Afp
02 de octubre de 2026 20:10
Washington. Los precios del petróleo terminaron el viernes con una caída moderada, ya que el efecto de calma por el anuncio de una nueva liberación de reservas mundiales de hidrocarburos no logró reducir totalmente las preocupaciones sobre la situación en Medio Oriente.
El referencial europeo, el Brent del mar del Norte, para entrega en diciembre, perdió seis centavos, al cerrar en 102.25 dólares. Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), para entrega en noviembre, retrocedió 1.76 dólares a 91.11 dólares por barril. La mezcla mexicana de exportación restó 17 centavos, al cerrar en 93.42 dólares el barril.
En la semana, los precios del hidrocarburo cerraron con pérdidas, el Brent cedió cerca de 2 por ciento; el WTI 1.40 por ciento y la mezcla perdió 6.13 dólares, equivalente a 6.15 por ciento.
Los precios pasaron descendieron ligeramente en anticipación a un desbloqueo de reservas estratégicas. Más tarde se confirmó que el grupo de las mayores siete economías del mundo –Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido (G7)– decidió liberar hasta cien millones de barriles de diésel y petróleo crudo en los próximos cuatro meses.
El gobierno estadounidense llevaba días presionando a Europa para que recurriera a sus reservas en un intento por disminuir los precios de los hidrocarburos, que han aumentado a raíz de la guerra de Estados Unidos e Israel sobre Irán.
Los precios de la gasolina en Estados Unidos y en el extranjero se han disparado durante la guerra, que ya ha durado ocho meses, un costo que Trump ha dicho repetidamente que vale la pena a fin de asegurarse de que Irán no obtenga armas nucleares. (Con información de la Redacción)
Por cuarta semana, IEPS del diésel será absorbido por la federación: Hacienda
Las autoridades federales aplican estas ayudas debido a que el diésel es utilizado para el transporte de mercancías y pasajeros, el transporte marítimo, para generar energía y en la industria de la construcción, por lo que incide en el nivel de la inflación. Foto La Jornada Foto autor
Alejandro Alegría
02 de octubre de 2026 21:18
Por cuarta semana consecutiva, el gobierno federal absorberá por completo el impuesto al consumo del diésel y aplicará por siete días más un subsidio especial a este energético, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Mediante un acuerdo publicado en la versión vespertina del Diario Oficial de la Federación (DOF), la dependencia indicó que los consumidores no pagarán del 3 al 9 de octubre el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a cada litro del combustible.
A esta medida, se suma un estímulo especial que sólo se aplica cuando el precio del crudo —que es el insumo principal del diésel— rebasa los 100 dólares por barril o se encarecen los energéticos.
Los dos apoyos derivan del aumento en los precios de referencia del combustible, luego de que en Estados Unidos ha tocado niveles no observados en los últimos años.
Además, el gobierno federal mantiene el acuerdo voluntario con el sector gasolinero para que el litro de diésel no rebase los 27 pesos.
Las autoridades federales aplican estas ayudas debido a que el diésel es utilizado para el transporte de mercancías y pasajeros, el transporte marítimo, para generar energía y en la industria de la construcción, por lo que incide en el nivel de la inflación.
Respecto a la gasolina regular o verde, la federación absorberá el 63.34 por ciento del IEPS, por lo que los usuarios sólo aportarán 2.45 pesos del impuesto por cada litro que adquieran. Además, el litro del energético no debe rebasar los 24 pesos, debido al acuerdo voluntario que se pactó con las gasolineras del país.
La federación cubrirá el 63.19 por ciento del impuesto al consumo de la gasolina roja o Premium, por lo que los consumidores sólo pagarán 2.08 pesos del impuesto por cada litro del carburante. Este energético no cuenta con apoyos adicionales, como los otros dos.
SE pospone operación del permiso previo para importar azúcar y alimentos
¿A partir del 28 de septiembre de 2026, las mercancías clasificadas como azúcar en remolacha, azúcar de caña, demás azúcares de caña, azúcar con adición de aromatizante o colorante, los demás azúcares refinados y azúcar líquida refinada deben contar con el permiso previo de importación.
