jueves, 5 de noviembre de 2026

Sánchez llama a defender el multilateralismo y la legalidad internacional; inaugura la Cumbre Iberoamericana.

El presidente de España, Pedro Sánchez, inauguró la trigésima Cumbre Iberoamericana a la que asisteron presidente de distintas corrientes políticas. 
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Armando G. Tejeda, corresponsal
04 de noviembre de 2026 14:53
Madrid. La trigésima Cumbre Iberoamericana (CI) fue inaugurada en el Teatro Real Madrid, en una ceremonia presidida por los reyes de España, Felipe VI y Letizia, y el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, quien en su primer discurso hizo una defensa del multilateralismo y la legalidad internacional, al advertir que “vivimos un tiempo en el que demasiados países han llegado a la conclusión desafortunada de que, para protegerse, hay que cerrar fronteras, levantar muros, reducir cooperación, contemplar al resto del mundo como una amenaza en vez de una oportunidad. Debemos hacer lo contrario, debemos abrirnos y ser sembradores de paz”.
Al foro, que se celebra cada dos años, acudieron representantes de 22 países, entre ellos diez jefes de Estado y de gobierno. El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, acudió en representación de México.
Hace 35 años, en Guadalajara, nació la primera CI con el propósito de unir a una comunidad que hoy en día habitan 700 millones de personas. Desde entonces la influencia y la fuerza de este foro se ha ido mermando, hasta el punto de que al anterior encuentro, que se celebró en Cuenca, Ecuador, en el 2024, sólo acudieron cuatro jefes de Estado y de gobierno. De ahí que el gobierno español asumió el reto de “relanzarla” para intentar recuperar su espíritu y fuerza originarios.
Durante esta Cumbre también se está constatando el auge de la derecha y la extrema derecha en el bloque, con una amplía mayoría de jefes de Estado y de gobierno de esta ideología en la sesión inaugural, entre ellos el salvadoreño Nayib Bukele, el chileno José Antonio Kast, el hondureño Nasry Asfura, el costarricense Rodrigo Chaves, el ecuatoriano Daniel Noboa y el dominicano Luis Abinader, además del vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, hombre de confianza del presidente Abelardo de la Aspriella.
El argentino Milei, que había confirmado su presencia, al final no asistió al acto a pesar de haber llegado con tiempo a Madrid y como gesto de protesta por no haber recibido respuesta a una petición para mantener una reunión con el monarca español. En su última visita a Madrid, Milei insultó a Pedro Sánchez llamándole “ladrón” y “corrupto”.
Presencia de la izquierda progresista
Los países con un gobierno progresista o de izquierda que estuvieron presentes con sus respectivos mandatarios fueron sólo tres: el presidente español y los de Bolivia y Guatemala, Luis Arce y Bernardo Arévalo, respectivamente. Tanto la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, como el de Brasil, Luis Inazio Lula da Silva, no pudieron acudir y fueron las ausencias más lamentadas. Como invitados especiales asistieron Antonio Guterres, secretario general de la ONU, y Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo.
Por esas diferencias ideológicas tan marcadas, la Declaración Final será de un acuerdo de mínimos en la que no habrá un pronunciamiento en contra de las deportaciones masivas de la administración Trump o un gesto de respaldo a Cuba y Venezuela ante la amenaza de una intervención militar por parte de Estados Unidos (EU).
En cambio sí se incluirán otros asuntos, como la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil, la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica, la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial y la Carta Iberoamericana de Cuidados y Apoyos. Y que en estos momentos son meras declaraciones de intenciones que aspiran a convertirse algún día en una realidad tangible.

Tribunal penal de Argentina habilita revisión de causa sobre criptomoneda promocionada por Milei
El presidente de Argentina, Javier Milei. 
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Sputnik
04 de noviembre de 2026 12:31
Buenos Aires. La Cámara Federal de Casación Penal de Argentina, el máximo tribunal penal del país, habilitó la revisión judicial sobre la promoción por parte del presidente Javier Milei de una criptomoneda, $Libra, que causó pérdidas millonarias a miles de inversores en febrero de 2025.
