Foto Ap Foto autor
Carlos Fazio
11 de mayo de 2026 00:02
En menos de 48 horas, en otra retirada humillante, el 5 de mayo el presidente Donald Trump anunció una “pausa” en el llamado Proyecto Libertad para forzar la apertura del estrecho de Ormuz, tras enfrentar la disuasión asimétrica iraní. Una vez más, la realidad sobre el terreno refutó los bulos y las bravuconerías del jefe de la Casa Blanca. Aunque el poder militar de Estados Unidos conserva su formidable capacidad para infligir daño, los repetidos fracasos de sus estrategias coercitivas exhiben la suficiencia e inteligencia de Irán para adaptarse ante cada escalada del enemigo, absorber la presión, desarrollar soluciones alternativas y movilizar diferentes formas de legitimidad.
Desde el 28 de febrero, la ilegal guerra de agresión a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán se transformó en una guerra de desgaste asimétrica defensiva, largamente planificada por los estrategas político-militares de la nación persa. Y la “excursión” militar a Irán de Trump y sus planificadores sionistas se convirtió en un lastre. El autoproclamado providencialismo estadunidense hace aguas en el golfo Pérsico Y ahora, el tiempo corre en contra del republicano. Cada semana que el estrecho de Ormuz permanece bajo control iraní, sin una victoria contundente de Estados Unidos, su posición política se ve mermada. La campaña para las elecciones de medio mandato comenzó, y su base política MAGA se ha fracturado debido a que Trump ha incumplido su promesa de sacar a Estados Unidos de “guerras eternas”. Un bloqueo naval prolongado sin un final claro a la vista será una derrota política.
Igual que el agujereado bloqueo trumpista de Ormuz, diseñado para hacer capitular a Irán, el Proyecto Libertad, considerado una bala de plata táctica, resultó ser otra escalada delirante más. El objetivo era claro: imponer un bloqueo naval, estrangular la economía iraní y esperar a que Irán capitulara; que renunciara tanto al control de la vía marítima como a su capacidad de negociación. Sin embargo, el bloqueo contrajo la oferta global, elevó los precios del petróleo por encima de los niveles en tiempos de guerra y desencadenó advertencias de inminentes crisis de seguridad alimentaria a medida que la escasez de fertilizantes se propaga por los mercados globales (mientras poseedores de información privilegiada acumulan ganancias millonarias a cada anuncio de Trump, mediante compras masivas especulativas (short buying) con base en base el precio del petróleo).
Pero Irán no capituló. Entonces Washington cambió abruptamente de rumbo. Trump anunció una nueva aventura militar encubierta, el Proyecto Libertad, bajo la pantalla de un esfuerzo “humanitario” para liberar a los buques mercantes varados. La estratagema no fue una señal de fortaleza. Fue un reconocimiento de que el bloqueo había fracasado. Lo que revela un error de cálculo fundamental: Estados Unidos sobreestimó su propia capacidad de resistencia estratégica y subestimó la de Irán. Ahora, la desesperada liberación de presión que Trump había asegurado mediante el alto el fuego del 8 de abril, quedó completamente deshecha y la lógica escalatoria muestra sus límites: el estrecho de Ormuz permanece bajo control operativo iraní.
