jueves, 13 de agosto de 2026

Eclipse total de Sol emociona a la Península Ibérica

Los bañistas se congregan para observar el eclipse solar total en la playa de Puerto de Sagunto, cerca de Valencia, España, el miércoles 12 de agosto de 2026. Foto: Ap Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
12 de agosto de 2026 13:36
Sierra Norte de Madrid. Y de pronto, alrededor de las ocho y media de la tarde, el día se convirtió en una noche cerrada, los pájaros se agitaron y gorjearon como confundidos, los murciélagos salieron de sus madrigueras y, lo más importante, la Luna cubrió por completo al Sol.
Ese momento fugaz, que duró entre 40 segundos y un minuto y medio —según la zona— emocionó a los habitantes de la Península Ibérica, sobre cuando la penumbra dejó entrever un anillo luminoso y engarzado como un diamante muy brillante. Desde hace 114 años, en el 1912, no se registraba en España el que muchos consideran uno de los mayores espectáculos astronómicos de la naturaleza. En México se tienen registrados hasta tres eclipses totales de Sol, el del 8 de abril de 2024, el del 11 de julio de 1991 y el del 7 de marzo de 1970.
En una pequeña pedanía de la Sierra Norte de Madrid, entre Galapagar y Moralzarzal, decenas de personas se subieron a un pequeño monte para tener una buena visión del Oeste, justo en el punto donde se mete el Sol cada día y donde además se vislumbran algunas de las montañas más importantes de esa zona, como el Monte Abantos, Siete Picos, Peñalara, La Pedriza y Cuelgamuros.
La gente llevaba de todo, desde los lentes especiales para ver eclipses y homologados por las autoridades sanitarias, hasta sombrillas, sillas, neveras portátiles y, por supuesto, telescopios y aparatos fotográficos para capturar el momento.
Y así ocurrió en una buena parte del país, donde la gente se reunió para vivirlo, ya sea en las playas que miran a los mares Atlántico, Mediterráneo o Cantábrico o en los pueblos de las cordilleras montañosas, como los Pirineos.
Porque había decenas de millones de personas, muchas de ellas procedentes de países de todos los rincones del planeta que viajaron ex profeso para contemplar este fenómeno natural, estaban dispuestas a emocionarse hasta el llanto. Y por eso se desperdigaron por las zonas que, según los expertos, se contemplaría con mayor nitidez y belleza el eclipse.
Los bañistas se congregan para observar el eclipse solar total en la playa de Puerto de Sagunto, cerca de Valencia, España, el miércoles 12 de agosto de 2026. 
ImagenFoto: Ap   Foto: Ap
El recorrido de la franja lunar y su sombra inició en el noroeste del país, en concreto de la comunidad autónoma de Galicia, y desde ahí atravesó hasta 13 regiones, incluidas las Islas Baleares, enclavadas en mitad del mar Mediterráneo, pasando antes por Asturias, Castilla y León, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Cantabria, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón, Cataluña y la Comunidad Valenciana.
Y desde ahí se pudo ver con claridad el momento en el que la Luna se situó directamente frente al Sol, bloqueando la mayor parte de su luz y permitiendo observar la atmósfera solar. Aunque el eclipse también se pudo ver total o parcialmente en otros países, como Portugal, Groenlandia, Islandia, República Checa, Suiza, Reino Unido y Francia, entre otros.
Durante los 10 minutos previos a la ocultación completa del Sol, la luz cambió, provocando en las personas que vivían el momento con emoción y nerviosismo un cambio claro en la percepción de los colores como consecuencia de la caída brusca de luz, además de por los efectos que la transición de luz provoca en la retina.
La explicación de los expertos es porque nuestros ojos pasan rápidamente de una visión dominada por los conos, propia del día, hacia otra en la que participan los bastones, propia de la noche. Y esto provoca que los tonos azulados y verdosos nos resultan más brillantes mientras que los rojos parecen apagarse y oscurecerse, hasta convertirlos en un casi negros.
Pero después de ese momento de desconcierto por la transición de los colores y la luz, de pronto la sombra lunar empezó a prevalecer y fue como si una especie de mancha oscura se proyectó sobre la superficie terrestre. Y así hasta que todo su manto ennegreció todo.
Se hizo de noche durante unos segundos. Los animales se alteraron. La gente enmudeció. Y en el cielo sobre le veía un punto brillante, mientras el resto del Sol desaparecía. Era como un anillo que tiene engarzado un diamante muy brillante. Era la señal inequívoca de que el eclipse empezó su fase de totalidad, en la que la corona solar se muestra esplendorosa y bella.
Seguido desde pueblos recónditos de la España rural, acantilados, playas, barcos, e incluso un avión de Iberia con 30 astrónomos a bordo, el fenómeno ha atraído tal curiosidad que todo giró en torno al fenómeno natural, dejando de lado las disputas políticas, los enfrentamientos sociales y hasta la cólera por los problemas que aquejan al país.
