Afp
01 de febrero de 2026 11:28
Washington. A menos que haya un cambio de última hora, el último tratado mundial que restringía el despliegue de armas nucleares, acordado por Estados Unidos y Rusia, llegará a su fin este jueves.
El llamado Nuevo START, último tratado nuclear entre Washington y Moscú tras décadas de acuerdos que se remontan a la Guerra Fría, expira, y con él las restricciones a las dos principales potencias nucleares. Esta expiración aumenta el riesgo de proliferación nuclear en un contexto global altamente volátil.
El presidente ruso, Vladimir Putin, sugirió en septiembre una prórroga de un año del Nuevo START. Cuando un periodista le preguntó a su homólogo estadunidense, Donald Trump, al respecto, éste respondió que una prórroga le "parece una buena idea", pero desde entonces no se ha vuelto a saber nada.
En julio, el líder republicano afirmó que "cuando se eliminan las restricciones nucleares, se trata de un problema importante para todo el mundo". Pero en octubre, sorprendió al mundo al pedir que Estados Unidos reanudara las pruebas nucleares por primera vez en más de 30 años, aunque no está claro si lo llevará a cabo.
Un funcionario de la Casa Blanca, que habló bajo condición de anonimato, indicó a AFP que a Trump le gustaría ver "límites a las armas nucleares e involucrar a China en las conversaciones sobre control de armamentos". La forma de lograrlo, declaró el funcionario, será aclarada por el mandatario "a su debido tiempo".
Jon Wolfsthal, director de riesgo global de la Federación de Científicos Estadunidenses, señaló que Trump y Putin podrían descolgar el teléfono y acordar de inmediato la extensión del Nuevo START. "Esta es una oportunidad fácil que el gobierno de Trump debería haber aprovechado hace meses", relató.
Wolfsthal es uno de los expertos que participan en el "Reloj del Juicio Final", que simboliza la cercanía de la humanidad a la destrucción. Recientemente se adelantó la hora del reloj, en parte debido a la desaparición del Nuevo START.
¿"Formalidad vacía"?
En 2023, Rusia suspendió un elemento clave del Nuevo START, que permitía las inspecciones, debido al fuerte deterioro de las relaciones con la administración del presidente estadunidense, Joe Biden, por la invasión rusa de Ucrania.
Alexander Khramchikhin, analista militar ruso, señaló que las dos potencias habían expresado con anterioridad que harían lo que quisieran. "Está claro que el tratado llegó a su fin", afirmó. "Es solo una formalidad vacía que desaparecerá".
Vassily Kashin, director del Centro de Estudios Europeos e Internacionales Integrales en Moscú, añadió que Rusia observaría si Estados Unidos aumenta su arsenal nuclear y, de ser así, reaccionará. "Pero si los estadunidenses no toman medidas drásticas, como la instalación de ojivas, lo más probable es que Rusia simplemente espere, observe y guarde silencio", dijo.
El factor China
El tratado Nuevo START limitó a Rusia y Estados Unidos a un máximo de mil 550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas cada uno, una reducción de casi el 30 por ciento con respecto al límite anterior establecido en 2002.
También limita el número de lanzadores y bombarderos pesados al menos 800 para cada país, aunque esta cantidad sigue siendo más que suficiente para destruir la Tierra.
Durante su primer mandato, y ante la inminente expiración del Nuevo START, Trump insistió en que un nuevo tratado incluyera a China, cuyo arsenal está creciendo rápidamente, aunque todavía es considerablemente menor que el de las otras dos potencias.
Francia y el Reino Unido, aliados de Estados Unidos, también poseen arsenales nucleares, aunque a menor escala, mientras que India, Pakistán, Israel y Corea del Norte tienen armas nucleares, pero no forman parte de los acuerdos internacionales.
Rusia, Ucrania y EU iniciarán el miércoles la segunda ronda de negociaciones de paz: Zelensky
Fue captada una explosión tras el ataque con un dron en Ucrania, el 28 de enero de 2026; el conflicto entre las naciones vecinas inició con la invasión rusa en febrero de 2022.
