▲ Durante el fin de semana se realizaron en varias localidades de Irán concentraciones de apoyo al gobierno. En la imagen, grabación de una marcha de simpatizantes de Teherán en Ardabil, en el noroeste del país.Foto Afp
Ap, Xinhua, Afp y Europa Press
Periódico La Jornada
Lunes 12 de enero de 2026, p. 22
Dubái. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió ayer que las fuerzas estadunidenses e israelíes serán “objetivos legítimos” de Teherán si Estados Unidos ataca a la República Islámica por las recientes protestas, como amenazó el mandatario Donald Trump.
Qalibaf, tras pronunciar un discurso en el que resaltó la labor de la policía y la Guardia Revolucionaria iraní durante las marchas, que comenzaron hace dos semanas, expresó que “no nos consideramos limitados a reaccionar después de la acción y actuaremos basándonos en todo signo objetivo de una amenaza”.
Cualquier decisión de iniciar un conflicto bélico recaería en el líder supremo de Irán, el ayatollah Alí Jamenei, de 86 años, subrayó Ap.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, indicó que su administración está decidida a abordar los problemas económicos que enfrenta la ciudadanía e instó a sus compatriotas a abstenerse de cualquier “acción destructiva”.
Acusó a Washington y Tel Aviv de ordenar a los “alborotadores” generar inestabilidad en el país.
“El pueblo no debe permitir que los alborotadores alteren la sociedad. El pueblo debe creer que nosotros (el gobierno) queremos establecer la justicia”, añadió durante una entrevista televisiva con la agencia estatal de noticias IRIB.
Las autoridades iraníes decretaron tres días de duelo nacional por los “mártires”, entre ellos, los elementos de seguridad, anunció la televisión estatal que recordó el llamado a una gran manifestación de apoyo al gobierno.
El mandatario iraní instó a la población a sumarse hoy a una “marcha nacional de resistencia” con el fin de denunciar la violencia que, según autoridades, usaron los “criminales terroristas urbanos”.
La fiscalía general de Irán anunció por su parte que considera que todos los manifestantes son mohareb, enemigos de Alá, un delito tipificado que prevé la pena de muerte como castigo.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, una organización con sede en Estados Unidos, aseguró que las fuerzas de seguridad iraníes asesinaron al menos a 544 personas durante las protestas iniciadas hace dos semanas; no ofreció pruebas y se limitó a señalar que sacó esta cifra conforme a testimonios de “activistas” en Irán.
La cifra no fue corroborada por el gobierno iraní ni por fuentes independientes; en tanto, distintas organizaciones sitúan el número de fallecidos muy por debajo. Organizaciones no gubernamentales denunciaron que ya es el cuarto día sin acceso a Internet.
Trump evaluó opciones que incluyeron eventuales operaciones militares contra Irán, entre las que se encuentran ataques a servicios de seguridad, acciones cibernéticas contra objetivos militares y nuevas sanciones a figuras gubernamentales o sectores de la economía, como la energía o la banca, por mencionar algunas, expusieron fuentes a CNN.
Anticipa Trump reunión con Teherán
Al cierre de edición, el mandatario estadunidense aseguró, en declaraciones abordo de su avión el Air Force One, que su administración está en conversaciones para organizar una reunión con el gobierno de Teherán, pero advirtió que podría actuar primero a medida que aumentan los informes sobre el número de muertos y el gobierno continúe con los arrestos de participantes.
“Creo que están cansados de que Estados Unidos los maltrate”, expuso Trump tras agregar que “Irán quiere negociar”.
El primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, respaldó las manifestaciones y expresó su expectativa de futuras alianzas si el gobierno actual iraní era derrocado.
Al mismo tiempo, la cancillería israelí declaró que “ya es hora de clasificar a la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista en el marco de la Unión Europea”, durante la visita a Israel del ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt.
“Todos esperamos que la nación persa pronto sea libre del yugo de la tiranía y cuando llegue ese día Israel e Irán volverán a ser aliados sinceros para construir un futuro de prosperidad y paz para las dos naciones”, afirmó Netanyahu al comienzo del consejo de ministros semanal.
