Nemer Naime*
08 de enero de 2026 00:04
“Conocer la geografía de una nación
es conocer su política exterior”.
–Napoleón Bonaparte
América Latina regresa al centro del debate político estadunidense no por un súbito interés en su prosperidad, sino por la prosperidad misma de Estados Unidos. El mundo se ha vuelto un lugar incierto para ellos: tiene elecciones internas este año, y China y Rusia imponen por ambos lados de la costa. Es importante no entrar en pánico ni sorprenderse; simplemente se está despojando al poder de su vieja retórica diplomática para exponer su lógica cruda.
En su obra Who Are We?, Samuel Huntington –un intelectual gringo que prosperó por su clarividencia– planteó que la supervivencia de una nación depende de la preservación de un núcleo cultural inmutable. Bajo esta premisa, la identidad no es un proceso vivo de intercambio, sino una frontera sitiada. Es decir, la cultura es territorio, y pensar así tiene consecuencias devastadoras: la migración deja de ser un fenómeno social para convertirse en una invasión; la diferencia cultural se transforma en amenaza y el Estado se legitima como un guardián moral con derecho a quitar, poner y cercar. En este tablero, América Latina es reducida a una fuente de desorden que pone en riesgo la cultura del Norte y, por ende, su territorio.
La Doctrina Monroe es la traducción política de está ideología a nuestra geografía. Mientras administraciones anteriores la cubrieron con el lenguaje del desarrollo, hoy en día –con el poderío manifiesto del Dragón al Oeste y del Oso al Este comprimiendo al continente– se ejerce: América Latina debe permanecer bajo tutela ideológica y estratégica. No hay hipocresía liberal aquí; hay una afirmación de control. Venezuela, bajo esta doctrina, dejó de ser un país soberano cuyas instituciones y comunidades son fuertes para convertirse en una moneda de cambio debido a su posicionamiento geográfico.
La política exterior gringa hacia la región, es decir, la relación entre Norte y Sur, ha sido determinada por la obsesión del Norte por descabezar estructuras y extraer insumos del Sur, no para construir comunidades conjuntas. Por ello, la caída de los grandes magnates no elimina el problema, sino que lo fragmenta en unidades más violentas, territoriales y resistentes.
La táctica de personificar el conflicto –ya sea contra un capo o contra un mandatario– ignora que la fragmentación consecuente a una intervención violenta genera una adaptabilidad opaca en el resto de los miembros de la estructura decapitada. Al personificar los problemas en “personajes malos” individuales se comete el error que México ya conoce de sobra: creer que la presión directa (armas) y el control simbólico (instituciones) equivalen a una transformación estructural. Después de cuatro transformaciones, ya lo sabemos: eliminar al villano no desmantela el sistema; lo vuelve más ingobernable.
Ya hemos vivido esto: la guerra fragmenta el poder y rompe el tejido comunitario. La pregunta hoy no es cómo “sobrevivir” a la relación con Estados Unidos, sino qué país decidimos construir dentro de esta realidad aplastante.
Frente a la tentación permanente de convertir a América Latina en patio trasero, México tiene una responsabilidad: mirarse a sí mismo. La soberanía no se declama; se construye cuando el Estado es capaz de cuidar la vida, de garantizar salud, educación y seguridad, de sostener el bienestar de sus comunidades.
Un país con instituciones que protegen a sus pueblos es un país que puede negociar de pie ante quien sea. Entender que la seguridad no nace de la militarización, sino de la justicia; que la estabilidad no se impone desde arriba, sino que se cultiva desde abajo; que ningún país es fuerte cuando sus comunidades están rotas. Nada de esto es nostalgia ni añoranza bolivariana: construir comunidades con pertenencia cultural es supervivencia estratégica.
*Sociólogo e internacionalista
EU dobla a Venezuela y toma el control total del comercio
Exige romper con Cuba, Rusia, China e Irán
Obliga al país sudamericano a adquirir sólo mercancías estadunidenses // Las ganancias de la venta de crudo serán para ambas naciones, señala
▲ Venezuela comprará productos agrarios, fármacos y equipo médico con el dinero de la venta de crudo, dijo ayer Trump. En la imagen, al hablar con legisladores sobre levantamiento de pesas.Foto Ap
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Jueves 8 de enero de 2026, p. 2
Washington y Nueva York. Donald Trump está demandando que el gobierno venezolano de Delcy Rodríguez rompa relaciones económicas con Cuba, Rusia, China e Irán, canalice todos los ingresos petroleros a cuentas bancarias controladas por Washington, adquiera en Estados Unidos todos los productos que necesite y entregue el crudo almacenado existente.
“Continuamos en coordinación cercana con las autoridades interinas y sus decisiones siguen siendo dictadas por Estados Unidos de América”, afirmó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Agregó que su país ya empezó a comercializar el petróleo de la nación sudamericana a compradores internacionales y que “toda ganancia de la venta primero se depositará en cuentas bancarias estadunidenses para después ser compartida en beneficio de los pueblos estadunidense y venezolano”.
El secretario de Energía, Chris Wright, aclaró en una conferencia en la materia que este plan continuará de manera “indefinida”.
