Chen Daojiang*
03 de agosto de 2026 00:02
Hace más de dos mil años, esta tierra vio nacer el confucianismo, que ha influido profundamente en China y el mundo entero. Hace un siglo, esta tierra fue testigo de la lucha gloriosa librada por el ejército y el pueblo en resistencia de la invasión extranjera. Hoy, en esta tierra rebosa el dinamismo de la economía marítima cada vez más integrada con el mundo. Se trata de Shandong, una provincia en la costa oriental de China. Situada en el curso bajo del río Amarillo y bañada por los mares de Bohai y Amarillo, Shandong es una de las principales cunas de la civilización china, una de las provincias más pobladas y económicamente más fuertes del país, y también una importante ventana de apertura al exterior de China.
Profundo acervo cultural. Dos mil años atrás, en este territorio se desarrollaban paralelamente dos culturas. Una ponía énfasis en los ritos, la benevolencia y la rectitud, y dio origen a figuras como Confucio y Mencio, sentando las bases éticas de la civilización china. La otra, a la orilla del mar, valoraba el comercio, la innovación y el espíritu reformista, y dio forma a la tradición abierta y práctica. Con el tiempo, ambas corrientes vinieron integrándose para formar la actual cultura Qi-Lu, que no sólo ha moldeado la identidad de Shandong, sino que también ha dejado una profunda huella en toda China. En Qufu, el Templo de Confucio, la Mansión de la Familia Kong y el Cementerio de Confucio, declarados Patrimonio Cultural Mundial por la Unesco, preservan hasta hoy la herencia del confucianismo. En Tai’an, la Montaña Tai, conocida como la primera de las Cinco Grandes Montañas de China, es uno de los primeros sitios de China inscritos como Patrimonio Mundial mixto, tanto natural como cultural. En Dongying, el río Amarillo desemboca en el mar tras recorrer un grandioso viaje desde la meseta del oeste de China. Confucio, la Montaña Tai y el río Amarillo ya conforman la imagen más representativa de Shandong, y también su más distintiva carta de presentación ante el mundo.
Estrecha unión entre el Partido y el pueblo. La historia del desarrollo de Shandong es una vívida expresión de cómo el Partido Comunista de China (PCCh) ha echado raíces en las comunidades y ha mantenido su vitalidad. Hace un siglo, Wang Jinmei, representante de Shandong en el Primer Congreso Nacional del PCCh, se sumó a los esfuerzos iniciales por su fundación. Más tarde, en la región montañosa de Yimeng, las organizaciones del Partido y la población lucharon hombro con hombro contra la agresión extranjera, formando una profunda tradición de confianza mutua y esfuerzo conjunto. En la nueva era, bajo el liderazgo de las organizaciones de base del PCCh, Shandong ha impulsado el desarrollo de cooperativas y ha reunido a los pequeños agricultores para integrar mejor el desarrollo industrial, la gobernanza rural y el aumento de ingresos de los agricultores. El Presidente Xi Jinping ha visitado Shandong en varias ocasiones. Allí subrayó que el Partido debe permanecer siempre al lado del pueblo, mantener su carácter avanzado mediante una estricta disciplina interna y convertir su capacidad organizativa en una fuerza real para servir al pueblo e impulsar el desarrollo.
Desarrollo orientado hacia el mar. Como una provincia costera con economía desarrollada, en 2025 el PIB de Shandong superó los 10 billones de yuanes (unos 1.5 billones de dólares), con un crecimiento interanual del 5.5%, convirtiéndose en la tercera provincia de China y la primera del norte del país en superar el umbral de 10 billones de yuanes. Siendo una de las principales bases industriales de China, Shandong, con sus 41 grandes sectores industriales, 197 subsectores y 603 categorías industriales, ya es la provincia con el sistema industrial más completo del país. Más de un tercio de los vehículos comerciales de China, la mitad de los trenes de alta velocidad y el 80% de las plataformas de perforación en aguas profundas se fabrican en Shandong. Además, ocupa el primer lugar nacional en el número de fábricas inteligentes de vanguardia y el segundo en fábricas inteligentes de excelencia. La transformación digital está dando un nuevo impulso a la industria manufacturera de la provincia. En los últimos años, Shandong ha alcanzado acuerdos de cooperación con más de treinta empresas mexicanas, mientras un creciente número de empresas de la provincia continúan ampliando sus inversiones en México. Los intercambios entre Shandong y México ya no se limitan al comercio de mercancías, sino que también abarcan la construcción de plantas, la integración de cadenas industriales y el desarrollo conjunto de mercados. Shandong está escribiendo un nuevo capítulo de la cooperación económicocomercial entre China y México.
