lunes, 7 de septiembre de 2026

Riqueza, valor y valuación.

La economía mundial está creando muy altos niveles de riqueza. Pero gran parte de este crecimiento corresponde a una valuación derivada de los precios crecientes de los activos. 
Foto Roberto García Ortiz   Foto autor
León Bendesky
07 de septiembre de 2026 00:06
La economía mundial está creando muy altos niveles de riqueza. Pero gran parte de este crecimiento corresponde a una valuación derivada de los precios crecientes de los activos, más que a una inversión real. De modo simple puede entenderse la riqueza como la abundancia de bienes o productos, de recursos materiales, activos financieros y diversos tipos de atributos o de cualidades.
En términos económicos se considera riqueza al valor de los activos físicos y de los recursos intangibles que tiene una persona o una sociedad, y a los que se sustraen las deudas. En cuanto a un país, se asocia con el producto y los ingresos que se generan; se trata, convencionalmente, del producto interno bruto.
Además, existe el valor, que se asocia con los rendimientos que genera un activo (como la renta de una casa) o un negocio; es decir, las utilidades y su capacidad operativa. En cuanto a la valuación, se trata del método que se sigue para estimar el valor, un procedimiento que fija la percepción acerca del potencial de un negocio. Hay negocios que tienen un potencial aún no realizado para generar valor suficiente y que tiene una valuación muy alta.
Esto se sustenta en las expectativas de que se conseguirá generar ganancias que respalden la inversión que ha de sustentar el valor y que, a su vez, genere suficientes flujos como rendimiento de una inversión.
El caso actual de la industria tecnológica indica que las empresas más representativas han llegado a niveles extraordinarios de valuación, mismos que pueden apreciarse en las cotizaciones que alcanzan en los mercados de acciones, sin que, por ahora, la mayoría de ellas genere las ganancias suficientes para respaldar esos recursos. Y, aún más, en el proceso de conformación del negocio se endeudan de manera significativa mediante la colocación de bonos, con lo que tensan las condiciones financieras en general. Las expectativas deberán validarse eventualmente de modo oportuno y suficiente frente a accionistas y acreedores. Valor, entonces, no es en principio lo mismo que valuación. Las discrepancias pueden ser relevantes.
La cuestión comprende una valuación creciente de los acervos existentes y que se incrementa más de prisa que la productividad y la inflación. Es un aumento de la valuación de los activos sostenido principalmente por un mayor endeudamiento, más que por el ahorro, lo que contribuye a desbalances en los mercados. Y tiene, por supuesto, un impacto en el aumento de la concentración del ingreso y de la riqueza.
Dicho de otro modo, el crecimiento de la economía –del PIB– y de la riqueza que sea sostenible debe erigirse sobre la producción de bienes y servicios que representen un mayor valor y que no sea preferentemente la consecuencia del alza del de la valuación de los activos que se soporta en cuestiones como el cambio tecnológico y la especulación.
El valor de un producto o servicio tiene que ver con los elementos considerados fundamentales, tales como su utilidad o lo que los compradores estén dispuestos a pagar. La valuación, en cambio, es un método de análisis y de estimación del valor, una aproximación sujeta a desviaciones por motivos como el de una creciente especulación.
Mientras el valor es tangible, lo que se manifiesta en una transacción real en el mercado, la valuación es finalmente una especie de opinión o de aproximación derivada de ciertos criterios, como los que se desprenden de la información financiera o las expectativas del mercado. El valor deriva de la utilidad y desempeño; la valuación se sustenta en un cálculo, una proyección de los flujos que se genera en un determinado escenario de riesgos y de expectativas.
En un entorno económico de alto impacto especulativo como el que predomina hoy, por ejemplo, en el caso del sector de la inteligencia artificial, las formas de valuación de los activos se basan en la sicología de los inversionistas, en el impulso y la dinámica esperada de un sector o actividad determinada y, sobre todo, en las expectativas de generación de altas ganancias que empujan los bancos, las casas de bolsa y los fondos de inversión. De lado queda por ahora el asunto relevante que es el del valor intrínseco.
