Carlos Fernández-Vega
▲ Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex, durante la presentación del Plan de Trabajo del Sector Hidrocarburos 2025-2030.Foto Presidencia
El gobierno federal presentó en sociedad su Plan de Trabajo del Sector Hidrocarburos 2025-2030 y en él queda claro que Petróleos Mexicanos (Pemex) trabajará sobre las siguientes metas: garantizar la producción sostenible de hidrocarburos, abasto suficiente de combustibles, mayor producción de petroquímicos y fertilizantes para apoyar otras prioridades como la seguridad alimentaria y el bienestar, entre otras. Y subraya algo muy importante: no serán entregadas más áreas petroleras al sector privado, algo que, dicho sea de paso, fue uno de los puntales de la reforma energética de Enrique Peña Nieto.
En la mañanera de ayer, la presentadora oficial de dicho plan de trabajo fue la secretaría de Energía, Luz Elena González Escobar, quien subrayó el desastroso estado, productivo y financiero, en que Peña Nieto entregó la petrolera al gobierno de López Obrador, quien canceló el circuito privatizador.
Entre tantos otros aspectos negativos del depredador paso neoliberal por Pemex, la funcionaria subrayó que en tan solo un sexenio (2013-2018), pasó a ser la petrolera más endeudada del mundo; su deuda creció más de 100 por ciento, y en muy pocos años casi destruyen el legado del general Lázaro Cárdenas.
Entonces, anunció la funcionaria, a lo largo del presente sexenio en Pemex se invertirán 220 mil millones de pesos. Nuestra meta es incorporar más de 2 mil millones de barriles de petróleo localizados en el subsuelo, listos para la fase de producción. Estaremos produciendo no más de 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos a lo largo de la administración.
González Escobar detalló que, “al igual que pasó con el sector eléctrico, el de hidrocarburos fue abandonado y debilitado durante el periodo neoliberal. La mal llamada reforma energética de 2013 –fracaso completo para el Estado mexicano– prometió que la apertura indiscriminada, a través de las famosas “ rondas del sector”, atraería grandes inversiones; se dijo que era el paso decisivo rumbo a la modernización, lo cual no ocurrió. Las empresas del Estado se atomizaron, disminuyeron sus capacidades, aumentó la burocracia y se incrementó la ineficiencia”.
Lo anterior, dijo, se sustenta en datos duros: aumentó más de 100 por ciento la deuda financiera de Pemex; la inversión decayó 55 por ciento; la perforación de pozos se redujo 87 por ciento; la producción de petróleo cayó 28 por ciento y la de gas 22; la producción de gasolinas se contrajo 51 por ciento y la de diésel 61 por ciento. Ello, sólo entre 2013 y 2018. Además, luego de que el gobierno de EPN otorgó más de 90 zonas en esas “famosas rondas”, la producción que aporta la iniciativa privada actualmente es cercana a 6 por ciento. Es decir, la inversión privada solo disminuyó la capacidad de producción del Estado mexicano y puso en riesgo nuestra soberanía.
Tiene razón la secretaria de Energía: los neoliberales arrasaron con Pemex, al igual que con la Comisión de Federal de Electricidad (sin olvidar todo lo demás), pero es injusto atribuir este resultado sólo a Peña Nieto, porque en realidad fueron seis gobiernos al hilo los que destrozaron a la empresa y la quebraron, con el pútrido aderezo de la corrupción galopante.
La estadística de Pemex da cuenta de ello: los pasivos crecieron constantemente en los seis gobiernos neoliberales; con De la Madrid se incrementaron 14 mil por ciento; cerca de 200 por ciento con Salinas de Gortari; 700 por ciento con Zedillo; casi 300 por ciento con Fox (quien contó con enormes excedentes petroleros, al igual que su sucesor); alrededor de 200 por ciento con Calderón (en su sexenio se registraron los precios más altos para el crudo mexicano de exportación, quien junto con el hoy mariguanero, los dilapidó) y 154 por ciento con Peña Nieto.
Al iniciar el gobierno de Miguel de la Madrid, Pemex reportaba pasivos totales por 2 mil 472.1 millones de pesos (de los nuevos, aunque esta figura inicio en enero de 1993, pero se utiliza para dimensionar el daño); el último día de noviembre de 2018, despedida de Enrique Peña Nieto, sumaron 3 billones 534 mil 602.7 millones de pesos, un incremento de 143 mil por ciento en el periodo.
Y todavía Peña Nieto se aventó la puntada de culpar a los mexicanos de matar a la gallina de los huevos de oro.
