lunes, 12 de enero de 2026

Trump conmina a Cuba a alcanzar un acuerdo “antes de que sea muy tarde.”

Ataque sobre Caracas
No más dinero ni petróleo venezolano, advierte
El mandatario no dio detalles, pero se pronunció por cuidar a las personas que dejaron la isla y hoy son “grandes ciudadanos de Estados Unidos”
▲ A la izquierda, Miguel Díaz-Canel, y a la derecha, Donald Trump.Foto Afp
Ap, Afp y Reuters
Periódico La Jornada   Lunes 12 de enero de 2026, p. 2
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, conminó ayer a Cuba a “alcanzar un acuerdo” o enfrentar consecuencias no especificadas, y advirtió que el flujo de petróleo y dinero venezolano hacia La Habana se detendrá.
“¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba: cero”, escribió todo en mayúsculas en su red Truth Social, y agregó: “Les sugiero encarecidamente que alcancen un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde”.
Trump no dio detalles sobre a qué tipo de acuerdo se refiere, o qué es lo que se podría lograr en caso de alcanzarlo.
Poco antes de su mensaje dirigido al gobierno cubano, Trump reposteó un comentario de un usuario de la red X que sugería que su secretario de Estado, Marco Rubio, sería presidente de Cuba, y añadió: “¡Suena bien para mí!”
Liderada por Miguel Díaz-Canel, Cuba, importante beneficiaria del petróleo venezolano, ahora ha sido marginada de esos envíos, mientras las fuerzas de Estados Unidos continúan incautando buques cargueros en un esfuerzo por controlar la producción, refinación y distribución global de los hidrocarburos del país caribeño, como parte del objetivo que Trump planteó para su ofensiva contra esa nación.
El gobierno cubano informó en días pasados que 32 de sus militares murieron durante la operación estadunidense en la que fueron secuestrados el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, el 3 de enero.
Personal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del ministerio del Interior de Cuba se encontraban en Caracas, la capital de Venezuela, como parte de un acuerdo entre la isla y la república bolivariana.
Se regodea de las muertes en el ataque a Caracas
Trump dijo que “Cuba vivió, durante muchos años, de grandes cantidades de petróleo y dinero provenientes de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó ‘servicios de seguridad’ a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡pero ya no más!”
Agregó que “la mayoría de esos cubanos están muertos por el ataque de Estados Unidos la semana pasada, y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que los mantuvieron como rehenes durante tantos años”.
Finalmente, dijo que “Venezuela ahora tiene a Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo (¡por mucho!), para protegerlos, y los protegeremos”.
La inteligencia estadunidense ha pintado un panorama sombrío respecto a la situación económica y política de Cuba, pero sus evaluaciones no respaldan claramente la predicción de Trump de que la isla está “lista para caer”, informó Reuters el sábado, al citar a tres personas familiarizadas con dichos documentos, los cuales son de carácter confidencial.
Algunos legisladores republicanos elogiaron el domingo a Trump por sus comentarios agresivos sobre Cuba, entre ellos el anticastrista Mario Díaz-Balart, representante por Florida de origen cubano.
“Estamos presenciando lo que, estoy convencido, será el principio del fin del régimen en La Habana”, escribió en español en X.
“Estamos hablando”
Al cierre de esta edición, Trump aseguró, sin dar precisiones, que “estamos hablando con Cuba, y lo sabrán muy pronto... Uno de los grupos que quiero que se cuide son las personas que vinieron de Cuba y que fueron obligadas a irse o abandonadas bajo presión, y que en este momento son grandes ciudadanos de Estados Unidos”.
En declaraciones a bordo del Air Force One, señaló que su gobierno está trabajando bien con la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y que está dispuesto a reunirse con ella.
“Venezuela está funcionando realmente bien. Estamos trabajando muy bien con el liderazgo”, indicó, y a la pregunta de si planeaba reunirse con Rodríguez, respondió: “En algún punto lo haré”.

Cuba, en la mira imperial
El presidente Donald Trump comentó que “le parece bien”, al compartir una publicación de redes sociales, que plantea en tono sarcástico el nombramiento del actual secretario de Estado, Marco Rubio, como presidente de Cuba. El hombre más rico del mundo y mayor donante de la segunda campaña presidencial de Trump, Elon Musk, ya había ironizado respecto al papel de Rubio en la política imperialista estadunidense, al caracterizar al halcón como “próximo presidente de Venezuela, gobernador de Cuba y sha de Irán”.
