Alfredo Jalife-Rahme
▲ En el “acuerdo diésel”, los grandes perdedores son los globalistas de Europa occidental, impulsores de la guerra de Zelensky contra Rusia en Ucrania.Foto Afp
Una cosa es la multimediática “propaganda de guerra”, donde todavía prevalece la hegemonía israelí-anglosajona(https://bitly/4ickpQG), y otra cosa es la cruda realidad del crudo, cuando la misma Administración de Información de Energía (EIA) admite que “EU produce más crudo que nunca(…) no obstante los precios del diésel escalaron recientemente alturas récord, mientras que los inventarios destilados permanecen inusualmente bajos (https://bit.ly/4zrcTXR)”.
El “efecto Estrecho de Ormuz” desembocó en una grave crisis del diésel, con efectos deletéreos a escala global y, específicamente en EU, a 23 días antes de las cruciales elecciones intermedias, cuando, en forma sincrónica, inició ya la crisis alimentaria como uno de sus tantos efectos secuenciales. ¿El acuerdo espectacular entre Putin y Trump, quienes tardaron 90 minutos al teléfono, constituye la “sorpresa de octubre” que busca(ba) el atribulado presidente estadunidense para que su partido republicano no sufra las consecuencias metastáticas del alza del diésel?
RT enuncia los principales detalles de la “exitosa” charla telefónica de Putin y Trump: “Los líderes hablaron sobre un importante acuerdo sobre el diésel, las negociaciones de paz en Ucrania,la diplomacia con Irán (sic) y el estrechamiento de los contactos bilaterales (https://on.rt.com/dv5k)”.
El “acuerdo diésel” ya había sido tejido por el enviado especial ruso Kirill Dmitriev y los negociadores de Trump: Steve Witkoff y Jared Kushner. ¿Fue el regalo de Trump a Putin por su onomástico número 74 (https://bit.ly/4yDkFhn)? Putin explayó que “Rusia está lista a abastecer con petróleo a EU y a los mercados globales (https://bit.ly/4ziSwwa)”.
En su muy clásico estilo propagandístico, Trump posteó la “discusión altamente exitosa” con Putin en la que se acordó: el “suministro inmediato de más de 300 mil toneladas de combustible diésel al mercado estadunidense y mundial, otras 500 mil toneladas durante el mes de noviembre y 1 millón de toneladas después”. Además,“dependiendo del estado de sus refinerías de diésel, Rusia entregará en breve 3 millones de toneladas de combustible diésel”.
El siempre hiperbólico Trump vaticinó el desplome de los precios del petróleo y del diésel en forma “rápida”, lo cual beneficiará, como agregado electorero, a los “grandes granjeros,ganaderos y camioneros”. Concluyó que “Irán no tendrá su bomba nuclear (https://bit.ly/4jbGNe5)”. ¿Trueque de Ucrania por la hasta hoy oficialmente inexistente “bomba nuclear” de Irán? El viceprimer ruso Alexander Novak, después de haber hecho notar que Rusia es uno de los principales abastecedores de combustible diésel en el mercado global, anunció que “Rusia empezó a levantar las restricciones de exportaciones de diésel con carácter inmediato (https://bit.ly/4hEsPjE)”.
En una hilera de trueques, que huelen al “espíritu de Anchorage”, el Departamento del Tesoro de EU “anunció una exención temporal de las sanciones sobre el comercio de combustible ruso en medio del aumento vertiginoso de los precios a nivel mundial. La medida permite la venta, entrega, descarga e importación de diésel ruso, incluso a EU, hasta al menos el 7 de abril de 2027 (https://bit.ly/4jl8FMZ)”.
El “acuerdo diésel” de los anti-globalistas Trump y Putin desembocó en la sepultura muy anunciada del ilegal cuan ilegitimo “presidente” espurio, el jázaro (Khazar; https://bit.ly/3QqemJr) Zelensky (https://bit.ly/3Wjekt7). Los grandes perdedores son los globalistas de Europa occidental, impulsadores de la guerra de Zelensky contra Rusia en Ucrania (https://bit.ly/3TMCSKr).
Ricardo Bosi, ex comandante de las Fuerzas Especiales de Australia (sic), comentó: “Ucrania es el centro del Estado profundo. Es la cabeza de la serpiente, y Vladimir Putin le está cortando la cabeza. Durante décadas, Ucrania ha sido el centro de los globalistas (https://bit.ly/3VIXmnQ)”.
¿Cuál será el efecto del “acuerdo diésel” en el escéptico electorado de EU? ¿Se despejan los escollos relevantes para una próxima cumbre tripolar en Shenzhen el 18 de noviembre de Xi/Putin/Trump?
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Trump: medidas desesperadas
El presidente estadunidense, Donald Trump, anunció un acuerdo con su homólogo ruso, Vladimir Putin, por el cual Moscú venderá 300 mil toneladas de diésel a Washington antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre y un millón 500 mil tras los comicios, hasta llegar a una cuota de 3 millones de toneladas mensuales. Con este trato, el político republicano busca reducir los precios de este combustible, que pasaron de un promedio de 3.72 dólares por galón antes de la guerra de Estados Unidos contra Irán a 6.29 por ciento en septiembre, un repunte de 69 por ciento.