“Casación habilitó una nueva revisión judicial de la causa $Libra y dos damnificados podrán insistir para ser querellantes”, informaron fuentes judiciales a la Agencia Sputnik este miércoles.
Por mayoría, la sala II de Casación aceptó el recurso de queja presentado por tres inversores, Martín Romeo, Vladislav Lapchenko y Sviatlana Krasutskaya, que ahora tendrán la oportunidad de ser reconocidos como querellantes en la causa que cerró el 23 de octubre el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, al sobreseer al presidente argentino y a su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Estos tres denunciantes habían solicitado intervenir en el expediente como parte acusadora, pero encontraron el rechazo del titular del Juzgado Federal número 8, decisión que luego fue confirmada en segunda instancia por la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal Correccional Federal.
Con esta resolución, en la que el camarista Guillermo Yacobucci mostró su disidencia, Casación permite que se revise el cierre del expediente, cuyo archivo también solicitó la fiscalía interviniente en primera instancia.
Al fundamentar su fallo, el juez de Casación Alejandro Slokar consideró que los cuestionamientos de los denunciantes podían ser encuadrados dentro de las causales previstas para habilitar la revisión de la causa.
“Adhiero a la solución propuesta, teniendo en consideración que se ha alegado cuestión federal suficiente para habilitar la instancia”, expresó la camarista Ángela Ledesma, tercera integrante del tribunal penal.

Calificadoras: déficit y deuda pública
Orlando Delgado Selley
Mientras la economía mexicana da muestras de que avanza mejor de lo esperado, tres agencias calificadoras internacionales han decidido que la deuda mexicana tenga una calificación más baja y una cuarta mantuvo la calificación crediticia, pero cambió la perspectiva de estable a negativa. En los cuatro casos, esta degradación nos acerca a perder el grado de inversión. Perderlo significa que el costo del endeudamiento de la deuda soberana, es decir, las emisiones de deuda del gobierno mexicano en el extranjero, tendrían que pagar una tasa mayor, e inmediatamente después, las emisiones de deuda de las empresas privadas mexicanas también tendrían que pagar una tasa de interés mayor en los mercados internacionales.
Las calificadoras fundamentan la degradación de la deuda mexicana en tres razones: primero, el bajo ritmo de crecimiento económico; segundo, un déficit fiscal todavía superior a 4 por ciento del PIB, junto con la decisión gubernamental de reducirlo, pero gradualmente; tercero, el tamaño de la deuda pública medida como proporción del PIB. Las calificadoras aceptan que las finanzas públicas permanecen bajo control gubernamental, pero difieren de las decisiones de política económica para los cuatro años siguientes.
En efecto, la economía crece muy poco y, de acuerdo con las estimaciones del gobierno, seguirá en esas condiciones los siguientes cuatro años. Crecemos poco porque la inversión pública y privada se han mantenido en niveles bajos. El gobierno ha decidido dedicar cerca de 10 por ciento de su gasto en 2027 para los proyectos de inversión incluidos en el Plan México. La inversión extranjera ha respondido. Hace falta que respondan los inversionistas mexicanos. Si no lo hacen, la mediocridad del crecimiento persistirá.
Fiscalmente, el gobierno mantiene una política responsable: en 2027 el déficit como proporción del PIB cerrará en 4.1 por ciento y se reducirá a 3.9 por ciento en 2027, 3.7 en 2028, 3.6 en 2029 y 3.4 en 2030. En los Criterios Generales de Política Económica para 2027, Hacienda mostró su estimación del saldo total de la deuda pública en esos mismos años: 55 por ciento del PIB en 2027, 55.6 en 2028, 56.1 en 2029 y 56.4 en 2030. Las calificadoras y los empresarios mexicanos piensan que es necesario reducir más rápidamente el déficit para “estabilizar” la deuda pública total en un nivel de alrededor de 50 por ciento del PIB. El gobierno ha respondido que su programa de consolidación fiscal está decidido, por lo que los datos de déficit y de deuda están resueltos.