Irán domina la estrategia de desgaste a largo plazo, utilizando la paciencia estratégica como arma. Con rutas comerciales alternativas, acuerdos de trueque con China y Rusia y una economía de guerra fortalecida por décadas de sanciones extraterritoriales ilegales, Irán demostró su capacidad para resistir un bloqueo que, en esencia, consistía en bandidaje marítimo y “piratería” (Trump dixit). Irán calculó correctamente que Estados Unidos opera bajo severas limitaciones de tiempo, que no apremian a Teherán. Y cada día que mantiene el control del estrecho, su dominio se fortalece. Se trata de una consolidación dinámica. Las capacidades ofensivas y defensivas de Irán en esta vía marítima se están volviendo más sofisticadas. Nuevas tácticas navales, sistemas de defensa costera mejorados y herramientas asimétricas –que incluyen vehículos no tripulados de superficie (drones) y lanchas de ataque rápido, la célebre “flota mosquito”, muy eficaz para estrangular una de las vías marítimas más estratégicas del mundo sin necesidad de cerrarla de forma permanente– se están integrando en una doctrina de defensa del país, adaptativa y por capas. Irán advirtió que responderá con dureza a cualquier acto de aventurerismo trumpista: un intento de abrir el estrecho mediante bombazos se enfrentará a minas, misiles, enjambres de drones. Además, China y Rusia no tienen ningún interés en que Estados Unidos dicte el paso por una vía marítima crucial para su seguridad energética e influencia estratégica y están construyendo nuevas relaciones con Irán que inclinan decisivamente la balanza estratégica a su favor.
Constituido en la coyuntura en el principal Estado canalla (rogue state) que amenaza la paz mundial, a pesar de su poderío militar, Estados Unidos ha descubierto que la fuerza bruta no puede desalojar fácilmente a un adversario decidido, adaptable y paciente; especialmente a uno que cuenta con ventajas geográficas y temporales. Como ha dicho Alastair Crooke, Trump necesita desesperadamente una vía de salida y las negociaciones parecerían ser el mecanismo habitual para ello. Pero las negociaciones en el sentido tradicional conducirían, en la práctica, a lo que se percibiría como una capitulación de Washington y, de prolongarse, a un desastre económico catastrófico derivado de las consecuencias del control iraní del estrecho de Ormuz. El problema fundamental para Trump a la hora de poner fin a la guerra (aparte de que su ego le impide parecer “un perdedor”) es que no le es posible −dado que está en deuda y es rehén de Israel y de los grandes donantes prosionistas− asumir compromisos creíbles, salvo un estatus de tratado pleno, en lo que respecta a la no agresión contra Irán o al alivio de las sanciones.
Carlos Fazio
11 de mayo de 2026 00:02
En menos de 48 horas, en otra retirada humillante, el 5 de mayo el presidente Donald Trump anunció una “pausa” en el llamado Proyecto Libertad para forzar la apertura del estrecho de Ormuz, tras enfrentar la disuasión asimétrica iraní. Una vez más, la realidad sobre el terreno refutó los bulos y las bravuconerías del jefe de la Casa Blanca. Aunque el poder militar de Estados Unidos conserva su formidable capacidad para infligir daño, los repetidos fracasos de sus estrategias coercitivas exhiben la suficiencia e inteligencia de Irán para adaptarse ante cada escalada del enemigo, absorber la presión, desarrollar soluciones alternativas y movilizar diferentes formas de legitimidad.
Desde el 28 de febrero, la ilegal guerra de agresión a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán se transformó en una guerra de desgaste asimétrica defensiva, largamente planificada por los estrategas político-militares de la nación persa. Y la “excursión” militar a Irán de Trump y sus planificadores sionistas se convirtió en un lastre. El autoproclamado providencialismo estadunidense hace aguas en el golfo Pérsico Y ahora, el tiempo corre en contra del republicano. Cada semana que el estrecho de Ormuz permanece bajo control iraní, sin una victoria contundente de Estados Unidos, su posición política se ve mermada. La campaña para las elecciones de medio mandato comenzó, y su base política MAGA se ha fracturado debido a que Trump ha incumplido su promesa de sacar a Estados Unidos de “guerras eternas”. Un bloqueo naval prolongado sin un final claro a la vista será una derrota política.