Pero el supuesto acuerdo impuesto por Estados Unidos a Venezuela no se limita al petróleo. “Me acaban de informar que Venezuela sólo comprará productos hechos en Estados Unidos, con el dinero que recibirán de nuestro nuevo acuerdo petrolero”, anunció Trump en su red social Truth Social. “Estas compras incluirán, entre otras cosas, productos agrarios, medicinas, instrumentos médicos y equipo para mejorar la red eléctrica e instalaciones energéticas” del país caribeño.
Al concluir una sesión informativa con legisladores, el secretario de Estado, Marco Rubio, describió tres etapas del plan para la “estabilización” de Venezuela: “como han visto hoy, se incautaron dos barcos más. En este momento estamos, de hecho, a punto de ejecutar un acuerdo para tomar todo el petróleo; tienen petróleo estancado en Venezuela; no pueden trasladarlo debido a nuestra cuarentena y porque está sancionado. Vamos a tomar entre 30 y 50 millones de barriles”, dijo a periodistas.
A diferencia de la Casa Blanca, señaló que el crudo se usará para beneficio del pueblo venezolano, no el estadunidense.
“La segunda etapa será una fase que denominamos recuperación, que consiste en asegurar que empresas estadunidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano, de una manera que sea justa. Al mismo tiempo, comenzar a crear el proceso de reconciliación nacional dentro del país sudamericano para que las fuerzas de la oposición puedan recibir amnistía y ser liberadas de las cárceles, o llevadas de regreso a la nación y comenzar a reconstruir la sociedad civil.”
La tercera etapa, dijo, será una de transición. Rubio rehusó ofrecer un calendario para la implementación de su plan. Sin embargo, en una sesión a puerta cerrada con legisladores, brindó más detalles.
Mientras Estados Unidos está tomando posesión del petróleo que ya fue producido y está almacenado, el secretario de Estado informó a los legisladores que no se permitirá a Venezuela extraer más hasta que cumpla con otras demandas. “Primero, el país debe sacar a China, Rusia, Irán y Cuba y romper relaciones económicas”, reportó ABC News con base en entrevistas con legisladores presentes en esa sesión.
“Venezuela debe acordar ser socio exclusivo de Estados Unidos en la producción de petróleo y favorecer a Estados Unidos cuando vende crudo pesado”, subrayaron.
El gobierno estadunidense sí está “presionando a la administración interina de Venezuela a expulsar asesores oficiales de China, Rusia, Cuba e Irán”, confirmó el New York Times. Destacó que el presidente, el secretario de Estado y varios legisladores han expresado la esperanza de que si Venezuela suspende sus envíos de petróleo y otros apoyos a Cuba, provocará a un colapso del gobierno de esa isla.
El diputado federal cubano-estadunidense Carlos Giménez, en un tuit difundido ayer, instó al gobierno de Trump a presionar a su par de México para que también suspenda sus envíos de crudo a Cuba.
El presidente del Comité de Fuerzas Armadas del Senado, Roger Wicker, comentó a ABC News que la administración de Trump no cree que será necesario enviar más tropas a la nación sudamericana porque se tiene suficiente influencia sobre el gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
“El gobierno de EU sí tiene la intención de controlar el petróleo, tomar control de los buques petroleros, y ninguno de ellos va a ir a La Habana”, declaró Wicker a ABC News.
La analogía más cercana en la historia venezolana de una propuesta parecida fue en el siglo XIX, “cuando Venezuela era una colonia española y fue obligada a exportar todo su producto por medio de autoridades imperiales”, reportó el New York Times.
Trump anuncia reunión con Gustavo Petro en la Casa Blanca tras llamada telefónica
Esta combinación de imágenes, creada el 4 de enero de 2026, muestra a los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y de Colombia, Gustavo Petro. Foto Afp Foto autor
Jairo Gómez / Especial para La Jornada
07 de enero de 2026 17:27
Bogotá, Col. Tras un año de críticas mutuas que pasaron por amenazas de invasión desde Estados Unidos de invadir a Colombia, los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro conversaron ayer por primera vez.
Fue una llamada telefónica de una hora en la que los dos mandatarios intercambiaron opiniones sobre el narcotráfico, el tema medular de las controversias.
“Trump dijo en un trino que fue un honor hablar con el presidente Petro. Y nos reuniremos en la Casa Blanca en Washington DC”, contó a la multitud que previamente había convocado a las plazas del país, en este caso la de Bolívar en Bogotá, donde se congregaron unas 50 mil personas.
"En la conversación traté dos temas, se restablezcan las relaciones directas entre cancillerías y presidente. Si no se dialoga, hay guerra", afirmó.
Petro, además, divulgó que su canciller Yolanda Villavicencio, y el secretario de Estados de Estados Unidos,Marco Rubio, ajustan los trámites de su visita a Estados Unidos.
Estados Unidos le prohibió visitar su territorio luego de la desafiante manifestación que el gobernante colombiano realizó en las calles de Nueva York en favor del del pueblo Palestino, en septiembre pasado.
