▲ Rescatistas ucranios en búsqueda de víctimas luego de sufrir uno de los mayores embates rusos desde que comenzó la guerra, el cual destruyó varios edificios, en el que fue usado al menos un misil balístico Oreshnik.Foto Afp
Juan Pablo Duch Corresponsal
Periódico La Jornada Lunes 25 de mayo de 2026, p. 25
Moscú. Kiev, y en menor grado otras ciudades de Ucrania, sufrió la madrugada de este domingo uno de los ataques más duros desde que comenzó la guerra por el número de lugares con destrucciones, de acuerdo con Timur Tkachenko, jefe de la administración militar de esa urbe.
De la una a las 5 de la mañana, Rusia lanzó 604 drones y 90 misiles de distinto tipo, entre ellos, al menos uno hipersónico balístico de medio alcance Oreshnik, dejando un saldo preliminar de cuatro muertos y 86 heridos, así como daños en numerosos edificios residenciales y gubernamentales, museos, instituciones educativas y la sede de la ópera, la mayoría en el centro histórico de la capital de Ucrania.
La defensa antiaérea derribó 549 drones y 55 misiles rusos, pero 16 misiles y 55 drones impactaron en 54 sitios, fragmentos de drones destruidos cayeron en 23 lugares y se investiga qué pasó con los otros 19 misiles, según el primer reporte de este domingo de su vocero Yuriy Ignat.
Por su parte, el ministerio de Defensa ruso informó que la madrugada de este domingo interceptó 320 drones, siete bombas aéreas guiadas y seis misiles Vampire lanzados por Ucrania. No difundió datos de proyectiles ucranios que hubieran impactado en su territorio.
Asimismo, mediante un comunicado, tras desmentir haber atacado “infraestructuras civiles” ucranias, la dependencia castrense de Rusia detalló: “En respuesta a los ataques terroristas de Ucrania contra objetivos civiles en el territorio de Rusia, el ejército ruso asestó un golpe masivo con misiles balísticos Oreshnik, misiles aerobalísticos Iskander, misiles aerobalísticos Kinzhal y misiles de crucero Tsirkon, así como misiles de crucero de emplazamiento aéreo, marítimo y terrestre, junto con aparatos aéreos no tripulados cargados con explosivos en contra de centros de coordinación militar, aeródromos y empresas de la industria militar de Ucrania”.
Al usar el plural, el mando militar ruso da a entender que el número de misiles Oreshnik podría ser de más de uno en esta que es la tercera ocasión que se utiliza, o utilizan, en condiciones de combate. La primera se lanzó contra la ciudad de Dnipró el 21 de noviembre de 2024, y la segunda, en la región de Leópolis, el 9 de enero de 2026.
No hay duda de que un misil de este tipo, hipersónico y balístico, se usó esta madrugada contra la ciudad de Bila Tserkva, en la región de Kiev, y está confirmado por la grabación de un video que captó el momento en la fase final de su caída, cuando en la oscuridad de la noche se desprendieron varias luces, presumiblemente bombas de racimo, opinan especialistas.
Un segundo Oreshnik pudo haber caído en “algún sitio de la aglomeración de Kramatorsk-Sloviansk”, en la parte de la región de Donietsk bajo control ucranio, de acuerdo con el grupo de análisis militar Rybar, cercano a un sector del Estado Mayor del ejército ruso.
Algunos expertos que en el segmento ruso de Internet apoyan la “operación militar especial”, como denomina el Kremlin la guerra en Ucrania, consideran que no tiene mucho sentido emplear un misil Oreshnik tan cerca y con carga explosiva convencional y sólo lo explican por tener un doble propósito: por un lado, seguir probándolo en fase experimental y mandar el enésimo mensaje de advertencia a los países europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Porque –sostienen– ese misil de medio alcance, de hasta 5 mil 500 kilómetros, se creó para que arribe en el menor tiempo posible a cualquier capital del viejo continente con ojivas nucleares, pero en ese hipotético caso, admiten, tendría un efecto tan devastador como la respuesta inmediata que recibiría Rusia.
