La sudafricana ha defendido a activistas, como Nelson Mandela, y presidido los principales tribunales a nivel mundial // Dedica el galardón a supervivientes de delitos internacionales
▲ Navanethem Pillay (centro) recibió la noticia de que era la ganadora del Nobel mientras asistía a un foro en Núremberg, Alemania, en la sala donde se celebraron los juicios a criminales de guerra nazis.Foto Afp
Ap y Afp
Periódico La Jornada Sábado 10 de octubre de 2026, p. 16
Oslo. Navanethem Navi Pillay, de 85 años, ex jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) que supervisó un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el que se concluyó que Israel cometió genocidio en la franja de Gaza, ganó el Premio Nobel de la Paz 2026 “por sus esfuerzos en pro de la paz y el derecho internacional”. La jurista sudafricana de origen indio dedicó el galardón “a todos los supervivientes de crímenes internacionales”.
En los tribunales sudafricanos, Pillay defendió a activistas contra el apartheid, como Nelson Mandela, y consiguió derechos fundamentales para los presos políticos en las décadas de 1960 y 1970. Nombrada por la ONU, presidió el Tribunal Penal Internacional que investigó el genocidio en Ruanda (1999-2003). Fue jueza de la CPI (2003-2008) y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos (2008-2014).
Actualmente ejerce como magistrada de la Corte Internacional de Justicia en un caso por presunto genocidio de Myanmar.
Pillay “ha sido fundamental para asegurar que los crímenes de guerra, los de lesa humanidad y el genocidio sean perseguidos”, expresó el presidente del Comité Nobel Noruego, Jorgen Watne Frydnes, quien alabó su “brújula moral”.
En el 125 aniversario de la instauración del premio, el comité buscó “recordar al mundo que el imperio de la ley, nacional e internacional, sostiene el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver conflictos de forma no violenta. La paz requiere justicia”, sostuvo Frydnes.
Los jueces “guardan la delgada línea roja entre el orden y el caos”, y el mundo necesita juristas “de valor, visión y determinación, cualidades que Navi Pillay demuestra en su trabajo en el estrado”, resaltó.
Pillay recibió la noticia mientras asistía a un foro en Núremberg, Alemania, en la misma sala donde se celebraron los juicios a criminales de guerra nazis, que ayudaron a sentar las bases del derecho internacional.
Afirmó que los esfuerzos por debilitar la justicia penal internacional “ponen en peligro el progreso logrado con tanto esfuerzo desde Núremberg y devolvernos a un mundo en el que el poder se impone a la ley”.
La jurista presidió la Comisión de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel, creada por el Consejo de Derechos Humanos respaldado por la ONU que hace un año concluyó que el gobierno de Tel Aviv era responsable de genocidio en Gaza y tenía la intención de destruir a los habitantes del enclave.
La comisión también determinó que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el ex ministro de Defensa Yoav Gallant “han incitado a la comisión de genocidio”. Israel, que se ha negado a cooperar con el organismo desde que se estableció en 2021, ha rechazado enérgicamente las acusaciones.
“Lo que pasa allí (en Gaza) es genocidio”, afirmó entre aplausos.
Ironiza con entregar medalla al magnate
“Si aplauden un poco más fuerte, quizá comparta el premio con (Donald) Trump (presidente de Estados Unidos)”, bromeó al referirse a la anterior galardonada, la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien el año pasado regaló su medalla del Nobel al magnate, quien repetidamente ha asegurado que merece recibirlo.
El premio, que será entregado a Pillay en Oslo el 10 de diciembre, incluye un diploma y 1.2 millones de dólares, además de la mencionada medalla.
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Ap, Afp, Reuters, Sputnik, Xinhua y Europa Press
Periódico La Jornada Sábado 10 de octubre de 2026, p. 16
Washington. Estados Unidos impuso nuevas y amplias sanciones a la Corte Penal Internacional (CPI) y prometió paralizar las actividades de ese tribunal, al que calificó de “deshonesto”, luego de que se le otorgó el Premio Nobel de la Paz a la ex jueza Navi Pillay.
El mandatario Donald Trump aseveró: “Estados Unidos, representados por mí como su presidente, debió recibir el Premio Nobel de la Paz, pero no lo hicieron. Esto será una mancha indeleble para Noruega como país, una decisión desagradable y embarazosa”.
El Departamento de Estado anunció acciones adicionales para “defender la soberanía estadunidense y neutralizar la amenaza que representa la CPI”, afirmó esa dependencia en un comunicado, en una nueva escalada en la campaña de la administración Trump contra ese tribunal internacional.
“Prohibiremos las transacciones con esta corte rebelde, cortándoles los recursos y paralizando su capacidad de operar contra nosotros”, afirmó el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, en un mensaje en video publicado en redes sociales y agregó que “Estados Unidos y su pueblo no están sujetos a la jurisdicción de esta falsa CPI”.
