viernes, 23 de octubre de 2026

Voto del noreste de Brasil, entre la gratitud a Lula y el cambio generacional.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un mitin de campaña en Belo Horizonte, Brasil, el 21 de octubre de 2026. Foto Afp   Foto autor
Afp
22 de octubre de 2026 13:24
Vargem Grande. La primera vez que comió hasta saciarse, Walter dos Santos tenía 25 años y el recuerdo de haber visto morir de hambre a varios de sus hermanos en el noreste de Brasil, donde crecieron sin electricidad, educación ni perspectivas.
Aprendió a leer y a escribir y terminó la secundaria a los 32. Hoy, su hija tiene un doctorado en biotecnología y su hijo es agrónomo. Este habitante del estado de Maranhao atribuye todo a una persona: el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.
Para su Quilombo Piqui da Rampa, comunidad afrobrasileña de descendientes de esclavos, Lula es "el padre, la madre y el abuelo".
"Todo lo que nos fue negado, nuestros hijos pueden tenerlo" gracias a sus políticas sociales, dice a la Afp Santos, de 56 años, en su casa pintada de amarillo.
"Aunque digan que es limosna, para nosotros fue una ayuda enorme. Cualquiera que haya pasado hambre sabe que estos programas no pueden darse por sentado".
Su gratitud es reflejo de la fuerte popularidad que mantiene Lula en la región noreste, de la que es oriundo y donde obtuvo casi 64 por ciento en la primera vuelta electoral frente al derechista Flávio Bolsonaro.
Sin embargo, respecto a 2022 perdió más de 250 mil votos, una señal, según expertos, de que los electores empiezan a mirar más allá de los programas sociales para mejorar sus vidas.
A nivel nacional, Lula, de 80 años y en busca de su cuarto mandato no consecutivo, sufrió un revés al quedar segundo frente a Bolsonaro, a quien enfrentará en un reñido balotaje el domingo.
"Una bolita de arroz"
Maranhão se extiende desde la selva amazónica hasta la costa atlántica, donde lagunas color turquesa resplandecen entre las dunas blancas de los Lençóis Maranhenses.
Otrora gran exportador de azúcar y algodón, con una economía basada en el trabajo esclavo, hoy es el estado más pobre de Brasil.
En la ciudad Vargem Grande, los habitantes cuentan que antes de la llegada de Lula al poder en 2003 sobrevivían gracias a la agricultura y al trabajo a cambio de azúcar, tabaco o cachaça.
"Mamá cocinaba un solo kilo de arroz para todos. Se servía apenas una bolita para ella", dice a la Afp Dos Santos, uno de sus 16 hijos.
El paisaje es un gran manto de palmeras de babasú. De sus cocos se extraen semillas para hacer aceite, un trabajo extenuante al que se dedican las mujeres desde hace generaciones.
Maria de Fátima Mendes Ferreira, de 54 años, contó que hace 30 años perdió a su bebé de seis meses, uno de sus nueve hijos, por desnutrición.
"En aquella época no comíamos bien. Trabajábamos todo el día" quebrando cocos, recuerda.
Su esposo, el pescador Antonio Carlos Lima Ferreira, dice que programas como Bolsa Familia -que distribuye dinero a cambio de que las familias vacunen y envíen sus hijos a la escuela- les cambiaron la vida.
La clave es que Lula "tiene un amor genuino por los pobres", sostiene.
Más allá de lo básico
Vitor Hugo Miro, investigador del Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getulio Vargas, afirma que en Maranhao la pobreza -personas con ingresos mensuales inferiores a 775 reales o 154 dólares- cayó de 67 por ciento a 49 por ciento entre 2012 y 2025.
Pero las oportunidades económicas y los empleos de calidad escasean, afirma, y con la expansión de la criminalidad cada vez hay más preocupación con ese tema. Si bien los programas sociales han sido fundamentales, "la gente está empezando a ponderar otras dimensiones de sus vidas al decidir cómo votar", dice Miro.
En Sao Luis, capital de Maranhao, conocida por su arquitectura colonial y sus calles empedradas, Larissa Bianque, de 32 años, es la única de su familia que vota a Flávio Bolsonaro, dice a la Afp.
