Carlos Fernández-Vega
▲ La deportación es muy preocupante para los migrantes en Estados Unidos. En imagen de ayer, colombianas toman un descanso en la ciudad de Yuma, Arizona.Foto Afp
A lo largo de los años, distintos inquilinos de la Casa Blanca –que al final de cuentas resultan lo mismo, sin importar el partido político al que pertenezcan– se han comprometido para resolver el tema migratorio con México, aunque en los hechos tardan más en anunciarlo que en incumplirlo, toda vez que sólo forma parte de la retórica oficial, mientras el problema se agudiza. Con todo, millones de paisanos, y contando, se han instalado allende el Bravo sin esperar que un día, lejanísimo por lo visto, el gobierno gringo cumpla su palabra.
El presidente López Obrador no quita el dedo del renglón, pero como en tantas ocasiones previas, la respuesta no llega. Vamos a seguir insistiendo en que se cumpla ese compromiso de la regularización de nuestros paisanos, siempre defendiéndolos, porque son mujeres, hombres excepcionales. Todos los migrantes del mundo tienen algo excepcional, todos, entonces, merecen respeto, apoyo, desde luego no permitir que sean discriminados, maltratados y en eso estamos constantemente. Y no vamos a permitir que en las campañas para supuestamente ganar votos se desaten cuestionamientos a migrantes mexicanos; no aceptamos la xenofobia, el racismo, y si un partido, candidatos, pensando que si hablan mal del mexicano van a sacar votos, pues nosotros desde aquí vamos a denunciar esos hechos para que nuestros paisanos de allá sepan quién es quién.
En paralelo, el canciller Marcelo Ebrard denuncia que en Estados Unidos se mantienen políticas migratorias del siglo pasado para enfrentar la migración y existe una corriente supremacista y tóxica que sabe que las economías norteamericanas necesitan de los migrantes para prosperar, pero que al mismo tiempo quiere detener la migración. Necesitamos pasar a una situación distinta, y creo que es factible. Bien, pero el punto es que esto no avanza, porque los gringos no tienen la menor intención de resolver el punto. Por lo mismo, los paisanos siempre están a la defensiva, porque en cualquier momento se intensifica la persecución en su contra, especialmente en tiempos electorales. De ello da cuenta una encuesta del Pew Research Center, entre cuyos resultados se citan los siguientes. Va, pues.
La deportación sigue siendo una preocupación importante. Alrededor de la mitad de los latinos inmigrantes (51 por ciento) responde que le preocupa mucho o algo la deportación, una proporción más alta que entre los latinos nacidos en Estados Unidos, 28 por ciento de los cuales tiene la misma preocupación.
Entre los inmigrantes latinos, las preocupaciones sobre la deportación varían ampliamente y están relacionadas con el estatus migratorio. Casi ocho de cada 10 que no son ciudadanos estadunidenses y carecen de una tarjeta de residencia reconocen que les preocupa mucho o algo la posibilidad de que ellos mismos o alguien cercano a ellos sea deportado. Este es un grupo que probablemente está en el país sin autorización. Mientras tanto, a 53 por ciento de los inmigrantes que no tienen ciudadanía estadunidense pero tienen una tarjeta verde le preocupa esa misma posibilidad.
Las preocupaciones sobre la deportación entre los latinos cambiaron poco en el transcurso de la pandemia de covid-19 y durante la transición de la presidencia de Donald Trump a la de Joe Biden. En diciembre de 2019, 44 por ciento de los adultos latinos reconocieron su temor a ser expulsados (ellos directamente, familiares o amigos), una proporción ligeramente más alta que en 2021. De igual forma, 76 por ciento de las personas sin ciudadanía estadunidense o tarjeta verde se pronunciaron en tal sentido, una proporción similar a la de 2021.
El temor a la deportación se da más entre los latinos de 18 a 29 años que entre aquellos de 50 a 64 años y mayores de 65. Quienes al menos tienen un diploma de escuela secundaria son más propensos que aquellos con algo de educación universitaria. Más sensibles aún son aquellos con un ingreso familiar total inferior a 30 mil dólares al año que aquellos con uno de 80 mil dólares.
Pero los gringos se niegan a dejar atrás sus políticas migratorias del siglo pasado.
Las rebanadas del pastel
Dice el embajador Ken Salazar, ajonjolí de todos los moles, que se negocia la presencia del presidente López Obrador en la Cumbre de las Américas, y mantengo la esperanza de que ello suceda. Bien, pero no hay nada que negociar: participación plena (las 35 naciones del continente) o la reunión está condenada al fracaso. Así de simple.