La hostilidad de Washington hacia La Habana, que desde hace tres cuartos de siglo se ha mantenido en niveles inaceptables bajo los estándares del derecho internacional, ha alcanzado el paroxismo desde que la política exterior estadunidense es conducida por Rubio, ultraderechista descendiente de cubanos que forman parte del ala más recalcitrante del exilio radicado en Miami. Desde el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su traslado ilegal a Estados Unidos, Trump y Rubio han insistido en la idea de un inminente colapso de la revolución cubana, con una siniestra ambigüedad acerca de si creen que ésta se producirá espontáneamente o se están preparando para precipitarla mediante una intervención.
En este contexto, la “broma” del mandatario constituye la enésima agresión de su régimen contra Cuba. Debe recordarse que en sus dos periodos en la Casa Blanca, Trump ha impuesto presión máxima para destruir la isla, en la que se incluyen prohibición de viajes en cruceros y aviones privados; limitación de remesas a mil dólares por trimestre; cierre forzoso de las operaciones locales de Western Union; sanciones a quien le suministre petróleo; prohibición de hacer transacciones con toda empresa que, a juicio del Departamento de Estado, sea controlada por las fuerzas armadas cubanas; inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo; sanciones a quienes hagan convenios de prestación de servicios médicos con la isla; bloqueo de toda plataforma de pagos digitales que transfiera fondos allí, y castigos a toda naviera que atraque en puertos cubanos, entre muchas otras.
Está claro, y el trumpismo es transparente al respecto, que estas medidas tienen el deliberado propósito de rendir por hambre al país y devolver a Cuba a la condición colonial a la que estuvo sometida hasta el 31 de diciembre de 1958. Pocos pueblos han sido tan castigados como el cubano por no someterse al dominio imperial; por empeñar sus fuerzas en la defensa de la soberanía, y pocos han sido objeto de una guerra de desinformación tan virulenta para culpar a quienes resisten de los males que infligen los agresores. El bloqueo impuesto por Estados Unidos desde hace más de siete décadas puede compararse con el que Francia estableció contra Haití para obligarla a pagar a los esclavistas una indemnización por cada uno de los esclavos liberados, acto de inhumanidad que marcó para siempre a la mitad occidental de La Española y la puso en la trayectoria que la mantiene como la nación más pobre del hemisferio occidental. Lejos de denunciar el sadismo de los imperios, las derechas y no pocas seudoizquierdas persisten en trasladar la responsabilidad por las penurias económicas de los pueblos a quienes se plantan por la libertad.
Por ello, la decisión del gobierno mexicano de proseguir los envíos habituales de petróleo acordados con la isla debe ser motivo de orgullo para todos los mexicanos, por pertenecer a una sociedad que no da la espalda a los damnificados del colonialismo y que mantiene su independencia diplomática y económica en un escenario tan desafiante como la aplicación trumpiana de la doctrina Monroe.

Venezuela, territorio de la guerra neocortical
Un grupo de evangélicos reza durante un evento en apoyo al depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, en la Plaza Bolívar de Caracas. Foto Afp    Foto autor
Marcos Roitman Rosenmann
12 de enero de 2026 00:01
Las noticias crean opinión. Tras los combates y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, las fuerzas asaltantes estadunidenses, según datos, abaten un total de 80 persones, entre ellas 32 miembros de las fuerzas armadas cubanas. La información puesta en circulación por la Casa Blanca y sus agencias de prensa, recrea una épica en la cual no hay bajas entre los expedicionarios. El éxito de la operación pone el acento en la eficacia y traición de los círculos más cercanos al presidente. Sin olvidar el papel de la CIA e infiltrados. Asimismo, se cuestiona la lealtad de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, creándose y las fuerzas armadas bolivarianas a las cuales se imputa no haber presentado oposición. A continuación, Donald Trump lanza su decisión de aceptar como interlocutora válida a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, sobre quien ya pesa la duda de su lealtad a la revolución bolivariana. Así, le otorga el “plácet” para ser nombrada presidenta encargada. Su secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, dicen controlar el gobierno venezolano, su petróleo, la dirección de sus inversiones y en un acto inesperado, Trump, desautoriza a la premio Nóbel venezolana María Corina Machado como interlocutora de la operación. Bajo el enunciado de controlar Venezuela, el gobierno e instituciones, convoca a las grandes empresas de hidrocarburos a una reunión para invertir en la extracción de petróleo y gas bajo el criterio de ser, ahora, sus administradores. Y para más INRI, invita a China y Rusia a no inmiscuirse, aunque les propone seguir comprando el petróleo, ahora en sus manos. Entre estas noticias, se deja caer la inexistencia del cártel Los Soles. Poco o nada sobre el comunicado de China condenando la agresión y el secuestro, además de las medidas y sanciones contra Estados Unidos. 