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Afp
01 de febrero de 2026 11:07
Kiev. La segunda ronda de negociaciones directas entre Kiev, Moscú y Washington sobre un plan de Estados Unidos para acabar con casi cuatro años de guerra en Ucrania comenzará el miércoles en Abu Dabi, anunció este domingo el presidente ucraniano Volodymir Zelensky.
El ciclo de conversaciones, que no ha logrado silenciar las armas, estaba previsto inicialmente este domingo y el mandatario no especificó el motivo del retraso.
"Se han fijado las fechas de las próximas reuniones trilaterales: el 4 y 5 de febrero en Abu Dabi", dijo Zelensky en X.
Ni el Kremlin ni Estados Unidos han confirmado las nuevas fechas.
Estados Unidos afirma que está cerca de negociar un acuerdo para poner fin al conflicto más mortal en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
El principal obstáculo es el desacuerdo entre Rusia y Ucrania sobre el tema clave del territorio.
Rusia, que ocupa alrededor del 20 por ciento del territorio de su vecino, presiona para obtener el control total de la región oriental de Donetsk e incluso amenaza con apoderarse de ella por la fuerza si las negociaciones fracasan.
Ucrania advierte que ceder terreno alentará a Moscú y que no firmará un acuerdo que no logre disuadir a Rusia de invadir de nuevo su territorio.
Muchos ucranios consideran inconcebible la idea de ceder territorio que sus soldados han defendido durante años.
Inicialmente estaba previsto un encuentro este domingo en Abu Dabi, que ya acogió el 23 y 24 de enero un primer ciclo de negociaciones con delegaciones ucranis, rusas y estadunidenses.
Fueron las primeras negociaciones directas conocidas entre Kiev, Moscú y Washington para poner fin a la guerra.
Paralelamente el emisario del Kremlin para asuntos económicos, Kirill Dmitriev, se reunió el sábado en Florida con el enviado especial Steve Witkoff, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, el yerno del presidente estadounidense, Jared Kushner y el asesor de la Casa Blanca Josh Gruenbaum.
"Nos alienta esta reunión en la que Rusia trabaja para garantizar la paz en Ucrania", dijo Witkoff, pero ninguna de las partes divulgó detalles de lo que se habló.
Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022. Lo describió como una "operación militar especial" para prevenir la expansión de la OTAN. En opinión de Kiev es un pretexto para apropiarse ilegalmente de territorio.
La guerra ha dejado ciudades enteras en ruinas y decenas de miles de soldados y civiles muertos.
Ataques sobre el terreno
Lejos de la mesa de negociación los bombardeos continuaron toda la semana en varias regiones ucranias.
Un ataque con dron ruso contra un autobús que transportaba a empleados de una mina en la región de Dnipropetrovsk (centro-este) causó el domingo al menos 12 muertos y siete heridos, anunciaron los rescatistas.
Antes un ataque con drones rusos alcanzó una maternidad en la ciudad de Zaporiyia (centro-este), con un saldo de seis heridos, incluidas dos mujeres que estaban allí para una consulta, según las autoridades locales.
"Duele mucho porque crecí en este establecimiento, aquí di a luz a mi hija", declaró a Afp Svitlana Ivantchenko, jefa del servicio de ginecología dañado por el ataque, antes de romper a llorar.
El ataque destrozó salas de consulta y equipos médicos.
En la gran ciudad de Dnipró (centro-este), un hombre y una mujer murieron el domingo de madrugada por otro ataque con drones rusos, anunció la administración regional.
Cerca de Mariúpol, bajo ocupación rusa en la región de Donetsk (este), un niño y una mujer murieron el domingo por un dron ucraniano, según el responsable local nombrado por Moscú, Denis Pushilin.
El ejército ruso continúa ganando terreno en el este de Ucrania. El domingo dijo haberse apropiado del pueblo de Sokhetske, al norte de las disputadas ciudades de Pokrovsk y Mirnogrado.
