viernes, 4 de septiembre de 2026

Rescatan con vida a 2 personas de túnel en Nepal, a 9 días de la catástrofe; sobreviviente estuvo recitando mantras.

Personal militar durante una operación de rescate en el proyecto hidroeléctrico Trishuli-3A, en el distrito nepalí de Rasuwa, el 4 de septiembre de 2026. 
Foto Ejército de Nepal / Afp   Foto autor
Reuters
04 de septiembre de 2026 08:52
Katmandú. Los equipos de rescate lograron sacar con vida a dos personas de un túnel vinculado a una central hidroeléctrica situada en el río Trishuli, en Nepal, nueve días después de que una avalancha de hielo, rocas y barro arrasara el valle causando la muerte de más de mil 300 personas y dejando a más de 5 mil 600 desaparecidas.
Las autoridades y los equipos de rescate creen que el desprendimiento de un glaciar ocurrido el 26 de agosto en la cuenca alta del río dejó atrapadas al menos a 900 personas en los túneles relacionados con seis proyectos hidroeléctricos a lo largo del curso del río.
Los dos trabajadores sacados este viernes del túnel de la central hidroeléctrica Upper Trishuli 3A son los primeros en ser rescatados de los proyectos hidroeléctricos y fueron trasladados a un hospital militar en la capital, Katmandú, lo que ha dado a los equipos de búsqueda un atisbo de esperanza, a medida que se desvanece la posibilidad de encontrar a otros supervivientes. El ejército ha informado de que también recuperó un cadáver del lugar.
Los videos difundidos por las autoridades nepalíes mostraban cómo Kabir Maharjan era izado desde un agujero en el suelo mientras los transeúntes vitoreaban, para luego ser bajado a una camilla. Su compañero, Sanjay Sah, fue sacado a hombros por un trabajador, con el rostro aún cubierto de barro, antes de que los médicos del ejército le colocaran una máscara de oxígeno y comprobaran sus signos vitales dentro de una tienda de rescate.
Foto Ejército de Nepal / Afp
Sah, un capataz mecánico, describió más tarde cómo se quedó atrás en una sala de control para ayudar a otros a escapar después de haber instado a sus compañeros a huir al enterarse de la noticia del desastre.
"Estaba en la sala de control, así que mi responsabilidad era salvar la vida de todos. Ante un accidente tan grave, no estaba bien que yo huyera", afirmó en una grabación de video difundida por las autoridades nepalíes.
Sah contó a los equipos de rescate que pasó el tiempo recitando mantras mientras estuvo atrapado. Dijo que había estado en contacto con otras tres o cuatro personas en el túnel, mientras que otras podrían seguir con vida en las partes más profundas del mismo.
El ejército nepalí informó que había recuperado dos cadáveres de un túnel de la central hidroeléctrica de Langtang y que continuaba con las labores de búsqueda.
Al menos mil 287 personas han perdido la vida en Nepal a causa de las inundaciones que arrasaron casas, calles y colegios en pueblos y aldeas cercanos a la frontera con el Tíbet chino, según informó este viernes la autoridad de gestión de catástrofes. Más de 5 mil 80 personas siguen desaparecidas.
China ha cifrado el número de fallecidos en el Tíbet en 21, con otros 541 desaparecidos.
El rescate fue un milagro
Los dos hombres rescatados están ahora en cuidados intensivos en un hospital del ejército y sus signos vitales son estables, informó a Reuters una fuente del centro. El supervisor mecánico Maharjan no puede mover ni las manos ni las piernas, pero las lesiones de Sah no se consideran graves, según un asistente del ministro de Energía.
Amir Maharjan, hermano de Kabir, afirmó que no ha recibido ninguna noticia oficial, pero que le han dicho que acuda al hospital. "He oído en las noticias que han encontrado a mi hermano. Toda la familia está muy contenta", dijo Amir.
Un pequeño grupo de personas había logrado escapar de otro túnel horas después de que se produjera la catástrofe.
Un equipo de expertos, a través de un grupo de WhatsApp, estaba guiando a los equipos de rescate en la búsqueda en las obras de la central hidroeléctrica, lo que se ha convertido en una herramienta muy valiosa, junto con los helicópteros y la maquinaria pesada, en la carrera por encontrar supervivientes.