En un comunicado, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, manifestó estar “impactado” por los reportes de violencia en contra de manifestantes en Irán y llamó al gobierno a que modere su actuar. El titular también pidió “la máxima moderación y abstenerse de usar la fuerza de manera innecesaria o desproporcionada”.
Familias palestinas huyen de Cisjordania por acoso de colonos
▲ Imagen de la aldea Ras Ein al Auja, una de las localidades abandonadas por beduinos palestinos que sufren la violencia de invasores de Israel.Foto Afp
Ap, The Independent y Afp
Periódico La Jornada Lunes 12 de enero de 2026, p. 21
Jerusalén. Más de dos docenas de familias de una de las pocas aldeas beduinas palestinas que quedan en el centro de Cisjordania reocupada han empacado y abandonado sus hogares en los días recientes, al denunciar que se volvió insoportable el acoso por parte de colonos judíos que viven en asentamientos no autorizados cercanos.
La aldea, Ras Ein al Auja, fue originalmente hogar de unas 700 personas de más de 100 familias que han vivido allí durante décadas.
Veintiséis familias se fueron el jueves, dispersándose por el territorio en busca de un lugar más seguro, afirmaron grupos de derechos humanos. Varias más salieron ayer.
“Hemos estado sufriendo mucho por los colonos. Todos los días vienen a pie, en tractores o a caballo con sus ovejas a nuestras casas. Entran a las viviendas de la gente diariamente”, denunció Nayef Zayed, un residente, mientras los vecinos desmontaban corrales de ovejas y estructuras de hojalata.
Los últimos residentes
Otros residentes prometieron quedarse por el momento. Eso los convierte en algunos de los últimos palestinos que quedan en el área, declaró Sarit Michaeli, directora internacional de B’Tselem, un grupo israelí de derechos humanos que ayuda a los residentes.
Añadió que la creciente violencia de los colonos ha vaciado aldeas palestinas vecinas en el polvoriento corredor que se extiende de Ramallah, en el oeste, a Jericó, a lo largo de la frontera jordana en el este.
El área es parte de 60 por ciento de Cisjordania reocupada que ha permanecido en control total israelí bajo acuerdos de paz provisionales firmados en la década de 1990. Desde que estalló la guerra entre Israel y Hamas en octubre de 2023, más de 2 mil palestinos –al menos 44 comunidades enteras– han sido expulsados por la violencia de los colonos en el área, resaltó B’Tselem.
El punto de inflexión para la aldea llegó en diciembre, cuando colonos establecieron un asentamiento a unos 50 metros de las casas palestinas en el flanco noroeste de la aldea, detalló Michaeli Sam Stein, un activista que ha estado viviendo en la aldea durante un mes.
Los colonos paseaban por la aldea en la noche. Desaparecieron ovejas y ropa. Activistas internacionales tuvieron que comenzar a escoltar a los niños a la escuela para mantenerlos seguros.
La expansión de los asentamientos ha sido promovida por sucesivos gobiernos israelíes durante casi seis décadas. Pero el gobierno de extrema derecha del prófugo de la Corte Penal Internacional Benjamin Netanyahu –que ha colocado a líderes colonos en posiciones de alto nivel– la ha convertido en una prioridad.
Unos 500 mil israelíes se han asentado en Cisjordania reocupada desde que Israel capturó el territorio, junto con Jerusalén Este y la franja de Gaza, en la Guerra de los Seis Días de 1967. Su presencia es vista por la mayoría de la comunidad internacional como ilegal y un obstáculo para la paz. Los palestinos buscan recuperar las tres áreas para un futuro Estado.
Por ahora, las familias desplazadas de la aldea se han dispersado entre otras comunidades cerca de la ciudad de Jericó y de Hebrón, más al sur. Algunos vendieron sus ovejas y tratan de mudarse a las ciudades.
Otros simplemente desmantelan sus estructuras sin saber a dónde ir.
En otro frente, el ejército de Israel realizó nuevos bombardeos tras una nueva “orden de evacuación” de una aldea del sur de Líbano por ataques contra infraestructura del grupo Hezbollah, indicó la agencia de prensa libanesa Ani.