Igual que el agujereado bloqueo trumpista de Ormuz, diseñado para hacer capitular a Irán, el Proyecto Libertad, considerado una bala de plata táctica, resultó ser otra escalada delirante más. El objetivo era claro: imponer un bloqueo naval, estrangular la economía iraní y esperar a que Irán capitulara; que renunciara tanto al control de la vía marítima como a su capacidad de negociación. Sin embargo, el bloqueo contrajo la oferta global, elevó los precios del petróleo por encima de los niveles en tiempos de guerra y desencadenó advertencias de inminentes crisis de seguridad alimentaria a medida que la escasez de fertilizantes se propaga por los mercados globales (mientras poseedores de información privilegiada acumulan ganancias millonarias a cada anuncio de Trump, mediante compras masivas especulativas (short buying) con base en base el precio del petróleo).
Pero Irán no capituló. Entonces Washington cambió abruptamente de rumbo. Trump anunció una nueva aventura militar encubierta, el Proyecto Libertad, bajo la pantalla de un esfuerzo “humanitario” para liberar a los buques mercantes varados. La estratagema no fue una señal de fortaleza. Fue un reconocimiento de que el bloqueo había fracasado. Lo que revela un error de cálculo fundamental: Estados Unidos sobreestimó su propia capacidad de resistencia estratégica y subestimó la de Irán. Ahora, la desesperada liberación de presión que Trump había asegurado mediante el alto el fuego del 8 de abril, quedó completamente deshecha y la lógica escalatoria muestra sus límites: el estrecho de Ormuz permanece bajo control operativo iraní.
Irán domina la estrategia de desgaste a largo plazo, utilizando la paciencia estratégica como arma. Con rutas comerciales alternativas, acuerdos de trueque con China y Rusia y una economía de guerra fortalecida por décadas de sanciones extraterritoriales ilegales, Irán demostró su capacidad para resistir un bloqueo que, en esencia, consistía en bandidaje marítimo y “piratería” (Trump dixit). Irán calculó correctamente que Estados Unidos opera bajo severas limitaciones de tiempo, que no apremian a Teherán. Y cada día que mantiene el control del estrecho, su dominio se fortalece. Se trata de una consolidación dinámica. Las capacidades ofensivas y defensivas de Irán en esta vía marítima se están volviendo más sofisticadas. Nuevas tácticas navales, sistemas de defensa costera mejorados y herramientas asimétricas –que incluyen vehículos no tripulados de superficie (drones) y lanchas de ataque rápido, la célebre “flota mosquito”, muy eficaz para estrangular una de las vías marítimas más estratégicas del mundo sin necesidad de cerrarla de forma permanente– se están integrando en una doctrina de defensa del país, adaptativa y por capas. Irán advirtió que responderá con dureza a cualquier acto de aventurerismo trumpista: un intento de abrir el estrecho mediante bombazos se enfrentará a minas, misiles, enjambres de drones. Además, China y Rusia no tienen ningún interés en que Estados Unidos dicte el paso por una vía marítima crucial para su seguridad energética e influencia estratégica y están construyendo nuevas relaciones con Irán que inclinan decisivamente la balanza estratégica a su favor.
Constituido en la coyuntura en el principal Estado canalla (rogue state) que amenaza la paz mundial, a pesar de su poderío militar, Estados Unidos ha descubierto que la fuerza bruta no puede desalojar fácilmente a un adversario decidido, adaptable y paciente; especialmente a uno que cuenta con ventajas geográficas y temporales. Como ha dicho Alastair Crooke, Trump necesita desesperadamente una vía de salida y las negociaciones parecerían ser el mecanismo habitual para ello. Pero las negociaciones en el sentido tradicional conducirían, en la práctica, a lo que se percibiría como una capitulación de Washington y, de prolongarse, a un desastre económico catastrófico derivado de las consecuencias del control iraní del estrecho de Ormuz. El problema fundamental para Trump a la hora de poner fin a la guerra (aparte de que su ego le impide parecer “un perdedor”) es que no le es posible −dado que está en deuda y es rehén de Israel y de los grandes donantes prosionistas− asumir compromisos creíbles, salvo un estatus de tratado pleno, en lo que respecta a la no agresión contra Irán o al alivio de las sanciones.