Según el ejército nepalí, se estaban llevando a cabo más operaciones de búsqueda y rescate en los alrededores de la central hidroeléctrica Upper Trishuli 3A. Las labores de rescate estaban dirigidas por el ejército y la policía, con la ayuda de expertos de la India, Corea del Sur y China.
Pérdidas millonarias
En la catástrofe de la semana pasada se perdieron bienes, viviendas e infraestructuras por un valor de al menos 387 mil 500 millones de rupias nepalíes (2 mil 560 millones de dólares), según declaró este viernes Dharma Raj Upreti, director de la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal.
Nepal tendrá que reconstruir unas 20 mil viviendas en las zonas devastadas por las inundaciones, según ha señalado Upreti, de las cuales al menos 7 mil 500 han quedado destruidas.
El desastre podría provocar pérdidas en los seguros comerciales que superen los 132.3 millones de dólares, y los proyectos hidroeléctricos representarían la mayor parte de las reclamaciones, según un alto cargo de una de las principales aseguradoras del país.
Once proyectos hidroeléctricos nepalíes se encuentran en la región afectada y, en muchos casos, las vías de acceso y las infraestructuras en superficie han quedado arrasadas.
Al menos 583 ciudadanos extranjeros estaban desaparecidos a causa de las inundaciones, según informó Nepal el jueves; muchos de ellos eran peregrinos y excursionistas.
Especialistas australianos en respuesta ante catástrofes partieron hacia Nepal este viernes para sumarse a la búsqueda de supervivientes, mientras el gobierno australiano expresaba su "profunda preocupación" por el bienestar de sus 36 ciudadanos desaparecidos.

EU y sus lazos con el régimen talibán - Penultimátum
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04 de septiembre de 2026 07:56
Hace cinco años, tras la huida de Estados Unidos, Afganistán quedó bajo el control de los talibanes. Los mismos que la gran potencia patrocinó para combatir la presencia de la Unión Soviética en dicho país. Hoy, la crisis humanitaria de Afganistán se considera una de las peores del mundo, junto con las de Yemen y Sudán. No sólo porque 14 millones de personas sufren hambre aguda, en especial entre la población infantil, sino también por una enorme regresión en materia de derechos humanos. Afganistán es el único país donde las niñas y las mujeres tienen prohibido acceder a la educación secundaria y superior. Las restricciones al empleo femenino son tan rigurosas que han añadido presión económica a familias que ya afrontan pobreza.
Suman más de 100 las medidas dirigidas contra mujeres y niñas. Además de impedirles el acceso a la educación y a la mayoría de las fuentes de trabajo, también les están vedados espacios públicos, servicios básicos y hasta entrar en las instalaciones de Naciones Unidas. Las formas sobre cómo deben vestir son estrictas. Sufren violencia doméstica. En resumen: el régimen talibán ha eliminado a las mujeres de la sociedad. El pasado mayo, el régimen publicó un nuevo código civil que limita aún más las condiciones que deben cumplir las mujeres y las niñas para poner fin a un matrimonio. Son procedimientos muy complejos, y algunas de sus disposiciones podrían consolidar los matrimonios forzados e infantiles.
El talibán también borra lo relacionado con la herencia cultural del país. Data de hace 25 siglos con la integración del territorio al imperio aqueménida, bajo el mando de Ciro El Grande. Por su posición estratégica en la Ruta de la Seda, la cultura afgana es fruto de la fusión de influencias persas, griegas, budistas e islámicas.
Hace 25 años, por ejemplo, dinamitaron las impresionantes estatuas de Buda, de 53 metros de altura, en el valle de Bamiyan. Declaradas patrimonio de la humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura; fue imposible salvarlas.
Los talibanes quieren borrar la memoria colectiva. Rescribir su historia a su modo. En este despropósito, Estados Unidos tiene buena culpa.

