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Reuters, The Independent y la redacción
07 de octubre de 2026 17:01
Washington. El presidente Donald Trump afirmó este miércoles que pudo haber emprendido acciones contra su contrincante en las elecciones de 2017, Hillary Clinton, y sus predecesores Joe Biden y Barack Obama, aunque sostuvo que decidió no hacerlo para preservar la “santidad” de la Presidencia.
“Podría haberle hecho cosas muy malas a Hillary Clinton. Podría haberle hecho cosas muy, muy malas a Joe Biden. Podría haberle hecho cosas muy malas a Barack Hussein Obama”, declaró antes de partir de la Casa Blanca a un mitin en Texas.
Durante una jornada en la que Trump volvió a defender que merece el Premio Nobel de la Paz y cuestionó que el comité vaya a concedérselo, aseguró que ningún presidente había “resuelto” tantas guerras como él y afirmó que ya había solucionado ocho conflictos, aunque esa cifra ha sido cuestionada porque incluye disputas que no derivaron en guerras y conflictos que continúan.
Trump también arremetió contra Obama, quien recibió el Nobel de la Paz en 2009, y afirmó que el ex presidente “no sabe” por qué obtuvo el galardón. Sostuvo que él ha hecho “mucho más” para merecerlo.
Al referirse a la guerra con Irán, Trump afirmó que el conflicto está “ganado”, aunque todavía no termina, y sostuvo que Estados Unidos destruyó la capacidad nuclear y militar de la república islámica. También aseguró que el conflicto concluirá pronto y que después caerán los precios del petróleo.
Trump mantiene además pendiente su promesa de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, mientras el conflicto con Irán continúa.
Reuters, The Independent y la redacción
07 de octubre de 2026 17:01
Washington. El presidente Donald Trump afirmó este miércoles que pudo haber emprendido acciones contra su contrincante en las elecciones de 2017, Hillary Clinton, y sus predecesores Joe Biden y Barack Obama, aunque sostuvo que decidió no hacerlo para preservar la “santidad” de la Presidencia.
“Podría haberle hecho cosas muy malas a Hillary Clinton. Podría haberle hecho cosas muy, muy malas a Joe Biden. Podría haberle hecho cosas muy malas a Barack Hussein Obama”, declaró antes de partir de la Casa Blanca a un mitin en Texas.
Durante una jornada en la que Trump volvió a defender que merece el Premio Nobel de la Paz y cuestionó que el comité vaya a concedérselo, aseguró que ningún presidente había “resuelto” tantas guerras como él y afirmó que ya había solucionado ocho conflictos, aunque esa cifra ha sido cuestionada porque incluye disputas que no derivaron en guerras y conflictos que continúan.
Trump también arremetió contra Obama, quien recibió el Nobel de la Paz en 2009, y afirmó que el ex presidente “no sabe” por qué obtuvo el galardón. Sostuvo que él ha hecho “mucho más” para merecerlo.
Al referirse a la guerra con Irán, Trump afirmó que el conflicto está “ganado”, aunque todavía no termina, y sostuvo que Estados Unidos destruyó la capacidad nuclear y militar de la república islámica. También aseguró que el conflicto concluirá pronto y que después caerán los precios del petróleo.
Trump mantiene además pendiente su promesa de poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, mientras el conflicto con Irán continúa.
Huelga general en España por vivienda digna se realizará dos días antes de la campaña electoral
Durante el plantón en la Puerta del Sol en Madrid se exigen leyes más estrictas que protejan a los inquilinos, tras el escándalo y la movilización surgida por el desalojo de Maricarmen Abasolo, una mujer octogenaria que fue echada de su casa adquirida por un fondo 'buitre' en la capital española.
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Armando G. Tejeda, corresponsal
07 de octubre de 2026 11:50
Madrid. El próximo 11 de noviembre, dos días antes del inicio oficial de la campaña electoral, será la huelga general en España. Así lo comunicaron los sindicatos mayoritarios, Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), que se sumaron a las exigencias del movimiento ciudadano por una vivienda digna y liderado por la plataforma del Sindicato de Inquilinas. El paro nacional cuenta con el rechazo frontal de las agrupaciones patronales, que la tildaron de “inadmisible” por no responder a un conflicto laboral.
A tan sólo dos semanas y media de las elecciones generales del 29 de noviembre, los sindicatos pretenden paralizar la actividad empresarial, industrial y de servicios de España como una muestra del malestar que persiste en la sociedad por el problema estructural de la vivienda.
El Sindicato de Inquilinas inició la movilización ciudadana a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal, una octogenaria lanzada de la que había su casa durante 70 años. La indignación se expandió a través de acampadas de protesta en las plazas públicas de todo el país con epicentro en la Puerta del Sol, donde desde hace ya dos semanas resisten más de dos mil personas en más de mil 400 casas de campaña.
