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Juan Pablo Duch, corresponsal
22 de enero de 2026 19:21
Moscú. El titular del Kremlin, Vladimir Putin, recibió este jueves a Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados de su colega estadunidense, Donald Trump, en un intento de retomar las perspectivas de alcanzar una solución negociada que pueda poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.
El encuentro, que comenzó en Moscú a las 23:15 del jueves y concluyó a las 03:04 de este viernes, se celebró horas después de que el inquilino de la Casa Blanca calificó de “muy buena” su reunión con el mandatario de Ucrania, Volodymir Zelensky, en la ciudad suiza de Davos.
“Tuve una reunión muy buena con Zelensky. Todo el mundo quiere que la guerra termine. Es realmente una guerra que tiene que acabar”, remarcó el presidente estadunidense.
A raíz de la invitación de Trump para que Putin se incorporara a su llamada Junta de Paz, participación que todavía no acepta ni declina, el presidente de Rusia adelantó la posibilidad de aportar los mil millones de dólares que cuesta la membresía, pero precisó, ante los miembros del Consejo de Seguridad ruso, que el dinero debería salir de los activos rusos congelados en Estados Unidos por la anterior administración estadunidense.
Y dijo que esos recursos (5 mil millones de dólares en Estados Unidos; 280 mil millones, en Europa) podrían servir para financiar la reconstrucción de las localidades devastadas al término de la guerra con Ucrania.
Esto hizo que Trump sorprendiera a Zelensky dando por hecho que este viernes y el sábado se llevará a cabo “la primera reunión trilateral Estados Unidos, Rusia y Ucrania” en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, para hablar, a nivel técnico, del “florecimiento de Ucrania”.
Zelensky aceptó mandar una delegación encabezada por Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. “Es mejor tener reuniones que no tener ningún tipo de diálogo”, comentó a la prensa, dando a entender que esta inesperada iniciativa está liderada por Washington.
Entre tanto, Witkoff y Kushner emprendieron vuelo desde Zúrich hacia Moscú para convencer a Putin de que aproveche esta magnífica oportunidad que le ofrece Trump y mande una delegación a Abu Dabi, reanimando de ese modo la negociaciones indirectas con Ucrania que parecen haber entrado en una suerte de callejón sin salida.
Antes de la llegada de los emisarios estadunidenses, Putin aprovechó este jueves la visita de Mahmoud Abbas, jefe de la Autoridad Nacional Palestina, para ratificar que está considerando aportar mil millones de dólares a la Junta de Paz, creada por Trump, “para ayudar al pueblo palestino”, el cual –subrayó– “debe tener un Estado propio de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas”, con el dinero ruso congelado (en Estados Unidos y Europa) y repitió que también podría usarse para financiar la reconstrucción al concluir la guerra con Ucrania, uno de los puntos del llamado plan de paz del republicano.
El problema, a juicio de analistas, es que aquí también se intuye que Putin y Zelensky interpretan de forma diametralmente opuesta un mismo problema: la necesidad de reconstruir Ucrania devastada por la guerra. El primero propone utilizar el dinero para rehabilitar las localidades arrasadas en las regiones que Rusia reclama como suyas (Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia); el segundo, usar el dinero ruso congelado en Estados Unidos y Europa para reconstruir todas las infraestructuras destruidas y las localidades bombardeadas en Ucrania, hasta alcanzar un mínimo estimado de 800 mil millones de dólares.
La cuestión clave, sin resolverse
De las declaraciones de Zelensky a la prensa, tras su encuentro con Trump, se desprende que no consiguió convencer al republicano para que firmara el documento de garantías de seguridad de Estados Unidos a Ucrania, el cual en sus palabras “está ya listo”.
Sin embargo, el jefe de Estado ucranio reconoció que sigue sin resolverse “la cuestión territorial”, que es clave y de alguna manera innegociable para Kiev y Moscú.
Porque se trata del controvertido control sobre las partes de la regiones del vecino país eslavo que Rusia ha conquistado desde 2014, cuando formalizó la anexión de Crimea, y más recientemente, a partir de 2022, en Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, equivalente a más o menos 20 por ciento del territorio de Ucrania.
Rusia, que considera como irreversible la incorporación de Crimea a la Federación Rusa, exige que Ucrania le entregue la totalidad de las cuatro regiones que ocupa parcialmente para empezar a negociar el cese de hostilidades; Ucrania, quiere acordar el futuro de esas regiones a partir de un alto el fuego en las posiciones actuales de ambos ejércitos en la línea del frente.
Juan Pablo Duch, corresponsal
22 de enero de 2026 19:21
Moscú. El titular del Kremlin, Vladimir Putin, recibió este jueves a Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados de su colega estadunidense, Donald Trump, en un intento de retomar las perspectivas de alcanzar una solución negociada que pueda poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.
El encuentro, que comenzó en Moscú a las 23:15 del jueves y concluyó a las 03:04 de este viernes, se celebró horas después de que el inquilino de la Casa Blanca calificó de “muy buena” su reunión con el mandatario de Ucrania, Volodymir Zelensky, en la ciudad suiza de Davos.
