Quitaron apoyo al partido de Trump
Dos hijos de migrantes mexicanos serán gobernadores de los estados más grandes por población en EU
▲ Gina Hinojosa, de origen mexicano, se convertirá en la primera gobernadora latina en Texas; se niega a identificarse como progresista, prefiere ser identificada como populista.Foto Ap
▲ Xavier Becerra, también de familia de connacionales, será el primer representante de esa minoría en dirigir el destino de California en más de un siglo; es considerado un “pragmático cauteloso”.Foto Ap
▲ Adam Hamilton se impuso en Kansas, un bastión republicano, gracias al apoyo de los latinos.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Jueves 5 de noviembre de 2026, p. 4
Austin. Un hijo y una hija de inmigrantes mexicanos fueron elegidos para ser los próximos gobernadores de los dos estados más grandes por población de Estados Unidos; además, el voto de latinos jugó un papel decisivo en la derrota de políticos conservadores en más de media docena de estados y con ello del partido del presidente Donald Trump en las elecciones intermedias.
Xavier Becerra, un político de larga trayectoria y que será el nuevo gobernador de California –el primer latino en más de un siglo en ese puesto– es considerado un “pragmático” cauteloso que no se identifica como progresista.
En tanto, Gina Hinojosa, quien será la primera gobernadora latina de Texas al inicio fue renuente para volverse política y aclara que prefiere ser identificada como “populista” (en el sentido estadunidense de defender al pueblo contra los poderosos intereses) en lugar de “progresista”, aunque sí tuvo el historial más liberal entre los integrantes de la Cámara baja estatal.
La elección de ambos es otro indicio de la presencia política de la minoría mexicana y el crecimiento de lo que llaman “poder café”. Los votantes latinos ahora son uno de cada seis personas con derecho a voto a escala nacional, según Pew Research Center.
En Texas, uno de cada cuatro votantes que participaron en las urnas el martes eran latinos y varios analistas políticos locales informaron a La Jornada que el sufragio de esa minoría ofreció el margen de victoria para Hinojosa y para el senador electo demócrata James Talarico.
El avance de la mayor minoría
El contraste con lo ocurrido hace sólo dos años es dramático. En 2024, los votantes latinos, particularmente los de la región fronteriza, constituyeron el margen de victoria que ayudó a Trump a ganar ese estado en la elección presidencial.
Pero los sondeos a boca de casilla este martes en el condado Starr en el Valle del Río Grande indica que los votos latinos giraron 72 puntos a favor de los demócratas para brindar apoyo a Talarico de más de 50 puntos.
En el voto adelantado en Texas, el grupo más grande de nuevos votan-tes en la elección de 2026 era latino, particularmente jóvenes y mujeres.
A escala nacional en 2024, Trump ganó condados de mayoría latina por 5 puntos, según un análisis de The Washington Post. Este año, ese voto se modificó en 28 puntos para candidatos demócratas al Senado.
Aun en estados como Kansas, donde los latinos sólo representan 5 por ciento de la población con derecho al voto, el giro de votantes de esa minoría que apoyaron a Trump en 2024 se marcó con tres de cada cuatro apoyando ahora al candidato demócrata al Senado, Adam Hamilton, un factor clave en su cerrado triunfo.
Un cambio parecido ayudó en Carolina del Norte al demócrata Roy Cooper a triunfar para ser el primer senador de ese partido en representar a ese estado en 10 años.
En el Congreso, los integrantes del caucus hispano de la Cámara baja se incrementará con 10 nuevos miembros elegidos en estos comicios legislativos, llegando a un total de más de 50 diputados, el número más alto en su historia.
Austin. Un hijo y una hija de inmigrantes mexicanos fueron elegidos para ser los próximos gobernadores de los dos estados más grandes por población de Estados Unidos; además, el voto de latinos jugó un papel decisivo en la derrota de políticos conservadores en más de media docena de estados y con ello del partido del presidente Donald Trump en las elecciones intermedias.
Xavier Becerra, un político de larga trayectoria y que será el nuevo gobernador de California –el primer latino en más de un siglo en ese puesto– es considerado un “pragmático” cauteloso que no se identifica como progresista.
En tanto, Gina Hinojosa, quien será la primera gobernadora latina de Texas al inicio fue renuente para volverse política y aclara que prefiere ser identificada como “populista” (en el sentido estadunidense de defender al pueblo contra los poderosos intereses) en lugar de “progresista”, aunque sí tuvo el historial más liberal entre los integrantes de la Cámara baja estatal.
La elección de ambos es otro indicio de la presencia política de la minoría mexicana y el crecimiento de lo que llaman “poder café”. Los votantes latinos ahora son uno de cada seis personas con derecho a voto a escala nacional, según Pew Research Center.