¿Alguna pregunta? Ninguna. Visto para sentencia. Los medios de comunicación internacionales que cubren el hecho, validan y reproducen el relato. No fue una invasión, sino una operación de extracción relámpago, no fue un secuestro, sino la captura de un dictador. Y lo más destacado, se menciona un proyecto de transición democrática a medio plazo. Sin embargo, esta descripción tiene muchos flecos. Veamos: ¿los soldados que resistieron, tiraban sus proyectiles al aire, mientras las fuerzas de ocupación lo hacían al cuerpo? ¿los asaltantes no tuvieron ninguna baja? ¿Es la traición la explicación o más bien una distracción para enturbiar el análisis? ¿Podía la administración Trump imponer un presidente o por el contrario, el secuestro del mandatario pone en funcionamiento el artículo 233 de la Constitución que otorga el poder a la vicepresidenta? ¿Qué sentido tiene meter en la ecuación a María Corina Machado? ¿Venezuela impedía el comercio de petróleo con las empresas extranjeras de hidrocarburos o eran causa de las sanciones impuestas? ¿Los políticos presos lo eran arbitrariamente? ¿Reabrir relaciones diplomáticas con Estados Unidos es una reivindicación unilateral? Estas y otras interrogantes son despreciadas, dando por buenas las declaraciones de Donald Trump, los secretarios de Estado y de Guerra, y miembros del staff de la Casa Blanca. Agencias de noticias, youtubers, influencer y tertulianos las difunden. 
¡Bienvenida sea la captura y detención de un dictador! La violación del derecho internacional, es cuestión menor y puede ser utilizada a posteriori por países que no condenan el secuestro ni piden la liberación inmediata de los detenidos. Comunicado de la Unión Europea por ejemplo. ¿Acaso no era posible que los países de la Unión Europea declarasen a los embajadores de Estados Unidos, persona non grata y llamasen a consulta a los suyos en Washington? 
Y mientras tanto se oculta: ¿Qué piensan en Venezuela sus dirigentes, líderes sindicales, movimientos sociales ¿Y la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela? ¿Cuál es el análisis al interior de los movimientos populares, sus fuerzas armadas y poder comunal? Si bien en un primer momento el shock por los bombardeos y secuestro paraliza, las decisiones del gobierno venezolano van en dirección contraria y parecen desmentir la versión de la Casa Blanca. 
La guerra neocortical tiene en Venezuela su laboratorio. Los servicios de inteligencia, las agencias de contrainformación, los tanques de pensamiento están en ebullición. La facultad de pensar, inherente al ser humano, es objeto de ataque. Así, las ciencias sociales, instrumentalizadas desde los centros de poder elaboran escenarios futuribles de control social para destruir la resistencia cognitiva a decisiones que atentan contra la dignidad humana, como sucede con la invasión a Palestina y la agresión a Venezuela. 
Occidente está en crisis. Vivimos un tiempo de guerra global declarada unilateralmente por la potencia líder, Estados Unidos, que se niega a perder el control ante la emergencia de nuevos actores internacionales, el BRICs y China, capaz, bajo nuevos parámetros de intercambio, redefinir el orden mundial. La agresión a Venezuela, la petición de comprar Groenlandia, la amenaza de actuar en territorio mexicano, para Estados Unidos es cuestión de sobrevivencia. Los países aliados, su población son sus objetivos a neutralizar y someter. La guerra neocortical es una guerra global, en la cual, la sicología conductista, las neurociencias, las tecnologías de la información (cibernética y teorías de la complejidad) y la inteligencia artificial, producen armas “buscando regular la conciencia, las percepciones y la voluntad de liderazgo del adversario (…) su objetivo es paralizar en el adversario el ciclo de observación, orientación, decisión y acción… en suma, anular la capacidad de comprender”. 
De esta forma se quiebra la voluntad hasta la derrota global del pensamiento crítico. En este contexto, corren malos tiempos para la dignidad, la democracia y la paz mundial.