jueves, 13 de febrero de 2025

Rescatan en las Islas Canarias a más de mil 200 migrantes a la deriva en dos días.

Los servicios de emergencia de Salvamento Marítimo realizaron hasta 20 operaciones de rescate en inmediaciones de las Islas Canarias. Foto Afp / Archivo  Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
12 de febrero de 2025 14:05
Madrid. El drama de la migración africana se recrudeció en las Islas Canarias españolas, en donde en tan sólo 24 horas fueron rescatadas mil 200 personas que estaban a la deriva, entre ellos dos bebes casi recién nacidos y una persona que había fallecido en el trayecto. Los servicios de emergencia de Salvamento Marítimo realizaron hasta 20 operaciones de rescate para auxiliar a los náufragos, el más reciente durante la pasada madrugada, cuando se hundió una embarcación de madera que transportaba 80 personas. Todos fueron rescatados con vida.
Las Islas Canarias, sobre todo El Hierro y Fuerteventura, se han convertido en uno de los puertos preferidos por las rutas de la migración africana para pisar suelo europeo. De hecho las estadísticos así lo avalan, con un incremento continuado en los últimos diez años y que ha superado en el 2023 y en el 2024 la llegada de más de 40 mil personas en cada año a las costas españolas, un 45 por ciento más de lo que se registró en el año 2022 e incluso superior a la etapa de mayor llegada de cayucos procedentes de África, en el 2006, cuando se llegó a la cifra de 31 mil.
Según informó Salvamento Marítimo, las 20 operaciones de rescate que realizaron lograron salvar la vida de mil 232 personas, incluida la que naufragó durante la madrugada en las inmediaciones de El Hierro, en la que se registró un fallecido y al menos dos personas desaparecidas.
La Cruz Roja informó que el mayor número de llegadas se ha producido en Lanzarote, donde han desembarcado 475 personas de nueve lanchas neumáticas. Esa cifra, concentrada en solo 48 horas, desbordó de nuevo los centros de acogida de la isla, con lo que tuvieron que improvisar tiendas de campaña para atender a los migrantes, que llegaron con signos de deshidratación, hambrientos y algunos con heridas producidas por la larga travesía, ya que muchos de ellos iniciaron su ruta migratoria desde las montañas de Senegal, Mali o Nigeria.
Las cifras totales incluyen a un mínimo de 131 mujeres y 94 menores, dato aún provisional porque no se han publicado todavía los detalles del recuento de uno de los dos cayucos trasladados a Tenerife, en el que viajaban 150 personas, además de dos bebés casi recién nacidos, que se encuentran en buen estado pero en observación en un centro médico. Y todo ello en las últimas 60 horas, desde la madrugada del lunes la tarde de este miércoles.
En los últimos meses no ha habido una semana en la que los sistemas de emergencia canarios no hayan dado parte de la llegada de cayucos o pateras a sus costas. El flujo de migrantes que llega al archipiélago no cesa. A lo que hay que sumar a los que todavía se encuentran en centros de acogida, sobre todo los Menores de Edad No Acompañados (MENAS), que son más de seis mil que han sido alojados en refugios saturados y sin los servicios necesarios para auxiliar a estos menores, muchos de ellos que han sido testigos directos durante el viaje migratorio de cómo los capitanes de la embarcación tiraban al mar a sus padres o hermanos, ya fallecidos, para evitar el brote de infecciones durante el trayecto. Y sin que todavía se haya resuelto por parte de las autoridades españolas el acuerdo para el reparto de estos menores de edad en el resto de las comunidades autónomas del Estado español, que aliviara la saturación de los centros en Canarias y permitirá dar mejores condiciones de vida a los menores.

Usaid: el imperio se reinventa
Rosa Miriam Elizalde
13 de febrero de 2025 00:03
Tronó en X Elon Musk, investido como secretario para la Eficiencia Gubernamental: “Ha llegado el momento de que Usaid muera”. Sus palabras resonaron como el presagio de una tormenta inminente. Poco después, Donald Trump, en su primer día de regreso en la Casa Blanca, ordenó suspender por tres meses casi toda la asistencia exterior estadunidense, especialmente la de la Agencia de EU para el Desarrollo Internacional (Usaid).
El cierre fue abrupto y contundente: decenas de altos funcionarios fueron enviados a licencia forzosa, miles de contratistas resultaron despedidos y la sede de la Usaid en Washington cerró sus puertas sin un último aviso. Como si nunca hubieran existido, el sitio web de la agencia y su cuenta en X desaparecieron de la faz digital, dejando tras de sí un vacío que pronto se llenó de especulaciones y murmullos en Internet.
