jueves, 15 de enero de 2026

Agente del ICE balea a venezolano en Mineápolis; reprimen a manifestantes.

▲ Entre gases lacrimógenos, efectivos federales se retiraron del lugar de la balacera, cuando un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas disparó a un venezolano.Foto Ap
De la Redacción
Periódico La Jornada   Jueves 15 de enero de 2026, p. 20
Un inmigrante venezolano indocumentado fue baleado anoche por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el norte de Mineápolis, lo que fue seguido por enfrentamientos entre efectivos federales y unos 100 manifestantes que protestaron al grito de “¡Asesinos, asesinos!”
El Departamento de Seguridad Interior (DHS) aseguró que agentes del ICE intentaron detener al venezolano “en una parada de tráfico dirigida” alrededor de las 19:50 horas. “En un intento por evadir el arresto, el sujeto huyó en su vehículo y se estrelló contra un coche estacionado. Posteriormente se alejó a pie. El agente del orden público lo alcanzó e intentó detenerlo, pero comenzó a resistirse y a agredirlo violentamente”.
Después, dos hombres salieron de un departamento cercano y atacaron al uniformado con “una pala de nieve y un palo de escoba. Temiendo por su vida y seguridad al ser emboscado por tres individuos, el agente disparó”, aseguró la dependencia.
Luego los tres se atrincheraron en el edificio de donde salieron los dos hombres que agredieron al agente. El migrante fue hospitalizado, su vida no corre peligro y fue detenido. Los otros dos sujetos también fueron puestos bajo custodia.
The New York Times y The Guardian señalaron que no pudieron corroborar la veracidad del reporte del DHS.
¡Asesinos, asesinos!”
Decenas de personas se reunieron en el lugar del incidente al grito de “¡asesinos, asesinos!” y fueron reprimidos con bombas de humo, gases lacrimógenos y pimienta por los federales; algunos manifestantes respondieron con bolas de nieve, pero también se reportó que les lanzaron fuegos artificiales y otros proyectiles.
Los disturbios ocurrieron a 7.2 kilómetros de donde Renee Good fue asesinada por un agente del ICE el 7 de enero.
Antes del tiroteo, el gobernador de Minesota, el demócrata Tim Walz, pidió a los residentes grabar a los agentes de inmigración “para crear una base de datos de las atrocidades cometidas” y exigió al presidente Donald Trump “terminar con la ocupación”, en un video en X.
“Mis compatriotas de Minesota, lo que está ocurriendo en este momento desafía toda credibilidad. Los reportes de prensa simplemente no logran reflejar el nivel de caos, disrupción y trauma que el gobierno federal está descargando sobre nuestras comunidades”, señaló.
“Esto dejó de ser hace tiempo un asunto de control migratorio. En cambio, es una campaña de brutalidad organizada contra la gente de Minesota por parte de nuestro propio gobierno federal”, acusó.
“Si ves a estos agentes de ICE en tu vecindario, saca el teléfono y graba. Ayúdanos a crear una base de datos de las atrocidades cometidas contra los habitantes de Minesota, no sólo para dejar constancia de ellas, sino para recopilar pruebas para futuros procesos judiciales.”
“Así que esta noche, voy a decirle una vez más a Donald Trump y a (la secretaria del DHS) Kristi Noem: terminen con esta ocupación. Ya han hecho suficiente”, advirtió.
Tras el tiroteo, el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, en una conferencia de prensa junto al jefe de la policía, Brian O’Hara, instó a los manifestantes a retirarse a sus casas.
“Váyanse a casa. No podemos responder al caos de Donald Trump con nuestro propio caos”, pidió Frey, quien aseveró: “el ICE puede retirarse y este despliegue masivo puede terminar. Hemos presentado una demanda con ese objetivo, aunque me preocupa profundamente que no tengamos el tiempo suficiente”.
