jueves, 29 de enero de 2026

La revista ‘Charlie Hebdo’ arremete en su portada contra el ICE y la política migratoria de Trump.

La imagen muestra a un oficial del ICE arrastrando a una persona herida sobre un fondo que remite a la bandera estadunidense, una denuncia visual contra lo que la publicación describe como tácticas agresivas y letales en la política migratoria. Foto X @Charlie_Hebdo_ Foto autor
La Redacción
28 de enero de 2026 19:09
La revista satírica francesa Charlie Hebdo publicó una portada crítica contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), en la que satiriza lo que percibe como violencia institucional asociada a las políticas migratorias estadunidenses.
La imagen muestra a un oficial de ICE arrastrando a una persona herida sobre un fondo que remite a la bandera estadunidense, una denuncia visual contra lo que la publicación describe como tácticas agresivas y letales en la política migratoria.
La portada llega en medio de un debate intenso en Estados Unidos sobre la actuación de ICE y otras agencias federales tras los asesinatos de dos civiles durante operativos migratorios en Mineápolis.
El 24 de enero, Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, fue asesinado a balazos por un agente de la Patrulla Fronteriza durante un operativo en Mineápolis, en medio de una operación federal de aplicación de la ley migratoria que ha generado tensiones con líderes locales.
La muerte de Pretti, quien trabajaba como enfermero en cuidados intensivos, se produjo pocas semanas después de que Renée Nicole Good, también de 37 años, fue abatida por un agente del ICE en la misma ciudad.

Trump duda del ataque contra Ilhan Omar; sugiere que es montaje orquestado por ella
El presidente de Estados Unidos dijo no haber visto los videos de la agresión a la congresista Ilhan Omar en la que un hombre el arrojó un líquido. Foto Afp Foto autor
The Independent
28 de enero de 2026 14:04
Washington. El presidente Donald Trump acusó a la congresista demócrata, Ilhan Omar, de haber organizado un ataque contra sí misma, luego de una agresión en la que fue rociada con un líquido desconocido mientras daba un discurso contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Mineápolis.
Pese a admitir que no había visto el video del ataque, en el que un hombre se abalanza sobre Omar mientras habla, grita y le arroja un líquido, Trump dio su opinión sobre lo ocurrido.
Al ser consultado por ABC News, respondió: “No, no pienso en ella… me parece un fraude. La verdad es que no pienso en eso. Seguramente ella misma orquestó que la rociaran, conociéndola”.
Cuando se le insistió sobre si había visto las imágenes del incidente, Trump respondió: “No las he visto. No, no. Espero no tener que hacerlo”.
Inmediatamente después de rociar a Ilhan Omar con un líquido desconocido, el hombre fue reducido al suelo y posteriormente detenido según muestran los videos.
El sospechoso fue identificado como Anthony “Andy” James Kazmierczak, un hombre de 55 años residente de Minneapolis, quien fue detenido y acusado de agresión en tercer grado, informó CNN.
De acuerdo con Reuters, el hombre utilizó una jeringa para arrojar un “líquido de olor desagradable” contra Omar, mientras ella exigía que la secretaria del Departamento de Seguridad (DHS, por sus siglas en inglés), Kristi Noem, renunciara.

Se pronuncia Cuba por un orden internacional justo y equitativo
Atraviesan AL y el Caribe el momento de mayor retroceso, expresa Lula
▲ La noche del martes se realizó la tradicional marcha de las antorchas en La Habana, en recuerdo al natalicio de José Martí.Foto Cuba Debate
Ap y Sputnik
Periódico La Jornada   Jueves 29 de enero de 2026, p. 20
La Habana. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, rechazó ayer “la ocupación de naciones soberanas y sus recursos naturales”; se pronunció por un “orden internacional justo y equitativo como alternativa a la guerra, al uso de la fuerza, la agresión, la usurpación y el terrorismo de Estado”.
Rodríguez señaló en X: “aspiramos a una coexistencia pacífica y civilizada, en la que prevalezcan la solidaridad, la cooperación internacional y el arreglo pacífico de controversias.
“Urge una nueva coexistencia opuesta a las aspiraciones de dominación y hegemonismo unipolares, que el imperialismo intenta imponer por la fuerza bajo la falsa bandera de la paz”, enfatizó el diplomático cubano.
En otro mensaje, Rodríguez planteó: “es necesario un orden internacional justo y equitativo, sin bloqueos ni medidas coercitivas unilaterales, basado en el multilateralismo y con pleno respeto a la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional”.
Recordó que “hace 173 años nació nuestro héroe nacional José Martí, quien advirtió tempranamente sobre las amenazas de Estados Unidos contra Cuba y el resto de nuestra América. Sus ideales son la base de la revolución cubana y de su profunda obra humanista, solidaria, internacionalista y a favor de la unidad y el bienestar de los pueblos del sur”, finalizó.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, encabezó anteanoche la multitudinaria marcha de las antorchas en la que cada año se conmemora el natalicio del héroe patrio José Martí (1853-1895).
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que América Latina y el Caribe atraviesan el momento de mayor retroceso en la integración regional, marcado por la falta de coordinación política, la fragmentación y la ausencia de consensos efectivos.
En tanto, su homólogo colombiano, Gustavo Petro, propuso crear un tribunal de América contra el narcotráfico, en su intervención en el Foro Económico Internacional América Latina.

