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Tatiana Coll*
05 de junio de 2026 00:03
El 12 de enero de 1980, yo estaba en Brasil; ese día corrió una noticia en primera plana y a ocho columnas de la Folha de Sao Paulo: Raúl Castro dispara a Fidel y mata a Celia Sánchez.
En una violenta disputa por el poder, Raúl le disparó a su hermano y Celia se interpuso resultando muerta al instante.
Una noticia inverosímil y totalmente falsa que, sin embargo, recorrió el mundo.
Raúl siempre estuvo en la mira de los diferentes organismos estadunidenses como un personaje clave a desmitificar.
Bien conocidas son las dolosas afirmaciones del disidente Carlos Franqui, quien culpó a los “comunistas-estalinistas” Raúl y Ernesto Guevara de la “desviación” de la línea política inicial nacionalista y liberal de la revolución. Una tras otras se acumularon las falacias sobre el “militar implacable y eterno pro soviético”, dogmático y conservador, a final de cuentas.
No en balde profetizó Lina Ruz, su madre, que “ese sí (Raúl) nunca traicionará a su hermano”, seguramente cuando dolorosamente se enteró de las declaraciones de su hija menor Juanita en Miami. Y tuvo razón doña Lina: Raúl discreto, firme como uno de los cedros de su natal Birán, constante y determinado, no ha aflojado el paso en la defensa y resistencia de esa enorme revolución que protagonizaron.
Por el contrario, la gran mayoría de los cubanos lo ha escuchado cuando lanza rápido bromas y comentarios picantes, lo que los cubanos llaman “un jodedor”, con un sentido del humor muy fino. Hay una famosa anécdota que él siempre contaba, cuando logró encontrarse con Fidel de nuevo tras el desastre del desembarco, y después de todo un interrogatorio cruzado para garantizar la seguridad, lo primero que Fidel le preguntó fue: cuántos son y cuántos fusiles traes –tres fusiles traía Raúl–.
Entonces “tres tuyos, más dos míos, ¡ya ganamos la guerra! En ese momento yo pensé: Fidel se volvió loco”, pero no, en realidad ganaron la guerra...
Raúl recuerda aquella caminata durante la cual Fidel le propuso abrir el Segundo Frente Frank País: “escoge 50 hombres armados para esta misión. Yo me volví loco de contento y me puse a trabajar”. También se incorporó Piñeiro, para montar el aparato de inteligencia.
Salieron del campamento Pata de la Mesa y recorrieron 200 peligrosos kilómetros, en 11 días. Llegaron el 11 de marzo de 1958. El trabajo que organizaron desde la Sierra Cristal, en un territorio de 12 mil kilómetros cuadrados, fue una verdadera avanzada del porvenir revolucionario. Una región bastante poblada, con una moderna planta de niquel, varias fábricas, grandes latifundios estadunidenses, la United Fruit Company (UFCO) y muchos núcleos campesinos pobres.
Se crearon comités campesinos revolucionarios que apoyaron el abastecimiento y acciones del ejército rebelde; se organizaron comisiones de educación, de propaganda, de justicia y agraria, producción de refacciones y armamento, y se realizó el primer congreso campesino en armas; tomaron cuarteles, el aeropuerto de Moa, derribaron aviones y desmantelaron bandas de delincuentes.
A raíz del constante apoyo que desde la base naval de Guantánamo se daba a la dictadura, apertrechando con todo tipo de bombas sus aviones, que realizaban frecuentes bombardeos sobre la población civil, Raúl determinó la “operación antiaérea” y la orden militar 30 que mandataba capturar a ciudadanos estadunidenses para impedir los bombardeos y denunciar la cruel injerencia yanqui; se lograron capturar a 49 entre empleados de la UFCO y las compañías mineras; también cayeron 20 marines. La audaz decisión tuvo enormes repercusiones. Al final de la guerra, dice Raúl que fue el 26 de enero de1959 “uno de los días más felices de mi vida”: se casó con Vilma Espin, esa bella muchacha, valiente y determinada que se integró al Segundo Frente.