American curios
David Brooks
▲ La activista en el movimiento por el voto para las mujeres, Julia Ward Howe, presentó en 1870 su Proclama del Día de las Madres, que es uno de los orígenes de lo que hoy se festeja de otra manera y sin contexto histórico. Lo que ella hizo fue un llamado radical antiguerra. En la imagen, palestinas reconocen el cuerpo de un niño de 14 años asesinado por el ejército de Israel, en el hospital Shifa de Gaza.Foto Afp
“Nosotras, las mujeres de un país, seremos demasiado tiernas con aquellas de otra nación como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para lastimar a los de ellas. Desde el seno de la Tierra devastada una voz surge con la nuestra. Dice: ‘¡desarma, desarma! La espada del asesinato no es la balanza de la justicia’.”
Esas son las palabras de la autora e influyente activista en el movimiento por el voto para las mujeres Julia Ward Howe, escritas en 1870 en su Proclama del Día de las Madres. Es uno de los orígenes de lo que hoy se festeja de otra manera y sin contexto histórico. Fue un llamado radical antiguerra justo después de que más de medio millón de personas habían muerto en la guerra civil de Estados Unidos, y mientras decenas de miles perecían en otro conflicto armado más en Europa, la franco-prusiana. El Día de las Madres que propuso era un llamado a todas las mujeres del mundo para frenar las guerras.
“Levántense, todas las mujeres que tienen corazón... Digamos firmemente: ‘no tendremos las grandes cuestiones decididas por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras, apestando de matanza, para caricias y aplausos. Nuestros hijos no serán tomados de nosotras para desaprender todo lo que les hemos logrado enseñar sobre caridad, misericordia y paciencia’”.
Convocó a una reunión internacional: “tal como los hombres han abandonado el arado y el yunque al ser llamados a guerra, ahora las mujeres deben dejar todo lo que queda del hogar para un gran día serio de asesoramiento. Dejen que primero se reúnan, como mujeres, para lamentar y conmemorar a los muertos. Dejen que de manera solemne se aconsejen una con otra sobre los medios por donde la gran familia humana pueda vivir en paz…”
Howe logro traducir su proclamación en varios idiomas al viajar por diferentes partes del mundo, promoviendo un Día de las Madres por la Paz. En junio de 1872 se celebró la primera conmemoración con ese título.
“El Día de las Madres no fue diseñado para alentar a la gente a ser buenos con sus madres. Fue parte del esfuerzo de mujeres para obtener poder y cambiar la sociedad”, escribió este domingo la historiadora Heather Cox Richardson.
El llamado no se encuentra ni se recuerda en los ámbitos oficiales ni en la gran mayoría de escuelas (con grandes excepciones al ser rescatado por maestros y otros con memoria) con el día reducido a uno de “gratitud” a las madres por el negocio de tarjetas, restaurantes y florerías, y las subastas de todo lo que se pueda vender esa jornada en Estados Unidos, una de las de mayor lucro comercial del año.
Pero las palabras son hoy aún más urgentes como cuando primero se escribieron por la sufragista hace 156 años. Ahora, mientras madres en Irán siguen buscando a niñas asesinadas en una escuela primaria y otros lugares por bombas arrojadas por soldados jóvenes con madres, hermanas e hijas obedeciendo órdenes de unos políticos que afirman que encabezan una misión divina y mientras armas estadunidenses fabricadas y transportadas por jóvenes con madres y hermanas e hijas son empleadas contra madres en Gaza; o como hijos con madres, hermanas e hijas cazan a madres y sus niños inmigrantes para enjaularlos como parte de una “guerra” contra “invasores” peligrosos.