En Texas, uno de cada cuatro votantes que participaron en las urnas el martes eran latinos y varios analistas políticos locales informaron a La Jornada que el sufragio de esa minoría ofreció el margen de victoria para Hinojosa y para el senador electo demócrata James Talarico.
El avance de la mayor minoría
El contraste con lo ocurrido hace sólo dos años es dramático. En 2024, los votantes latinos, particularmente los de la región fronteriza, constituyeron el margen de victoria que ayudó a Trump a ganar ese estado en la elección presidencial.
Pero los sondeos a boca de casilla este martes en el condado Starr en el Valle del Río Grande indica que los votos latinos giraron 72 puntos a favor de los demócratas para brindar apoyo a Talarico de más de 50 puntos.
En el voto adelantado en Texas, el grupo más grande de nuevos votan-tes en la elección de 2026 era latino, particularmente jóvenes y mujeres.
A escala nacional en 2024, Trump ganó condados de mayoría latina por 5 puntos, según un análisis de The Washington Post. Este año, ese voto se modificó en 28 puntos para candidatos demócratas al Senado.
Aun en estados como Kansas, donde los latinos sólo representan 5 por ciento de la población con derecho al voto, el giro de votantes de esa minoría que apoyaron a Trump en 2024 se marcó con tres de cada cuatro apoyando ahora al candidato demócrata al Senado, Adam Hamilton, un factor clave en su cerrado triunfo.
Un cambio parecido ayudó en Carolina del Norte al demócrata Roy Cooper a triunfar para ser el primer senador de ese partido en representar a ese estado en 10 años.
En el Congreso, los integrantes del caucus hispano de la Cámara baja se incrementará con 10 nuevos miembros elegidos en estos comicios legislativos, llegando a un total de más de 50 diputados, el número más alto en su historia.
Rebelión contra las élites rompe dominio de Trump y de las cúpulas partidistas de Estados Unidos
Votantes en todo Estados Unidos decidieron el control de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones intermedias de 2026. Foto Ap Foto autor
Jim Cason y David Brooks, corresponsales
04 de noviembre de 2026 20:39
Austin. La rebelión populista del martes que llevó a los demócratas a gozar de mayorías en las dos cámaras del Congreso con márgenes no vistos en décadas fue impulsada por una nueva generación de candidatos políticos que se enfocaron no en una lucha partidista sino en los costos de la vida para familias trabajadoras, frenar la corrupción política y el imperio de milmillonarios, repudiar la persecución de inmigrantes y expresar su hartazgo con las políticas de siempre.
“Esto fue más grande que el Partido Demócrata o el Partido Republicano. Texanos de todas las esquinas de nuestro estado demandaron un cambio, y ese cambio está en camino”, declaró James Talarico, el recién electo senador demócrata por Texas en entrevista con ABC News.
En otra con CNN, añadió, “nos enviaron a Washington para reducir costos, extirpar la corrupción, y encarrilar de nuevo esta economía, y ese debe ser nuestro enfoque”. Reiteró que “acabamos de comprobar que todo el dinero en el mundo no pudo contra Texas”, al recordar que el hombre más rico del mundo, Elon Musk, no logró comprar esta curul del Senado para su contrincante republicano.
La gobernadora-electa demócrata de Texas, Gina Hinojosa, fue calificada como la integrante “más liberal” de la cámara baja del congreso estatal en 2019, pero en una entrevista con el New York Times, descartó la etiqueta de liberal o progresista. “Pienso que populista es lo del momento y de la lucha en este momento de nuestro país… populismo se trata de poder económico”, afirmó.
Agregó que “en el pasado evaluábamos la política de izquierda contra derecha, y simplemente no creo que esas etiquetas sean aplicables en este momento de nuestra historia política. Las cosas están tan en contra de la gente trabajadora en este país. Si tuviera que optar por una etiqueta, sería el populismo económico, lo cual está enraizado en nuestra historia texana”.
Ese enfoque y mensajes no fueron limitados a Texas, sino una parte central de lo que se está calificando de sismo electoral en este país. Y es un mensaje no sólo para el mandatario y los republicanos, sino para la cúpula demócrata también. Mientras los líderes nacionales del Partido Demócrata realizaron conferencias de prensa en Washington festejando los logros de sus candidatos y describiendo su agenda, Talarico y otros legisladores-electos que son parte de la “ola azul” alrededor del país dejaron claro que no llegarán a Washington para continuar con más de lo mismo ni que tienen la intención de obedecer los deseos de los donantes ricos y los comités de acción política que han definido la agenda política de su partido por tanto tiempo. Más bien, varios de los nuevos legisladores se han comprometido a sacar el dinero de la política.