Imposible dejar de reconocer el papel de Raúl consolidando y al frente de las Fuerzas Armadas en tantos momentos cruciales de la defensa de la isla: invasión de Girón, crisis de octubre, acciones terroristas constantes, plagas, bloqueo, explosiones, atentados –el más famoso y dañino al vuelo de Cubana desde Barbados, que destrozó a 73 personas– muy especialmente desde el colapso del campo socialista, cuando las agencias pronosticaron la inevitable caída de la revolución. Un país en asedio constante por el solo hecho de empecinarse en ser independiente y libre.
A toda esta larguísima lista es imprescindible añadir el papel de Raúl al frente del gobierno, cuando inició una serie de transformaciones sistemáticas que apuntaron a construir un socialismo próspero y sostenible. En ello fueron claves el cuarto congreso del Partido Comunista de Cuba, que apuntó a una reforma constitucional que diversificara las formas de propiedad y de gestión económica, creando los Consejos Populares de Desarrollo Local, se abrió la inversión extranjera y se restructuró el sistema empresarial.
De donde se decantaron los llamados “lineamientos” aprobados por la Asamblea Nacional mediante consultas públicas. El espíritu de constructor que inició y fructificó en el Segundo Frente adquirió una envergadura imprescindible al correr de los años revolucionarios para enfrentar las feroces medidas que se imponen hoy a Cuba, la isla que sigue siendo, con su bravío pueblo junto con Raúl, una vital utopía en nuestras esperanzas como humanidad.
*Investigadora de la UPN y autora de El INE y su dilema: Evaluar para cuantificar y clasificar o para valorar y formar
Tatiana Coll*
05 de junio de 2026 00:03
El 12 de enero de 1980, yo estaba en Brasil; ese día corrió una noticia en primera plana y a ocho columnas de la Folha de Sao Paulo: Raúl Castro dispara a Fidel y mata a Celia Sánchez.
En una violenta disputa por el poder, Raúl le disparó a su hermano y Celia se interpuso resultando muerta al instante.
Una noticia inverosímil y totalmente falsa que, sin embargo, recorrió el mundo.
Raúl siempre estuvo en la mira de los diferentes organismos estadunidenses como un personaje clave a desmitificar.
Bien conocidas son las dolosas afirmaciones del disidente Carlos Franqui, quien culpó a los “comunistas-estalinistas” Raúl y Ernesto Guevara de la “desviación” de la línea política inicial nacionalista y liberal de la revolución. Una tras otras se acumularon las falacias sobre el “militar implacable y eterno pro soviético”, dogmático y conservador, a final de cuentas.
No en balde profetizó Lina Ruz, su madre, que “ese sí (Raúl) nunca traicionará a su hermano”, seguramente cuando dolorosamente se enteró de las declaraciones de su hija menor Juanita en Miami. Y tuvo razón doña Lina: Raúl discreto, firme como uno de los cedros de su natal Birán, constante y determinado, no ha aflojado el paso en la defensa y resistencia de esa enorme revolución que protagonizaron.
Por el contrario, la gran mayoría de los cubanos lo ha escuchado cuando lanza rápido bromas y comentarios picantes, lo que los cubanos llaman “un jodedor”, con un sentido del humor muy fino. Hay una famosa anécdota que él siempre contaba, cuando logró encontrarse con Fidel de nuevo tras el desastre del desembarco, y después de todo un interrogatorio cruzado para garantizar la seguridad, lo primero que Fidel le preguntó fue: cuántos son y cuántos fusiles traes –tres fusiles traía Raúl–.
Entonces “tres tuyos, más dos míos, ¡ya ganamos la guerra! En ese momento yo pensé: Fidel se volvió loco”, pero no, en realidad ganaron la guerra...
