Fuentes consultadas niegan plan específico para la sustitución del gobierno
▲ El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, presenció este fin de semana ejercicios de combate (en la imagen) en preparación para la protección de la isla y evaluó el desarrollo de los componentes del “sistema defensivo territorial”. Señaló que las prácticas son la “mejor manera de evitar una agresión, para que el imperialismo tenga que calcular cuál sería el precio de agredir a nuestro país”.Foto Estudios Revolución, con información de Sputnik
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Lunes 26 de enero de 2026, p. 21
Washington y Nueva York., Los titulares en los medios de información de Estados Unidos a finales de enero exhibieron la campaña intensificada contra Cuba: Estados Unidos está “activamente buscando” el cambio de régimen antes del fin de este año; la Casa Blanca discute imponer un “bloqueo naval” alrededor de la isla, mientras legisladores públicamente instan a México a reducir o suspender la asistencia que brinda a La Habana incluido el envío de petróleo.
Filtraciones selectivas a los medios por parte de diversos funcionarios de Washington siempre ha sido parte del proceso de formulación de políticas en Estados Unidos y frecuentemente son parte de campañas de cabildeo dentro y fuera del gobierno. Sin embargo, un funcionario que sigue temas de política exterior en el hemisferio comentó a La Jornada que hasta donde sabe no existen nuevos planes específicos, ni un calendario, para impulsar un cambio de régimen en La Habana.
Un líder empresarial consultado por La Jornada minimizó la importancia de preparaciones para un nuevo bloqueo naval, pero señaló que sí se espera que se ajusten más las restricciones sobre vuelos comerciales y transacciones financieras, como también mayor presión para modificar políticas económicas en la isla. Asimismo, se prevé más presión sobre México para reducir su apoyo a Cuba.
Empuje de halcones
En enero, todas estas presiones empezaron a aparecer en los medios. “Hay un empuje de halcones en torno a Cuba en el Congreso y algunos dentro del ejecutivo para incrementar la presión sobre La Habana para acelerar un colapso o una transición negociada del gobierno caribeño”, reportó Politico el viernes. Por su parte, The Wall Street Journal refirió que “Estados Unidos está activamente buscando el cambio de régimen para fines de año”. El rotativo financiero conservador agregó que “el gobierno de Trump busca personas dentro del gobierno cubano que podrían ayudar en crear un pacto para sacar el régimen comunista” antes de que termine 2026.
El gobierno estadunidense ha buscado cambiar el régimen de Cuba por más de 60 años y, por lo tanto, este tipo de iniciativas o versiones no son nuevas. No obstante, las expectativas particularmente entre cubanoestadunidenses anticastristas en Florida para aplicar mayor presión sobre Cuba se nutrieron con el ataque estadunidense contra Venezuela y un mensaje del presidente Trump: “No habrá más petróleo o dinero para La Habana, cero”, al sugerir “firmemente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.
Algunos funcionarios dentro del gobierno estadunidense, apoyados por el secretario de Estado, Marco Rubio, promueven un bloqueo total de importaciones de petróleo a Cuba, informó Politico al citar a “personas con conocimiento del plan”. Añadió que aún no se había tomado una decisión sobre el asunto, pero que podría ser presentado al mandatario como una opción entre varias acciones en la ofensiva contra Cuba.
Versiones encontradas
Pero otros descartan estas versiones. “Voces, principalmente las del sur de Florida, y específicamente de legisladores de la Cámara de Representantes, están mucho más enfocados en emitir declaraciones en público y abogan en privado por decisiones dramáticas y que parezcan dramáticas”, explicó John Kavulich, presidente del US-Cuba Trade and Economics Council, en entrevista con La Jornada.
Sin embargo, afirmó que “dentro del gobierno de Trump-Vance, incluido el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y el liderazgo del Departamento de Estado, no están abogando por más drama, por ejemplo, un bloqueo naval”.