La plataforma como concepto político
Ilán Semo
La reciente creación (en el contexto de las reuniones de Davos) del Consejo de Paz (Board of Peace), conformado por 19 países que entronizaron a Donald Trump como su líder vitalicio, y cuya función sería aplicar a diversos conflictos armados una fórmula similar a la que ejerció el plan de paz de Washington para legitimar la devastación de Gaza, ha suscitado (en la opinión de los expertos) una mezcla entre la hilaridad, el azoro y un franco y nuevo temor.
Hilaridad porque decretaron a un octogenario que confunde a Dinamarca con Islandia como su presidente vitalicio con derecho de veto absoluto. Temor porque el propósito del consejo es el mismo que persigue la Organización de Naciones Unidas (ONU) desde su fundación: lidiar con la gestión global de la paz. Al menos éste fue el argumento que sostuvieron 39 países que se abstuvieron de participar en su inauguración, como Francia, Alemania y Australia –“el consejo desafía claramente a la ONU”, dijo el primer ministro de Canadá–. ¿Realmente puede un organismo de tan sólo 19 países poner en entredicho a la ya de por sí maltrecha Organización de Naciones? ¿O se trata simplemente de otro intermedio de distracción masiva? ¿O del juego esquizo de la Casa Blanca que acaba por ocultar toda dirección definible de su actuación?
El costo por cabeza para participar en la cofundación de este nuevo grupo de filántropos hipotéticos fue de mil millones de dólares. Y el ejercicio del presupuesto quedará bajo exclusivo arbitrio de su presidente. ¿Quiénes aceptaron? Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes, Turquía, entre otros, y los usuales invitados de piedra, Milei, como la nota de color; el presidente de Paraguay también y Tayikistán. Putin bromeó sobre el asunto; dijo que se sumaría si la cuota se extraía del fondo de sus reservas incautadas por los bancos europeos desde el estallido de la guerra de Ucrania. Y no obstante, Bielorrusia, que hoy forma parte del complejo de Moscú, estará probablemente presente. ¿Qué pueden tener en común Arabia Saudita, Turquía y Estados Unidos más que la búsqueda de favores circunstanciales? A primera vista, sólo una vecindad realmente incómoda. Desde la perspectiva ideológica, todos están, digamos, a la derecha de Gengis Kan, no sin despreciarse mutuamente. En términos geopolíticos, lo que los separa supera, por mucho, a lo que podría unirlos; piénsese tan sólo en la postura frente a Israel. Y, sin embargo, las cosas pueden resultar más serias de lo que parecen. Tal vez exista la ambición de un plan mayor en esta suerte de delirio. Dos hipótesis al respecto: una de orden coyuntural y otra de más largo alcance.
La moneda estadunidense ha perdido gradualmente zonas de influencia. La emergencia de China, las regiones alternas de comercio, las sanciones económicas impuestas a más de 40 países… Todo ello ha provocado el repliegue sobre otras monedas, el yuan chino en particular. Pero el punto neurálgico de este desgaste hegemónico sucedió en junio del año pasado: el fin del acuerdo de los petrodólares con Arabia Saudita. Nada pudieron hacer Biden ni Trump para impedirlo. Desde 1974, el petrodólar fue la columna vertebral del bizarro sistema financiero de Estados Unidos, que hizo posible que fungiera como el principal acreedor de la deuda mundial y, a la vez, la nación más endeudada, crónicamente deficitaria. Durante medio siglo, todas las transacciones energéticas se realizaron en dólares. Washington podía imprimir papel moneda a discreción. Sin el acuerdo con Arabia Saudita, terminó esa época, y con ella el sostén hegemónico de Wall Street.
¿No fue acaso el motivo del secuestro de Maduro el hecho de que sus reservas petroleras ya se contabilizaban en yuanes? La ironía de esa brutal intervención es que será el propio chavismo el que capitalice las nuevas y terribles condiciones impuestas por el propio Pentágono a Caracas. Ahora tendrán fondos para financiar su política. Washington puede abducir a un presidente, no a un régimen entero. No sólo eso. Estados Unidos devino desde 2010 un productor de petróleo. Hoy, ya sin petrodólares, necesita mucho más para fijar el precio mundial sobre la base de controlar cuánto se produce o no. Durante dos décadas no requirió del petróleo venezolano. Hoy le urge. Por eso la brutalidad contra Venezuela.
Si se observa con detenimiento, el Consejo de Paz reúne a muchos de los principales productores de petróleo. Se asemeja incluso a un cártel, pero no lo es. Se trata de un cónclave más complejo y, sobre todo, inédito. Una parte central de la política actual de la Casa Blanca habla de un retorno a la era colonial del siglo XIX. Es decir, nos da la impresión de un déjà vu, uno de los más alucinantes males síquicos. Y la mayoría de sus críticos caen en este mal; la impresión de una “locura”.
Yanis Varoufakis comparó al consejo con la antigua Compañía de Indias, base del colonialismo inglés. Aunque ocurrente, la comparación es falible. Steve Bannon, uno de los ideólogos de MAGA, imaginó hace tiempo esta iniciativa: un poder internacional que funcione como una plataforma digital. La relación de sus miembros es casual, temporal y cambiante. La mayoría usan sus servicios y los propietarios cobran los dividendos. En una palabra: la privatización de la geopolítica mundial. Por factible se trata de una alternativa temible. Sólo queda observar si realmente funciona.

