▲ El presidente de Brasil estuvo acompañado de su esposa, quien vestía una camiseta con una imagen de Lula cuando era niño, durante la convención nacional del Partido de los Trabajadores.Foto Afp
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Periódico La Jornada Lunes 3 de agosto de 2026, p. 22
Sao Paulo., A los 80 años, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se declaró ayer “muy entero” al oficializar su candidatura a un cuarto y último mandato en las elecciones de octubre, sobre las que se cierne la sombra de Donald Trump.
Lula fue proclamado candidato durante una convención de su Partido de los Trabajadores (PT) en Sao Paulo, corazón económico de la primera potencia latinoamericana.
“Quiero luchar contra la vejez, (...) no quiero andar arrastrando las piernas”, dijo frente a unos 3 mil seguidores que entonaron la canción Lula, guerrero del pueblo brasileño, alzaron carteles con inscripciones como “Brasil no se entrega” y desplegaron una gran bandera nacional.
De regreso al poder en 2023 tras sus dos primeros gobiernos (2003-2010), el ex obrero y líder sindical metalúrgico enfrentará al candidato derechista Flávio Bolsonaro, de 45 años.
El senador Bolsonaro es hijo del ex presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2022), preso por un intento de golpe de Estado en 2022.
La campaña se abre en medio de tensiones con el gobierno de Trump, aliado de los Bolsonaro y quien ha apoyado a varios candidatos de ultraderecha victoriosos en América Latina.
Más aún, el mandatario argentino, Javier Milei, quien el mes pasado acompañó a Bolsonaro en el lanzamiento de su campaña, reiteró sus ataques a Lula, a quien acusó de nuevo, “es un ladrón, es un corrupto”.
Lula no mencionó a su par estadunidense en su discurso, que pronunció vestido con una camisa informal y un sombrero panamá que ha usado con frecuencia en los últimos meses.
Pero el acto estuvo cargado de alusiones a la defensa de la soberanía y la pelea contra el “intervencionismo” extranjero.
Lula afirmó que quiere “estar preparado para que nadie invada este país” y advirtió que “ni chinos, ni estadunidenses ni franceses van a meter los dedos en nuestras tierras raras”, en referencia a las reservas de minerales críticos que abundan en Brasil.
Bolsonaro, “traidor a la patria”
Ante la nueva presión arancelaria, Lula ha afirmado que Flávio Bolsonaro es un “traidor a la patria” que habría alentado a Washington a golpear la economía brasileña, algo que él niega.
“(Lionel) Messi y Cristiano Ronaldo están pasando a la historia como los dos únicos jugadores que participaron en dos Mundiales. Lo que ellos no saben es que esta es mi séptima Copa”, bromeó este domingo Lula, quien ya compitió en seis elecciones presidenciales.
“No voy a tener oportunidad de disputar el ‘penta’ (un quinto mandato) porque decidí que tras entregar Brasil perfectamente al pueblo, nos iremos de vacaciones para seguir de novios unos 20 años más”, agregó junto a su esposa Janja, de 59 años, vestida con una camiseta con una foto de su marido cuando era bebé.
Lula lidera las encuestas. Su intención de voto para la segunda vuelta es de 48 por ciento contra 43 por ciento de Flávio Bolsonaro, según el instituto Datafolha.
La escasez
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León Bendesky
03 de agosto de 2026 00:06
El planteamiento convencional de la teoría económica se centra en la existencia de recursos limitados para satisfacer las necesidades humanas ilimitadas. La cuestión se plantea como un entorno de opciones que se toman de manera racional. El problema esencial apunta a la escasez. Esto implica enfrentar el llamado costo de oportunidad: el beneficio económico, personal o colectivo al que se renuncia al elegir una opción en lugar de otra.
Las decisiones económicas abarcan: qué producir, cómo hacerlo y para quién. Dicho de otra manera: cómo es que lo que se produce, lo que equivale al ingreso generado, se divide entre los llamados factores de la producción y son: las rentas, los salarios, los intereses y las utilidades. Este es el asunto comprendido por la distribución.
Todo esto cambia radicalmente en una situación en la que la escasez no sea determinante. Este es el escenario que ofrece la transformación digital de la economía en la forma de inteligencia artificial (IA).
