Amagos arancelarios de Estados Unidos “socavan las relaciones transatlánticas”: naciones europeas
Afp y Europa Press
Periódico La Jornada Lunes 19 de enero de 2026, p. 24
Washington. Los países amenazados por el presidente Donald Trump con nuevos aranceles si se oponen a que Estados Unidos se apodere de Groenlandia aseguraron ayer que “permanecerán unidos”, y denunciaron una “peligrosa espiral”.
“Las amenazas arancelarias socavan las relaciones transatlánticas y corren el riesgo de provocar una peligrosa espiral descendente”, afirmaron en un comunicado conjunto Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega y Suecia, y añadieron: “nos comprometemos a defender nuestra soberanía”.
La Unión Europea (UE) analiza imponer aranceles de represalia a los productos estadunidenses e incluso aplicar sus sanciones económicas más serias contra Estados Unidos, informó The Guardian.
Los principales diplomáticos de la UE se reunieron ayer para mantener conversaciones de crisis y se esperaba que discutieran la reactivación de un plan para imponer aranceles por 93 mil millones de euros a productos estadunidenses, que se suspendió después del acuerdo comercial del verano pasado con Trump.
Fuentes diplomáticas indicaron que al final de la tarde comenzó una reunión de emergencia en Bruselas de los embajadores de los 27 países de la UE en la ciudad, donde están las principales sedes de las instituciones del bloque.
No había expectativas de que del encuentro surgieran anuncios, más bien la reunión buscaba un intercambio de opiniones ante las nuevas amenazas comerciales del presidente estadunidense.
Para los países europeos que se oponen a que Estados Unidos se quede con Groenlandia, los aranceles estadunidenses de 10 por ciento entrarían en vigor el 1º de febrero y podrían elevarse a 25 por ciento el 1º de junio.
Alemanes abandonan la isla
En ese contexto, el contingente militar alemán desplegado en Groenlandia abandonó ayer la isla ártica, tras dar por completada su “misión de reconocimiento”.
Más tarde, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aseveró que Europa acabaría cediendo a la presión de Trump sobre Groenlandia, al considerar que Washington “proyecta fuerza” y ofrece el único paraguas de seguridad capaz de evitar conflictos, mientras acusó a los europeos de “debilidad”.
“Paz a través de la fuerza”, declaró Bessent a la cadena NBC. “Incorporemos (Groenlandia) a Estados Unidos y no habrá conflicto porque Estados Unidos, en este momento, es el país más fuerte del mundo. Los europeos proyectan debilidad. Estados Unidos proyecta fuerza”, indicó.
Bessent se dijo convencido así de que los líderes europeos “acabarán pasando por el aro” tras comprender que “necesitan del paraguas de seguridad” que proporciona su país. “Creo que acabarán entendiendo que Groenlandia, bajo el control de Estados Unidos, es el mejor resultado posible”, aseveró.
El secretario del Tesoro insistió en que el territorio es “esencial” para Estados Unidos y para su nuevo sistema de defensa, la Cúpula Dorada. “El presidente Trump está estudiando la posible batalla en el Ártico que podría ocurrir el año que viene. América tiene que controlar la situación”, explicó.
En paralelo, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Mark Rutte, habló con Trump sobre la seguridad en la isla danesa y el Ártico, y escribió en X que “Seguiremos trabajando en esto y espero verlo en Davos a finales de esta semana”.
Trump contra la Suprema Corte
El nuevo enemigo de Trump se ha vuelto la Suprema Corte de los Estados Unidos (SCOTUS, por sus siglas en inglés). Foto Ap Foto autor
Alonso Romero
19 de enero de 2026 00:04
El panorama interno de la administración de Trump se está complicando cada vez más. A pesar de proyectar una “fuerza” al exterior con la reciente e ilegal operación militar en Venezuela y las constantes amenazas a Groenlandia, internamente, el régimen trumpista comienza a experimentar muchas dificultades. Mientras lean este texto, quiero que recuerden que esto, es lo que los “demócratas, ilustrados y oposición mexicana” defienden abiertamente. El nuevo enemigo de Trump se ha vuelto la suprema Corte de los Estados Unidos (SCOTUS, por sus siglas en inglés).
SCOTUS actualmente cuenta con una mayoría conservadora de 6-3 (aunque en México muchos juren que los jueces siempre son impolutos, libres de ideología, la realidad es que todos tiene una), que ha dado a Trump muchas victorias durante su primer mandato, y defendiéndolo durante el mandato de Biden. Pero recientemente acumula cada vez más derrotas y ahora pueden dar uno de los golpes mas certeros a las políticas de la administración. Esta semana, probablemente se decidan dos temas claves: uno, la independencia del Banco Central, y dos, la legalidad de los aranceles impuestos unilateralmente por Trump.
