Carlos Fernández-Vega
▲ El primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante su discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.Foto Ap
Cómo estará el ambiente, que hasta los perritos falderos ya le ladran al dueño: en una suerte de rebelión en la granja, los “aliados históricos” de Estados Unidos dan muestras de estar al límite ante el esquizofrénico comportamiento imperial de ( fuck) Trump, quien de plano arrasa con todo lo que tiene a su alrededor –incluidos los ciudadanos de su propio país– con tal de que el mundo entero lo reconozca como amo y señor del universo.
Los tradicionalmente serviles gobiernos de la “comunidad atlántica” dan muestras de hartazgo y comienzan a rebelarse, así sea de forma retórica, ante la vileza del magnate naranja. Tal vez la muestra más inmediata, hasta ahora, es la del primer ministro canadiense, Mark Carney (cabeza visible de la clase política de aquella nación, siempre agachada ante los intereses de la Casa Blanca), quien en el Foro Económico Mundial de Davos, y con los atentos saludos a ( fuck) Trump, se animó a denunciar “la ruptura en el orden mundial, del fin de una ficción cómoda y del inicio de una realidad dura, en la que la geopolítica –de las grandes potencias– parece no estar sometida a límites ni restricciones; parece que todos los días se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias, que el orden internacional basado en reglas se desvanece, que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.
Algo más: “sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa, que los más fuertes se eximían cuando les convenía, que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica y que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor dependiendo de la identidad del acusado o de la víctima. Esta ficción era útil…(pero) participamos en los rituales y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad”. Entonces, dijo, “este pacto ya no funciona; estamos en medio de una ruptura, no de una transición”.
Para un primer ministro canadiense (recuérdese al rastrero Justin Trudeau), el tono del discurso resulta incendiario, aunque sin duda es realista, especialmente cuando por primera vez en al menos ocho décadas Canadá, como la Europa atlántica, se siente no sólo insultado, sino a punto de ser agredido militarmente (ya ha padecido la acometida política), todo en un ambiente guerrerista alimentado por el esquizofrénico de la Casa Blanca.
Y Carney fue más allá: “más recientemente, las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción, las cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar. No se puede vivir dentro de la mentira del beneficio mutuo de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación. Las instituciones multilaterales en las que las potencias intermedias han confiado la arquitectura misma de la solución colectiva de problemas, están bajo amenaza. Como resultado, muchos países están llegando a la misma conclusión: deben desarrollar una mayor autonomía estratégica en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro. Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo”.
Y de pilón, un mensaje nítido: “las potencias intermedias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú. El viejo orden no volverá; la nostalgia no es una estrategia; a partir de la fractura, podemos construir algo más grande, mejor, más fuerte y justo. Tenemos la capacidad de dejar de fingir”.
Y México debe hacer lo propio, por la vía de los hechos, toda vez que “Estados Unidos está en un viraje estratégico mayor, en el que se reorganiza a partir de un nacionalismo económico conservador” (Marcelo Ebrard dixit), lo que bien puede leerse como el final del T-MEC. Ante tal situación, la presidenta Sheinbaum anuncia la ampliación de mecanismos comerciales con Europa, América Latina y Asia, aunque “creemos que el tratado se va a conservar; a lo mejor hay algunos cambios, pero finalmente se va a conservar, porque es de beneficio mutuo. Evidentemente, tenemos y buscamos relación con otras regiones del mundo”. Bien, pero en la agenda no debe estar ausente el tema BRICS.
Las rebanadas del pastel
Es repugnante, pero algo hay que agradecer a( fuck) Trump: el mundo entero lo aborrece y ello puede derivar en un profundo cambio de las relaciones internacionales, mientras los gringos deciden internarlo en un hospital siquiátrico o en la cárcel.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Siempre “vamos a estar allí” para el pueblo de Cuba, ratifica Sheinbaum
Alonso Urrutia y Néstor Jiménez
Periódico La Jornada Jueves 22 de enero de 2026, p. 4
Ante el bloqueo económico estadunidense que enfrenta Cuba, “si México puede ayudar a generar mejores condiciones para la isla, siempre vamos a estar ahí. Es una relación con el pueblo cubano en condiciones de mucha dificultad”, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum. Recordó que desde que Estados Unidos impuso esta medida, nuestro país se ha opuesto de manera reiterada, con distintos matices, incluso durante los gobiernos panistas.
En conferencia, ratificó la postura solidaria que México ha mantenido desde entonces y que, incluso, bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto, derivó en la condonación de una deuda. Señaló que, si bien con el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, durante una visita a la isla, hubo reuniones con disidentes, ello no impidió la relación bilateral. Añadió: “Carlos Salinas fue a Cuba. Incluso, en aquel entonces, cuando había sido el fraude electoral, decíamos nosotros: ‘¿por qué Cuba reconoció a Salinas de Gortari?’”
