Asistentes al tercer juego de las Finales de la NBA abuchearon al presidente de Estados Unidos, Donald Trump mientras se entonaba el himno nacional. Foto Ap Foto autor
Ap08 de junio de 2026 19:46
Nueva York. Donald Trump fue abucheado ruidosamente por los aficionados dentro del Madison Square Garden cuando fue mostrado en las pantallas de video durante el himno nacional antes del tercer juego de las Finales de la NBA la noche del lunes.
Trump fue mostrado durante varios segundos haciendo un saludo militar. Los abucheos terminaron cuando la bandera de Estados Unidos apareció después de él en las pantallas, y los aficionados vitorearon cuando se mostró a los jugadores de los Knicks de Nueva York. Las menciones de los Spurs de San Antonio también provocaron fuertes abucheos.
Trump acudió al partido desde el palco del propietario de los Knicks, James Dolan, junto con su nieta Kai, el asesor personal Boris Epshteyn y los secretarios del gabinete Lee Zeldin, Sean Duffy y Doug Burgum. Es el primer presidente en funciones en asistir a un partido de las Finales de la NBA.
El helicóptero Marine One de Trump voló desde su casa en Nueva Jersey y aterrizó cerca de Wall Street antes de que su caravana avanzara por Manhattan hasta la arena aproximadamente una hora antes del salto inicial. Se encontró con un puñado de personas haciendo gestos groseros y, fuera del área, un grupo sostuvo carteles que decían “Trump must go” .
Poco después, se instaló en el palco de Dolan.
Durante la tarde antes de la llegada de Trump , el Departamento de Policía de Nueva York y el Servicio Secreto de Estados Unidos establecieron un amplio perímetro de seguridad alrededor del Madison Square Garden. Los aficionados hicieron fila para entrar a la arena más de cuatro horas antes del salto inicial , en una escena que se parecía más a la víspera de Año Nuevo en Times Square que a la previa habitual de un partido de baloncesto .
Se les exigió mostrar un boleto o pase para superar varios puntos de control, además de pasar por un magnetómetro al estilo de la TSA. Personal del Servicio Secreto y policías estaban apostados en cada esquina y en gran número. Los viajeros diarios, los turistas que visitaban Manhattan y los aficionados quedaron desconcertados en distintos momentos mientras intentaban maniobrar entre la seguridad.
Después de viajar desde su nuevo hogar en Florida para el partido, el aficionado de los Knicks Greg Weldon dijo que el principal inconveniente hasta ahora ha sido la falta de información.
“Hemos preguntado a tantos policías, servicio secreto, tipos con ametralladoras, qué hacer, adónde debemos ir”, dijo. “Nadie sabe”.
El entrenador de los Knicks Mike Brown y su homólogo de los Spurs Mitch Johnson restaron importancia a cualquier idea de sentirse inconvenientes por los cierres y la seguridad reforzada debido a Trump.
“Están pasando muchas cosas, y yo preferiría mucho más ser parte de ello que no”, dijo Johnson.
Medidas de seguridad al máximo
Con la seguridad reforzada , se canceló una fiesta para ver el partido en el exterior y a los poseedores de entradas no se les permitió llevar bolsas dentro del Garden . Los aficionados se habían reunido cerca de la arena para ver los partidos durante esta postemporada, en la que los Knicks han ganado 13 encuentros seguidos para llegar a la final por primera vez desde 1999 y quedar a dos victorias de su primer título de la NBA desde 1973.
“Esperamos con ganas volver a organizar fiestas para el Juego 4 ”, declaró la comisionada de Policía Jessica Tisch en una conferencia de prensa el lunes. “Pero creo que los neoyorquinos están acostumbrados a que los presidentes vengan a la ciudad, y entienden que eso generalmente significa el cierre de áreas, y eso es lo que van a ver esta noche en el Garden”.
Este es el más reciente gran evento deportivo al que Trump ha asistido durante su tiempo como presidente, y las medidas de seguridad han generado grandes inconvenientes para los aficionados.
