▲ Calles de Bagdad fueron colmadas por simpatizantes iraquíes, que portaron pancartas con el rostro del asesinado ayatollah Ali Jamenei, en apoyo al gobierno de Irán en su guerra contra Estados Unidos e Israel.Foto Afp
Reuters y Dpa
Periódico La Jornada Lunes 23 de marzo de 2026, p. 21
Washington. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, declaró ayer que Washington dispone de fondos suficientes para financiar la guerra contra Irán sin necesidad de subir impuestos y justificó los ataques contra Teherán al afirmar que “a veces hay que intensificar la situación para poder reducirla”.
En declaraciones al programa Meet the Press, de NBC News, Bessent afirmó: “tenemos dinero de sobra para financiar esta guerra”, y añadió que la solicitud de presupuesto suplementario solicitada por el Pentágono, que según se informó asciende a 200 mil millones de dólares, se destinaría a las futuras capacidades militares.
“El presidente (Donald) Trump ha fortalecido al ejército como lo hizo en su primer mandato y quiere asegurarse de que las fuerzas armadas estén bien abastecidas en el futuro”, señaló Bessent sin confirmar la cifra de 200 mil millones de dólares presuntamente solicitada por el Pentágono, publicó Al Jazeera.
Por otra parte, Bessent defendió los ataques contra la infraestructura de Irán desde que Estados Unidos e Israel comenzaron su guerra conjunta contra el país en febrero, al aseverar que “a veces hay que intensificar la situación para poder reducirla”. El funcionario apoyó la retórica de Trump, al comentar que es “el único idioma que entienden los iraníes”, informó NBC News.
Conversaciones con líderes europeos
El canciller federal alemán, Friedrich Merz, mantuvo una conversación por teléfono con el presidente estadunidense sobre la situación en Irán, Israel y Ucrania, reveló el gobernante alemán en redes sociales.
La conversación ocurrió tras la negativa de Alemania a participar en la acción militar comenzada por Estados Unidos e Israel.
“Esta tarde he conversado con el presidente estadunidense sobre la situación en Irán, Israel y Ucrania. Acordamos mantener un contacto estrecho. Nuestro intercambio de pareceres continuará pronto”, escribió el canciller alemán.
En el cierre de campaña por las elecciones regionales en Renania-Palatinado, en Bad Dürkheim, el conservador Merz anunció la conversación con Trump este fin de semana y observó que “no está precisamente muy contento conmigo en este momento” y sostuvo que, a pesar de las diferencias de opinión, seguirá trabajando por mantener buenas relaciones con Estados Unidos: “No quiero renunciar a esta colaboración transatlántica”.
Trump también habló con el primer ministro británico, Keir Starmer, coincidieron en que la reapertura del estrecho de Ormuz es esencial para garantizar la estabilidad del mercado energético mundial, informó anoche la oficina del gobernante europeo.
En tanto, Trump amagó nuevamente de que habrá “una destrucción total”, al reiterar a Irán su exigencia de reabrir el estrecho de Ormuz.
El jefe de la Casa Blanca insistió en un ultimátum de 48 horas, dado el sábado, en el que instó a la república islámica a reabrir el estratégico estrecho o de lo contrario atacaría las centrales eléctricas y advirtió que habría “una destrucción total”.
En entrevista con la cadena de televisión israelí Canal 13, el mandatario estadunidense indicó que “pronto verán lo que pasa con el ultimátum de las centrales eléctricas. El resultado va a ser muy bueno (...) La destrucción de Irán va a ser total y va a funcionar estupendamente”.
Agregó que “los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no están haciendo nada. Es una vergüenza enorme”, en referencia a la negativa de sus aliados a participar en una misión militar en el estrecho de Ormuz.
“Irán ha sido muy malo durante 47 años y ahora está recibiendo su justo castigo”, argumentó.
Al cierre de la edición se reportaron poderosas explosiones en varios puntos de Teherán.
American curios
David Brooks
▲ En una guerra más relacionada con Estados Unidos, palestinos sepultaron al policía Ahmed Hamdan, quien fue asesinado durante un ataque israelí.Foto Ap
Uno se puede dar la vuelta por las calles de Estados Unidos sin darse cuenta, sin que nada anuncie, sin que la gente hable, sin que alguien grite, de que este es un país en guerra –otra vez–. Es imposible describir esa sensación de estar dentro de un país responsable, hasta orgullosamente a nivel nacional, de noticias de muerte y destrucción –y todos las tienen en sus manos– repletas de imágenes y reportajes sobre guerras abiertas y clandestinas, con bombas o con sanciones, registrando el sufrimiento y muerte de niños y niñas, de madres, de periodistas, de estudiantes, de maestros, de músicos, de científicos, de todos que son las contrapartes de los que están caminando por las calles de esta nación.