Kavulich, quien trabaja con empresas estadunidenses que tienen negocios en efectivo con Cuba, admitió que empresarios anticipan que el gobierno de Trump impondrá aún más restricciones sobre vuelos comerciales a la isla, tal vez bajará el nivel de las relaciones diplomáticas y aplicará mayor presión sobre firmas en terceros países que tienen negocios con el régimen cubano.
Pero el experto en negocios con Cuba, cuya organización fue fundada a principios de los 90, comentó que el enfoque ha cambiado. “Los cambios de régimen digeribles para el gobierno Trump-Vance serían enfocados primero sobre los rubros comerciales, económicos y financieros. Parecido a lo que ha surgido en Venezuela”, comentó a La Jornada.
“El tipo de gobierno: autoritario, comunista, democrático, dictadura, monarquía, socialista, es menos importante que un régimen que pueda manejar una economía efectiva”.
Liberación de presos, una exigencia
Kavulich también señaló que un componente clave de las demandas del gobierno de Trump sería “la liberación de ciertos individuos encarcelados por el gobierno de Cuba, junto con, pero no de inmediato, la extradición de personas sujetas a la jurisdicción estadunidense buscados por el Departamento de Justicia”.
Tanto Venezuela como Cuba siguen siendo prioridades para legisladores republicanos de Florida y sus aliados. Kavulich advirtió que están enfocados en si el gobierno de Trump está obligando a Venezuela a prohibir exportaciones petroleras a La Habana, anular los contratos con trabajadores de salud cubanos “y más importante, requiere que Caracas difunda públicamente toda información sobre transacciones financieras desde 1999 (bajo Hugo Chavez) hasta 2026 (Nicolás Maduro/Delcy Rodríguez)”.
Ofensiva contra la Presidenta mexicana
Por otro lado, estos legisladores también intensifican esfuerzos para aumentar la presión sobre México en torno a Cuba. Los diputados federales Carlos Giménez y María Elvira Salazar han denunciado al gobierno de México por continuar exportando petróleo a Cuba.
“La presidenta Sheinbaum debe pensar bien su próximo paso y dejar de financiar con petróleo gratis al régimen cubano. La administración Trump ha sido clara: la libertad en nuestro hemisferio es una prioridad”, escribió Salazar en sus medios sociales.
“Que no le quede duda: el continuo apaciguamiento al régimen cubano será tomado en cuenta al momento de renegociar el T-Mec. Presidenta Sheinbaum: corte todo el suministro de petróleo al régimen. AHORA”, publicó.
Esta posición fue promovida esta semana en un artículo del periodista y comentarista mexicano León Krauze publicado por The Washington Post. “México no puede abiertamente sostener a la dictadura cubana mientras simultáneamente espera buena voluntad o flexibilidad de Washington”, y también citó a Giménez.
Afirmó que “México puede defender su soberanía y trazar su propio curso, pero no al punto de la irresponsabilidad”.
Por ahora, no hay ninguna indicación de que Trump ha tomado una decisión para imponer un bloqueo naval ni promover operaciones y/o negociaciones clandestinas para promover el cambio de régimen, pero todo este debate si subraya que el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y, con ello, el control de las políticas hacia el hemisferio cada vez más centrado en el secretario de Estado cubanoestadunidense y anticastrista, abre la puerta a presiones tal vez sin precedente contra la isla y cualquier otro país que defienda su soberanía.
Florece en EU la resistencia pacífica ante la autocracia violenta de Trump
La oposición se volvió un mosaico de razas, etnias, religiones y nacionalidades // Usan la alegría como inspiración de la valentía // Dos tercios reprueban la gestión del republicano
▲ Las calles del centro de Mineápolis fueron colmadas ayer por residentes que marcharon, pese a la congelante temperatura de menos 21 grados, para exigir la salida de los agentes antimigrantes de la ciudad y justicia por el asesinato del enfermero Alex Pretti a manos de un uniformado.Foto Afp
David Brooks y Jim Cason Corresponsales
Periódico La Jornada Lunes 26 de enero de 2026, p. 23
Nueva York y Washington., Las masivas marchas y manifestaciones en las calles de ciudades y pueblos de todo Estados Unidos contra las políticas del gobierno de Donald Trump captan casi toda la atención en los medios y las redes, pero la resistencia es aún más extensa y cotidiana, y no siempre visible.