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Aficionados de los New York Knicks protestan contra la presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afuera del Madison Square Garden. Foto Ap
Miles de aficionados se perdieron el inicio de la final de individuales masculinos del Abierto de Estados Unidos del año pasado entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner debido a largas filas de seguridad. Aunque la Asociación de Tenis de Estados Unidos retrasó el inicio del partido media hora, muchos aficionados aun así no pudieron entrar porque las medidas adicionales implicaban que debían pasar por controles no solo al llegar al Centro Nacional de Tenis Billie Jean King, sino otra vez frente a las escalinatas de acceso al Arthur Ashe Stadium, donde Trump observó desde un palco.
Funcionarios federales de las fuerzas del orden han estado reexaminando la seguridad de Trump a la luz de tres incidentes en los últimos dos años: un tiroteo en un mitin de 2024 en Butler, Pensilvania; el hallazgo de un hombre armado con un rifle mientras Trump jugaba golf en West Palm Beach, Florida, más tarde ese año; y el reciente tiroteo en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
“Genial, supongo. Igual podemos salir ahí y jugar (sin importar) quién esté aquí y quién no”, dijo el pívot de los Knicks Mitchell Robinson al preguntarle el domingo qué opinaba de que Trump asistiera.
El alcalde Zohran Mamdani y otros dignatarios también estuvieron en el partido.
Ya era bastante difícil para los aficionados de los Knicks entrar al Madison Square Garden debido a los astronómicos precios de las entradas. El precio mínimo para conseguir un boleto es más alto que el costo promedio del alquiler mensual en Nueva York, al dispararse por encima de los 5 mil dólares. Los mejores asientos cuestan decenas de miles de dólares. Mamdani dijo que compró su entrada, que según dijo era de solo lugar de pie, por alrededor de mil dólares directamente al Madison Square Garden.
La dificultad de ver el partido en persona ha llevado a los aficionados a abarrotar bares, calles y fiestas para ver el juego por toda la ciudad. La fiesta para ver el partido cerca del Garden se ha convertido en un gran evento durante toda la postemporada, pero con Trump asistiendo, ese evento se trasladó unas cuantas manzanas más lejos, fuera del perímetro de seguridad, en Bryant Park.
“Improvisamos”, manifestó el escolta de los Knicks Jose Alvarado, oriundo de Nueva York. “Somos neoyorquinos. Vamos a encontrar la manera de ver un partido, y eso es lo que estamos haciendo”.
“Genial, supongo. Igual podemos salir ahí y jugar (sin importar) quién esté aquí y quién no”, dijo el pívot de los Knicks Mitchell Robinson al preguntarle el domingo qué opinaba de que Trump asistiera.
El alcalde Zohran Mamdani y otros dignatarios también estuvieron en el partido.
Ya era bastante difícil para los aficionados de los Knicks entrar al Madison Square Garden debido a los astronómicos precios de las entradas. El precio mínimo para conseguir un boleto es más alto que el costo promedio del alquiler mensual en Nueva York, al dispararse por encima de los 5 mil dólares. Los mejores asientos cuestan decenas de miles de dólares. Mamdani dijo que compró su entrada, que según dijo era de solo lugar de pie, por alrededor de mil dólares directamente al Madison Square Garden.
La dificultad de ver el partido en persona ha llevado a los aficionados a abarrotar bares, calles y fiestas para ver el juego por toda la ciudad. La fiesta para ver el partido cerca del Garden se ha convertido en un gran evento durante toda la postemporada, pero con Trump asistiendo, ese evento se trasladó unas cuantas manzanas más lejos, fuera del perímetro de seguridad, en Bryant Park.
“Improvisamos”, manifestó el escolta de los Knicks Jose Alvarado, oriundo de Nueva York. “Somos neoyorquinos. Vamos a encontrar la manera de ver un partido, y eso es lo que estamos haciendo”.
