"La ineptitud de Trump y sus asesores aseguraron que los candidatos republicanos fueran incompetentes y corruptos, llevando al Partido Republicano a una derrota histórica".
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Victor Silverman y Miguel Tinker Salas
06 de noviembre de 2026 00:01
“Toda política es local”, decía Tip O’Neill, el presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos durante la década de los 70 y 80. No hay duda de que los triunfos electorales del Partido Demócrata surgen a raíz de la crisis económica que afecta a familias en Estados Unidos. Ante una feroz campaña, la población rechazó la victimización de sus vecinos inmigrantes. Tampoco aceptaron el sacrificio económico que la guerra contra Irán impone. Esfuerzos por reprimir el voto de afrodescendientes movilizaron a la población a votar tanto en pueblos rurales como en centros urbanos. En gran medida, la victoria de los demócratas derivó de la energía entre votantes de color y los jóvenes en comunidades que han cambiado como consecuencia de la migración. Las rebeliones en Mineápolis y Los Ángeles, y manifestaciones contra el ICE por todo el país el año pasado prefiguraron los resultados electorales.
Los demócratas obtuvieron casi una mayoría calificada en el Senado, una mayoría de más de 50 por ciento en la Cámara de Representantes y una mayoría de gobernadores. Hay muchas primicias para mujeres y personas de color: la primera gobernadora indígena, Deb Haaland, en Nuevo México; la primera gobernadora afrodescendiente, Keisha Lance Bottoms, en Georgia; la primera gobernadora latina, Gina Hinojosa, en Texas; el primer senador demócrata en Kansas desde 1932, Adam Hamilton, y muchos más.
Muchos reciben estos resultados como una reafirmación de la razonabilidad fundamental de Estados Unidos. Para otros, las elecciones significan una nueva era, como ocurrió en 1932, cuando se inició el sistema del Estado de bienestar, o en 1980, que inauguró el neoliberalismo. Aunque no somos tan optimistas, no hay duda de que algo importante ha ocurrido en Estados Unidos.
La ineptitud de Donald Trump y sus asesores aseguraron que los candidatos republicanos fueran incompetentes y corruptos, llevando al Partido Republicano a una derrota histórica. La política impulsada por Trump, la imposición de aranceles y su guerra contra Irán en particular, provocaron una inflación persistente. Mientras esto ocurre, Trump, su familia y un grupo de amigos cercanos operan como si el gobierno fuera su cajero automático personal.
La corrupción de esta administración no tiene precedente en la historia de Estados Unidos. La revista financiera Forbes estima que desde que llegó a la Casa Blanca hace dos años, la fortuna personal de Trump ha aumentado en 2.7 mil millones de dólares. Y ni hablar de su familia. La revista Vanity Fair recién publicó una investigación sobre Jared Kushner, yerno de Trump, quien manejaba cuentas clandestinas de miles de millones de dólares.
Tradicionalmente, los estadunidenses toleran la desigualdad e incluso hasta respetan a los ricos. En California, a pesar de la ola liberal, la Proposición 40, que impondría un impuesto único a los multimillonarios para financiar la salud y la educación, fue rechazada por los votantes. Sin embargo, la mayoría de la población rechaza el uso del Estado para enriquecerse y reconocen que el sistema político es injusto y desigual. El caso más concreto en esta elección fue el multimillonario Elon Musk, quien invirtió más de 500 millones de dólares de su propio dinero en candidatos republicanos para determinar los resultados de las elecciones y fracasó. Encuesta tras encuesta, la mayoría de la población indicaba que la economía y la corrupción motivaron sus votos.
Aunque es posible que Estados Unidos esté ante una nueva época, es dudoso que los dirigentes del Partido Demócrata estén dispuestos a hacer lo que los votantes están exigiendo. A pesar de la elección de más de ocho integrantes de los Democratic Socialists of America, los líderes del Partido Demócrata no van a desafiar a los sectores pudientes, ya que éstos también financian sus campañas y comparten su ámbito social. Cuando los demócratas controlaban el gobierno (presidencia, Senado y Cámara de Representantes) durante las administraciones de Barack Obama y Joe Biden, iniciaron importantes reformas, pero nunca promulgaron una reforma migratoria, ni tampoco un plan de salud universal ni mucho menos un proyecto para impulsar la igualdad económica.