El ataque ruso se produjo dos días después de que tres drones ucranios impactaron en una residencia de estudiantes del Colegio Técnico de Starobilsk, dependiente de la Universidad Pedagógica de Lugansk, región ya anexionada por Rusia, que causó hasta ayer 21 muertos y decenas de heridos al desplomarse del quinto al segundo piso del edificio.
Las autoridades rusas publicaron los nombres de las víctimas mortales, que tenían entre 14 y 18 años, en tanto el presidente Vladimir Putin calificó el ataque en Starobilsk de “acto terrorista que tendrá su merecido castigo”.
El mando militar ucranio aseguró el viernes anterior en redes sociales que bombardeó una “estación de operación de drones en la región ocupada”, ya que, según dice, “ataca infraestructuras e instalaciones que se usan con fines militares, respetando las normas del derecho internacional humanitario”.
American curios
David Brooks
▲ En septiembre del año pasado, la Casa Blanca y el Departamento de Justicia anunciaron que aquellos con perspectivas de antiestadunidense o anticapitalismo, como los que se oponen a medidas de control migratorio, serían señalados como posibles sospechosos de “terrorismo”. En la imagen, una marcha en el Día sin Reyes, en Minesota.Foto Afp
La cúpula estadunidense tiene una larga historia de fomentar paranoia sobre “enemigos” internos, en sus inicios con indígenas y mexicanos, después fueron inmigrantes, sindicalistas, opositores a guerras, anarquistas, socialistas, comunistas, cristianos de izquierda y más, hasta hoy contra, para variar, connacionales y otros extranjeros no blancos y sus defensores, los calificados de “no cristianos” (aunque los sionistas están exentos) y los solidarios con Palestina y ahora, una vez más, con Cuba.
Ese “enemigo”, frecuentemente calificado de “antiestadunidense”, siempre ha servido para justificar medidas de represión, control e intimidación. A veces esas políticas han llegado a ser extremas, incluyendo ejecuciones (por ejemplo Sacco y Vanzetti, así como los Rosenberg), encarcelamiento, detención masiva en campos de concentración (el caso de japoneses-estadunidenses durante la Segunda Guerra Mundial y ahora en los centros de detención de inmigrantes indocumentados), listas negras, expulsión del país (Emma Goldman, estudiantes solidarios con Palestina actualmente) o exilio (víctimas del macartismo en los 50), amenazas de violencia y acción penal contra izquierdistas y opositores al régimen actual.
La campaña contra el “enemigo interno” por el régimen actual está empapada de nostalgia. A estas alturas de la historia, sorprende que el macartismo anticomunista que enmarcó parte de la guerra fría dentro de este país ahora se vuelva a emplear: eso de que, ¡ay nanita!, aguas con los “comunistas” ligados a gobiernos extranjeros, está de vuelta.
Este pasado fin de semana, Fox News –el medio conservador más grande del país– reportó que funcionarios en los departamentos de Justicia y Tesoro investigan a activistas y agrupaciones por sospechas de coordinación con el gobierno cubano para influir la política dentro de Estados Unidos. La cadena, aparentemente ayudando a la supuesta investigación, informó que ha identificado a 145 organizaciones no gubernamentales, sindicatos, grupos políticos y más que se “están movilizando en apoyo del gobierno cubano y el Partido Comunista” de la isla. Nombra a varios de los grupos y activistas, incluyendo a Código Rosa, partidos de izquierda, Pastores por la Paz, el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios y “organizadores” de la central obrera AFL-CIO, Socialistas Democráticos de Estados Unidos y el gremio nacional de abogados, entre otros. Citan a un experto de la derechista Heritage Foundation que califica a Cuba de epicentro de “organización revolucionaria antiestadunidense en el hemisferio occidental” y una “preparatoria para revolucionarios”, que ha buscado crear “redes” de influencia dentro de sectores sociales estadunidenses durante décadas. Es plagio de la propaganda de hace seis décadas.