Las dimensiones de la oposición al mandatario estadunidense en la opinión pública se registra en los sondeos más recientes, donde casi dos tercios del país reprueban la gestión del republicano; lo notable es que una buena parte de ese rechazo no es pasivo, sino que miles de personas –muchas nunca habían participado en algo que podría llamarse movimiento de oposición– se han sumado a un activismo amplio, en gran medida descentralizado y organizado.
Mineápolis por ahora es el epicentro de esta oposición, donde cientos de líderes religiosos, sindicalistas, maestros, estudiantes, artistas, líderes comunitarios, enfermeras y un creciente ejército de voluntarios confrontan lo que acusan de “una invasión” de fuerzas federales armadas, enmascaradas y hasta ahora impunes –las cuales ya han asesinado a dos opositores, ambos ciudadanos estadunidenses blancos– en supuestos operativos contra “inmigrantes criminales”.
Decenas de miles participaron en un paro por un día sin precedente –cierre de comercios, escuelas, empresas y más– el viernes pasado (https://www.dailymotion.com/video/x9yfgfc) en lo que fue una muestra de un movimiento de resistencia civil no violenta. Pero más allá de que sea otra manifestación, los participantes son también parte de un movimiento de resistencia que organiza brigadas de alerta y protección de comunidades contra los operativos de casi 3 mil efectivos federales del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza, entre otra agencias, desplegados en Mineápolis.
Además, los opositores organizan iniciativas de asistencia mutua para asegurar alimentos y medicinas para aquellas familias que temen salir de sus casas, escoltas para niños de inmigrantes con el objetivo de protegerlos al ir y venir de sus escuelas, y capacitación de vecinos para conocer sus derechos legales y civiles.
Todo esto se repite cada vez más por todo el país, empezando en Los Ángeles –primer blanco de la ofensiva antimigrante del gobierno de Trump–, pasando a Chicago, Portland, Oregon y ahora Maine, Charlotte y Nueva Orleans, pero también a una gran cantidad de pueblos y suburbios en todas las regiones del país.
Las amenazas de la Casa Blanca
Hasta ahora, este naciente movimiento ha sido notable por su naturaleza –y disciplina– no violenta, a pesar de incesantes provocaciones por las fuerzas federales y políticos alineados con el jefe de la Casa Blanca para que respondan de una manera que podría justificar mayor represión. Ese fue el caso de Los Ángeles, donde no sólo fueron enviadas tropas de la Guardia Nacional, sino hasta la famosa rama de fuerzas armadas frecuentemente desplegadas para invasiones en el extranjero, los marines (la canción oficial de esta fuerza empieza: “Desde los pasillos de Montezuma –sic– a las costas de Trípoli / Lucharemos en las batallas de nuestro país…” o sea, de México a Libia).
Con cada ola de oposición en las calles, la Casa Blanca ha repetido la amenaza del envío de tropas militares contra ciudadanos estadunidenses, incluso ha invocado la antigua Ley de Insurrección. Toda expresión de oposición es calificada por el gobierno de un complot de una “izquierda radical”, de “anarquistas” y hasta de “terroristas domésticos”.
Defienden también la democracia
La primera resistencia fue por organizaciones y comunidades de inmigrantes alrededor del país, pero ante la vulnerabilidad de la población indocumentada e incluso “legal”, el movimiento ahora es cada vez más un mosaico extraordinario de diferentes razas, etnias, religiones y nacionalidades, desde inmigrantes mexicanos y latinoamericanos, africanos y asiáticos, a indígenas estadunidenses –algunos de los cuales han sido arrestados por la migra ante la sospecha de que son “ilegales”–, a líderes católicos, protestantes, musulmanes y judíos, entre otros.
Ya no es sólo sobre defensa de inmigrantes, sino de la protección de la democracia estadunidense.
