Afp y Sputnik
Periódico La Jornada Jueves 22 de enero de 2026, p. 16
Davos. El presidente estadunidense, Donald Trump, aseguró que el fin de la guerra en Ucrania está “razonablemente cerca”. Añadió que ese conflicto no conducirá a una tercera guerra mundial, al tiempo que confirmó una reunión con el mandatario Volodymir Zelensky para este jueves.
“Nos estamos acercando (…) lo vamos a resolver (el conflicto Rusia-Ucrania)”, sostuvo al participar en el Foro Económico Mundial.
Trump expresó que sus homólogos ruso, Vladimir Putin, y ucranio, Volodymir Zelensky, “se encuentran en un punto en el que pueden ponerse de acuerdo y llegar a un pacto. Si no lo hacen, son estúpidos”, resaltó durante una breve charla con un periodista tras su discurso; al preguntarle sobre la fecha del encuentro con el mandatario ucranio, señaló: “Creo que es mañana (hoy)”.
En declaraciones previas, Trump pareció desentenderse del conflicto. “Estados Unidos está muy lejos (de Ucrania), nos separa un océano inmenso y hermoso. No tenemos nada que ver con eso”, aseveró.
“¿Qué obtiene Estados Unidos de todo este trabajo, de tantos recursos, aparte de muerte, destrucción y enormes sumas de dinero destinadas a quienes no aprecian lo que hacemos? Hablo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de Europa: tienen que ocuparse de Ucrania. Nosotros no”, afirmó ante periodistas.
También ayer, Putin anunció que parte de los activos rusos congelados en Estados Unidos podrían usarse para restaurar territorios afectados en Ucrania, una vez que Moscú y Kiev logren la paz.
“Debatimos esa posibilidad con funcionarios de la administración estadunidense”, declaró el mandatario ruso en una reunión con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de su país.
Tras el inicio de la operación militar especial de Rusia en Ucrania, en febrero de 2022, la Unión Europea (UE) inmovilizó activos del Banco Central ruso por valor de unos 230 mil millones de dólares. Estados Unidos hizo lo propio con 5 mil millones de dólares en activos rusos.
El relevo EU-Israel falló en Irán
Bandera iraní instalada en la mezquita Beheshti, dañada durante las recientes protestas públicas en Teherán. Foto Afp Foto autor
John J. Mearsheimer*
22 de enero de 2026 00:01
Los medios dominantes en Occidente se dedican a retratar las protestas en Irán como si fueran un asunto estrictamente interno. El pueblo de Irán, según sus argumentos, se levantó de manera espontánea contra su gobierno porque está en situación desesperada debido a la corrupción de sus líderes y a su manejo ineficiente de la economía, así como a sus políticas opresoras. Según este relato, virtualmente todos los que protestan son pacíficos, pero sus protestas se enfrentaron con la violencia del gobierno. Las fuerzas externas tienen poco que ver con las causas de las protestas.
Esta interpretación de lo que ocurre en Irán es errónea y existe abundante evidencia en contrario. Nada de esto tiene el objetivo de negar que hubo muchos manifestantes pacíficos que tuvieron legítimos agravios contra el gobierno, pero eso es sólo parte de la historia.
De hecho, lo ocurrido en Irán es un intento del relevo israelí-estadunidense por derrocar al gobierno en Teherán y desgarrar a Irán, de manera muy similar a la fractura de Siria llevada a cabo por Estados Unidos, Turquía e Israel. El libro de jugadas en Irán es uno que ya vimos antes. Consta de cuatro elementos.
En primer lugar, Estados Unidos se ha dedicado a devastar la economía iraní con sanciones. De hecho, el presidente Trump redobló esos esfuerzos después de mudarse a la Casa Blanca en enero de 2025. Su meta era ejercer “máxima presión” sobre la economía iraní y justamente eso hizo. No hay duda de que los líderes iraníes hicieron un manejo deficiente de la economía en ciertos aspectos, pero las sanciones occidentales causaron mucho más daño que la ineptitud gubernamental. El objetivo final de las sanciones, desde luego, es infligir tanto dolor y castigo al pueblo iraní, que lo impulse a levantarse para derrocar al gobierno.
