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David Brooks y Jim Cason, corresponsales
22 de septiembre de 2026 12:53
Nueva York y Washington. En el arranque de la pasarela anual de líderes ante la Organización de Naciones Unidas, el secretario general Antonio Guterres, el presidente de Brasil y de varios otros países enfatizaron la urgencia de la cooperación multilateral ante las diversas crisis existenciales que enfrenta la humanidad mientras que Donald Trump amenazó con “aniquilar” a un estado miembro, proclamó la supremacía estadunidense y declaró que “al vencedor van los despojos”.
Ese contraste con el que inició una semana de discursos de mandatarios y representantes de los 193 países miembros no augura bien para la agenda mundial urgente que destacó el secretario general Antonio Guterres en su última intervención ante el llamado Debate General de la Asamblea General de la ONU al concluir su mandato a fin de año.
Enumeró cuatro temas claves que determinarán el futuro del planeta: las guerras, cambio climático, desigualdad económica y la inteligencia artificial, pero el líder de la aun mayor superpotencia en términos militares, rechazó la existencia de unas, rechazó el peligro de otras o ignoró las demás.
Guterres caracterizó esta coyuntura en donde una ONU más fuerte y dedicada a cumplir sus objetivos fundacionales es más importante que nunca. Destacó que las guerras están devastando poblaciones, la emergencia del cambio climático se está sintiendo por todos lados todos los días, que la desigualdad económica es más extrema que nunca, y que la inteligencia artificial descontrolada puede subordinar a los humanos incluso en asuntos de vida o muerte.
Ante ello, subrayo, hay dos caminos en un mundo multipolar.
“Una de ellas es un mundo caracterizado por la fragmentación y la transaccionalidad, un mundo de tensiones crecientes y desconfianza cada vez mas profunda, de mercados fracturados e instituciones debilitadas, de cooperación menguante y cálculos de suma nula”, señalando que esa es la trayectoria actual. Pero existe otra ruta: el camino hacia la multipolaridad interconectada.
“Se trata de un mundo construido sobre la base de la interdependencia y sostenido por una densa red de conexiones económicas, políticas, sociales y tecnológicas, un mundo en el que coexisten múltiples polos de influencia dentro de un marco común de derecho internacional y normas compartidas”.
Concluyó que “nuestro futuro común dependerá de cuán capaz sea la humanidad de gobernar el poder con discernimiento, defendiendo el derecho antes de que la impunidad se convierta en la norma, poniendo fin a las guerras antes de que estas acaben con generaciones enteras, combatiendo la desigualdad antes de que las sociedades se fracturen, acelerando la acción climática antes de que se traspasen los puntos de inflexión y gobernando la inteligencia artificial antes de que ella nos gobierne a nosotros”. Ese es, dijo, el desafío ante esta Asamblea General.
Lula remarca el fracaso de la ONU y el genocidio en Gaza
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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, interviene durante la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU, el martes 22 de septiembre de 2026. Afp
El presidente de Brasil -que por tradición siempre es el primer orador entre los mandatarios en este evento anual- Luiz Inacio Lula da Silva coincidió con Guterres, advirtiendo que por ahora, la ONU está fracasando en su tarea fundamental de evitar guerras, señalando que se registraron más conflictos armados en 2025 desde la Segunda Guerra Mundial, y resaltó el genocidio en Gaza, la guerra entre Rusia y Ucrania y más, y respondió a la amenaza reciente de Trump (quien la repetiría pocos minutos después de Lula en ese mismo podio) de que “amenazar a civilizaciones con extinción no llevará a la estabilidad en Medio Oriente”.
Pero también usó su discurso para condenar las políticas del súper-poder estadunidense y sobre todo rechazar el intento de imponer sus intereses hegemónicos en el hemisferio occidental, proclamando que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
A la vez, afirmó que “el pueblo venezolano es quien tiene que definir su propio destino” y condenó “el castigo colectivo de Cuba por un embargo ilegal que ha sido condenado por la comunidad internacional”. En referencia a las exigencias estadunidenses sobre el combate al narcotráfico en el hemisferio, Lula subrayó que “no necesitamos un portaviones en nuestras aguas, necesitamos cooperación”, indicando que esa es la base de una propuesta que entregó a su contraparte estadunidense.