En septiembre del año pasado, la Casa Blanca y el Departamento de Justicia anunciaron que aquellos con perspectivas de “antiestadunidense”, “anticapitalismo” y “anticristianos”, como los que se oponen a medidas de control migratorio, serían señalados como posibles sospechosos de “terrorismo” de izquierda y sujetos a ser investigados.
Estos “enemigos” internos identificados desde el primer día de este gobierno incluyen, primero, a los mexicanos indocumentados, la resistencia contra la ofensiva antimigrante, “antifa” y lo que el mandatario y sus aliados llaman la “izquierda radical”, que incluye socialistas, comunistas y anarquistas, los “antisemitas” solidarios con el pueblo palestino y ahora opositores a la política hacia Cuba. Igual como en el pasado, el enfoque sobre un enemigo interno a veces se intensifica cuando está fracasando la política interna –como ahora con la economía y el desplome en las tasas de aprobación del gobierno– para echarle la culpa de casi todo problema a los inmigrantes y los “izquierdistas” (término que incluye todo el Partido Demócrata y cualquier opositor).
Muchos “enemigos” nutriendo una gran y muy útil paranoia. Esta película es muy vieja, pero la estrenaron de nuevo. Ojalá esta nueva versión tenga un final sorprendente.
Massive Attack & Tom Waits. Boots on the Ground. https://www.youtube.com/watch?v=L-57FrioeuE&list=RDL-57FrioeuE&start_radio=1
Trump anuncia avance en acuerdo con Irán, pero exige no precipitarse
Washington afirma que mantendrá el bloqueo sobre Ormuz // Demandan republicanos un pacto más duro
▲ El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhossein Mohseni (centro), encabezó una ceremonia por los caídos en la guerra con Estado Unidos, en Teherán.Foto Afp
Afp, Europa Press y Sputnik
Periódico La Jornada Lunes 25 de mayo de 2026, p. 23
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ayer que las negociaciones con Irán avanzan de manera ordenada y constructiva, pero ordenó a sus representantes no precipitarse en cerrar ningún acuerdo porque “el tiempo está de nuestro lado”, a la par de que reiteró que el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz se mantendrá en pleno vigor hasta que se firme un pacto definitivo.
El mandatario iraní, Massoud Pezeshkian, advirtió que el país islámico no renunciará a su derecho a desarrollar tecnología nuclear y subrayó que cualquier acuerdo debe recibir la aprobación de su líder supremo, Mojtaba Jamenei.
Según funcionarios estadunidenses, Jamenei está atrincherado en un lugar secreto, con escaso acceso al mundo exterior y sólo se puede contactar con él por conducto de una compleja red de mensajeros, lo que ha provocado que los detalles de un posible acuerdo con Irán tarden en salir a la luz.
En tanto, Trump se jactó de que no hará “malos tratos”, al referirse al acuerdo en discusión y lo calificó de ser “todo lo contrario” del firmado por el ex presidente Barack Obama, en 2015.
El republicano informó en Truth Social que instruyó a sus representantes no precipitar las negociaciones y afirmó que el tiempo juega a favor de su gobierno.
Sostuvo que “el bloqueo seguirá en plena vigencia hasta que se alcance, certifique y firme un acuerdo”.
Añadió que “ambas partes deben tomarse su tiempo y hacerlo bien. ¡No puede haber errores! Nuestra relación con Irán se está volviendo mucho más profesional y productiva. Sin embargo, deben comprender que no pueden desarrollar ni adquirir un arma o bomba nuclear. Quisiera agradecer, hasta el momento, a todos los países de Medio Oriente por su apoyo y cooperación, que se verán reforzados aún más con su adhesión a los históricos acuerdos de Abraham y, quién sabe, ¡quizá la república islámica de Irán también quiera unirse”.