Aunque buena parte de su familia depende de beneficios como Bolsa Familia, cree que los jóvenes "aspiran a algo más que simplemente la ayuda que cubre las necesidades básicas".
Para los partidarios de Lula, su historia de vida con una niñez en la pobreza absoluta es clave para explicar su popularidad, un motivo de orgullo para una región que suele ser retratada como atrasada y poco educada.
"Es el típico nordestino" y "nunca olvidó sus raíces", dice Zacarias Neto de Moraes, de 58 años, coordinador regional del Partido de los Trabajadores de Lula.
Pero hay "jóvenes que no vivieron la época anterior a Lula, no saben cómo eran las cosas entonces", apunta.

EU anuncia que retira visas a decenas de altos cargos de Colombia y Bolivia
El Departamento de Estado de EU anunció el retiro de visas a más de 60 altos cargos de Colombia y Bolivia por presuntos vínculos con narcotráfico o corrupción. 
Imagen: Canva   Foto autor
AFP
22 de octubre de 2026 13:00
Washington. Estados Unidos retiró este jueves visas a más de 60 altos cargos, funcionarios, exfuncionarios y personalidades de Colombia y Bolivia, supuestamente vinculados a actividades de narcotráfico o corrupción, informó el Departamento de Estado.
El comunicado argumentó que "esta política se dirige a ciudadanos extranjeros que, mediante actividades de corrupción o narcotráfico, socavan gobiernos democráticamente elegidos en nuestro hemisferio, independientemente de su afiliación política".
Entre los 21 afectados en Colombia se encuentra Ricardo Roa Barragán, expresidente de la estatal Ecopetrol y exgerente de la campaña del izquierdista Gustavo Petro, quien lo llevó a la presidencia en 2022.
De los 40 sancionados en Bolivia se encuentra Aldo Ismael Quezada Cerruti, presidente del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, y Rafael Darío López Mercado, diputado nacional de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Protestan en Argentina contra reforma legal que impulsa desalojos exprés
Nueva ley de tierras de Milei
Rechazan intervención de juez en congreso ambiental
▲ Voluntarios del Equipo de Antropología Forense buscan restos de personas desaparecidas durante la dictadura militar en la tierra extraída de una excavación realizada en la base militar La Calera, ubicada en Córdoba.Foto Ap
Stella Calloni   Corresponsal
Periódico La Jornada  Viernes 23 de octubre de 2026, p. 22
Buenos Aires., Las fuertes protestas contra las presiones del gobierno del presidente Javier Milei para imponer nuevas normas que modifican o invalidan las leyes se expresaron ayer cuando estudiantes, agrupaciones ambientalistas y trabajadores se manifestaron para oponerse a la intervención del juez de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, en la inauguración del 11 Congreso Argentino de Derecho Ambiental en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, por lo cual se suspendió el evento en un clima tensado en extremo.
Los manifestantes sostienen que con la ley de tierras que quiere imponer este gobierno para anular la existente, que restringe la venta de suelos a los cada día más voraces capitales extranjeros, se terminará de entregar lo que queda del territorio nacional.
En este marco también se refirieron a las gravísimas consecuencias que significan los puntos claves del decreto de necesidad y urgencia (DNU 70/23), el cual consideran que debe ser anulado porque viola normas jurídicas y determina una colonización brutal de un país en pleno siglo XXI.
“¿Cómo puede venir a hablar de proteger el ambiente un juez que firmó la entrega de nuestros territorios y bienes comunes al capital extranjero?”, dijo una de las manifestantes, citada por el medio digital El Destape, entre otras declaraciones de los estudiantes, que además plantearon su desacuerdo con la composición de la Corte integrada por tres magistrados, lo que ha sido cuestionado por afamados juristas, políticos opositores y diversos sectores a nivel nacional.
Dos de estos jueces, Horacio Rosatti (presidente) y Carlos Rosenkrantz (vicepresidente), fueron nombrados por el ex presidente Mauricio Macri (2015-2019), hoy socio de Milei, lo que desató un escándalo político en su momento, ya que juraron sin haber sido aprobados por el Congreso.