En segundo lugar, el relevo se puso a trabajar en diciembre de 2025 para fomentar y apoyar violentas protestas que precipitaran una respuesta equivalente del gobierno, lo cual esperaban que desatara una espiral de violencia que el gobierno fuese incapaz de controlar. Para ser más específicos, existe clara evidencia de que agentes del Mossad estaban en el terreno en Irán y sin duda había operarios de la CIA trabajando en paralelo con ellos. Operaban de cerca con agitadores locales –provocadores dedicados a destruir y asesinar– para transformar las protestas pacíficas en violentas, lo cual impulsaría al gobierno a recurrir a la violencia. Existen abundantes imágenes de video de los agitadores en acción.
Además, el relevo EU-Israel envió muchos miles de terminales de Starlink a Irán antes de que empezaran las protestas. Si el gobierno cerraba los sistemas de internet y teléfono, como se esperaba, las terminales Starlink permitirían a los manifestantes comunicarse entre sí y con las fuerzas exteriores que los apoyan.
No fue sorpresa que Trump aplaudiera a los manifestantes. El 13 de enero de 2026 dijo: “Patriotas iraníes, SIGAN PROTESTANDO… OCUPEN SUS INSTITUCIONES!!!... LA AYUDA VA EN CAMINO”. Mike Pompeo, el primer director de la CIA con Trump, dijo el 2 de enero: “Feliz Año Nuevo a todos los iraníes en las calles. También, a cada agente del Mossad que camina con ellos”. Y, en el preciso momento en que empezaban las protestas, a finales de diciembre de 2025, el Mossad envió un mensaje en farsi a los iraníes: “Salgan juntos a las calles. La hora ha llegado. Estamos con ustedes. No sólo a la distancia y de palabra. Estamos con ustedes en el terreno”.
En tercer lugar, los medios occidentales jugaron del lado del relevo EU-Israel y aportaron la historia de que las protestas eran sobre todo en respuesta a las políticas de un gobierno maligno en Teherán, no por causas de interferencia exterior. Además, las protestas eran pacíficas y fue el gobierno el que desató la violencia. Naturalmente, Israel y Estados Unidos fueron presentados como los muchachos buenos. Esta propaganda no sólo estaba diseñada para ganar apoyo a las protestas en Occidente, sino también para influir en los acontecimientos dentro de Irán, al nutrir la narrativa de que el régimen era brutal en extremo y que, sin embargo, los manifestantes estaban decididos a derrocarlo.
En cuarto lugar, el ejército estadunidense (y tal vez el de Israel) se preparó para atacar a Irán una vez que las protestas alcanzaran un punto crítico, para acabar con el régimen y crear un caos que, se esperaba, terminara por desgarrar al país.
Pero la estrategia falló, sobre todo porque el gobierno iraní logró detener las protestas de manera rápida y decisiva. Un elemento clave del éxito gubernamental fue cerrar Starlink, lo que volvió en extremo difícil la comunicación de los manifestantes entre sí y con el mundo exterior. Una vez que eso ocurrió, las protestas estaban condenadas y el primer ministro Netanyahu y Trump entendieron que el relevo no podía utilizar la fuerza militar para asestar el golpe de gracia. El régimen iraní había sobrevivido.
En suma, la campaña del relevo para el cambio de régimen falló. Israel y Estados Unidos perdieron esta ronda contra Irán. Por supuesto, no es probable que los resultados se presenten de ese modo en los medios israelíes u occidentales.