Los flujos de recursos son impredecibles, sobre todo en una fase en la que los proyectos aún no generan ingresos y las condiciones se prestan a la especulación. Ocurre, entonces, un proceso observable en el mercado financiero denominado como “reflexividad”, lo que significa que los precios más altos de las acciones atraen un mayor número de compradores, lo que a su vez impulsa los precios al alza y crea un círculo de retroalimentación que distorsiona los factores fundamentales que determinan el valor; se trata de la creación de una trayectoria circular (de un “loop”).
El valor real de algo en términos económicos tiene que ver con la capacidad para generar flujos de rendimiento o ganancias. La valuación es una forma de estimar dicho valor y las premisas en las que se basa tal estimación se derivan de ciertas fórmulas que difieren entre quienes practican la valuación y están sujetas a ciertos sesgos.

México SA
¿Y “los grandes saqueadores”? // “Rescate” bancario y retórica // Calderón: “¡no al Fobaproa”!
Carlos Fernández-Vega
▲ Ernesto Zedillo es uno de los artífices del atraco a la nación.Foto María Luisa Severiano
Ahora que la presidenta Sheinbaum advierte que la del Fobaproa es “una deuda que nunca se va a acabar de pagar” y que la bancada morenista en San Lázaro propone que, ante esa “imposibilidad”, al menos “debería haber un señalamiento público para que el pueblo ubique a los grandes saqueadores del país”, es necesario recordar que los responsables y beneficiarios de ese atraco a la nación (el ilegal “rescate” bancario”) siempre han estado a la vista de todos y la clase política los conoce perfectamente.
En los hechos, la bancada morenista sabe quiénes son “los grandes saqueadores del país”. Algunos viven intocados y cómodamente instalados en el extranjero (en España, Carlos Salinas de Gortari –reprivatización bancaria para sus “amigos”–, Felipe Calderón –como presidente del PAN “juró” que su partido no “legalizaría” el Fobaproa– y Enrique Peña Nieto –nunca dijo ni pío sobre el atraco–; y Ernesto Zedillo en Estados Unidos. Vicente Fox –sus empresas fueron “rescatadas” con recursos públicos, y ahora es aliado del PRI– se quedó en Guanajuato).
Además, Guillermo Ortiz, José Ángel Gurría (secretarios de Hacienda y operadores del “rescate”-“legalización”), Miguel Mancera Aguayo (gobernador del Banco de México; murió recientemente), la tropa de tecnócratas del sector financiero público y los 326 diputados que palomearon el asalto a la nación (sus nombres se pueden consultar en https://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/ Votaciones/57/tabla2or1-18.php3).
En el inventario de atracadores hay que sumar a los presidentes del PRI y el PAN que ejercieron desde el “rescate” mismo (1995) hasta su “legalización (1998): por los tricolores, Santiago Oñate, Humberto Roque Villanueva (el de la roqueseñal) y Mariano Palacios Alcocer, y por los blanquiazules Carlos Castillo Peraza y Felipe Calderón.
Los beneficiarios del “salvamento” también están a la vista y gozan de cabal salud: es cuestión de comenzar por los multimillonarios marca Forbes (todos “amigos” del régimen neoliberal) para conocer algunos nombres. Pero hay más (consultar en https://www.jornada.com.mx/1999/08/ 02/expediente.html ),no sin antes recordar que todos ellos son odiadores del Estado, aborrecen que meta las manos en “cuestiones privadas” y reiteradamente denuncian “el uso indiscriminado” de recursos públicos, pero cuando se trata de “rescatarlos”, entonces ¡bienvenido sea su abominado Estado!
En el recuento de daños, vale retomar algunos pasajes de lo publicado años atrás en este mismo espacio: el 9 de diciembre de 1998, Calderón, presidente del PAN, aseguraba que su partido “no votará a favor de la propuesta oficial sobre el Fobaproa”. Ese día, la directiva panista sostuvo dos reuniones –en una de ellas estuvo presente el gobernador de Guanajuato, Fox, y Diego Fernández de Cevallos– con los dirigentes de sus fracciones parlamentarias, en las que determinaron “no aprobar ni un centavo para el servicio de la deuda del Fobaproa”.
Un día después, Felipillo lo reiteró y aseguró que “el problema bancario y financiero es producto de la ineptitud gubernamental que ahora implica causar un daño irreversible para muchas generaciones; se desecha por improcedente la iniciativa y pretensión de Ernesto Zedillo de convertir a deuda pública los pasivos del Fobaproa. ¡No al Fobaproa!”