Represión, censura e intimidación contra medios en Estados Unidos
Concesiones de Bezos y Ellison marcan el declive de la libertad de prensa
▲ Trump suspendió la entrevista con la periodista Kristen Welker y la llamó corrupta cuando le dijo que no había dado pruebas de sus acusaciones de fraude electoral en 2020, tras perder los comicios ante Joe Biden.Foto tomada del programa Meet the Press
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Martes 9 de junio de 2026, p. 22
Washington y Nueva York., La estrategia del presidente Donald Trump de demandas legales, amenazas por reguladores oficiales e incesantes insultos –incluyendo su favorito de calificar a cualquier medio o periodista crítico como “enemigo del pueblo”– ha funcionado al lograr que algunos de los medios más poderosos de Estados Unidos practiquen la autocensura en críticas hacia él, incluso hasta llegar a que comunicadores acusen que tanto 60 Minutos –el programa noticioso más visto en el país– como The Washington Post han sido “asesinados” por este gobierno y sus cómplices.
El mandatario, por su parte, no ha dejado de aplicar su estrategia: “¡Eres corrupta y Meet the Press es corrupto, como también ABC y CBS y CNN!”, gritó Trump a la conductora del programa de NBC, Kristen Welker, poco antes de ponerse de pie y abandonar la entrevista que se trasmitió el domingo. El magnate enfureció cuando Welker le insistió en que no se había presentado ninguna prueba de fraude en la elección presidencial de 2020, que Trump insiste en que ganó, como en las elecciones estatales de California la semana pasada. Él la acusó: “O eres corrupta o eres estúpida”.
No fue un incidente excepcional, el presidente insulta a reporteros frecuentemente cuando no aceptan lo que afirma, y parece haber adoptado el dicho de que si repites una mentira suficientes veces la gente acaba creyéndote; en el actual mercado fragmentado de medios, esa táctica parece funcionar, por lo menos entre sus propias filas.
Los permisos, otra arma
Sin embargo, Trump también ha utilizado a reguladores federales para presionar o manipular a empresas de medios para someterlas a sus deseos. En parte, esto es posible por los cambios dramáticos en la estructura de ese sector empresarial en Estados Unidos. En 1983, 90 por ciento de los medios de este país eran propiedad de unas 50 empresas; hoy día, casi todos los principales medios están controlados por sólo seis empresas: Comcast, Walt Disney, Warner Bros, Discovery, Paramount Skydance, Sony y Amazon.
En los pasados seis años, personalmente ha interpuesto demandas legales contra The Wall Street Journal, The New York Times, así como las cadenas BBC, ABC, CBS y CNN, entre otros medios. Después de su relección, Brendon Carr, el jefe de la agencia federal encargada de tele-visión, empezó a amenazar con bloquear una fusión empresarial, lo cual culminó con nuevos dueños para CBS y una revisión de las licencias de transmisión de ABC y otras empresas. En el caso de la primera, fue milagroso cómo 22 días después de que pagó 16 millones de dólares a un fondo para la creación de la biblioteca presidencial de Trump, como parte del acuerdo para resolver la demanda, Carr aprobó la fusión de Paramount, dueña de CBS, con Skydance Media, con el aliado del mandatario David Ellison por el control del nuevo conglomerado.
Entre sus primeras acciones, Ellison nombró a la comentarista conservadora Bari Weiss jefa de CBS News, quien rápidamente impulsó una purga de periodistas que, entre otras cosas, llevó a la crisis en 60 Minutos, programa que a lo largo de 50 años ha sido la revista de noticias de televisión más vista en el país y que el año pasado también gozaba de 2.5 miles de millones de visitas en su sitio de Internet. Luego de ser expulsados varios periodistas del programa, el más reciente fue Scott Pelley, el corresponsal sénior de 60 Minutos, quien antes fue conductor del noticiero nacional de esa cadena.