Foto Cuartoscuro Foto autor
Alejandro Alegría
02 de octubre de 2026 21:07
La Secretaría de Economía (SE) anunció una prórroga en la puesta en práctica del permiso previo de importación de azúcar y preparaciones alimenticias.
La dependencia señaló que esta medida, que inicialmente entraba en vigor el 28 de septiembre de 2026, se pospondrá para algunas mercancías hasta el 2 de noviembre de 2026.
Apuntó que la decisión busca facilitar la transición para las empresas importadoras y evitar posibles afectaciones a sus operaciones.
El permiso previo de importación es un requisito establecido por un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 28 de mayo de 2026.
El acuerdo modifica las reglas de comercio exterior y establece la necesidad de este permiso para la importación de azúcar y productos que lo contienen.
Inicialmente, se había previsto que las nuevas disposiciones entrarían en vigor una vez que el trámite para el envío de la información necesaria estuviera disponible en la Ventanilla Digital Mexicana de Comercio Exterior (VUCEM).
La SE señaló que la fecha de puesta en práctica se informará a través del portal del Servicio Nacional de Información de Comercio Exterior (SNICE).
A partir del 28 de septiembre de 2026, las mercancías clasificadas como azúcar en remolacha, azúcar de caña, demás azúcares de caña, azúcar con adición de aromatizante o colorante, los demás azúcares refinados y azúcar líquida refinada deben contar con el permiso previo de importación.
Para las mercancías clasificadas en la fracción arancelaria 2106.90.99, que incluye productos como pan de molde, galletas y cereales, la SE ha prorrogado la implementación de las nuevas disposiciones hasta el 2 de noviembre de 2026.
Durante este periodo de transición, las empresas importadoras podrán importar estas mercancías declarando el identificador correspondiente a la excepción aplicable, sin que esto afecte el despacho aduanero. Una vez finalizado este periodo, estas mercancías también deberán cumplir con los requisitos del permiso, de acuerdo a su composición y características.
Baja natalidad eleva ingreso de hogares y arriesga su futuro
Menor crecimiento demográfico impactará el PIB, prevén
▲ El descenso de la población infantil, una tendencia mundial acelerada por la pandemia de covid-19, podría tener repercusiones negativas para la economía mexicana a mediano plazo, de acuerdo con analistas.Foto María Luisa Severiano
Clara Zepeda
Periódico La Jornada Domingo 4 de octubre de 2026, p. 13
A medida que disminuye el número de niños, mayor es el ingreso que reciben los hogares mexicanos porque se reparte entre menos personas, señalan datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La Encuesta Intercensal (Eic) 2025 reveló que la tasa global de fecundidad en el país se ubicó en 1.2 hijos por mujer en 2024, mientras en 2019 era de 1.9 hijos.
Para Graciela Márquez, presidenta del Inegi, la pandemia de covid- 19 aceleró la velocidad a la cual cayó la tasa global de fecundidad en México y consideró que, aunque se tenía previsto un descenso, no se esperaba que fuera tan acelerado.
Cuando el Inegi dio a conocer sus indicadores de pobreza multidimensional, reveló que la pobreza por ingresos experimentó una reducción histórica entre 2018 y 2024, al disminuir de 50.8 por ciento a 35.4 por ciento de la población (de casi 62 millones a 46 millones de personas afectadas).
Nydia Iglesias, directora de análisis político del área de estudios económicos de Banamex, explicó que la disminución de la pobreza por ingreso en México puede estar relacionada con la menor presencia de infantes en los hogares, pues el ingreso se distribuye entre menos habitantes de la vivienda.
“Los cambios demográficos tienen efectos que van modificándose a lo largo del tiempo; en la medida en que se conserven, el impacto de este cambio demográfico sobre la pobreza por ingreso podría ser bueno, pero conforme haya menos niños y, con el tiempo, menos jóvenes que generen ingresos, y más viejos que requieran más recursos, ello terminará teniendo un impacto negativo”, explicó Iglesias.