Ataque de EU a Irán dejaría una guerra regional: Jamenei
Afp, Ap, Reuters
Periódico La Jornada Lunes 2 de febrero de 2026, p. 24
Teherán. El líder supremo iraní, el ayatollah Alí Jamenei, advirtió ayer que un ataque estadunidense desencadenaría un “conflicto regional” y calificó las protestas antigubernamentales como un “golpe de Estado reprimido”.
Horas después, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, minimizó las advertencias de Jamenei al declarar: “Por supuesto que él va a decir eso”.
Al reiterar su amenaza de despliegue naval, el mandatario aludió a “los barcos más grandes y poderosos del mundo allí, muy cerca, a un par de días de distancia”, pero expresó optimismo sobre una solución negociada. “Esperemos llegar a un acuerdo en un par de días. Si no lo hacemos, entonces descubriremos si tenía razón o no”.
En su mensaje, Jamenei advirtió que “los estadunidenses deben saber que si inician una guerra esta vez será una guerra regional”. Además, enfatizó que los iraníes “no deben tener miedo” a las intimidaciones de Trump, y subrayó que la república islámica no comenzará hostilidades, pero responderá con firmeza si se ve agredida, lo que podría expandir el conflicto a aliados regionales.
Potencias externas detrás de manifestaciones
En cuanto a las manifestaciones que estallaron a finales de diciembre y fueron sofocadas el mes pasado, el ayatollah las describió como “una sedición fomentada por potencias externas como Estados Unidos e Israel” con el objetivo de desestabilizar los centros de poder del país. “La reciente sedición fue similar a un golpe. Por supuesto, el golpe fue suprimido”.
Éstas fueron las declaraciones más directas de Jamenei desde mediados de enero, en medio del reforzamiento de la presencia militar estadunidense en el Golfo Pérsico, donde se desplegó el portaviones Abraham Lincoln y varios buques de guerra.
Washington condicionó una salida diplomática a un entendimiento sobre el programa nuclear iraní y lo que describe como represión a los manifestantes, mientras Teherán sostiene que está dispuesto a “negociaciones justas” que no limiten sus capacidades defensivas, y rechaza las acusaciones de que su programa nuclear tiene fines militares.
Irán publicó una lista con los nombres de cerca de 3 mil muertos durante los disturbios. “Todos los decesos fueron hijos de esta tierra, y ninguna persona en duelo debe quedarse en silencio e indefensa”, subrayó la presidencia en la nota que precede al listado de 2 mil 986 personas fallecidas.
Israel abre parcialmente el paso de Rafah bajo drásticas condiciones
▲ Camiones con ayuda humanitaria llegaron a Jan Younis luego de pasar por el cruce de Rafah, que conecta con Egipto, y que se abrirá sólo para residentes de la zona.Foto Afp
Afp y Prensa Latina
Periódico La Jornada Lunes 2 de febrero de 2026, p. 24
Rafah. Israel reabrió de forma parcial el paso de Rafah entre Egipto y la franja de Gaza, vital para el envío de ayuda humanitaria, aunque por ahora sólo podrá ser utilizado por los residentes del territorio y bajo drásticas condiciones. Este puesto es el único punto de entrada y salida de la franja de Gaza que no pasa por Israel.
A su vez, Egipto, Arabia Saudita, Qatar, Pakistán, Jordania, Indonesia y Emiratos Árabes Unidos condenaron las reiteradas violaciones del alto el fuego por parte de Israel, que con bombardeos mató anteayer a 32 personas.
El Cogat, el organismo del ministerio de Defensa israelí que supervisa los asuntos civiles en los territorios palestinos ocupados, no mencionó un aumento de la ayuda y precisó que el paso de personas en ambos sentidos no comenzará antes de este lunes, “una vez completados los preparativos”.
La reapertura ha sido reclamada con insistencia por la Organización de Naciones Unidas y las ONG internacionales para permitir el acceso de la ayuda al territorio palestino, devastado tras dos años de guerra.
Israel anunció que el paso fronterizo estará limitado “al tránsito de los habitantes” de la franja de Gaza.
