Juan Becerra Acosta
02 de septiembre de 2026 00:04
Mientras la oposición sigue peleada con la realidad, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rindió ayer martes primero de septiembre su segundo Informe de Gobierno con datos, no con relatos. Y ese es, precisamente, el problema para quienes prefieren la ocurrencia a la cifra. Desde el Patio de Honor de Palacio Nacional, la Presidenta informó lo que a la mayoría de la oposición le cuesta reconocer:
El salario mínimo mensual llegó a 9 mil 282 pesos, con un incremento acumulado de 154 por ciento en términos reales; la recaudación fiscal creció 485 mil millones de pesos respecto a 2024, y los homicidios dolosos cayeron 51 por ciento desde el inicio de su gestión. No son adjetivos, son números que las propias encuestadoras –incluidas las que no simpatizan con la 4T– tienen que admitir.
Anunció además 30 mil nuevas plazas para la Guardia Nacional, la consolidación de los 25 polos de desarrollo del Plan México y 3 mil 760 millones de dólares en inversiones ya aprobadas. Ahí está Olinia, el primer vehículo eléctrico mexicano, en fase de producción, como recordatorio de que la soberanía tecnológica no es consigna, es proyecto.
La aprobación que la derecha no puede explicar
A quienes durante años vendieron el cuento de que “el modelo iba a tronar”, la realidad les sigue quedando grande.
La más reciente encuesta sobre la aceptación de la presidenta Sheinbaum, publicada ayer primero de septiembre, ubicó la aprobación presidencial en 68 por ciento, con los programas sociales como el rubro mejor evaluado.
TResearch la colocó en 71.8 por ciento; MetricsMx, en 73. Ninguna encuestadora seria –ni siquiera las menos generosas con Palacio Nacional– la coloca por debajo de 65 por ciento.
Compárese eso, como ha hecho Consulta Mitofsky, con lo que tenían en el mismo punto de su mandato Felipe Calderón (61 por ciento), Enrique Peña Nieto (48 por ciento) o Vicente Fox (45 por ciento).
La pregunta que la oposición evita hacerse en voz alta es sencilla: si el proyecto fuera el fracaso que pregonan en sus chats de tías y tíos, ¿por qué dos de cada tres mexicanos siguen respaldándolo a casi dos años de distancia?
Es cierto, y sería deshonesto omitirlo, que la inseguridad se mantiene como la principal preocupación ciudadana, con un repunte en la percepción negativa. Pero reducir 51 por ciento los homicidios dolosos no es un dato menor ni un maquillaje estadístico: es el resultado, sobre el que se debe seguir trabajando, de una estrategia que por primera vez separa la seguridad del espectáculo mediático que privilegiaron sexenios anteriores.
Lo que viene
La presidenta Sheinbaum adelantó el enfoque del próximo Paquete Económico y defendió la continuidad de la inversión pública, en momentos en que Washington insiste en su vieja costumbre de actuar primero y explicar después. El mensaje hacia Estados Unidos fue claro: México dialoga, pero no se arrodilla.
El Segundo Informe no fue un ejercicio de autocomplacencia; fue, sobre todo, la constatación de que gobernar con austeridad republicana y datos verificables sigue rindiendo frutos en la opinión pública, por más que a la oposición le urja creer lo contrario.
Segundo Informe: cambio de paradigma
Al presentar su segundo Informe de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció datos verificables que ilustran el cumplimiento de los compromisos adquiridos con el pueblo de México y el acierto del proyecto de nación que lleva adelante. Quizá el avance más significativo para los ciudadanos sea la disminución de 51 por ciento en los homicidios dolosos y la caída generalizada en delitos de alto impacto. Aunque aún se está lejos de alcanzar niveles de seguridad aceptables, es innegable que hoy las vidas y el patrimonio de los habitantes se encuentran mejor protegidos que hace dos años, y mucho mejor de lo que estaban a finales de 2018.
