domingo, 6 de septiembre de 2026

Deuda del Fobaproa cuesta 50 mil mdp cada dos años al presupuesto público: Sheinbaum.

Foto de la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum el primero de mayo de 2025. Cuartoscuro   Foto autor
la Redacción
05 de septiembre de 2026 12:43
Colima, Colima.- Para fortalecer su dicho de que “nunca vamos a acabar de pagar” la deuda del rescate bancario de la década de los 90, instrumentado por Ernesto Zedillo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que cada dos años “pagamos del presupuesto público 50 mil millones de pesos al IPAB (Instituto para la Protección al Ahorro Bancario, heredero del Fondo Bancario de Protección al Ahorro, Fobaproa)” con bonos.
“Pero eso solo corresponde a una parte de los intereses de esa deuda. El capital y la otra parte de los intereses se tiene que adquirir deuda para pagar el IPAB”, de acuerdo con los datos que le envió el secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora.
Ya ven -comentó- que “cuando uno adquiere una deuda, se va pagando capital e intereses para ir disminuyendo”. En el caso del Fobaproa “sólo se paga una parte de los intereses con bonos”, sostuvo.
“Por eso sostengo que increíblemente nunca se va a acabar de pagar el Fobaproa, esa fue la irresponsabilidad de aquellos gobiernos del pasado”, al referir que Zedillo fue el sucesor de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), en cuyo final de sexenio “vino una crisis económica tremenda. Se devaluó el peso, subieron las tasas de interés, entonces no había recursos en el país”.
Comentó que ya en su gobierno, Zedillo “decidió rescatar a los banqueros y a los grandes empresarios con dinero del pueblo, y a la gente que por ejemplo había comprado un tractor, y de pronto su deuda se fue al cielo y no pudo pagar, no le ayudó".
“Tuvo que entregar el tractor y a veces hasta su casa y todo lo que tenía. Fue una época donde mucha gente de distintos estratos del país tuvo que migrar a Estados Unidos porque no había opciones en el país”.
Por eso les pregunto: ¿el pueblo de México quiere regresar al pasado? Vamos a seguir en este gobierno, defendiendo la transformación. Ese es el camino.

INE: hipertrofia presupuestal
Hace dos meses, en este espacio se advirtió que el Instituto Nacional Electoral (INE) había elaborado un anteproyecto de presupuesto en el cual se contemplaban incrementos extraordinarios tanto para su operación interna como para la organización de los comicios del año entrante, cuando se renovarán la integración de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, diputaciones locales en 31 entidades y ayuntamientos y alcaldías en 30.
Lamentablemente, una mayoría de los consejeros desoyó los llamados de la ciudadanía e incluso de una minoría de sus colegas que demanda poner fin al encarecimiento artificial de la democracia, una lacra que estuvo entre los principales factores de desprestigio del extinto Instituto Federal Electoral, del INE presidido por Lorenzo Córdova, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y de otros órganos pretendidamente autónomos creados durante el periodo neoliberal.
Lejos de racionalizar el gasto, el INE pide al Congreso 47 mil millones de pesos para el ejercicio 2027, de los cuales 13 mil 453 millones corresponden al proceso electoral y el resto (más de 33 mil millones) a su actividad corriente y “distintos proyectos”. Esto significa que la autoridad electoral proyecta erogar casi 50 por ciento más que en los comicios federales de 2024, pese a que en estos tres años la inflación acumulada se estima entre 14 y 16 por ciento. La administración del organismo argumenta que deberá instalar un número sin precedente de casillas (176 mil 741, 6 mil 738 más que en 2024), así como cubrir el incremento en el precio del papel y la seguridad para la producción de las boletas electorales; pero estos costos no parecen justificar el desmedido aumento presupuestal. De entrada, cabe preguntarse si en este trienio el padrón electoral se ha abultado tanto como para justificar la apertura de 6 mil 738 casillas adicionales.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo señaló ayer que “cada dos años el país debe pagar 50 mil millones de pesos al IPAB (Instituto para la Protección al Ahorro Bancario), heredero del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa)” por una parte de los intereses de la deuda contraída por Ernesto Zedillo. Además, dado el esquema diseñado por el cogobierno del PRI y el PAN para hacer eterno ese débito, es necesario adquirir deuda adicional para pagar el capital y otros intereses. Es inevitable notar que, con su insaciable apetito de recursos públicos, el INE se ha convertido en una suerte de Fobaproa, un gasto sin fin que drena al erario de medios escasos que podrían emplearse en beneficio de la población.