Aun cuando las condiciones locales suelen ser determinantes, la ola demócrata en Estados Unidos se nutre de corrientes globales. Como México en 2018, los votantes en Estados Unidos rechazan la corrupción descarada de este gobierno, una característica clave de gobiernos de la derecha populista. Como Nerón ante Roma en llamas, Trump se jactaba públicamente de los millones que él y sus familiares ganaban en criptomonedas, contratos gubernamentales y otras supuestas inversiones.
La ola contra la derecha populista mundial se ha manifestado este año en Hungría, Serbia y Brasil. Protestas contra la austeridad neoliberal han surgido en Francia, Italia, Austria, Albania y otros países europeos. Los derechistas nunca cumplieron lo prometido. Para los jóvenes, la expansión descontrolada de la inteligencia artificial amenaza con producir desempleo y aumentar los desastres ecológicos. El uso de la “política de distracción”, promoviendo el odio contra los inmigrantes, los que practican una fe diferente o las personas trans, sólo funciona por poco tiempo en condiciones de crisis económica. A largo plazo, no logran sostener a gobiernos incompetentes y corruptos.
La gran mayoría de la población resulta indiferente ante la ideología. Esto es una realidad no sólo para la derecha, sino también para la izquierda. El dramaturgo Bertolt Brecht escribió en La ópera de los tres centavos que “primero va el comer, después lo moral”. Si no aseguramos una vida próspera y segura para todos y todas, no contaremos con un futuro sustentable.
El camino es claro: los demócratas tienen que impulsar una reforma migratoria y desautorizar las acciones del ICE, promover nuevas leyes electorales que restrinjan el poder de los multimillonarios e impulsar un paquete de garantías sociales y económicas, al igual que avances ecológicos. Este es el reto que enfrentan los demócratas. ¿Estarán a la altura del momento?
*Profesores eméritos, Departamento de Historia, Pomona College
@victorsilverman.bsky.social @mtinkersalas
Estados Unidos: el turno del ofendido
"Esta elección ha demostrado, entre muchas otras cosas, cuánto filo y eficacia ha perdido el discurso del macartismo, el machismo, la xenofobia, el chovinismo, la islamofobia y la paranoia basada en las 'amenazas antiestadunidenses'”. Foto Ap Foto autor
Pedro Miguel
06 de noviembre de 2026 00:01
Sería un error y una injusticia considerar que los resultados de las elecciones realizadas el martes pasado en Estados Unidos fueron un simple vuelco hacia el Partido Demócrata o un movimiento pendular más del bipartidismo ancestral que controla el poder público en ese país. Más aún, la cúpula tradicional demócrata –la de los clanes Clinton y Obama, la de Kamala Harris, la de los líderes legislativos Charles Ellis Schumer y Hakeem Jeffries– llegó a los comicios tras una serie de derrotas a manos de movimientos emergentes inspirados por Jesse Jackson y Bernie Sanders, entre otros, que cuestionan la generalidad de una esfera política que no sirve a la gente, sino a los grandes capitales, y que en la más reciente deriva del trumpismo le declaró la guerra al mundo en general y a la población de Estados Unidos en particular.
Es, como el título del poemario de Roque Dalton, el turno del ofendido y, en este caso, de los múltiples ofendidos por una presidencia corrupta, criminal, desquiciada y carente del menor rastro de empatía. Fue el turno, en primer lugar, de las grandes masas depauperadas sobre las cuales las disparatadas estrategias económicas de Donald Trump colocaron cargas adicionales de carestía, desempleo, pérdida o deterioro de servicios esenciales y desesperanza generalizada. En el país vecino, cientos de miles de personas trabajadoras se han quedado sin posibilidad de pagar el alquiler de una vivienda y pernoctan en sus automóviles o en cuartos de motel adaptados para albergar a una familia completa. Millones carecen de los ingresos necesarios para hacer frente a una emergencia médica y las clases media, media baja y baja simplemente no pueden sufragar los costos de la educación universitaria para sus hijos. Mientras el descontrolado mandatario justificaba el derroche de decenas de miles de millones de dólares en la guerra iniciada y perdida por él en contra de Irán, el gobierno estadunidense no tenía dinero para garantizar los derechos esenciales de su población.