El primero, se da en un contexto en el cual, el gobierno de Trump ha decidido iniciar una investigación contra el titular de la Reserva Federal Jerome Powell, después de destituir a una de los miembros de la junta, Lisa Cook.
Esa decisión puede transformar de manera muy relevante el orden económico mundial. Si SCOTUS decide que Trump tiene la autoridad de destituir a los miembros de la junta de la Reserva Federal, en efecto se acabaría la autonomía del banco central.
Esto impactaría a la ya de por si golpeada confianza y credibilidad del dólar como moneda de reserva internacional y posicionaría a los sistemas de pagos alternativos (como el chino). La única forma de revertir eso es a través de obligar a los países a usar el dólar para el comercio internacional. De ahí el ánimo expansionista de los Estados Unidos
El segundo se vuelve aún más controversial dado que los aranceles han sido la política estrella del gobierno de Estados Unidos, para todo. Cualquier presión y/o negociación en los últimos meses ha iniciado con un anuncio de aranceles. Pero, como bien se ha dicho, aquellos que sufren los aranceles son los consumidores estadunidenses, y es por eso que ahora SCOTUS tiene la decisión de una demanda presentada por asociaciones de pequeños negocios y 12 estados de la Unión Americana, los cuales demandan la ilegalidad total de los aranceles.
La decisión de SCOTUS podría incluir o abrir la puerta a la solicitud de reembolso de los aranceles. El monto de 250 mil millones de dólares, si bien es considerable, sería “relativamente manejable” para los Estados Unidos, al representar menos de 10 por ciento del déficit anual y menos de 3 puntos porcentuales del presupuesto total.
El impacto se vería en la fortaleza del gobierno de cara a las elecciones intermedias a celebrarse en Noviembre. Tener su política estrella revocada por una SCOTUS que él mismo llenó de conservadores se interpretaría como una derrota brutal, tan sólo meses después de que bloquearon su intento de utilizar la Guardia Nacional contra sus propios ciudadanos en Chicago.
Esta debilidad se acelera. Las encuestas colocan a Trump debajo del 30 por ciento de popularidad, con varios frentes abriéndose, la mayoría de los ciudadanos están en contra de la invasión a Venezuela, ataques a aliados y las brutales redadas del ICE que han terminado con ciudadanos estadounidenses muertos.
Tan es así, que Trump en un mensaje a sus compañeros republicanos les comentó que debían ganar las elecciones intermedias, de lo contrario, le iban a hacer juicio político.
Como lo comentaba en otro artículo (https://bit.ly/45QqZFX), los republicanos están al borde de perder el control del Congreso, y si el momento político se vuelve el adecuado, podrían sumarse a los demócratas para hacer efectivo el juicio político a Trump. Algo sí es seguro, si SCOTUS revierte los aranceles bajo la ley de emergencia, la única salida que tiene la administración de Estados Unidos para continuar imponiéndolos es con previa autorización del Congreso, lo cual, a partir de noviembre, probablemente le será imposible hacer.
Pero todo lo anterior no implica que Trump se va a moderar, al contrario, siguiendo el manual de los ex presidentes de Estados Unidos, seguirá buscando la destrucción de un enemigo externo. Comunistas, terroristas, narcotraficantes, la izquierda, etcétera, (como lo explico en este artículo https://bit.ly/4qzSMTE) han sido los nombres que el país ha fabricado para exportar su política de control y ahora para implementar su corolario Trump.
El objetivo es que ante un enemigo externo, sobre todo con la declaratoria de una guerra, la población de Estados Unidos siempre ha respaldado a su presidente. Es la manera más rápida de lograr un consenso. históricamente así ha pasado y ahora el escenario no podría ser de mayor consecuencia. A una administración débil internamente, que probablemente perderá la elección intermedia, perderá su mayoría y tendrá sus políticas claves revocadas, no le queda más que endurecer su postura al exterior. Eso veremos de aquí a noviembre, ¿retórica? Tal vez, pero no hay que tomarlo a la ligera. Trump representa una agenda que puede estarse quedando sin tiempo para implementarse, pero no significa que se detenga, sino que podríamos ver su aceleración.