Lula usó gran parte de su discurso para destacar los logros de su gobierno en lo que fue un mensaje para la contienda electoral en su país. Pero su autoridad moral como voz del mundo en desarrollo que busca otras vías de cooperación multilateral expresó parte del consenso de países no alineados presentes en la gran sala de la Asamblea General -el único lugar en el mundo donde todos los países sin importar su poder o tamaño tienen voz.
Trump viola artículo de la Carta de la ONU en su discurso
ImagenAp
Pero el presidente estadunidense -que siempre, por tradición, es el segundo orador entre mandatarios-, no sólo ignoro los mensajes de Guterres y Lula, sino que en algunos aspectos representó un retorno explícito a la visión de un mundo subordinado a un poder unilateral. Proclamando que “Estados Unidos está de regreso” y que “nuestro poder se está expandiendo”, tal vez su declaración más alarmante del largo mensaje de Trump fue” “tengo una gran decisión que tomar -habrá un acuerdo con Irán…. O aniquilo a la República Islámica y hacerlo rápidamente, sin darles oportunidad de matar y destruir a gente y países otra vez”. Indicó que se logrará un acuerdo después de las elecciones intermedias en Estados Unidos. Pero amenazar con la destrucción de otra nación o su régimen político es una violación explícita de del Artículo 2(4) de la Carta de la ONU. Casi toda la delegación iraní abandonó la sala durante este discurso.
Trump repitió varias partes de su discurso político -al igual que Lula, parte de su mensaje era para consumo interno durante una contienda electoral donde su partido podría perder control del poder legislativo- atribuyéndose una serie de logros extraordinarios pero engañosos, entre ellos que frenó ocho guerras, incluyendo en Gaza donde dijo que él salvó miles de vidas. Insistió en que resolverá la guerra entre Ucrania y Rusia -Zelensky lo escuchaba dentro de la sala.
A la vez, afirmó que “el pueblo venezolano es quien tiene que definir su propio destino” y condenó “el castigo colectivo de Cuba por un embargo ilegal que ha sido condenado por la comunidad internacional”. En referencia a las exigencias estadunidenses sobre el combate al narcotráfico en el hemisferio, Lula subrayó que “no necesitamos un portaviones en nuestras aguas, necesitamos cooperación”, indicando que esa es la base de una propuesta que entregó a su contraparte estadunidense.
Lula usó gran parte de su discurso para destacar los logros de su gobierno en lo que fue un mensaje para la contienda electoral en su país. Pero su autoridad moral como voz del mundo en desarrollo que busca otras vías de cooperación multilateral expresó parte del consenso de países no alineados presentes en la gran sala de la Asamblea General -el único lugar en el mundo donde todos los países sin importar su poder o tamaño tienen voz.
Trump viola artículo de la Carta de la ONU en su discurso
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Pero el presidente estadunidense -que siempre, por tradición, es el segundo orador entre mandatarios-, no sólo ignoro los mensajes de Guterres y Lula, sino que en algunos aspectos representó un retorno explícito a la visión de un mundo subordinado a un poder unilateral. Proclamando que “Estados Unidos está de regreso” y que “nuestro poder se está expandiendo”, tal vez su declaración más alarmante del largo mensaje de Trump fue” “tengo una gran decisión que tomar -habrá un acuerdo con Irán…. O aniquilo a la República Islámica y hacerlo rápidamente, sin darles oportunidad de matar y destruir a gente y países otra vez”. Indicó que se logrará un acuerdo después de las elecciones intermedias en Estados Unidos. Pero amenazar con la destrucción de otra nación o su régimen político es una violación explícita de del Artículo 2(4) de la Carta de la ONU. Casi toda la delegación iraní abandonó la sala durante este discurso.
Trump repitió varias partes de su discurso político -al igual que Lula, parte de su mensaje era para consumo interno durante una contienda electoral donde su partido podría perder control del poder legislativo- atribuyéndose una serie de logros extraordinarios pero engañosos, entre ellos que frenó ocho guerras, incluyendo en Gaza donde dijo que él salvó miles de vidas. Insistió en que resolverá la guerra entre Ucrania y Rusia -Zelensky lo escuchaba dentro de la sala.