En un entorno en el que los costos de producción, incluyendo los costos laborales, tienden a cero, desaparece la relación determinante en el mercado entre la oferta y la demanda como forma de fijar los precios. Se anula el mercado como el medio predominante para establecer las relaciones sociales, incluyendo el dinero y las deudas.
Esto lleva a una reformulación del problema esencial de la distribución, o sea, cómo se dividen entre la población, la producción, el ingreso y la riqueza que se genera.
El paradigma de la escasez está en cuestionamiento y con eso se abre un espacio de incertidumbre acerca de cómo se desenvolverá el escenario tecnológico prevaleciente que aspira a una productividad inmensa.
En un entorno de final de la escasez como la que se propone a partir del impacto productivo esperado de la IA, desaparecería el problema de quién puede pagar por los bienes y servicios producidos, pues estarían disponibles para todos. Pero eso no significa necesariamente que se eliminaría la cuestión de cómo determinar las formas de acceso, delimitar las cuestiones relativas a la equidad de la distribución y los límites de la estructura social. Vaya, que la eliminación de la escasez no conlleva por necesidad una sociedad igualitaria y sin clases.
En el extremo, el fin de la escasez no significa un entorno equitativo, sino un replanteamiento de las formas de posicionamiento social y del acceso a los satisfactores. Piénsese, por ejemplo, en los denominados bienes no replicables, como pueden ser las localidades especiales, los bienes escasos por naturaleza. En particular está el poder de controlar el acceso asociado con ciertos procesos tecnológicos claves como son el acopio de datos, los algoritmos y conectividad. Estos son, precisamente, los activos controlados por las empresas tecnológicas y desarrolladores de la IA. Es ingenuo y, además, riesgoso, pensar que quienes dominan la industria de la IA en todas sus vertientes cederán el control de su fuente de poder. Lo mismo se puede decirse de otras estructuras de control existentes.
En una reciente y muy comentada entrevista con la revista The Economist (23 de julio pasado), Musk predijo que la IA y los robots humanoides crearán tan altos niveles de abundancia económica que el dinero perderá su significado para 2036. Además, estimó que tal cambio hará del trabajo una actividad opcional.
De modo incongruente él, que pisa a fondo el pedal de la IA, dice que esa tecnología hará a los seres humanos impotentes en muy poco tiempo. El tipo más rico del mundo asevera que el dinero dejará de ser relevante, pero está en la competencia por el dominio económico y político derivado de sus empresas. Dice que aboga por las personas comunes, pero se alinea con la extrema derecha en los temas políticos. Ha dicho que la IA superará la inteligencia combinada de la humanidad en unos pocos años. Dice que se aproxima una era de asombrosa abundancia.
Es, hoy, nebuloso aun el escenario del fin de la escasez que se ofrece tanto en términos materiales como sociales. Habría que considerar que hay limitaciones físicas y ambientales, un caso en cuestión es el de los centros de datos que cada vez requieren de una mayor cantidad de microprocesadores, tierras raras, electricidad, agua y espacio para ubicarse.
En el asunto de la escasez debe notarse que se desprende también de las estructuras sociales prevalecientes. La escasez se crea artificialmente por medio de regulaciones del mercado, del control monopólico en diversos sectores o la existencia de derechos de propiedad y la dinámica misma del ejercicio del poder. En todo caso, las formas de reproducción social prevalecientes habrán de adecuarse a un nuevo entorno de abundancia derivada del cambio tecnológico. Se trata del modo de aprovisionamiento social.
En todo caso, prevalece una loca carrera de las empresas tecnológicas para asegurarse un lugar preponderante en un mundo dominado por la IA y los robots. Lo que anuncia es el fin de la era industrial y el principio de la era de la inteligencia. En ese empeño, las potenciales consecuencias sociales, políticas y ecológicas; es decir, humanas en esencia, se arrumban en un rincón de la historia.