Se encoge el mercado laboral
En el último lustro, la edad promedio de la población aumentó de 29 a 32 años . Este resultado estuvo acompañado por un aumento de la población de mayor edad. En 2020, 12 por ciento de la población tenía 60 años y más, proporción que creció a 14.7 por ciento en 2025.
En cifras absolutas, la población de este grupo etario pasó de 15.1 a 19.2 millones, un aumento de 4 millones.
En contraste, la población menor de 29 años disminuyó en 3.8 millones, de 63 a 59.1 millones. Esto demanda un flujo creciente de recursos para cubrir pensiones y permite prever un mercado laboral cada vez más apretado (la demanda de trabajadores por parte de las empresas supera la oferta de mano de obra disponible).
Para Guillermina Rodríguez, directora de estudios económicos de Banamex, la mala noticia es que está aumentando el número de personas dependientes de mayor edad y habrá menos jóvenes que se incorporen al mercado laboral y contribuyan al crecimiento económico de México.
“Si sólo nos sujetamos a dos factores de producción, el capital y el trabajo, si no hay suficiente inversión y está disminuyendo la población en edad de trabajar, ya existen restricciones al crecimiento económico.
“No veo en el corto plazo una presión tan fuerte que genere problemas de crecimiento por falta de trabajadores a escala nacional. Todavía no estamos llegando a niveles como los de Europa, pero sí es una tendencia mundial que no se está cumpliendo con la tasa de remplazo natural de la población, que es de alrededor de 2.1 hijos por mujer, y eso sí puede generar presiones”, precisó Rodríguez.
Mide: 20 años de ser una ventana al mosaico económico de México
▲ Una de las salas del Museo Interactivo de Economía, donde se presenta información básica sobre el Banco de México y la inflación.Foto Jorge Ángel Pablo García
Julio Gutiérrez
Periódico La Jornada Domingo 4 de octubre de 2026, p. 15
Hace 20 años el Museo Interactivo de Economía (Mide) abrió sus puertas en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Millones de personas de distintas edades y estratos sociales se han adentrado en los fundamentos del mundo financiero por medio de juegos.
Con vista a la calle de Tacuba se encuentra la oficina de Silvia Singer, directora general del museo, quien abrió sus puertas a La Jornada:
“México es un mosaico de realidades socioeconómicas enorme y ese fue nuestro primer reto: cómo comunicar los conceptos básicos, cada persona tiene una realidad socioeconómica, un nivel educativo y preocupaciones distintos”.
El propósito del Mide no ha sido formar economistas, banqueros, actuarios o fiscalistas, sino crear contenidos y materiales para todas las realidades de nuestro país, así como adecuarlos para que las personas no entren con la idea de que se volverán millonarios, sino darles herramientas suficientes para aprender, de alguna forma, a administrar sus finanzas.
Se han creado instrumentos de divulgación y educativos que, más que ofrecer recetas, orientan sobre cómo invertir o ahorrar. “Te doy las herramientas para que diseñes tu propio plan y definas cómo vas a mejorar tu ingreso”, explica Singer.
El inicio: preguntas y metas
El proyecto del museo comenzó en 2001, cuando el Banco de México anunció la creación de un espacio dedicado a acercar a la población la economía y las finanzas, temas que suelen ser considerados complejos y alejados de la vida cotidiana.
El anteproyecto fue autorizado por la Junta de Gobierno del banco central en febrero de 2002 y cuatro años después el Mide abrió sus puertas con una propuesta que, de acuerdo con Singer, fue pionera en el mundo, por ser el primer museo interactivo de economía.
La idea, explica, partió de una premisa sencilla: la economía y las finanzas están presentes en prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana, desde las decisiones que toma una familia hasta las posibilidades que tiene una persona de ahorrar, adquirir una vivienda, formar una familia o prepararse para el retiro.
“Es importante aprender de economía y finanzas porque están en nuestro quehacer cotidiano. Todos queremos saber más y crecer, pero también entender cómo opera la realidad que se nos impone.”
En estos 20 años la realidad también ha cambiado. En 2006 la educación financiera todavía era escasa y pocos bancos hablaban de manera abierta sobre estos temas; ahora, conceptos como ahorro, inversión, retiro y finanzas personales forman parte de la publicidad y de las conversaciones cotidianas.