El día también tiene otro origen en la región más pobre de Estados Unidos, Appalachia. Ann Jarvis creó un Día de Trabajo de las Madres en 1858, parte de una campaña para mejorar las condiciones de salud para los niños, ya que de sus 11 hijos, sólo cuatro llegaron a ser adultos en gran medida por las condiciones de pobreza y guerra. Organizó a madres de los dos lados de la guerra civil a atender las tropas heridas y mejorar las condiciones. De hecho, Jarvis inspiró a Howe. La hija de Jarvis, Anna, logró establecer el primer Día de las Madres en 1908 en honor al trabajo y metas de su madre, y en 1914 el Congreso declaró cada segundo domingo de mayo como día oficial, pero Jarvis se pasó sus últimos años denunciando la comercialización de ese día.
Queen. Bohemian Rhapsody https://www.youtube.com/watch?v=vbvyNnw8Qjg - con traducción: https://www.youtube.com/watch?v=sBspSJWRT2E.
Trump: “totalmente inaceptable”, la respuesta de Irán a mi plan de paz
▲ En la plaza Tajrish, en el norte de Teherán, fueron colocadas fotos de las niñas asesinadas durante un bombardeo, aún sin esclarecer, contra una primaria en la ciudad sureña de Minab, el 28 de febrero.Foto Ap
Reuters, Afp, Ap, Europa Press y Sputnik
Periódico La Jornada Lunes 11 de mayo de 2026, p. 20
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó ayer de “totalmente inaceptable” la respuesta enviada por Irán a la propuesta del republicano para poner fin a la guerra, que, reportaron medios iraníes, planteó cesar hostilidades en todos los frentes, especialmente en Líbano, y mantener la seguridad de la navegación por el estrecho de Ormuz.
El jefe de la Casa Blanca también criticó al ex presidente estadunidense Barack Obama (2009-2017), al afirmar que no sólo fue bueno con ellos, sino que fue “genial” para Teherán, “poniéndose de su parte, dejando de lado a Israel y a todos los demás aliados, y dándole a Irán una nueva y poderosa oportunidad.”
El republicano arremete contra Barack Obama
El mandatario agregó, sin aportar pruebas de sus afirmaciones, que “cientos de miles de millones de dólares, y mil 700 millones en efectivo, llegaron a Teherán en bandeja de plata. Todos los bancos de Washington, Virginia y Maryland fueron vaciados; era tanto dinero que, cuando llegó, los matones iraníes no tenían ni idea de qué hacer con él. Nunca habían visto tanto, ni lo volverán a ver.
“El dinero fue sacado del avión en maletas y maletines, y los iraníes no podían creer su suerte. Finalmente encontraron al mayor ingenuo de todos, en la forma de un presidente estadunidense débil y estúpido. Fue un desastre como nuestro ‘líder’, ¡pero no tan malo como el somnoliento Joe Biden!”
El mandatario escribió en su red Truth Social que Obama dio a Irán “una nueva oportunidad importante y muy poderosa”.
El Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), el acuerdo nuclear de las potencias occidentales con Irán, fue implementado bajo la administración Obama en 2015 y el republicano lo abandonó en su primer mandato.
Trump renovó sus ataques a la oposición en su plataforma Truth Social y horas antes acusó a Teherán de “jugar con los nervios” y de burlarse de su país como del resto del mundo durante 47 años.
También sostuvo que Teherán se ha burlado de “nuestro país, ahora grande de nuevo”, pero advirtió: “¡ya no se reirán más!”
El mandatario republicano amplió su publicación en Truth Social en la que rechazó la respuesta de Irán a la propuesta de alto el fuego de Estados Unidos. “No me gusta su carta. Es inapropiada”, declaró el mandatario al medio Axios. No quiso revelar detalles sobre lo que le disgustó del texto.
Aseguró además que Estados Unidos vigila con sus satélites la situación del uranio enriquecido iraní, que, aseguró, está sepultado bajo los escombros y amenazó con atacar a los iraníes si intentan extraerlo.