El DHS acusó a Walz y Frey de fomentar “activamente una resistencia organizada contra el ICE y los agentes federales del orden. Su retórica de odio y su resistencia contra hombres y mujeres que simplemente intentan hacer su trabajo deben cesar”.
Los residentes de esa ciudad de Minesota han protestado todos los días de la semana desde que Good fue asesinada.
(Con información de Ap)

Demócratas de EU impulsan ley para evitar guerra contra México
El propósito es prohibir que se utilicen fondos públicos en acciones bélicas no aprobadas por el Congreso
David Brooks y Jim Cason   Corresponsales
Periódico La Jornada  Jueves 15 de enero de 2026, p. 5
Nueva York y Washington. Legisladores demócratas presentaron este miércoles a la Cámara baja un proyecto de ley para impedir una guerra no autorizada en México.
El diputado Joaquín Castro, el demócrata de mayor rango del Subcomité sobre el Hemisferio Occidental introdujo; junto con sus colegas Sara Jacobs y Greg Stanton, la “ley de no a una guerra no autorizada en México”, cuyo propósito sería prohibir fondos públicos en acciones bélicas no aprobadas por el Congreso en México.
“Lanzar a Estados Unidos a otra guerra innecesaria –y no autorizada– en América Latina es una movida desestabilizadora que regresará para azotar a la nación”, declaró el diputado Castro. Señaló que la gente que representa “no desea que Estados Unidos gaste miles de millones en otra guerra que podría desestabilizar la región, debido al surgimiento de una migración masiva y a una escalada en los casos de violaciones a los derechos humanos”. Argumentó que es necesario “proteger nuestra relación con un aliado cercano y evitar desperdiciar dinero de los contribuyentes sobre fuerza militar en México”.
Afirmó que se decidió impulsar este proyecto de ley después de que Estados Unidos realizó varios ataques cerca a las costas de México y porque el presidente Donald Trump comentó que “ahora vamos a empezar ataques terrestres, respecto a los cárteles”, y menciono a México en ese contexto.
“Una guerra con México –autorizada o no– pondría en riesgo a las vidas de estadunidenses y mexicanos, y destruiría la relación de Estados Unidos con nuestro socio comercial más importante”, declaró la diputada Jacobs. “Bombardear a México no abordará de manera exitosa la crisis de fentanilo o los problemas representados por los cárteles…. Tenemos que hacer todo lo posible para evitar lo que sería un error catastrófico. Trump amenaza con iniciar un conflicto militar en el patio trasero de Estados Unidos. Es seguro que la acción bélica unilateral contra México sería un desastre”, agregó el diputado federal Stanton. Aseveró que “los objetivos de seguridad de Washington tienen que ser logrados trabajando con México, no atacándolo.”
El texto del proyecto de ley se puede revisar en https://castro.house.gov/imo/media/ doc/no_unauthorized_war_in_mexico_ act.pdf
En un Congreso controlado por la mayoría republicana, es poco probable que prospere esta iniciativa, pero busca provocar un debate público y registrar oposición a la política bélica de la Casa Blanca.

El clivaje de la despoblación
Playa de Juhu, en Mumbai, India, en 2023. Foto Ap   Foto autor
Ilán Semo/ II y última
15 de enero de 2026 00:01
Las estadísticas parecen ser cada día más incontrovertibles: la era de la despoblación ha comenzado. Se trata de un fenómeno global que abarca tanto a las naciones ricas como a las más pobres, a los países del norte y a los del sur, a las más disímbolas clases y franjas sociales. 
En la actualidad, las tasas de natalidad son inferiores a las de mortandad en México, China y Pakistán. En Europa occidental, el descenso absoluto de la población total se inició hace más de una década. En España, Italia y Grecia han surgido cientos (si no miles) de pequeños pueblos casi abandonados. Pueblos fantasmas, que antes albergaban a miles de pobladores, tradiciones ancestrales y culturas profundas. Hoy la maleza los ha empezado a devorar. Ya no hay quien los habite. En Rusia y Europa oriental, la mayoría de los jóvenes han emigrado sin retorno; se les puede ver deambulando en los guetos y las calles extraviadas de las ciudades occidentales. 