El anunció generó dudas y críticas. Por una parte, es improbable que tenga algún impacto en los costos del carburante o en la inflación general en las tres semanas que faltan para los comicios. Incluso si se entregara mañana mismo, el envío pactado es muy pequeño para reflejarse en las estaciones de servicio, mientras las empresas de transporte y logística ya fijaron sus tarifas de acuerdo con los precios existentes. Además, la capacidad rusa para proveer el combustible está en entredicho porque Ucrania ya dejó fuera de operación tres de sus seis refinerías de diésel más importantes, y ayer mismo causó daños a instalaciones de carga de petróleo. De hecho, el Kremlin mantenía una prohibición parcial a la exportación del combustible para paliar el desabasto que ya resiente en su propio mercado, y desde un principio expresó que el suministro a Estados Unidos se llevará a cabo “si las condiciones lo permiten”. Analistas señalan que no habrá un aumento en las exportaciones, sino que Rusia desviará el flujo de sus clientes actuales para satisfacer la urgencia estadunidense. Al no haber un aumento en la cantidad de diésel disponible a nivel mundial, los precios permanecerán iguales.
El contexto de la guerra que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) libra contra Rusia en territorio de Ucrania es otro elemento central en la decisión de Trump, quien levantó sanciones contra Moscú para dar paso a este comercio y criticó con dureza al mandatario ucranio, Volodymir Zelensky, a quien acusó de causar el alza en el costo de los combustibles. La acusación sólo es parcialmente cierta, puesto que las principales causas son el conflicto en el golfo Pérsico y la confianza ciega del sistema político estadunidense en el “libre mercado” –es decir, en la voluntad de los dueños de grandes capitales–, culpable de que ese país carezca de herramientas para controlar los precios de un bien estratégico.
La aseveración del magnate acerca de que Zelensky “quiere generar problemas a nuestros agricultores” con sus actos de sabotaje a la infraestructura energética rusa es reveladora de sus verdaderos motivos con una medida que difícilmente arrojará resultados prácticos y beneficia a su mayor rival histórico: se trata de enviar a su base más dura de simpatizantes el mensaje de que está haciendo algo para aliviar la situación y, de paso, culpar a alguien más por la crisis de la que es el principal responsable. Está por verse si la maniobra genera los réditos políticos esperados, pero ya profundizó la incoherencia de la política exterior trumpista, además de empeorar las relaciones con los aliados tradicionales de Washington.
Al conocerse el acuerdo Trump-Putin, la ultrabelicista jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, aseguró que “suspender las sanciones sobre el diésel ruso le proporciona a Moscú más recursos para hacer la guerra; éste no es el momento de aliviar la presión sobre Rusia, y Europa no lo hará”. La postura comunitaria no está exenta de contradicciones, pues los países del bloque hicieron compras récord de gas ruso antes de que entre en vigor el bloqueo total que preparan para el año entrante. Lo que está claro es que a ambos lados del Atlántico los dirigentes occidentales siguen intentando resolver las consecuencias energéticas, económicas y de política interna de sus decisiones geopolíticas.
El acuerdo, sólo “un parche” en el mercado del diésel: expertos
Moscú levanta parcialmente veto a sus exportaciones
The Independent y Reuters
Periódico La Jornada Domingo 11 de octubre de 2026, p. 13
Moscú. Rusia levantó parcialmente la prohibición de exportar diésel , en cumplimiento del acuerdo alcanzado el viernes entre el presidente, Vladimir Putin, y su homólogo estadunidense, Donald Trump, informó el gabinete de ministros de ese país.
La restricción para los productores estaba vigente hasta el 31 de octubre y ayer quedó sin efecto, lo que permitirá exportar de inmediato 500 mil toneladas de diésel a los mercados internacionales.
Analistas consideran poco probable que el acuerdo para aumentar el suministro de diésel tenga un impacto significativo para reducir los altos precios en el mundo.
“Si importamos diésel de Rusia, básicamente significa que sus clientes actuales no lo van a conseguir y tendrán que buscarlo en otro sitio, y eso mantendrá el precio prácticamente igual que ahora”, comentó Michael Lynch, miembro de la Energy Policy Research Foundation. Gregory Brew, analista del equipo de Energía, Clima y Recursos de Eurasia Group, afirmó en un correo electrónico citado por CNN que el acuerdo sería “un parche, nada más”.
El convenio entre Trump y Putin supone un drástico cambio en la política estadunidense –que había prohibido las importaciones de petróleo ruso desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania– y no sólo ocurre a semanas de las elecciones intermedias estadunidenses, sino en un momento en que la economía y los consumidores de ese país resienten el encarecimiento de los combustibles, derivado de la guerra contra Irán.
La Oficina de Estadísticas del Transportes de Estados Unidos reportó que en febrero el precio medio del diésel era de 3.72 dólares por galón. El ataque a Irán comenzó el día 28 de ese mes y en septiembre el precio promedio del combustible cerró en 6.29 por galón, 69 por ciento más, lo que ha encarecido el transporte de numerosos productos.
Expertos consultados por Reuters consideraron poco probable que reduzca los precios y destacaron que algunas empresas ya han trasladado estos costos elevados a los consumidores con recargos adicionales en los pedidos en línea y en los envíos por correo.