Raúl recuerda aquella caminata durante la cual Fidel le propuso abrir el Segundo Frente Frank País: “escoge 50 hombres armados para esta misión. Yo me volví loco de contento y me puse a trabajar”. También se incorporó Piñeiro, para montar el aparato de inteligencia.
Salieron del campamento Pata de la Mesa y recorrieron 200 peligrosos kilómetros, en 11 días. Llegaron el 11 de marzo de 1958. El trabajo que organizaron desde la Sierra Cristal, en un territorio de 12 mil kilómetros cuadrados, fue una verdadera avanzada del porvenir revolucionario. Una región bastante poblada, con una moderna planta de niquel, varias fábricas, grandes latifundios estadunidenses, la United Fruit Company (UFCO) y muchos núcleos campesinos pobres.
Se crearon comités campesinos revolucionarios que apoyaron el abastecimiento y acciones del ejército rebelde; se organizaron comisiones de educación, de propaganda, de justicia y agraria, producción de refacciones y armamento, y se realizó el primer congreso campesino en armas; tomaron cuarteles, el aeropuerto de Moa, derribaron aviones y desmantelaron bandas de delincuentes.
A raíz del constante apoyo que desde la base naval de Guantánamo se daba a la dictadura, apertrechando con todo tipo de bombas sus aviones, que realizaban frecuentes bombardeos sobre la población civil, Raúl determinó la “operación antiaérea” y la orden militar 30 que mandataba capturar a ciudadanos estadunidenses para impedir los bombardeos y denunciar la cruel injerencia yanqui; se lograron capturar a 49 entre empleados de la UFCO y las compañías mineras; también cayeron 20 marines. La audaz decisión tuvo enormes repercusiones. Al final de la guerra, dice Raúl que fue el 26 de enero de1959 “uno de los días más felices de mi vida”: se casó con Vilma Espin, esa bella muchacha, valiente y determinada que se integró al Segundo Frente.
Imposible dejar de reconocer el papel de Raúl consolidando y al frente de las Fuerzas Armadas en tantos momentos cruciales de la defensa de la isla: invasión de Girón, crisis de octubre, acciones terroristas constantes, plagas, bloqueo, explosiones, atentados –el más famoso y dañino al vuelo de Cubana desde Barbados, que destrozó a 73 personas– muy especialmente desde el colapso del campo socialista, cuando las agencias pronosticaron la inevitable caída de la revolución. Un país en asedio constante por el solo hecho de empecinarse en ser independiente y libre.
A toda esta larguísima lista es imprescindible añadir el papel de Raúl al frente del gobierno, cuando inició una serie de transformaciones sistemáticas que apuntaron a construir un socialismo próspero y sostenible. En ello fueron claves el cuarto congreso del Partido Comunista de Cuba, que apuntó a una reforma constitucional que diversificara las formas de propiedad y de gestión económica, creando los Consejos Populares de Desarrollo Local, se abrió la inversión extranjera y se restructuró el sistema empresarial.
De donde se decantaron los llamados “lineamientos” aprobados por la Asamblea Nacional mediante consultas públicas. El espíritu de constructor que inició y fructificó en el Segundo Frente adquirió una envergadura imprescindible al correr de los años revolucionarios para enfrentar las feroces medidas que se imponen hoy a Cuba, la isla que sigue siendo, con su bravío pueblo junto con Raúl, una vital utopía en nuestras esperanzas como humanidad.
*Investigadora de la UPN y autora de El INE y su dilema: Evaluar para cuantificar y clasificar o para valorar y formar
Weyler no ha muerto
Rosa Miriam Elizalde
Los comentarios que circulan en redes formulan preguntas incómodas: ¿qué ocurriría si Estados Unidos viviera durante semanas un cerco petrolero semejante al que aplica contra Cuba? ¿Qué pasaría si sus hospitales dependieran de generadores con combustible limitado, si las cadenas de frío colapsaran, si las plantas de agua se detuvieran, si las torres celulares quedaran mudas, si una gran ciudad se quedara sin electricidad, sin comunicaciones, sin pagos digitales y sin servicios básicos?
