sábado, 21 de mayo de 2022

Tiene el Dow Jones su peor racha desde la Gran Depresión.

Avance de la inflación y aumento de tasas de interés golpean los mercados bursátiles
▲ Los mercados mundiales enfrentan una espiral bajista por el temor a que la inflación y las alzas en las tasas lleven a una recesión en las principales economías.Foto Ap
Reuters, Afp y De la Redacción
Periódico La Jornada  Sábado 21 de mayo de 2022, p. 15
El Promedio Industrial Dow Jones acumuló una pérdida semanal de 2.90 por ciento y registró su octava caída semanal consecutiva, la racha más larga desde 1932, durante la Gran Depresión. La caída se da en medio de preocupaciones sobre el avance de la inflación y el aumento de las tasas de interés, que han golpeado a los mercados bursátiles estadunidenses este año.
Al término de una sesión volátil, el Dow Jones terminó con un avance marginal de 0.03 por ciento, a 31 mil 262.94 unidades, luego de pasar casi todo el día en rojo. El Nasdaq recortó sus pérdidas y cerró con un retroceso de 0.29 por ciento, a 11 mil 355.38 unidades. El índice ampliado Standard and Poor’s (S&P) 500 avanzó 0.02 por ciento, a 3 mil 901.51 unidades. Pero en el día llegó a perder más de 20 por ciento respecto de su máximo de inicios de 2022, llegando así a zona de bear market, como se conoce a la tendencia del mercado bajista, en referencia al movimiento de un oso, que ataca de arriba hacia abajo.
Ambos índices anotaron pérdidas semanales: el Nasdaq acumuló un retroceso de 3.82 por ciento y el S&P 500 de 3.04, con lo que marcaron su séptima semana consecutiva de pérdidas, su mayor racha negativa desde el final de la burbuja de las empresas de Internet en 2001.
Un mercado bajista para el S&P quiere decir, en general, una baja del crecimiento para la economía, incluso una recesión el año próximo, como evocan algunos, advirtió Karl Haeling, de LBBW.
El S&P 500 cerró alrededor de 18 por ciento por debajo de su cierre récord del 3 de enero. Un nivel de más de 20 por ciento por debajo del máximo histórico confirmaría que el índice se encuentra en un mercado bajista por primera vez desde la caída de Wall Street en 2020, provocada por la pandemia de covid-19. El Nasdaq acumula un descenso de 29 por ciento desde su cierre récord en noviembre de 2021.
Los resultados decepcionantes de grupos de venta minorista en Estados Unidos estuvieron en el centro de la espiral descendente de la semana, como evidencia de que el aumento de los precios ha empezado a perjudicar el poder adquisitivo de los consumidores.
La Bolsa Mexicana de Valores se desligó de la tendencia y avanzó 0.45 por ciento, al cerrar en 51 mil 518.3 unidades; en la semana registró una ganancia de 3.90 por ciento. Por su parte, el peso se mantuvo por debajo de 20 unidades por dólar, al concluir en 19.88 unidades por dólar; en la semana se apreció 20 centavos (uno por ciento).
Los billones de dólares que han desaparecido de los mercados mundiales en las últimas semanas han activado una señal de compra por parte del indicador de sentimiento Bull & Bear (toro y oso) del Bank of America, mientras los mercados emergentes atraviesan su momento más difícil desde el desplome causado por la pandemia del covid.
El temor a que la inflación y la rápida subida de las tasas de interés lleven a las principales economías a la recesión, ha sumido a los mercados mundiales en una espiral bajista, y éstos han perdido cerca de 18 por ciento desde principios de año, el peor comienzo de los últimos tiempos.
En la semana se produjeron las mayores salidas de la deuda de mercados emergentes desde marzo de 2020 y las mayores retiradas de los bonos de alto rendimiento en 14 semanas, con 6 mil 100 millones de dólares y 4 mil 300 millones de dólares, respectivamente, señaló BofA, al citar datos de EPFR.
En total, salieron 5 mil 200 millones de dólares de los fondos de renta variable mundial, y 12 mil 300 millones de activos de renta fija.