El líder de la UGT, Pepe Álvarez, reconoció en una entrevista con la Televisión Pública Española (RTVE) que la fecha propuesta por la Confederación del Sindicato de Inquilinas era el 11 de noviembre y que ellos, como sindicatos convocantes, se sumarán a esa fecha.
“Creo sinceramente que el sindicalismo no puede dejar de saludar este movimiento, de sumarse y de ver si todos juntos podemos hacer más fuerza de la que hemos sido capaces de trasladar hasta ahora”.
El líder sindical defendió la legitimidad de la huelga, que reivindica mejores salarios para poder tener acceso a la vivienda: “No es una huelga ilegal, primero porque la vivienda y los salarios tienen una relación directa. No podemos pensar que en la vida todo transcurre en el marco de la negociación en las empresas. Es más, ellos deberían estar sumados también a este movimiento”, aseguró.
En el terreno político, la futura coalición Frente Amplio, que sustituirá a Sumar, que a su vez remplazó en su día a Unidas Podemos, ya está perfilando su futuro liderazgo: Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona y que se convirtió hace 15 años en el referente del movimiento antidesahucios, entonces agrupado en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).
La coalición todavía tiene importantes asuntos que resolver, como su alianza o no con Podemos, liderado por la europarlamentaria Irene Montero; y la función que tendrá Monica García, actual ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, uno de los partidos con más peso dentro del grupo. Este partido, que es el segundo más votado de la Comunidad de Madrid, por delante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), refrendó la candidatura de Colau siempre y cuando García sea la cabeza de lista por Madrid.
Ahora queda por resolver el peso y la función que tendrán otras formaciones, como la histórica Izquierda Unida (IU), que en los últimos años ha perdido influencia y peso dentro de la coalición.
En el proceso judicial abierto contra Begoña Gómez, la esposa del presidente Pedro Sánchez, la Fiscalía de Madrid solicitó al tribunal que juzgará su caso que se decrete “la libre absolución de la acusada”. Gómez está acusada por los presuntos delitos de malversación, tráfico de influencias y corrupción en los negocios.
Policía de Bélgica detiene a 107 tras manifestaciones en Lieja contra aumento al costo de la educación
Manifestantes se enfrentan a la policía antidisturbios mientras estudiantes se congregan frente a varias escuelas durante una protesta contra las reformas educativas y los recortes presupuestarios, en Lieja, Bélgica. Foto: Afp Foto autor
Reuters
07 de octubre de 2026 12:37
Lieja. Un total de 107 personas fueron detenidas por la policía de Bélgica después de que las manifestaciones en la ciudad de Lieja contra el aumento del costo de la educación se tornaran violentas en algunos lugares, mientras protestas similares se extienden por la vecina Francia.
Los estudiantes se manifestaron contra el hacinamiento en las aulas y las dificultades para acceder a los recursos del sistema educativo francófono de Bélgica. Ochenta personas fueron detenidas durante las protestas y 27 fueron arrestadas formalmente, según informó la policía de Lieja.
Algunos manifestantes causaron daños a la propiedad y provocaron incendios, añadió la policía. Las autoridades han aconsejado a los comerciantes que cierren sus negocios temprano, advirtiendo sobre posibles disturbios. "Se están produciendo importantes disturbios. Cierren sus negocios", advirtió el jueves el sistema oficial de alerta del gobierno belga, BE-Alert.
La principal estación de tren de Lieja también estuvo cerrada, pero reabrió posteriormente, según informaron los medios locales, y la policía instó a la gente a evitar el centro de la ciudad.
"Debido a la manifestación en curso, eviten el centro de la ciudad. El tráfico está gravemente afectado", informó la policía en las redes sociales.
Los asistentes insistieron en que las deficiencias del sistema educativo no les dejaban otra opción que salir a las calles. “Cuando vimos que nada cambiaba sin protestas, decidimos empezar nosotras”, relató Amelia Di Salve, una joven de 19 años que estudia para ser maestra, quien agregó que las protestas en Francia “nos influyeron un poco”.
“Nos apoyamos mutuamente porque nos enfrentamos prácticamente a los mismos problemas”, declaró Alfred, otro estudiante de 19 años, a la agencia de noticias Reuters.
Alemania: ¿el pasado nunca se fue?