La madrugada de ayer, la Cámara de Diputados aprobó una ley relacionada con la inviolabilidad de la propiedad privada que implementa los “desalojos exprés”, a propuesta de este gobierno, y que intenta agilizar los trámites para los desahucios por mora en alquileres o vencimientos contractuales.
Esto lleva a nuevas situaciones complicadas en un momento en que miles de personas son desalojadas, en muchos casos de forma violenta por no poder pagar alquileres que son altísimos, y que se agrava además por los aumentos que ya anuncia el gobierno para noviembre próximo, lo que amenaza a millones de argentinos.
La agudización de la pobreza fue denunciada en los últimos días por la alta jerarquía de la Iglesia católica, que sostiene comedores populares en todo el país.
En estos momentos están de visita en Argentina el subsecretario de Estado Christopher Landau y el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental Juan Pablo Segura, para preparar la visita del vicepresidente JD Vance, prevista para noviembre.
A esto se añade que también se está instalando ya en Buenos Aires la unidad regional de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL) para “la lucha contra las redes del narcotráfico, el crimen organizado trasnacional y el narcoterrorismo”, después que este país fue elegido por el Departamento de Estado como la base operativa, que coordinará el llamado Escudo de las Américas.
Nota completa en @lajornadaonline en https://shorturl.at/tKV5P.

Ayuso defiende su reunión con Milei con datos falsos; el PSOE la acusa de preferir la motosierra a las personas
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno en la Asamblea de Madrid, a 22 de octubre de 2026, en Madrid, España. 
Foto Europa Press   Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
22 de octubre de 2026 17:15
Madrid. Lejos de rectificar su decisión de reunirse y abrazar efusivamente al presidente de Argentina, el ultraderechista Javier Milei, tras sus graves insultos a su homólogo español, el socialista Pedro Sánchez, la presidenta de la Comunidad de Madrid, la derechista Isabel Díaz Ayuso, se mostró orgullosa de ese gesto al asegurar que no va a “admitir lecciones de nadie” y defendió la gestión económica al sostener que “la economía argentina crece cuatro veces lo que México”, un dato falso según las estadísticas oficiales de ambos países.
La vocera del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la Asamblea de Madrid, Mari Espinar, le recriminó que “le gustan tanto los áticos como recibir a los lunáticos. Ha decidido abrazar a la motosierra en vez de a las personas”.
Al llegar a su cita semanal en la Asamblea madrileña, Díaz Ayuso se encontró a las puertas del recinto una concentración de profesores de la educación pública, que siguen con sus movilizaciones en medio de la huelga general indefinida. Con silbatos y su habitual camiseta verde con la que reivindican una “educación pública y de calidad”, los maestros exigieron una mesa de negociación para que se cumplan sus reivindicaciones, entre ellas mejores salarios e infraestructuras y una reducción de la ratio de alumnos por profesor para lograr una educación de mayor calidad.
En apoyo a la causa, el grupo socialista se vistió con la camiseta de la “marea verde” y su vocera, Espinar, le recordó a Díaz Ayuso que “son docentes, no son delincuentes. No son un coro rociero (en referencia a los grupos musicales habituales en las fiestas religiosas andaluzas), son profesionales”.
Pero la sombra de la visita de Milei a Madrid seguía ahí, por lo que la diputada socialista le advirtió que “Madrid ha despertado: ni sus bulos ni su motosierra (en alusión a la frase de Milei sobre los recortes), les queda nada. Se van a ir a casa más pronto que tarde”.
Díaz Ayuso respondió: “no vamos a admitir lecciones de con quien se puede pactar, con quien uno se puede reunir, por parte del partido del amor… del amor de pago, que es su partido, el de pago (en referencia a los casos de uso de la prostitución de varios líderes socialistas)”.
