Alfredo Jalife-Rahme
▲ El pretendido dominio de EU del corredor Tierra-Luna en el espacio, ¿constituirá el nuevo estrecho de Ormuz sideral? ¿Será el espacio la nueva “zona de guerra”?Foto Afp
A una semana exacta de la trascendental visita del presidente Xi Jinping a Washington, el general Dan Caine (DC), jefe de las fuerzas armadas conjuntas, sentenció el dominio hegemónico de EU en el espacio desde la Tierra hasta la Luna. EU extiende su mapa de la guerra y su campo de batalla “moderno” (https://bit.ly/4cXnkd4).
En medio de su declive (https://bit.ly/4dP6oFW), EU pretende imponer su imperio cósmico lunar, como sentenció el general DC en la Conferencia de Ciberespacio el pasado 16 de septiembre: “Debemos seguir garantizando que EU pueda atacar en cualquier parte del mundo, en el momento y lugar que elijamos, y mantener esa capacidad” (¡Ejército de EU Listo para una Guerra en la Luna!, https://bit.ly/4iJufdB).
La sideral “doctrina Caine” –que se suma a la terrenal “doctrina Colby (https://bit.ly/4xBL3a0x). sobre el uso “limitado (sic)” de armas nucleares tácticas– versa sobre un “teatro de batalla expandido”, lo cual devela que el dominio del corredor Tierra-Luna ipso facto controla las comunicaciones y los recursos. La confesión sobre la militarización del espacio por EU sepulta el Tratado sobre el Espacio Exterior (Outer Space Treaty) de 1967, que reserva(ba) la Luna para fines pacíficos: sin bases militares, sin pruebas de armas de cualquier índole, sin maniobras en la superficie y sin armas de destrucción masiva en órbita.
El portal galo Réseau Voltaire da la importancia que amerita al expandido teatro de batalla en el espacio desde la Tierra hasta la Luna: “EU reivindica disponer ya armas espaciales y se preparan a combatir alrededor de la Luna” (https://bit.ly/4yM3ppW).
Troy Meink (TM), jefe de la Fuerza Aérea, reveló el 14 de septiembre que “EU posee armas en órbita en el espacio”, que la mayor parte de los expertos comentan que ello “puede conducir a una acción abierta por China y Rusia” (https://bit.ly/4jdtyJA) –no se diga a una extenuante carrera armamentista–. TM admitió que EU “detenta armas en el espacio”, lo cual, según el ex marino Brian Berletic (BB), “obligará a Rusia y a China a ampliar la militarización del espacio para defender sus activos de la amenaza de agresión estadunidense, que ya ha rodeado (¡mega-sic!) a ambos países en la Tierra con guerras y guerras por encargo ( proxy wars)”.
Según BB: “EU lidera el mundo en la escalada de conflictos y en poner en peligro la paz y la estabilidad en la Tierra y, ahora, mucho más allá de ella” (https://bit.ly/4xpyQ8n).
¿Intenta Trump 2.0 superar el avance de armas hipersónicas que encabezan Rusia/China/Irán/Norcorea (https://bit.ly/4h85iaE)? En mis redes sociales aduje que “si EU había perdido en la Tierra y en los mares, Washington lleva una ventaja notable en el ESPACIO”: detenta 12 mil 600 satélites activos frente a los mil 480 de China y los alrededor de 310 de Rusia (https://bit.ly/4j66I6G).
En medio de la imperante dinámica vertiginosa, Rusia le acaba de superar en el lecho marino con sus recientes submarinos letales.
Ya con Trump 2.0, EU trastocó Tierra y mares por los cielos, desde el proyecto mirífico del domo dorado que provocó trémulos en Moscú y Pekín (La Geopolítica del Espacio de Trump y su domo dorado; https://bit.ly/4yF0Aa2) –que se asemeja al otro proyecto también mirífico de la Guerra de las Galaxias (SDI: Strategy Defence Iniciative) de 1982 del republicano Ronald Reagan, a quien Trump 1.0 y 2.0 le fascina emular.
Ocho días antes a la confesión de TM, Trump 2.0 en su cuenta de TruthSocial expropió catastralmente la Luna: “La Luna es nuestra” (https://bit.ly/4jirnVe).
El pretendido dominio de EU del corredor Tierra-Luna en el espacio, ¿constituirá el nuevo estrecho de Ormuz sideral? ¿Será el espacio la nueva “zona de guerra” o todavía habrá tiempo para que sea la “zona de paz” que preserve la vida de todos los seres vivientes de la creación en la biosfera? Lo peor sería que las superpotencias en la Tierra lleven sus miserias al espacio, que deberá ser propiedad inalienable de todo el género humano sin excepciones.
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Es momento de actuar
Las guerras en Irán, Gaza, Ucrania y Sudán forman parte de un escenario internacional en el que se plantea fortalecer la negociación y el papel de la ONU. Foto Afp Foto autor
Bernie Sanders*
23 de septiembre de 2026 00:03
Estados Unidos destina actualmente más de un billón de dólares a gastos militares, en tanto unos 800 mil estadunidenses carecen de hogar, 85 millones no cuentan con seguro social o lo tienen limitado y millones de personas no pueden costearse las necesidades básicas de la vida.