Las tasas mínimas de remplazo de la población (2.1 hijos por cada mujer) quedaron atrás hace años en India (1.8), Australia (1.4) e Irán (1.3). La tendencia afecta por igual a sociedades vinculadas al islam, el catolicismo o el budismo. Corea del Sur es el caso más impactante: en promedio, una mujer coreana da a luz a menos de un hijo, lo cual significa que muchas de ellas no pasarán por la experiencia de la maternidad (ni los hombres por la de la paternidad). 
En rigor, se trata de un viraje demográfico que no sólo toma por sorpresa a sociólogos, economistas y científicos sociales, sino a la formas más profundas y sensibles en la que sociedades enteras perciben el futuro. Todo en el mundo contemporáneo estaba concebido, planeado y preparado para hacer frente a un crecimiento gradual de la población. Hoy, simplemente, estamos impreparados conceptual, política y anímicamente para hacer frente a un orden en vías de su despoblamiento. 
Los demógrafos se han apresurado a urdir e imaginar teorías que expliquen este súbito giro. Se trata de aproximaciones precarias e iniciales, aunque sirven como punto de partida para la discusión. En principio, su objeto de estudio es prácticamente imposible de pensar. ¿Cómo adentrarse simultáneamente en las condiciones de vida de cientos de millones de personas que habitan en las más disímbolas latitudes geográficas, religiosas y sociales? ¿Cómo acercarse a sus mentes y a sus corazones? Nadie ha inventado hasta ahora la etnografía global, y es improbable que suceda. 
Sin embargo, como sugiere la socióloga Jenny Mowely, en este ámbito existe un factor que, por más inexpugnable que sea, resulta finalmente decisivo: el misterioso objeto del deseo femenino. Toda especulación sobre los orígenes sociales, económicos y sicológicos de la despoblación que viene comienza en una simple y elemental pregunta: ¿cuántos hijos desea tener una mujer y por qué? Son ellas las que deciden el pulso del mundo, esta peculiar inversión del Zeitgeist. 
Durante décadas, la idea predominante fue que a más bienestar económico y social, el número de hijos tendía a decrecer. Hoy esta idea se ha revelado como inexacta y debe ser revisada. Países tan pobres como Níger y Malawi muestran tasas de remplazo poblacional negativas. En México, la zona primordial de despoblación es el mundo urbano, y la franja social con la mayor tendencia es la clase media baja. Es decir, una franja con expectativas muy definidas que la actual sociedad no puede satisfacer. El boom demográfico mexicano de los años 60 y 70 ocurrió en un orden en que el Estado cubría algunas de estas expectativas (educación, salud, alimentación), que hoy, después de la tormenta neoliberal, recaen exclusivamente sobre la individualidad de los padres y una estructura familiar cada día más precaria. 
La incorporación masiva de la mujer a la fuerza de trabajo representa otro factor sustancial. Una joven de 20 años que trabaja 10 horas en una gasolinera y gasta tres horas diarias en transporte, en lo último que va a pensar es en tener más de un hijo. Pero el centro decisivo de esta tendencia poblacional tiene su origen probablemente en la crisis del orden familiar. La idea de la familia estable y nuclear es una entidad del pasado. El aumento en las tasas de divorcio, la posposición de la edad de matrimonio, la nueva cultura de “vivir solo” sitúan a las mujeres frente a una perspectiva inédita. 
La idea de tener hijos estaba ligada a afianzar y asegurar el orden familiar. Hoy, nada de esto está asegurado. Ninguna mujer tenderá a procrear si esta seguridad no está garantizada. Por su parte, a los hombres les resulta cada día más difícil comprometerse. 