La presidenta madrileña defendió la gestión económica con Milei con datos falsos, al señalar que “Argentina es el país que más crece económicamente de toda Hispanoamérica. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), Argentina está creciendo cuatro veces lo que México. Cuando llegó Milei, los precios estaban disparados cuatro veces más y desde luego, lo que está combatiendo es la pobreza”. Los datos oficiales la desmienten: la economía argentina está al borde de la recesión técnica tras encadenar dos trimestres consecutivos de caídas del Producto Interior Bruto (PIB) y con un crecimiento acumulado en el año del 1.7 por ciento, según el Estimador Mensual de Actividad Económica. Mientras que la economía mexicana ha crecido en los primeros nueve meses del año 3.7 por ciento, por encima del 3,2 previsto, según el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) que publica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El ex presidente del gobierno Felipe González, que se convirtió en el primer socialista en llegar al poder después de la dictadura fascista de Francisco Franco y lo gobernó entre 1982 y 1996, reiteró que votará en blanco en los próximo comicios generales al no sentirse “representado” por ningún partido.
Y se refirió a la polémica visita de Milei: “si nos visita 15 veces más Milei es posible que gane Sánchez. ¿Cómo se puede ir a un país sólo a insultar? Es una falta de educación cívica, además de política increíble. Si viniera más, cambiaría mucho el voto”.
El Partido Popular (PP) se sumó a la polémica con un video realizado con Inteligencia Artificial (IA) en el que emulaba al difundido ayer por el presidente Sánchez, sólo que en este se hacía referencia a los casos de corrupción que afectan al gobierno y aparecían los rostros creados con IA de Begoña Gómez, José Luis Ábalos y José Luis Rodríguez Zapatero explicando por que son “zurdos”.
Protestas en Galicia y Asturias contra Vox
Los mítines políticos de Santiago Abascal, líder de la extrema derecha de Vox, se han convertido en el escenario para que ciudadanos indignados ante el auge del neofascismo expresen su repudio.
Así que ocurrió en los actos proselitistas de Vox de la noche del miércoles en A Coruña, en Galicia, y en Avilés, Asturias, donde centenares de personas repudiaron su presencia al grito de “fuera fascistas de nuestros barrios”.
En ambos casos la tensión subió de nivel y se registraron fuertes enfrentamientos con los agentes antidisturbios de la Policía Nacional que custodiaban al líder extremista. El saldo fue de cinco personas detenidas y acusadas de desórdenes públicos y 12 policías heridos.
En Zaragoza, el agitador ultra Vito Quiles, que trabaja a sueldo de Javier Negre, el periodista de extrema derecha, provocó una nueva jornada de disturbios y enfrentamientos. Tenía previsto dar una charla en la Universidad de Zaragoza, pero centenares de estudiantes de la Coordinara Antifascista se lo impidieron al grito de "fuera fascistas de nuestros barrios".
Después de cruzarse insultos los estudiantes con los ultraderechistas que acudieron a ver al agitador, los agentes antidisturbios intervinieron con una violenta carga policial contra los universitarios, que fueron dispersados con gases lacrimógenos, golpes con las macanas y hasta el uso de gas pimiento por parte de los neonazis que acompañaban a Quiles y que utiliza como su equipo de seguridad. El saldo fue de 12 personas con heridas leves.

La derecha como coartada
José Romero
En la Feria Internacional del Libro del Zócalo, Gustavo Petro dijo que el ciclo progresista latinoamericano había sido “robado” por mentiras, miedo y algoritmos. La advertencia señala factores reales, pero no explica por sí sola los retrocesos. Si el elector aparece sólo como blanco de manipulación, se omiten sus razones y se exonera a quienes gobiernan.
Los votantes no son autómatas: juzgan ingresos, precios, empleo, seguridad, servicios, corrupción y expectativas. La propaganda influye, pero no dicta el voto. Reducirlo a miedo o manipulación infantiliza a la ciudadanía y excusa al gobierno ante sus malos resultados. Las promesas incumplidas también restan apoyo. Votar por Morena puede expresar un juicio autónomo: reconocer mejoras concretas no exige absolver al gobierno del estancamiento ni de sus incumplimientos.