“Le dije a Trump que quienes habían afectado la relación bilateral son políticos narcotraficantes que buscan sembrar de violencia el país”, manifestó Petro, tras sindicar de esa gestión al ex presidente ultraderechisa Álvaro Uribe Vélez.
El restablecimiento de la comunicación es lo más positivo entre los dos países. “La oposición (derecha) fue la que ocasionó esta crisis”, puntualizó.
“Si tocan a Petro, tocan a Colombia y el pueblo lo sabe”, sentenció.
Explicó que tenía previsto pronunciar un discurso "bastante duro" en la movilización, pero lo cambió después de la llamada, que se extendió por lo menos una hora.
"Llegaron a convencer a Trump que yo era el rey de la fábrica de cocaína. (...) Trump no es bobo", dijo.
Afirmó que le comentó sobre los planes acordados antes con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, para realizar operaciones militares conjuntas contra el tráfico de drogas en la región del Catatumbo, en el noreste de Colombia.
“Le hablé de los bombardeos, de cómo aumentaron las incautaciones de drogas, mil toneladas el año pasado, y llegaremos a tres mil 500 cuando termine (el gobierno), le dije que 700 capos fueron extraditados con mi firma, le dije lo más importante, la sustitución de cultivos voluntaria da más éxito y que se detuvo el crecimiento de la erradicación de cultivos de coca con glifosato”, expuso.
No quiso contar más detalles “porque -dijo- esperaremos a la entrevista que tengamos y doy más detalles porque no soy soberbio”.
No quedó claro cuando viajará Petro a Washington.
El presidente también reveló que habló con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y la invitó a visitar Colombia.
“Le hable sobre la necesidad de consolidar una relación binacional que permita a los dos países consolidar La Paz en la frontera”, indicó Petro sin aludir al secuestro de Maduro y su esposa Cilia Flores, por parte de tropas estadunidenses.
Colombia y Venezuela comparten una frontera, porosa, de 2 mil 200 kilómetros.
¿Esta invitación se podría considerar como un reconocimiento al régimen chavista? Es la pregunta que salta a la vista porque Petro no había reconocido al gobierno de Maduro tras las elecciones de julio de 2024.
Critica Sheinbaum a países que se apropian de recursos ajenos
Ataque sobre Caracas
Por tercer día consecutivo condenó la captura de Maduro y la intervención
▲ La presidenta Claudia Sheinbaum destacó lo endebles que son las acusaciones realizadas por Washington contra el mandatario de Venezuela.Foto Germán Canseco
Alonso Urrutia y Emir Olivares
Periódico La Jornada Jueves 8 de enero de 2026, p. 5
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que, en ejercicio de su soberanía, cada país tiene plena libertad para decidir sobre sus recursos naturales, y que no se puede aceptar que otra nación pretenda orientar el destino de bienes que no le pertenecen.
En referencia a las declaraciones del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, sobre sus decisiones respecto al petróleo venezolano, afirmó que más allá de la problemática interna o de las dimensiones de cada país, la soberanía debe ser respetada.
Por otro lado, cuestionó aquellas visiones que pretenden justificar la acción del ejército estadunidense negando que se haya tratado de una invasión solamente porque las tropas no permanecieron en territorio venezolano, porque eso es querer tapar el sol con un dedo. “Más allá de la opinión que se tenga del gobierno de Venezuela, de Nicolás Maduro, lo que no puede ser es que un país llegue a detener –fuera de todo el marco internacional, de las reglas y normas internacionales– a un presidente, por más que tu opinión de ese mandatario sea en contra”.
Al referirse por tercer día consecutivo al caso Venezuela, subrayó que las pruebas contra el presidente Nicolás Maduro son endebles: “primero dijeron que era por (ser parte de ) este grupo delincuencial cártel de Los Soles. Y luego dijeron: ‘no’, que, en realidad no existe (ese cártel) (...) el propio Departamento de Justicia dijo que ‘no’. No se puede estar de acuerdo con eso”.
A pregunta expresa sobre el papel que deben jugar las organizaciones de Naciones Unidas y de Estados Americanos, lamentó la debilidad por la que atraviesa la primera de ellas, pues ha perdido mucha fuerza, pero “la OEA tiene otras características”, acotó en tono de descalificación. Es necesario que la ONU fortalezca su influencia en los conflictos internacionales para dirimir las diferencias porque no se puede imponer la ley de la fuerza o la razón de aquel país que tiene el ejército más grande o una economía mayor.
De igual forma, condenó las posturas que pretenden justificar la intervención militar estadunidense, porque entonces justifican que se violen las leyes internacionales. Subrayó que una legislación representa una norma social que regula y garantiza la democracia, por eso no se pueden violentar bajo la lógica de que un país está por encima de los demás.
Al ahondar en torno al destino del petróleo venezolano, afirmó que con base en los principios constitucionales de la política exterior del país, México no puede estar de acuerdo con que una nación se apropie o decida sobre los recursos naturales de otros países. Subrayó que nuestra nación pugna por que en la región haya una cooperación para el desarrollo al mismo tiempo de que se promueva una mayor integración económica, porque si queremos que América sea una potencia económica, ésta debe partir de la colaboración entre los países, no de la imposición por la fuerza.