Y este trágico asunto de gastar cada vez más en temas militares y dar la espalda a las familias trabajadoras y a los pobres no sólo ocurre en este país. Ocurre en todo el mundo, donde vemos incrementar los presupuestos militares mientras se pasan por alto las necesidades de personas que viven en la desesperación. Así pues, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, avanzamos en la dirección equivocada, y nuestra tarea es corregir el rumbo.
Por eso debemos continuar y acelerar nuestros esfuerzos para poner fin a la desastrosa guerra de Donald Trump en Irán, la cual ahora se extiende por la región. Debemos continuar hablando contra el gobierno extremista de Israel y contra el genocidio que ha cometido en Gaza, y de por qué nosotros en Estados Unidos debemos cesar toda ayuda militar al gobierno de Benjamin Netanyahu.
Debemos realizar protestas y trabajar con activistas de base en Rusia para poner fin a la desastrosa guerra de Vladimir Putin en Ucrania. Y debemos denunciar el persistente apoyo financiero y militar de Emiratos Árabes Unidos a las Fuerzas de Apoyo Rápido, que llevan a cabo una campaña de genocidio y destrucción en la guerra civil de Sudán.
En 2026 sería de esperarse que, después de miles y miles de años de guerra, la humanidad hubiera encontrado al fin una mejor manera de resolver conflictos que matarse unos a otros en guerras interminables. En un momento en que presenciamos esfuerzos en Estados Unidos y en otros países para clamar que la fuerza es correcta, que tenemos la fuerza y haremos lo que queremos, nuestra tarea es fortalecer a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y asegurarnos de llevar los desacuerdos a la mesa de negociación y detener las matanzas en el mundo.
Nunca en la historia humana tan pocas personas han acumulado tanta riqueza y tanto poder. Aquí en Estados Unidos, el uno por ciento más rico posee más bienes que el 94 por ciento más pobre. La rápida transición hacia la oligarquía y el aumento exponencial en el ingreso y en la desigualdad de riqueza no es sólo un fenómeno estadunidense: ocurre en todo el mundo. En un país tras otro, lo que observamos son trabajadores asqueados y hartos de ver que los más ricos enriquecen más, mientras ellos batallan para llevar comida a la mesa y sufragar las necesidades básicas.
En vez de atender las causas de raíz de la crisis económica que enfrentan los trabajadores, los demagogos recurren a las antiguas, probadas y odiosas ideologías del racismo, el desprecio a los inmigrantes y la xenofobia. Cuando la gente sufre, alguien dice: oye, son los negros, los gays, los inmigrantes. Al hacer eso, saben exactamente cuál es su objetivo, que es desviar la atención de la ambición y el poder de los oligarcas que causan el tremendo dolor económico que presenciamos. Y ése es su objetivo.
La gente quiere un cambio, y ese cambio vendrá de los demagogos de derecha o de partidos políticos que adopten a un movimiento progresista de base que luche por una agenda favorable a la clase trabajadora.
Pero no sólo tenemos que preocuparnos de la oligarquía. La inteligencia artificial (IA) y la robótica son las tecnologías más transformadoras en la historia de la humanidad: tienen el potencial de eliminar decenas de millones de empleos. La IA amenaza la privacidad de virtualmente cualquier persona en el mundo por medio de la vigilancia en masa. Cada llamada que hacemos, cada sitio web que visitamos, cada correo que enviamos, alguien lo sabrá. Si las vidas de cada hombre, mujer y niño serán cambiadas en sus fundamentos por esta tecnología, entonces la gente de nuestro país y en el mundo debe tomar las decisiones concernientes a la IA, no sólo un puñado de oligarcas de las grandes empresas tecnológicas.
En fechas recientes existe la amenaza existencial del cambio climático. El mes pasado fue el agosto más caluroso registrado en este planeta. Conforme vemos más ondas cálidas, inundaciones, incendios forestales y extremas perturbaciones atmosféricas, volvemos a confrontar la increíble codicia del mundo corporativo.
Todos los días nos enfrentamos a una riqueza sin precedente, un poder sin precedente, una codicia sin precedente, a gente que en verdad cree que por ser muy rica y lista, porque ha creado montones de dinero, tiene el poder de gobernar. Utiliza su dinero, a través de su propiedad de los medios, para influir en la opinión pública. Utiliza su dinero para comprar elecciones y socavar la democracia. Si alguna vez en la historia de la humanidad, en nuestro país y en todo el mundo, habría un momento en que debemos juntarnos para crear un mundo no basado en la codicia, sino en la justicia, en la decencia, es éste.
*Bernie Sanders es senador estadunidense que representa al estado de Vermont y el independiente con más años de servicio en la historia del Congreso. Este artículo es un extracto de su discurso pronunciado en el mitin No Nos Moverán, la víspera de la Asamblea General de la ONU, el 21 de septiembre de 2026.
Traducción: Jorge Anaya