Si lo que se piensa es que se transitará de un entorno de escasez a un modo institucional para administrar el acceso a los productos con una mayor equidad, entonces falta mucho trabajo político para concebir ese nuevo territorio. Tal cosa no pasará de manera automática y la alineación de los poderes relativos una sociedad de la inteligencia no tiene por qué ser tersa.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ El río Sonora ha sido víctima constante de los desastres ambientales causados por empresas mineras, en específico Grupo México.Foto Alfredo Domínguez
La historia se repite, como tantas otras veces: del “mayor desastre ambiental en la historia de la minería en México” (40 mil metros cúbicos de ácido sulfúrico en los ríos Sonora y Bacanuchi, el 6 de agosto de 2014), sin dejar de lado el derrame de tóxicos en el Mar de Cortés (3 mil litros de ácido sulfúrico, en julio de 2019), a lo más reciente, que no lo último (70 mil litros de hidrosulfuro de sodio vertidos en un arroyo de Naco, Sonora, el pasado 26 de julio, afectando una zona de 1.7 kilómetros cuadrados; originalmente se habló de 59 mil litros), tras el descarrilamiento de un vagón de Ferromex (propiedad de Grupo México) en el municipio de Naco, Sonora, y lo que se acumule.
Ello, sin olvidar el homicidio industrial en Pasta de Conchos, Coahuila, en el que murieron 65 mineros y las dos de tres huelgas mineras sin solución por la parte empresarial. Y los responsables de estas ignominias son los mismos: Germán Larrea y su corporativo minero y de transporte.
En ninguno de los casos citados el barón y su imperio tuvieron mayores consecuencias, por mucho que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (con funcionarios bastante permisivos en el régimen anterior y el actual) aseguren que aquellos “están obligados a remediar el daño ambiental” provocado en todas esas ocasiones. Y como en ellas, ahora la empresa asegura que “concluyó las labores de contención y limpieza” del más reciente derrame de tóxicos en Naco, Sonora; es decir, lo mismo que sostuvo en 2014 y 2019.
Y como el magnate y su corporativo se niegan a atender las consecuencias de tales derrames, ahora (como en 2014 con el de los ríos Sonora y Bacanuchi), desde Hermosillo ( La Jornada, Cristina Gómez Lima, corresponsal) se informa que “Luis Arturo Ozuna Vázquez, de 53 años, permanece hospitalizado en estado grave, tras resultar afectado por la inhalación de gases derivada del derrame de aproximadamente 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio provocado por el descarrilamiento de un tren de Ferromex en el municipio de Naco, confirmó la Secretaría de Salud Pública de Sonora.
“El citado es una de las primeras personas trasladadas para recibir atención médica tras la emergencia registrada la noche del pasado 26 de julio, que generó una nube de vapores, la cual obligó a activar un operativo de protección civil y salud en la zona fronteriza; el paciente presenta un edema cerebral derivado de la inhalación de los gases tóxicos liberados (por Ferromex), además de daño neurológico y pulmonar”. Por cierto, Ferromex aseguró que ese vertido “no dejó personas lesionadas ni afectaciones directas a la población; no existe registro oficial de secuelas de salud relacionadas con este hecho”.
Pero la citada no es la excepción, pues a 12 años del “mayor desastre ambiental en la historia de la minería en México” (6 de agosto de 2014, por cortesía de Larrea y su corporativo), “los habitantes de la cuenca del río Sonora denunciaron que la contaminación provocada por Grupo México permanece sin una reparación integral debido a la falta de remediación ambiental, la ausencia de justicia, la opacidad en las negociaciones y la complicidad de autoridades con la empresa responsable”, sin olvidar la contaminación prevaleciente en los ocho municipios afectados; la espera por una reparación integral se ha convertido en parte de la vida cotidiana de quienes habitan la cuenca; el desastre no terminó con las acciones iniciales de limpieza anunciadas hace años, sino que continúa reflejándose en enfermedades, incertidumbre y desconfianza hacia las instituciones encargadas de atender el caso” (ídem).
En Naco, Sonora, los regidores del ayuntamiento exigieron que se esclarezcan las dimensiones del daño provocado por el derrame de más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio, luego de que autoridades federales confirmaron que Ferromex, filial de Grupo México, es la responsable de remediar las afectaciones ambientales derivadas del “accidente”. El alcalde Lorenzo Villegas Vázquez había dicho que “estudia la posibilidad” de demandar a Ferromex, pero hasta ahora no se conocen las acciones legales, si las hubiera, en contra del corporativo. Y se está tardando.
Entonces, ¿impunidad hasta cuándo?
Las rebanadas del pastel
La gringa Maru Campos no deja de enseñar el cobre: ahora sale a luz un “acuerdo de cooperación hídrica (de su gobierno) con el ministerio de Relaciones Exteriores de Israel”. ¿Qué tiene que ver el agua de Chihuahua, propiedad de la nación, con el genocida Netanyahu? ¿Orden de la Casa Blanca para que el régimen sionista meta la mano en los recursos mexicanos?
