lunes, 17 de agosto de 2026

Reparte el presidente de Colombia balones a los afectados por el sismo.

De la Espriella confunde una emergencia humanitaria con un partido de futbol, recrimina Petro
▲ La zona de Quibdó fue una de las más afectadas por el terremoto, y sus habitantes afirman que el sistema de salud está colapsado. Ahí mismo, el mandatario colombiano lanzó desde su camioneta pelotas a los ciudadanos.Foto Afp y tomada de video difundido en redes sociales
Jairo Gómez   Especial para La Jornada
Periódico La Jornada  Lunes 17 de agosto de 2026, p. 22
Bogotá. Seis días después del terremoto que sacudió Colombia y dejó cerca de 300 muertos, el presidente Abelardo de la Espriella visitó Quibdó, Departamento de Chocó, una de las zonas más devastadas y desde su camioneta blindada repartió balones de futbol con la leyenda impresa: “defensores de la patria”.
Sorprendidos con la actitud del mandatario, los ciudadanos de la capital chocoana reaccionaron de inmediato: “un presidente viene a una ciudad donde la salud está colapsada, la educación está colapsada y trae a la gente balones como si nosotros nos fuéramos a levantar encima de los balones”, expresó una damnificada en Quibdó, Chocó.
Tras las imágenes difundidas por Internet de De La Espriella lanzando balones, las redes sociales se congestionaron hasta volver tendencia el video con comentarios negativos contra el presidente colombiano, muchos orientados a calificarlo de “megalómano y desconectado con la realidad” y otros con los propios ciudadanos de Quibdó lanzándole insultos.
Desde la misma región el ex senador del Pacto Histórico y antiguo director de Planeación Nacional, Alexander López, señaló que “no me cabe duda de que De la Espriella le está cobrando al pueblo del Pacífico el haber votado masivamente por Iván Cepeda.
“Confundieron una emergencia humanitaria por terremoto con un partido de futbol”, posteó el ex presidente Gustavo Petro al mostrar un video con la protesta de la damnificada que se viralizó en redes sociales.
Desde el litoral del Pacífico, San José del Palmar, epicentro del terremoto de magnitud 7.4 el pasado 10 de agosto, se denunció, por parte de las comunidades, en su mayoría afrodescendientes, selectividad por parte del gobierno central en las ayudas que han priorizado Cali y Pereira.
Iván Cepeda, ex candidato presidencial y senador del Pacto Histórico, visitó la región y en un comunicado señaló que “sobre el riesgo de que personas de comunidades rurales, municipios y veredas afectados queden por fuera de los registros oficiales, buscaremos que el levantamiento de información tenga una cobertura territorial completa”.
Marketing del mandatario
Mientras cientos de miles de personas que lograron escapar de las paredes que venían sobre sus cabezas y ahora soportan la dolorosa remoción de escombros que centímetro a centímetro revela la magnitud de la catástrofe, el presidente De la Espriella continúa realizando visitas fugases a las zonas afectadas por el sismo con una batería de asesores especializados en marketing político, como si estuviera en campaña.
“No están solos. Firmes por la patria”, repite el mandatario como un mantra, prefabrica visitas bañadas de solidaridad y de inmediato sus asesores las publican en las redes sociales. Temeroso de las preguntas de los periodistas, las evita y se limita a leer boletines que le preparan desde la oficina de comunicaciones.
De la Espriella y su equipo, previamente a asumir el gobierno, se dedicaron a la seguridad, a cómo deberían superar la supuesta crisis económica, llegaron a la Casa de Nariño y de un momento a otro les tembló la tierra, hoy está pagando las consecuencias de no haber hecho el proceso de transición con la administración saliente.
Salvo sus colaboradores inmediatos, ministros y funcionarios del despacho presidencial, el resto del gobierno está acéfalo; presionado por los cálculos políticos y recompensas para pagar apoyos, los nombramientos se ralentizan y aplazan cualquier decisión.
Desde el mismo día del terremoto De la Espriella anunció medidas de emergencia necesarias para superar la crisis, ninguna se concreta; pero además rechazaron la ayuda internacional y pusieron filtro ideológico a esos apoyos: sólo los gobiernos de ultraderecha fueron autorizados para entrar, entre ellos, Israel.
“Protesto con indignación porque la tragedia de nuestro pueblo y el campo destruido de nuestras ciudades y poblados sepultados por el terremoto los utilice el presidente De la Espriella como escenario de espectáculos publicitarios grotescos propios de políticos huecos y estériles”, escribió en X el ex senador del partido Liberal, Iván Marulanda.
Por su parte, los empresarios, dueños de los medios de comunicación, anunciaron una donación cercana a 40 millones de dólares que administrará el Fondo Milagro, a cargo de la esposa del presidente, Ana Lucía Pineda.
Para congraciarse con el empresariado, De la Espriella reveló que en la conversación que sostuvo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió que “considerara la suspensión temporal de los altos aranceles que afectan a los productos colombianos, que están enfrentando momentos muy difíciles por los efectos del terremoto”.
Lo que no le dijo De la Espriella a Trump es que en su discurso de posesión el pasado 7 de agosto, prometió eliminar el impuesto al patrimonio en la próxima reforma tributaria que presentará al Congreso de los Diputados.
Cifras de los daños
La Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo y Desastre (Ungrd), entregó el reporte más reciente sobre el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto y que devastó una vasta extensión de la zona suroccidental colombiana.
Suman ya 294 personas fallecidas, 4 mil 187 heridos, 423 desaparecidos y 353 ciudadanos rescatados; mientras 15 de 32 departamentos colombianos resultaron afectados por el sismo; 448 municipios impactados de los mil 200 que tiene el país; hay 54 mil ocho familias afectadas y 115 mil 461 damnificados.
Seis días después de la tragedia y a dos días de comenzar la etapa de remoción de enormes montañas de escombros, sobre todo en los centros urbanos más afectados y con mayor número de habitantes, como Cali y Pereira, millones de colombianos se han movilizado en todo el país para auxiliar a los cientos de miles de damnificados que continúan durmiendo en albergues y a la intemperie.