Entre sus logros mayores indicó el de Venezuela donde sus fuerzas armadas intervinieron para arrestar a “su dictador ilegal” Nicolás Maduro, y que con ello firmó “el acuerdo petrolero más grande de la historia” con el gobierno interino, enfatizando que ahora entre los dos países controlan el 60 por ciento de las reservas petroleras del planeta. Fue en este contexto que declaró que “al vencedor, los despojos”. Delcy Rodriguez lo escuchaba desde su escaño en la gran sala, y tiene cita con Trump para una encuentro bilateral breve esta noche al margen de una cena de líderes.
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, escucha al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU, el martes 22 de septiembre de 2026. Ap
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¿Qué dijo Trump sobre Cuba en la Asamblea General de la ONU?
Sobre Cuba, declaró que su gobierno promueve “un cambio fundamental” y reiteró que no se aceptará que la isla sea albergue de “adversarios extranjeros que amenazan a Estados Unidos frente a nuestras puertas”. Acusó que Cuba durante décadas :se ha coordinado con radicales de izquierda y redes comunistas aquí en Estados Unidos”, nombrando al Partido Comunista de Estados Unidos, Antifa (algo que no existe como organización) y los Socialistas Democráticos de America (entre cuyos miembros está el alcalde de Nueva York con quien se reunió ayer) y prometió que “el comunismo nunca llegará a Estados Unidos”. La delegación cubana abandonó el recinto en protesta de sus acusaciones.
Sobre Cuba, declaró que su gobierno promueve “un cambio fundamental” y reiteró que no se aceptará que la isla sea albergue de “adversarios extranjeros que amenazan a Estados Unidos frente a nuestras puertas”. Acusó que Cuba durante décadas :se ha coordinado con radicales de izquierda y redes comunistas aquí en Estados Unidos”, nombrando al Partido Comunista de Estados Unidos, Antifa (algo que no existe como organización) y los Socialistas Democráticos de America (entre cuyos miembros está el alcalde de Nueva York con quien se reunió ayer) y prometió que “el comunismo nunca llegará a Estados Unidos”. La delegación cubana abandonó el recinto en protesta de sus acusaciones.
Los asientos de la delegación cubana permanecen vacíos mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirige a la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la sede de la ONU en Nueva York, el 22 de septiembre de 2026. Afp ImagenAfp
Trump en la ONU: acusa a México de ser “epicentro” del narco, pero destaca avances con su gobierno
El presidente Donald Trump se dirige a la Asamblea General de las Naciones Unidas el martes 22 de septiembre de 2026 en la sede de la ONU. Ap
Jim Cason y David Brooks, corresponsales
22 de septiembre de 2026 09:06
Washington y Nueva York. El presidente Donald Trump reiteró en su discurso ante la Organización de Naciones Unidas que México es “el epicentro” de la violencia de los cárteles del narcotráfico en América Latina, que el gobierno mexicano ha cedido control de su territorio a los cárteles y, poco después, su Casa Blanca advirtió que si México no toma acción para enfrentar esto, Estados Unidos se verá obligado a hacerlo (sin definir exactamente qué haría).
“Es inaceptable para Estados Unidos compartir una frontera de 2 mil millas con un territorio controlado por los cárteles. México tiene que retomar el control de su terreno de los enemigos de la humanidad”, declaró Trump en su discurso ante la Asamblea General de la ONU.
El mandatario repitió sus éxitos “sin precedente” en la lucha antinarcóticos, declarando que los cárteles son “el ISIS del hemisferio occidental” cuyos integrantes deben ser tratados como “terroristas, y afirmó que México “es el epicentro de la violencia de cárteles”.
Tal vez buscando amortiguar el impacto de su mensaje, resaltó que “me enorgullece decirles que tenemos una muy buena relación con el gobierno mexicano. Hemos tomado grandes pasos, muy grandes pasos, con México. Ellos tampoco quieren a los cárteles. Y cuando llegue ese día, toda la región será un lugar mejor, más seguro y más bello en donde vivir y prosperar”.
Aunque Trump frecuentemente improvisa durante sus discursos, incluyendo ocasiones donde ha expresado críticas a México que no están en su texto preparado, sus palabras hoy incluyeron frases muy específicas diseñadas para incrementar las presión sobre el gobierno
mexicano. Menos de una hora después de su discurso ante la ONU, la “zar antinarcóticos” de la Casa Blanca Sara Carter ofreció más detalles sobre lo que desea su gobierno del gobierno mexicano en este rubro.