“Está asesinando a 60 Minutos. No ama a este lugar, fue traída para matarlo y justo está haciendo eso”, afirmó Pelley en referencia a Weiss en una reunión del equipo de ese programa. El día siguiente fue despedido. En una entrevista con The New York Times publicada el domingo, Pelley describió cómo durante este año a sólo pocas horas de ser trasmitido un reportaje que había producido sobre las protestas contra las medidas antimigrantes de Trump en Mineápolis y la muerte de Renee Goode –asesinada por agentes de control migratorio–, Weiss envió un correo electrónico al productor ejecutivo de 60 Minutos para preguntar si “¿podríamos hacer que los manifestantes se vieran más violentos?”, y si se podría enfatizar la amenaza que representaba Goode al agente de migración que la asesinó.
“Estaba poniendo su pulgar sobre la báscula a nombre del gobierno”, acusó Pelley en la entrevista con el Times. El productor ejecutivo que se negó a acatar esa orden ha sido despedido, como también tres corresponsales y otro más se fue por su cuenta. “Hay un sesgo político sutil que nunca he visto antes en 60 Minutos, o en CBS News”, comentó Pelley.
“Lo que Weiss y los Ellison quieren hacer es usar la marca elevada de 60 Minutos para legitimar su amistosa visión noticiosa de Trump y antizquierda”, escribió el periodista Perry Bacon en The New Republic esta semana. “Todos en CBS ahora están trabajando bajo un liderazgo que valora una ideología antizquierda y reaccionaria sobre la precisión, la democracia y la imparcialidad”. Bacon, quien antes trabajaba en The Washington Post, enfatizó que CBS no es el único objetivo.
El asesinato del Post y las alianza empresariales
Cuando Trump ganó por primera vez en 2016, el director del diario y dueño de Amazon, Jeff Bezos, decidió que su rotativo debería emplear una nueva consigna: “la democracia muere en la oscuridad”. El Post se dedicó a monitorear las mentiras y engaños del nuevo presidente y publicó editoriales críticos contra sus políticas. En respuesta, Trump intentó bloquear miles de millones en contratos gubernamentales para Amazon.
Con la relección de Trump, Bezos cambió su actitud. No sólo asistió como invitado especial junto con otros milmillonarios a la inauguración de Trump, sus editoriales ahora se enfocan en elogiar los llamados “mercados libres” y la reducción de impuestos, y la redacción se ha reducido de mil a sólo 350 periodistas, y con ello es notable la reducción de investigaciones periodísticas de Trump y su gobierno –aunque aún publica algunos reportajes críticos del presidente–. “El asesinato de The Washington Post”, es como la ex reportera de ese periódico Ashley Parker caracterizó las acciones de Bezos durante este último año.
Por su parte, el gobierno de Trump ha dejado claro que no desistirá de su ofensiva contra medios masivos no alineados con él, y el próximo blanco es CNN. Reguladores federales evalúan si aprueban la fusión de Skydance Media Paramount con Warner Brothers, lo cual llevaría a que los Ellison también serían dueños de CNN. “Lo más pronto que David Ellison tome esa cadena, mejor”, declaró el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en marzo. Él también ha impuesto nuevas restricciones que prohíben efectivamente a la mayoría de los principales medios del país reportar desde el Pentágono. Por otro lado, Trump logró bloquear fondos públicos para la televisión y radio pública nacional (PBS y NPR), aunque los tribunales por ahora han fallado de que lo hizo de manera ilegal.
Ellison insistió otra vez esta semana en que desea que CNN esté “en el negocio de la verdad”, pero con lo ocurrido con CBS y con la ofensiva oficial contra medios no alineados, eso está en duda.
Todo esto explica en parte por qué Estados Unidos –país autoproclamado campeón de la libertad– ahora está colocado como el número 64 en el mundo en libertad de prensa en el informe anual más reciente de Reporteros sin Fronteras (https://rsf.org/es).
Alto comisionado de la ONU, Volker Türk, exige a EU levantar sanciones a Cuba tras denunciar crisis humanitaria “inaceptable”
En mayo se impusieron nuevas sanciones, algunas de ellas de alcance extraterritorial, dirigidas a actores privados como comerciantes, compañías de seguros, empresas turísticas, marítimas o instituciones financieras, señala el Alto Comisionado. Foto: @volker_turk Foto autor
Afp
08 de junio de 2026 12:21
Ginebra. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos instó este lunes a Estados Unidos a levantar "de inmediato" las sanciones que se han ido acumulando contra Cuba desde enero.