De La Espriella pide a Trump suspender aranceles a Colombia para aliviar a empresarios tras el terremoto
Bomberos buscan supervivientes entre los edificios derrumbados tras el terremoto de Cali, Colombia, el 12 de agosto de 2026. 
Foto: Afp   Foto autor
Reuters
16 de agosto de 2026 12:05
Bogotá. El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, informó este sábado que solicitó a su homólogo estadunidense, Donald Trump, considerar la suspensión temporal de los aranceles impuestos a los productos colombianos, como medida de alivio para los empresarios del país tras el devastador terremoto que dejó cientos de víctimas fatales.
La petición se realizó durante una llamada telefónica con Trump, en la que hablaron sobre la situación de emergencia que atraviesa Colombia. De La Espriella señaló en redes sociales que la solicitud busca "aliviar a nuestros empresarios, que están enfrentando momentos muy difíciles por los efectos del terremoto".
Colombia enfrenta desde el 24 de julio último un arancel de Estados Unidos del 12.5% sobre sus exportaciones por presuntos vacíos en el control de bienes producidos con trabajo forzoso.
La medida afecta cerca del 30% de las exportaciones colombianas al mercado estadounidense, principalmente flores, aluminio y textiles, y podría representar unos 80 millones de dólares adicionales en aranceles.
Colombia formalizó el miércoles, en Ciudad de Panamá, su ingreso a la Coalición Contra los Cárteles de las Américas (A3C), conocida como el "Escudo de las Américas".

Brasil: arrancan Lula y Bolsonaro sus campañas por la presidencia
Desde sus bastiones, el actual mandatario defiende la soberanía, mientras el ultraderechista ofrece definir terroristas a grupos delictivos
▲ Lula (imagen de la izquierda) comenzó su gira en Sao Bernardo do Campo, donde empezó su carrera como líder sindical; en tanto, Flávio Bolsonaro dio inicio a su proselitismo en Río de Janeiro.
Foto Afp y Ap
Afp, Ap, Sputnik, Reuters y Xinhua
Periódico La Jornada   Lunes 17 de agosto de 2026, p. 23
Río de Janeiro., Los principales candidatos a la presidencia de Brasil, el mandatario de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva y su opositor, el ultraderechista Flávio Bolsonaro, comenzaron ayer campañas electorales en sus bastiones políticos, de cara a lo que se espera sea una reñida votación el 4 octubre.
Lula habló ante más de 10 mil simpatizantes en el estadio Vila Euclides de Sao Bernardo do Campo y defendió la soberanía nacional frente a Estados Unidos o China; en tanto, Bolsonaro se reunió con miles de votantes en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.
El sector femenino definirá la contienda
Ambos candidatos arrancaron sus campañas con la vista puesta en las mujeres como el electorado que puede decidir los comicios que se anuncian ajustados y muy polarizados, bajo la sombra del presidente estadunidense, Donald Trump, quien ha respaldado abiertamente a aspirantes conservadores en elecciones en América Latina.
Lula, de 80 años, que busca la relección y un cuarto mandato no consecutivo, lanzó su campaña desde el lugar en el que alcanzó notoriedad política hace 47 años como dirigente sindical de los metalúrgicos durante la dictadura militar del país, entre 1964 y 1985.
Flávio Bolsonaro –hijo del ex presidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, que purga en detención domiciliaria una condena de 27 años y tres meses de cárcel por un intento de golpe de Estado– afirmó que de llegar a la presidencia de Brasil clasificará a los grupos delictivos conocidos como Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho como organizaciones terroristas, en consonancia con la decisión del gobierno de Estados Unidos sobre estas agrupaciones criminales que operan en suelo brasileño, contrario a Lula, que catalogó la decisión de Washington de “injerencismo”, ya que comprometen el control del Estado brasileño sobre el combate al crimen organizado.
Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT), sostuvo que “no tenemos una preferencia por China o por Estados Unidos, lo que queremos es poner a nuestros niños y niñas a estudiar cómo vamos a explotar las tierras raras, cómo vamos a transformarlas (…) no queremos exportar el mineral bruto para después comprar las cosas hechas con él; somos nosotros los que vamos a explotarlo en beneficio del pueblo brasileño”.
En tanto, el candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, prometió un “recorte drástico” en las cuentas públicas, así como más puestos de trabajo y una mejora en la seguridad de los ciudadanos.