Estados Unidos: poder y retroceso
Durante el mandato de Nixon surge en 1970, de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Foto Difundida en redes sociales Foto autor
Iván Restrepo
12 de enero de 2026 00:02
La década de los 60 del siglo pasado en Estados Unidos fue muy especial y lo que allí ocurrió tuvo efecto en el resto del mundo. Por ejemplo, por el escándalo Watergate, que obligó a renunciar a Richard Nixon a la presidencia. La prensa, los noticieros de televisión y la radio, no eran objeto de represalias, ni condenas públicas por los hombres de poder. Fueron los que divulgaron las atrocidades del ejército estadunidense en Vietnam. La participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y de Henry Kissinger, en el derrocamiento del presidente Salvador Allende. Otro personaje exhibido en los medios fue Robert McNamara, por ocultar documentos en los que se demostraba que Estados Unidos nunca vencería al pueblo de Vietnam.
También al final de la década un actor sin empleo: Ronald Reagan, se enfiló a lograr el más importante: en la Casa Blanca, desde donde después su esposa Nancy, emprende la lucha contra las drogas, cuando ella era una adicta. Es Reagan, antes que Trump, el que promete regresarle la grandeza a su país, y convertirlo en el faro de la libertad mundial. Y algo absurdo: una película mediocre, Rocky, se alzó con el Oscar y con los premios de mejor director, mejor edición y mejor guión. Relegadas quedaron las clásicas Todos los hombres del presidente, Taxi driver, Poder que mata y Esta tierra es mía.
Pero también en esa década en el país vecino ocurre un hecho importante durante el mandato de Nixon: la creación, en 1970, de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Fue el resultado del consenso entre los representantes republicanos y demócratas ante el clamor de los centros de investigación, los especialistas más destacados en salud y la población, sobre la necesidad de regular las emisiones de los vehículos automotores, evitar la contaminación del agua por desechos industriales de todo tipo, destacadamente algunos altamente tóxicos, y garantizar un aire más limpio de partículas y otros contaminantes. Uno de pésima calidad, el que se respiraba en la ciudad de Los Ángeles.
La protección del medio ambiente se convirtió a principios de esa década en una prioridad nacional. Mas no fue fácil de establecer, pues las industrias más contaminantes (las de hidrocarburos y el carbón, en primer lugar) influyeron en el Congreso y en Nixon, y en sus sucesores Gerald Ford y Jimmy Carter, para reducir los alcances de las nuevas regulaciones de la EPA. Alegaron que los costos de garantizar menos contaminantes eran muy elevados y se reflejarían en los precios de sus productos. También pagaron a “expertos” en medio ambiente para demostrar que sus factorías no contaminaban. O que sus desechos eran inocuos.
Pero con el ascenso de Reagan a la Casa Blanca en 1981, la obligación de proteger la salud pública comenzó a reducirse porque el mandatario la veía como un serio obstáculo para lograr un aumento de las actividades económicas y garantizar la supremacía en los mercados. Y a ese propósito se oponían las regulaciones establecidas en las administraciones anterior en torno al medio ambiente. En varias ocasiones sostuvo que el aumento del gasto público y la excesiva regulación del gobierno al sector empresarial, como era el caso de las que más afectaban el medio ambiente, habían frenado la prosperidad.
Su principio sobre todo lo anterior lo resumió en el dicho de que “el gobierno no era la solución a todos los problemas del país, sino el problema”. Eliminó entonces la oficina de cumplimiento de la EPA para limitar la “regulación innecesaria”. Abarcó a 80 por ciento de las medidas para hacer cumplir las regulaciones ambientales. Y para completar el cuadro negativo, designó al frente de la EPA a Anne Gorsuch Burford, una legisladora estatal de Colorado, que siempre se opuso con su voto a la limpieza de los residuos tóxicos y a los controles para reducir la contaminación vehicular.
El principio de adelgazar al máximo la intervención gubernamental en temas del medio ambiente y la salud lo siguieron con sus variantes las administraciones presididas por el partido Republicano. Y con mayor rigor las dos de Trump, que ha disminuido drásticamente el papel de la EPA. Con ello ha aumentado los daños a la salud pública y al medio ambiente de Estados Unidos y el mundo, como veremos el lunes próximo.