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Es urgente atender el uso nocivo de pantallas en menores: experto
Resalta la importancia de la iniciativa de la presidenta Sheinbaum para dialogar sobre el tema
▲ El uso desmedido de dispositivos entre niños va gestando una dependencia, como sucede con alguna droga, hasta que el deterioro en el funcionamiento global de los menores se vuelve evidente.Foto La Jornada
Ángeles Cruz Martínez
Periódico La Jornada Lunes 3 de agosto de 2026, p. 3
La alerta sobre el empleo nocivo de dispositivos electrónicos en la infancia se encendió hace por lo menos 10 años. Después, en 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el trastorno por la utilización de videojuegos en la clasificación internacional de enfermedades (CIE-11), mientras la actividad desmedida en redes sociales o la navegación excesiva por Internet se considera “uso problemático”. En México, es un asunto grave y urgente, advirtió Deimos Aguilar Jiménez, siquiatra especializado en niños y adolescentes.
En entrevista, explicó que los pacientes llegan a consulta siquiátrica por bajo rendimiento escolar o por algún trastorno, como ansiedad o depresión. Sin embargo, durante el interrogatorio se identifica que prácticamente todos presentan un uso nocivo de dispositivos electrónicos.
Incluso, indicó, en alrededor de 5 por ciento de los casos los padres de familia buscan ayuda luego de que su hijo intentó suicidarse tras haberle quitado el teléfono celular o la tableta.
Lo que ocurre es que los adultos no se percatan de que se va gestando una dependencia, como sucede con alguna droga, hasta que el deterioro en el funcionamiento global de los menores de edad se vuelve evidente. Entonces actúan de manera impulsiva: les arrebatan los dispositivos e incluso los rompen.
Eso es lo que se observa en el Hospital Siquiátrico Infantil Juan N. Navarro. Se trata de un problema que va en aumento y que, además de la falta de información para los padres, enfrenta el desafío de una limitada oferta de servicios de salud mental en el país, aseguró el especialista.
En ese nosocomio hay tres paidosiquiatras en consulta externa. Cada día atienden a 25 pacientes; existe una lista de espera de entre tres y cinco meses, y la demanda del servicio continúa en aumento.
Por eso, consideró importante la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum para abrir el diálogo sobre este tema y reconocer los múltiples factores que inciden en él, entre ellos los económicos y sociales, que provocan que muchos niños y adolescentes pasen gran parte del tiempo solos.
En esos grupos de edad, el cerebro aún está en desarrollo, en particular la corteza prefrontal, encargada de favorecer la toma de decisiones racionales. Por ello, los menores tienden a responder más a los impulsos emocionales. Los padres tendrían que establecer límites, pero si no están presentes, eso no ocurre; y si lo están, pero carecen de las herramientas para orientar y dialogar con sus hijos, tampoco se obtienen buenos resultados.
En ese contexto, la tecnología digital sigue avanzando y los cerebros de los menores encuentran en ella una fuente constante de dopamina. Esta sustancia, que actúa como neurotransmisor, participa, entre otras funciones, en la regulación del estado de ánimo. Las personas se sienten bien cuando ingresan a las redes sociales y, sin darse cuenta, caen en un uso nocivo que las aleja de otras actividades y de su entorno, comentó el especialista.
Subrayó que esta práctica creció durante la pandemia de covid-19 debido a la ansiedad que provocaron la enfermedad y el aislamiento para prevenir los contagios. Muchas personas encontraron en las redes sociales una sensación aparente de bienestar y calma.
Aguilar Jiménez también señaló que, en la discusión que se abrirá en el país sobre este tema, deben incluirse los efectos en la salud emocional y la autoestima de niños y adolescentes. Destacó el caso de las niñas que anhelan parecerse a las modelos que ven en las redes sociales y llegan a obsesionarse con esa imagen.
En la sicoterapia aprenden a sentirse y reconocerse valiosas por quienes son, y no por su cuerpo o por la ropa que usan. Sin embargo, advirtió el especialista, se requiere una regulación sensible y, al mismo tiempo, incrementar la oferta de servicios de salud mental para atender un problema que ya está presente y que comienza a rebasar la capacidad de respuesta de la sociedad.


