lunes, 31 de agosto de 2026

Alcalde Ford planta cara a Trump por el cambio de nombre: "Lago Ontario. Ahora y siempre.”

Ford sostuvo que Trump intentaba cambiar el nombre del lago porque Ontario y Canadá “se estaban defendiendo”, y argumentó que el nombre sobrevivirá al presidente. 
Foto: @fordnation   Foto autor
Ap
30 de agosto de 2026 13:04
Toronto. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, respondió el pasado sábado al decreto del presidente Donald Trump sobre el “lago Estados Unidos” con un mensaje del tamaño de una valla publicitaria colocado en la orilla canadiense: “Lago Ontario. Ahora y siempre”.
Con una camiseta de la selección de fútbol de Canadá, Ford presentó el letrero cerca de Grimsby, Ontario, y posó para fotografías. El cartel, de 7.3 por 3.6 metros, está montado sobre patas de 1.8 metros, lo que sitúa su parte superior a unos 5.5 metros del suelo, aproximadamente la altura de dos pisos. El mensaje también está escrito en francés.
Fue la más reciente muestra de desafío después de que Trump firmara una orden ejecutiva en la que ordena a agencias federales de Estados Unidos que llamen “lago Estados Unidos” al lago Ontario. Tras meses de aranceles, amenazas de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos y ataques personales contra sus líderes, la medida ha sido recibida en Canadá, en gran medida, con burlas.
Ford sostuvo que Trump intentaba cambiar el nombre del lago porque Ontario y Canadá “se estaban defendiendo”, y argumentó que el nombre sobrevivirá al presidente.
“Mucho después de que el presidente Trump se haya ido, seguirá llamándose Lago Ontario”, afirmó Ford en un video publicado en redes sociales.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha rechazado de plano el cambio de nombre, explicando que el lago Ontario deriva de una palabra indígena wendat que significa "el lago es hermoso, el lago es grandioso" y que data de hace más de 400 años.

Trump no puede deportar a estudiantes por criticar a Israel, dictamina jueza
Universida del Standford al cual pertenece 'The Standford Daily' 
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AP
30 de agosto de 2026 13:58
San José. Citando la importancia de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, una jueza federal de California señaló que el gobierno estadunidense está silenciando de manera inconstitucional a críticos de la guerra de Israel en Gaza y a otras personas, como parte del empeño del gobierno del presidente Donald Trump por deportar a no ciudadanos que, afirma, alteraron los campus universitarios al expresar sus opiniones.
En un fallo emitido el pasado viernes, la jueza Noël Wise dio una victoria al The Stanford Daily, el periódico estudiantil de la Universidad de Stanford, que señala que algunos estudiantes internacionales tenían miedo de pronunciarse debido a la amenaza de deportación.
“La libertad de expresión es ilusoria si sólo somos ‘libres’ de expresar opiniones complementarias sobre el gobierno y sus líderes”, escribió la jueza.
La decisión se apoya en gran medida en las conclusiones a las que llegó hace casi un año un juez federal de distrito en Boston, quien determinó que el gobierno de Trump violó la Constitución cuando apuntó a personas que no son ciudadanas para deportarlas únicamente por apoyar a los palestinos y criticar a Israel.
Wise escribió que las libertades de expresión y de prensa son “fundamentales para que perdure la democracia en Estados Unidos”. La jueza citó fallas relacionadas con la libertad de expresión y con la imprecisión que violan la Primera y la Quinta Enmienda constitucionales, al anular partes de las disposiciones que sigue el gobierno federal en materia de deportaciones.
La jueza mencionó las represalias ejercidas en marzo de 2025 por las autoridades migratorias de Estados Unidos contra personas que participaron en expresiones de apoyo a los palestinos y en contra de las acciones de Israel, que un número creciente de expertos,incluidos los comisionados por un organismo de la ONU, han señalado que equivalen a genocidio.
La jueza también citó represalias contra personas que criticaron a Charlie Kirk después que el cofundador de Turning Point USA fuera asesinado en septiembre pasado. “Mañana, o quizá incluso hoy, el objetivo podría ser cualquier persona en Estados Unidos que ejerza su libertad de expresión para simplemente manifestar opiniones que al gobierno no le gustan”, afirmó la jueza en San José.