Contra las homo-lesbo-bi y transfobias
Miguel Concha
No podemos negar que en el contexto de crisis de derechos humanos en el que nos encontramos, la discriminación en todos sus niveles hacia las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, travestis, transexuales e intersexuales (LGBT+) está más que latente. Los discursos de odio que perpetúan prejuicios y estigmas sociales en torno a las diversas orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género distintas a la heterosexualidad, y al binarismo que le corresponde, continúan siendo la excusa mal fundada de movimientos antiderechos, así como la causa y justificación de agresiones y violaciones a derechos humanos que en muchas ocasiones culminan en crímenes de odio que arrebatan la vida.
El pasado 17 de mayo se conmemoró el Día Internacional de la lucha contra las homo-lesbo-bi y transfobias, que no son más que expresiones de odio hacia las personas sexo/género diversas. Fecha por ello en la que con justicia hacemos memoria de las luchas y exigencias de colectivos de personas LGBT+, y enunciamos las violencias que de manera cotidiana sufren. De acuerdo con el informe Muertes violentas de personas LGBT+ en México (https://bit.ly/3MtVZQj), durante 2021 se registraron al menos 78 muertes violentas de personas LGBT+ en el país, por razones presuntamente relacionadas con su orientación sexual, identidad y expresión de género. Las víctimas: 19 hombres gays, dos mujeres lesbianas, 55 mujeres trans y dos personas de orientación sexual no definida. Pero estas cifras apenas nos ayudan a vislumbrar una parte del panorama, en el que las instancias de procuración de justicia no cuentan con registros oficiales que nos acerquen a la realidad, pues con certeza muchos casos perpetrados en contextos de vida precarizada y exclusión social siguen en el desconocimiento debido a un nulo acceso a la justicia, quedando por lo mismo en la impunidad. Un dato que es necesario subrayar es que de las víctimas registradas en 2021, cinco personas eran defensoras de derechos humanos.
Desde una perspectiva interseccional, y recordando que México es uno de los países con mayor riesgo para las personas defensoras de derechos humanos, agregar una de orientación sexual, de identidad y de expresión de género diversa, complejiza aún más esa labor e incrementa el riesgo de ser víctimas de crímenes de odio. Por tanto, es fundamental que esta característica sea considerada en los mecanismos, legislaciones e instancias de protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas.
Son múltiples las vulnerabilidades estructurales que las personas LGBT+ enfrentan de manera cotidiana y que se traducen en desplazamientos forzados, migraciones, o en el limitado acceso a otros derechos humanos, como el derecho a la salud, a una alimentación adecuada, a los derechos laborales… En general, pues, a una vida digna, y en particular a los casos de personas que se han visto en la necesidad de desplazarse de sus lugares de origen, debido a los riesgos derivados de las homo-lesbo-bi-transfobias.
Será necesario que el Estado mexica-no garantice espacios seguros, y con es-to proteger sus derechos humanos. Y esto no sólo para los desplazamientos al interior del país, sino también para quienes desde Centro y Sudamérica transitan por el territorio mexicano. No ignoremos que hay luchas surgidas desde la sociedad civil organizada e impulsadas por colectivas LGBT+ que han logrado el reconocimiento de múltiples derechos humanos para las personas sexo/género diversas. Es empero fundamental atender las vulnerabilidades estructurales que aún impiden su pleno goce, lo cual se dificulta por las omisiones en las que el Estado mexicano incurre.
Un tema particular, y una de las líneas de acción aún pendientes, es garantizar que niños, niñas y adolescentes tengan la libertad de decidir sobre su orientación sexual, identidad y expresión de género, evitando cualquier acto discriminatorio en espacios públicos y privados que afecten su integridad, educación y vida consecuente. Reconocemos la labor de las organizaciones de la sociedad civil que han acompañado durante más de 40 años las luchas y acciones de exigencia. Sin duda, propuestas como la tipificación de los crímenes de odio –impulsadas en estados como Oaxaca–, o la de los transfeminicidios, fortalecerá el acceso a la justicia y abonará para garantizar una vida libre de violencia para personas LGBT+. Continúa el llamado exigente dirigido a las autoridades de procuración de justicia, a legisladoras y legisladores, a los gobiernos en sus tres niveles.
La búsqueda de garantizar una vida digna y el pleno ejercicio de los derechos humanos para las personas sexo/género diversas ha tenido logros importantes que nos ayudan a acercarnos a ese otro mundo posible, donde sea una realidad garantizar todos los derechos para todas las personas, donde las vidas de las personas LGBT+ sí importan.