Estos sucesos recientes tienen relevancia con respecto a la guerra de 12 días entre Irán y el relevo EU-Israel que tuvo lugar del 13 al 24 de junio de 2025. Por lo general, aquel conflicto se pinta en Occidente como una gran victoria para Israel y Estados Unidos. Sin embargo, esa descripción no se apega al resultado de aquel conflicto anterior. Fue Israel, más que Irán, el que deseaba poner fin a la guerra de 12 días, porque estaba quemando su inventario de misiles de defensa, mientras Irán se inclinaba cada vez más por utilizar su gran inventario de misiles balísticos y de crucero para atacar a Israel. De hecho, algunos argumentaron en aquel momento que Irán no debía haber accedido a un cese del fuego, porque estaba ganando ventaja sobre Israel. Para mí, ese resultado no se ve como una victoria israelí.
En relación con esto, es evidente, en notas publicadas en Occidente y desde el mismo Israel, que Netanyahu pidió a Trump no bombardear Irán la semana pasada (14 de enero de 2026) porque temía que Israel no tuviera fuerzas suficientes para defenderse de un contrataque iraní. En otras palabras, Israel está tan expuesto hoy a los misiles de Irán como lo estaba cuando se detuvieron los combates el 24 de junio de 2025. Esto es una prueba más de que Israel no triunfó sobre Irán en la guerra de 12 días o en el reciente intento de cambio de régimen.
Un aspecto final de la guerra de 12 días. Se podría alegar que, si bien a Israel le tocó la de perder en su choque directo con Irán, el ataque estadunidense a las instalaciones nucleares iraníes, el 22 de junio de 2025, fue un éxito resonante, con lo que la victoria final fue para el relevo EU-Israel. Después de todo,
Trump afirmó que el ejército estadunidense había “arrasado total y completamente” las instalaciones nucleares iraníes. Poco después del ataque, la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés), refutó esa versión, al señalar que no había destruido el programa nuclear iraní, sino sólo lo había retrasado algunos meses. Trump y sus aliados criticaron la evaluación de la DIA, y eso fue lo último que supimos de esa organización de inteligencia sobre los efectos del ataque estadunidense.
Me parece curioso que prácticamente no exista información significativa en el registro público acerca del impacto del ataque estadunidense a la infraestructura nuclear iraní el 22 de junio de 2025 –en especial a las instalaciones de enriquecimiento de uranio–, así como a los 400 kilogramos de uranio que Irán había enriquecido al 60 por ciento. Uno pensaría que, si todo fue destruido, como asegura el presidente, el relevo estaría proclamando ese hecho y apoyando sus afirmaciones con al menos algunos datos. Además, uno se pregunta por qué el relevo está tan ansioso de atacar de nuevo a Irán si se logró una victoria aplastante en la guerra de 12 días. Y también, uno se pregunta qué hace Irán en estos días en términos de desarrollar o reparar sus instalaciones de enriquecimiento nuclear. Estos temas revisten particular importancia porque lo que el relevo ha hecho a Irán –y probablemente seguirá haciendo– da a los líderes iraníes un poderoso incentivo para adquirir un elemento disuasorio nuclear.
El resultado final tiene dos elementos: 1) el relevo EU-Israel fracasó en derrocar al régimen de Irán, aunque sin duda no ha renunciado a ese objetivo, y 2) hay buena razón para pensar que Israel y Estados Unidos no ganaron la guerra de 12 días.
*Profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago. Es autor de The Tragedy of Great Power Politics y coautor de The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy.
Publicado originalmente en John’s Substack:
https://mearsheimer.substack.com/p/the-tag-team-fails-in-iranr=2cq9x&utm_campaign=post&utm_medium=web&triedRedirect=true
Virus mortal aún no identificado dispara las emergencias en Gaza
Asesina Israel a 12 palestinos, entre ellos dos menores y tres periodistas
▲ Colegas y familiares trasladan los cuerpos de los tres reporteros palestinos asesinados ayer en un ataque israelí.Foto Afp
Afp, Europa Press, Sputnik y Xinhua
Periódico La Jornada Jueves 22 de enero de 2026, p. 19
El Cairo. Un virus mortal mutado, que las autoridades sanitarias aún no identifican con certeza, se propaga rápidamente por Gaza en las últimas semanas, y el colapso de la atención médica acelera las muertes por enfermedades tratables, señaló el portal Middle Eye East.