Brasil: ¿qué representa Bolsonaro?
Las campañas rumbo a las elecciones del 4 de octubre, cuando los ciudadanos brasileños elegirán a su presidente, gobernadores, diputados y dos terceras partes del Senado, arrancaron ayer. En caso de que los candidatos a la presidencia y las gubernaturas no alcancen la mitad de los votos, habrá una segunda vuelta el día 25 del mismo mes. El mandatario y aspirante a la relección, Luiz Inacio Lula da Silva, parte con una ligera ventaja sobre su único contrincante con posibilidades, de acuerdo con todas las encuestas, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, primogénito del ex presidente condenado por el intento de golpe de Estado de enero de 2023, Jair Bolsonaro. Por el contrario, el Congreso es un espacio con una gran fragmentación política y un predominio de distintas corrientes de derecha, donde los apoyos legislativos requieren de constantes cabildeos y componendas con representantes que explotan las curules como instrumentos de enriquecimiento personal y faccioso.
Para continuar su proyecto de reducción de la pobreza y las desigualdades, Lula y el Partido de los Trabajadores deberán derrotar a un grupo que dispone del apoyo de los dueños de grandes capitales, del descarado injerencismo de Washington, de buena parte de los medios de comunicación y, sobre todo, del más formidable poder político de Brasil: las iglesias evangélicas ultraconservadoras que lucran con la fe de las mayorías marginadas y ponen su influencia al servicio del mejor postor.
El candidato del bolsonarismo –y del trumpismo– representa el entreguismo, la glorificación de la violencia de Estado, el gobierno para la oligarquía en detrimento de las clases medias y bajas, el retroceso en los derechos humanos, el remate de los bienes públicos, la persecución de la disidencia y la corrupción sin freno. Entre sus propuestas se encuentran legalizar las ejecuciones extrajudiciales, permitir las operaciones militares estadunidenses en territorio brasileño, encarcelar a medio millón de personas, juzgar a los adolescentes como adultos y construir cinco megacárceles “del modelo adoptado por El Salvador”, es decir, con suspensión completa de las garantías individuales y los derechos procesales. El doble rasero es explícito: al mismo tiempo que promete endurecer las penas e impedir que los reclusos sean excarcelados antes de cumplirlas, no oculta que busca impunidad para su padre y otros golpistas.
Asimismo, habla de tolerancia cero ante la delincuencia, mientras él mismo está salpicado por múltiples escándalos. Cuando era concejal de Río de Janeiro, contrató a la madre y la hermana de un conocido líder paramilitar, Adriano Magalhaes da Nóbrega, uno de los principales sospechosos del asesinato de la concejala Marielle Franco, cometido en agosto de 2018. De manera conveniente para los Bolsonaro, el criminal fue abatido por la policía en febrero de 2020, durante la presidencia de Jair. Tanto en ese cargo, como en su carrera legislativa, habría desviado al menos 360 mil dólares que luego lavó por medio de empresas y adquisiciones inmobiliarias. Apenas en mayo, grabaciones revelaron que recibió 12 millones de dólares del dueño de Banco Master, quien está preso por perpetrar uno de los mayores fraudes en la historia del país. El dinero se usó para financiar una película filmada en Estados Unidos que presenta una versión propagandística de la vida de su padre, pero la policía sospecha que una parte de los fondos se desvió a financiar la vida y el cabildeo de su hermano Eduardo, quien ha maniobrado para que la Casa Blanca imponga sanciones y aranceles a Brasil.
Al reivindicar la continuidad con el gobierno de su progenitor, Flávio hace suyas políticas como la privatización de empresas y entidades estatales o el llamado a que estudiantes denuncien a los profesores cuyas opiniones no coincidan con la del régimen. Asimismo, comparten la seña identitaria de todas derechas de la región: el apoyo fanático al sionismo y al genocidio contra el pueblo palestino. Por todo lo dicho, cabe esperar que el pueblo brasileño se aleje del conservadurismo que azota a América Latina y dé la espalda a un proyecto del que sería la principal víctima.