“Tuve una reunión muy buena con Zelensky. Todo el mundo quiere que la guerra termine. Es realmente una guerra que tiene que acabar”, remarcó el presidente estadunidense.
A raíz de la invitación de Trump para que Putin se incorporara a su llamada Junta de Paz, participación que todavía no acepta ni declina, el presidente de Rusia adelantó la posibilidad de aportar los mil millones de dólares que cuesta la membresía, pero precisó, ante los miembros del Consejo de Seguridad ruso, que el dinero debería salir de los activos rusos congelados en Estados Unidos por la anterior administración estadunidense.
Y dijo que esos recursos (5 mil millones de dólares en Estados Unidos; 280 mil millones, en Europa) podrían servir para financiar la reconstrucción de las localidades devastadas al término de la guerra con Ucrania.
Esto hizo que Trump sorprendiera a Zelensky dando por hecho que este viernes y el sábado se llevará a cabo “la primera reunión trilateral Estados Unidos, Rusia y Ucrania” en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, para hablar, a nivel técnico, del “florecimiento de Ucrania”.
Zelensky aceptó mandar una delegación encabezada por Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. “Es mejor tener reuniones que no tener ningún tipo de diálogo”, comentó a la prensa, dando a entender que esta inesperada iniciativa está liderada por Washington.
Entre tanto, Witkoff y Kushner emprendieron vuelo desde Zúrich hacia Moscú para convencer a Putin de que aproveche esta magnífica oportunidad que le ofrece Trump y mande una delegación a Abu Dabi, reanimando de ese modo la negociaciones indirectas con Ucrania que parecen haber entrado en una suerte de callejón sin salida.
Antes de la llegada de los emisarios estadunidenses, Putin aprovechó este jueves la visita de Mahmoud Abbas, jefe de la Autoridad Nacional Palestina, para ratificar que está considerando aportar mil millones de dólares a la Junta de Paz, creada por Trump, “para ayudar al pueblo palestino”, el cual –subrayó– “debe tener un Estado propio de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas”, con el dinero ruso congelado (en Estados Unidos y Europa) y repitió que también podría usarse para financiar la reconstrucción al concluir la guerra con Ucrania, uno de los puntos del llamado plan de paz del republicano.
El problema, a juicio de analistas, es que aquí también se intuye que Putin y Zelensky interpretan de forma diametralmente opuesta un mismo problema: la necesidad de reconstruir Ucrania devastada por la guerra. El primero propone utilizar el dinero para rehabilitar las localidades arrasadas en las regiones que Rusia reclama como suyas (Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia); el segundo, usar el dinero ruso congelado en Estados Unidos y Europa para reconstruir todas las infraestructuras destruidas y las localidades bombardeadas en Ucrania, hasta alcanzar un mínimo estimado de 800 mil millones de dólares.
La cuestión clave, sin resolverse
De las declaraciones de Zelensky a la prensa, tras su encuentro con Trump, se desprende que no consiguió convencer al republicano para que firmara el documento de garantías de seguridad de Estados Unidos a Ucrania, el cual en sus palabras “está ya listo”.
Sin embargo, el jefe de Estado ucranio reconoció que sigue sin resolverse “la cuestión territorial”, que es clave y de alguna manera innegociable para Kiev y Moscú.
Porque se trata del controvertido control sobre las partes de la regiones del vecino país eslavo que Rusia ha conquistado desde 2014, cuando formalizó la anexión de Crimea, y más recientemente, a partir de 2022, en Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, equivalente a más o menos 20 por ciento del territorio de Ucrania.
Rusia, que considera como irreversible la incorporación de Crimea a la Federación Rusa, exige que Ucrania le entregue la totalidad de las cuatro regiones que ocupa parcialmente para empezar a negociar el cese de hostilidades; Ucrania, quiere acordar el futuro de esas regiones a partir de un alto el fuego en las posiciones actuales de ambos ejércitos en la línea del frente.
Intercepta Francia petrolero ruso por evadir sanciones
Reuters
Periódico La Jornada Viernes 23 de enero de 2026, p. 17
París. La Marina francesa interceptó ayer en el Mediterráneo un buquetanque ruso sospechoso de formar parte de la flota en la sombra que permite a Moscú exportar petróleo a pesar de las sanciones.
“Esta operación se llevó a cabo (...) con apoyo de varios de nuestros aliados. Se realizó en pleno cumplimiento de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”, afirmó el presidente francés, Emmanuel Macron, en la red social X.
La intercepción fue en alta mar en el Mediterráneo occidental, entre la costa sur de España y la norte de Marruecos, detalló la policía marítima francesa en un comunicado por separado.
Armadas de otros países, entre ellos Gran Bretaña, apoyaron la operación, añadió.
La Unión Europea ha impuesto 19 paquetes de sanciones contra Rusia, pero Moscú se ha adaptado a la mayoría de las medidas y sigue vendiendo millones de barriles de petróleo a países como India y China, normalmente a precios rebajados.
Gran parte del petróleo es transportado por lo que se conoce como una flota en la sombra de buques que operan al margen de la industria marítima occidental.
