lunes, 6 de julio de 2026

Guerra híbrida y desinformación.

La guerra multidimensional de desgaste y castigo colectivo de Estados Unidos contra Cuba ha recrudecido. Foto Marco Peláez   Foto autor
Carlos Fazio
06 de julio de 2026 00:02
La guerra multidimensional de desgaste y castigo colectivo de Estados Unidos contra Cuba ha recrudecido en los últimos días en un nuevo frente de batalla: el de las relaciones político-diplomáticas con epicentro en la Asamblea General de la ONU. Mañana, 7 de julio, tendrá lugar una sesión solicitada de manera urgente por La Habana para abordar las afectaciones del ilegal bloqueo económico, comercial, financiero y energético de Estados Unidos a la isla, pero como reveló el semanario estadunidense The Nation, el secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó a las embajadas estadunidenses en todo el mundo, coaccionar a los gobiernos de sus países anfitriones para que se opongan al debate, y si este avanza, que ataquen al gobierno isleño en sus discursos, lo acusen de incompetencia, corrupción y fracaso económico, y eviten responsabilizar al bloqueo por la crisis.
La Asamblea General ha condenado durante 31 votaciones consecutivas el bloqueo contra Cuba de manera abrumadora. Por eso, ahora, mientras arrecia la extraterritorial guerra económica contra la isla, mediante la coerción, la intimidación y el chantaje EU intenta, también, silenciar y amordazar el debate sobre su devastación humanitaria, y convertir a la comunidad internacional en cómplice de un crimen de lesa humanidad en plena ejecución.
Se trata de una guerra de larga duración contra la población cubana. De un caso de manual de guerra híbrida multidimensional (Rosa Miriam Elizalde dixit). De guerra cognitiva. De disputa de sentido. Porque a Cuba no sólo se le bloquea; también se le narra, denigra y caricaturiza de manera sistemática.
Por eso, en su puja con J. D. Vance por suceder a Donald Trump en el sillón de la presidencia imperial, Marco Rubio, en su sietemesina gusana obsesión por destruir a la Revolución Cubana, ha venido desplegando una intensa ofensiva mediática que, a través de una aceitada maquinaria de producción simbólica en red de redes –de diarios digitales (Axios, Infobae), plataformas hegemónicas (Facebook, Instagram, YouTube, X y TikTok), canales audiovisuales, operadores políticos (Marc Caputo en Axios; Tomán Lejtman en Infobae; Mario Pentón en Radio y TV Martí) e influenciadores articulados alrededor del ecosistema anticastrista de la Florida (CiberCuba, Cubanet, Telemundo 51, El Toque, La Tijera)– ha fabricado una lectura tóxica, sesgada y prejuiciada de la realidad cubana.
Mediante esa arquitectura de influencia y guerra cognitiva para producir percepciones, que actúa como vocería amplificadora y legitimadora de sus posiciones como secretario de Estado, asesor de Seguridad Nacional, estratega y actor político, el “mendaz” Rubio –como lo llamó el canciller cubano Bruno Rodríguez–, busca ubicarse, con fines político-electorales, a la cabeza del ala militarista del trumpismo.
En esa guerra híbrida de intoxicación política, que funciona por capas y trabaja por acumulación, simultaneidad y adaptación de formato desde plataformas con incentivos algorítmicos distintos, las filtraciones (atribuidas siempre a fuentes anónimas) y los discursos propios de la guerra sicológica (con eje en la polarización binaria amigo/enemigo), ocupan un lugar central. Pero la guerra de información no se libra sólo mediante noticias falsas (fake news), sino también con narrativas y matrices de opinión que convierten cada hecho cubano en argumento para la agresión mediante coberturas circulares y sincronizadas, que no explican sino que sentencian; donde la conclusión previamente fabricada –fracaso sistémico, colapso, crisis humanitaria, cambio de régimen– aparece antes que la información y el análisis. El receptor no percibe repetición coordinada para generar percepción, sino apariencia de consenso. En esa cadena, la narrativa deja de depender de una pieza y se convierte en ecosistema.