“Esta espiral descendente es antitética a nuestra Constitución, que reconoce nuestro derecho a hablar libremente”, agregó. “Aquí se puede odiar simultáneamente el contenido del discurso de una persona y amar al país que aprecia la libertad de permitirlo. 
Laprotección celosa de nuestro derecho constitucional a la libertad de expresión es una demostración provocadora de la poderosa ausencia de miedo de nuestro país”.
Hasta el sábado, el Departamento de Justicia no había respondido a un mensaje en el que se solicitaban comentarios sobre la decisión.
George Porteous, el editor en jefe de The Stanford Daily, respondió al fallo en X: “Los reporteros en nuestra redacción no deberían tener que temer que escribir un artículo resulte en su deportación. La victoria de hoy significa que no tendrán que hacerlo”
Conor Fitzpatrick, abogado de la Fundación para los Derechos Individuales y la Expresión, que presentó la demanda, elogió el fallo.

Embajador de China en Chile afirma que EU “se cree el emperador de América Latina”
El embajador de China en Chile, Niu Qingbao, junto al presidente de dicho país, José Antonio Kast en La Moneda. Foto tomada de @ChinaEmbajada   Foto autor
Aldo Anfossi, corresponsal
30 de agosto de 2026 11:22
Santiago. El embajador de China en Chile, Niu Qingbao, acusó que “algunos en Estados Unidos se creen el ‘emperador’ de América Latina”, en una carta publicada en el diario El Mercurio, al señalar a Washington de injerencismo y de presionar a los países latinoamericanos para que limiten sus vínculos comerciales y políticos con Pekín.
“No es la primera vez que Washington se erige como dueño de América, pero lo engañoso e hipócrita de sus comentarios resulta alarmante”, afirmó.
La misiva, defensora de la legitimidad de la relación que Pekin construyó en la región, la contrapone el trato histórico estadounidense.
Mientras China desarrolla sus relaciones “sobre la base del respeto mutuo, la igualdad y el beneficio compartido, sin perseguir nunca ‘China first’”, contrasta que “la mayor fuente de daño a la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo de América Latina es precisamente el propio Estados Unidos.”.
China, en cambio, “aboga por priorizar el terreno común sobre la discrepancia”, “nunca ha recurrido a la intimidación ni coerción” y “respeta las cooperaciones amistosas de América Latina con todos los países, y nunca le ha pedido tomar partido”.
En cambio, dice, la Casa Blanca “codicia territorios ajenos, derribó gobiernos, no deja de implementar intervención armada y sanciones unilaterales”.
La publicación del diplomático ocurre en un contexto donde su par estadunidense en Santiago, Brandon Judd, interviene pública y abiertamente para bloquear iniciativas comerciales entre Chile y China, por ejemplo, la construcción de un cable de fibra óptica submarino que uniría ambos países; y también la creación de un centro de datos en Santiago, impulsado en alianza entre la Academia China de Ciencias, la corporación Huawei y la Universidad Técnica Federico Santa María.
China, con casi 35 por ciento de las exportaciones locales, es el principal socio comercial del país, seguido por Estados Unidos con 15 por ciento el año pasado.
En esa línea, Qingbao hizo ver que “en lo económico y comercial, mientras exige a sus socios que ‘crean en ellos’, y a pesar de tener un superávit comercial con Chile y un tratado de libre comercio bilateral, no ha dudado en imponer aranceles a Chile y otros países, bajo absurdos pretextos como ‘reciprocidad’ y ‘trabajo forzoso’”.
También acusó que Estados Unidos es “el mayor consumidor mundial de drogas y la principal fuente de armas ilegales en la región, y permitiendo la proliferación de medicamentos recetados y marihuana. Sin embargo, quiere combatir el narcotráfico en otros países para encubrir su propia vergüenza”.
Menciona que Washington “utilizó las visas como arma para sancionar a autoridades chilenas y sus familiares, una matonería del hegemonismo contra individuos”, lo cual sería un mensaje de que cualquier autoridad que respalde una alternativa china se expone a sanciones y que “el espionaje, las bases militares, las intervenciones que Estados Unidos lleva a cabo en la región son para ‘protegerla’, para que América Latina sea un ‘patio trasero’ más seguro según la Doctrina Monroe”.
