▲ La dirigente Magdalena Andersson (al centro), buscará una alianza con los otros tres opositores izquierdistas.Foto Afp
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Periódico La Jornada Lunes 14 de septiembre de 2026, p. 23
Estocolmo. Los comicios generales de Suecia aparecían este lunes con un resultado muy estrecho para declarar a un ganador, por lo que el conservador primer ministro saliente y la oposición de izquierda se declararon listos para gobernar, mientras la extrema derecha parecía perder terreno en el recuento de votos.
Con casi 90 por ciento de los sufragios computados, cuatro partidos de oposición, encabezados por la líder socialdemócrata, Magdalena Andersson, aparecían con una ventaja de un solo escaño, 175-174, sobre la alianza derechista del primer ministro Ulf Kristersson.
“Por el momento, estamos a la cabeza. Y si esto se confirma, Suecia tendrá un nuevo gobierno”, declaró a sus seguidores Andersson, de 59 años y primera mujer en convertirse en premier de Suecia en 2021-2022, quien aseguró que su alianza está lista para gobernar.
Sin embargo, su partido, que gobernó Suecia gran parte del siglo XX, aparece con 28 por ciento de la votación, el resultado más bajo en más de cien años.
El Partido Moderado de Kristersson alcanzaba 19.9 por ciento, y el primer ministro saliente aseguró que respetaría la intención de Andersson de formar gobierno con los otros tres partidos de izquierda. No obstante, apuntó que las diferencias dentro del bloque izquierdista podrían impedirles sumarse al gobierno, por lo que dejó abierta la posibilidad de que la alianza derechista asuma el Ejecutivo.
“La cuestión de quién gobernará Suecia en los próximos años continúa abierta”, declaró ante sus seguidores.
Extrema derecha va a la baja
La sorpresa de la velada es que Demócratas de Suecia (SD), de extrema derecha, perdió votos al alcanzar 17.6 por ciento, menos que el 20.5 recibido en 2022.
“Aún no tenemos los resultados finales, pero es obvio que perdimos algunos puntos porcentuales comparado con hace cuatro años”, admitió el líder de SD, Jimmie Akesson.
Sin embargo, destacó que los seguidores de su partido ya no tienen miedo de mostrar simpatías por la agrupación, que antes era vista como un paria político.
Con un resultado tan estrecho, es posible que el resultado final no se conozca en varios días.
Durante meses, las encuestas daban una cómoda ventaja a los cuatro partidos de la oposición de izquierda, encabezados por los socialdemócratas, aunque en los últimos días de la campaña la brecha se redujo hasta quedar en un empate técnico.
Los socialdemócratas, todavía la principal fuerza de Suecia, se han comprometido a fortalecer el Estado de bienestar y ayudar a los hogares a hacer frente al aumento del costo de vida.
La jornada tuvo su nota musical cuando uno de los integrantes del legendario grupo ABBA, Benny Andersson, frente al piano en la sede del Partido Socialdemócrata, dedicó a Magda una versión del gran éxito de la banda Mamma Mia, al cambiar la letra por “Mag-da-le-na”, que entonó una multitud de seguidores.
Uno de los principales argumentos de la oposición contra la candidatura del primer ministro saliente Kristersson es que prometió el ingreso de la extrema derecha en el gobierno y centrarse en mejorar la vida de los suecos, ahora que la ofensiva de su gobierno contra el crimen organizado y la inmigración empezaron a mostrar resultados.
En un mensaje en Instagram, la activista sueca Greta Thunberg instó a los votantes a impedir la alianza de derechas con la ultraderecha: “Ningún fascista en nuestro gobierno. ¡Justicia climática ya!“, escribió.
Unos 8 millones de personas tenían derecho a sufragar en estas elecciones, en un país de 10.6 millones de habitantes. No se informó cuál fue el índice de participación.
Alice Weidel, líder de la ultraderecha alemana, asegura que buscarán cesar apoyo a Ucrania y expulsar a refugiados
Alice Weidel, colíder del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), mientras pronuncia un discurso en el Bundestag —la cámara baja del Parlamento— en Berlín, el 9 de septiembre de 2026. Afp
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Europa Press y The Independent
13 de septiembre de 2026 11:21
La líder del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, ha asegurado este domingo que expulsarán a todos los ciudadanos ucranianos y sirios llegados en los últimos años a Alemania, que estima en cientos de miles para cada nacionalidad.
"En Alemania hay más de un millón de ucranianos que reciben beneficios sociales. Es increíble. Nada de esto es ya sostenible económicamente", ha afirmado Weidel en una entrevista con la televisón austriaca AUF1.
Estos ciudadanos ucranianos "también tienen que regresar" y ha mencionado "especialmente a los jóvenes ucranianos en edad militar". "Estamos hablando de números de seis cifras. Estos hombres tienen que regresar amablemente", ha apuntado.