No toda oposición es extrema derecha. Criticar al gobierno y disputar el poder son derechos, no señales de fascismo. La ultraderecha existe y debe nombrarse con precisión. Si toda discrepancia recibe la misma etiqueta, ésta pierde fuerza y la crítica se confunde con traición. Así se blinda el poder ante preguntas legítimas.
América Latina no admite una explicación única. Argentina, Bolivia, Venezuela, Colombia, Ecuador y Brasil tienen historias y desenlaces distintos. En ellos pesan, de modo desigual, crisis económicas, inseguridad, corrupción, divisiones internas, concentración del poder y promesas incumplidas. La presión externa y la desinformación existen, pero no borran la responsabilidad de cada gobierno. Atribuir cada derrota a maniobras ajenas impide entender la pérdida de apoyo.
En México, la derecha perdió claramente en 2018 y no es mayoría, aunque conserva influencia. Llamarla amenaza inminente exige proporción. Morena sumó cuadros priístas y panistas, además de oportunistas en busca de candidaturas y cargos. Denuncia a los partidos tradicionales, pero recicla parte de sus cuadros. Cambiar de sigla amplía la coalición; no garantiza otro proyecto ni otras prácticas de poder.
Redistribuir no transforma por sí sola la estructura productiva. Los programas sociales alivian privaciones; los aumentos salariales recuperan poder adquisitivo: avances reales. Se sostuvo que redistribuir ampliaría el mercado interno y generaría crecimiento. Pero la demanda adicional no basta: requiere inversión, productividad y oferta nacional. Tras ocho años, el crecimiento prometido sigue pendiente. Entre 2018 y 2025, la variación acumulada del PIB por habitante fue casi nula. En 2025 el PIB creció 0.6 por ciento; en el primer semestre de 2026 avanzó 1.2 por ciento interanual y las actividades secundarias cayeron 0.1 por ciento. El avance no es nulo, pero sí modesto y desigual. Sin diversificación ni empleos de calidad, los derechos sociales dependen de una economía que crece y recauda poco.
En el tercer año de Sheinbaum aún no se define un rumbo productivo con prioridades, instrumentos y metas verificables. La política industrial sigue en el discurso: requiere elegir capacidades y sectores, coordinar inversión pública y privada, fijar metas de aprendizaje y contenido nacional, ofrecer financiamiento de largo plazo y evaluar resultados. La inversión privada nacional es fundamental, pero sin estrategia no crea proveedores, innovación ni autonomía tecnológica. El reto es orientar recursos a capacidades propias y empleos más productivos, sin confundir soberanía con aislamiento ni desarrollo con subsidios sin evaluación.
La estrechez fiscal limita esa tarea. La deuda pública amplia pasó de 43.6 por ciento del PIB en 2018 a 51.4 por ciento en 2024. Ese año, el costo financiero absorbió 3.4 por ciento del PIB; salud recibió 2.7 por ciento. No es una disyuntiva: la deuda pesa en el presupuesto y limita recursos para salud e inversión productiva. Redistribuir sin ampliar la base productiva y fiscal aumenta la deuda, dificulta sostener lo distribuido y reduce recursos para otros fines.
Advertir sobre la derecha puede ser necesario; sustituir la autocrítica con esa advertencia, no. Un gobierno progresista no se fortalece llamando fascista a quien pregunta por crecimiento, seguridad, deuda o política industrial. No basta pronunciar soberanía, bienestar y transformación: ésta se mide en empresas nacionales que aprenden, proveedores que crecen, tecnología que se domina, mejores empleos y menor dependencia. La inversión pública y privada puede servir al proyecto si responde a prioridades de desarrollo.
El mejor antídoto contra la ultraderecha no es agitar su regreso en cada mitin, sino dar razones para que la ciudadanía no la vea como salida: reconocer errores, corregir abusos y dar resultados. Si denunciar adversarios sirve para eludir esas tareas, se proclama la ruptura y se preservan inercias. La derecha puede ser un peligro real; invocarla para blindar al gobierno es impotencia. La izquierda debe medirse por lo que transforma y mejora en la vida, no por los enemigos que denuncia. La derecha no crea inconformidad: la capitaliza cuando el gobierno la desoye.