El desconcierto aumentó cuando, desde Dominicana y al final de su primera gira por América Latina, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que su departamento recogería las riendas de las funciones que hasta entonces desempeñaba la agencia. Rubio, investido como administrador interino de la Usaid, aseguró que la ayuda exterior de Washington continuaría, pero con una condición: “Debe tener sentido y alinearse con nuestros intereses nacionales”
Este movimiento, que algunos quieren ver como mera restructuración administrativa, es un giro estratégico que augura profundos cambios en la política exterior estadunidense dirigidos a mayor eficiencia y nuevas clavijas represivas. El fin no es aparcar los objetivos de la agencia reconocida como fachada de la CIA, sino lo contrario, ajustarlos y perfeccionar el sistema de influencia internacional del imperio. Como diría el doctor Vergerus en Das schlangenei, película de Igmar Bergman: “cualquiera puede ver aquí el futuro, es como un huevo de la serpiente. A través de la fina membrana se puede distinguir un reptil ya formado”.
La Usaid, nacida en 1961 bajo la guerra fría, se había convertido en un coloso de la injerencia, las operaciones encubiertas y las redes de desestabilización. Mientras hacían caridad en algunos países, intentaban desmantelar cualquier oposición a los aliados de Washington. También, ha sido el lugar para escandalosos casos de corrupción. Sin ir muy lejos, la semana pasada la Oficina Federal de Investigaciones reveló que indaga a Juan Guaidó, el efímero presidente interino de Venezuela, y a su embajador en Washington, Carlos Vecchio, por malversación de mil millones de dólares, gestionados entre 2018 y 2020 bajo “ayuda humanitaria”. Estos fondos, canalizados a través de la Usaid, se esfumaron en un torbellino de gastos opacos.
En el caso de Cuba, es célebre el programa encubierto conocido como ZunZuneo, fallido “Twitter cubano”, financiado por la Usaid y diseñado para avivar la “disidencia” en la isla. Millones de dólares fueron a dar a empresas fantasmas, mientras se violaba la legislación de varios países, aun la de EU.
Trump, pragmático y despiadado, parece haber comprendido que las operaciones encubiertas de la Usaid no sólo son ineficaces en el terreno, sino difíciles de controlar y contraproducentes. Es previsible que los fondos millonarios que alimentaban estas fallidas operaciones se redirijan hacia canales más sutiles y eficaces. Por ejemplo, dejarán de fluir hacia sitios web propagandísticos en español que operan desde Florida que, aunque útil para difundir contenido tóxico contra La Habana en redes sociales, carece de la legitimidad y el alcance necesarios para llegar a la opinión pública estadunidense.
Es probable que los dineros se destinen a medios y voceros de mayor peso en la opinión pública estadunidense e internacional. Irán también a las arcas de los contratistas privados, como advierten analistas. En una suerte de gatopardismo, los programas de “cambio de régimen” no desaparecen con la subordinación de la Usaid al Departamento de Estado, sino que las inmoralidades de las metodologías injerencistas y antidemocráticas de la Usaid y otras agencias de “ayuda” internacional profundizarán el control del “estado profundo” y las políticas de ajuste del nuevo gobierno trumpista. 
El cierre de la Usaid y la transferencia de sus funciones al Departamento de Estado son más que una maniobra burocrática. Es el preludio de una política exterior más agresiva, más alineada con los intereses de los sectores ultraconservadores de EU, y mucho más afinada en términos comunicacionales y políticos. En este nuevo escenario, la manipulación de la información y el uso de fondos para promover agendas ideológicas podrían intensificarse, con consecuencias directas en países como Cuba, donde la batalla mediática es sólo otra arista del bloqueo económico, financiero y diplomático que la isla soporta desde hace décadas.
Así, la desaparición de la Usaid marca el fin de una era, pero también el comienzo de una nueva fase en la injerencia estadunidense, más sofisticada, más encubierta y, quizá, más peligrosa

México: ¿autonomía económica o sumisión a EU?
José Romero*
13 de febrero de 2025 00:01
México enfrenta una encrucijada histórica que definirá su futuro económico y geopolítico. Mientras Estados Unidos avanza en su reindustrialización, el nearshoring –que prometía inversiones para México– pierde fuerza, ya que las empresas prefieren establecerse en suelo estadunidense, atraídas por aranceles favorables, incentivos fiscales y un mercado interno fuerte. Este escenario obliga a México a replantear su modelo económico, reducir su dependencia externa y superar el estancamiento que lo ha mantenido rezagado por décadas.