La Luna descubre el Sol en los instantes posteriores a la totalidad del eclipse solar, tal como se observa desde la playa de La Zurriola en San Sebastián, el 12 de agosto de 2026. Foto: Afp
ImagenFoto: Afp
Todo por ese momento en el que la gente congregada para vivirlo en comunidad sólo repetían sin cesar que era “único”, “espectacular”, “hermoso” y “maravilloso”. Y cuando se hizo el silencio por la llegada de esa noche fugaz, la gente también rompió en un sincero aplauso, como una manera de dar las gracias a la naturaleza por mostrarse tan imponente y bella.

México SA
Trump: despiadada cacería // ¿Delito? “portación de cara” // Cien años de Fidel Castro
Carlos Fernández-Vega
▲ Fidel Castro, durante su discurso de abril de 2006. Ahora, en Cuba se celebra este 13 de agosto el centenario del líder revolucionario y gran estratega militar.Foto Afp
La despiadada cacería vcontra los inmigrantes, simplemente “por portación de cara” (léase no blancos), ordenada por Donald Trump (él mismo descendiente de escoceses y alemanes) no sólo viola sus derechos humanos –incluidos los de no pocos estadunidenses que han caído en las garras del ICE– y las propias leyes estadunidenses, sino que ha resultado un tiro en el pie, pues buena parte de los trabajadores en los principales sectores productivos de aquel país provienen de terceras naciones, como el creciente peso específico de los mexicanos.
Además, deja de lado que los allá denominados “latinos” constituyen una de las principales fuerzas económicas de Estados Unidos, al representar cerca de 14 por ciento, y contando, del producto interno bruto estadunidense, con las personas de origen mexicano en primera posición. El informe sobre el impacto económico de los países menos desarrollados en Estados Unidos en 2026 da cuenta de ese peso específico y de él se toman los siguientes pasajes.
Elaborado por Latino Data Collaborative, en colaboración con la Escuela de Negocios WP Carey de la Universidad Estatal de Arizona y basado en datos del Departamento de Comercio, la Oficina del Censo y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, muestra que en 2024 la economía latina en aquel país sumó 4.4 billones de dólares (trillones para los anglosajones), de tal forma que si se considerara como un país independiente sería la cuarta economía más grande del mundo.
Entre 2019 y 2024, la economía latina creció a una tasa anualizada de 5.4 por ciento, más del doble de estadunidense, que fue de 2.4, y más rápido que cualquier otra economía importante del mundo, incluida China. Aunque los latinos representan aproximadamente una quinta parte de la población estadunidense, impulsaron 28.2 por ciento del crecimiento económico total de Estados Unidos en 2024, lo que demuestra que su impacto es mucho mayor que su proporción poblacional.
Pero no se trata sólo de crecimiento demográfico. Los ingresos, el gasto, la propiedad de negocios y la formación de hogares latinos están creciendo rápidamente. El ingreso interno bruto de los latinos en Estados Unidos alcanzó los 3.4 billones de dólares en 2024, mientras que el consumo de los hogares latinos llegó a 2.8 billones. Entre 2019 y 2024, el consumo de los hogares latinos creció casi tres veces más rápido que el de los hogares no latinos, y en 2025, los hogares latinos representaron 92.6 por ciento de la formación de nuevos hogares en aquel país, y 51 por ciento de esos hogares latinos eran propietarios de vivienda. Esto es relevante para casi todos los sectores principales, desde la vivienda y la banca hasta el comercio minorista, los medios de comunicación y las marcas de consumo.
Una de las principales razones de este crecimiento es que los latinos en Estados Unidos son más jóvenes, participan cada vez más en el mercado laboral y crean empresas a un ritmo elevado. En 2024, los latinos representaron cerca de dos tercios del crecimiento de la población estadunidense en edad laboral. Actualmente, existen 5.7 millones de empresas propiedad de latinos, cuyo número aumenta más de 2.5 veces el promedio nacional. Por ejemplo, el impulso económico decisivo de los latinos queda claro en California, en donde 53 por ciento del crecimiento del PIB se debe a ellos; en Florida, el 37; 36 en Nueva York y 32 en Texas.
Dicho crecimiento se concentra en lugares y comunidades específicas: las economías latinas locales alcanzaron 1.1 billones de dólares en California; 820 mil millones en Texas; 444 mil millones en Florida, y 329 mil millones en Nueva York, por citar sólo algunos casos. Los latinos de ascendencia mexicana (57 por ciento de todos los latinos en Estados Unidos, seguidos por puertorriqueños, con 9 por ciento, y cubanos, salvadoreños y dominicanos, con 4 por ciento cada uno), contribuyeron con 2.3 billones a esta producción económica. Las cifras demuestran que la economía latina crece gracias a la acumulación de riqueza a lo largo del tiempo por parte de trabajadores, consumidores, emprendedores y familias. No se puede entender el futuro económico de ese país sin comprender a la comunidad latina, que no es factor secundario, sino fundamental para su crecimiento.
