David Brooks
▲ Las movilizaciones en Estados Unidos para conmemorar el Primero de Mayo se vincularon no sólo al tema de los derechos laborales, sino a un abanico de demandas, que incluyen poner fin a las medidas antimigrantes en el país, frenar las guerras en el extranjero y solidarizarse con el pueblo palestino.Foto La Jornada
Para May
Para la gran mayoría de los estadunidenses estaba casi borrada la historia del Primero de Mayo hasta que fue rescatada por cientos de miles de trabajadores inmigrantes en las megamarchas que arrancaron en 2005 y culminaron el primero de mayo de 2006. Con ello, los empleados del mundo que llegaron a Estados Unidos retornaron la memoria a sus compañeros estadunidenses. El viernes pasado, la conmemoración regresó a sus orígenes en el movimiento laboral y sindical con unos 5 mil actos por todo el país.
El Día Internacional de Trabajo festeja el gran movimiento nacional de cientos de miles de estadunidenses e inmigrantes en 1886 para demandar la jornada laboral de ocho horas. En Chicago esa movilización fue reprimida y durante una protesta contra la violencia oficial, ocho anarquistas fueron culpados, sin evidencia, de lanzar un bomba durante la confrontación en Haymarket Square, con varios de ellos condenados a muerte. Los “mártires de Chicago” y el movimiento por una jornada de “ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que quieras”, actualmente son festejados alrededor del mundo cada Primero de Mayo, menos en Estados Unidos. Eso fue a propósito: ante preocupaciones de que la fecha sería políticamente peligrosa, en 1894 el presidente Grove Cleveland designó el primer lunes de septiembre como el Día del Trabajo oficial para borrar el Primero de Mayo.
El viernes pasado, en las marchas y actos del Primero de Mayo, algo extraordinario ocurrió: se marcó el día en lugares donde nunca antes se había festejado. Más aún, las movilizaciones se vincularon no sólo al tema de los derechos laborales, sino a un abanico de demandas, que incluyen poner fin a las medidas antimigrantes en el país, frenar las guerras en el extranjero, solidarizarse con el pueblo palestino, repudio contra los ataques a la educación, bibliotecas y salud pública, así como la defensa de los principios democráticos y derechos civiles frente al asalto de la derecha en el poder en Washington.
En ese sentido, las movilizaciones de este Primero de Mayo se relacionaron explícitamente con las acciones nacionales anteriores del Día de No a Reyes (No Kings Day) y expresiones contra las medidas antimigrantes alrededor del país, sobre todo en la resistencia ejemplar en Mineápolis.
Pero no sólo fue el mosaico de demandas y consignas, sino también de los participantes. En las movilizaciones de No a Reyes y otras contra la migra, la participación ha sido mayoritariamente de blancos. Se entiende la ausencia de inmigrantes latinos y de otras regiones del Sur global dada la ofensiva brutal contra ellos y cualquiera que se parezca (víctimas han incluido hasta indígenas estadunidenses por “verse como inmigrantes” con toda la ironía que son más “estadunidenses” que los agentes y los políticos antimigrantes, quienes en los hechos fueron los primeros “ilegales” en llegar a estas tierras sin permiso).
El viernes se manifestó en las calles el gran arcoíris y coro multilingüe de este país, en gran medida por la participación de sindicatos y organizaciones de trabajadores inmigrantes. Y es que el movimiento laboral en este país surge, es nutrido y su futuro depende de inmigrantes. En Haymarket se habló inglés y alemán, y estaban presentes irlandeses y una de las figuras claves ahí fue Lucy Gonzalez Parsons, de origen mexicano, indígena y afroestadunidense.
“Este es nuestro Día del Trabajo, no el falso que designaron gente rica para que no recordemos nuestra historia. Homenajeamos a nuestro mártires al luchar como el infierno y continuar esa lucha… Este es el momento de definición de nuestra generación, igual como lo fue con nuestros antepasados hace 140 años”, declaró en Chicago el viernes el presidente del sindicato automotriz UAW, Shawn Fain.
El futuro de la democracia estadunidense depende, afirman líderes sindicales, inmigrantes y políticos nacionales como Bernie Sanders, de la lucha social por los derechos de las mayorías contra la consolidación de una oligarquía, igual como hace justo 140 años.