Mono con navaja
Foto Ap   Foto autor
Rosa Miriam Elizalde
29 de enero de 2026 00:02
Cuando un gobierno convierte una herramienta en respuesta automática para cualquier problema, deja de usar un instrumento y empieza a practicar un reflejo. Eso es exactamente lo que ocurre con la política de sanciones de Estados Unidos, y el caso cubano vuelve a demostrarlo con crudeza. 
Un reciente artículo de Politico revela que la administración Trump baraja un bloqueo naval total para impedir las importaciones de petróleo a Cuba. La filtración ha disparado las alarmas por ser la expresión más extrema de una lógica largamente ensayada, que utiliza la coerción económica como arma de “cambio de régimen”, aun cuando la evidencia demuestra que quienes pagan el precio no son los gobiernos, sino los pueblos. 
El politólogo estadunidense Daniel W. Drezner lo definió con precisión en Foreign Affairs: Estados Unidos ha convertido las sanciones en una “navaja suiza” de su política exterior, un instrumento que se aplica a todo –proliferación nuclear, derechos humanos, migración, disputas geopolíticas–, aunque no esté diseñado para resolver ninguno de esos problemas de forma estructural (https://shre.ink/5I2K). El resultado es el uso y abuso de la coerción económica como sustituto de la diplomacia, del multilateralismo o, simplemente, del realismo político. 
Drezner advierte que las sanciones son atractivas no porque funcionen bien, sino porque son fáciles de imponer, generan apariencia de acción inmediata y trasladan los costos fuera del territorio estadunidense. Pero esa comodidad tiene un precio estratégico. Rara vez logran sus objetivos políticos y sí generan daños colaterales masivos, que erosionan además la legitimidad internacional de quien las impone. 
En el caso cubano, la ecuación es especialmente transparente. Un bloqueo petrolero no “presiona” a una élite abstracta, sino que paraliza ambulancias, reduce cirugías, interrumpe cadenas de frío y la producción de medicamentos, paraliza la infraestructura para potabilizar el agua, agrava la inseguridad alimentaria y multiplica los apagones. No se trata de una hipótesis ideológica, sino de un hecho documentado. En los últimos días, por ejemplo, se han reportado ciudades como Colón, en la provincia de Matanzas (occidente de la isla), con hasta 40 horas sin fluido eléctrico. 
Una revisión sistemática de estudios médicos y de salud pública a lo largo de 30 años, publicada por la Universidad de Toronto en 2023 bajo el elocuente título “The Violence of Non-Violence” (“La violencia de la no violencia”), concluyó que, bajo medidas coercitivas externas, 100 por ciento de los casos experimentaron efectos negativos en la salud; casi 90 por ciento documentaron el deterioro de los sistemas sanitarios (https://shre.ink/5IIT). Las sanciones, incluso las que Washington llama “inteligentes”, rompen cadenas de suministro, bloquean pagos, encarecen medicamentos y reducen la capacidad hospitalaria, con impactos desproporcionados en niños, ancianos y enfermos crónicos. Eso es exactamente lo que hoy se observa en Cuba. 
Algo similar muestran los politólogos Bryan Early y Dursun Peksen en un estudio publicado en Global Studies Quarterly (2022). Analizaron más de cuatro décadas de sanciones impulsadas por Estados Unidos y concluyeron que éstas incrementan sistemáticamente la “miseria” social, medida en términos de alimentación, esperanza de vida y educación (https://shre.ink/5Iry). Paradójicamente, las sanciones justificadas en nombre de los derechos humanos son, según el análisis, las que mayores retrocesos generan y rara vez logran el invocado “cambio de régimen”. 
Cuba es un ejemplo paradigmático. Seis décadas de bloqueo no han producido el resultado político que Washington proclama buscar, pero sí han contribuido a una situación de vulnerabilidad estructural que hoy se pretende explotar hasta el límite, incluso a riesgo de provocar una crisis humanitaria regional, como reconocen las propias fuentes citadas por Politico. 
Hablar de un bloqueo naval petrolero no es describir una medida “técnica”, sino una decisión política consciente que elige cortar la energía y la logística a sabiendas de que el efecto inmediato recaerá sobre la vida cotidiana y que el sufrimiento de los pueblos quedará reducido a “daño colateral” aceptable y útil para forzar objetivos geopolíticos. Y cuando en la Casa Blanca manda un mono con navaja, no hay espectáculo más rentable que el dolor de la injusticia.