“En este marco, una fase piloto inicial comenzó hoy (domingo) en coordinación con la misión de la Unión Europea y las autoridades competentes”, subrayó el Cogat.
Según un responsable del ministerio de Salud de Gaza, bajo la autoridad de Hamas, unos 200 enfermos esperaban la reapertura para recibir tratamiento en Egipto.
En un nuevo golpe a las organizaciones humanitarias, Israel anunció también ayer que Médicos Sin Fronteras deberá abandonar Gaza antes del 28 de febrero por haberse negado a facilitar la lista de sus empleados palestinos.
“Esta apertura parcial abre una pequeña puerta de esperanza para los enfermos”, dijo Amine Al Hilu, de 53 años, quien vive en una tienda de campaña en el norte del territorio y reclama una apertura sin restricciones.
“Cada día que pasa empeora mi estado de salud y mi vida se me escapa”, lamenta Mohammed Shamiya, de 33 años y quien padece una enfermedad renal que requiere diálisis y espera desesperadamente ir al extranjero en busca de atención médica.
La reapertura total está prevista en el marco del plan impuesto por el presidente estadunidense, Donald Trump, para poner fin definitivamente a la guerra desencadenada el 7 de octubre de 2023 por el ataque de Hamas contra Israel, con el que el gobierno encabezado por el prófugo de la Corte Internacional de Justicia, Benjamin Netanyahu, reviró con una ofensiva que hasta ahora ha matado a más de 71 mil palestinos, en su mayoría civiles.
La reapertura se produce en el contexto de una tregua muy precaria entre Israel y Hamas.
El paso fronterizo está cerrado desde que las fuerzas israelíes tomaron el control en mayo de 2024, salvo una reapertura limitada a comienzos de 2025, en el marco de una tregua anterior.
En este contexto, el director del ministerio de Salud en la región, Munir Al Barsh, informó que unos 50 mil niños nacieron en la franja de Gaza durante 2025, una caída de 11 por ciento en comparación con las tasas anteriores a la agresión israelí.
La guerra continúa
De manera preliminar se pueden identificar algunos elementos centrales del ataque imperial del 3 de enero de 2026 contra Venezuela. Todo indica que no fue únicamente un episodio militar convencional.
De manera preliminar se pueden identificar algunos elementos centrales del ataque imperial del 3 de enero de 2026 contra Venezuela. Todo indica que no fue únicamente un episodio militar convencional. Foto Xinhua Foto autor
Carlos Fazio
02 de febrero de 2026 00:03
Con las inherentes asimetrías de poder y más allá de algunas declaraciones oficiales de ambas partes permeadas por los señuelos sicológicos propagandísticos sembrados y dosificados por la administración Trump como fines de distracción, a un mes de la flagrante agresión militar del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra Venezuela, la niebla de la guerra no permite identificar con precisión y certeza los datos de la realidad sobre el terreno. Existen muchas lagunas y las informaciones proporcionadas son subjetivas, fragmentadas e imprecisas, y se entremezclan con fake news y una amplia gama de desinformación tóxica propulsada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, lo que no permite monitorizar de forma fiable cómo se ejecutó la operación y de qué manera han evolucionado los hechos hasta el presente.
De manera preliminar se pueden identificar algunos elementos centrales del ataque imperial del 3 de enero de 2026 contra Venezuela. Todo indica que no fue únicamente un episodio militar convencional, sino una acción de dominación multidominio (tierra, aire, mar, espacio, ciberespacio), donde la fuerza física, el ciberespacio, el espectro electromagnético y una campaña de manipulación desinformativa de saturación operaron como armas para desorganizar las capacidades de defensa estatales, condicionar la percepción pública y reducir los costos políticos de la agresión.