Las rebanadas del pastel
Primer contacto telefónico entre los presidentes Vladimir Putin (ajedrecista) y Donald Trump (jugador de damas chinas). El conflicto bélico en Ucrania está en el centro de las conversaciones. Hasta ahora, lo único cierto es que el corruptísimo payasito de la tele, Volodymir Zelensky, no se va, lo echan.
Twitter: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Bancos, utilidades e impuestos
Orlando Delgado Selley
En medio de la tormenta arancelaria que esta a punto de desatar Trump, los bancos privados que operan en México lograron el mayor monto de utilidades de las que se tiene registro. Esta noticia, que pudiera ser extraordinaria, en nuestro caso es reiterada. En innumerables ocasiones, al cerrar los registros anuales de la operación bancaria, se informa de utilidades récord. En 2024, las utilidades bancarias sumaron 288 mil 340 millones de pesos que, para dimensionarlo de alguna forma, significan 3.2 por ciento del gasto total del sector público, o bien equivale a las dos terceras partes del presupuesto asignado a la educación pública en el país.
La cifra es enorme, pero al presentarla, se anota que en el sexenio que apenas terminó el crecimiento de estas utilidades por primera vez fue menor que el de la economía, ya que creció 1.4 por ciento respecto a las de 2023. En todo caso, lo cierto es que si la economía crece, crecen más las utilidades bancarias, y sí la economía detiene su crecimiento o disminuye su tasa de crecimiento, las utilidades bancarias siguen creciendo. Los bancos obtienen montos de utilidades muy significativos siempre. Pero resulta que el negocio bancario asentado en México está muy concentrado. De los 288 mil 340 millones de pesos de utilidades totales, los siete bancos con mayor presencia obtuvieron 232 mil 264 millones, es decir, 80.55 por ciento. De modo que los bancos españoles BBVA y Santander, el inglés HSBC, el canadiense Scotiabank, el estadunidense Banamex (antes Citibanamex) y los mexicanos Banorte e Inbursa se apropian de cuatro quintas partes de las utilidades del sistema bancario que opera en México.
Estos cinco bancos extranjeros envían la mayor parte de sus utilidades netas a sus respectivas matrices. Los datos que anotamos registran las utilidades brutas de los bancos. Una vez que esas empresas hacen el pago de los impuestos correspondientes, tenemos las utilidades netas. Resulta que, en los resultados agregados de los grupos financieros respectivos, las filiales que operan en México son las más rentables, es decir, las que generan las utilidades netas más grandes de sus respectivos grupos. Lo que importa a los bancos es, por supuesto, la utilidad neta. Por ejemplo, en el caso de BBVA, la filial española es la que mayores utilidades brutas genera, pero la filial mexicana es la que mayores utilidades netas produce.
BBVA México es la filial más rentable debido a que la tasa de impuestos que paga al gobierno mexicano es mucho menor que la que BBVA España paga al fisco español. Tenía razón AMLO cuando dijo que con el gobierno de la 4T a los bancos que operan en México les había ido muy bien. Pero también les fue muy bien cuando regresó el PRI al gobierno, o en los dos sexenios del PAN o a su llegada a México en el gobierno de Zedillo. A los bancos privados siempre les va muy bien en México, debido a que operan con un margen financiero muy amplio, es decir, que la tasa de interés que cobran por los créditos que otorgan es muy superior a la que pagan a sus ahorradores y, además, debido a que la tasa impositiva que existe en México es significativamente menor que la española, inglesa, canadiense y estadunidense.
La coyuntura que estamos enfrentando en este momento, plantea enormes amenazas que probablemente se concretarán en afectaciones a la actividad económica. Los aranceles que Trump acaba de imponer a todas las importaciones de acero que hace Estados Unidos, por ejemplo, afectará a 112 mil pequeñas y medianas empresas en México. Un arancel de 25 por ciento a esta industria la impactaría duramente, pero las afectaciones se correrían a la industria automotriz, con todos sus componentes. De modo que resulta claro que los impactos previsibles serán importantes.