Y fue el turno de las comunidades discriminadas por siglos, despojadas de sus tierras y de sus derechos y, en años recientes, perseguidas con una saña policial que ha llegado al asesinato. Es poco relevante la diferencia entre “nativas estadunidenses”, “latinas”, “hispánicas”, “mexicanas” o “pueblos originarios”, porque a fin de cuentas, todas ellas han sido víctimas del robo territorial, de la opresión que ha buscado suprimir su cultura y del segregacionismo anglosajón. Ilustra este hecho el que no pocos native americans han sido confundidos con mexicanos y secuestrados en la vía pública durante las redadas paramilitares del ICE.
Y fue el turno de las mujeres, de los afroestadunidenses, de las minorías religiosas y de la diversidad sexual, en fin, de quienes han padecido los atropellos de una presidencia intolerante, reaccionaria, moralina y claramente falocrática. No es casual que en la nueva camada de gubernaturas, senadurías y representaciones progresistas destaquen las mujeres, los descendientes de mexicanos, la que procede de la comunidad negra, el que profesa la religión islámica, el gay asumido. Esta elección ha demostrado, entre muchas otras cosas, cuánto filo y eficacia ha perdido el discurso del macartismo, el machismo, la xenofobia, el chovinismo, la islamofobia y la paranoia basada en las “amenazas antiestadunidenses”.
En su afán de preservar el momento MAGA de 2024, Trump acabó por destruirlo y, de paso, sembrar la semilla de la destrucción del bipartidismo oligárquico y plutocrático que ha dominado la vida política estadunidense durante siglos. Ha quedado abierta la posibilidad del asalto al cielo por medio de rebeliones electorales en contra de los billonarios que hace apenas unos meses se sentían los dueños inamovibles del planeta. El martes pasado, la gente común, la que genera la riqueza, la que padece la corrupción insaciable y los extravíos decisorios de los gobernantes, acudió masivamente a las urnas para reclamar su lugar en el mundo.
Se ha abierto así una rendija de esperanza para Estados Unidos. Tal vez, sólo tal vez, esa nación, fundada hace 200 años como una paradoja extrema –la de una repúblicaclavista que enarbolaba el lema de la libertad–, todavía sea susceptible de redención y regeneración y que, como escribió Roque, “la rosa ciegue a los campeones de tiro”. Ojalá que no sea demasiado tarde.
navegaciones@yahoo.com
La victoria electoral “fue más grande que los partidos Demócrata o Republicano. Texanos de todas las esquinas de nuestro estado demandaron un cambio y éste está en camino”, declaró ayer James Talarico, recién elegido senador demócrata por Texas, antes sus simpatizantes en Austin.
Foto Afp Foto autor
Jim Cason y David Brooks, corresponsales
05 de noviembre de 2026 08:04
Austin. La rebelión popular del martes, que permitió a los demócratas lograr mayorías en las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos con márgenes no vistos en décadas, fue impulsada por una nueva generación de candidatos que se enfocaron no en una lucha partidista, sino en los costos de la vida para familias trabajadoras, a frenar la corrupción y el imperio de milmillonarios, repudiar la persecución de inmigrantes y expresar su hartazgo con las políticas de siempre.
“Esto fue más grande que los partidos Demócrata o Republicano. Texanos de todas las esquinas de nuestro estado demandaron un cambio y éste está en camino”, declaró James Talarico, el recién elegido senador demócrata por Texas en entrevista con ABC News. En otra conversación con CNN, añadió: “nos enviaron a Washington para reducir costos, extirpar la corrupción y encarrilar de nuevo esta economía; ese debe ser nuestro enfoque”. Reiteró que “acabamos de comprobar que todo el dinero del mundo no pudo contra Texas”, al recordar que el hombre más rico, Elon Musk, no logró comprar esa curul en el Senado para el aspirante republicano.
La gobernadora electa demócrata de Texas, Gina Hinojosa, fue calificada de la integrante “más liberal” de la Cámara baja del Congreso estatal en 2019, pero en una entrevista con The New York Times descartó la etiqueta de progresista. “Pienso que populista es lo del momento y la lucha actual en nuestro país… el populismo se trata de poder económico”, afirmó.
Agregó que “en el pasado evaluábamos la política de izquierda contra derecha, simplemente no creo que esas etiquetas sean aplicables en este momento de nuestra historia política cuando la situación están tan en contra de la gente trabajadora en este país. Si tuviera que optar por una etiqueta, sería el populismo económico, lo cual se encuentra enraizado en nuestra historia texana”.