La pregunta no busca invertir mecánicamente la historia, sino desnudar la hipocresía. Lo que Washington presenta como “presión” contra Cuba sería reconocido de inmediato como castigo colectivo si lo padeciera su propia población.
Cuba conoce muy bien esa lógica. A finales del siglo XIX, el poder colonial español aplicó una política de guerra que pasó a la historia como la Reconcentración de Weyler. El pretexto del capitán general Valeriano Weyler era militar. Decidió separar al ejército libertador cubano de la población campesina que podía ofrecerle alimentos, información, medicamentos o refugio. El método que utilizó fue vaciar los campos, obligar a miles de familias a concentrarse en pueblos ocupados por tropas españolas y arrasar las zonas despobladas para privar a los mambises (fuerzas anticoloniales) de recursos.
La clave histórica es que cuando un poder colonial no logra derrotar a un pueblo por la vía política o militar, desplaza la guerra hacia la vida cotidiana. La comida, el agua, el combustible, los medicamentos, el transporte y la información dejan de ser necesidades humanas y pasan a ser instrumentos de coerción. En la Cuba de Weyler, más de 400 mil personas fueron internadas en 80 puntos de reconcentración, y la decisión se tomó contra poblaciones enteras, incluidos campesinos, mujeres, niños, ancianos, cubanos blancos y negros, peninsulares y extranjeros.
El senador de Estados Unidos, Redfield Proctor, tras visitar la isla en 1898, observó con claridad: “no es paz, ni es guerra. Es desolación y angustia, miseria y hambre”. Describió ciudades rodeadas de fosas, alambradas y blocaos, donde la gente había sido empujada a la fuerza para sobrevivir como pudiera. Eran, dijo, “virtualmente patios de prisión”, donde se confundían cadáveres con muertos vivientes y cientos de ojos desorbitados, con sus retinas dilatadas que reflejaban una misma y espeluznante incredulidad. Auschwitz antes de Auschwitz. Las consecuencias fueron catastróficas. Se estima que murieron unas 170 mil personas, aproximadamente 10 por ciento de la población de la isla a finales del siglo XIX.
La similitud no está en igualar mecánicamente épocas distintas, sino en reconocer una matriz: el sufrimiento como herramienta política. Weyler concentraba cuerpos; el bloqueo energético, que hoy cumple 126 días, pretende someter la vida de un país a una carencia planificada y prolongada. Ayer se cercaban pueblos con alambradas; hoy se cercan puertos, bancos, navieras, aseguradoras, suministros y combustible. Ayer se cortaba el vínculo entre el campesino y las fuerzas anticoloniales; hoy se intenta quebrar de la peor manera la voluntad de resistencia del pueblo cubano.
La historiografía ha discutido si la reconcentración de Weyler fue el primer campo de concentración moderno. Mariano Nagy recuerda que el caso del genocida español suele ser mencionado como experiencia pionera, aunque existen antecedentes anteriores y paralelos en políticas coloniales contra poblaciones indígenas y en otras guerras imperiales.
Pero incluso Weyler, quien murió en 1930 y no conoció a sus aventajados alumnos nazis, entendía que su método inauguraba una escuela. En sus memorias se jactó de que los ingleses lo copiaron en el Transvaal y los estadunidenses en Filipinas.
La pregunta de las redes, entonces, golpea en el centro del problema moral. Si cuatro horas sin electricidad bastarían para vaciar supermercados, perder alimentos refrigerados y paralizar bombas de gasolina en Estados Unidos; si tres días serían suficientes para poner en riesgo hospitales, diálisis, quirófanos y respiradores en Nueva York; si una semana sin energía impediría potabilizar agua en grandes ciudades como Los Ángeles y Chicago, ¿cómo llamar a una política diseñada para prolongar ese daño sobre otro país?