“Creo que a Estados Unidos se le ha hecho mala costumbre creerse el ‘emperador’ de América (…). Instamos a Estados Unidos a dejar de interferir en el derecho soberano de los países a elegir sus socios, y a contribuir con hechos concretos a la prosperidad y estabilidad de América Latina y el Caribe”, concluyó.

Los nuevos señores feudales
José Murat / II
El mundo vive una regresión histórica, comentábamos en la primera parte de este análisis de nuestro tiempo. En lugar de democratizarse y diversificarse el ejercicio del poder, como lo habían augurado varios pensadores, y la tendencia parecía confirmar, la toma de decisiones se ha ido concentrando en unos cuantos actores públicos y sobre todo privados. Unos cuantos líderes políticos y un puñado de acaudalados son los nuevos señores feudales.
Culminaremos en esta parte lo relativo a los corporativos privados y a quienes los encabezan. Son una decena, y no todos están vinculados con la mercantilización de los datos, la apropiación y plusvalía ilegítima extraída de la información recabada de las distintas plataformas, datos proporcionados por los propios usuarios y otros más, la mayoría desprendidos de nuestras tendencias ideológicas, preferencias personales e inclinaciones de consumo.
La riqueza, hoy concentrada en las fortunas personales de unos cuantos, ya no deriva de los procesos productivos clásicos, la aplicación de la fuerza de trabajo de los asalariados a la producción masiva de manufacturas, para crear capital en ascenso, bienes y servicios acumulados, con una plusvalía absoluta y relativa para los dueños de los medios de producción, pero también con satisfactores para el mercado de consumidores, como lo expuso magistralmente Carlos Marx en su obra cumbre El capital.
Ahora lo que se “produce y vende” es humo, evasión y entretenimiento. Las principales fortunas corporativas y personales provienen no de la colocación de mercancías tangibles que satisfagan necesidades básicas, empresas que hayan ganado la competencia por la innovación en la generación de bienes que den calidad de vida a las personas y las familias. Ganan las que trafican mejor con los datos procesados por sus algoritmos.
Como afirma la doctora Shoshana Zuboff, catedrática emérita de la Harvard Business School y profesora asociada en el Berkman Klein Center for Internet & Society de la Harvard Law School, es un negocio rentable, pero también es un atentado contra la libertad personal y contra la democracia: “nos roban los datos, nos roban la democracia”, como señala en el artículo “La catástrofe moral de los tecnomagnates totalitarios...”, publicado en El País, el mes pasado.
Los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, descubrieron que “cada vez que un usuario navegaba por Internet, dejaba, sin saberlo, un rastro de señales de comportamiento que era posible captar y transformar en datos”. Ese es el origen de la nueva lógica económica.
Entonces llegó la gran idea de Page: buscar, conocer y aprovechar dichas experiencias y comportamientos de todos los usuarios, que eran enormes caudales de datos personales, para hacer predicciones de comportamiento y venderlos al por mayor, como cualquier otra mercancía –barriles de petróleo, toneladas de trigo–, con la “tasa de clics” como medida de valor. Pero todo ha sido un proceso camuflado, críptico, diseñado para expoliar y para pasar inadvertido para el “usuario”.
En esta era digital, la persona pasó de consumir un producto a ser el producto. Toda la actividad del usuario en cualquier navegador, redes sociales, plataformas de streaming e inteligencia artificial (IA) es usada por las empresas y, en algunos casos, para inducirlo en un patrón de consumo que retroalimenta este modelo de negocio.
Hablamos de información mercantilizada, no de conocimiento al servicio de la civilización y el desarrollo. En efecto, si bien la fase superior del capitalismo no resultó un socialismo universalizado y de rostro humano, tampoco lo fue la sociedad del conocimiento, como dictaminó a fines del siglo XX Peter Drucker, consultor austriaco, padre de la administración moderna, sino algo más burdo como lo es el tecnofeudalismo.