”Ya no habrá más de lo mismo”
Ese enfoque y sus reflexiones no fueron limitados a Texas, sino una parte central de lo que se ha calificado de sismo electoral en el país. Se trata de un mensaje no sólo para el mandatario Donald Trump y los republicanos, sino para la cúpula demócrata también.
Mientras los líderes nacionales del Partido Demócrata realizaron conferencias en Washington para festejar los logros de sus candidatos, Talarico y otros legisladores electos, que son parte de la “ola azul”, dejaron claro en distintas partes del país que no llegarán a la capital para continuar con más de lo mismo, ni que tienen la intención de obedecer los deseos de los donantes ricos y los comités de acción política que han definido la agenda de su partido por tanto tiempo.
Más bien, varios de los nuevos legisladores se han comprometido a sacar el dinero de la política.
El enfoque sobre las injusticias económicas y los costos de la vida son parte de un mensaje que llevó a muchos de los recién elegidos al triunfo. El nuevo senador de Michigan, Abdul el Sayed, anotó que los republicanos realizaron una campaña sucia, pero que “podrían estar apuntando hacia mi nombre y mi fe, pero todos sabemos que no son la razón por la cual no pueden pagar la gasolina”.
El combate contra los milmillonarios
Aunque su religión y su severa crítica al genocidio en Gaza fueron frecuentemente utillizados para definirlo por medios y sus opositores, incluyendo al presidente, El Sayed mantuvo su mensaje de mejorar la condición económica de la gente en su estado, frenar la compra de elecciones por milmillonarios y mejorar los servicios de salud para las mayorías.
Sondeos a votantes indicaron que la ola de participación en varias contiendas claves alrededor del país, muchos republicanos que antes votaron por Trump, lo hicieron esta vez por el candidato demócrata y fue así porque se enfocó en el tema económico, informó el analista electoral Nate Cohn a The New York Times.
Según analistas, la clave del resultado extraordinario de la elección fue que los candidatos demócratas ofrecieron una respuesta, como populistas económicos, a la ira sobre las condiciones económicas y el costo de la vida del electorado.
Las sorprendentes y, en algunos casos, asombrosas victorias de candidatos demócratas en bastiones republicanos, como Kansas, Iowa y Carolina del Sur, fueron resultado de ese enfoque en el alto costo de la vida y la condena a la avaricia empresarial.
Las raíces de estos triunfos pueden ser rastreadas en el mensaje consistente del senador independiente Bernie Sanders, señaló la veterana organizadora sindical RoseAnn DeMoro, ex líder del gremio nacional de enfermeras National Nurses United.
“Gracias Bernie Sanders por trabajar dando todo tu corazón para cambiar nuestro país. Tu vista de largo plazo debería ser muy gratificante hoy”, resaltó.
Sanders no descansó el día después de la elección y en un mensaje a sus seguidores argumentó: “el Partido Demócrata tiene que someterse a una reforma fundamental e inmediata. La política y políticas del estatu quo ya no son suficientemente buenas. Esta organización política debe responder a las necesidades urgentes de la gente trabajadora de este país, no a los ricos contribuyentes de campaña. Con su retorno al poder, ya no puede ignorar las crisis económicas y políticas que enfrenta la mayoría de nuestro pueblo” y advirtió que si no atiende esto “su regreso al poder será de vida corta”.
El repudio a las redadas
Además del tema económico, en lugares tan diversos como Maine y Texas, votantes comentaron a La Jornada que las tácticas brutales y violentas de las redadas antimigrantes y las condiciones de detención ordenadas por el gobierno de Trump también nutrieron el voto masivo de reprobación a la Casa Blanca.
Expertos argumentan que un cambio real en este rubro sólo puede lograrse si hay un giro en el debate sobre migración. “El sentimiento contra extranjeros no es específico sólo a un partido. La razón por la cual estas políticas de Trump fueron tan fácilmente implemen-tadas es que realmente no eran tan diferentes a las del otro lado”, indicó a La Jornada Javier O. Hidalgo, director de asuntos públicos de la organización de defensa de inmigrantes RAÍCES. Señaló que como resultado de esta elección, es posible que las medidas más extremas podrían ser moderadas.
