En respuesta al atentado, el presidente Donald Trump anunció la “pausa permanente” (un oxímoron, ya que una pausa es una interrupción breve) de la migración de todas las personas provenientes del “Tercer Mundo”, así como una embestida xenófoba en la que se contempla desnaturalizar a los migrantes que “socaven la tranquilidad doméstica” y deportar a cualquier ciudadano extranjero “que sea una carga pública, un riesgo para la seguridad o no compatible con la civilización occidental”, definiendo “carga pública” como la recepción de asistencia social. Según Trump, en el país residen 53 millones de extranjeros, de quienes la mayoría representan una carga pública, ambas afirmaciones desmentidas por cifras oficiales: la cantidad de personas nacidas en el exterior se estima en 46 millones (de las cuales alrededor de 45 por ciento ya cuenta con la ciudadanía estadunidense) y las regulaciones migratorias limitan de forma severa su acceso a la asistencia. Por ejemplo, casi nueve de cada 10 beneficiarios de los famosos cupones de alimentos son ciudadanos nacidos en Estados Unidos.
Más allá de las mentiras del magnate y de la paradoja de que su programa de gobierno es una ofensiva frontal contra la “civilización occidental”, si por ella ha de entenderse el sistema de derechos humanos universales y el multilateralismo construido tras la Segunda Guerra Mundial, resulta revelador hasta qué punto él mismo, sus seguidores y las derechas tanto en las naciones ricas como en el mal llamado Tercer Mundo son incapaces de extraer las verdaderas enseñanzas del deplorable ataque ocurrido en la capital de la superpotencia. El hecho de que el agresor haya sido entrenado por la CIA para asistir a Washington en sus dos décadas de ocupación colonial de Afganistán, tal como en la década de 1980 los antecesores del talibán fueron financiados, armados y glorificados por la misma agencia para debilitar a la Unión Soviética, debería enseñar a todos los practicantes del imperialismo que la violencia sólo engendra más violencia y que las violaciones a la soberanía de otros países tarde o temprano se vuelven en su contra.
Lejos de reconocer estas lecciones que se le ofrecen a las puertas de su residencia, Trump porfía en la idea de escalar su cerco naval a una incursión terrestre contra Venezuela, con el pretexto inverosímil del combate al narcotráfico y con el apoyo de mandatarios latinoamericanos y caribeños entreguistas. La farsa de la “guerra contra las drogas” ha sido reseñada de manera exhaustiva en este espacio, y ayer mismo el magnate ratificó lo poco que le importa controlar el flujo de estupefacientes al anunciar un “indulto total y completo” al narcotraficante Juan Orlando Hernández, ex presidente hondureño condenado a 45 años de prisión por una corte de Nueva York. En esa nación centroamericana también aplica la fórmula que ya le dio resultados en Argentina: condicionar ayuda económica y humanitaria al triunfo electoral del candidato afín a su proyecto neofascista. En suma, repite las aventuras neocoloniales que ocasionan el surgimiento de movimientos extremistas, cobija criminales mientras viola leyes internacionales en nombre del combate al crimen, y cierra las puertas a la migración, al mismo tiempo que apoya a políticos oligárquicos que generan las condiciones de pobreza y exclusión que orillan a millones de personas a migrar.
En la mira de EU, transferencias realizadas por indocumentados
La fincen emite alerta que incluye a las remesas
Alejandro Alegría
Periódico La Jornada Sábado 29 de noviembre de 2025, p. 17
El gobierno de Estados Unidos emitió ayer una alerta para pedir a empresas transmisoras de dinero reforzar controles para “detectar, identificar y denunciar” actividades “sospechosas” relacionadas con transferencias de fondos entre ese país y México realizadas por extranjeros indocumentados, en la que incluyó a las remesas.
“Anualmente, durante los últimos años, Estados Unidos ha sido testigo de un volumen significativo de transferencias de fondos transfronterizas, incluidas remesas de personas ubicadas en Estados Unidos, y ha tomado múltiples medidas este año para destacar los riesgos que presenta la actividad financiera transfronteriza”, aseguró la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, acrónimo en inglés) del Departamento del Tesoro.
De acuerdo con el gobierno estadunidense, las transmisoras de dinero deben informar para toda transacción que involucre al menos 2 mil dólares, sobre todo cuando exista la sospecha de que dicha operación está relacionada con una posible infracción de la ley.
Subrayó que esto incluye transferencias transfronterizas de fondos provenientes de empleos “ilegales” o de recursos que la institución tenga motivos para creer que fueron obtenidos de forma ilícita en Estados Unidos por extranjeros indocumentados.
La FinCEN indicó que la alerta forma parte de las acciones “para prevenir la explotación del sistema financiero estadunidense por parte de migrantes que buscan transferir fondos obtenidos ilícitamente, incluso mediante el traslado de dichos fondos a través de la frontera”.
