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Emir Olivares y Lilian Hernández
07 de septiembre de 2026 11:53
Ciudad de México. Luego que el presidente Donald Trump posteara en sus redes sociales una imagen de los tres países de América del Norte bajo el nombre de Estados Unidos, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum Pardo enfatizó que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero.
“En el mes de la patria reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero. Orgullosamente somos un país libre, independiente y soberano”, escribió la mandataria esta mañana en sus redes sociales.
Por la mañana, el republicano subió una imagen de un mapa en el que se ven los territorios de Canadá, Estados Unidos y México, la cual fue alterada para poner sobre las tres naciones la bandera estadunidense y el nombre de ese país.
Desde enero del año pasado, al inicio de su segundo mandato el presidente de Estados Unidos emitió un decreto para cambiarle el nombre al Golfo de México por Golfo de México.
El 27 de agosto de este año, Trump firmó una orden ejecutiva para renombar el lago Ontario, compartido con Canadá, como “lago América”.
Siguiendo esta tendencia, de querer cambiar nombres geográficos, el 2 de septiembre propuso que el estrecho de Ormuz sea rebautizado como "estrecho de Trump".
Ayer domingo en su red social Truth Social, Trump divulgó una imagen del mapa de Nuevo México en la que tachó la segunda palabra y colocó debajo América.
Durante sus actividades de ayer desde Nuevo León, la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que su gobierno aspira a mantener una “buena relación” con la administración de Donald Trump.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reúne hoy en el Congreso a sus diputados, senadores y europarlamentarios para abrir el nuevo curso político, que se inicia con la crisis en Ceuta como telón de fondo y que estará marcado por la evolución de la anunciada intención del Gobierno presentar los Presupuestos de 2027. Foto:
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reúne hoy en el Congreso a sus diputados, senadores y europarlamentarios para abrir el nuevo curso político, que se inicia con la crisis en Ceuta como telón de fondo y que estará marcado por la evolución de la anunciada intención del Gobierno presentar los Presupuestos de 2027. Foto: Europa Press Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
07 de septiembre de 2026 13:57
Madrid. El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, se comprometió este lunes a que por “ética” y por respeto al “derecho internacional” garantizará el derecho de asilo a los migrantes que se encuentran en Ceuta y que sean susceptibles de esta condición.
El mandatario aseveró que la democracia “no es incompatible con la dignidad humana”, por lo que justificó el plan asistencial desarrollado en la ciudad autónoma para atender a las más de cinco mil personas que todavía deambulan en las calles tras la entrada masiva de finales de julio que el gobierno cifró en más de 72 mil y que dejó saldo de 141 fallecidos.
En una reunión con su grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados, tanto de las Cortes españolas como de las europeas, Sánchez defendió la gestión de su gobierno al frente de la crisis, que ha sido muy criticada por los partidos de la oposición de la derecha y la ultraderecha, que lo amenazan todos los días con llevarlo a los tribunales por “traición”.
Sánchez se refirió a la noticia política del día en Europa, el triunfo de la extrema derecha en Alemania, en Sajonia-Anhalt, para reivindicar su proyecto de izquierdas y humanitario para no sólo ser “el baluarte de la España de las libertades” sino también para ser una referencia en Europa y en el mundo.
Expuso: “habrán visto que está ahora mismo toda la internacional ultraderechista europea y también al otro lado del Atlántico atacando a España. Por algo será. Un gobierno como el de coalición progresista que tenemos en España es hoy más necesario que nunca. El mundo, por tanto, nos mira. Somos la vanguardia del avance frente a los reaccionarios. Somos la punta de lanza de las políticas progresistas ante la alianza de una involución entre la derecha cada vez más ultra y una ultraderecha cada vez más crecida y que está basada en tres prioridades que se resumen en recortar derechos y libertades, privatizar el Estado del bienestar y fracturar la convivencia”.
De ahí se refirió a los migrantes que se encuentran en Ceuta y a los que la derecha y la extrema derecha quieren expulsar del país de forma fulminante, pero el mandatario español acotó que “quienes tengan derecho a asilo lo tendrán en España, como exige la ética, como exige el derecho internacional y nuestra propia legislación, y quienes no, pues evidentemente serán devueltos”.
Advirtió que “la contundencia del Estado social y de derecho, que es nuestra democracia, no es incompatible con la dignidad humana”.
En el terreno judicial, la jueza de la Audiencia Nacional, María Tardón, emitió un auto en el que asumió la investigación de lo ocurrido en Ceuta como un “ataque grave a la integridad territorial” del país.
La magistrada contó con el respaldo de la fiscalía, que el pasado viernes notificó su postura a favor de que se investiguen los hechos. En el auto, la jueza advierte que se trata de “una conducta delictiva presuntamente cometida en el extranjero que ha atacado gravemente la integridad territorial de España, que está garantizada en el artículo 2 de la Constitución, utilizando para ello la entrada masiva en nuestro país, a los que se ha unido flujos migratorios irregulares que han afectado gravemente a la vida y a los derechos de los ciudadanos de Ceuta”.