En el fondo, además del dinero y sus posibles destinos, lo que está en juego es la posibilidad de la reforma institucional y la confianza de los ciudadanos en la democracia electoral como mecanismo para realizar la voluntad popular: al negarse a acatar el mandato de austeridad, porfiar en mantener privilegios insultantes y empeñarse en inflar el costo de los comicios, los consejeros envían a la sociedad un desalentador mensaje de inercia y falta de sensibilidad.
En este sentido, contrasta la postura del TEPJF, que decidió solicitar el mismo presupuesto ejercido este año, sin siquiera actualizarlo por inflación. Por esta vez, el Tribunal ha mostrado que es posible cumplir sus funciones sustantivas sin hipertrofia financiera, y el INE haría bien en seguir su ejemplo.

Aumentar el consumo ¿para qué?
Ruxi Mendieta
“Si tenemos el privilegio de conocer, tenemos la obligación de actuar”, dijo Albert Einstein, frase que nos compromete a seguir abriendo camino a la transición energética y, de esa forma, acelerar su inicio formal, consciente y masivo. Nuevamente, uno de los científicos más famosos nos mueve la conciencia y nos convoca a buscar soluciones.
La comunidad científica y los talentos de innovación tienen tareas fundamentales en los próximos años: generar las condiciones para que el acceso a las nuevas fuentes de energía verdaderamente limpias y de bajo costo sean una realidad de abasto accesible, en el entendido de que se destinarán –únicamente– a las necesidades prioritarias cotidianas.
No necesitamos más energéticos para vivir que los utilizados en la actualidad. En el mundo se producen diariamente alrededor de 100 millones de barriles de petróleo (gasolinas), de los cuales, Estados Unidos utiliza alrededor de 270 mil en su consumo militar global. Una insolente fuga y un criminal despilfarro de energía.
Digamos no al consumo irracional de energía, no sólo por parte del gobierno belicista de Donald Trump, sino de cualquier gobierno adicto a los hidrocarburos. Necesitamos mayores esfuerzos para disminuir la superdependencia que tenemos del petróleo. Sería un paso importante para avanzar en la transición energética.
Dijimos en artículos anteriores en este espacio que la credibilidad en los proyectos o programas educativos ambientalistas dependen de información clara y verídica compartida ampliamente. El conocimiento científico pertenece a toda la sociedad. Si se difunde el origen del petróleo y el enorme esfuerzo para extraerlo y procesarlo, la población tendría mayor conciencia para utilizarlo racionalmente y defenderlo de cualquier atentado.
Repetimos: depende del conocimiento sobre el origen de nuestros recursos naturales para que nos involucremos como sociedad civilizada en la defensa de nuestra soberanía e independencia energética. Si bien el petróleo no desaparecerá de forma definitiva del subsuelo, por otro lado no podremos tener el acceso relativamente fácil, como hasta hoy.
Todos los métodos para obtener energía deben considerarse. Sí podemos, y también debemos. No sólo como protagonistas de la Cuarta Transformación, sino como población consciente y con miramientos. Según los datos oficiales, contamos con recursos para fomentar la investigación científica. A los estudios sobre la reducción de agua contaminada en el proceso de obtener electricidad a partir de reactores nucleares no podemos seguir dándoles la espalda. Sólo investigando llegaremos a una solución más rápida e independiente para mejorar la industria nuclear.
Se habla de la utilización del hidrógeno como el futuro de la energía limpia, sin embargo, la posibilidad de masificar su uso todavía está lejos de nuestro alcance. En este punto, la ciencia china lo logrará muy pronto, no cabe duda.
Por ello, es mejor no ignorar la línea roja del alto riesgo al que ya nos enfrentamos diariamente. Somos demasiado dependientes de los hidrocarburos, y no sólo por falta de información verídica, sino porque padecemos una de las peores enfermedades sociales: el consumismo.