Crece la incertidumbre
Arturo Balderas Rodríguez
La razón o razones que tuvo Donald Trump para violar la soberanía de Venezuela crecen a diario entre quienes creen tener la última palabra en torno al suceso. Para unos fue el petróleo que yace bajo el territorio venezolano, para otros fue la animadversión personal del presidente estadunidense contra Nicolás Maduro, para otros demostrar a China y Rusia que el petróleo de Venezuela es de Estados Unidos, para otros más, refrendar la Doctrina Monroe y recordar que “América es de los americanos” y un largo etcétera.
Son muchas las razones, y no parece haber consenso. Lo que ha sucedido a partir del día en que el mandatario venezolano fue secuestrado, con el argumento de que es un dictador –que lo es–, y por añadidura, un narcotraficante, abre muchas interrogantes. El Departamento de Justicia parece haber encontrado la respuesta a la medida de las intenciones del presidente: “dado que Maduro es acusado de narcotráfico, la justicia estadunidense se avocó el derecho de capturarlo (secuestrarlo) para juzgarlo en un tribunal estadunidense sin importar la violación de la soberanía de Venezuela”. De tal explicación se pueden derivar al menos dos conclusiones: la soberanía de las naciones no cuenta en la normatividad jurídica estadunidense, y en cualquier momento puede ser violada con la excusa de que en ellas vive una persona que, según el Departamento de Justicia, es un delincuente. A partir de esa explicación, y con base en ese curioso marco jurídico, es válido que Rusia invada Ucrania porque considera que parte de su territorio le pertenece, China alega que Taiwán es parte de su territorio y le asiste el derecho de invadirla, Israel, invade a sangre y fuego la franja de Gaza porque, según Netanyahu, le pertenece. El derecho internacional, Naciones Unidas y la soberanía de las naciones son una entelequia. En esa lógica, en muy poco tiempo el mundo retrocederá varios siglos y se convertirá en botín para el más fuerte, con el agravante de que hoy los países que se ostentan con el derecho de invadir otros mediante la fuerza, en algunos casos poseen armas nucleares capaces, no sólo de invadirlas, sino borrarlas del mapa.
La semana pasada, el presidente Trump concedió una interesante entrevista a un grupo de reporteros del New York Times. Expresó su visión del derecho que regula las relaciones internacionales y el que rige las normas entre sus propios conciudadanos. Uno de sus más contundentes y temerarios asertos fue que sus decisiones están enmarcadas y determinadas por “su propia moral”. No está claro cuál es esa moral, pero por la forma de conducirse se caracteriza por una laxitud imposible de encuadrar en algún marco normativo por ser errática, incierta y frecuentemente contradictoria. De lo que no parece haber duda es que en su conduta prevalece una buena carga de xenofobia, y fariseísmo que, en última instancia, deriva en el beneficio familiar y personal. Esto último se deduce por su queja de que en su primer periodo como mandatario, donó su sueldo y evitó que su familia se mezclara en negocios internacionales (sic) cosa que nadie le reconoció. Esta vez, agregó, no está dispuesto a cometer ese error, ya que a la postre nadie le agradeció su magnánimo gesto. Otro elemento que deriva de la entrevista es su necesidad de reconocimiento como presidente. Ha inscrito su nombre en algunos edificios públicos y está construyendo un gigantesco anexo en la Casa Blanca que perpetuará su paso en ese recinto. Expresó resentimiento porque logró terminar con varias guerras (¿?), y pese a eso se le negó el premio Nobel de la Paz. En cambio, se le otorgó a Obama, quien –según afirmó– ni siquiera supo por qué se lo dieron.
La entrevista, que duró dos horas aproximadamente, ha permitido aclarar algunas dudas sobre sus intenciones, pero también dejó una sensación de vacío e incertidumbre acerca de la forma en que conducirá a la nación en el futuro inmediato, según han comentado un sinnúmero de articulistas.
Como trasfondo de la entrevista, causaron indignación las declaraciones de Kristi Noem, secretaria de Seguridad Interna, y Stephen Miller, asesor del presidente, que, sin pruebas, aseguraron que la muerte de una ciudadana indefensa en un suburbio de Minesota, a manos de un agente del ICE, fue en respuesta a un acto de terrorismo. Las pruebas que hasta ahora se han difundido revelan claramente que no existió dicho acto terrorista y que los disparos que causaron el deceso fueron injustificados.
¿Será que la espiral de violencia está nuevamente a las puertas de Estados Unidos?

