Oligarquías toman el poder político para impulsar medidas regresivas, señala
▲ El presidente estadunidense, Donald Trump, es el ejemplo más claro de la toma del poder político por las élites económicas para imponer su agenda, de acuerdo con Oxfam.Foto Ap
Dora Villanueva
Periódico La Jornada Lunes 19 de enero de 2026, p. 17
En 2025, la riqueza de los grandes millonarios del mundo creció tres veces más rápido que en los últimos cinco años, con peligrosas consecuencias para las democracias, advirtió Oxfam.
El caso del presidente Donald Trump en Estados Unidos es el ejemplo más claro de cómo el poder económico ha tomado el control político para impulsar agendas regresivas que benefician a un puñado de magnates. “El auge de las oligarquías impacta negativamente en todas las sociedades del mundo”, alertó la organización.
Oxfam expuso que desde que Trump ganó la elección para un segundo mandato, la riqueza conjunta de aquellos que poseen miles de millones de dólares creció más de 16 por ciento, y alcanzó un máximo histórico de 18.3 billones de dólares en el último año. Esto se debe en buena parte a la contribución de Estados Unidos a esta lista de acumuladores, arropados por una administración que “redujo impuestos a los superricos, bloqueó avances en cooperación fiscal internacional, revirtió esfuerzos contra el poder de los monopolios y empujó el valor de las acciones ligadas a la inteligencia artificial”, detalló la organización.
Con casi la mitad de la población mundial en pobreza (menos de 8.3 dólares al día) y una cuarta parte con hambre moderada o grave, el problema ya no se limita al poder de mercado de los magnates y sus empresas ni en la creciente desigualdad, sino en la toma del poder político que legitima agendas regresivas para la mayoría de la población, es decir, “en la compra de la democracia”, señala el informe global “Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios”.
De acuerdo con Oxfam, los 12 magnates más acaudalados del mundo concentran más riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, es decir, más que 4 mil millones de personas. La acumulación se ha acelerado a tal grado que, con lo que creció el patrimonio de los magnates en el último año, se podrían distribuir 250 dólares a todas las personas del planeta y aún así ellos tendrían 500 mil millones de dólares extras.
Más allá de la desigualdad, las oligarquías ahora promueven de manera más abierta políticas regresivas a escala global. Además, según cálculos de Oxfam, un potentado tiene 4 mil veces más probabilidades de ocupar un cargo político que cualquier otra persona.
En la elección de 2024 en Estados Unidos, uno de cada seis dólares gastados por todos los candidatos, partidos y comités en ese país procedía de donaciones de 100 familias multimillonarias. “Las personas más ricas del mundo han construido su poder político principalmente de tres formas: comprando apoyo, invirtiendo en legitimar el poder de las élites y garantizándose un acceso directo a las instituciones”.
En América Latina y el Caribe el derrotero es el mismo: mientras la región se enfila a otra década perdida en términos de reducción de la pobreza, como ha advertido la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, los millonarios de la región avizoran una “década dorada”, expone Oxfam. En el último año, la riqueza conjunta de los magnates latinoamericanos creció 39 por ciento, 16 veces más rápido que el 2.4 por ciento que avanzó la economía de la región.
En América Latina y el Caribe “se ha consolidado una élite cuya prosperidad avanza al margen y a costa del resto de la sociedad”, destacó Oxfam. Actualmente hay 109 latinoamericanos con grandes fortunas, 14 más que a finales de 2024. Ellos concentran una riqueza conjunta de 622 millones de dólares, casi lo equivalente al producto interno bruto conjunto de Chile y Perú, que ocupan el quinto y sexto lugares como las economías más grandes de la región.
“Este desequilibrio perpetúa élites que compran influencia política y reproducen la desigualdad por generaciones, condicionando decisiones públicas y limitando los recursos en beneficio de las mayorías”, subrayó Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam.
La forma en que se ha comportado la acumulación en América Latina y el Caribe rompe con toda la narrativa de la meritocracia. En la región, 53.8 por ciento de los milmillonarios lo son porque heredaron parcial o totalmente su riqueza; en cambio, al trabajador no le alcanzaría toda la vida para nivelar la balanza.
En este siglo, la riqueza sumada de los megarricos ha aumentado en promedio 54 millones de dólares por día. En contraste, el salario mínimo promedio de un empleado en la región es de 4 mil 815 dólares al año.
Puesto de otra manera, un trabajador necesitaría 102 años para ganar lo que un milmillonario obtiene en un día.