Pasamos del capitalismo industrial, con múltiples capitanes de empresa, a un capitalismo ultraoligopólico, con unos cuantos corporativos e individuos que están por encima no sólo de sus competidores de su nicho de mercado, sino por encima de las soberanías nacionales. Su patria, o más propiamente su feudo, es una parte sustantiva del mundo entero.
Son corporativos y personas capaces de elevar exponencialmente o de derrumbar el mercado de valores de un país, devaluar su moneda o quebrar su economía real si retiran sus inversiones, así sean fantasmales. Tienen el poder para hacerlo porque sus activos son superiores al PIB de muchos países, incluidos los desarrollados.
Para citar sólo tres casos, de una decena de poder semejante: Nvidia, consolidada como la empresa más valiosa del planeta gracias al auge de la infraestructura de IA, ostenta una valoración que ronda 4.24 billones de dólares. Si fuera un país, sería la cuarta economía del mundo, superando el PIB total de naciones como Japón, India, Reino Unido o Francia.
Apple: con una capitalización que se sitúa cerca de 3.73 billones de dólares, el gigante del iPhone supera el PIB anual de países como Francia, Italia, Canadá y Brasil.
Alphabet (Google): su valor roza 3.48 billones de dólares, lo que la posiciona económicamente por encima del PIB de Reino Unido, Francia, Italia y, por separado, todos los países de América Latina.
El poder de estos corporativos y el de sus dueños es inmenso. No lo vislumbró y aquilató ningún pensador de la historia. Son un poder en sí mismos. Su patria no conoce fronteras. Su bandera es el dinero. Su rehén somos todos. Nos vigilan, condicionan y depredan. No tienen siervos, pero sí consumidores cautivos. Son los nuevos señores feudales.

Desde el otro lado
Las mazmorras del ICE
Arturo Balderas Rodríguez
En el mes de junio el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) arrestó un promedio diario de mil 500 personas supuestamente indocumentadas ( The Guardian), en su tarea por cumplir con las cuotas fijadas por Stephen Miller, quien en su inquisición personal intenta, a como dé lugar, restablecer el perfil anglosajón de la población en el país vecino. Miles fueron deportados y otros tantos fueron enviados a los centros de detención del ICE. En paralelo, se incrementa la construcción de prisiones para albergarlos, y en la misma proporción se incrementan las ganancias de las constructoras ligadas a la política migratoria dictada desde Washington.
La organización Propública, cuya misión es investigar y exponer los abusos del gobierno, ha publicado varios documentos que informan sobre el negocio que se deriva de la construcción de centros de detención de migrantes. Con información de una investigación conjunta del New York Times y ProPública, en este mismo espacio se dio cuenta de la forma en que “El sistema carcelario estadunidense se ha convertido en un estupendo negocio para quienes lo explotan, con la aquiescencia de las agencias del gobierno responsables de su funcionamiento. Las pésimas condiciones de algunos reclusorios contrastan con las desmedidas ambiciones y ganancias de las empresas privadas que las administran. Esta situación es aún más grave en el caso de las cárceles destinadas a los detenidos por su condición de migrantes indocumentados” (3/12/19).
La semana pasada, el New York Times informó que a partir del retorno de Donald Trump a la Casa Blanca aumentó 75 por ciento la detención de inmigrantes. El presupuesto del ICE se incrementó de 10 billones de dólares en 2024 a 70 billones en 2026, incluyendo 45 millones para la expansión de la capacidad de los centros de detención a su cargo. De acuerdo con Notus, organización de análisis político, dos compañías constructoras privadas han gastado millones de dólares en presionar ( lobby) al Congreso para que apruebe la construcción de más centros de detención. Desde el regreso de Trump a la presidencia tan sólo la constructora CEO Group ha recibido más de un billón de dólares del gobierno federal para la construcción y el mantenimiento de esos centros (https://bit.ly/4yagEAr).
No es completamente errado especular lo conveniente que para algunos funcionarios del gobierno representa la redada masiva que la Secretaría de Seguridad Interna ha organizado. Tampoco parece que al huésped de la Casa Blanca le preocupe su caída en picada de popularidad por esa draconiana política.