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Cuba: salud y solidaridad
Raúl Romero*
Era marzo de 1982 y el año 24 de la Revolución en Cuba estaba en curso. Para ese entonces, la isla ya tenía 2 mil trabajadores de la salud –más de la mitad médicos– colaborando en 26 países. La hazaña era increíble si recordamos que tras el triunfo de la revolución en 1959 apenas quedaban 3 mil médicos en la mayor de las Antillas. Fue entonces cuando, de la mano de Fidel Castro, vieron que Cuba podía convertirse en una potencia médica del orbe. No los movía el interés económico, sino el deseo de ayudar a otros países empobrecidos del tercer mundo. En cierto sentido, dos de los varios pilares del socialismo cubano son precisamente la solidaridad y el avance en materia de salud, que hasta algunos de sus acérrimos rivales han aprendido a reconocer.
El sueño de convertirse en potencia médica mundial los llevó a crear el Destacamento de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay el 12 de marzo de 1982, con el objetivo seleccionar a los mejores estudiantes para desarrollar todas las ramas de la medicina, mejorar los servicios de salud, la docencia universitaria y en posgrados, la formación de especialistas, la superación, y, desde luego, la solidaridad internacional. Es precisamente nuestra conciencia patriótica, nuestra conciencia socialista, nuestra conciencia comunista y nuestra conciencia internacionalista, lo que demanda el esfuerzo que estamos realizando, dijo Fidel aquel día, y continuó: Pero aquí no se trata, ni mucho menos, de una vanidad humana, de una vanidad nacional, para eso no valdría la pena hacer ningún esfuerzo, sino del contenido de ese propósito, que permitiría a nuestro pueblo, en primer lugar, tener uno de los mejores servicios de salud del mundo; en segundo lugar, brindar una extraordinaria colaboración a otros pueblos. O, si ustedes quieren, lo ponen en otro orden: brindar una extraordinaria colaboración en el campo de la salud al mundo, y a la vez disponer de uno de los mejores servicios de salud del mundo para nuestro pueblo.
Luego de las etapas de integración y consolidación del Sistema Nacional de Salud Único, se inició una fase de desarrollo tecnológico, de investigación y de atención primaria mediante policlínicos integrales y comunitarios, enfocados en acciones preventivas y curativas, así como en la promoción de salud a la totalidad de la población.
De acuerdo con el Anuario Estadístico del Ministerio de Salud Pública 2020, Cuba cuenta con 497 mil 593 trabajadores de la salud, que representan 6.8 por ciento de la población en edad laboral. 70.3 por ciento son mujeres. Existen entre 108 y 92.7 médicos por cada 10 mil habitantes. Si revisamos los datos del Banco Mundial en este rubro, Cuba es el país con más médicos por habitante en el planeta.
Siguiendo el mismo anuario, la formación de recursos humanos de la salud en Cuba ocurre en 13 universidades y 29 facultades de ciencias médicas, cuatro de estomatología, una de enfermería, una de tecnología de la salud, tres de tecnología y enfermería, 12 filiales de ciencias médicas, la Escuela Latinoamericana de Medicina y la Nacional de Salud Pública. Sólo en 2020 la colaboración internacional en salud estuvo presente en 66 países y se crearon 56 Brigadas Henry Reeve para ayudar en 40 países.
En materia de salud sexual Cuba también tiene debates y prácticas avanzadas. El aborto está despenalizado, es gratuito y asistido desde 1965, gracias a la lucha de las mujeres cubanas. En mayo de 1988, Cuba realizó la primera operación de adecuación genital a una persona transexual. En 2008, al crearse la Comisión Nacional de Atención Integral a Personas Transexuales, dirigido por el Centro Nacional de Educación Sexual, se diseña un plan de atención integral a transexuales, incluida la operación de adecuación genital de manera gratuita.
Muchas otras cosas habría que destacar de la medicina cubana, sus tratamientos contra el cáncer, la eliminación de la transmisión del VIH de madre a hijo, la respuesta ante la pandemia. Al observar todo esto, vale preguntarnos: ¿cuánto más podría desarrollar la isla si no padeciera el criminal bloqueo?
Los avances en materia de salud en Cuba, así como en otras áreas, han sido ampliamente reconocidos. El carácter estatal y social de la medicina, la lógica preventiva, comunitaria e internacionalista, la accesibilidad y gratuidad de los servicios, así como la investigación científica y tecnológica, hacen del sistema de salud cubano uno de los mejores del mundo. De concretarse la contratación de personal médico cubano en México, nuestro país se verá beneficiado de su experiencia y saberes. No caigamos en falsos dilemas y chauvinismos, hay que exigir más empleos y mejores condiciones para el personal médico local y fomentar, aquí sí, la colaboración internacional.
* Sociólogo
Twitter: @RaulRomero_mx