Un dato fundamental de estos compromisos fiscales es que establece el déficit como proporción del PIB, por lo que el crecimiento esperado de la economía es decisivo. El gobierno estima que entre 2027 y 2030 la economía crecerá 2 por ciento anual, que es una tasa de crecimiento reducida. La composición del gasto público muestra, en grueso, que cerca de 10 por ciento se dedica a programas sociales, otro 10 por ciento a inversión pública y el otro 80 por ciento es el gasto irreductible. La posibilidad de reducir más rápido el déficit, como lo plantean las calificadoras, pasaría por reducir el gasto social y/o reducir la inversión pública. En el primer caso, la decisión es que el gasto social es intocable, por tanto, la única variable que posibilitaría reducir el déficit sería la inversión pública, lo que afectaría la tasa de crecimiento de la economía.
Sin embargo, hay otra posibilidad para que se redujera más rápido el déficit: que la economía creciera no a 2 por ciento anual, sino a 2.5 o 3 por ciento. La variable fundamental para lograr este mayor crecimiento es la inversión privada. Sabemos que la inversión extranjera ha venido registrando cifras récord. La inversión de los empresarios mexicanos, por el contrario, registra cifras lejanas respecto a lo que se requeriría para lograr un crecimiento económico mayor. Perder el grado de inversión significa que todas las nuevas emisiones de deuda mexicana pagarían una sobretasa de interés. El gobierno ha reducido la deuda externa. En septiembre representó 20 por ciento del total y se espera que se reduzca en los siguientes años. De modo que el encarecimiento de la deuda soberana sería manejable para el gobierno, pero a las empresas mexicanas que colocan emisiones de deuda en el extranjero les afectaría la pérdida del grado de inversión.
Los empresarios mexicanos han expresado de diversas maneras su resistencia a concretar proyectos de inversión aludiendo a problemas de confianza. Luego de ocho años de gobiernos de Morena es claro que no existe posibilidad de que esa fuerza política se proponga medidas contra su patrimonio. No ha planteado ni siquiera hacer una reforma fiscal, como la que señalan hasta los organismos financieros internacionales. Ha llegado el momento en que su desconfianza ante este gobierno les signifique costos financieros adicionales.
odselley@gmail.com

Europa: el retorno de la revolución social
Manifestantes se movilizan en calles europeas en medio del descontento por las condiciones económicas y sociales. Foto Ap   Foto autor
Claudio Albertani
05 de noviembre de 2026 00:03
Tengo dos pasiones: la fanfarria y la revolución,
las huelgas y los sabotajes,
las ZAD y las manifestaciones espontáneas.
Tengo dos pasiones: la fanfarria, la revolución,
resistamos, hagamos realidad el sueño,
¡que la tierra entera se levante!
Himno de la revuelta estudiantil
Nadie lo había previsto. La televisión, los partidos políticos y los grandes periódicos no tienen otra explicación que la denostación, pero los hechos hablan por sí solos. Los liceos empezaron a movilizarse a mediados de septiembre con demandas estrictamente educativas. 
Frente al deterioro de las escuelas, la falta de profesores y el hacinamiento, pedían más presupuesto. Macron –el rey sin corona, responsable del desmantelamiento de los servicios públicos y, particularmente, del desastre educativo– los reprimió con extrema dureza. Antes lo había hecho con los chalecos amarillos (2018-2020), la ZAD –Zona a Defender– de Notre-Dame-des-Landes (2018), las protestas por las pensiones (2019-2020 y 2023), los ecologistas de Sainte-Soline (2023), y las revueltas en los suburbios tras el asesinato de Nahel Merzouk por parte de la policía en Nanterre (2023), sin olvidar las movilizaciones contra el genocidio en Palestina.
Creía salirse con la suya, pero el 17 de octubre la manifestación contra el costo de la vida –convocada semanas antes por sindicatos, asociaciones vecinales y partidos de izquierda– se convirtió en otra cosa: a las 11 de la mañana, la Place de la République estaba llena y no se podía entrar. El recorrido de tres kilómetros y medio hasta la Place de Clichy desbordó calles y bulevares: marcharon más de 100 mil personas; 400 mil en el resto de Francia.