Naturalmente, las finanzas públicas se verán afectadas. Una disminución en la actividad de industrias relevantes, como la acerera, la automotriz y otras más, impactará a la economía en su conjunto, lo que afectará los ingresos tributarios. Consecuentemente, los ingresos públicos serán menores que los previstos. El gasto público, por su parte, tendría no sólo que mantenerse en los montos estimados, sino incluso crecer para amortiguar los impactos negativos. Sería fundamental poder incrementar los ingresos tributarios. Los bancos cuentan con la capacidad para entregar al fisco recursos tributarios adicionales. Para ello hace falta proponer modificaciones inmediatas al esquema fiscal existente, que es claramente viable plantear.
odselley@gmail.com
Trumpismo en salud
Asa Cristina Laurell
Los inventos de Trump y su equipo de trabajo tienen la impronta de las doctrinas de sus ultramillonarios en todos los ámbitos donde se han involucrado. Están encabezados por el coqueto sudafricano Elon
Musk y otros de los hombres más ricos del mundo, el resto ciertamente estadunidense. El departamento donde se encuentran se llama DOGE o la Oficina de Eficiencia Gubernamental. A través de esta agencia la mayoría de sus actividades tienen directamente que ver con actividades que Estados Unidos ha mantenido en el exterior y también en el interior. Están particularmente enfocadas a la inteligencia artificial (IA) y digitalización, así como negocios de grandes volúmenes o alta diversidad como Amazon.
El problema de fondo es que las máximas intervenciones que esta oficina realiza le dan acceso, previa solicitud al Congreso o alternativamente a la instancia estatal responsable hasta la elección de Trump. No inesperadamente los ámbitos que más le ha interesado tiene que ver con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) e instituciones como la OMS y la ONU. Esto permite al gobierno de Trump no sólo controlar sus propias políticas, sino también imponerlas internacionalmente. Para entender la importancia de ello, el primer problema que se presentó con la suspensión de Usaid fue la amenaza de un brote de ébola en África. La salida de EU de la OMS, y desde luego de la ONU, las dejó profundamente desfinanciadas, lo que dejó a la OMS en manos de la iniciativa privada, por ejemplo, la Fundación de Bill Gates. Este personaje no sólo ha tenido una participación destacada en las grandes celebraciones, como las reuniones anuales de los ministros de Salud del mundo. Él también financia proyectos que considera importantes. Esto quiere decir que el gran hacedor de la política internacional de salud es hoy Gates. Ha tenido intervenciones importantes, pero viola los mismos principios del organismo. Otro tanto ocurre con la ONU, pero ya desde hace tiempo hay contradicciones entre ambos. El gobierno estadunidense no soporta, y menos con Trump, tener que discutir sus posiciones con otros estados y menos con los 190 gobiernos del mundo. El hecho de que tenga veto en el Consejo de Seguridad no le parece suficiente.
El mayor efecto de suspensión de Usaid, con su presupuesto de 6.2 mil millones de dólares, tuvo como primer impacto el riesgo de una epidemia de ébola en África. Sin embargo, su impacto más importante es sobre la salud reproductiva de las mujeres y en particular sobre el aborto. Probablemente un número importante de los votos republicanos retirados tienen esta causa o la abierta homofobia del presidente. ¡No hay más que dos sexos!
Con mucha probabilidad Trump está tratando de liberarse de lo que él denomina el Estado profundo, que son básicamente las distintas instancias de seguridad como la FBI, la CIA, la DEA, etcétera. Bajo el pretexto de evaluar a los funcionarios públicos para encontrar los que no cumplen los criterios de eficacia, que en realidad nadie conoce. Por lo pronto, dio de baja a mil 100 funcionarios de la agencia reguladora del medio ambiente, la EPA. Sus criterios para nombrar ocupantes a los puestos claves de su gobierno han causado estupor, incluso entre los republicanos.
No obstante esta sensación, personas muy cuestionadas han sido aprobadas por el Congreso. Tal es el caso del doctor en ciencia política Kennedy, hijo del asesinado Robert Kennedy. Este homicidio, cometido en 1967, probablemente se llevó a cabo para frenar sus investigaciones sobre la muerte de su hermano mayor J. F. Kennedy. También se ha impugnado al nuevo director de NIH (Instituto Nacional de Investigación), Centro de Control de Enfermedades, que aquí sería de epidemiología. Por ello, amenaza al mundo una epidemia de sarampión. El interés de Trump por las críticas que ha recibido por su manejo del covid durante su anterior mandato.
Los dos temas en salud más importantes, Medicaid y Medicare, todavía están sin una definición por una decisión de lo que aquí corresponde a la SHCP. Es de señalar que según cálculos, el congelamiento de Medicaid dejaría 17 por ciento sin cobertura y el principal tema es un conflicto con el complejo farmacéutico privado, que tiene un poder comparable con la industria de guerra.
El problema político sobresaliente de Trump es cómo gobernar contra quienes lo eligieron.