En Cuba, el poder colonial primero llamó “pacificación” a la reconcentración. Hoy, el poder imperial llama “sanciones” al cerco económico y energético. Pero las palabras no cambian la sustancia. Cuando se castiga deliberadamente la vida de millones de personas para doblegar su voluntad política, no estamos ante una medida administrativa más. Es un crimen de lesa humanidad y habría que llamarlo por su nombre.
Washington ofrece al presidente boliviano apoyo contra las protestas
Reuters y Ap
Periódico La Jornada Viernes 5 de junio de 2026, p. 24
Washington. El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, reafirmó el apoyo al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, en conversación telefónica y le informó que aumentará la ayuda de emergencia y el “apoyo logístico” contra los bloqueos de carreteras, que ya llevan más de un mes. A la par, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, advirtió que Estados Unidos “vigila” a ese país.
“Rubio reafirmó el compromiso inquebrantable de Estados Unidos de apoyar la democracia de Bolivia y a la administración de Paz, mientras reconstruye el país tras 20 años de fracasadas políticas socialistas”, informó ayer el vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott.
Más temprano, Hegseth indicó que el Pentágono rechazaba lo que calificó de “todos los intentos de derrocar” a Paz, en una publicación en su cuenta de X. “Estados Unidos está vigilando. Bolivia no debe permitir que el viejo statu quo de dominio narcoterrorista en la región vuelva a imponerse”, advirtió.
Tras la llegada al poder del conservador Rodrigo Paz, Bolivia reactivó rápidamente sus relaciones con Washington, interrumpidas durante 17 años, durante los gobiernos del Movimiento al Socialismo.
El país andino se integró a la alianza de seguridad Escudo de las Américas, que lanzó el mandatario estadunidense, Donald Trump, en marzo, en una cumbre presidencial en Florida.
En busca de alimentos
En tanto, centenares de amas de casa trepan montañas y caminan más de 15 kilómetros para sortear los puntos de bloqueo y abastecerse de verduras en un mercado improvisado. “¡No podemos esperar más!”, declaró una residente.
“Ya tengo verduras para dos semanas, ahora que pase lo que pase”, expresó Jhoselyn Chávez, de 48 años, contenta de adquirir brócoli, lechugas y pepinos en Avircato, en los valles bajos en el sur de La Paz. Madre de cuatro niños, prefirió caminar toda la noche para comprar directo de los productores porque dice que en los mercados tradicionales el precio ha subido por los cortes de ruta que mantienen aislada a la sede de gobierno para exigir la renuncia del presidente.
Las autoridades culparon a los bloqueos por la muerte de 11 personas, que no pudieron recibir atención médica oportuna.
Sequía afecta los cultivos de India, Australia, Tailandia y hasta Indonesia
Precios del arroz y el trigo subieron entre 20% y 15%, respectivamente
Reuters
Periódico La Jornada Viernes 5 de junio de 2026, p. 26
Singapur. La sequía afecta a la siembra de cultivos en toda Asia, lo que suscita preocupación por el suministro de alimentos en la región más poblada del mundo, y se prevé que un fenómeno meteorológico de El Niño de gran intensidad pueda causar aún más daños.
Desde las llanuras del noroeste de India, productoras de cereales, hasta el cinturón triguero del este de Australia, y desde los arrozales de Tailandia hasta las vastas plantaciones de aceite de palma de Indonesia, el calor y menos lluvias de lo normal están perjudicando a los cultivos y obligando a los agricultores a reducir la siembra, dijeron granjeros, analistas e intermediarios.
La sequía provocada por El Niño supone un doble golpe para los agricultores, que ya se enfrentan a la escasez de fertilizantes y diésel causada por la guerra de Irán.