"Las restricciones sobre el combustible impuestas desde principios de 2026 y el reciente endurecimiento de las sanciones extraterritoriales perjudican directamente a los cubanos, en particular a los más vulnerables", afirmó Volker Türk en un comunicado.
"Hay niños que mueren porque los médicos no tienen acceso a los suministros médicos y a los medicamentos esenciales. Esto es inaceptable", añadió Türk, al instar a Washington a "levantar de inmediato" estas sanciones.
Desde enero, Washington impone un bloqueo petrolero de facto a la isla, ha decretado oleadas de sanciones contra empresas y dirigentes cubanos, y ha acusado a Raúl Castro por un caso que se remonta a 1996.
Donald Trump considera que la isla, situada a 150 kilómetros de las costas de Florida, representa "una amenaza extraordinaria" para la seguridad nacional de Estados Unidos, y ha amenazado en varias ocasiones con "tomar el control" de la misma.
En mayo se impusieron nuevas sanciones, algunas de ellas de alcance extraterritorial, dirigidas a actores privados como comerciantes, compañías de seguros, empresas turísticas, marítimas o instituciones financieras, señala el Alto Comisionado.
Estas medidas combinadas afectan gravemente al acceso de la población a bienes y servicios esenciales, como el agua, la alimentación y la atención sanitaria.
Desde la imposición de las restricciones sobre el combustible, la mortalidad infantil se ha duplicado hasta alcanzar las 9.9 muertes por cada mil nacimientos, mientras que la tasa de supervivencia de los niños con cáncer ha pasado de 85 por ciento a 65 por ciento, advierte el Alto Comisionado.
"Unos regímenes de sanciones tan severos (...) indiscriminados y extremadamente gravosos para la población son incompatibles con los principios fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos, denunció Türk.
Según él, el aumento de las temperaturas estivales corre además el riesgo de "incrementar la propagación de enfermedades transmitidas por vectores y por el agua. La temporada de huracanes aumenta aún más la exposición a los riesgos".
Türk también hizo un llamamiento a las sociedades e instituciones de todo el mundo para que eviten "el exceso de celo" en la aplicación de sanciones y el aislamiento sistemático de la isla, al tiempo que instó a La Habana a actuar con la mayor moderación y a respetar los derechos a la libertad de expresión, de asociación y de reunión pacífica.
Juez de EU dictaminó que la tarifa de 100 mil dólares que Trump cobra por las visas H-1B es ilegal
El programa H-1B ofrece 65 mil visas al año, además de otras 20 mil para trabajadores con títulos avanzados, aprobadas por un período de tres a seis años.
Foto: rjimmigrationlaw.com Foto autor
Reuters
08 de junio de 2026 13:01
Boston. Un juez federal anuló el lunes una tasa de 100 mil dólares que el presidente estadunidense Donald Trump impuso a las nuevas visas H-1B para trabajadores extranjeros altamente cualificados, al concluir que constituía un impuesto ilegal que el Congreso nunca autorizó.
El juez de distrito estadunidense, Leo Sorokin, en Boston, emitió el fallo, abre una nueva pestaña en una demanda presentada por 20 fiscales generales estatales demócratas que impugnan una tarifa que Trump anunció en septiembre que aumentó drásticamente el costo de obtener visas H-1B.
El programa H-1B ofrece 65 mil visas al año, además de otras 20 mil para trabajadores con títulos avanzados, aprobadas por un período de tres a seis años. Antes de la proclamación de Trump, los empleadores que solicitaban una visa para un trabajador extranjero solían pagar entre 2 mil y 5 mil dólares en tasas, dependiendo de diversos factores.
El aumento de las tarifas ha desalentado las solicitudes de visa H-1B, según consta en documentos judiciales. Hasta el 15 de febrero, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos había recibido solo 85 pagos de la tarifa de 100 mil dólares, según informó la administración en un documento presentado en marzo.