Desde el esplendor de una antigua civilización y la lucha conjunta por la independencia y la dignidad nacional, hasta la práctica actual de una apertura orientada hacia el mar, tanto Shandong como México están forjando su propio espíritu. Shandong integra en sí mismo el acervo histórico, la memoria nacional y el desarrollo moderno, convirtiéndose en una ventana para comprender a China. Como reza un antiguo proverbio chino: “El mar acoge a todos los ríos y por eso alcanza su grandeza.” En México también existe un dicho que afirma: “Quien tiene un amigo tiene un tesoro.” Conocer y acercarse a Shandong permitirá que ambos pueblos cosechen, a los dos lados del océano Pacífico, una amistad cada vez más profunda y duradera.
*Embajador de China en México
Detectan a espías marroquíes entre los migrantes que cruzaron a Ceuta
▲ En sólo unas cuantas horas ingresaron más de 50 mil personas y en menos de dos días regresó la mayoría.Foto Ap
Armando G. Tejeda. Corresponsal
Periódico La Jornada Lunes 3 de agosto de 2026, p. 21
Madrid. Autoridades españolas detectaron a agentes de los servicios de inteligencia marroquíes infiltrados entre los 53 mil 60 migrantes que ingresaron el jueves pasado de manera irregular a la ciudad autónoma de Ceuta en sólo unas horas, y que según datos del gobierno ceutí, causó 88 decesos. En tanto, el gobierno de Marruecos reconoció oficialmente 11 cuerpos de migrantes recuperados en su territorio.
Fuentes de la Guardia Civil confirmaron a medios de comunicación españoles que entre las personas que cruzaron irregularmente la frontera había elementos de los servicios de inteligencia de Rabat, uno de los más eficientes de la región, para recoger información sobre el dispositivo de respuesta de España, en una operación marroquí con intencionalidad política.
Se sospecha que el último responsable de dar la orden de la entrada simultánea a territorio español fue El Virrey de Marruecos, es decir, Fouad Ali El Himma, consejero y amigo personal del rey Mohamed VI, quien busca relanzar su propio partido político rumbo a los comicios legislativos de septiembre.
Guardia Civil: “no fue un episodio excepcional”
Analistas de la Guardia Civil explicaron que “no se trataría de un episodio excepcional”, ya que observaron “una forma de operar similar en otros momentos de elevada presión migratoria en las fronteras de Ceuta y Melilla, con presuntos agentes marroquíes integrados entre los grupos de migrantes”, cuyo objetivo sería conocer la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad de España y la evolución de los hechos sobre el terreno.
El ministerio marroquí del Interior atribuyó el cruce masivo a Ceuta a una combinación de “la explotación maliciosa del espacio digital y de la actividad de redes de trata de personas”, junto con “la promoción de información engañosa y malas interpretaciones que acompañaron las recientes decisiones emitidas por las autoridades judiciales españolas”.
De las más de 50 mil personas que cruzaron a Ceuta por tierra y mar en una oleada sin precedente que comenzó el jueves, más de 48 mil regresaron a Marruecos en un plazo de 48 horas y otras muchas más durante el fin de semana, informaron las autoridades españolas.
Vox exige militarización: “fue un acto de guerra”
El líder del partido de ultraderecha Vox, Santiago Abascal, visitó Ceuta y desde ahí pidió “militarizar permanentemente la frontera” de la ciudad autónoma, tras acusar a Marruecos de promover una “invasión” y un “acto de guerra tolerado y permitido por (el presidente del gobierno español) Pedro Sánchez”.
Unas mil 200 de personas, según datos de la delegación de gobierno, se concentraron ante la embajada de Marruecos en Madrid para protestar contra la entrada masiva de migrantes en Ceuta ante la “pasividad de los gobierno de Marruecos y de España”.
Ahí, lanzaron consignas como “Defendamos España”, “España es cristiana, no musulmana” o “Pedro Sánchez, hijo de puta”. La protesta fue convocada por la Sociedad Civil Española, que coordina a más de 150 asociaciones civiles.