La organización no gubernamental también destacó que la riqueza de los magnates de la región proviene “de sectores altamente concentrados, con enormes barreras de entrada y poder de mercado suficiente para influir en precios, regulaciones y decisiones públicas”. Sólo 65 por ciento provienen del sector financiero y servicios de inversión, de medios y telecomunicaciones y de energía y recursos naturales.
“La economía de los superricos (latinoamericanos) está profundamente ligada a sectores desregulados o capturados, donde el poder económico se convierte en poder político, alimentando un ciclo de concentración que sostiene y reproduce la desigualdad”, apunta la organización.
Con casi la mitad de la población mundial en pobreza (menos de 8.3 dólares al día) y una cuarta parte con hambre moderada o grave, el problema ya no se limita al poder de mercado de los magnates y sus empresas ni en la creciente desigualdad, sino en la toma del poder político que legitima agendas regresivas para la mayoría de la población, es decir, “en la compra de la democracia”, señala el informe global “Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios”.
De acuerdo con Oxfam, los 12 magnates más acaudalados del mundo concentran más riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, es decir, más que 4 mil millones de personas. La acumulación se ha acelerado a tal grado que, con lo que creció el patrimonio de los magnates en el último año, se podrían distribuir 250 dólares a todas las personas del planeta y aún así ellos tendrían 500 mil millones de dólares extras.
Más allá de la desigualdad, las oligarquías ahora promueven de manera más abierta políticas regresivas a escala global. Además, según cálculos de Oxfam, un potentado tiene 4 mil veces más probabilidades de ocupar un cargo político que cualquier otra persona.
En la elección de 2024 en Estados Unidos, uno de cada seis dólares gastados por todos los candidatos, partidos y comités en ese país procedía de donaciones de 100 familias multimillonarias. “Las personas más ricas del mundo han construido su poder político principalmente de tres formas: comprando apoyo, invirtiendo en legitimar el poder de las élites y garantizándose un acceso directo a las instituciones”.
En América Latina y el Caribe el derrotero es el mismo: mientras la región se enfila a otra década perdida en términos de reducción de la pobreza, como ha advertido la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, los millonarios de la región avizoran una “década dorada”, expone Oxfam. En el último año, la riqueza conjunta de los magnates latinoamericanos creció 39 por ciento, 16 veces más rápido que el 2.4 por ciento que avanzó la economía de la región.
En América Latina y el Caribe “se ha consolidado una élite cuya prosperidad avanza al margen y a costa del resto de la sociedad”, destacó Oxfam. Actualmente hay 109 latinoamericanos con grandes fortunas, 14 más que a finales de 2024. Ellos concentran una riqueza conjunta de 622 millones de dólares, casi lo equivalente al producto interno bruto conjunto de Chile y Perú, que ocupan el quinto y sexto lugares como las economías más grandes de la región.
“Este desequilibrio perpetúa élites que compran influencia política y reproducen la desigualdad por generaciones, condicionando decisiones públicas y limitando los recursos en beneficio de las mayorías”, subrayó Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam.
La forma en que se ha comportado la acumulación en América Latina y el Caribe rompe con toda la narrativa de la meritocracia. En la región, 53.8 por ciento de los milmillonarios lo son porque heredaron parcial o totalmente su riqueza; en cambio, al trabajador no le alcanzaría toda la vida para nivelar la balanza.
En este siglo, la riqueza sumada de los megarricos ha aumentado en promedio 54 millones de dólares por día. En contraste, el salario mínimo promedio de un empleado en la región es de 4 mil 815 dólares al año.
Puesto de otra manera, un trabajador necesitaría 102 años para ganar lo que un milmillonario obtiene en un día.
La organización no gubernamental también destacó que la riqueza de los magnates de la región proviene “de sectores altamente concentrados, con enormes barreras de entrada y poder de mercado suficiente para influir en precios, regulaciones y decisiones públicas”. Sólo 65 por ciento provienen del sector financiero y servicios de inversión, de medios y telecomunicaciones y de energía y recursos naturales.
“La economía de los superricos (latinoamericanos) está profundamente ligada a sectores desregulados o capturados, donde el poder económico se convierte en poder político, alimentando un ciclo de concentración que sostiene y reproduce la desigualdad”, apunta la organización.
Venezuela niega diálogo conspirativo del ministro Diosdado Cabello con EU
El gobierno desmiente galardón de Caracas a la CIA y que la presidenta estuviera en la mira de la DEA
▲ Un habitante de La Guaira muestra la destrucción dejada en su casa por las fuerzas de ocupación estadunidenses el 3 de enero.
