Esta foto ilustrativa muestra un billete de dólar estadunidense colocado sobre billetes de rupias indias en Bengaluru el 30 de junio de 2026. Foto: Afp Foto autor
Clara Zepeda
06 de julio de 2026 08:09
Mientras los inversionistas evalúan la solidez del rally impulsado por la inteligencia artificial (IA) y buscan nuevas señales sobre la capacidad del sector tecnológico para sostener sus elevadas valuaciones, los mercados financieros arrancan este lunes con un comportamiento mixto.
Tras el feriado en Estados Unidos, el dólar intenta mantener su fortaleza. El índice DXY, que mide el comportamiento de la moneda estadounidense frente a una canasta de seis divisas internacionales, sube 0.25 por ciento, a 100.872 puntos.
Ante ello, el peso mexicano muestra una apreciación de 0.12 por ciento, para operar en alrededor de 17.4757 unidades por dólar.
Wall Street, que regresa a la actividad tras el festivo del viernes por la celebración del Día de la Independencia, muestra que el Nasdaq sube 0.94 por ciento, el S&P 500, 0.43 por ciento y el Dow Jones cede 0.23 por ciento.
Lo anterior, en medio de una caída del índice japonés Nikkei de 0.01 por ciento. Y es que mañana se conocerán los datos de las surcoreanas Samsung Electronics y LG Energy Solution, en las que los inversionistas buscarán señales de que el gasto masivo en infraestructura de IA se esté traduciendo en beneficios.
Dos eventos que podrían ofrecer una nueva prueba para el entusiasmo de los inversionistas hacia la temática de inteligencia artificial.
La Bolsa Mexicana de Valores sube 0.83 por ciento esta mañana, a 67 mil 595 puntos.
Los mercados están a la espera de la publicación de las actas de la Reserva Federal (Fed) para tener pistas sobre los próximos movimientos de política monetaria del banco central estadounidense.
Asimismo, los precios del petróleo se corrigen a la baja ante la continuidad de los flujos de suministro a través del estrecho de Ormuz y las señales de una mayor oferta por parte de la OPEP+.
América Latina. IED 2016-2025 - Reporte económico
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David Márquez Ayala
06 de julio de 2026 08:05
Según el informe anual la Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe 2026 de la CEPAL, las entradas mundiales de IED –inversiones transfronterizas en empresas productivas nuevas, en ampliaciones, o en la adquisición de empresas ya existentes– ascendieron en 2025 a 1.6 billones de dólares, 14% más que en 2024, y se concentraron en las economías avanzadas. De este total, América Latina y Caribe captaron 194 mil 233 millones de dólares, concentrados a su vez en Brasil 77,676 mdd (el 40%) y México 43,221 (22.3) (gráfico 1).
En la década 2016-2025 el acumulado de IED en América Latina es de 1.690 billones de dólares, de los cuales 39.4% fue a Brasil y 21.6 a México. Asimismo, con gran similitud, el acervo total acumulado de IED en ALyC ascendió en 2025 a 3.603 billones dd, de los cuales Brasil tiene 1.356 b el 37.6% y México 881 mil millones el 24.5% (gráficos 1 y 2). Con esta relativamente baja inversión, el capital extranjero es no obstante predominante en las economías receptoras; tal es el caso de México donde la IED domina el sector financiero, la industria en todas sus ramas, los agroalimentos, el comercio exterior y los principales servicios. Una subordinación externa que nos impide crecimiento y desarrollo, que hace unas décadas era inaceptable y que ahora parece anhelo suicida sancionado en el TMEC y el TLCUEM.
Por origen, de la IED recibida por México en la última década (366 mil millones de dólares) 37.7 por ciento provino de Estados Unidos, 9.0 de Canadá, 8.5 por ciento de España, 6.0 de Japón, 2.0 de Países Bajos, 1.8 de Australia, y 1.6% de Suiza (gráfico 3 y 4).
Por destino, en la década la IED se ubicó en México primordialmente en los servicios (44.0%), seguidos por las manufacturas (42.7), y los recursos naturales (11.9%).
Por componentes, de la IED “recibida” en la década, 49.9% fue reinversión de utilidades, esto es, recursos aquí generados por las empresas extranjeras que ni siquiera son ingresos de divisas, pero sí dan cuenta de las altas utilidades que aquí logran; sólo 28.7% fueron aportes reales de capital; y 21.4% corresponde a esa absurda clasificación de “préstamos entre empresas”, un sinsentido ya que los préstamos implican devolución de capital (con o sin intereses) y por ello no corresponden al concepto de IED (inversión de riesgo directa y definitiva al capital de las empresas).
En sentido inverso, el sector privado de América Latina ha realizado inversiones en otros países por 429 mil millones de dólares en la década, de los cuales 44.0% corresponden a Brasil, 18.1% a Chile y 18.0% a México (gráfico 5). Aquí la pregunta es ¿qué beneficio reciben estos países?
En síntesis, la IED libre si reglas ni límites (y la importación sin cortapisas) son nocivos para las economías rezagadas cuyas empresas no pueden competir sin normas protectoras que impidan esta concentración de los mercados, anulen la competencia desigual, y frenen la compra o desplazamiento de las empresas nacionales (todo ello aceptado en el TMEC y el TLCUEM), el Plan México, la reindustrialización del país, la autosuficiencia alimentaria, la autogestión económica, la generación masiva de empleos productivos... el desarrollo en una palabra, sólo serán wishful thinking, ilusiones vanas.
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