Funcionarios citados por Fox News aseguraron que el acuerdo marco con Irán está “95 por ciento cerrado”, aunque continúan las negociaciones sobre la “redacción” que detalla el arsenal nuclear de Teherán y el estrecho de Ormuz. Agregaron que “el instinto del presidente Trump es darles cinco, seis o siete días” para cerrar el pacto.
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, en Nueva Delhi, declaró en cambio que las negociaciones nucleares con Irán no se resuelven “en 72 horas” y señaló que se logró “un progreso importante, aunque no un avance final”. Indicó que alcanzar un marco de acuerdo tomará tiempo para resolver detalles técnicos.
Reiteró que “Irán nunca podrá tener un arma nuclear”, y que Trump “ha sido claro a ese respecto”.
Al cierre de esta edición, Rubio enfatizó que un acuerdo para terminar la guerra con Irán podría materializarse en breve. “Pensábamos que tal vez tendríamos noticias anoche (domingo) o quizá hoy (lunes), pero yo no le daría demasiada importancia”, señaló
Sobre el estrecho de Ormuz aseveró que “ellos (Irán) no son su dueño, es una vía internacional y lo que están haciendo en este momento es básicamente amenazar con destruir a las embarcaciones comerciales. Eso es ilegal bajo cualquier concepto y en la ley internacional que nos gobierna. Si permitimos que se normalice, estaríamos permitiendo un inaceptable statu quo y sentando un precedente peligroso”.
La embajada de Irán en India respondió a Rubio en redes sociales que Teherán tiene un derecho “inalienable” a la tecnología nuclear con fines pacíficos.
Un alto funcionario israelí reveló que Trump comunicó al primer ministro de Israel, y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, su exigencia de desmantelar el programa nuclear iraní y retirar todo el uranio enriquecido como condición para cualquier acuerdo final.
Respuesta al plan de paz, en varios días
La Casa Blanca estimó que la aprobación iraní, incluida la de Jamenei, podría tardar varios días, según declaró un alto funcionario estadunidense en una rueda de prensa, informó el medio estadunidense Axios.
El asesor militar del líder supremo, Mohsen Rezaei, manifestó que Irán podría abandonar el Tratado de No Proliferación (TNP) si Estados Unidos comete agresión en el golfo Pérsico.
El posible acuerdo para poner fin a la guerra con Irán recibió fuertes críticas de algunos republicanos que favorecen una línea más dura contra Teherán y temen que se pierda la oportunidad de contener finalmente a un viejo enemigo en Medio Oriente.
El senador republicano Ted Cruz indicó que la decisión del presidente de atacar a Irán fue la “más trascendental” de su segundo mandato y que no debería aflojar ahora. “Si el resultado de todo eso es que un régimen islámico –todavía dirigido por líderes que corean ‘muerte a Estados Unidos’– ahora reciba miles de millones de dólares, pueda enriquecer uranio y desarrollar armas nucleares, y tenga control efectivo sobre el estrecho de Ormuz, entonces ese desenlace sería un error desastroso”, escribió Cruz en X.
El senador Lindsey Graham, también cercano a Trump, descalificó cualquier acuerdo que haga que Irán fuera percibido como una fuerza dominante en la región y en el que conserve su capacidad de destruir infraestructura petrolera en todo el golfo Pérsico.
Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, cuestionó el mérito de un alto el fuego propuesto de 60 días, al señalar que sería un “desastre”.
“¡Todo lo logrado por la operación Furia Épica sería en vano!”, expresó Wicker.
La Guardia Revolucionaria de la República Islámica reportó que 33 buques transitaron por el estrecho de Ormuz en las pasadas 24 horas bajo su coordinación y autorización, mientras Gran Bretaña preparó operaciones de desminado ante el riesgo de una escalada mayor.