A partir de las declaraciones del presidente Trump y del jefe del Estado Mayor Conjunto, general John Daniel Caine, la mañana del 3 de enero, el “apagón” provocado en Caracas previo al ataque armado fue parte de un diseño de guerra operativizado por los Comandos Espacial y Cibernético de Estados Unidos, dirigido a dañar la infraestructura crítica (energía, telecomunicaciones y digital, incluidos servidores/equipos en instalaciones científicas) y degradar la conectividad vía el despliegue de unidades especializadas para la interferencia de señal (jamming). Fue un mecanismo de asfixia táctica dirigido a cortar, segmentar, confundir y paralizar temporalmente a la población venezolana. En términos militares, la operación fue diseñada para “abrir un corredor” para el Ejército (comandos Delta y otras fuerzas), disminuir la resistencia local y limitar la capacidad de mando, control y comunicación del Estado venezolano. A lo que se sumó el factor Starlink −el internet satelital de SpaceX, la empresa de Elon Musk−, que en un contexto de ciberataque y disrupción de conectividad (igual que ocurrió recientemente en la desestabilización de Irán operada por la CIA y el Mossad israelí), ofreció servicio “gratuito” de banda ancha a quienes dispongan de las terminales correspondientes en Venezuela hasta el 3 de febrero.
Como ha reseñado el Observatorio de Medios de Cubadebate, tras el ciberataque y la consumación del secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, la segunda fase de la guerra de agresión imperialista que continúa hasta nuestros días fue la disputa por el control del relato a través de narrativas contradictorias, conspirativas y material manipulado, que, usando estrategias de saturación throw spaghetti at the wall (arrojan espaguetis a la pared) y memes, incluidos insumos generados con inteligencia artificial, buscó instalar una versión confabulatoria de la realidad y generar un “caos orgánico” en los usuarios de las redes digitales y aplicaciones de mensajería. Se trata de técnicas, herramientas o vectores de ataque diferentes −a menudo poco refinados con la esperanza de que uno “se pegue” y viole con éxito las defensas de un objetivo, especialmente común en la etapa inicial de un ciberataque−, utilizados con frecuencia por el Ejército de Estados Unidos en sus operaciones sicológicas (PSYOP) para dificultar la atribución de fuentes y erosionar la confianza del enemigo.
En definitiva, asistimos a una campaña de influencia político-ideológica que combina la guerra mediática con la guerra cognitiva (la mente y la conciencia humanas como teatro de operaciones), estructurada con eje en la siembra de desinformación, reciclaje audiovisual y contenidos sintéticos descontextualizados, engañosos y/o ultrafalsos (deepfake), dirigida a saturar el entorno informativo del gobierno de Venezuela y, por extensión, a contaminar las “noticias” difundidas por los medios hegemónicos (The New York Times, The Guardian, AP, Reuters y sus papagayos urbi et orbi), cuyo fin es sembrar ambivalencia y confusión, con el objetivo de deslegitimar y dividir al alto mando político-militarcomunal-popular bolivariano.
Mediante una narrativa de “conspiración” y “traición” al más alto nivel del chavismo con base en fuentes anónimas y sin ningún tipo de constatación fáctica, el blanco de la acción sicológica de Estados Unidos está centrado ahora en la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien encarna al “comunicador llave”: la persona de mayor popularidad y representatividad institucional productora de significados (una especie de “superyo” colectivo), que debe ser alcanzada para controlarla, desviarla de su poder (mediante la coacción, el chantaje, la corrupción o el soborno) o destruida. Trump no “gobierna” Venezuela. Tampoco controla el petróleo. Es falso. Sigue, pues, la guerra. No hay campo de paz, sino sólo apariencia de tal mientras busca vencer y dominar a Rodríguez de otro modo, y si éste fracasa se recurrirá a los medios físicos, como ya amenazó. A otro nivel, también se trata de minar la moral y eficiencia de un enemigo en resistencia; apoyar las operaciones encubiertas y de engaño tácticos de la CIA y el Pentágono; incitar y coordinar la subversión interna, y apoyar otras medidas (políticas, económicas, sociales) que coadyuven al logro del objetivo: destruir la revolución bolivariana y apoderarse del petróleo y otros minerales geoestratégicos.