Los precios del trigo Wv1 han subido alrededor de 20 por ciento desde principios de 2026, en gran parte debido a la preocupación por la sequía en las principales regiones productoras de Estados Unidos.
Los precios del arroz en los principales centros de exportación del sudeste asiático han subido alrededor de 15 por ciento durante el último mes debido al aumento de los costos de producción y al temor a que disminuya la oferta.
Se prevé que en el segundo semestre de 2026 se manifieste uno de los fenómenos de El Niño más intensos de los que se tiene constancia, lo que traerá un clima cálido y seco a Asia y lluvias excesivas a América, con el cambio climático global agravando la situación.
“El impacto de El Niño en el mundo comienza en el sudeste asiático, India y Australia, antes de tener repercusiones más amplias en América del Norte y del Sur”, dijo Chris Hyde, meteorólogo en Estados Unidos de la empresa de datos e imágenes por satélite SkyFi. Hyde señaló que ya se observan los primeros indicios de sequía en la plataforma de imágenes de alta resolución de la empresa en diversas zonas de Asia.
Clima cálido y seco daña a las granjas
En India, el departamento meteorológico redujo la semana pasada aún más sus previsiones para la temporada del monzón, de cuatro meses de duración, que aporta alrededor de 70 por ciento de las precipitaciones anuales.
“Dado que las temperaturas en la mayor parte del país son mucho mayores de lo normal, las condiciones actuales son desfavorables para la siembra oportuna de los cultivos de verano (boreal)”, dijo un distribuidor con sede en Nueva Delhi que trabaja para una empresa comercial internacional.
“Es probable que la siembra se retrase debido al inicio tardío del monzón, pero la mayor preocupación radica en la posibilidad de que las precipitaciones sean inferiores a lo normal y de que tras su llegada haya largos periodos de sequía.”
India cultiva principalmente arroz, soya, legumbres, caña de azúcar y maíz en la temporada de verano en el hemisferio norte.
En los países del sudeste asiático, la sequía está afectando a los rendimientos del arroz y el aceite de palma en algunas zonas.
“Todo el mundo está preocupado (por la sequía), es arriesgado”, dijo Nerawat Oramah, agricultor de 47 años de la provincia de Chainat, en el centro de Tailandia.
“Para mi segunda cosecha tendré que esperar a ver cómo evoluciona la situación. Es un riesgo para todos (si no hay suficiente agua), sólo habrá una cosecha.”
Precios más altos
Los precios del arroz están subiendo ligeramente a pesar de que India, que representa 40 por ciento de las exportaciones mundiales, cuenta con amplias reservas tras años de cosechas casi récord.
“Hay indicios claros de crisis, ya que los precios del arroz han subido considerablemente sin que haya una escasez importante”, dijo un operador de una empresa comercial internacional en Singapur, que añadió que los precios del arroz tailandés han subido alrededor de 15 por ciento en el último mes.
“India cuenta con enormes reservas de arroz, varias veces superiores a lo que necesita. Pero la idea es que muy pronto India empezará a considerar estas reservas como un activo crítico y podría introducir algún tipo de restricción a la exportación si surgen problemas en la primera parte del monzón.”
Sin embargo, KKP Research, una unidad del Kiatnakin Phatra Bank de Tailandia, señaló que parte del impacto de la sequía podría amortiguarse por los altos niveles de los embalses.
“Lo que más nos preocupa es el suministro de fertilizantes”, señaló el banco en una nota a Reuters. “Estimamos que una escasez de fertilizantes, si la hay, podría reducir la producción de arroz hasta 15-20 por ciento en el peor de los casos.”
Las recientes lluvias sobre las áridas tierras de cultivo australianas han provocado un retraso en la siembra del trigo, pero los agricultores temen que El Niño afecte a los rendimientos en los próximos meses.
Es probable que El Niño sea neutro para China y la región del mar Negro, pero que traiga más lluvias a América.