Sobre todo porque los costos para conservar un orden familiar recaen cada día más en su individualidad. Sin duda, el actual sesgo apocalíptico que domina a la sociedad influye de alguna manera. ¿Traer hijos a un mundo en el que sólo les aguardan el crimen, la destrucción y la sobrexplotación? Lo único cierto es que nos aguarda un mundo menos habitable y más agónico.

Soberana, la decisión de vender crudo a Cuba: Sheinbaum
▲ La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo subrayó en su conferencia matutina que el futuro de Cuba debe ser decidido por las y los ciudadanos de la isla, sin injerencias externas.Foto Ap
Arturo Sánchez Jiménez y Alma E. Muñoz
Periódico La Jornada   Jueves 15 de enero de 2026, p. 5
México vende petróleo a Cuba como un acto de soberanía y de respeto a la autodeterminación de los pueblos, afirmó ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien subrayó que el futuro de la isla debe ser decidido únicamente por las y los cubanos, sin injerencias externas.
Al responder, durante su conferencia de prensa diaria en Palacio Nacional, a preguntas sobre el envío de crudo a La Habana, la mandataria sostuvo que esta decisión se enmarca en los principios constitucionales de la política exterior mexicana.
Sheinbaum rechazó que el suministro de petróleo a Cuba implique una contradicción con la defensa histórica de los recursos energéticos nacionales. “México es un país soberano y toma sus decisiones”, enfatizó, al tiempo que recordó que la defensa del petróleo nacional ha estado ligada a evitar su privatización y a preservar a Petróleos Mexicanos como una empresa pública.
En ese sentido, señaló que las discrepancias entre Estados Unidos y Cuba no deben resolverse mediante presiones, sino a través del diálogo, siempre que ambas naciones estén de acuerdo.
La Presidenta también respondió a las críticas de sectores opositores que cuestionan el envío de crudo, al recordar su participación en movimientos ciudadanos en defensa del petróleo durante los años del debate sobre la reforma energética. Aclaró que una cosa es defender que el petróleo sea de las y los mexicanos, como lo establece la Constitución, y otra muy distinta es oponerse a su uso soberano en el marco de la política exterior del país.
Más adelante, Sheinbaum informó que tenía previsto presentar ayer mismo un informe detallado sobre la situación de Pemex, pero decidió aplazarlo para la próxima semana. Explicó que su gobierno busca que la población conozca los avances de la empresa en el largo plazo, con el respaldo de la Secretaría de Hacienda. Aseguró que Pemex “va muy bien”, con altos niveles de refinación, avances en petroquímica y un incremento en la producción de la refinería de Dos Bocas.
En otro momento, la mandataria reiteró que, ante un contexto internacional marcado por la disputa por el poder y los recursos, México debe seguir pugnando por la paz y la soberanía como base para la solución pacífica de los conflictos.

No nos gusta que nos amenacen
Bandera cubana a media asta en la Tribuna Antimperialista, cerca del edificio de la embajada estadunidense en La Habana. Foto Ap   Foto autor
Rosa Miriam Elizalde
15 de enero de 2026 00:01
Consternados, rabiosos, como diría el poeta. Así amanecimos el 3 de enero en Cuba con la noticia del ataque estadunidense a Venezuela, que costó la vida a casi un centenar de personas, entre ellas 32 combatientes cubanos que defendieron al presidente Nicolás Maduro en Fuerte Tiuna. Ni uno solo se entregó, pese a la superioridad del fuego invasor, las armas sónicas, los misiles y los drones. “Tuvieron que matarlos, porque no se rindieron”, se repite una y otra vez en nuestras calles. 
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, reconoció que los miembros de sus fuerzas especiales descendieron de los helicópteros en “medio de una lluvia de balas” disparadas por los cubanos, y Trump admitió, sorpresivamente, en una entrevista con Fox News, que los militares de la isla a quienes se enfrentaron “son muy duros, son buenos soldados”. A medida que se conocen detalles de lo ocurrido en la madrugada del primer sábado de enero, el dolor por la pérdida de los compañeros se ha traducido en una afirmación pública de soberanía, en desprecio por los invasores y en orgullo nacional. 