La población tenemos el derecho a exigir que la industria petrolera cuente con mejores programas para extraer –únicamente– la cantidad de hidrocarburos que necesitamos. Y a que se nos informe sobre la productividad de Pemex, una de las empresas más importantes de México que, además, es del pueblo. Bueno, eso dicen.
Reiteramos lo que ya hemos opinado hace tiempo en este y otros espacios: la degradación y empeoramiento ambiental, la dependencia económica, incluso el deterioro social, en sí, no los han provocado ni el petróleo ni sus derivados. Ha sido la forma irresponsable en como se ha utilizado esta importantísima fuente de energía no renovable.
Algunas de las principales causas del desastre ambiental y económico se deben a los impúdicos sesgos capitalistas y eurocentristas que nos han impuesto grotescamente, y a las costumbres y políticas de un modelo económico depredador por consumista. Por eso somos pobres, como lo dicen la autora y el autor del libro con el mismo nombre. Pero la situación puede y tendrá que cambiar a corto plazo. Sin transición energética no podemos pensar en una sensata recuperación ambiental. La conciencia social mundial es la solución. Lo vamos a lograr. Tampoco seamos tan pesimistas.
Otro panorama político nos ha mostrado que la vida en una sociedad socialista, donde la organización política, social y económica permite la distribución de los bienes y la riqueza obtenida de la transformación de éstos, sí es posible.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, en su segundo informe anual, se refirió a 30 proyectos que enviará al Congreso para el próximo periodo de sesiones. Uno de ellos, sobre la ley General del Equilibrio Ecológico. Esperemos que se tomen mayores medidas para la disminución urgente de los niveles del CO2. Si esto es así, debemos felicitarnos y estar de buenas, pues seguramente también se redoblarán los esfuerzos para disminuir el consumismo de hidrocarburos.
Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará
mimaruxi@gmail.com

Logra la Refinería Olmeca producción récord en julio
En julio, 252 mil barriles
Cubre 19.38% de la demanda nacional de diésel y gasolinas
▲ La refinería de Dos Bocas alcanzó en julio 75.23 por ciento de su capacidad de producción, con lo que se colocó en segundo lugar después de la de Salina Cruz, Oaxaca (en la imagen), y superó a la de Tula, Hidalgo.Foto Presidencia
Alejandro Alegría
Periódico La Jornada  Domingo 6 de septiembre de 2026, p. 13
La refinería Olmeca de Petróleos Mexicanos (Pemex) alcanzó en julio una producción de 252 mil barriles diarios de combustibles –la más alta desde que la planta empezó a operar–, lo que equivale a un aumento de 78.75 por ciento frente a junio.
Es la tercera ocasión en que estas instalaciones, ubicadas en el municipio de Paraíso, Tabasco, superan 200 mil barriles diarios. Este hecho ocurre seis meses después de haber mostrado una disminución constante en su desempeño.
También es la primera vez que la refinería alcanza 74.23 por ciento de su capacidad de producción, la cual es de 340 mil barriles diarios.
En comparación con el promedio de julio de 2025, de 155 mil barriles diarios, la producción de combustibles en la Refinería de Dos Bocas, como también se le conoce, aumentó 62.41 por ciento.
En el periodo de referencia, la Refinería Olmeca aportó 21.17 por ciento de la producción total de combustibles de Pemex, que ascendió a un millón 191 mil barriles diarios. Se colocó sólo por debajo de la Refinería de Salina Cruz, Oaxaca, la cual promedió 252 mil barriles diarios, y por arriba de Tula, Hidalgo, que elaboró 196 mil barriles al día.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía (Sener), la demanda de gasolinas y diésel en lo que va de 2026 promedia un millón 300 mil barriles diarios.
Aunque los datos de producción varían mes a mes, la producción de la refinería Olmeca en julio fue equivalente a 19.38 por ciento de la demanda interna total.
Históricamente México ha importado poco más de la mitad de los combustibles que consume.
El aumento de la refinación en estas instalaciones se explica por los repuntes en gasolinas y diésel.