Tom Morello. Ruta sonora para el 1 de mayo. https://music.youtube.com/playlist?list=PLmpyPyUIDX648HYZZ4_pUTQknOd1ac9MF &si=2RpUb7Ac9sIAZCaY
El presidente de EU ha causado controversia con sus publicaciones en Truth Social, como la imagen creada con inteligencia artificial que lo representa como Jesús o su foto superpuesta junto a los presidentes tallados en el Monte Rushmore. Foto tomada de la cuenta de Truth Social @realDonaldTrump Foto autor
The Independent
03 de mayo de 2026 13:13
Washington. Un análisis reveló este domingo que el uso que hace el presidente Donald Trump de Truth Social para compartir sus ideas se ha disparado en el último mes, con numerosas publicaciones realizadas en las primeras horas de la mañana.
De hecho, según el Daily Beast, el mandatario estadunidense publicó en Truth Social 565 veces en abril . Esto equivale a unas 18 publicaciones diarias del comandante en jefe, una tercera de ellas durante la noche. El total también duplica con creces las 250 publicaciones que realizó en abril de 2018 durante su primer mandato en la Casa Blanca.
Las publicaciones de Trump durante el último mes han generado controversia, incluyendo una imagen creada con inteligencia artificial que lo representa como Jesús, otro montaje fotográfico en el que amenaza a Irán y publicaciones que critican las elecciones de 2020.
Estas imágenes se producen en un momento en que Trump ha aparecido con los ojos cerrados en reuniones y ruedas de prensa. No está claro si Trump ha realizado todas las publicaciones en las redes sociales, o si algunas provienen de Natalie Harp, quien es asistente ejecutiva del magnate, pero también conocida por ayudar con sus cuentas en las redes sociales.
Emplaza la OTAN a que EU aclare decisión de retirar a 5 mil soldados de Alemania
Integrantes del ejército estadunidense sostienen una gorra en apoyo a Trump durante su visita en 2018 a la base aérea ‘Ramstein’, en Alemania. Foto Afp Foto autor
Europa Press, Reuters y Afp
03 de mayo de 2026 10:44
Berlín. “Vamos a reducir muchísimo. Más que cinco mil soldados”, declaró el presidente estadunidense, Donald Trump, ayer, luego de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) pidió a Estados Unidos que aclare los detalles de su decisión de retirar a sus tropas desplegadas en Alemania.
El Pentágono confirmó antes una “retirada progresiva en un plazo de entre seis y doce meses” de parte de sus fuerzas en su mayor base europea, en medio de una disputa entre el presidente estadunidense, Donald Trump, y el canciller alemán, Friedrich Merz.
La portavoz de la OTAN, Allison Hart, apuntó que la alianza atlántica está trabajando con Estados Unidos para entender los detalles de su decisión sobre sus fuerzas en Alemania. Destacó la necesidad de que Europa continúe invirtiendo más en defensa y asuma una mayor responsabilidad en la seguridad conjunta. Subrayó que ya se nota el progreso del acuerdo del año pasado entre los miembros de la alianza de invertir 5 por ciento de su PIB en defensa.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, reaccionó a la decisión estadunidense asegurando que la mayor amenaza para la comunidad trasatlántica no son sus enemigos externos, sino la desintegración progresiva. Todos debemos hacer lo que sea necesario para revertir esta tendencia desastrosa”, afirmó.
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, afirmó que Berlín esperaba la retirada de tropas estadunidenses de Alemania y de Europa; añadió que esta medida debería ser un impulso para reforzar sus propias defensas. “Los europeos tenemos que asumir una mayor responsabilidad en nuestra seguridad”, declaró Pistorius, y subrayó que Alemania está fortaleciendo su ejército tras décadas de infrafinanciamiento.
Agregó que Estados Unidos se sirve de sus bases militares en Alemania para defender sus intereses en materia de política de seguridad en África y Medio Oriente, incluyendo Irán. Explicó que la presencia de soldados estadunidenses en la región interesa a ambas partes, para la disuasión colectiva ante la amenaza de Rusia.