Sobre la guerra en Ucrania, Weidel ha insistido en la necesidad de "cesar los pagos a Ucrania y todo el apoyo a la guerra". "Vamos a hacer reclamaciones sustanciales de devolución a Ucrania", ha advertido.
En cuanto a Siria, ha apuntado que "como la razón de que huyeran ya no existe en su país de origen, tienen que regresar". "El asilo es un derecho temporal y cuando el motivo del asilo ya no existe, esta gente tiene que volver y no debe ser nacionalizada", ha argüido.
Además, ha adelantado que si gobierna "revisaremos a los sirios nacionalizados para saber si se cumplieron de verdad los criterios" de concesión de nacionalidad. "Tenemos dudas considerables", ha señalado.
Weidel se ha referido por otra parte al canciller actual, el conservador Friedrich Merz, y ha augurado que "van a reemplazarlo". "Estoy convencida. No veo ninguna alternativa realmente viable en la CDU (Unión Demócrata Cristiana) porque tienen un problema de credibilidad", ha planteado.
Sobre la UE ha adelantado que reclamarán las aportaciones económicas alemanas. "Sencillamente no vamos a seguir financiando toda la diversión de nuestros vecinos (...). Queremos que nos devuelvan nuestro dinero y vamos a hacer recortes sustanciales", ha prometido.
"Veremos el drama en Bruselas y Estrasburgo cuando dejemos de financiar todo este circo. Estoy deseando ver su reacción", ha remachado.
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Alaa Yakoub Agha estaba eufórico. Refugiado sirio de 55 años, ahora ciudadano alemán, había votado por primera vez desde su llegada al país en 2015.
Su felicidad duró poco. Durante un paseo a orillas del lago esa tarde, fue víctima de una diatriba racista, cuando un hombre le gritó que "volviera a su país".
"Lo miré con tristeza y seguí mi camino", declaró a The Independent . "Me duele que algunas personas aún nos vean como extraños, a pesar de nuestros años de integración y nuestras contribuciones a la sociedad".
Horas después, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una victoria aplastante en el estado con casi el 44 por ciento de los votos: la primera de un partido de extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial.
Pero ante la probabilidad de un gobierno hostil y la persistente amenaza de abusos racistas en la vida cotidiana, las minorías del estado lanzan un mensaje desafiante: "Sajonia-Anhalt también es nuestro hogar".
En la década transcurrida desde su llegada a Alemania, Agha y su marido han sufrido insultos, escupitajos y apedreamientos. "Últimamente", dice, "tengo la sensación de que esas miradas están volviendo".
“He llegado al punto en que a veces tengo miedo de salir de casa por la noche. Me preocupa mi hija cuando sale sola por la noche y temo que pueda ser víctima de hostilidad racista.”
La ultraderecha, que ha resurgido con fuerza, está ganando terreno en toda Europa. En Suecia, los Demócratas de Suecia, un partido surgido de la ultraderecha que ha moderado su retórica, buscan obtener importantes avances en las próximas elecciones.
En todo el continente, los migrantes y las minorías están reconsiderando su futuro. Mamad Mohamad, quien llegó como solicitante de asilo desde Siria en 1996 y ahora es ciudadano alemán y candidato local por la Alianza 90/Los Verdes, afirma que miles de migrantes en el país se ven obligados a considerar seriamente la seguridad de sus familias. Algunos ya están pensando en marcharse.
“El resultado de las elecciones me pesa mucho”, dice el político de 45 años después de que la AfD consiguiera 39 escaños, tres menos de la mayoría, pero en una posición sólida para formar gobierno.
“Cuando un partido de extrema derecha dirige un gobierno estatal, convirtiendo potencialmente el racismo en parte de la vida cotidiana incluso a manos del Estado, mucha gente llega a su límite. Esto es más de lo que muchos pueden soportar”, afirmó.
“Al mismo tiempo, les digo a todos: No debemos dejarnos expulsar. Sajonia-Anhalt también es nuestro hogar.”
Mohamad es un kurdo yazidí que llegó al país a los 15 años, tras escapar de la grave discriminación étnica patrocinada por el Estado a manos del régimen baazista sirio.
Todavía existe la posibilidad de que los partidos de la oposición activen el llamado «cortafuegos», un acuerdo tácito por el cual los partidos se niegan a formar coaliciones con la extrema derecha. Una coalición heterogénea de partidos de centroderecha, centroizquierda e izquierda en Sajonia-Anhalt aún podría impedir que la AfD llegue al poder.
No obstante, la AfD sentirá que ha logrado un progreso significativo en su lucha por integrarse en la política tradicional, buscando proyectar una imagen más positiva como un actor serio y con posibilidades de ser elegido en la política alemana.