¿Qué papel desempeña AfD en todo este giro? Aparentemente ninguno, porque la extrema derecha alemana se maneja hoy con la bandera de una hipotética paz frente a Rusia y crecientes señales de gradual antiamericanismo". Foto Ap Foto autor
Ilán Semo/ I
08 de octubre de 2026 00:01
Die Linke (en alemán se pronuncia /di linke/ y significa La Izquierda) triunfó en las recientes elecciones para la alcaldía de Berlín. El “partido que sobrevivió a la tormenta”, tal y como lo definió alguna vez Günter Grass, y cuyos orígenes se remontan a la caída del Muro de Berlín y auspicia la Fundación Rosa Luxemburgo, obtuvo 25.8 por ciento de la votación general –el doble de lo que acumuló en 2023–, superando ampliamente a la Democracia Cristiana (18.8 por ciento), así como a AfD (Alternativa por Alemania), la formación neofascista que conquista cada día más escaños (16.2 por ciento) –hace poco logró una victoria contundente en Sajonia-Anhalt y también el domingo en Mecklemburgo–. El SPD, la socialdemocracia, sigue en su ruta descendente –cada vez más alarmante (12.1 por ciento)– y el Partido Verde (ecologista) cedió una parte de su electorado (14.2 por ciento).
Lo que resulta incierto es si la candidata de izquierda, Elif Eralp, logrará convencer a los verdes y a la socialdemocracia para formar una coalición que la convierta en la alcaldesa de la capital alemana. Sería la primera vez que la izquierda gobierne la ciudad. Elif, hija de sindicalistas turcos que se refugiaron en Alemania durante los años 60, hizo una campaña basada en una plataforma con tres directrices: 1) socialización de la vivienda para regular los desorbitados precios de las rentas; 2) una política social destinada a apoyar guarderías para que madres solteras puedan dejar a cargo a sus hijos más pequeños en manos de educadoras profesionales mientras trabajan, y 3) un giro en la postura hacia la guerra en Ucrania para buscar una solución negociada y diplomática.
“Socialización” significa en este caso adquirir, por parte del Estado, 250 mil departamentos actualmente en manos de nueve compañías arrendadoras, un proyecto de 14 mil millones de euros. En suma: dar un giro de 180 grados a las políticas oficiales cada día más restrictivas implementadas por las coaliciones entre la democracia cristiana y la socialdemocracia desde la crisis de la vivienda en 2010. En la actualidad, contar con una vivienda cuya renta no vampirice los salarios ha devenido la condición fundamental para hacer de la urbe moderna un lugar mínimamente habitable.
Como decía Ulrike Schlendorf, que dio su voto a Elif: “Si la renta absorbe la mayor parte de mi salario, ya no logro cubrir el gasto para la guardería de mi hijo, y si yo tengo que cuidarlo todo el día, ya no puedo ir a trabajar y mi vida colapsa”. No se trata de la clase media, afirma Eralp, sino de las garantías sociales mínimas que requieren los trabajadores que hacen funcionar y dan vida a la ciudad. Cinco minutos después de concluidas las elecciones en Berlín, el canciller Friedrich Merz advirtió que enviaría una ley de emergencia al Bundestag para impedir que “nadie afecte la condición privada de la propiedad”.
La propiedad no es una cosa, sino una relación de poder que permite conducir la conducta de otros. En realidad, en el triángulo que vincula la vivienda, la renta y el salario, lo que está en juego es, además, una técnica de control. Hoy la posibilidad de habitar se ha convertido en un dispositivo de seguridad: allí donde la renta absorbe el salario, no sólo se impide pagar la guardería; se precariza el circuito por el cual una población se reproduce, trabaja y circula. Peter Thiele, profeta de la tecnoautocracia, lo traduce al lenguaje de la autopreservación del sistema: sin vivienda propia, sin propiedad, el sujeto deja de potenciarse como capital humano y social, y podría volverse contra la lógica del capital mismo.
Tal vez sea una afirmación exagerada, pero es el temor constante: que la contraconducta surja donde la vida ya no puede ser gobernada. Medio millón de manifestantes en Madrid y la campaña de Mamdani en Nueva York lo muestran con elocuencia: no piden prebendas, sino garantías mínimas. Decir que sin vivienda no hay ciudad ni gobierno de sí ni gobierno de los otros no es una extravagancia política, es un acto de sensatez aritmética. Sea como sea, en el subsuelo de todas estas iniciativas sociales, la candidatura de Elif concentró los múltiples afanes de enfrentar de manera colectiva el irresistible ascenso de la extrema derecha alemana, a la cual la Democracia Cristiana le ha abierto las puertas de su naturalización en la política nacional.