Ceuta: la pinza múltiple
Ha quedado demostrado de diversas maneras que la trágica avalancha de jóvenes marroquíes que la semana pasada ingresaron por decenas de miles a la ciudad española autónoma de Ceuta, enclavada en el norte de África, no constituían un fenómeno migratorio auténtico. Fueron persuadidos por noticias falsas sembradas en redes sociales y grupos de chat de que el ingreso a territorio español había quedado libre; miles de ellos fueron llevados en camiones –y asistidos por policías de su país– hasta la demarcación de esa urbe, donde unos superaron las vallas fronterizas y otros se lanzaron al mar para llegar a ella, con un saldo provisional de unos 90 fallecidos.
En suma, fue una acción orquestada desde la monarquía de Marruecos, encabezada por Mohamed VI, el cual utilizó y sacrificó sin escrúpulo alguno a sus propios ciudadanos para poner en jaque y chantajear al gobierno español, como ya lo había hecho en 2021, cuando consiguió, por medio de un operativo semejante, que Madrid legitimara la ocupación marroquí del territorio de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Ello llevó a su vez a una afectación de las relaciones diplomáticas y comerciales entre España y Argelia, país aliado de la RASD y principal rival estratégico de Marruecos en el Magreb.
Dos diarios informaron ayer que las autoridades españolas detectaron a agentes de los servicios de inteligencia de Rabat entre el alud de extranjeros y apuntaron a Fouad Ali El Himma, consejero y amigo personal de Mohamed VI, como el responsable de organizar y ordenar la incursión de más de 50 mil marroquíes a Ceuta.
Se ha señalado que la principal motivación de la monarquía alauita para emprender esta inescrupulosa y cruenta manipulación masiva era poner en jaque al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien el pasado 20 de julio realizó una visita a Argel con el propósito de normalizar los vínculos bilaterales, principalmente el abasto de gas argelino a España.
Adicionalmente, no debe olvidarse que Rabat mantiene una estrecha alianza política y estratégica con el régimen israelí y con el gobierno de Donald Trump, los principales inconformes con las posturas críticas de La Moncloa ante el genocidio perpetrado por Tel Aviv en Gaza y ante la injustificada agresión militar que ambos, Estados Unidos e Israel, emprendieron en febrero pasado contra Irán.
Por su parte, las derechas y ultraderechas europeas, si no participaron en instigar la estampida de jóvenes marroquíes sobre Ceuta, al menos aprovecharon muy bien la crisis, empezando por las españolas, las cuales pretendieron azuzar a los sectores xenófobos presentando la incursión masiva de marroquíes en la ciudad autónoma como prueba de la imaginaria aquiescencia del gobierno que encabeza Sánchez ante la supuesta “invasión” de africanos que estaría experimentando España. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, exponente de esas corrientes políticas que lindan con el fascismo, no dudó en exigir una ruptura del ámbito migratorio europeo (espacio Schengen), alegando que Madrid lo había puesto en peligro, pese a que el número de migrantes procedentes de África que se internan a él por Italia casi triplica el de quienes arriban por España.
En suma, los intereses políticos que impulsaron la trágica incursión masiva de marroquíes a Ceuta son tan inocultables como la capacidad de las derechas mundiales para construir una pinza múltiple contra un gobierno europeo que se ha distanciado de las aventuras genocidas de Israel y de Estados Unidos. Y conviene tomar nota de ello.
Migración, desafío mundial
José Murat
Siempre hemos señalado, en este mismo espacio de reflexión, que la migración es un fenómeno universal y atemporal: ha estado presente en los cinco continentes y hunde sus raíces en la génesis de la historia y aún de la prehistoria. No es un tema ideológico, cultural, religioso ni mucho menos racial. Sólo la ultraderecha lo estigmatiza y se niega a entender su naturaleza, en todas partes.
La naturaleza de la migración es esencial, o predominantemente, social: se nutre de las disparidades, los desequilibrios y las asimetrías del desarrollo y la calidad de vida entre unos países y otros, y también al interior de las fronteras nacionales. El ser humano siempre ha buscado otros horizontes para su realización personal y la de su familia, y en algunos casos, procurando la mera sobrevivencia.