El resultado es un encuadre donde la actual crisis en la isla deja de ser explicada por sus causas (en mayor medida y más allá de los errores propios: el bloqueo, las sanciones, el acceso limitado al combustible y un largo etcétera), y pasa a ser usada como un recurso de combate político-ideológico; como “prueba” de una supuesta inviabilidad nacional, manufacturada mediante etiquetas estigmatizadoras que nombran al gobierno como “régimen”, “dictadura” o “comunista”, palabras que no funcionan como simples descripciones, sino como un encuadre previo.
Y cuando aparece una explicación alternativa, ya llega tarde: el marco emocional fue instalado antes. Se trata de un patrón de comunicación política con fuerte carga emotiva e impacto audiovisual, que despoja a la sociedad cubana de complejidad, pluralidad, legitimidad y derecho a defender sus decisiones soberanas.
En la propaganda de Rubio y su jefe, el cleptómano de la Casa Blanca, el “pueblo” es apropiado discursivamente como víctima y colocado frente a un “régimen” represor, presentado como enemigo absoluto. La exclusión del contexto completa la operación. Un país sometido a sanciones punitivas, presión energética y campañas de descrédito es narrado como si actuara en condiciones normales. Esa omisión no es neutral. El silencio u ocultamiento de datos también comunica y permite culpar a Cuba de todos los efectos de la agresión imperial (inversión causal). Cuando el bloqueo desaparece del encuadre, la víctima aparece como culpable de su propia asfixia. Siempre el mismo guion: el imperio crea el infierno y se presenta como la solución salvífica. Es el “hacer gritar la economía” de Nixon y Kissinger en Chile (1971/73) y del secretario del Tesoro, Scott Bessent, en Irán (2026).
Todo eso es lo que intentará desmontar Cuba en la ONU, si las marrullerías y el juego sucio de Marco Rubio no embarra la cancha en su nuevo intento por impedir la condena de la comunidad internacional al bloqueo.

Desmiente alcalde libanés a Netanyahu: ninguna aldea cristiana solicitó ser anexada
Dos muertos y cuatro heridos tras operaciones militares de Tel Aviv
Afp y Europa Press
Periódico La Jornada   Lunes 6 de julio de 2026, p. 22
Jerusalén. El alcalde de Rmeish, localidad mayoritariamente cristiana en Bint Jbeil, Hanna al Amil, desmintió ayer al primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional (CPI), Benjamin Netanyahu, quien horas antes aseguró que algunas aldeas cristianas de Líbano “pidieron ser anexadas a Israel, porque las protegemos contra Hezbollah, contra los fanáticos de Hezbollah que quieren matarlas, y hacemos lo mismo con los cristianos de todo el mundo”.
Al Amil sostuvo que ninguna de las ciudades del sur libanés solicitó la anexión a Israel e hizo hincapié en que éstas “no son periféricas, sino el corazón del Líbano, palpitando de patriotismo, apego a la tierra e identidad libanesa”. Es algo “completamente impensable”, añadió, informó Al Jazeera.
Sin especificar qué localidades pidieron ser parte de Israel, o si esta petición fue pública o privada, Netanyahu dijo en una entrevista con la cadena Fox que “no sólo los cristianos de Líbano han pedido protección. Los drusos, musulmanes, musulmanes sunitas y unos cuantos musulmanes chiítas también”.
Expresó su preocupación por las críticas a las acciones militares de Tel Aviv desde la oposición estadunidense, incluso dentro del Partido Demócrata. “Me preocupa que haya elementos antisraelíes en el Partido Demócrata. Me preocupa y, si podemos hacer algo, lo haré. Quienes odian a Israel terminan odiando a Estados Unidos”, manifestó.
Pese al alto el fuego, dos personas murieron y cuatro resultaron heridas en ataques israelíes en las últimas 24 horas en el sur de Líbano, indicaron autoridades del centro de operaciones de emergencias del ministerio de sanidad libanés.
Sobrevuelan drones israelíes
En las zonas de Al Tayri (distrito de Bint Jbeil), Qantara, el barrio de Al Hariq (entre Kfar Tebnit y Nabatieh al Fawqa) y Al Mansouri, se registraron operaciones militares de Tel Aviv, según información de la agencia nacional de noticias del Líbano (NNA), que también reportó drones israelíes sobrevolando la localidad de Tiro.