Rechazo generalizado
Afirmó que, frente a este bloqueo, Cuba no puede importar ni exportar libremente, lo que complica de manera significativa las condiciones de desarrollo económico de la isla. Si bien México fue el primero en oponerse a esta medida, actualmente son ya cientos de países los que la cuestionan, y prácticamente sólo dos la aprueban. Sin embargo, se mantiene porque, aunque no debería ser así, algunos gobiernos tienen más fuerza que otros.
La solidaridad con Cuba se ha sostenido en el tiempo. “¿Por qué? Porque es con el pueblo cubano, más allá de si se está de acuerdo o no con el régimen. Cuando hay un bloqueo extremo y la gente vive penurias, México siempre ha sido solidario”. En el caso del petróleo, ha habido envíos mediante contratos; esa es una parte. Además, con el presidente Andrés Manuel López Obrador también hubo ayuda humanitaria, una política que se determinó continuar en esta administración.
Sheinbaum cuestionó los ataques a la política petrolera hacia Cuba: “¿qué dice la derecha en México? ‘No, que están regalando petróleo a costa de México’. Pues no, no es a costa, porque es muy poco realmente; de lo que se produce, es mínimo lo que se envía, pero es un apoyo solidario ante una situación de penuria y dificultad que vive un pueblo”.
Mariano Escobedo
Foto cortesía del ayuntamiento de General Escobedo Foto autor
Felipe Ávila*
22 de enero de 2026 00:01
Mariano Escobedo Peña, uno de los más importantes militares liberales de la época de la Reforma, nació el 16 de enero de 1826 en San Pablo de los Labradores, hoy Galeana, Nuevo León. Desde joven mostró su vocación patriótica. Cuando tenía 20 años llegaron a su estado las tropas del ejército estadunidense, cuyo gobierno había declarado una guerra de conquista contra México. El joven Escobedo se sumó al ejército nacional y colaboró en la defensa de Monterrey en septiembre de 1846. La superioridad del ejército invasor le permitió tomar la ciudad, pero Mariano dio muestras del valor y el genio militar que lo llevarían a destacar en una generación de ilustres patriotas.
Cuando estalló la revolución de Ayutla para terminar con la dictadura de Santa Anna, Escobedo se sumó a ella bajo las órdenes del general Santiago Vidaurri, combatiendo contra el ejército santanista al lado del joven Ignacio Zaragoza.
La Constitución de 1857 fue desconocida por los conservadores, lo que dio origen a la Guerra de Reforma. Escobedo se sumó al bando liberal y detuvo el avance de las tropas conservadoras en San Luis Potosí en febrero de 1857. Su jefe, el general Santiago Vidaurri, lo felicitó. Escobedo le contestó con modestia: “La patria me tendrá siempre como el último de sus hijos, de centinela avanzado en el camino del peligro”.
En junio de 1857, con sus tropas ocupó la ciudad de Guadalajara. En los meses siguientes participó en múltiples combates contra los conservadores. En San Luis Potosí fue herido y capturado, pero logró escapar y reorganizar a su ejército.
Después de tres años de guerra, el gobierno de Benito Juárez y el ejército de patriotas que lo acompañaba derrotaron a los conservadores en la Guerra de Reforma. No obstante, éstos pidieron ayuda al emperador francés Napoleón III para que éste impusiera una monarquía en México encabezada por Maximiliano de Habsburgo.
En esa gesta heroica, en la que México logró mantener su independencia y soberanía luchando contra el ejército francés, el más poderoso de esa época, y sus aliados conservadores mexicanos, Mariano Escobedo fue uno de sus principales protagonistas.
Como parte del Ejército de Oriente, al mando del general Zaragoza, tuvo una destacada participación en la batalla del 5 de mayo de 1862, que cubrió de gloria al Ejército Mexicano. Fue también uno de los defensores en el sitio de Puebla un año después. La superioridad militar francesa y la falta de víveres obligaron al Ejército Mexicano a rendirse. Los jefes fueron apresados, pero se negaron a firmar una carta en la que se comprometían a no combatir a los franceses. Escobedo fue uno de ellos. Pudo escapar de la prisión en Orizaba; regresó a la Ciudad de México, donde el gobierno de Juárez lo comisionó a Oaxaca para colaborar con Porfirio Díaz en la reorganización del Ejército de Oriente.
Mientras tanto, el gobierno de Juárez se había instalado en el norte de la República. Para reunirse con el Presidente, Escobedo dio un largo rodeo de Veracruz a Nueva York y de ahí regresó a México. Cruzó la frontera en marzo de 1865. Con unos cuantos hombres, comenzó una de las más brillantes campañas militares que contribuyó a la derrota de Maximiliano. Juárez lo nombró jefe de las fuerzas armadas de Coahuila y Nuevo León. Ocupó Monterrey y Matamoros. Juárez lo felicitó. Escobedo arengó a sus compañeros de armas así:
Las circunstancias exigen desprendimiento, sacrificios, abnegación…
Miserable el que se resigne a vivir degradado, porque no conseguirá ni la paz humillante del esclavo…
Habéis aprendido a ser libres y ningún descendiente de reyes tiene derecho para inscribirnos en el registro de sus esclavos…
¡A las armas, mis amigos!