En comentarios este miércoles, Talarico identificó a la inmigración como un rubro en que podría trabajar con Trump para promover otro tipo de solución. “Creo que intentar aprobar una reforma integral en este tema que incluya seguridad fronteriza” podría lograrse.
A la estación de radio local WFMD, señaló que en torno a la seguridad fronteriza el presidente “ha hecho una labor mejor que el gobierno anterior”. La plataforma electoral de Talarico establece que una reforma integral debe incluir una ruta hacia la legalización de indocumentados que han vivido en el país por mucho tiempo.
Sin embargo, ni reforma migratoria, ni programa de salud universal ni condena a Israel están en la agenda de los líderes actuales del Partido Demócrata.
La disputa entre demócratas sobre esa agenda es la próxima gran batalla en Washington, con otra menos importante que ya se desató entre republicanos sobre quién tiene la culpa de una de las más grandes derrotas políticas en la historia reciente del país.
Por ahora, tal vez se puede resumir la coyuntura nacional poselectoral así: Trump decía que deseaba un cambio de régimen en Teherán y en La Habana, pero sólo lo logró en Estados Unidos.
Jim Cason y David Brooks, corresponsales
05 de noviembre de 2026 08:04
Austin. La rebelión popular del martes, que permitió a los demócratas lograr mayorías en las dos Cámaras del Congreso de Estados Unidos con márgenes no vistos en décadas, fue impulsada por una nueva generación de candidatos que se enfocaron no en una lucha partidista, sino en los costos de la vida para familias trabajadoras, a frenar la corrupción y el imperio de milmillonarios, repudiar la persecución de inmigrantes y expresar su hartazgo con las políticas de siempre.
“Esto fue más grande que los partidos Demócrata o Republicano. Texanos de todas las esquinas de nuestro estado demandaron un cambio y éste está en camino”, declaró James Talarico, el recién elegido senador demócrata por Texas en entrevista con ABC News. En otra conversación con CNN, añadió: “nos enviaron a Washington para reducir costos, extirpar la corrupción y encarrilar de nuevo esta economía; ese debe ser nuestro enfoque”. Reiteró que “acabamos de comprobar que todo el dinero del mundo no pudo contra Texas”, al recordar que el hombre más rico, Elon Musk, no logró comprar esa curul en el Senado para el aspirante republicano.
La gobernadora electa demócrata de Texas, Gina Hinojosa, fue calificada de la integrante “más liberal” de la Cámara baja del Congreso estatal en 2019, pero en una entrevista con The New York Times descartó la etiqueta de progresista. “Pienso que populista es lo del momento y la lucha actual en nuestro país… el populismo se trata de poder económico”, afirmó.
Agregó que “en el pasado evaluábamos la política de izquierda contra derecha, simplemente no creo que esas etiquetas sean aplicables en este momento de nuestra historia política cuando la situación están tan en contra de la gente trabajadora en este país. Si tuviera que optar por una etiqueta, sería el populismo económico, lo cual se encuentra enraizado en nuestra historia texana”.
”Ya no habrá más de lo mismo”
Ese enfoque y sus reflexiones no fueron limitados a Texas, sino una parte central de lo que se ha calificado de sismo electoral en el país. Se trata de un mensaje no sólo para el mandatario Donald Trump y los republicanos, sino para la cúpula demócrata también.
Mientras los líderes nacionales del Partido Demócrata realizaron conferencias en Washington para festejar los logros de sus candidatos, Talarico y otros legisladores electos, que son parte de la “ola azul”, dejaron claro en distintas partes del país que no llegarán a la capital para continuar con más de lo mismo, ni que tienen la intención de obedecer los deseos de los donantes ricos y los comités de acción política que han definido la agenda de su partido por tanto tiempo.
Más bien, varios de los nuevos legisladores se han comprometido a sacar el dinero de la política.
El enfoque sobre las injusticias económicas y los costos de la vida son parte de un mensaje que llevó a muchos de los recién elegidos al triunfo. El nuevo senador de Michigan, Abdul el Sayed, anotó que los republicanos realizaron una campaña sucia, pero que “podrían estar apuntando hacia mi nombre y mi fe, pero todos sabemos que no son la razón por la cual no pueden pagar la gasolina”.
El combate contra los milmillonarios
Aunque su religión y su severa crítica al genocidio en Gaza fueron frecuentemente utillizados para definirlo por medios y sus opositores, incluyendo al presidente, El Sayed mantuvo su mensaje de mejorar la condición económica de la gente en su estado, frenar la compra de elecciones por milmillonarios y mejorar los servicios de salud para las mayorías.