Advirtió: “la CPI pone fin a sus amenazas o nosotros pondremos fin a ese tribunal”, al añadir su esperanza de que sus aliados, “muchos de ellos forman parte de la CPI y dependen de nuestros militares para su defensa, frenen al tribunal”.
El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, condenó la decisión de Washington y se declaró “profundamente alarmado por el impacto previsto” de las medidas.
“La decisión de hoy asesta un grave golpe a nuestra búsqueda colectiva de la justicia penal internacional, de la cual la CPI es un pilar clave. La rendición de cuentas por los crímenes internacionales y la impartición de justicia para las víctimas son elementos centrales para nuestro compromiso global con la paz, la seguridad, los derechos humanos y las libertades fundamentales”, señaló el vocero del secretario, Stephane Dujarric.
Respaldo de potencias; repudio de Netanyahu
Alemania, Canadá, Dinamarca, Francia, Italia, Japón, Países Bajos y Reino Unido condenaron las sanciones estadunidenses y reafirmaron en un comunicado conjunto “nuestro apoyo constante e inquebrantable a la independencia, imparcialidad e integridad de la CPI”.
El primer ministro israelí y prófugo de ese organismo, Benjamin Netanyahu, criticó duramente a la ganadora del Nobel, a quien acusó de ser una persona “sectaria” que “diaboliza a los judíos”, tras afirmar que “el Comité Nobel ha perdido su brújula moral”.
La relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, felicitó a Pillay e indicó que “un sistema jurídico internacional en el que los criminales de guerra rindan cuentas y las víctimas vean impartida justicia es un requisito previo para un mundo pacífico” y pidió “que se comience en Palestina”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, se sumaron a las felicitaciones a Pillay.
Pillay: una voz por la paz
El Premio Nobel de la Paz de este año fue otorgado a Navi Pillay, jurista sudafricana con toda una vida en defensa de los derechos humanos y la legalidad internacional. En su país natal, la abogada luchó contra el apartheid y defendió al más famoso preso político del régimen racista, Nelson Mandela, también merecedor del Nobel, en 1993. Posteriormente, Pillay formó parte del Tribunal Penal Internacional para Ruanda y de la Corte Penal Internacional (CPI), y presidió la Comisión de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel, creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2021. Hace un año, ese organismo concluyó que el Estado israelí es responsable de genocidio en Gaza con la intención específica de destruir a los palestinos en el enclave.
Sólo horas después de conocerse que Pillay recibirá el galardón, el secretario de Estado Marco Rubio anunció que “el presidente Trump jamás permitirá a la Corte Penal Internacional procesar a ciudadanos estadunidenses” y por ese motivo “Estados Unidos sanciona a la CPI. Prohibiremos las transacciones con este tribunal ilegítimo, cortando sus recursos y paralizando su capacidad de operar”.
Más allá del berrinche del mandatario Donald Trump porque de nueva cuenta se le negó un premio que está convencido de merecer, la virulenta reacción de la Casa Blanca muestra hasta qué punto Washington está empeñado en destruir cualquier esfuerzo de paz, acallar la disidencia y poner todo su poderío al servicio de la causa sionista y del mayor crimen contra la humanidad perpetrado en el siglo XXI. El ser víctimas de esta persecución implacable por parte de la superpotencia resalta el valor de Pillay, de sus colegas en la Comisión de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado y de los magistrados de la CPI, quienes han levantado la voz a favor de la verdad pese a las presiones estadunidenses y la inacción cómplice de la Unión Europea y buena parte de la comunidad internacional.
En este contexto, es inevitable manifestar sorpresa por la decisión del Comité Noruego del Nobel de conceder la presea a una persona realmente comprometida con la causa de la paz, en saludable contraste con un historial de galardonados que incluye a notorios criminales de guerra y agentes del neoimperialismo occidental. Como expresó el secretario general de la ONU, António Guterres, “el premio es un homenaje a todas aquellas personas que trabajan para hacer respetar y defender el derecho internacional, el estado de derecho y los derechos humanos, y para garantizar la paz, la justicia y la dignidad humana”. Ante todo, como remarcó la propia Pillay al dedicar el galardón, se trata de un llamado a no olvidar ni abandonar a los supervivientes de crímenes internacionales.
En momentos en que incluso el imperfecto y muchas veces hipócrita “orden mundial basado en reglas” se desmorona frente al embate del unilateralismo trumpista, el trabajo de Pillay debe inspirar a dirigentes, luchadores sociales y a la ciudadanía de todo el mundo a defender la autodeterminación de los pueblos, la dignidad humana, el diálogo como único método legítimo de resolución de diferencias. Lo más importante: debe interpelar a toda persona para no ignorar el genocidio contra el pueblo palestino, denunciar a los responsables y sus cómplices y movilizar todas sus energías para poner fin a la barbarie.