Uno de los rasgos que definían al general Escobedo, además de su patriotismo y lealtad, era la modestia. Era un soldado de la República. No le interesaban el poder ni la riqueza. En una carta que dirigió a Juárez, en marzo de 1866, le expresó que tal vez él no era el más indicado para las responsabilidades que se le encomendaban:
No es modestia, pero con toda franqueza digo a usted que estoy abrumado por los deberes que cargan sobre mí y tengo la conciencia de no ser apto para sacar todo el partido que es de esperarse en las actuales circunstancias. Creo que un militar inteligente y previsor auxiliado por mí pudiera mejorar las operaciones militares que aquí tienen que practicarse. Muy seguro puede estar usted de que no sólo no me resentiré por esto, sino daré las gracias al gobierno y continuaré sirviendo a las órdenes del que nombrase.
Juárez le pidió continuar al frente del Ejército del Norte, con el que recuperó Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. En enero de 1867 ocupó San Luis Potosí. El gobierno de Maximiliano, derrotado en todos los frentes, se atrincheró en Querétaro. Los ejércitos patriotas del Norte, Centro y Oriente, con Mariano Escobedo como jefe, derrotaron el último bastión del imperio el 15 de mayo de 1867, consumando el triunfo de la República Mexicana, que logró así su segunda independencia. Maximiliano se rindió ante el general neoleonés.
Por sus servicios a la patria, Mariano Escobedo recibió múltiples reconocimientos. Uno de ellos fue cuando su estado natal decidió la erección de un nuevo municipio que llevara su nombre en 1868. En los años siguientes contribuyó a la consolidación de la República. Fue gobernador de San Luis Potosí y Nuevo León, senador, ministro de Guerra, combatió la rebelión tuxtepecana de Porfirio Díaz. Falleció en la Ciudad de México el 22 de mayo de 1902.
*Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México
La deforestación está acercando la próxima pandemia… y vendrá en forma de mosquito
En base a las decisiones políticas que se están tomando a nivel mundial, seguramente enfrentaremos una o varias pandemias relacionadas con enfermedades transmitidas por mosquitos.
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Carolina Aranda Cruz
21 de enero de 2026 19:45
No hay nada más fastidioso que un mosquito zumbando a la mitad de la noche, sabiendo que podríamos ser su próxima víctima. Desafortunadamente esta pequeña pesadilla pronto será una realidad demasiado incómoda y muy frecuente. ¿Por qué? La deforestación.
A lo largo de la costa de Brasil, Paraguay y Argentina está el Bosque Atlántico el cual, de acuerdo con la World Wild Fund For Nature, en 1 hectárea “alberga alrededor de 450 especies de árboles. El 7% de plantas y el 5% de animales vertebrados del mundo se encuentran ahí”. Y la mayor parte de estas especies son endémicas.
A pesar de su riqueza, el bosque que una vez midió casi 5.6 veces el estado de Chihuahua, ahora solo abarca el territorio de dicho estado (247,460 km2). La reducción se debe a la actividad humana como el turismo masivo, tala agrícola, maderera y papelera, así como el crecimiento de las zonas urbanas. Ante tal devastación la desaparición de especies resulta inevitable.
¿Y cuál es la relación de todo esto con los mosquitos y las pandemias? Al haber menos animales que picar que habitan en los bosques, los insectos han adaptado un gusto particular por la sangre humana. Según el Dr. Sergio Machado, microbiólogo de la Universidad Federal de Río de Janeiro, y sus colegas detectaron que 75% de los mosquitos examinados en la región habían ingerido sangre humana.
Más allá de la comezón, “identificar sus fuentes de alimento proporciona información sobre los comportamientos de alimentación de los mosquitos e impacta directamente en la epidemiología de patógenos transmitidos por mosquitos, como el dengue, el zika y la chikunguña.”
El porcentaje arrojado por la investigación se puede respaldar através de la Organización Panamericana de la Salud. Entre 2022 y 2024, en América, se incrementaron 3.1 millones de casos entre dengue, zika y chikungunya, cifra que aumentó hasta alcanzar los 13 millones 538 mil 421 casos.
En base a las decisiones políticas que se están tomando a nivel mundial, seguramente enfrentaremos una o varias pandemias relacionadas con enfermedades transmitidas por mosquitos. De acuerdo con Raúl Benet, asesor y comunicador en temas de medio ambiente, el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad se ve como una “oportunidad de expansión económica y control territorial”.
La pregunta sería, si estas enfermedades se propagan ¿cómo enfrentaremos las próximas pandemias? Tomando en cuenta que la medicina moderna no tiene un tratamiento para enfrentarlas, solamente puede aliviar los síntomas. No importa cuánto petróleo, tierras raras o rubies encontremos en Groenlandia, como humanidad no estamos preparados para esto.