“Creo que Estados Unidos está trabajando muy de cerca con nuestras contrapartes mexicanas, y eso lo sé”, comentó Carter en un mensaje en redes sociales esta mañana. “Si hay políticos que están trabajando con los cárteles, sea eso en México o aun en Estados Unidos, si nos enteramos de eso los buscaremos y haremos que rindan cuentas por eso”.
Agregó que “esta es una parte muy importante de lo que está haciendo nuestro gobierno. El presidente Donald Trump ha dejado muy claro que nuestro gobierno ya no se quedará sentado y permitir que estos cárteles operen con impunidad, Parte de eso es haciendo rendir cuentas a la gente que está trabajando con los cárteles”.
Discurso de Trump ante la ONU. Afp
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Trump y el epicentro del narco
Al tomar la palabra frente a la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, el presidente estadunidense, Donald Trump, volvió a culpar a México por los problemas de adicción que padecen sus conciudadanos. Aseguró que nuestro país es “el epicentro” de la violencia de los cárteles del narcotráfico en América Latina, que el gobierno mexicano ha cedido control de su territorio a “los enemigos de la humanidad” y consideró “inaceptable para Estados Unidos compartir una frontera de 2 mil millas con un territorio controlado por los cárteles”. Asimismo, volvió sobre la falacia de que éstos son “el ISIS del hemisferio occidental”, por lo que sus integrantes deben ser tratados como “terroristas”.
El sol que el magnate pretende tapar con su dedo acusador es el carácter de Estados Unidos como verdadero epicentro del narcotráfico y el de su gobierno como el mayor facilitador de dicho negocio. A cualquier observador racional le resultará inexplicable, por ejemplo, que la Casa Blanca movilice a las fuerzas armadas más poderosas del planeta para asesinar pescadores y campesinos en Sudamérica en nombre de la “guerra contra el narco”, pero no presente una sola ley a fin de frenar a las empresas que hacen fortunas fabricando armas a sabiendas de que sus clientes finales son los supuestos terroristas. No menos desconcertante es que se permita operar con total normalidad a un grupo financiero (UBS Financial Services) después de que el Departamento del Tesoro detectó que realizó transferencias internacionales de más de 10 mil millones de dólares sin monitorear el posible origen ilícito de los recursos. Y la estupefacción continúa al enterarse de que el mismo gobierno que impone aranceles con el pretexto de que otras naciones participan en la producción de sustancias que envenenan a los estadunidenses haya recortado miles de millones de dólares a programas de tratamiento y prevención de adicciones.
Seguir la pista del dinero es muy útil para ubicar el epicentro del narcotráfico. Ya se había referido en este espacio que alrededor de 70 por ciento de las ganancias de la cocaína se producen y se quedan dentro de Estados Unidos. Algo muy semejante ocurre con el opioide responsable de la mayor cantidad de muertes por sobredosis en ese país. Se estima que los traficantes mexicanos obtienen entre 15 mil y 30 mil dólares por un kilogramo de fentanilo puro entregado a un mayorista en territorio estadunidense. Con ese insumo, el distribuidor elabora hasta un millón de pastillas rebajadas y adulteradas. Éstas se venden en las calles por entre 0.5 y 5 dólares que le generan ingresos hasta de 1.5 millones de dólares. Es decir, dentro de Estados Unidos, el valor del estupefaciente se multiplica por 50. Basta con comparar el flujo de efectivo de los delincuentes a uno y otro lado de la frontera para darse cuenta de que los “enemigos de la humanidad” de Trump son amateurs al lado de los desconocidos e impunes capos estadunidenses, a quienes Washington ni siquiera se molesta en buscar.
Desde el inicio de su carrera política hace una década, Trump ha convertido a México en el chivo expiatorio de los problemas de su país y ha explotado la xenofobia para galvanizar a sus bases. Sin embargo, a estas alturas es evidente que su discurso es una huida hacia adelante en la que delata desesperación personal y agotamiento de los ardides que le han permitido mantenerse en el poder pese a su ineptitud y corrupción. La continua caída de su popularidad es preocupante para cualquier político que se halle a las puertas de unas elecciones de mitad de mandato, y debe resultar insoportable para un individuo poseído por su egolatría y su necesidad de adulación. Lamentablemente, incluso en su momento más bajo, un presidente estadunidense conserva una enorme capacidad para hacer daño tanto a su país como al resto del mundo, y el magnate bien puede volverse más peligroso a medida que su gobierno se desmorona.