Foto Afp
Prensa Latina y Europa Press
Periódico La Jornada Lunes 19 de enero de 2026, p. 21
Caracas. El gobierno de Venezuela desmintió ayer de manera categórica la información publicada sobre supuestas conversaciones secretas del ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, con funcionarios estadunidenses y rechazó que la presidenta encargada Delcy Rodríguez haya condecorado al jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), John Ratcliffe.
“Desmentimos categóricamente la información malintencionada” publicada en las redes sociales sobre “supuestas conversaciones secretas conspirativas, que buscan la división del alto mando político del país y pretenden socavar el prestigio y la integridad revolucionaria de Diosdado Cabello”, resaltó el gobierno de Venezuela en la cuenta de Miraflores en X.
También rechazó “categóricamente la información malintencionada que circula en redes sociales sobre una supuesta condecoración con honores a agencias de inteligencias extranjeras”.
El mensaje difundido en la cuenta de X @AlMomento_M (Miraflores al Momento) fue acompañado por una fotografía con la palabra “fake”, en el que puede apreciarse la clara manipulación de la imagen.
En la misma red se descartó que la presidenta encargada haya estado en el radar de la agencia para el control de drogas (DEA, por sus siglas en inglés)
Rodríguez y otros altos funcionarios del chavismo volvieron a utilizar el miércoles pasado la red social X y reactivaron sus cuentas en esa red social, que el secuestrado mandatario Nicolás Maduro bloqueó en la república bolivariana, luego de que desde esa plataforma fue cuestionada la victoria del mandatario en las elecciones de 2024, y que la oposición, sin presentar pruebas, acusó que fueron fraudulentas.
En este contexto, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, instó a superar diferencias ideológicas mediante pragmatismo, al advertir que acciones unilaterales amenazan la estabilidad global y debilitan el multilateralismo. En un artículo publicado en The New York Times subrayó que los países latinoamericanos no se someterán a hegemonías y abogó por inversiones regionales en infraestructura y empleo, tras condenar la agresión estadunidense en Venezuela del 3 de enero, que resultó en el secuestro de Maduro y su esposa, Cilia Flores. “Este hemisferio es de todos”, proclamó.
Aseveró que la intervención militar estadunidense en Venezuela supone “la primera vez en más de 200 años de historia independiente que América del Sur ha sido atacada directamente por Estados Unidos”, aunque recordó que “fuerzas estadunidenses han intervenido anteriormente en la región”.
Los bombardeos y la incursión estadunidense del 3 de enero en Caracas “es un nuevo capítulo lamentable de la continua erosión del derecho internacional y del orden multilateral instaurado tras la Segunda Guerra Mundial”, criticó. Representa “otro ataque contra la autoridad de Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad”, resaltó.
Cuba celebró una reunión de su Consejo de Defensa Nacional para evaluar su preparación militar en caso de guerra, en medio de la creciente tensión con Estados Unidos, según un comunicado oficial publicado ayer por medios estatales.
La reunión tuvo el objetivo de “analizar y aprobar los planes y medidas del paso al Estado de Guerra”, agregó, sin proporcionar más detalles.
Esta es la primera reunión del Consejo de Defensa Nacional de la isla que se hace pública desde el 3 de enero.
Resistencia o sumisión
El 2 de enero Donald Trump ordenó ejecutar una agresión bélica típica del terrorismo de Estado contra un Estado soberano y secuestrar al presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro.
Foto Ap Foto autor
Carlos Fazio
19 de enero de 2026 00:02
Al frente de un Estado militar que no acata la Constitución de Estados Unidos y donde todo se decide por decreto ejecutivo, hacia la medianoche del 2 de enero, sin una declaración de guerra previa ni contar con autorización del Congreso, Donald Trump ordenó ejecutar una agresión bélica típica del terrorismo de Estado contra un Estado soberano y secuestrar al presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, como un primer paso de la agenda de reconquista hemisférica del corolario Trump a la Doctrina Monroe, plasmado en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025. Esa doctrina exhibe a Estados Unidos como un supra-Estado gangsteril/mafioso, de corte neofascista, investido con la facultad de coaccionar mediante la fuerza bruta el comportamiento del resto de los países en “su” Lebensraum (espacio vital), que deberán devenir en subordinadas regencias neocoloniales. Una reinterpretación que busca estructurar un orden vertical de corte feudal neoextractivista en su zona de influencia, en el que el derecho a existir de cada Estado vasallo estará mediado por su grado de lealtad y sumisión al hegemón. Toda tentativa de autonomía será recodificada como una amenaza que habilita mecanismos de presión, disciplinamiento punitivo y/o intervención directa o indirecta, como en el caso de Venezuela. La lealtad hemisférica deberá demostrarse aislándose de China, Rusia, Irán (et al).