El enfoque sobre las injusticias económicas y los costos de la vida son parte de un mensaje que llevó a muchos de los recién electos al triunfo. El nuevo senador de Michigan, Abdul El-Sayed, anotó que los republicanos realizaron una campaña sucia, pero que “podrían estar apuntando hacia mi nombre y mi fe, pero todos sabemos que mi nombre y mi fe no son la razón por la cual no pueden pagar la gasolina”. Aunque su fe musulmana y su severa crítica al genocidio en Gaza fue frecuentemente utillizada para definirlo por medios y sus opositores, incluyendo el presidente, El-Sayed mantuvo su mensaje de mejorar la condición económica de la gente en su estado, frenar a la compra de elecciones por milmillonarios y mejorar los servicios de salud para las mayorías.
Cambio en las preferencias
Sondeos a votantes indicaron que la ola de participación en varias contiendas claves alrededor del país, muchos republicanos que antes votaron por Trump lo hicieron esta vez por el candidato demócrata, y lo hicieron porque los demócratas se enfocaron en el tema económico, informó el analista electoral Nate Cohn al New York Times.
La clave, según analistas, al resultado extraordinario de la elección, es que los candidatos demócratas ofrecieron una respuesta, como populistas económicos, a la ira sobre las condiciones económicas y el costo de la vida del electorado.
Las sorprendentes y, en algunos casos, asombrosas victorias de candidatos demócratas en bastiones republicanos como Kansas, Iowa y Carolina del Sur fueron resultado de ese enfoque en el costo de la vida y la condena a la avaricia empresarial.
Las raíces de estos triunfos pueden ser rastreadas al mensaje consistente del senador independiente Bernie Sanders, señaló la veterana organizadora sindical RoseAnn DeMoro, ex líder del gremio nacional de enfermeras National Nurses United.
“Gracias, Bernie Sanders, por trabajar dando todo tu corazón para cambiar nuestro país. Tu vista de largo plazo debería ser muy gratificante hoy”.
Sanders no descansó el día después de la elección, y en un mensaje a sus seguidores argumentó: “el Partido Demócrata tiene que someterse a una reforma fundamental e inmediata. La política y políticas del estatu quo ya no son suficientemente buenas. El Partido Demócrata debe responder a las necesidades urgentes de la gente trabajadora de este país, no a los ricos contribuyentes de campaña.
Con su retorno al poder, ya no puede ignorar las crisis económicas y políticas mayores que enfrenta la mayoría de nuestro pueblo” y advirtió que si no atiende esto “su regreso al poder será de vida corta”.
El tema migratorio
Además del tema económico, en lugares tan diversos como Maine y Texas, votantes comentaron a La Jornada que las tácticas a veces brutales y violentas de las redadas antimigrantes y las condiciones de detención del gobierno de Trump también nutrieron el voto masivo de reprobación a la Casa Blanca.
Pero analistas argumentan que un cambio real en este rubro sólo puede lograrse si hay un giro en el debate sobre migración. “El sentimiento antimigrante no es específico sólo a un partido. La razón por la cual estas políticas [de Trump] fueron tan fácilmente implementadas es que realmente no eran tan diferentes a las del otro lado”, indicó a La Jornada Javier O. Hidalgo, director de asuntos públicos de la organización de defensa de inmigrantes RAÍCES. Pero señaló que como resultado de esta elección, es posible que las medidas más extremas podrían ser moderadas.
En comentarios este miércoles, Talarico identificó a la inmigración como un rubro en que podría trabajar con Trump para promover otro tipo de solución. “Creo que intentar aprobar una reforma migratoria integral que incluye seguridad fronteriza” podría lograrse, y señaló que en torno a la seguridad fronteriza, “Trump ha hecho una labor mejor que el gobierno anterior”, dijo a la estación de radio local WFMD.
La plataforma electoral de Talarico afirma que una reforma Integral debe que incluir una ruta hacia la legalización para indocumentados que han vivido en el país por mucho tiempo.
Pero una reforma migratoria ni un programa de salud universal ni la condena a Israel están en la agenda de los líderes actuales del partido en el Congreso. La disputa entre demócratas sobre esa agenda es la próxima gran batalla en Washington, con otra menos importante que ya se desató entre republicano sobre quién tiene la culpa de una de las más grandes derrotas políticas en la historia reciente del país.