España abrió un nuevo albergue humanitario en Ceuta para cobijar a 850 migrantes
Migrantes descansan en un centro de acogida temporal para migrantes en Ceuta, España, el 12 de septiembre de 2026. Foto Afp Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
13 de septiembre de 2026 13:54
Madrid. El gobierno español, del socialista Pedro Sánchez, abrió este domingo un nuevo albergue humanitario en Ceuta para 864 migrantes que se encontraban viviendo en la calle, en la zona del barrio de Loma Colmenar, en una explanada próxima a la frontera con Marruecos. Informó además que más de 5 mil 300 de los migrantes que permanecían en Ceuta tras la masiva entrada a finales de julio, regresaron a Marruecos.
Con este espacio adaptado, en un terreno del ministerio de Vivienda, la administración española ya ha albergado a cuatro mil 600 migrantes, pero se presume que todavía hay varios miles viviendo en las calles o deambulando por los bosques aledaños a Ceuta a la espera de que se resuelva su petición de asilo y residencia.
La cifra sobre el número de migrantes que permanecen en las calles de Ceuta después de la entrada masiva del pasado 30 de julio sigue siendo confusa.
El ministerio del Interior sostiene que hay alrededor de cinco mil y el gobierno de la ciudad autónoma, del derechista Partido Popular (PP), asegura que hay “más de 13 mil”. En cualquier caso hay miles en situación de marginalidad extrema, sobreviviendo en las calles con objetos encontrados en la basura para construirse con sus propias manos una vivienda improvisada para pasar la noche, para abrigarse con cajas de cartón o bolsas de plástico.
El gobierno central tiene previsto culminar la construcción de un nuevo albergue humanitaria en el Puerto de Ceuta, pero mientras tanto construyó de urgencia este nuevo asentamiento para alojar a los 864 migrantes que fueron trasladados bajo custodia policial de la Loma Colmenar a la barriada de Los Rosales. El ministerio de Vivienda señala que en los próximas días se podrá asumir la acogida de seis mil personas.
En estos momentos una de las cuestiones que más preocupa al gobierno es el alojamiento de 300 mujeres, incluidas decenas de menores de edad, ante el temor a que se repitan las denuncias de abusos sexuales y agresiones que se han registrado desde el inicio de la crisis y que la fiscalía española cifró en alrededor de 30.
La organización humanitaria Luna Blanca advirtió que la situación “más preocupante en términos humanitarios” es el asentamiento de mujeres y niños situada en las naves del Polígono Industrial del Tarajal, que siguen a la espera de que el gobierno central o el local les den algún tipo de refugio temporal, al menos mientras se resuelven sus solicitudes de asilo. En este asentamiento hay hasta 25 familias con mujeres y niños y un número indeterminado de menores no acompañados, a los que desde hace una semana no se les reparte comida por falta de recursos.
La ministra de Infancia, Sira Rego, informó que hay alrededor de dos mil 100 niños migrantes en Ceuta, de los cuales 700 son mujeres, por lo que instó al resto de comunidades autónomas del país que agilicen lo más posible su traslado a la península para darles protección y amparo lo antes posible. Mientras que el ministro de Política Territorial y máxima autoridad del mando único creado en la crisis de Ceuta, Ángel Víctor Torres, informó que “más de cinco mil” migrantes marroquíes han regresado voluntariamente a su país y que al menos un centenar de ellos decidieron renunciar a su petición de asilo.
Gales, Escocia e Irlanda del Norte prevén firmar memorando conjunto para defender su derecho a separarse del Reino Unido
John Swinney, líder del Partido Nacional Escocés, se reunirá con jefes de los movimientos políticos independentistas de Irlanda del Norte y Gales.
Foto tomada del FB John Swinney Foto autor
De la Redacción y Europa Press
13 de septiembre de 2026 12:42
Ciudad de México. Los líderes de los movimientos independentistas de Gales, Escocia e Irlanda del Norte se reunirán este lunes en Cardiff para respaldar el derecho de sus respectivos territorios a separarse de Reino Unido y reclamar a Westminster que prepare y facilite cambios constitucionales, informó The Guardian.
Rhun ap Iorwerth, líder de Plaid Cymru; John Swinney, del Partido Nacional Escocés (SNP), y Michelle O’Neill, vicepresidenta del Sinn Féin, prevén firmar un memorando de entendimiento en el que pedirán a Westminster “preparar, planificar y facilitar el cambio constitucional” en los tres territorios. A la reunión también asistirá Mary Lou McDonald, presidenta del Sinn Féin y líder de la oposición en Irlanda.
El encuentro ocurre después de la victoria de Plaid Cymru en las elecciones de mayo para el Parlamento de Gales, que abrió una nueva etapa para los movimientos independentistas, con partidos separatistas en los gobiernos de Gales, Escocia e Irlanda del Norte por primera vez. Los dirigentes también abordarán cooperación con Europa, economía, energía y asuntos internacionales.