Es imposible no reportar todo esto, gritar todo esto, pero aparentemente sí es posible que todo siga normal en las calles, con los quehaceres y placeres cotidianos, o por lo menos así se ve. Eso después de noticias como el misil estadunidense que mató a 175 personas en una primaria en Irán, la gran mayoría alumnas, o el bombardeo de Teherán y otras ciudades donde el objetivo es matar civiles. Y eso después de la complicidad abierta de Washington con Tel Aviv en el genocidio en Gaza y la destrucción ahora en Líbano. Ni hablar de los asesinatos ilegales de lancheros en alta mar y el bloqueo letal contra el pueblo de Cuba ahora mismo. Y que las acciones bélicas son oficialmente calificadas de guerras santas “a nombre de Jesucristo”.
Por supuesto, hay un número incontable de personas que no guardan silencio y que están horrorizadas, y muchos que intentan hacer lo que pueden en respuesta. Para el 28 de marzo está convocado otro día de protesta nacional contra los ocupantes de la Casa Blanca “No a los reyes”, en la que se espera la participación de millones en más de 3 mil actos alrededor del país, donde el tema de la guerra será incluido entre las condenas de la agenda oficial. Estadunidenses participan en el convoy de solidaridad con Cuba, y con el pueblo palestino, y hay un coro extraordinario de estudiantes, intelectuales y artistas –con una notable participación de judíos– que incluso han sido víctimas de represión oficial aquí por atreverse a expresar su repudio a la barbaridad sionista. Y vale recordar que el ocupante de la Casa Blanca llegó ahí con el voto de sólo un tercio del electorado y que sus políticas bélicas son rechazadas por una amplia mayoría de su país.
Pero a pesar de eso, la vida cotidiana sigue más o menos normal en las calles estadunidenses (si no hay algún operativo paramilitar antimigrante). ¿Cómo es posible que no hay un ensordecedor grito en contra de este “normal” ante lo que se hace a nombre de los estadunidenses?
Tal vez es que la acumulación de sangre ha ahogado a éste, “el país más violento en el mundo desde los cincuenta”, como lo caracterizó Jeffrey Sachs. Las cifras de las bajas civiles –según cálculos de la ONU, 90 por ciento de bajas en guerras modernas son civiles– en las guerras estadunidenses son astronómicas: contra Vietnam los cálculos son de entre 1.3 a 2 millones de civiles. En las guerras pos 11-S, más de 940 mil murieron por violencia directa militar en Irak, Afganistán, Siria, Yemen y Pakistán entre 2001-2023, pero combinadas con muertes indirectas –las causadas por la destrucción de economías, sistemas de salud, medio ambiente– esa cifra llega a más de 4 millones 500 mil personas, calcula el proyecto Costs of War, de la Universidad Brown (https://costsofwar.watson.brown.edu/). En la guerra de Israel en Gaza apoyada por Washington, se registran casi 70 mil muertes. En las primeras tres semanas de conflicto contra Irán Al Jazeera reporta más de mil 300, y sigue creciendo.
Nada de esto es normal, y no debe permitirse pretender que lo es. “Toda propaganda de guerra, todos los gritos y mentiras y odio, provienen invariablemente de gente que no está en la batalla”, escribió George Orwell.
Playing for change. Down by the Riverside. https://www.youtube.com/watch?v=nQ1gHm8v3ek&list=RDnQ1gHm8v3ek&start_radio=1
El conflicto en Medio Oriente podría tener secuelas económicas catastróficas: Sachs
De La Redacción
Periódico La Jornada Lunes 23 de marzo de 2026, p. 21
El economista Jeffrey Sachs aseveró que “la guerra librada por Israel y Estados Unidos contra Irán afecta a todo Medio Oriente y podría convertirse en un conflicto global. Las consecuencias económicas ya son graves y podrían llegar a ser catastróficas”, advirtió.
En un artículo publicado en Berliner Zeitung, el economista estadunidense recordó que “aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo y 30 por ciento del gas natural licuado (GNL) se transportan a través del estrecho de Ormuz. Un cierre prolongado del paso desencadenaría una crisis energética sin precedente”.
Agregó que “el conflicto amenaza con descontrolarse a medida que Estados Unidos e Israel persigan con determinación la hegemonía en el mundo árabe y Asia occidental, lo que se vincula con la expansión territorial israelí y el control estadunidense de los regímenes de toda la región.
“El objetivo final es un gran Israel que abarque toda la Palestina histórica, unido a gobiernos árabes e islámicos sumisos, despojados de toda soberanía real, incluso sobre la gestión de sus exportaciones de petróleo y gas”, agregó el también colaborador de La Jornada y profesor de la Universidad de Columbia.