Por ahora, tal vez se puede resumir la coyuntura nacional poselectoral así: Trump decía que deseaba un cambio de régimen en Teherán y en La Habana, pero sólo lo logró en Estados Unidos.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un recorrido por las obras del salón de baile en el Ala Este de la Casa Blanca.Foto Afp
Con el hundimiento del Trumptanic –que bien puede terminar en juicio político–, como fichas de dominó caerán sus títeres impuestos en América Latina, de tal suerte que el sueño húmedo de la ultraderecha de apropiarse de la región no trascenderá su etapa onírica. Histórica ha sido la paliza que recibió el magnate naranja, pero no debe limitarse al ámbito electoral, sino traducirse en un procedimiento judicial (junto a su pandilla) y de ahí a la cárcel por la innumerable cantidad de barbaridades por él cometidas, comenzando por su coautoría en el genocidio del pueblo gazatí, en particular, y palestino, en general, junto con el infame Benjamín Netanyahu, quien también queda fuera del gobierno israelí, aunque sus eventuales sucesores resultan igual de salvajes que él.
Los candidatos del Partido Demócrata arrasaron en los comicios del pasado martes y, aparentemente, todos contentos. Pero el punto es: ¿qué tan diferente sería el proceder del Poder Legislativo bajo su batuta, y eventualmente, el Ejecutivo en 2028, si antes no cae Trump? La historia de Estados Unidos muestra que no sería mucha en los hechos, prácticamente nula, porque a lo largo de los años tanto demócratas como republicanos han cometido todo tipo de salvajadas en contra de la humanidad, siempre en su insaciable afán de poder, sometimiento y dominio.
Entonces, con la llegada de los azules, y en comparación con los rojos, (de color, no de ideología), ¿realmente cambiaría algo en el tablero interno y en el mundial? ¿Cancelarían la infame cacería de migrantes, la corrupción galopante, el racismo, la xenofobia, el asalto en despoblado, la agresión a terceras naciones, etcétera, etcétera?
Sólo como ejemplos de los demócratas: Harry Truman lanzó dos bombas atómicas sobre Japón, cuando éste ya no representaba peligro alguno; lo hizo para dejar en claro quién dirigía la orquesta. John F. Kennedy llevó ilegalmente a la práctica el bloqueo contra Cuba (originalmente planeado por Dwight D. Eisenhower, republicano) y más de seis décadas después los gobiernos sucesivos –de ambos partidos– han apretado las tuercas al extremo y lo mantienen a pesar del rechazo mundial, así sea sólo en la Asamblea General de la ONU, amén de que intensificó la agresión contra Vietnam y llevó a cabo los golpes de Estado en Irán y Guatemala. Barack Obama, primer presidente afroamericano, bombardeó Libia y facilitó el asesinato de Muamar Kadafi.
Y en la tienda de enfrente, el Partido Republicano, de forma enunciativa y no limitativa, Richard Nixon, Ronald Reagan, George Bush (hijo y padre) y Donald Trump sumaron a su inventario de golpes de Estado, invasiones, agresiones, “intervenciones”, expolio y conexos a Vietnam, Granada, Nicaragua, Panamá, Afganistán, Irak, Irán y las sangrientas dictaduras militares en América del Sur, siempre “en nombre de la democracia”. Y todos, azules y rojos, han quitado y puesto gobiernos y siempre han estado al servicio de los genocidas israelíes. ¿Hasta cuándo?
Entonces, ganaron la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, y apuntan a obtener el triunfo en las próximas elecciones presidenciales, pero ¿son distintos a los republicanos? Parece que no, aunque sí hay que reconocerles que al indecente de Donald Trump le metieron una patada en el trasero, aunque en los hechos la decisión corresponde a los votantes. Y más les vale que reconsideren posiciones, porque el horno mundial no está para bollos.
Quienes sí dejaron sentir su creciente peso electoral fueron las minorías, aunque no tanto en el caso de la primera de ellas, la mexicana-estadunidense. Las gubernaturas de dos estados claves, California y Texas (éste bastión de los republicanos, donde por primera vez una mujer ocupará esa posición), quedaron en manos de políticos de ascendencia mexicana, quienes deberán cumplir con la comunidad que los apoyó y proceder en consecuencia para acabar con la cacería de inmigrantes y promover, desde luego, el fin de ICE. Pero también ganaron posiciones en el Legislativo más mujeres, “latinos”, inmigrantes, afroestadunidenses y un musulmán, con triunfos históricos.
Las rebanadas del pastel
Enfurecido por la tremenda exhibida que le puso Vicente Fox, Luis Carlos Ugalde hace circo, maroma y teatro para intentar zafarse de ella, algo por demás imposible. Como bien dijo ayer la presidenta Claudia Sheinbaum: “¿Qué calidad moral tiene para hablar de democracia? Ninguna”. Y recordó que en 2006 este esperpento fue el articulador del fraude electoral, junto con Fox, el ejecutor, para imponer a Calderón. Y si llegó a ser consejero presidente del IFE fue gracias al PRI y de la mano de Elba Esther Gordillo.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com