En paralelo, los legisladores estadunidenses, Roger Wicker y Mike Rogers, presidentes de las comisiones de las fuerzas armadas del Senado y de la Cámara de Representantes respectivamente, señalaron estar muy preocupados por el retiro de sus militares de territorio alemán e hicieron un llamado a no retirar las tropas de Europa de manera definitiva sino trasladarlas al este para mantener un fuerte elemento disuasorio en el continente.
“Reducir prematuramente la presencia avanzada de Estados Unidos en Europa antes de que esas capacidades se realicen plenamente corre el riesgo de socavar la disuasión y enviar una señal equivocada a Vladimir Putin”, apuntaron en un comunicado conjunto.
Algunos residentes de la ciudad Landstuhl, lugar de donde serán retiradas tropas estadunidenses, mostraron su apoyo a la identidad germano-estadunidense forjada desde 1945, e indicaron a The Guardian que la decisión de Trump los dejó impactados porque “amamos a nuestros estadunidenses”.
La guillotina de la Corte
Arturo Balderas Rodríguez
La popularidad del presidente Donald Trump va en picada y amenaza con arrastrar a la barranca a los candidatos de su partido en las elecciones de noviembre y con ello perder la mayoría en la Cámara de Representantes. En esta crítica situación, entran a escena los ministros conservadores de la Suprema Corte y le lanzan un salvavidas. Ésta es la lectura que se desprende de la decisión avalada por seis de ellos en anular una de las partes torales de Acta de los Derechos al Voto que establece la prohibición racial en el sufragio.
Lyndon B. Johnson firmó el acta después de los sucesos que marcaron la historia de los derechos civiles en Estados Unidos. En marzo de 1965, en Alabama, cientos de manifestantes que demandaban el respeto a sus derechos civiles fueron salvajemente atacados por las hordas policiacas del estado hiriendo a decenas; a algunos mortalmente, en lo que se conoce como El domingo sagriento. El hecho dio pie a una larga marcha de Selma a Montgomery encabezada por Martin Luther King, quien, junto con miles exigieron el respeto a sus derechos civiles, entre ellos el de votar.
Los seis jueces conservadores, de los nueve que integran la Suprema Corte, ignoraron esa gesta y, mediante una confusa argumentación, decidieron que el Acta de los Derechos al Voto es violatoria de la Constitución y la enmendaron. Consideraron que en la actualidad ya no son necesarias las medidas establecidas hace más de 50 años, debido a que la conformación étnica de la población es hoy más diversa y no existe una clara minoría étnica a la que se deba proteger.
De esa manera abrieron una vía para que las legislaturas de los estados rediseñen los distritos electorales. Dado que en más de la mitad de los estados los congresos son de mayoría republicana, existe la probabilidad de que el Partido Republicano salga favorecido con un número mayor de distritos electorales y con ello mantenga su mayoría en el Congreso. Con una serie de maniobras para coartar el voto de las minorías negras latinas y asiáticas, culmina la Suprema Corte el salvamento de su benefactor, Donald Trump.
Por el lado de los jueces liberales tocó a la juez Keagan escribir la argumentación en favor de mantener lo prescrito en el Acta de los Derechos al Voto. Sostuvo que la demolición del acta es el capítulo final para convertir en letra muerta la joya de la corona de ese documento, que garantiza el derecho al sufragio de las minorías.
Recordó una frase acuñada por otro juez liberal, “no debemos guardar el paraguas para que en este momento no nos mojemos”. La alusión fue clara a la posibilidad de un retroceso en la historia, como parece estar sucediendo, y les recordó que el único legalmente autorizado para decidir si una ley ya no es necesaria es el Congreso, no las cortes. Concluyó aseverando que la decisión de la mayoría conservadora es ahistórica, pues regresa a los tiempos en que los derechos de las minorías se desconocían por el simple hecho de su color y porque favorece la división de los distritos con un criterio eminentemente partidista, diluyendo el voto de las minorías étnicas y socavando el derecho fundamental de igualdad racial y electoral.
En español llano, la decisión de la Corte favorece a los estados en cuyos congresos la mayoría es conservadora y da palo a los de minoría liberal. A ello se agrega que, con base al criterio de jurisprudencia, será difícil subvertir esta norma en el futuro. No sobra decir que la opinión generalizada es que algunos miembros de la Corte, una vez más, salvaron al presidente, y que los demócratas corren el riesgo de permanecer en minoría en el Congreso después de noviembre próximo.