Moscú indicó que Francia no había notificado a Rusia sobre el operativo, según la agencia de noticias TASS. El consulado ruso en Marsella intenta averiguar si hay compatriotas entre los miembros de la tripulación, informó Tass.
Al cierre de esta edición, el Kremlin no había hecho comentarios al respecto.
Trump lanza plan para la devastada Gaza: será un centro turístico de lujo
▲ Luego de la inauguración de su Junta de Paz en el Foro Económico Mundial de Davos, el mandatario de Estados Unidos presumió que él es experto en bienes inmobiliarios, mientras su yerno, Jared Kushner, expuso en diapositivas el proyecto de cuatro fases para renombrar ciudades y fragmentar el enclave en zonas de explotación turística e industrial, con departamentos de lujo, centros de datos, más de 100 mil viviendas y 75 instalaciones médicas. Fotos Afp y tomada de redes
Califica al enclave de “hermosa propiedad junto al mar”
El proyecto de la llamada Junta de Paz fragmenta la franja y renombra ciudades // Seguimos con nuestro programa, asegura la ONU // Advierte Francia que no es la manera correcta
Reuters, Afp, The Independent, Ap, Sputnik y Xinhua
Periódico La Jornada Viernes 23 de enero de 2026, p. 16
Davos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró ayer en Davos su Junta de Paz, que prevé desempeñar un papel más amplio en Gaza, lo que preocupa a otras potencias mundiales; ante ello el jefe de la Casa Blanca afirmó que colaborará con la Organización de Naciones Unidas (ONU).
“Una vez que esta junta esté completamente formada podremos hacer prácticamente todo lo que queramos”, aseguró al sostener que “Naciones Unidas tienen un enorme potencial y creo que la combinación de la Junta de Paz con el tipo de personas que tenemos aquí, podría ser algo muy, muy único para el mundo”.
El mandatario también mostró su visión de una “nueva Gaza” con un plan para convertir en tres años el devastado territorio palestino en un “lujoso complejo de rascacielos” y “turismo costero”.
Resaltó: “dije, mira esta ubicación junto al mar. Esta hermosa propiedad. Lo que podría significar para tanta gente”. En el marco del Foro Económico Mundial de Davos dejó claro a los presentes que él es experto en bienes inmobiliarios.
El yerno de Trump, Jared Kuchner, expuso en diapositivas que el proyecto renombra ciudades y fragmenta Gaza en zonas de explotación turística e industrial. En las imágenes se mostraron apartamentos de lujo, centros de datos y turismo costero, así como planes para construir más de 100 mil viviendas y 75 instalaciones médicas.
En otra presentación titulada Plan maestro, se observaron las cuatro fases de una transformación que se extiende desde Rafah, pasando por Jan Yunis, hasta la ciudad de Gaza; de igual manera, se precisó que las partes en color amarillo corresponden a “zonas residenciales” y “turismo costero”, que contará con 180 bloques de pisos, en rosa brillante.
Grandes terrenos están dedicados a “centros de datos de complejos industriales” y a la fabricación avanzada, mientras las regiones están divididas en secciones verdes etiquetadas como “parques, agricultura e instalaciones deportivas”. Además de las zonas habitacionales permanentes y hospitales, se espera que Nueva Rafah cuente con más de 200 centros educativos, 180 culturales, religiosos y vocacionales.
Presidencia vitalicia
El mandatario estadunidense recordó que tiene derecho a presidir la junta de por vida, pero no está seguro de desearlo. “En teoría, es vitalicio, pero no estoy seguro de quererlo”, aseveró ante periodistas; sin embargo, aseguró que a los miembros “les gustaría” que así fuera.
Trump intentó que las ausencias no arruinaran su fiesta de presentación y señaló que 59 naciones se habían sumado ya a su iniciativa, aunque sólo asistieron jefes de Estado, altos diplomáticos y otros funcionarios de 19 países más Estados Unidos. Se dirigió al grupo, conformado por funcionarios de países como Azerbaiyán, Paraguay o Hungría: “ustedes son las personas más poderosas del mundo”.
Ninguna de las otras cuatro naciones con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU se ha sumado a la iniciativa.
Francia consideró “que Naciones Unidas son la Junta de Paz y que (crear) una alternativa a ellas no es la manera correcta” de resolver la situación en la franja de Gaza, declaró el ministro de Economía, Roland Lescure.
“La Junta de la Paz, en cuanto a lo que hará, sigue siendo amorfa. Tendremos que ver qué hace. Nosotros nos ceñimos a nuestro programa. No estamos preocupados por ninguna otra agrupación”, declaró en rueda de prensa Farhan Haq, vocero adjunto del secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
En un comunicado, Hamas criticó la inclusión del primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, en la junta, y calificó la decisión de un “indicador peligroso que contradice los principios de justicia y responsabilidad”.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, aplaudió “los esfuerzos diplomáticos” impulsados por la administración Trump para el enclave palestino, una cuestión a la que describió de un “gran plan Marshall”.