El presidente de Ceuta, el conservador Juan Jesús Vivas, dio una conferencia de prensa en Madrid donde aseguró que la ciudad “es una olla a presión”, y atacó al gobierno central por la gestión de la crisis, al reiterar su acusación de que “ha estado desaparecido”, además dijo estar convencido de que detrás de la crisis “está el gobierno de Marruecos”.
Pedro Sánchez, acorralado
La entrada masiva de migrantes a la ciudad autónoma española de Ceuta, ocurrida a finales de julio, ha dado un nuevo impulso a los adversarios locales y foráneos del presidente Pedro Sánchez en sus intentos de destituirlo y poner fin a ocho años de gobierno progresista. Pese a que Madrid ha devuelto a 93 por ciento de las 72 mil personas que irrumpieron por mar y por tierra en el enclave ubicado en la costa norte de África, la derecha de su país insiste en tratar la crisis humanitaria como un asunto de seguridad nacional, en hablar de una “invasión” y en acusar al mandatario de traición por una presunta complicidad que en realidad es el respeto a la legalidad internacional y al derecho de asilo. Muchos ceutíes y no pocos peninsulares han sacado a las calles las peores expresiones xenofóbicas y han mostrado un vergonzoso desprecio por la vida humana de quienes consideran diferentes.
Lo distinto de la situación actual con las recurrentes oleadas de migrantes africanos o medioorientales que intentan alcanzar suelo europeo radica en que esta vez existen todos los indicios de que la monarquía marroquí azuzó la estampida con el propósito de desestabilizar al gobierno de Sánchez y precipitar el regreso al poder de sus aliados del Partido Popular y Vox. Se sospecha, por ejemplo, que Rabat difundió el bulo de que había paso libre hacia Ceuta, y está documentado que agentes marroquíes guiaron a los buscadores de asilo hacia territorio español. Los efectos políticos de la operación de golpeteo no han tardado en mostrarse: de acuerdo con un sondeo presentado ayer, el bloque de derecha supera por primera vez 50 por ciento de las preferencias electorales. Además, el franquista Vox es percibido como el partido más capaz de gestionar la inmigración.
La diputada Aina Vidal, del izquierdista y catalanista Comuns, ha denunciado que Marruecos, Estados Unidos e Israel se encuentran detrás del intento de “cargarse al gobierno y tumbar la democracia”. Ni Washington ni Tel Aviv disimulan su animadversión hacia el líder del Partido Socialista Obrero Español. Donald Trump ha montado en cólera por la negativa de Sánchez a prestar las bases militares hispanas para los ataques ilegales contra Irán y en la actual coyuntura ha recurrido a su retórica racista para afirmar que España será arruinada por la migración. Lo cierto es lo contrario: sin migrantes, el país enfrentaría un encogimiento demográfico de consecuencias catastróficas para su economía y su sistema de seguridad social. Tampoco puede olvidarse que la Estrategia de Seguridad Nacional del trumpismo expresa abiertamente que Estados Unidos actuará para derribar a los gobiernos liberales y llevar a las ultraderechas europeas al poder. En cuanto al régimen de Benjamin Netanyahu, no perdona a Sánchez que sea el único gobernante occidental en criticar el genocidio contra el pueblo palestino, exigir sanciones contra Israel en el marco de la Unión Europea y buscar que los criminales de guerra respondan por sus actos.
Los indicios de complicidad entre Rabat, Washington y Tel Aviv para propiciar la crisis migratoria en Ceuta muestran hasta dónde están dispuestas a llegar las derechas para conseguir sus objetivos geopolíticos y su absoluta despreocupación por las víctimas de sus actos, que en este caso no son Sánchez ni su administración, sino los 141 fallecidos entre el 30 y el 31 de julio, los centenares de heridos y los miles de personas que vieron frustrada su esperanza de escapar de los contextos de opresión y pobreza que las forzaron a dejar sus lugares de origen. Al mismo tiempo, como señaló la legisladora Vidal, el asunto supone un recordatorio de que las estrategias de apaciguamiento están destinadas al fracaso cuando se tiene enfrente a matones como Mohammed VI, Trump o Netanyahu: en marzo de 2022, el Ejecutivo español abandonó el apoyo a la autodeterminación del Sahara Occidental y respaldó el plan colonial marroquí, pero este giro no evitó que Rabat endureciera sus chantajes a fin de lograr más concesiones.