Ante un cambio de época civilizatorio debido al agotamiento del modelo de dominación occidental y el declive de la hegemonía de Estados Unidos (E. Todd), el orbe ha entrado en una peligrosa fase de requilibrio forzado del poder. Asistimos a un conflicto híbrido y asimétrico entre potencias, donde Estados Unidos intenta conservar su supremacía recurriendo cada vez más a la coerción y la guerra abierta o encubierta, lo que pone a la humanidad al borde de un apocalipsis nuclear.
País con enormes recursos petroleros y de minerales estratégicos, y con un proyecto político que desafía la subordinación histórica en la subregión, Venezuela es en la coyuntura un nodo geopolítico donde se cruzan intereses energéticos, militares y simbólicos. El ataque a Venezuela no es una anomalía, es una respuesta desesperada al paulatino pero pertinaz desplazamiento del eje del poder mundial en uno de los momentos más volátiles del sistema internacional, y cuando las cadenas de valor global están dando paso a una división del trabajo regionalizada geopolíticamente. En el nuevo orden salvaje al que asistimos, la nueva regla es que no hay reglas. Impera la ley del más fuerte. La única barrera que se imponen entre sí las potencias es la que emerge de los límites de sus recursos y poder (económico y militar). En función de eso miden realistamente sus esferas de control e influencia. El que esta inflexión del orden preexistente tome formas violentas y depredadoras carentes de narrativas legitimadoras, puede ser visto como el síntoma del crepúsculo de un régimen de dominación. Pero también, esa brutalidad simple y pura es un síntoma del tormentoso nacimiento del orden nuevo; la violencia como recurrente “partera” de la historia.
El “método Venezuela” está en consonancia con el enfoque “los negocios primero” de Trump. El magnate abandonó toda simulación: Estados Unidos está en crisis de deuda y desea apoderarse del petróleo venezolano. Además, el gobierno de Maduro iba a fijar el precio de su reserva petrolera, la más grande del mundo, no en dólares, sino en una cesta de monedas liderada por el yuan y respaldada por oro, e integrar su sector energético en el Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo (CIPS) de China, para eludir al SWIFT, monitoreado por la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense. Desde 1974, el sistema financiero de Estados Unidos se apoya en el petrodólar. Cuando Saddam Hussein decidió vender el petróleo de Irak en euros, su país fue invadido en 2003 y él terminó ahorcado; en 2009, Gadafi propuso comerciar el crudo libio en una moneda africana respaldada en oro (el dinar de oro), y Libia fue bombardeada y él sodomizado y asesinado. Ahora, la medida de Maduro aceleraría de manera exponencial la desdolarización en curso −impulsada por China, Rusia, Arabia Saudita, Irán y otras naciones del BRICS− y Caracas fue bombardeada y él secuestrado y encarcelado.
Trump obtuvo una victoria táctica. Pero no hubo cambio de régimen ni pudo instalar un gobierno títere en Venezuela. No se registró un colapso institucional, vacío de poder político ni quiebre en la cadena de mando militar. La unidad político-partidista-militar-comunalpopular no se fracturó. Por eso la guerra de espectro completo continúa con eje en las operaciones sicológicas encubiertas, la propaganda y el chantaje militar. Para su régimen necropolítico, cleptocrático y nihilista la única variable que importa es la sumisión. De allí que amenace directamente a Delcy Rodríguez y otros dirigentes del proceso bolivariano. La presidenta encargada sabe que la soberanía no se delega y en este momento crítico ha dicho que gobernará con “prudencia y paciencia estratégica” frente a la extorsión y la coerción permanentes del imperio. Ha repetido que en este momento de resistencia, sus prioridades son rescatar a los rehenes Nicolás Maduro y Cilia Flores, y preservar el poder político y la cohesión y la unidad del proceso popular chavista. Dijo que la gran victoria del enemigo sería la división.
En el contexto histórico actual, ante el aventurerismo de Trump y su equipo de fanáticos supremacistas, la defensa de la soberanía venezolana se transforma en una defensa del derecho de los pueblo