La reunión representa un desafío para la agenda de descentralización impulsada por el primer ministro británico, Andy Burnham, quien ha promovido una mayor transferencia de facultades y recursos hacia las regiones de Inglaterra. Burnham reiteró la semana pasada que un nuevo referendo sobre la independencia de Escocia, como el celebrado en 2014, permanece “fuera de los límites”.
El encuentro también ocurre después de que el presidente estadunidense Donald Trump expresara su respaldo a la reunificación de Irlanda durante una visita a ese país. “Me encantaría ver una Irlanda unida”, afirmó, declaración que provocó una rápida respuesta del gobierno británico y de sectores unionistas de Irlanda del Norte. Sobre la independencia escocesa, Trump señaló que reservaría su opinión para otro momento.
Swinney sostuvo que los partidos independentistas se encuentran ante un “momento decisivo” de cambio constitucional y que los habitantes de sus respectivas naciones deben tener una participación efectiva en la decisión sobre su futuro. Según sondeos citados por el diario, 47 por ciento de los escoceses respaldaría la independencia en un referendo celebrado actualmente, frente a 36 por ciento en Irlanda del Norte y 32 por ciento en Gales.
¿Canadá se muda a Europa?
Las señales han sido constantes: cuando en marzo pasado el canciller francés, Jean-Noël Barrot, dijo en una conferencia en Berlín que la Unión Europea (UE) estaba atrayendo “candidatos inesperados” a ser socios de ese bloque económico y político, y mencionó entre ellos a Canadá, muchos rieron, pero otros aplaudieron. En junio, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se refirió a ese país norteamericano como “el más europeo de los no europeos”. Posteriormente, el mes pasado, vendría la ruptura de las negociaciones entre los gobiernos del primer ministro Mark Carney y el presidente Donald Trump, lo que derivó en lo que el primero llama abiertamente un guerra comercial, mientras el segundo no ha dejado de lanzar acusaciones ofensivas –e infundadas– contra su socio del norte.
Unos días después, Ottawa anunció que Carney viajará a Estrasburgo esta semana para tomar la palabra ante el Parlamento Europeo por invitación de la presidenta de ese órgano legislativo, Roberta Metsola; se trata de un privilegio excepcional que no suele concederse a gobernantes ajenos a la UE.
El invitado, por su parte, se quejó de que Canadá ha llegado a una dependencia excesiva hacia Estados Unidos y anunció su decisión de avanzar en la profundización de sus vínculos con Europa.
Ayer, el rotativo estadunidense The Wall Street Journal afirmó que el premier canadiense está analizando alguna forma de inclusión de su país en la UE y que Bruselas y Ottawa estudian el establecimiento de una figura de “miembro asociado”, hoy inexistente, para agilizar el ingreso de Canadá al bloque europeo, cuyas normas de admisión son conocidas por inflexibles.
Otras publicaciones reportan que ambas partes han estado negociando “durante meses” una integración en sectores como la energía, la inteligencia artificial, los minerales críticos, la defensa y el libre tránsito de trabajadores, así como el tendido de cables para conexiones atlánticas, la construcción conjunta de centros de datos y nuevos sistemas satelitales independientes de los grandes consorcios estadunidenses. Las negociaciones incluirían un redireccionamiento hacia Europa del gas que por décadas ha estado exportando a su vecino del sur y la apertura, por medio de barcos rompehielos, de rutas marítimas por el círculo polar ártico para transportar fertilizantes canadienses al otro lado del océano.
Es claro que una integración canadiense a Europa no sólo significaría la ruptura de una relación construida a lo largo de muchas décadas entre dos estrechísimos aliados y socios, sino también, por añadidura, el fin del Tratado México-Estados Unidos-Canadá y del bloque comercial de América del Norte. En lo inmediato, la sola perspectiva de esto que sería una transformación geopolítica mayor puede exacerbar la hostilidad del trumpismo, tanto hacia su vecino del norte como hacia la UE. Y es que, ciertamente, el mayor damnificado económico y estratégico en un escenario como el que parece configurarse sería el propio Estados Unidos.
Por lo que se refiere a México, nuestro país tendría que prepararse para una negociación estrictamente bilateral de sus vínculos comerciales con sus dos socios regionales –algo que, de cierta forma, ya ha venido sucediendo– y no está claro si ello representaría una circunstancia ventajosa o perjudicial. Lo que es indudable es que si se concreta una adhesión de Canadá a la Unión Europea, sea cual sea la figura que se adopte para ello, el gobierno de Trump habrá dado un paso más en la demolición de la estructura de alianzas sobre la que ha descansado por décadas el predominio de su país en el mundo.