El más reciente balance del organismo sanitario libanés precisó que los bombardeos israelíes dejaron unos 4 mil 304 muertos y 12 mil 203 heridos en todo el país desde el inicio del conflicto bélico, especialmente en el sur, escenario de constantes embates contra las poblaciones de una región que invadió parcialmente para, argumentó el ejército israelí, crear una “zona de seguridad” que proteja a las comunidades del norte de Israel.
Asimismo, el gobierno libanés denunció que gran parte de estas ofensivas tienen un carácter indiscriminado e incluso que van deliberadamente dirigidos contra civiles y militares.

Irán y Qatar reanudan el comercio marítimo, suspendido cinco meses
En el segundo día de los funerales del líder supremo, Ali Jamenei, las multitudes claman venganza
▲ Tres de los hijos del fallecido líder supremo iraní –Meysam (tercero a la izquierda), Masoud (centro) y Mostafa (segundo a la derecha)– oran junto a funcionarios iraníes ante los restos de Jamenei y miembros de su familia en la Gran Mosalla.Foto Afp
Reuters, Afp, Ap, Europa Press y Prensa Latina
Periódico La Jornada   Lunes 6 de julio de 2026, p. 22
Dubái. Irán y Qatar reanudaron ayer el comercio marítimo entre el puerto iraní de Dayyer y el catarí de Al Ruwais, suspendido durante cinco meses por la guerra impuesta por Estados Unidos, informó ayer el agregado comercial de Irán en Doha, Abbas Abdolkhani, a medios de comunicación estatales.
Un acuerdo provisional entre Teherán y Washington, firmado el mes pasado, anunció el fin de las hostilidades tras un conflicto de cuatro meses y estableció el restablecimiento del tráfico marítimo en el Golfo tal y como era antes de la guerra, aunque el tránsito de entrada y salida sigue siendo objeto de controversia, y se ha registrado intercambio de ataques entre los bandos beligerantes.
Abdolkhani afirmó que el tráfico marítimo entre el puerto iraní de Dayyer y el puerto catarí de Al Ruwais se reanudó tras la coordinación entre la embajada iraní en Doha y las autoridades de Qatar.
Estos dos puertos, geográficamente opuestos, se dedican principalmente al comercio regional.
En Teherán, tres de los hijos del abatido líder supremo, Ali Jamenei, rezaron junto a su ataúd y a los de otros cuatro familiares, pero Moj-taba, su sucesor, no hizo acto de presencia en el segundo día de funerales. Aparentemente está escondido y ayer se repitieron reportes de que resultó herido en el ataque aéreo que mató a su padre.
La televisión estatal mostró a Mostafa, Meysam y Masoud Jamenei rezando junto a los ataúdes expuestos en el amplio patio de la Gran Mosalla del Imán Jomeini de Teherán, un extenso complejo religioso. Su padre, Ali Jamenei, junto con otros miembros de la familia: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de 14 meses, fueron asesinados en un ataque aéreo cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero.
Multitudes de iraníes, muchos llorando y algunos golpeándose el pecho, abarrotaron la Mosalla, incluso durante la noche. La red de Metro iraní informó que registró 7 millones de viajes desde la noche del sábado hasta la mañana del domingo, a medida que la gente acudía en masa al centro.
La oración en el enorme complejo Mosalla duró 10 minutos y fue presidida por el ayatollah de 97 años Ja’far Sobhani, quien imparte clases en la ciudad santa de Qom.
Altos funcionarios de Irán, incluidos dos líderes de la Guardia Revolucionaria, el general de brigada Ahmad Vahidi, jefe de la Guardia Revolucionaria, y el general Esmail Qaani, quien dirige las Fuerzas Quds, aparecieron en público para asistir a la ceremonia.
En primera fila frente al féretro, se reunieron el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, y el influyente líder del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, jefe del equipo de negociación con Estados Unidos.
Cientos de miles corearon “¡Muerte a Estados Unidos!” y “¡Muerte a Israel!”, mientras pedían venganza por el ataque al líder supremo de 86 años y a otros altos funcionarios, que desencadenó la guerra.
Algunos sectores de línea dura pidieron el asesinato del presidente estadunidense, Donald Trump, y del primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, de viva voz o en carteles y grafitis.
Autoridades declararon feriado el domingo y este lunes para facilitar la participación en las honras fúnebres.
Trump declaró al sitio web de noticias Axios que las negociaciones de paz se habían suspendido durante una semana debido a los actos relacionados con el funeral.