X: @aloyub
México SA
Estados Unidos vs Estados Unidos // Agresor y “protector” a la vez // Europa atlántica, siempre sumisa
▲ El sábado pasado, habitantes de Groenlandia se manifestaron frente al consulado de Estados Unidos en la capital, Nuuk, en repudio a las pretensiones del presidente Donald Trump, quien insiste en apoderarse de la isla.Foto Ap
Si se atiende el “compromiso” de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que obliga a sus integrantes a la “defensa colectiva” de los países coaligados en caso de una agresión militar, entonces para Estados Unidos es ineludible unir su fuerza bélica con la de las naciones europeas firmantes de ese pacto para combatir a Estados Unidos en su despropósito de quedarse con Groenlandia “por las buenas o por las malas” (Trump dixit).
El artículo 5 de dicho tratado establece: “Las partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas, que tenga lugar en Europa o en América del Norte, será considerado como un ataque dirigido contra todas ellas, y en consecuencia, acuerdan que si tal ataque se produce, cada una de ellas, en ejercicio del derecho de legítima defensa individual o colectiva reconocido por el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas, ayudará a la parte o partes atacadas, adoptando seguidamente, de forma individual y de acuerdo con las otras partes, las medidas que juzgue necesarias, incluso el empleo de la fuerza armada, para restablecer la seguridad en la zona del Atlántico norte. Cualquier ataque armado de esta naturaleza y todas las medidas adoptadas en consecuencia serán inmediatamente puestas en conocimiento del Consejo de Seguridad. Estas medidas cesarán cuando el Consejo de Seguridad haya tomado las disposiciones necesarias para restablecer y mantener la paz y la seguridad internacionales”.
Hasta donde se sabe, el despropósito de ( fuck) Trump es un caso único en la historia de la OTAN (no hay registro de agresiones bélicas entre los integrantes de la alianza), y en su delirante proceder, el jefe del cártel de la Casa Blanca “explica” que robarse Groenlandia “por las buenas” quiere decir que todas las naciones de esa organización deben ceder el territorio sin chistar, abrirse de piernas (a él que tanto le gusta eso si se trata de menores de edad) y aplaudirle a rabiar, mientras “por las malas” para él se traduce en una invasión militar, la cual sólo engrosaría el de por sí enorme inventario histórico de agresiones gringas aquí, allá y acullá.
Entonces, Estados Unidos está obligado a utilizar su poderío bélico contra sí mismo –de la mano de los aliados– para evitar la agresión e invasión a un integrante de la OTAN, Dinamarca en este caso, toda vez que Groenlandia es una nación constituyente de dicho país europeo. ¿Cómo sería el asunto? ¿El Ejército gringo contra la Marina y la Fuerza Área igualmente gringas? ¿El comandante en jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos, el propio ( fuck) Trump, se aniquilará a sí mismo? ¿Cómo distribuirá el voluminoso presupuesto militar entre el gringo agresor y el gringo defensor de “la libertad y la democracia”? Suena a película de bajo presupuesto.
En vía de mientras, Xi Jinping y Vladimir Putin plácidamente observan cómo ( fuck) Trump termina de hundir al imperio, en el entendido de que, salvo retórica de ocasión, la Europa atlántica no hará nada en contra de su amo, porque desde el final de la Segunda Guerra Mundial le abrió las piernas a Estados Unidos y cómoda y servilmente permitió que su “seguridad” quedara en manos gringas, es decir, baila al ritmo que Washington le marque. Hasta ahora, los “ofendidos aliados” (quienes de plano ni la burla perdonan: “permaneceremos unidos frente a las amenazas” estadunidenses) se han limitado a enviar a un grupúsculo de soldados, más para la foto y el video que para otra cosa.
Y como parte de “por las buenas”, a ( fuck) Trump se le ocurrió imponer aranceles (10 por ciento) a la importación de productos de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia que participan en los “ejercicios militares” en Groenlandia, y los amenaza con incrementar a 25 por ciento esa tasa a partir del primero de junio si no se llega a un acuerdo para “la compra total y completa” del territorio ártico. “Estados Unidos está abierto inmediatamente a negociar con Dinamarca y/o cualquiera de estos países que han puesto tanto en riesgo, a pesar de todo lo que hemos hecho por ellos”, escribió el mandatario en su plataforma Truth Social ( La Jornada).
Por demás “cautos”, por decirlo suave, con el intento de robar Groenlandia, los “líderes” europeos se retorcieron con el anuncio de los aranceles, porque ahí sí les duele: con lágrimas en los ojos, la impresentable presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, aseguraron que “socavarían las relaciones transatlánticas”.
Las rebanadas del pastel
Por cierto, en Groenlandia no hay pingüinos.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