En julio, la producción de gasolinas promedió 108 mil barriles diarios, 127.9 por ciento más que en junio, cuando Pemex reportó 47 mil barriles cada día. Se elaboraron 87 mil barriles diarios de combustible regular o Magna ultra baja en azufre (UBA) y 20 mil de Premium.
A su vez, la elaboración de diésel promedió 93 mil barriles diarios, un alza de 45.78 por ciento respecto a los 64 mil barriles de junio. La totalidad de este combustible es de tipo ecológico.
El volumen del proceso –es decir, la destilación del crudo para separar sus componentes útiles y convertirlo en productos finales como combustibles, plásticos y otros químicos– fue de 228 mil barriles diarios, un aumento de 62.22 por ciento frente a junio, cuando el promedio fue de 141 mil barriles diarios.
Con estas cifras, la Refinería Olmeca alcanzó 67.32 por ciento de su capacidad de procesamiento. De acuerdo con Pemex, no puede alcanzarse la capacidad total por cuestiones de operatividad, aunque sí puede llegar a niveles cercanos al máximo.
En julio, Pemex reportó un incendio en la Refinería Dos Bocas, aunque la empresa señaló que este incidente no afectó las operaciones. A lo largo del primer semestre también se reportaron diversos incidentes, aunque tampoco afectaron las actividades de las instalaciones.

Superpeso resta 17 mil 500 mdp a exportaciones del campo
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada   Domingo 6 de septiembre de 2026, p. 13
En el primer semestre, los agricultores mexicanos enviaron a los mercados internacionales prácticamente el mismo volumen de frutas y hortalizas que un año antes, pero el ingreso que recibieron por esas ventas fue considerablemente menor. La combinación de precios internacionales más bajos y un peso apreciado erosionó el valor de las exportaciones del sector en 17 mil 500 millones de pesos, de acuerdo con un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Entre enero y julio de 2026, las exportaciones hortofrutícolas mexicanas sumaron 7.04 millones de toneladas, apenas 0.6 por ciento más que en el mismo lapso de 2025. En dólares, sin embargo, su valor cayó 1.8 por ciento, de 9 mil 850.2 a 9 mil 675.7 millones de dólares. El precio promedio de exportación retrocedió 2.3 por ciento, de 1.41 a 1.38 dólares por kilogramo.
El sector agroalimentario en conjunto se mantiene como el tercer mayor exportador del país, después de las manufacturas y la industria automotriz, y por encima de las remesas, el turismo y el petróleo. Las exportaciones del campo mexicano podrían cerrar 2026 en 52 mil 200 millones de dólares, de acuerdo con las proyecciones del GCMA.
El deterioro se agrava al convertir esos ingresos a moneda nacional. GCMA tomó como referencia el tipo de cambio fix del último día de julio, que se ubicó en 18.7963 pesos por dólar en 2025 y en 17.3288 pesos por dólar en 2026, lo que refleja una apreciación anual del peso cercana a 7.8 por ciento.
Con ese ajuste cambiario, el valor de las exportaciones hortofrutícolas pasó de 185 mil 147 millones de pesos en 2025 a 167 mil 668 millones en 2026, una caída de 9.4 por ciento, equivalente a cerca de 17 mil 500 millones de pesos menos para productores y exportadores.
Para GCMA, la competitividad de los productores mexicanos ya no depende únicamente del volumen exportado. “Precio internacional, productividad, costos, logística y tipo de cambio determinan finalmente el ingreso que reciben en pesos”, señaló.
La firma planteó que la política pública debe reconocer el efecto del tipo de cambio sobre un sector con fuerte vocación exportadora y fortalecer su productividad, sanidad, infraestructura, financiamiento, administración de riesgos y diversificación de mercados a fin de que los productores mantengan su nivel de ingresos.
Las hortalizas mostraron el desempeño más favorable pese a exportar 5.7 por ciento menos en volumen, ya que el precio promedio subió 20.2 por ciento y permitió que su valor en dólares creciera 13.4 por ciento. Convertido a pesos, el segmento todavía logró un avance de 4.6 por ciento, lo que confirma que la mejora de precios alcanzó a compensar la fortaleza cambiaria.