El presidente también mantuvo una “conversación muy agradable” con el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, según dijo, pero recalcó que las negociaciones con Irán son “mi situación, no la de los demás”.
Las declaraciones de Trump se produjeron después de que los medios iraníes informaron que la república islámica envió su respuesta a la propuesta estadunidense al mediador Pakistán.
La agencia oficial de la república islámica, Irna, reportó que Teherán se centraría en buscar el fin de la guerra actual, dejando en segundo plano los temas relacionados con el programa nuclear iraní.
El líder supremo, el ayatollah Mojtaba Jamenei, se reunió con el jefe del Estado Mayor, Ali Abdollahi, y emitió nuevas directrices para continuar las operaciones militares y enfrentar con firmeza a Estados Unidos e Israel; el funcionario anunció que las fuerzas iraníes cuentan con armamento suficiente y se encuentran preparadas para responder de manera rápida, severa y decisiva a cualquier acción enemiga, comunicó la agencia de noticias Fars. No se precisó cuándo tuvo lugar la reunión.
El presidente iraní, Mazoud Pezeshkian, publicó en X que “jamás doblegaremos la cabeza ante el enemigo, y si surge la posibilidad de diálogo o negociación, no significa rendición ni retirada. Más bien, nuestro objetivo es defender los derechos de la nación iraní y proteger los intereses nacionales con firmeza”.
Netanyahu señaló a su vez que la guerra “no ha terminado” porque el uranio de Irán debe retirarse y sus instalaciones de enriquecimiento se tienen que desmantelar y refirió que China apoyó partes del programa de fabricación de misiles de Irán y opinó que Pekín debería reconsiderar su apoyo al país islámico.
En declaraciones al programa 60 Minutes, Netanyahu aseguró que busca reducir “a cero” la ayuda militar estadunidense que recibe su país en la próxima década.
Sostuvo que Israel debe “desacostumbrarse” a la ayuda militar de Estados Unidos que actualmente se acerca a 3.8 mil millones de dólares al año y empezar a ser autosuficiente. Manifestó que este plan de reducción gradual ya está en progreso y busca desarrollarlo a lo largo de la próxima década. “Quiero empezar ahora, no esperar al siguiente Congreso”, indicó.
En mayo de 2026, Netanyahu ratificó una inversión masiva de unos 350 mil millones de shekels unos (120 mil 635 millones de dólares) para reforzar la autosuficiencia armamentística de Israel, así como la producción propia de misiles y aeronaves.
Plan nuclear y Ormuz, entre las discrepancias
De la Redacción
Periódico La Jornada Lunes 11 de mayo de 2026, p. 20
Al menos seis discrepancias entre Estados Unidos e Irán impiden alcanzar un acuerdo de paz, señaló Al Jazeera al cierre de esta edición.
Programa nuclear: Estados Unidos exige que Irán detenga el programa por completo, pero Teherán afirma que cualquier restricción debe ser por un número limitado de años. Sobre las reservas de uranio el presidente Donald Trump quiere tomar posesión de las reservas iraníes de 400 kilogramos del elemento altamente enriquecido. Teherán rechaza la demanda.
Estrecho de Ormuz: Irán quiere formalizar su control sobre el tráfico marítimo en el estrecho, incluso mediante el cobro de una tasa de tránsito, y exige que Estados Unidos levante el bloqueo a sus puertos. Trump indica que el cerco se mantendrá hasta que se alcance un acuerdo.
Activos congelados: Funcionarios iraníes exigen el levantamiento de las sanciones y el descongelamiento de 20 mil millones de dólares en activos para cualquier acuerdo duradero.
Reparaciones de guerra: Irán exige una compensación por los daños causados por los ataques estadunidenses e israelíes por 270 mil millones de dólares.
Influencia regional de Irán: Estados Unidos quiere limitar el apoyo de Teherán a sus aliados regionales, indicó Al Jazeera.