Explotó, acto seguido, la cólera de los jóvenes: se habla de 3 mil comercios dañados y mil detenciones; 8 mil en toda Francia desde el principio del movimiento. Las fotografías de la torre del palacio municipal de Limoges en llamas dieron la vuelta al mundo. El lunes 19, el Louvre –el museo más famoso del mundo– no abrió sus puertas: las estudiantes bloquearon los accesos al grito de “dinero para la cultura, no para las guerras”. Francia, no lo olvidemos, ha invertido cerca de 8 mil millones de euros en la impopular guerra de Ucrania.
Impresiona ver cómo los estudiantes se han adueñado del espacio público. Emocionan su creatividad, el humor, las orquestas callejeras, las fanfarrias, sus bailes y su teatro. La inteligencia colectiva no tiene prejuicios: echa mano incluso de la inteligencia artificial; basta ver el reel de la Pantera Rosa ridiculizando a los policías. Destaca la claridad política de los estudiantes: explican sus razones con lucidez e ironía. Entonan La Internacional, Bella Ciao, El pueblo unido jamás será vencido y La Marsellesa, rescatada tras un siglo de nacionalismo rancio.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, cree tener la solución: toques de queda parciales y prohibición de concentrarse a partir de las ocho de la noche en los centros históricos y los suburbios conflictivos. No va a funcionar: esto no tiene precedentes. Leo en un blog del movimiento: “¡Al basurero de la historia esos pájaros de mal agüero que daban por arruinada a una generación a causa de las redes sociales y la IA!”. Es verdad. Además, las reivindicaciones de los estudiantes son igualitarias: piden educación y cultura, pero también una vida mejor para todos (https://tinyurl.com/mx223ed3).
Ese mismo fin de semana Milán ardió durante dos noches; Turín y Bolonia registraron severos disturbios. Inmediatamente, los medios corporativos pusieron el grito en el cielo argumentando que el “malvado” Putin estaba detrás de los facinerosos. Pero el escenario era similar al de Francia: adolescentes hartos de tanta injusticia saquearon tiendas de moda. Algunos regalaron prendas a personas en situación de calle. Completamente desbordados, los policías confesaron que no sabían cómo lidiar con estos “sujetos inéditos”. Una explicación plausible se encuentra en el Manifiesto del Movimiento 17 de Octubre, difundido vía Instagram y Telegram: “Somos jóvenes hartos de esperar; no nos representa nadie. Nos representamos solos. No confiamos en la política institucional; los partidos institucionales y los sindicatos forman parte del mismo Estado al que nos oponemos. Necesitamos algo nuevo” (bit.ly/4dTeH3M).
En respuesta, la neofascista Giorgia Meloni inventó el delito de “participación violenta en manifestación” –hasta cinco años de cárcel por sumarse a un grupo de cinco o más personas–, extendió el arresto preventivo a los menores de edad y exigió que los padres paguen por los daños causados por sus hijos: ser adolescente es ahora un indicio de delito. Y desplegó quinientos paracaidistas en Milán para reforzar el contingente militar.
Las protestas no se limitan a Francia e Italia. En España, el trágico caso del desalojo de María del Carmen Abascal Martín (Maricarmen) ha detonado una histórica ola de indignación popular. En Portugal, las calles de las principales ciudades se llenan de manifestaciones por la falta de vivienda. Albania es el caso menos documentado, aunque no por ello de menor importancia: un movimiento cívico contra la corrupción y contra un desarrollo turístico de lujo vinculado a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, se ha transformado en un factor de movilización nacional hasta ahora desconocido.
Todo esto desconcierta. De París a Tirana, se respira la misma alegría irreverente. Quienes pontificaban sobre una generación embrutecida por las pantallas –y desde el poder la tildaban de apolítica– se topan hoy con lo contrario: una politización extrema que no pasa por las urnas, sino por el cuerpo, la calle y el humor. La revolución social no regresa como doctrina ni como programa, sino como experiencia: la idea de que otra vida es posible aquí y ahora y la firme decisión de vivirla en común. Enhorabuena.
Posdata: dedico estas palabras a la memoria de Raoul Vaneigem, incansable profeta de las pasiones alegres.
*UACM, plantel San Lorenzo Tezonco