En las calles se mezclan las mantas y consignas a favor de inmigrantes, a la defensa de trabajadores, de oposición a “reyes” y en contra del “fascismo”.
“Hoy fue un día histórico en Minesota, una jornada enraizada en alegría, amor, cuidado colectivo y poder popular. Somos imparables. Este no es un momento, es un modelo. Que siga cada ciudad”, fue uno de los mensajes que circularon después de la acción masiva del viernes, lleno de bailes, incluida la cumbia (https://www.instagram.com/reel/DT4MNNXkU3r/?igsh=MXY2ZWgxbmhtdnFvdA%3D%3D).
Maria Stephan, profesora y experta sobre movimientos pacíficos, comentó en el Late Show, de Stephen Colbert: “estamos viendo un florecer de la resistencia civil no violenta en este país”, al recordar momentos históricos parecidos en Estados Unidos, como el movimiento por los derechos civiles. Advirtió que la táctica de acusar a manifestantes como violentos o “terroristas domésticos” es “lo que hacen autócratas alrededor del mundo… ese es su juego.
“Lo que vemos en Mineápolis es lo mismo que se hizo contra el movimiento de derechos civiles en los años 60, el uso de violencia del Estado, pero la resistencia se preparó, entonces como ahora, para no caer en esa trampa y ante ello dejar al descubierto la agresividad del Estado y su crueldad”, resaltó la especialista.
Agregó que además de negarse a responder con violencia, los manifestantes utilizan otras tácticas, como ponerse disfraces de animales o bailar frente a los agentes, lo que expresa que “la alegría es resistencia” y que “el humor tiene un papel clave en este momento, ya que rompe el temor e inspira valentía”.
Resucitan comité por la libertad
Un par de días antes, en el mismo programa, Jane Fonda, la legendaria actriz y activista, se presentó con una camiseta que decía: “Resiste”. Habló de cómo resucitó en octubre el Comité por la Primera Enmienda, creado frente al macartismo por actores, guionistas y otros personajes de Hollywood, entre ellos Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Danny Kaye, Judy Garland y el padre de Jane, Henry Fonda.
Igual que ahora, enfatizó, empezaron sus ataques contra “antiestadunidenses” entre las universidades y los artistas. La organización ahora cuenta con 3 mil miembros con el mismo propósito de defender la Primera Enmienda, que incluye la libertad de expresión y de organización. “Estamos viendo cosas que nunca han pasado antes –no es como en los años 40 y 50–: el autoritarismo está en cada esquina de nuestro gobierno, secuestran personas, deportan a ciudadanos estadunidenses, disparan contra gente, dejan ciegos a habitantes. Creo que se están cruzando líneas y ya basta”.
Insistió en que “necesitamos trabajar con otros en solidaridad… ya basta, nos tenemos que organizar”.
Mencionó coaliciones como Indivisible y algo llamado Freedom Trainers (Capacitadores de Libertad), entre otros, para que cada vez más gente se sume a la resistencia.
Por supuesto, parte del movimiento son los músicos, desde Green Day, que entona “esta canción antifascismo: estamos de pie con nuestros hermanos y hermanas en Minesota”, a Bad Bunny, Bruce Springsteen (que invita a corear “que se salga ICE”), Dave Matthews, Billie Eilish y actores como Olivia Wilde y Edward Norton (que se expresaron sobre el tema en Sundance hace unos días) y Mark Ruffalo, además de la legendaria Fonda.
Por todo Estados Unidos la resistencia a Trump es ahora noticia cotidiana.