Las cifras también hablan de cambio en otros rubros. El salario mínimo ha tenido una recuperación de 154 por ciento en términos reales desde 2018, y por primera vez los llamados trabajadores de aplicación gozan de derechos laborales. La inversión extranjera directa se encuentra en niveles récord; la tasa de desempleo es de apenas 2.7 por ciento (en Estados Unidos, como referencia, el indicador respectivo es 4.1); la inflación ya está dentro del rango objetivo del banco central; el peso se ha apreciado por segundo sexenio consecutivo y el turismo vive un auge con 51 millones de viajeros internacionales en el primer semestre.
Los Programas para el Bienestar movilizan un billón de pesos que llegan a 42 millones 860 mil 296 derechohabientes. Todos los estudiantes de escuelas públicas –desde primaria hasta bachillerato– reciben becas, y existe la intención de llevar este apoyo a quienes cursan estudios universitarios. Este año se habrán creado 156 mil nuevos lugares en educación media superior. La Universidad Nacional Rosario Castellanos contará con 13 nuevas unidades académicas en todo el país con 119 mil 280 estudiantes. Las Universidades del Bienestar Benito Juárez ya tienen 285 mil alumnos en 239 campus.
La mandataria se fijó como meta sexenal agregar al sistema de salud 9 mil camas, más del doble de las integradas en 36 años de neoliberalismo. Ya se asignaron 90 mil viviendas a familias con ingresos inferiores a 2.9 salarios mínimos; 278 mil más están en construcción y se aspira a entregar un millón 800 mil. Los pueblos indígenas y afromexicanos fueron reconocidos como sujetos de derecho público en el segundo artículo de la Constitución, un cambio que no es sólo simbólico: en dos años se han entregado 25 mil millones de pesos a las comunidades para que ellas decidan cómo utilizarlos mediante sus propias formas de gobierno. Avanza la reconstrucción de la red de ferrocarriles de pasajeros, “sello de la Cuarta Transformación de la vida pública”.
Está claro que todo gobernante busca destacar los puntos fuertes de su administración y elige los indicadores que más le favorecen. Sin embargo, el Informe de la presidenta Sheinbaum refleja mucho más que números: en sus énfasis, sus evocaciones, la elección de sus palabras y los destinatarios de su mensaje transmite con coherencia una idea central: la consolidación de un proyecto que no es de una persona ni de un grupo, sino de la sociedad en su conjunto. Al hablar de la austeridad republicana, de la separación entre el poder político y el económico, al hacer suya la máxima de que “por el bien de todos, primero los pobres”, o al señalar que ha visitado las 32 entidades del país, la mandataria no sólo reafirma la continuidad ofrecida cuando pidió el voto, sino que también recuerda a seguidores y opositores que México vive un cambio de paradigma y que los dogmas del libre mercado han dado paso a una economía social en la que la justicia no es una abstracción, sino un derecho cuyo garante es el Estado.
Una frase sintetiza el vuelco en la concepción de la función pública: “no podemos esperar que los beneficios del crecimiento lleguen por sí solos a todas las familias; el Estado tiene una responsabilidad rectora: planear e impulsar el desarrollo, garantizar los derechos sociales, fortalecer una distribución justa de la riqueza”. En efecto, está demostrado que, librados a su arbitrio, los mecanismos de mercado enriquecen a pocos a expensas de las mayorías, y hacer valer los derechos humanos ya no se entiende como una dádiva del Estado, sino como “una forma de reconocer la dignidad y el esfuerzo de millones de mexicanas y mexicanos”.
México SA
Sheinbaum: contra viento y marea // Cierra primer tercio de su mandato // Régimen neoliberal, rotundo fracaso
Carlos Fernández-Vega
La presidenta Sheinbaum cierra su primer tercio de gobierno y para ella el balance parece positivo: llega con alrededor de 73 por ciento de aceptación ciudadana, la economía reporta estabilidad y avance –aunque no a la velocidad deseada–, la moneda nacional se ha fortalecido, la inflación permanece en un nivel reducido y controlado, los principales indicadores sociales son positivos y la tasa de desocupación es de apenas 2.7 por ciento; todo ello a pesar de la constante presión del vecino del norte y las constantes barbaridades del delirante Donald Trump.