El 10 de diciembre de ese año, el PAN llegó a un acuerdo con el Ejecutivo (lo que negó tajantemente Calderón) y el dictamen que creó el IPAB se aprobó dos días después. Parte de ese acuerdo fue no difundir la concertacesión, pero un gobierno presionado y un PRI desesperado se encargaron de filtrar el convenio, negociado en el Club de Banqueros. Además, Zedillo y el PRI aceptaron propuestas panistas, entre ellas que el capital extranjero participara al 100 por ciento en Banamex, Bancomer y Serfin (tal cual sucedió). El presidente de la Asociación de Banqueros de México, Carlos Gómez y Gómez, anunció: “tenemos Fobaproa este fin de semana”. Y lo tuvieron.
El 13 de diciembre, el secretario general adjunto del PAN, Germán Martínez, presumió: “ha quedado cerrada la herida; terminó el debate del Fobaproa, ya no podrán seguir lucrando con él; seguiremos cerrando las heridas de los problemas nacionales”. Y Calderón justificaba el Sí (que antes era No): “el panismo pretende reducir hasta la mitad el saldo” del “rescate”, al tiempo que se “comprometió” a dar “una explicación pública a los mexicanos de por qué Acción Nacional aprobó la iniciativa”.
Veintiocho años después, los mexicanos la siguen esperando.
Las rebanadas del pastel
Va fuerte abrazo solidario para El Fisgón por el fallecimiento de su señora madre, Rosa María Durán Gili.
X: @cafevega  cfvmexico_sa@hotmail.com

“Deuda impagable” del Fobaproa aún asciende a más de un billón de pesos
Pasivos del rescate bancario absorben 50 mil mdp cada 2 años y sólo representan una parte de los intereses // Ya se han abonado 2.1 billones de pesos a julio de 2026
▲ El adeudo privado derivó en público y se pronostica que las obligaciones del IPAB se pagarían al menos hasta 2057.Foto María Luisa Severiano
Dora Villanueva
Periódico La Jornada   Lunes 7 de septiembre de 2026, p. 16
Los intereses y gastos administrativos de la deuda “impagable” del rescate bancario de la década de los 90 alcanzaron 2 billones 181 mil 485.6 millones de pesos en julio de 2026, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público actualizados con base en la inflación. Sin embargo, aún faltan por liquidarse más de un billón de pesos, exhiben los informes de la dependencia.
Las obligaciones financieras, que derivaron en el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), se han quedado de tal manera enquistadas en las finanzas públicas de México, que a julio todavía representaban un billón 165 mil 351 millones de pesos en pasivos del IPAB –el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario, que administra esa deuda–, y 35 mil 852.2 millones de pesos del programa de apoyo a deudores.
En vísperas de la presentación del paquete económico 2027, que se entregará al Congreso el 9 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recuperó el tema del rescate bancario y el peso que todavía tiene en las finanzas públicas. En su gira por Zacatecas lo calificó de “deuda impagable” y sentenció: “nunca se va a acabar de pagar el Fobaproa, el IPAB”.
Un día después, en Colima, la mandataria señaló que Édgar Amador Zamora –quien ha visto crecer la deuda pública del país en un billón 555 mil 676 millones de pesos corrientes desde que asumió como secretario de Hacienda en marzo del año pasado– le “dictó” que los pasivos del llamado Fopabroa están absorbiendo 50 mil millones de pesos cada dos años.
“Cada dos años pagamos del presupuesto público 50 mil millones de pesos al IPAB, pero eso sólo corresponde a una parte de los intereses de esa deuda; el capital y la otra parte de los intereses, se tiene que adquirir deuda para pagar el IPAB”, consignó la mandataria.
En mayo del año pasado, en una entrevista con La Jornada, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, explicó que las obligaciones del IPAB, que vienen “de un rescate de deudas privadas que se transformaron en deudas públicas”, se tendrían que pagar al menos hasta 2057, es decir, que de manera preliminar pesarán 62 años en el balance público (bit.ly/4d1hqYk).
Se consultó a Hacienda sobre la actualización del costo financiero que han tenido los pasivos del Fobaproa, con base en las cifras oficiales que la misma dependencia difunde, y sobre el avance que ha tenido la deuda pública del país en su medida más amplia –el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP)– desde marzo del año pasado. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.