Ahora tocó el turno, o más bien, se exacerbó su irrupción en Europa, y específicamente en la línea divisoria entre España y África, Marruecos concretamente. No es la primera vez que ocurre: han sido múltiples las veces en que los flujos migratorios de sur a norte, de África a Europa, se han desbordado, algunas veces hacia Alemania, otras a Francia, a Italia, a Turquía, y a toda la Comunidad Europea. España no es un caso único. Mucho menos el fenómeno está incentivado por la política humanitaria y sensible del gobierno español –un gobierno socialista, en su vertiente socialdemócrata–, como vocifera la ultraderecha española.
Veamos algunos datos. La crisis migratoria en España fue detonada por una masiva llegada irregular, en apenas unas horas, de hombres, mujeres y adolescentes a Ceuta, una ciudad autónoma española, ubicada en la península tingitana, en la orilla africana del estrecho de Gibraltar, limítrofe con el mar Mediterráneo y Marruecos. Fueron entre 50 mil y 60 mil personas intentando cruzar desde Marruecos a nado o por las vallas, provocando saturación, desbordamiento de los centros de asistencia. Lo más deplorable fueron las 60 vidas humanas segadas, terminadas fatalmente por ahogamiento en su intento frustrado por alcanzar su objetivo.
De ese total, más de 90 por ciento de emigrantes, 48 mil, han retornado a Marruecos de manera voluntaria o mediante intercepciones de autoridades españolas de esa ciudad autónoma.
Más allá de estigmatizaciones y condenas sumarias, para los expertos en los flujos migratorios históricos hacia Europa por el Mediterráneo, lo que detonó los desplazamientos masivos de marroquíes a España fue la falsa expectativa alentada por las redes de traficantes de personas de que los migrantes ya podían permanecer en España, a partir de una sentencia del Tribunal Supremo que, hace un mes, dictaminó que los migrantes interceptados en el mar, cuando intentan llegar a Ceuta o Melilla, no pueden ser devueltos de forma inmediata a Marruecos.
Pero ese fue el incentivo coyuntural. La razón de fondo es estructural: los desequilibrios del desarrollo, los indicadores contrastantes y abismales entre Europa y África, indicadores económicos y sociales que en lugar de cerrarse se han ido ampliando.
Se trata, pues, de un flujo histórico, alimentado por décadas de un capitalismo contrahecho, primero en su modalidad de colonialismo político y después de imperialismo económico, incentivada ahora por razones coyunturales. Tampoco es un conflicto cultural o religioso, como lo pretende la ultraderecha española y europea.
En efecto, como lo difundieron medios internacionales, un puñado de manifestantes, muchos de ellos vestidos de negro, se concentraron, dos días después de la tragedia, frente a la sede diplomática, al grito de “¡España cristiana y no musulmana!” y “¡Unidad nacional!”. Algunos portaban una gran pancarta en la que se leía “Remigración”, un término promovido por varios grupos de extrema derecha en Europa que alude al retorno forzado o incentivado de migrantes o personas de origen inmigrante.
Pero no sólo reaccionó la ultraderecha española, también la italiana, con el recrudecimiento de medidas de control migratorio en puertos y aeropuertos, e incluso la decisión del gobierno neofascista de Giorgia Meloni, de interrumpir el libre tránsito entre España e Italia, violando las cláusulas migratorias de la Unión Europea. No es especulación mediática: en su cuenta de X, el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Antonio Tajani, informó que su país cerró temporalmente a España el espacio Schengen, es decir, la zona de libre circulación de la Unión Europea. “La suspensión temporal de Schengen con España es una decisión necesaria para proteger la seguridad de nuestros ciudadanos y defender las fronteras de Europa”, aseveró.
La ola antinmigrante también alcanzó a Francia, Alemania, Dinamarca, Finlandia y Suecia. En todos ellos presionando para suspender a España de la zona de libre circulación europea, o cuando menos para endurecer las políticas xenofóbicas y refractarias con la población migrante.
En suma, sin negar el derecho de cada país a establecer su propia política migratoria, es preciso entender la naturaleza profunda e histórica de los desplazamientos humanos, su núcleo social y económico, para buscar soluciones compartidas y de fondo, que garanticen el respeto a los derechos humanos de quienes sólo buscan en otras latitudes mejores condiciones de vida, para ellos y su familia.