Pero el delirante Donald Trump los caza con saña, aunque tengan los papeles en regla e incluso la ciudadanía. Miserable.
Las rebanadas del pastel
Hoy se conmemora el centenario del natalicio de Fidel Castro, líder de la revolución, luchador indoblegable, gran estratega militar y una de las mentes más brillantes del siglo XX y años posteriores.
X: @cafevega    cfvmexico_sa@hotmail.com

Resultados y posibilidades
Orlando Delgado Selley
La información sobre el crecimiento de la economía al segundo trimestre de este 2026, con un crecimiento del PIB de 2.1 por ciento anual, fue presentada por el gobierno como el mayor avance desde 2023 y posiblemente el mayor desde 2020. En realidad, ese magro crecimiento da cuenta de que seguimos en una situación de semiestancamiento que, además, viene de muchos años atrás y que los gobiernos de la 4T no han podido superar. El Inegi, en la presentación de este resultado del segundo trimestre, ofrece una comparación del avance anual desde 2008, serie que puede alargase hasta 1998.
Esta comparación muestra que desde el fin del régimen priísta en 2000, pasando por los 12 años de gobiernos del PAN, luego el sexenio de Peña Nieto y finalmente los ocho años con Morena, el crecimiento de nuestra economía se ha mantenido en la mediocridad. Por lustros, la economía ha mantenido una condición de semiestancamiento, por esto vemos el anuncio de que al crecer 2 por ciento hemos obtenido un buen resultado, dejando de lado que se trata de un crecimiento mediocre e insuficiente para lo que el país requiere.
El secretario de Hacienda, al comentar los resultados del segundo trimestre de 2026, señaló que “la economía retomó una senda de crecimiento y la recuperación es de base amplia”. Es cierto que contrasta con la contracción de -0.6 por ciento del primer trimestre, pero no se trata de un buen resultado. Para el fin de año, con este “buen resultado”, el gobierno espera crecer “al menos 1.5 por ciento”, lo que es optimista. Lo cierto es que el crecimiento de todo 2026 ratificará la mediocridad del crecimiento, ratificará un nivel de crecimiento que no permite avanzar en la meta fundamental de generar prosperidad.
Para explicar este mediocre crecimiento es importante reconocer las dificultades externas con las que se ha encontrado el gobierno para operar su plan de desarrollo y, en particular, el Plan México. El gobierno de Donald Trump ha provocado que la economía mundial viva condiciones de incertidumbre que han ralentizado el crecimiento global. Nuestro país, cuya posibilidad de avance está estrechamente asociada al comportamiento de la economía estadunidense, ha buscado acomodarse a las decisiones económicas de Trump.
En realidad, gracias a las decisiones económicas de Trump nos hemos convertido en su principal socio comercial. Las exportaciones de productos elaborados en México hacia Estados Unidos crecieron en este primer semestre 13 por ciento, cifra superior a lo observado en los tres años anteriores, en los que las exportaciones habían crecido 5.8 por ciento. Entre enero y junio de 2026, el comercio entre México y Estados Unidos representó 16.5 por ciento del comercio total de ese país. En segundo lugar se ubicó Canadá, con 12.6 por ciento, y China redujo su participación a 6.2 por ciento.
Las empresas del mundo que se han asentado en México han aumentado su volumen de ventas y compras a Estados Unidos. Gracias a esto, se ha registrado un superávit comercial con este último país, que creció 6.6 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Así que, gracias a Trump y su guerra arancelaria, el comercio entre México y Estados Unidos ha aumentado consistentemente. Ha aumentado, también, la inversión extranjera en México, aunque el grueso de ella sea reinversión de utilidades, es decir, las empresas que ya están produciendo aquí han decidido aumentar su capacidad, lo que responde a que están aumentando sus ventas. Las nuevas inversiones, aunque importan, representan proporciones relativamente menores.
Sin embargo, la economía se mantiene en condiciones de semiestancamiento, creciendo a tasas cercanas a 2 por ciento desde hace muchos años. La explicación de esta disparidad está en el comportamiento de la inversión del gobierno y de las empresas mexicanas. La inversión nacional se mantiene en niveles muy por debajo de lo que requiere un crecimiento del PIB por encima de 3 por ciento, que no podrá lograrse porque la demanda agregada se mantiene en niveles de crecimiento bajos, particularmente en lo correspondiente a la inversión.
Si la inversión pública y privada no aumentan, la economía no crecerá a los ritmos necesarios para generar bienestar, aunque aumenten las exportaciones. La inversión pública sigue atada a la consideración de ser una variable de ajuste, limitada a la meta de consolidación fiscal. Superar el semiestancamiento en el que hemos estado lustros, exige que la inversión pública se dinamice y se convierta en una palanca para impulsar el crecimiento del país. La inversión privada no ha sido esa palanca desde los tiempos en los que imperaba plenamente el neoliberalismo, y no lo será en estos tiempos de la 4T. Por eso, si la inversión pública no asume su papel fundamental, seguiremos instalados en la mediocridad económica.
odselley@gmail.com