En este contexto, al menos 11 palestinos fueron asesinados ayer, incluidos dos menores y tres periodistas, en ataques israelíes a pesar de la tregua, y el presidente estadunidense, Donald Trump, advirtió que Hamas será “arrasado rápidamente” si no se desarma pronto.
Washington espera que hoy se firme en Davos la carta fundacional de la Junta de Paz de Gaza, que supervisará la postguerra de acuerdo al plan de Trump; la iniciativa cuenta, hasta ahora, con el apoyo de 35 naciones y el rechazo de varias otras, entre ellas Alemania, que la considera un proyecto “contrario a Naciones Unidas”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, prófugo de la Corte Penal Internacional (CPI), confirmó su participación en la junta, pese a objeciones previas; también aceptó participar Rusia, cuyo presidente, Vladimir Putin, ofreció pagar la cuota de mil millones de dólares.
Contagio generalizado
Debido a la limitada capacidad de pruebas y la escasez de equipos médicos, las autoridades sanitarias de Gaza no han podido identificar un virus que elevó en 200 por ciento las admisiones en emergencias. “Casi todos los hogares tienen a alguien infectado”, dijo Mohammed Abu Salmiya, director de hospital al-Shifa.
Mariam, de ocho años, murió en el hospital al que llegó con tos intensa, náuseas, fiebre alta, dificultad para respirar y dejó de comer por completo. Sus pulmones estaban en estado crítico; el tratamiento era casi imposible, los médicos sólo pudieron darle oxígeno.
Tras meses de hambruna por la agresión israelí, el sistema inmunológico de los gazatíes está debilitado, la red de salud ha colapsado y una enfermedad rutinaria resulta fatal, informó el Middle East Eye.
Ayer fueron asesinados en ataques israelíes dos niños de 13 años que recogían leña, tres periodistas que documentaban la entrega de ayuda humanitaria egipcia y otros seis gazatíes, mientras seis más resultaron heridos.
En este contexto, Trump afirmó: “tenemos paz en Medio Oriente”, aunque hay “algunas pequeñas situaciones como la de Hamas”, y aseguró que la organización palestina “entregará sus armas. Nacieron con un arma en la mano, así que no es fácil hacerlo (…) Si no lo hacen, desaparecerán muy rápidamente”, advirtió al asegurar que “muchos” países que participarán en la junta de Paz “quieren entrar y eliminar a Hamas”.
Los palestinos sostienen que el papel de Netanyahu en la junta de paz es un obstáculo para avanzar en la segunda fase de la tregua, reportó Al Jazeera. Además, cuestionan la objetividad de la junta, dado que el premier tiene una orden de arresto de la CPI por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad, que incluyen la utilización del hambre como arma.
Putin también anunció que se sumará a la junta de paz y aportará mil millones de dólares para la reconstrucción de Gaza, de los activos que Washington le congeló en represalia por su invasión a Ucrania en 2022.
Alemania argumentó que no participará porque la junta es “un proyecto contrario” a la Organización de Naciones Unidas, informó Der Spiegel. Según informes, la propuesta otorga a Trump, como “presidente” del consejo, amplios poderes en la toma de decisiones.
Noruega también declinó su participación debido a sus “compromisos internacionales” y con Naciones Unidas, declaró el secretario de Estado, Kristoffer Thoner.
El Vaticano informó que evalúa la invitación extendida al papa León XIV para ser parte del organismo.
Washington sancionó al grupo Conferencia Popular de Palestinos en el Extranjero, involucrado en las flotillas civiles que buscan romper el bloqueo marítimo de Israel sobre Gaza, tras acusarlo, sin presentar pruebas, de trabajar para Hamas.