EU enfrenta dificultades para mantener su hegemonía en un mundo multipolar. En 1994, su producción manufacturera era cuatro veces mayor que la de China, pero para 2024 fue sólo la mitad. En 2023, China produjo 30 millones de automóviles, triplicando a los 10.1 millones de EU. Sectores claves como semiconductores, inteligencia artificial y energías renovables muestran una brecha cada vez menor. Además, China desafía la supremacía tecnológica estadunidense, mientras Rusia cuestiona su dominio militar.
Ante ello, EU impulsa una estrategia de reindustrialización basada en proteccionismo, automatización avanzada y optimización del gasto público. Para fortalecer su industria, planea imponer aranceles a las importaciones de bienes manufacturados, mientras compensa el posible aumento de precios con recortes en las tasas de impuestos sobre la renta, beneficiando a consumidores y productores.
EU está racionando y redirigiendo su gasto público hacia sectores estratégicos como tecnología, defensa e infraestructura, con el fin de reducir su endeudamiento y fortalecer su posición geopolítica. Simultáneamente, ha reforzado alianzas con líderes tecnológicos como Elon Musk, Mark Zuckerberg y
Jeff Bezos, buscando crear conglomerados que compitan con sus contrapartes chinas y mantengan su liderazgo global.
Además, se impulsa una mayor integración económica, ya sea total o parcial, con Canadá, país con el que comparte idioma, cultura y recursos naturales. Esta alianza podría dar lugar a un mercado de 375 millones de personas, con acceso a insumos claves para la industria y la transición energética. La posible incorporación de Groenlandia, rica en recursos, como petróleo, minerales y tierras raras, ampliaría el acceso a materiales estratégicos y fortalecería el control sobre la ruta marítima del Ártico, corredor vital que conecta Europa y Asia y que gana importancia debido al cambio climático.
El control de las rutas comerciales es clave para EU. Ante el avance de China en el canal de Panamá, crucial para el comercio global, EU ha fortalecido su presencia en la región con acuerdos y promesas de inversión en infraestructura. Además, la propuesta de renombrar el Golfo de México refleja una postura más voraz hacia México, buscando controlar recursos petroleros y dominio marítimo. Sin oposición firme, incluso el ferrocarril transístmico podría caer bajo influencia estadunidense, consolidando su control sobre conexiones comerciales estratégicas.
México está siendo marginado de la estrategia de reconstrucción económica de EU, país que nos percibe con desdén por temas como migración, pobreza, violencia y crimen organizado, además de una supuesta corresponsabilidad en su desindustrialización. Ante esto, la pregunta: si Canadá y Estados Unidos profundizan su integración, ¿qué papel tendría México? ¿Nos espera un nuevo tratado más perjudicial, con exigencias estadunidenses cada vez más agresivas que aumenten nuestra dependencia y subordinación económica?
La desaparición del T-MEC, aunque podría generar una recesión temporal, representaría una oportunidad clave para una transformación económica profunda en México. Este escenario permitiría reducir la dependencia de acuerdos limitantes y abriría la puerta a fortalecer alianzas estratégicas con otros países y regiones, diversificando así las relaciones comerciales y construyendo un modelo económico más autónomo y sostenible.
De concretarse este escenario y estar en condiciones de construir una nueva estrategia de crecimiento, ésta debe basarse en el capital nacional, no por nacionalismo, sino porque la innovación se concentra en el sector manufacturero. Si este sector es dominado por intereses extranjeros, la innovación ocurre en otros países, relegando a México a un papel de ensamblador sin capacidad para desarrollar tecnología propia. Sin un sector manufacturero local fuerte, no hay innovación, y sin innovación es imposible un desarrollo económico sostenible.
Es clave priorizar el capital interno, que representa más de 80 por ciento de la inversión total, como base para un modelo económico autónomo y sostenible. El capital extranjero puede complementar estos esfuerzos, siempre bajo un marco regulatorio que asegure su aporte a la innovación y el desarrollo nacional, sin afectar la soberanía económica. Además, es vital diversificar las fuentes de inversión extranjera directa, evitando depender sólo de EU.
La reindustrialización de EU y la exclusión de México ofrecen una oportunidad única para redefinir su posición global. México no debe ser espectador pasivo, sino asumir un papel protagónico con audacia y visión. Para ello, es crucial diseñar una estrategia clara que impulse el crecimiento autónomo y reduzca las dependencias externas. México cuenta con los recursos, el talento y la ubicación geográfica para forjar un futuro próspero, pero debe dejar atrás la pasividad y adoptar un nuevo paradigma de desarrollo. La historia y el mundo avanzan sin pausa; el momento de actuar con decisión es ahora.
*Director del CIDE