Y en su segundo Informe de gobierno, una vez más pintó su raya: “durante muchos años, mientras millones de mexicanas y mexicanos trabajaban todos los días para salir adelante, el gobierno (el prianato, pues) se fue alejando de la gente, de sus necesidades y de su realidad; utilizaban los recursos públicos para excentricidades y lujos, y se gobernaba para unos pocos; eso terminó con la llegada de la Cuarta Transformación, y lo digo claro: debe continuar de esa manera; hoy existe una relación distinta entre el gobierno y el pueblo; somos un gobierno que está presente en cada rincón del territorio, que recorre el país, que escucha, atiende y rinde cuentas”, siempre con “la obligación de los servidores públicos de comportarnos con profunda responsabilidad, pero, al mismo tiempo, con sencillez y humildad”.
Mencionó el buen uso y destino de los dineros nacionales: “en estos 23 meses hemos cuidado cada peso; no hemos comprado autos de lujo ni destinado recursos públicos a gastos innecesarios; los salarios de los servidores públicos del más alto nivel no han subido; hemos reducido el gasto corriente en 200 mil millones de pesos comparado con 2024, sin afectar las áreas sustantivas, ahorros que nos han permitido mejorar las condiciones de quienes menos ganan en el servicio público; los recursos públicos se convierten en Programas para el Bienestar, escuelas, hospitales, vivienda, carreteras, obras de agua, trenes y seguridad; los Programas del Bienestar son una expresión de la convicción de que nadie construye una nación solo y de que tenemos la obligación de apoyar a quienes durante mucho tiempo fueron olvidados”.
Subrayó que la 4-T “separó el poder económico del poder político y se gobierna con honestidad; recuperar la rectoría del Estado no significa abandonar la disciplina fiscal ni asumir que el desarrollo depende exclusivamente de un mayor gasto público, sino contar con finanzas públicas sólidas que amplíen la capacidad de inversión sin comprometer la estabilidad macroeconómica y que, al mismo tiempo, garanticen derechos, impulsen el desarrollo, distribuyan la riqueza y fortalezcan la soberanía energética; durante décadas predominó un modelo (el neoliberal) que redujo la participación del Estado y trasladó decisiones estratégicas al sector privado mediante privatizaciones y concesiones; todos sabemos que fracasó en proveer bienestar”.
Se refirió al “bebé” de 80 años que despacha en la Casa Blanca: “en estos casi dos años hemos enfrentado difíciles circunstancias internacionales, marcadas por un cambio en la política arancelaria del gobierno de Estados Unidos, así como la guerra en (contra) Irán que elevó los precios internacionales del petróleo y han generado difíciles circunstancias para nuestro país y para todo el mundo; aún en estas difíciles condiciones, la economía mexicana permanece estable y avanzando”.
En política exterior, “hemos mantenido los principios constitucionales, no sólo porque es nuestra obligación, sino por convicción propia: autodeterminación de los pueblos, no intervención, solución pacífica de controversias, proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, igualdad jurídica de los estados, cooperación internacional para el desarrollo, respeto, protección y promoción de los derechos humanos y lucha por la paz y la seguridad internacionales. En este contexto, subrayo la relación con el gobierno de Estados Unidos, que ha tenido sus dificultades, pero que hemos tomado la decisión de siempre buscar el entendimiento. Uno de los aspectos más dolorosos ha sido el trato que han recibido las y los mexicanos a través de detenciones y la dolorosa muerte de 17 connacionales en centros de arresto y operativos; cooperación, diálogo y entendimiento con todas las naciones, pero no significa sometimiento; México no se somete ni detiene; es libre, soberano y avanza con dignidad y la fuerza de su pueblo”.
Las rebanadas del pastel
Como nada tiene que proponer, el PRI compra megáfonos para gritar como merolico.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Francesca Albanese y el Nobel de la Paz
Con larga trayectoria internacionalista, Albanese es la primera mujer en ocupar el cargo de “relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados”.
Foto Afp / archivo Foto autor
José Steinsleger
02 de septiembre de 2026 00:03
Uno. La Real Academia Sueca de Ciencias y el Comité Noruego del Nobel, se alistan para elegir al personaje que en octubre recibirá el Premio Nobel de la Paz (¡ejém!…). Ocasión en la que, quizá, consigan esta vez evitar el método de “cúcara mácara, títere fue”, que el año pasado consagró a una comediante que pedía a gritos la intervención militar de Washington en Venezuela. Anhelo que el imperio le concedió dos meses después.