Hoy llegan a La Habana los restos mortales de los militares y comenzarán los homenajes a los caídos, que estaban en Venezuela sin que ello implicara “pago” a Cuba por servicios de seguridad, como ha recordado el canciller Bruno Rodríguez Parrilla. En un mensaje publicado en X, dijo que la isla “no recibe ni ha recibido nunca compensación monetaria o material” por ese tipo de ayuda solicitada al gobierno, en contraste directo con Washington, que practica el “mercenarismo, el chantaje o la coerción militar” como forma de relación entre las naciones. 
Muchos han recordado en estos días que el internacionalismo cubano ha sido política de Estado, pero también una causa popular. A pesar del lodo que ha tratado de echar sobre la colaboración médica cubana la gentuza que hoy administra el Departamento de Estado, más de 400 mil trabajadores de la salud han cumplido misiones en 160 países durante seis décadas. De esa práctica histórica nació la frase de Fidel Castro “multiplicar los médicos y no las bombas” para salvar al mundo. 
Pero las bombas son música para los oídos de Donald Trump. Tras el ataque artero a Venezuela ha amenazado a Groenlandia, Colombia, México e Irán, a ciudades de Estados Unidos –Mineápolis, Portland y Chicago– y, por supuesto, a Cuba. En uno de sus comunicados le chilló al gobierno de La Habana: “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero! Lleguen a un acuerdo, antes de que sea demasiado tarde”. No fue un exabrupto, sino otra pieza de su método: desprecio hacia el otro, presión económica y, al final del camino, zarpazo militar. 
Ese marco explica por qué el antimperialismo se reactiva con fuerza cuando la amenaza deja de ser abstracta. El corte del flujo energético venezolano, las presiones sobre México y la intención explícita de convertir el petróleo en instrumento de coerción contra Cuba han operado como catalizador en un país castigado hasta lo indecible. Pero en contextos así, la sociedad reordena prioridades: las críticas internas no se disuelven, pero tienden a subordinarse a una lógica de defensa nacional. 
Para Trump y para el siniestro Marco Rubio, secretario de Estado, que ya puede decir –con toda propiedad– que tiene sangre cubana en sus manos, Cuba es un “Estado fallido”. La etiqueta les sirve para justificar excepcionalismos –bloqueos, sanciones, operaciones encubiertas–, pero resulta endeble cuando se contrasta con la evidencia histórica. Desde 1959, sucesivas administraciones estadunidenses han apostado por la asfixia económica o el aislamiento diplomático como vía rápida para una “solución” política en Cuba; ese desenlace no llegó. La historia de esa expectativa recurrente es, precisamente, la crónica de un fracaso. 
Con las honras fúnebres vuelve a ponerse en juego, más que el futuro de Cuba o de Venezuela, una lección que las potencias aprenden y olvidan cíclicamente: ningún pueblo acepta de buen grado que otros decidan por él. La superioridad militar o económica puede imponer tutelajes con altos costos y espectáculos políticos, pero rara vez garantiza la victoria. 
Un video donde aparece Fidel Castro se ha vuelto viral en estos días, como lengua franca de la vida pública y de las redes en Cuba. Es de 1980, cuando Ronald Reagan amenazaba al país que ya había pasado por una invasión, ataques terroristas, guerra bacteriológica y el sempiterno bloqueo: “No nos gusta que nos amenacen”, dice Fidel. “No nos gusta que traten de intimidarnos. No nos gusta... Además, nuestro pueblo hace tiempo que ha perdido ya la idea de lo que es el miedo”. Esperemos que entiendan los gringos que eso, exactamente, es lo que acaban de probar los cubanos en Venezuela.