American curios
David Brooks
▲ La situación política en Estados Unidos tal vez marca el principio de otra cosa, no de arriba, sino desde abajo, donde la ira contra más de lo peor empieza a volverse en un ¡ya basta! Eso no sería novedoso, pero sí bienvenido por el mundo. En Mineápolis, los manifestantes realizaron ayer un juego de palabras (“Sé bonito, sé bueno”) con los apellidos de las personas asesinadas por agentes antimigrantes.Foto Afp
La pregunta no deja de hacerse y las respuestas se multiplican, pero la verdad es que nadie sabe bien dónde estamos en este país. Que si es el inicio de una guerra civil, que si es o no fascismo (un debate intenso entre ciertos circuitos de la izquierda que parecen pensar que resolver eso es importantísimo), que si ya se perdió lo que quedaba de la “república” democrática (Gore Vidal había dicho que eso ya había sucedido hace más de un par de décadas, pero otros siguen tratando de confirmar la identidad del difunto), que si esto es algo nunca visto, mientras otros ofrecen argumentos de que mucho es más de lo mismo, pero peor.
En las páginas de opinión de los grandes periódicos y revistas, en los comentarios y análisis en los infinitos sitios cibernéticos, “expertos”, analistas, comentaristas, columnistas y más se esfuerzan para darle nombre a lo que sucede aquí. Unos creen que hay un plan maquiavélico supersofisticado, otros que por algún truco de los dioses malévolos apareció un animal político muy hábil, pero a la vez un narcisista mediocre que no tiene ni idea de lo que se le va a antojar hacer mañana. Otros comentan que son síntomas del fin de un imperio.
Fuera de este país, gobiernos, medios, tanques pensantes y universidades prenden alarmas de que el inquilino de la Casa Blanca está incendiando algo que llaman “el orden internacional basado en reglas”, pero por ahora aún no llegan los bomberos. ¿A poco Washington obedecía las reglas, o sea el derecho internacional, antes de la llegada de este gobierno?
Dentro del país, opositores señalan la presencia de una policía secreta, persecución política de críticos y disidentes, desapariciones, falta de proceso debido, persecución de minorías y más, todo lo cual, dicen, son rasgos de regímenes autoritarios. ¿Eso es nuevo?
Que dentro del país haya violaciones de derechos humanos, libertades civiles y más no es noticia para los pueblos indígenas, los afroestadunidenses, latinos y asiáticos (sobrevivientes e historiadores de la detención masiva de japoneses-estadunidenses en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial recuerdan su experiencia al advertir sobre las tácticas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas –ICE, por sus siglas en inglés– contra inmigrantes hoy día), como tampoco es algo nuevo la represión contra opositores y disidentes, periodistas, académicos y artistas, todo está más que documentado en diferentes etapas de la historia de este país.
Pero sí es nuevo que sea tan explícito y brutal. La imagen de Liam Ramos, un niño de 5 años en Mineápolis con una gorra de conejo y una mochila de Spiderman, llegando a su casa de la escuela y de repente custodiado por un agente de ICE, usado como anzuelo para que otros de su familia salgan, y finalmente enviado a un centro de detención con su padre la semana pasada, es inaguantable. Efectivos federales han asesinado a dos opositores desarmados –ciudadanos blancos– en Mineápolis en las pasadas tres semanas. Se remueven exhibiciones en museos y monumentos públicos para ocultar la historia de la esclavitud en Estados Unidos; el gobierno ha intervenido directamente en universidades públicas y privadas para obligarlas a modificar sus cursos y hasta expulsar a académicos. Sí es novedoso que un presidente diga que “a veces se necesita a un dictador”. Y que mencione que el hemisferio “es nuestro” y que el petróleo venezolano también. Tal vez mandatarios anteriores lo pensaban, pero no lo decían.
¿Marca el fin de algo o sólo la continuación híperespantosa de lo que siempre estaba, pero semioculto con disfraces y retórica bien ensayada? ¿O ya empezó algo nuevo sin precedente que dañará y, tal vez, destruirá el tejido de este país porque ya los dejaron pasar?
Pero tal vez marca también el principio de otra cosa, no de arriba, sino desde abajo, donde la ira contra más de lo peor empieza a volverse en un ¡ya basta! Eso tampoco sería novedoso, pero sí bienvenido por el mundo entero. Y con ello se sabrá donde estamos.
Crosby, Stills & Nash & friends. For what its worth. https://www.youtube.com/watch?v=MthuLxs-gJI&list=RDMthuLxs-gJI&start_radio=1