A ello se sumó la transformación provocada por la pandemia de covid-19, que aceleró el uso de aplicaciones, pagos electrónicos, compras en línea y servicios de entretenimiento digital, pero también modificó la manera en que las personas se relacionan con la información y con su dinero.
“El museo debe reconocer que hay más información y que la gente se comunica de otra manera. Aprendemos de manera diferente y el Mide no puede seguir siendo el mismo.”
La renovación del museo, que concluyó a finales del año pasado, respondió precisamente a estos cambios y a nuevas preocupaciones, como el impacto de las finanzas sobre la salud emocional, las dificultades de los jóvenes para adquirir una vivienda y las nuevas formas de construir una vida independiente.
Para Singer, el mensaje de fondo sigue siendo el mismo: tomar mejores decisiones, desarrollar pensamiento crítico y aprender a manejar las finanzas para alcanzar mayores niveles de bienestar, y la manera de comunicarlo se sigue adaptando a las nuevas generaciones.
Uno de los principales retos radica en las enormes diferencias económicas y sociales en México: no existe una sola receta que funcione para todos, menos aún cuando una parte importante de la población apenas cubre sus gastos básicos.
“No podemos hablar de una educación financiera mágica y pedirle a alguien que ahorre 10 por ciento de sus ingresos. La gente se pregunta: ¿cómo voy a separar 10 por ciento de mis ingresos si no llego al final de la quincena? Tenemos que hacer una educación financiera realista”.
La apuesta del museo no es decirle a una persona cuánto debe ahorrar o en qué invertir, sino darle herramientas para que ajuste sus decisiones a su realidad, una idea que, plantea Singer, será aún más importante en el futuro cercano.
El gran cambio: la IA
Entre los retos destaca la inteligencia artificial (IA), que puede convertirse en una fuente de información financiera, aunque no necesariamente en un sustituto del criterio personal.
“Hay que aprender a usar la IA y no tenerle miedo. Para fines de educación financiera, debemos aprender qué tipo de información pedirle, pero no es un asesor financiero.”
Para la directora del Mide, el reto consiste en aprender a utilizar estas herramientas sin abandonar el pensamiento crítico, pues la información que proporciona una IA también debe ser cuestionada, contrastada y entendida antes de convertirse en una decisión.
Considera que el museo no compite con la tecnología porque su propósito es diferente: no necesariamente ofrece respuestas inmediatas a una duda específica, sino que amplía la perspectiva de quien lo visita y ayudarlo a formularse nuevas preguntas. “Espero que el museo esté haciendo eso: abrir el panorama, dar herramientas para analizar la realidad económica y entender cosas específicas”.
Un ejemplo es el interactivo dedicado al presupuesto de México, donde los visitantes pueden construir su propio paquete económico, decidir cómo distribuir los recursos y aprender que una decisión que parece sencilla implica dejar de atender otra necesidad.
Si alguien decide destinar todo el dinero a educación, por ejemplo, el ejercicio obliga al usuario a preguntarse qué pasará con la infraestructura necesaria para trasladar medicamentos, materias primas o productos entre distintas regiones del país, lo que revela la complejidad de tomar decisiones económicas.
La intención es trasladar esa experiencia a la vida cotidiana, entender que los problemas financieros no tienen una sola respuesta y que las decisiones dependen de las circunstancias de cada persona.
Después de dos décadas, el museo conserva una de sus características originales: la posibilidad de tocar, jugar y participar, aunque ahora prefiere definirse como un “espacio participativo”, porque la experiencia no ocurre solamente frente a una pantalla, sino en interacción con otros visitantes y los mediadores.
Hay tres pisos llenos de juegos coloridos, billetes del tamaño de una persona, exposiciones que enseñan a detectar dinero falso y la importancia de cada sector de la economía, entre otros.
En un país de realidades económicas tan distintas como las personas que recorren sus salas, la apuesta sigue siendo no enseñar una fórmula para hacerse rico, sino ofrecer herramientas para entender el mundo financiero y, sobre todo, aprender a tomar mejores decisiones.