Sondeos a votantes indicaron que la ola de participación en varias contiendas claves alrededor del país, muchos republicanos que antes votaron por Trump, lo hicieron esta vez por el candidato demócrata y fue así porque se enfocó en el tema económico, informó el analista electoral Nate Cohn a The New York Times.
Según analistas, la clave del resultado extraordinario de la elección fue que los candidatos demócratas ofrecieron una respuesta, como populistas económicos, a la ira sobre las condiciones económicas y el costo de la vida del electorado.
Las sorprendentes y, en algunos casos, asombrosas victorias de candidatos demócratas en bastiones republicanos, como Kansas, Iowa y Carolina del Sur, fueron resultado de ese enfoque en el alto costo de la vida y la condena a la avaricia empresarial.
Las raíces de estos triunfos pueden ser rastreadas en el mensaje consistente del senador independiente Bernie Sanders, señaló la veterana organizadora sindical RoseAnn DeMoro, ex líder del gremio nacional de enfermeras National Nurses United.
“Gracias Bernie Sanders por trabajar dando todo tu corazón para cambiar nuestro país. Tu vista de largo plazo debería ser muy gratificante hoy”, resaltó.
Sanders no descansó el día después de la elección y en un mensaje a sus seguidores argumentó: “el Partido Demócrata tiene que someterse a una reforma fundamental e inmediata. La política y políticas del estatu quo ya no son suficientemente buenas. Esta organización política debe responder a las necesidades urgentes de la gente trabajadora de este país, no a los ricos contribuyentes de campaña. Con su retorno al poder, ya no puede ignorar las crisis económicas y políticas que enfrenta la mayoría de nuestro pueblo” y advirtió que si no atiende esto “su regreso al poder será de vida corta”.
El repudio a las redadas
Además del tema económico, en lugares tan diversos como Maine y Texas, votantes comentaron a La Jornada que las tácticas brutales y violentas de las redadas antimigrantes y las condiciones de detención ordenadas por el gobierno de Trump también nutrieron el voto masivo de reprobación a la Casa Blanca.
Expertos argumentan que un cambio real en este rubro sólo puede lograrse si hay un giro en el debate sobre migración. “El sentimiento contra extranjeros no es específico sólo a un partido. La razón por la cual estas políticas de Trump fueron tan fácilmente implemen-tadas es que realmente no eran tan diferentes a las del otro lado”, indicó a La Jornada Javier O. Hidalgo, director de asuntos públicos de la organización de defensa de inmigrantes RAÍCES. Señaló que como resultado de esta elección, es posible que las medidas más extremas podrían ser moderadas.
En comentarios este miércoles, Talarico identificó a la inmigración como un rubro en que podría trabajar con Trump para promover otro tipo de solución. “Creo que intentar aprobar una reforma integral en este tema que incluya seguridad fronteriza” podría lograrse.
A la estación de radio local WFMD, señaló que en torno a la seguridad fronteriza el presidente “ha hecho una labor mejor que el gobierno anterior”. La plataforma electoral de Talarico establece que una reforma integral debe incluir una ruta hacia la legalización de indocumentados que han vivido en el país por mucho tiempo.
Sin embargo, ni reforma migratoria, ni programa de salud universal ni condena a Israel están en la agenda de los líderes actuales del Partido Demócrata.
La disputa entre demócratas sobre esa agenda es la próxima gran batalla en Washington, con otra menos importante que ya se desató entre republicanos sobre quién tiene la culpa de una de las más grandes derrotas políticas en la historia reciente del país.
Por ahora, tal vez se puede resumir la coyuntura nacional poselectoral así: Trump decía que deseaba un cambio de régimen en Teherán y en La Habana, pero sólo lo logró en Estados Unidos.
Sheinbaum: racismo y redadas migrantes de Trump contribuyeron a que latinos dieran su voto a los demócratas
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EU Alma E. Muñoz y Lilian Hernández
05 de noviembre de 2026 09:52
Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbuam Pardo consideró que el racismo y las redadas contra migrantes que ha hecho la administración del presidente Donald Trump contribuyeron para que los latinos votaran el martes pasado por el Partido Demócrata.