“Los riesgos de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo asociados con las transferencias transfronterizas de fondos varían según factores como el número y el volumen en dólares de las transacciones, así como la ubicación geográfica de los originadores y beneficiarios”, indicó.
Esta alerta está dirigida a transmisoras de dinero, empresas que realizan cambio de divisas, transferencia de fondos, entre otras operaciones.
“Actores maliciosos”
Aunque esta medida no está dirigida en particular a las remesas, pues “son legítimas”, también pidió vigilancia sobre estas, pues advirtió que “actores maliciosos” han utilizado los envíos de dinero “para facilitar o cometer financiamiento del terrorismo, narcotráfico y otras actividades ilícitas”.
El Departamento del Tesoro refirió que datos de la Oficina de Análisis Económico indican que las remesas de migrantes en Estados Unidos a residentes en otros países ascendieron a más de 72 mil millones de dólares en 2024.
La FinCEN recordó que ha tomado medidas para evitar que los cárteles de la droga mexicanos obtengan recursos. Entre ellas están las órdenes de focalización geográfica que exigen a las transmisoras de dinero ubicados en áreas de Arizona, California y Texas.
También emitió en meses recientes una alerta sobre el contrabando y la repatriación de grandes cantidades de efectivo por parte de organizaciones criminales trasnacionales, una alerta sobre esquemas de contrabando de petróleo en la frontera suroeste del Estados Unidos asociados con cárteles mexicanos.
País Vasco exige a la corona española pedir perdón por matanza en Gernika
Armando G. Tejeda Corresponsal
Periódico La Jornada Sábado 29 de noviembre de 2025, p. 23
Madrid. Representantes políticos del nacionalismo vasco exigieron al rey de España, Felipe VI, que, como “heredero” de la dictadura franquista, pida perdón a la ciudadanía de la localidad de Gernika, donde en 1937 se registró el primer bombardeo indiscriminado contra una población civil, perpetrado en plena Guerra Civil por el ejército nazi a petición del entonces general sublevado Francisco Franco.
Al igual que ha ocurrido con los reclamos de perdón a los pueblos originarios de América Latina en general, y de México en particular, por los abusos y excesos cometidos durante la Conquista y la Colonia, ni la Casa Real ni el gobierno español han aceptado tener este gesto de contrición y reconciliación, como en cambio sí lo hizo, en un acto público histórico, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier.
El bombardeo de 1937
El 26 de abril de 1937, con la plaza del pueblo repleta de comerciantes y vecinos, la ciudad de Gernika fue bombardeada sin piedad por la Legión Cóndor alemana, apoyada por la aviación italiana, a petición del bando fascista español en plena Guerra Civil (1936-1939).
El saldo del ataque, según los informes más recientes publicados por el gobierno vasco, fue de mil 654 personas asesinadas y 889 heridas, además de la destrucción casi total de la pequeña localidad de la provincia de Vizcaya.
Ese episodio histórico, uno de los más graves del cruento enfrentamiento civil en España, también pasó a la historia como el primer bombardeo indiscriminado contra una población civil por un ejército, lo que a su vez inspiró al pintor español Pablo Picasso para la creación de una de sus obras más importantes, el mural Guernica, que se convirtió en poco tiempo en símbolo de inspiración en la lucha pacifista y antibelicista.
Steinmeier, presidente y jefe de Estado de Alemania, visitó la localidad vasca para pedir perdón por ese episodio y lo hizo acompañado del rey Felipe VI.
De ahí que representantes del Partido Nacionalista Vasco (PNV), y de la coalición de la izquierda separatista Euskal Herria Bildu (EH-Bildu) aprovecharon su visita para reclamar también un perdón público por parte del monarca español, en su calidad de heredero del régimen que apoyó esa masacre.
Un mero acompañante
Aitor Esteban, del PNV, señaló que el gobierno federal alemán actual “no tiene nada que ver con la Alemania nazi, pero la jefatura del Estado en España procede de una transición en la que la monarquía fue puesta por el régimen de Franco. Por eso es incomprensible que el rey venga a Gernika y no haga el mismo gesto de petición de perdón. Que venga aquí tiene que ser para significar algo, no sólo para venir de mero acompañante”.
“El franquismo y Franco, que incluso después de muerto dejó todo atado y bien atado, es res-ponsable de lo que ocurrió aquí, por lo que sus herederos también son responsables”, declaró por su parte Oskar Matute, diputado de EH-Bildu, .
Agregó que “hoy es un día significativo para el pueblo de Gernika y para toda Euskal Herria. Y hemos querido estar aquí, una vez más, para reivindicar el antifascismo y una memoria completa. La memoria y el reconocimiento a las víctimas del bombardeo han sido, durante décadas, un clamor en este país”.