Dos. El testamento de Alfred Nobel (1833-96, inventor de la dinamita y de los premios que llevan su nombre), indica con claridad que el galardón sería otorgado a la persona que haya realizado “el mayor beneficio a la humanidad”. Sin embargo, desde 1901, buena parte de los 104 ganadores resultaron fieras de la guerra y el genocidio.
Tres. Con excepciones. Entre los más dignos, el sueco Dag Hammarskjold, los estadunidenses Linus Pauling y Martin Luther King, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, el mexicano Alfonso García Robles, los sudafricanos Nelson Mandela y Desmond Tutu, y el vietnamita Le Duc Tho, primer asiático en ganarlo y único en rechazarlo por su negativa a compartirlo con Henry Kissinger, el mayor genocida en la segunda mitad del siglo pasado.
Cuatro. Con lo cual, a no sorprenderse si entre los 287 candidatos oficiales para 2026 figuran, primero Dios, el megalómano Donald Trump y el nazisionista ucranio Volodimir Zelensky. Pero mi favorito lleva nombre de mujer, Francesca Albanese, valiente jurista italiana que el colega Claudio Albertani celebró con un merecido “¡Gracias Francesca!”, artículo publicado hace un año en esta sección (https://www. jornada.com.mx/noticia/2025/07/12/opinion/gracias-francesca).
Cinco. Con larga trayectoria internacionalista, Albanese es la primera mujer en ocupar el cargo de “relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados”. Y en su primer informe (octubre de 2022), recomendó que los Estados miembros de la ONU desarrollaran “un plan de acción para poner fin a la ocupación colonial de colonos israelíes y el régimen de apartheid”.
Seis. Desde entonces, nadie ha podido silenciarla. En marzo pasado, por ejemplo, Francesca denunció que el régimen de Tel Aviv tortura sistemáticamente a los palestinos bajo custodia mediante “abusos físicos y sicológicos excepcionalmente crueles (…), lo que sugiere una venganza colectiva e intención destructiva”. Y en mayo, frente al emblemático mural Guernica de Picasso, la relatora sostuvo en el museo Reina Sofía de Madrid: “no hay un ‘alto al fuego’. Se dio la orden de que el mundo olvide el genocidio en Gaza” (Armando G. Tejeda, La Jornada, 07/05/26).
Siete. Así como millones que en el mundo civilizado alzan la voz contra la barbarie sionista, Francesca Albanese insiste en la “necesidad de la ruptura comercial con Israel, y a nivel individual no tener ningún tipo de contacto con las empresas que lucran con el genocidio”. Cosa urgente de tratar, luego de que el “ministerio de Defensa” (sic) de la entidad terrorista informó que sus exportaciones de armas registraron un máximo histórico de más de 19 mil millones de dólares en 2025, número que representa un aumento de 30 por ciento respecto de 2024.
Ocho. Reveladora de su pensamiento, la extensa entrevista que Francesca concedió a The Nation (legendario semanario estadunidense fundado por abolicionistas en 1865), donde admite que la ONU es una “…organización defectuosa, pero indispensable” (…). Reporto los testimonios de personas a quienes les han roto el ano por violación. ¿Qué más se necesita? ¿Cuándo Israel habrá hecho lo suficiente? No se trata de Netanyahu. No es sólo Ben-Gvir. Retirar la ocupación, retirar los asentamientos, dejar de explotar los recursos de los palestinos y abolir todas las formas de apartheid. Este es el principio de lo que viene después” (La Jornada, 27 y 28 de julio).
Nueve. Así las cosas, el secretario de Estado “Narco” Rubio (títere de Netanyahu en el entorno de Trump), impuso sanciones a la relatora de la ONU para Palestina, a la que acusa de “antisemitismo descarado” (sic), y de llevar a cabo una “campaña” (sic) contra Israel.
Diez. En suma, vidriosa elección en la que Ripley tampoco ha faltado: por “sugerencia” del colonialismo inglés y Winston Churchill, el indio Mahatma Gandhi (candidato en cinco ocasiones), nunca recibió el preciado galardón.