México SA
Viene mañanera sobre Fobaproa // Cómo se armó y a quién benefició // Sheinbaum detallará el engranaje
Carlos Fernández-Vega
▲ Por años, se protestó para encarcelar a los barones del dinero.Foto Francisco Olvera
Bien hace la presidenta Sheinbaum en mantener en la marquesina político-económica el tema del denominado “robo del siglo” (en realidad ya involucra un par de ellos, el XX y el XXI), es decir, el ilegal “rescate” bancario ordenado por Zedillo en 1995, el cual, en diciembre de 1998, alegremente los prianistas convirtieron una voluminosa deuda privada –la de los barones del dinero– en deuda pública –pagada por el pueblo mexicano–, y para ello utilizó uno de los mecanismos más conocidos del régimen neoliberal: socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. Y qué bueno que lo hace, porque muchos de los secretos de este tenebroso asunto fueron guardados bajo mil candados, aunque a lo largo de los años poco a poco se ha documentado el atraco, si bien su plena transparencia se mantiene como asignatura pendiente de la democracia mexicana.
El sábado anterior, la mandataria advirtió que la deuda del Fobaproa “es impagable” dado el “formato” utilizado por el prianato para “rescatar”, ilegalmente, a la pandilla de “banqueros” beneficiados con la reprivatización salinista (la mayor parte, especuladores bursátiles sin la menor experiencia en temas bancarios, pero, eso sí, “amigos” del innombrable). Y la tesis de la presidenta Sheinbaum es concluyente: a lo largo de 31 años se han utilizado alrededor de 2 billones de pesos de recursos públicos sólo por intereses de ese débito y los mexicanos aún deben poco más de un billón, sobre un pasivo que (oficialmente, al momento de “legalizarlo” con nueva máscara, el IPAB) rondaba los 552 mil millones. Hasta ahora, tres billones y contando, un monto 5.5 veces superior al reconocido por el gobierno zedillista en diciembre de 1998.
Ayer, la mandataria detalló que mañana miércoles tendrá lugar una “mañanera especial; vamos a hablar del Fobaproa, hoy el IPAB, de por qué en un estudio reciente que hace Secretaría de Hacienda muestra que, en realidad, nunca va a acabar de pagarse, porque nunca se paga el capital, solamente se paga una parte de los intereses y, además, otra parte se financia con deuda. Entonces, lo vamos a presentar aquí, de cómo fue que se diseñó el Fobaproa desde su origen, cómo ha ido modificándose y cómo –desde nuestra perspectiva– se pensaba que en 2050, por ahí, se iba a terminar de pagar, pero en las condiciones actuales pues difícilmente se va a pagar en el 2050”.
Algo más: “ya lo vamos a explicar, que venga el secretario de Hacienda, la subsecretaria del ramo, para poder explicar claramente cómo se hizo el Fobaproa y cómo es una deuda prácticamente impagable para las y los mexicanos. Y la otra, también con entramados de corrupción, como fue el propio Fobaproa, que el día que lo expliquemos vamos a platicar de nuevo todo eso, cómo fue que se rescató a quien no debía rescatarse, nombres de quienes se rescató en aquella época”. Se va a poner interesante.
En vía de mientras, hay que recordar que uno de los “logros” del “salvamento” zedillista (junto a la banda de rufianes en el gobierno, en el PRI y el PAN, y en la Cámara de Diputados) fue la extranjerización de 80 por ciento del sistema bancario que operaba en el país, es decir los barones del dinero en el festín y los mexicanos levantando el tiradero que dejaron. De los neo-banqueros salinistas, sólo uno terminó en la cárcel: Jorge Lankenau Rocha, cuando entre los accionistas de Banca Confía estaba parte de la crema y nata de la oligarquía de Nuevo León, como Alejandro Junco, propietario de El Norte y Reforma.
La trasnacional española BBVA engulló seis de los bancos “rescatados” (Bancomer, Probursa, Promex, Unión, Oriente y Cremi); de igual origen, Santander, a Banco Mexicano y Serfin (el de este, fue el “salvamento” más oneroso de todo el sistema); la estadunidense Citigroup a Banamex y Confía; el británico HSBC al Banco Internacional y Atlántico; y el canadiense a Comermex-Inverlat. Banorte, (originalmente en manos de Roberto El Maseco González Barrera y ahora en las de la familia Hank González) fue la única institución que sobrevivió, pero de cualquier se quedó con Bancrecer, Banpaís, Bancen y Banoro. Y mientras eso sucedía, miles y miles de mexicanos perdieron sus casas, negocios, bodegas, terrenos, vehículos, etcétera, etcétera, y a la par el régimen neoliberal les endilgó el pago eterno del “rescate”.
Las rebanadas del pastel
En marzo de 2005, el entonces presidente de la Asociación de Bancos de (en) México, Manuel Medina Mora (cabeza visible de Banamex-Citigroup en nuestro país), de un plumazo exoneró al gremio, resolvió “todos los pendientes” del “rescate” y “enterró” al Fobaproa. Y Vicente Fox aplaudió a rabiar.
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