La vigencia plena del legado de José Martí
Gilberto López Y Rivas / Ii
La faceta más conocida de José Martí es su antimperialismo. El Apóstol mantiene en todos sus escritos una comprensión nítida del peligro que representaba Estados Unidos para la independencia, no sólo de su patria, sino para todas las naciones latinoamericanas. Ya el general mexicano José María Tornel había calificado a Estados Unidos de “los bárbaros del norte”, y el primer embajador mexicano en ese país denunciaba la cruzada estadunidense contra México, en 1822. Tornel escribe una nota de advertencia a su gobierno que parece describir la realidad actual: “El pensamiento dominante de Estados Unidos de América ha sido por más de 50 años, es decir, desde el periodo de su infancia política, la ocupación de una gran parte del territorio antes español y hoy perteneciente a la nación mexicana. Demócratas y federalistas, todos sus partidos bajo antiguas y sus modernas denominaciones, han estado de acuerdo en procurar por todos los medios que suministra el poder, dirigido por la astucia, el dolo y la mala fe, el ensanche de los límites de la república, al norte, al sur y al mediodía. No es Alejandro, o un Napoleón el ambicioso de conquistas para extender su dominio o su gloria, el que inspira a la orgullosa raza anglosajona ese deseo, ese furor de usurpar y dominar lo ajeno; es la nación entera la que, poseída del carácter inquieto de los bárbaros de otro norte y de otra época, la que arrolla cuanto se le opone en la carrera de su engrandecimiento, porque su derecho es su deseo y la justicia su conveniencia”. En la misma dirección, Simón Bolívar había vislumbrado el papel intervencionista que Estados Unidos jugaría en América Latina.
Con todo, el mérito de Martí consiste en que fue el primer pensador latinoamericano que, en forma sistemática, en su obra periodística y en otros escritos, alertó sobre la amenaza imperialista, y llamó a la lucha común para oponerse a Estados Unidos. “Los árboles”, afirmaba Martí, “se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas. Es la hora del recuento y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado como la plata en las raíces de los Andes”.
Pero también Martí guarda actualidad en una temática que fue crucial para los expedicionarios del Granma y que reiteradamente se han presentado en condiciones extremas, como han sido las dictaduras militares, las agresiones militares imperialistas o las estrategias genocidas del régimen sionista de Israel contra el pueblo palestino: ¿en qué momento la violencia de los pueblos es necesaria? Martí acierta cuando plantea: “Es lícito y honroso aborrecer la violencia y predicar contra ella, mientras haya modo visible y racional de obtener sin violencia la justicia indispensable al bienestar del hombre, pero cuando se está convencido de que por la diferencia de los caracteres, por los intereses irreconciliables y distintos, por la diversidad, honda como la mar, de mente y aspiraciones, no hay modo pacífico suficiente para obtener siquiera derechos mínimos en un pueblo donde estalla, ya en nueva plenitud, la capacidad sofocada, o es ciego el que sostiene, contra la verdad hirviente, el modo pacífico, o es desleal a su pueblo el que no lo ve y se empeña en proclamarla”.
No cabe duda que estos pasajes de Martí influyeron en la táctica revolucionaria que tomaría el Movimiento 26 de Julio y que culminaría en el luminoso 1º de enero de 1959. En El Salvador, Nicaragua, Guatemala y en otros países de nuestra América, en los que se cerraron todos los espacios de lucha legal, en los que la acción electoral no era más que una imposición y un fraude, en los que las mínimas libertades de asociación, reunión y organización fueron limitadas y reprimidas con violencia sistémica y en los que estaba en juego la existencia misma de un pueblo, de una nación, han resonado con fuerza las palabras de Martí y han decantado la consecuencia revolucionaria del reformismo.
Asimismo, Martí sigue vivo en la actualidad para las derivas que toman organizaciones en lucha contra el sistema capitalista y el imperialismo, en su ejemplo de dedicación, abnegación, entrega absoluta a la tarea libertadora, en la trasparencia de su moral política que sintetizaba en su frase de que “la mejor manera de decir es hacer”. Sobre todo, ahora en que la moralidad política parece haber sido desterrada por el pragmatismo, por la práctica de lograr los fines sin importar los medios. Un movimiento político, social, gremial o revolucionario que pierde su trasparencia, que hace un lado las motivaciones éticas, no logrará contar con el apoyo de sus bases sociales ni menos de los pueblos. Martí fue un dirigente sin tacha, un intelectual que cubrió la amplia gama del trabajo político: fue organizador, divulgador, periodista y soldado del pueblo cuando fue necesario. Vivió y murió como un revolucionario que predicó con el ejemplo, y ésta fue una de las mejores herencias que nos legara.