“Sí, es muy probable”, afirmó durante su conferencia de prensa, al preguntarle sobre el tema.
Indicó que “recientemente han estado saliendo análisis de quién votó por qué partido político (en Estados Unidos), y mucho voto latino, entre ellos de origen mexicano, que habían votado por Trump en 2024, ya no votaron por el Partido Republicano, votaron por el Partido Demócrata”.
Y sí, “es muy probable, no tengo el dato, pero es como lógico pensar que algo que influyó para que las y los latinos que tienen derecho a votar en Estados Unidos lo hicieron ahora por el Partido Demócrata, y tuviera que ver con este racismo y al mismo tiempo redadas contra personas por su color de piel y por su origen étnico”, afirmó.
Cientos de miles toman de nuevo las calles de Francia
Aboga Macron por coalición sin extremos políticos rumbo a comicios de 2027
▲ Policías antidisturbios arrestan a manifestantes en la ciudad de Lille.Foto Afp
Afp, Europa Press, Xinhua y Sputnik
Periódico La Jornada Viernes 6 de noviembre de 2026, p. 21
París. Alrededor de 600 mil trabajadores en huelga –casi 10 por ciento de los funcionarios públicos– y estudiantes se manifestaron ayer en Francia contra el encarecimiento del costo de la vida y para exigir un salario digno. Según estimaciones de los organizadores, se movilizaron en total un millón 600 mil participantes; de ellos, 448 fueron detenidos por las autoridades.
En algunas ciudades, las protestas fueron reprimidas con gases lacrimógenos, cañones de agua y granadas aturdidoras de luz y sonido, que producen ceguera y sordera temporal, tras el despliegue de 70 mil agentes policiales en todo el país.
En París, donde lugares turísticos emblemáticos como la Torre Eiffel y el museo del Louvre permanecen cerrados, se registraron enfrentamientos entre inconformes y policías.
Al cierre de esta edición, la Plaza de la Nación seguía llena de manifestantes mientras uniformados bloqueaban el acceso a las estatuas de la fuente central.
Previo al inicio de las movilizaciones, al igual que en otras ocasiones, jóvenes músicos-activistas de la orquesta del Nuevo Mundo interpretaron La Marcha imperial de Star Wars en la Plaza de la República de la capital.
“Por fin un día de alianza entre la juventud y los sindicatos”, subrayó la orquesta, cuyo objetivo fue “brindar fuerza para paralizar el país mediante la música”.
El ministerio del Interior informó que se produjeron 430 incidentes –frente a 227 del 31 de octubre y 289 del 24 de octubre– con 448 detenciones, 53 miembros de las fuerzas de seguridad heridos y 86 intervenciones por incendios en todo el territorio.
Los sindicatos demandan una revalorización del salario mínimo interprofesional y un aumento general de los sueldos; asimismo, exigen mayor equidad fiscal y la preservación de los servicios públicos, cuyo deterioro vienen denunciando. También apoyan a los estudiantes de liceo (preparatoria) que reclaman, desde septiembre, mejores condiciones de estudio.
“Nada nos detendrá”
“Nada nos detendrá. Lo único que pondrá fin a la movilización es la respuesta a las reivindicaciones”, aseguró la líder de la Central General de Trabajadores, Sophie Binet.
En este contexto, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció una “conferencia social” con sindicatos y organizaciones empresariales para el próximo lunes, con el objetivo de “dar respuesta a las cuestiones de poder adquisitivo y salarios”.
En el marco de la crisis, el presidente francés, Emmanuel Macron, abogó por una coalición desde la centroizquierda hasta la derecha para la próxima elección presidencial de 2027.
Macron “no se resigna a un duelo” entre la ultraderechista Marine Le Pen, a quien los sondeos ubican en primer lugar de preferencias electorales, y el líder de izquierda radical, Jean Luc Mélenchon, aseguró a Afp un interlocutor habitual del presidente centroderechista, que pidió el anonimato al confirmar informaciones publicadas en la prensa local.
El jefe de Estado abogaría por una “lógica de coalición” desde el candidato socialdemócrata Raphaël Glucksmann hasta el aspirante derechista liberal David Lisnard, y dejaría fuera a los candidatos de izquierda y de extrema derecha.
Tanto Lisnard como Glucks-mann rechazaron ayer cualquier acercamiento con lo que llamaron el “macronismo”.
