la cancillería mexicana se formó el Grupo Especializado en Tráfico de Armas y Delincuencia Organizada, recabando información sobre los cárteles estadunidenses, dejando de operar en territorio norteamericano a principios de este sexenio, según relata en su libro Jesús Esquivel, Los cárteles gringos. 
Por supuesto que una política que intente librarse de las ataduras enfeudadas debe enfrentar las intromisiones del embajador Ronald Johnson, restándole espacios en los que busca agrupar a la gente más inconforme con la política del gobierno de Sheinbaum, incluyendo a las propias instituciones de educación superior. Aunque es numerosa la lista de informantes mexicanos leales al régimen MAGA; en las ciudades fronterizas operan informantes mexicanos infiltrados en organismos municipales y estatales. 
Una política que pudiera llevar el recuento de quiénes son y cuáles son los temas sobre los que informan, sería prudente para prevenir sorpresas. El gobierno mexicano tiene la obligación de señalar ante organismos internacionales la complicidad del Estado estadunidense con los cárteles norteamericanos y las entidades lavadoras de dinero. El asunto de María Eugenia Campos, gobernadora de Chihuahua, no debe quedar en suspenso. 
Cualquier gobernador que se preste a ser comparsa de los intereses gringos antimexicanos debe ser destituido, previendo la eventualidad de que sintiéndose impunes, multipliquen esas conductas. Así, cualquier tipo de intervención militar de Estados Unidos a México, por su idiotez traerá consecuencias difíciles de prever, por eso la Presidenta debe utilizar el encadenamiento de los medios para hacer una reflexión frente a su pueblo. 
*Profesor de El Colegio de Sonora

México SA
De halcones y amenazas // Marco Rubio, indecente // Delgado: ánimo futbolero
Carlos Fernández-Vega
▲ El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, se despide en el aeropuerto de Ciampino, en Roma, tras concluir ayer su visita oficial de dos días a Italia y el Vaticano.Foto Ap
Entre los muchos indecentes que forman parte del gobierno estadunidense (con Trump en primerísimo lugar) destaca un halcón nacido en Miami cuyos padres cubanos emigraron a la “tierra de la libertad” tres años antes del triunfo de la Revolución en la isla. Marco Rubio es su nombre, el mismo que años atrás hablaba pestes del actual inquilino de la Casa Blanca, pero que a la hora del hueso, el Departamento de Estado, tragó sapos, mostró una enorme sonrisa y milagrosamente encontró miles de virtudes en el magnate naranja.
Hueso mata dignidad (en caso de que el citado la tuviera) y por ello el halconcito se afana en quedar bien con su jefe. Éste amenaza a México con una intervención terrestre con el pretexto de “acabar con los cárteles de la droga (es decir, los mismos que en Estados Unidos gozan de cabal impunidad); Rubio se sube al carro de la ignominia y, como en libreto de carpa, le hace la segunda al que no hace tanto decía odiar.
Y con esa sangre tóxica, el Departamento de Estado que Rubio dice encabezar anuncia que “revisa” los 53 consulados mexicanos que operan en Estados Unidos, lo que –versión oficial– “podría dar lugar al cierre de algunas de esas oficinas diplomáticas mexicanas”, toda vez que esa instancia del gobierno gringo inspecciona “constantemente todos los aspectos de las relaciones exteriores estadunidenses para garantizar que se ajusten a la agenda de política exterior” (Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales).
Es de suponer que, por ejemplo, con esa misma perseverancia el Departamento de Estado “supervisa” los nueve consulados, más la embajada en Washington, del genocida Estado de Israel, o de tantas otras naciones representadas allende el río Bravo que son viles lacayos de la Casa Blanca, a quienes no amenazan, sino descaradamente invaden con bases militares.
No, desde luego que no. Los paisanos en Estados Unidos son la primera minoría (y por mucho: alrededor de 40 millones de personas) y su peso político, económico y cultural crece constantemente. Entonces, suponen en la Casa Blanca, qué mejor que este objetivo para chantajear al gobierno mexicano, como adenda a la amenaza de invasión terrestre “contra los cárteles de la droga”.
Hay quien cree a pies juntillas que la permanente agresión de Estados Unidos (sin importar quién ocupe la Casa Blanca) a México sólo constituye “una estrategia electoral” y que superado el periodo de votación “las aguas se calmarán”. Pero estas mentes brillantes deberían repasar la historia de la relación bilateral para medianamente darse una idea de una contundente realidad: la invasión, el intervencionismo y el robo descarado de la mitad del territorio mexicano; es decir, las “aguas” nunca se “apaciguaron”. Por el contrario, dada la permanente agresividad y la pasión de los gringos por la riqueza ajena, ni lejanamente han bajado de nivel.
Con la paciencia del profeta Job, ayer la presidenta Claudia Sheinbaum se refirió a una de las tantas barbaridades esparcidas por el Departamento de Estado, es decir, aquella de que “los consulados mexicanos hacen política en Estados Unidos”. Dijo la mandataria: “Eso es completamente falso; lo que hacen, que es su papel, igual que el del consulado de Estados Unidos en México o de otros países, es siempre proteger a sus ciudadanos”.
Entonces, dijo, “esa es la labor que realizan los consulados; no es que lleven a cabo algún tipo de política en contra del gobierno de Estados Unidos; eso es absolutamente falso. Tenemos una política exterior regida por la Constitución sobre la base de la autodeterminación de los pueblos; es decir, no tener injerencia en la vida interna de ese país”. Tales representaciones se ocupan de “la relación entre ambos países, que es muy importante, de todas las labores diplomáticas y de ayudar a los ciudadanos mexicanos”. Ahora bien, puntualizó, más allá de la propaganda mediática, en los hechos “no tenemos ninguna información oficial” sobre la supuesta “revisión”. En síntesis, “no queremos injerencia en los asuntos políticos de México”, por mucho que se esfuercen los halcones.
Las rebanadas del pastel
Mientras la basura tóxica de Isabel Díaz Ayuso canceló su “gira por Méjico” y retorna a su país por el mismo caño lleno de mierda franquista que la trajo, de regalo deja una enorme bosta para sus súbditos panistas… Al impresentable Mario Delgado se le ocurrió la brillante idea de “recortar” el ciclo escolar para satisfacer su ánimo futbolero, sin entender que primero está la educación. Entonces, que se vaya mucho al Azteca y, antes de los partidos mundialistas, deje su renuncia en el escritorio presidencial.
X: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com