En cierta manera, el propio canciller Merz ha ido cavando la tumba del llamado “centro alemán”. Su argumento principal en contra de la candidata de Die Linke es que los fondos del gasto social que hicieron del país un auténtico Estado de bienestar se requieren hoy para la industria del armamento y la “defensa contra la amenaza rusa”. Y así, las actuales élites financieras e industriales han ido reinstalando el año de 1933 en 2026, al convertir a la divisa de la defensa (léase: la guerra) como uno de los mecanismos centrales para hacer frente al impasse industrial y tecnológico de la otrora “locomotora de la economía europea”.
¿Perdieron la cabeza los dirigentes liberales alemanes? Al menos saben que Estados Unidos ya renunció a representar una garantía para su seguridad nacional. ¿Qué papel desempeña AfD en todo este giro? Aparentemente ninguno, porque la extrema derecha alemana se maneja hoy con la bandera de una hipotética paz frente a Rusia y crecientes señales de gradual antiamericanismo. Y, sin embargo, la pregunta es: ¿no acaso en Alemania se repitió durante décadas el “nunca más” al fascismo? ¿Cómo es que este pasado retorna con tanta fuerza para seducir, una vez más, a amplias capas de la población?
Miles de estudiantes marchan en Río de Janeiro en contra de Flávio Bolsonaro
Un mar de estudiantes vestidos de rojo marcharon por las principales avenidad de Río de Janeiro, Brasil en contra de candidato presidencial ultraderechista Flávio Bolsonaro.
Foto Afp Foto autor
Afp
07 de octubre de 2026 17:46
Río de Janeiro. Miles de estudiantes brasileños salieron este miércoles a las calles del centro de Río de Janeiro para protestar en contra de la posibilidad de que Flávio Bolsonaro llegue a la presidencia, después de que el candidato derechista recibió más votos que el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, en la primera vuelta electoral de Brasil.
Un mar de manifestantes vestidos de rojo se abrió paso entre dos plazas históricas del centro de Río mientras coreaban consignas y sostenían pancartas que hacían referencia a la soberanía y la democracia en el país sudamericano, las cuales aseguran están bajo amenaza.
“Estamos luchando por Brasil, no por Lula”, afirmó Talita Amaral, de 19 años y estudiante universitaria de ciencias ambientales. Vestía una camiseta amarilla y verde de la selección brasileña de fútbol, la cual suelen usar los simpatizantes de Bolsonaro, y explicó que era un gesto destinado a recuperar los colores nacionales.
“No tenemos tiempo para estar tristes; tenemos que hacer esto, ocupar las calles, enviar mensajes en grupos de WhatsApp para tratar de convencer a la gente”, añadió mientras el cántico “Olé olé olé ola, Lula Lula” resonaba en la plaza Cinelandia.
Ni Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro —quien cumple una pena de 27 años en prisión por intento de golpe de Estado—, ni Lula obtuvieron el domingo pasado más del 50 por ciento de los votos que se requiere para llegar a la presidencia, por lo que se enfrentarán en una impredecible segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
Las dos ventajas de Bolsonaro
Pero Flávio Bolsonaro cuenta con al menos dos ventajas: el domingo recibió 2 millones de votos más que Lula, y los candidatos que quedaron en tercer, cuarto y quinto lugar están todos a la derecha del espectro político. Entre los tres reunieron más de 8 millones de votos.
Bolsonaro es objeto de una investigación por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal debido a sus vínculos con el fallido Banco Master, un caso al que muchos de los manifestantes en Río hicieron referencia el miércoles.
Algunos destacaron la gestión de la pandemia de coronavirus durante el mandato de Jair Bolsonaro, periodo en el que se reportó el deceso de más de 700 mil personas a causa de la enfermedad, mientras que otros sostenían pancartas con leyendas como “Brasil no es el patio trasero de nadie” y “No voto por alguien que vende a Brasil”.
Muchos miembros de la izquierda política temen que, de llegar a la presidencia, Flávio Bolsonaro alinee por completo al gobierno brasileño con Estados Unidos debido a la cercanía ideológica de la familia Bolsonaro con el presidente estadounidense Donald Trump .
Trump ordenó el año pasado un arancel del 50% sobre productos brasileños e impuso sanciones sobre un juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, refiriéndose al juicio contra Jair Bolsonaro, al que calificó de “cacería de brujas”.
“Si Bolsonaro gana, Brasil se convertirá en una colonia de Estados Unidos”, afirmó João Victor Vieira, un estudiante de literatura de 20 años de edad. Aseguró que Bolsonaro representa una amenaza para minorías como las personas de color, las mujeres y la comunidad LGBTQ+. El padre de Bolsonaro era conocido por sus comentarios homófobos.
Vieira comentó que, aunque al principio se sintió desanimado por los resultados del domingo, ya ha recuperado la esperanza.
“Esta protesta muestra que los movimientos sociales siguen muy vivos”, sostuvo. “Resistiremos”.