De acuerdo con los datos de la dependencia, el que la medida más amplia de la deuda siga creciendo, ha llevado a que los pasivos del rescate bancario hayan pasado de 34.37 por ciento del SHRFSP en el año 2000 –es decir, más de una tercera parte– a 6.25 por ciento en julio de 2026.
El problema sobre la deuda asociada al rescate bancario es de origen. Más allá del endeudamiento en que suelen incurrir los gobiernos para financiar parte del gasto público, el desaseo, la corrupción y la incompetencia fueron constantes en los hallazgos sobre el Fopabroa reportados en su momento por auditores independientes y la Auditoría Superior de la Federación.
Desde 2021, La Jornada había informado que los intereses derivados del rescate bancario ya habían rebasado el monto original (bit.ly/4gECPsH).Si bien, se “normalizó” el pago de este pasivo como una manera de evitar una crisis más duradera, nunca se transparentó del todo quiénes fueron los beneficiados de los fraudes realizados en el marco del Fopabroa.
Vistos estos datos con valores de julio de 2026, los intereses y costos de administración que derivan del Fobaproa han representado 10 por ciento de todo el costo financiero presupuestario que ha pagado el país desde diciembre de 1995.
La apuesta es que los pasivos del IPAB pierdan peso a medida que crece la economía. De acuerdo con el plan anual de financiamiento del instituto, al cierre de 1999, esta deuda equivalía a 10.78 por ciento del producto interno bruto (PIB) y en junio del año pasado se había reducido a 2.78 por ciento.

Banca de desarrollo, pilar del crecimiento: Informe de gobierno
Julio Gutiérrez
Periódico La Jornada   Lunes 7 de septiembre de 2026, p. 18
La banca de desarrollo se consolidó como uno de los principales instrumentos del Estado para impulsar el crecimiento económico y atender a sectores que enfrentan mayores dificultades para acceder al financiamiento privado, de acuerdo con el segundo Informe de gobierno.
Mediante esquemas de crédito y fondeo, las instituciones de desarrollo canalizaron recursos hacia las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), el comercio exterior, las actividades agropecuarias y rurales, la infraestructura pública, la vivienda y el sector militar.
Parte de estos recursos se otorgó de manera directa y otra mediante intermediarios financieros bancarios y no bancarios, con el objetivo de ampliar el acceso al crédito en actividades consideradas prioritarias para la economía y el desarrollo social del país.
El Informe sostiene que en el último año, el sector de la banca de desarrollo también amplió su oferta de productos y servicios financieros y recurrió a herramientas digitales para facilitar las operaciones de sus usuarios.
A la par, explica, impulsó programas de capacitación y educación financiera dirigidos principalmente a sectores en situación de vulnerabilidad, entre ellos mujeres, migrantes, adultos mayores, población indígena y habitantes de zonas rurales.
“De septiembre de 2025 a junio de 2026, la banca de desarrollo en su conjunto colocó financiamiento con crédito y garantías por un billón 397 mil 606 millones de pesos, lo que generó un saldo de crédito directo e impulsado al sector privado por 2 billones 164 mil 743 millones.”
En el sector empresarial, Nafin y Bancomext canalizaron 768 mil 857 millones de pesos mediante créditos y garantías, recursos que llegaron a 555 mil 184 empresas; además, 45 mil 731 emprendedores y empresarios recibieron capacitación y asistencia técnica para mejorar su productividad, gestión e integración a cadenas globales de valor.
Por su parte, Banobras reportó un saldo de crédito directo e inducido al sector privado por 653 mil 144 millones de pesos, con presencia en 30 entidades. De ese monto, 48.7 por ciento correspondió a proyectos de infraestructura, 49 a estados y 2.3 a municipios, y entre los recursos destacaron 8 mil 317 millones de pesos para proyectos de transporte urbano y 2 mil 631 millones para carreteras y autopistas.
En el sector agropecuario y rural, Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura otorgó 382 mil 220 millones de pesos mediante intermediarios financieros privados, principalmente para capital de trabajo, con lo que se apoyó a un millón 278 mil 735 unidades de producción rural, con lo que el saldo de financiamiento llegó a 269 mil 855 millones de pesos al cierre de junio.