Afirma La Habana que se abordaron temas de interés para ambas partes
▲ El primer viceministro del Estado Mayor cubano, Roberto Legrá Sotolongo, y el jefe del Comando Sur, Francis Donovan (ambos al centro) durante su reunión en la bahía de Guantánamo.Foto Europa Press
Reuters
Periódico La Jornada Sábado 30 de mayo de 2026, p. 19
Washington. El comandante Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, se reunió ayer con mandos militares cubanos en la base naval de Guantánamo, en Cuba, una acción que, de acuerdo con las autoridades de la isla, fue de “mutuo acuerdo”.
El Comando Sur informó mediante un comunicado que Donovan se reunió con el general Roberto Legrá Sotolongo, primer viceministro del Estado Mayor, y otros altos mandos militares cubanos en el perímetro de la base naval de la bahía de Guantánamo, en Cuba, para un breve intercambio sobre asuntos de seguridad operacional”.
La publicación detalló que durante su visita Donovan “dirigió una evaluación de seguridad del perímetro de la base naval y conversó con los oficiales de la base sobre la protección de la fuerza, la seguridad de los militares y sus familias, y la preparación operacional”.
“La base naval de la bahía de Guantánamo es un centro operacional y logístico vital que apoya los esfuerzos militares estadunidenses para contrarrestar las amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en nuestro hemisferio”, concluyó el anuncio.
Horas después, el ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba confirmó la reunión con los mandos militares estadunidenses y aseguró que se trató de un evento de “mutuo acuerdo”.
“La reunión fue valorada positivamente. Se trataron temas de interés para ambas partes y se acordó mantener la comunicación entre los comandos”, informó el mando castrense en su cuenta de X.
La visita del jefe militar a la nación caribeña es la primera que se recuerda en los últimos tiempos de un comandante del Comando Sur, y se da en un contexto de preocupación en Cuba por un posible ataque militar estadunidense, en medio de las constantes amenazas del presidente Donald Trump y el recrudecimiento del bloqueo contra la isla. También sigue a una visita poco habitual, a principios de mayo, del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), John Ratcliffe, a La Habana.
El jefe de la Casa Blanca ha citado con frecuencia a Cuba entre los objetivos de política exterior de su actual administración e insinuó que “será la siguiente” una vez que termine la guerra contra Irán.El Pentágono anunció ayer que una nueva unidad de mil 300 marineros e infantes reemplazaría a la 22 unidad expedicionaria de la Infantería, desplegada en la región el verano pasado. El ejército estadunidense cuenta con varios buques de la Armada –incluido al menos un buque de asalto anfibio– en el Caribe, una fuerza mucho menor que la que estaba presente en el momento de la incursión en la que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue secuestrado junto a su esposa Cilia Flores.
Las relaciones entre La Habana y Washington se han deteriorado desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, después de que impuso un bloqueo petrolero de facto contra la isla, decretó nuevas sanciones contra empresas y dirigentes cubanos e imputó recientemente al ex presidente Raúl Castro en una causa por hechos que se remontan a 1996.
La nueva ofensiva contra Cuba
Magdiel Sánchez Quiroz*
30 de mayo de 2026 00:03
El bloqueo energético impuesto por Estados Unidos el 29 de enero de este año contra Cuba marca una nueva etapa en la prolongada guerra imperial por exterminar la revolución iniciada en 1959.
Con esta nueva escalada se vaticinó que la crisis energética –que ya venía siendo fuerte a raíz de la reducción de crudo enviado por Venezuela desde la segunda mitad de 2025– detonaría una crisis social. De allí vendrían protestas violentas financiadas por Estados Unidos que, junto con acciones terroristas, de sabotaje y propaganda, justificaría una intervención militar estadunidense para imponer un cambio de régimen.
Nada de eso ocurrió. Se frustró una incursión armada destinada a comenzar los ataques (25/02/26). Un grupo de panameños, pagado para hacer labores de propaganda, fue detenido (28/02/26). Una protesta violenta en la ciudad de Morón fue sofocada sin mayores consecuencias (13/03/26). Y lo más importante: la arrogancia imperial topó con una unidad sólida entre la sociedad y el gobierno que convirtió esa intentona en un rotundo fracaso.
La conjunción de patriotismo y socialismo emergió con fuerza. Con un altísimo sufrimiento por las medidas impuestas, el pueblo cubano vive haciendo lo imposible para sostener la cotidianeidad en medio de apagones y guerra psicológica. Médicos, trabajadores del sector eléctrico, maestros, jefas de familia, infancias y una sociedad entera revitalizan las prácticas generosas y altruistas de su revolución para enfrentar ese difícil momento y continuar por su camino soberano. El libro Cuba, estampas de la resistencia de Luis Hernández y Jair Cabrera, editado por La Jornada, es un fiel testimonio de esto.
Desde entonces, también la solidaridad desde los pueblos se ha acrecentado y una condena tímida de los estados contra Estados Unidos se ha hecho presente.
No es menor lo hecho por la nación cubana en estos cuatro meses. Siguiendo a Clausewitz, la mera posibilidad de un duelo produce consecuencias y, por ende, entra en la categoría de las cosas reales. Es decir, en la más reciente fase, Cuba derrotó a Estados Unidos.
Sin embargo, la guerra continúa. Una nueva escalada multidimensional se está ejecutando para revertir la derrota propinada por los cubanos. La agencia Axios, que ha destacado como la fuente justificadora de los delirios de Trump en Irán, denunció que Cuba se había equipado con 300 drones persas para atacar a Estados Unidos.
A la par, aumentó el despliegue militar yanqui en el Caribe con la llegada portaviones Nimitz. Los ejercicios militares norteamericanos en Venezuela, avalados por la administración actual de ese país, son otra señal de alarma, que más allá de ser una ofensa a la dignidad venezolana, tienen como destinatario inequívoco a Cuba. Se suman, también, rumores de movilización de tropas asentadas en otras islas del Caribe.
El diálogo entre fuerzas militares y de inteligencia cubanas con el director de la CIA (14/05/26) son, por la parte cubana, una muestra de la disposición a entablar intercambios en materia de seguridad en el marco de naciones soberanas y un esfuerzo por desmontar la acusación de Cuba como una nación que patrocina al terrorismo; pero por parte de la CIA el móvil es perverso: llegó “a medir la temperatura del sistema político cubano, a auscultar el ánimo social tras años de bloqueo recrudecido, a identificar posibles fracturas que puedan ser explotadas en la guerra no convencional que nos libran a diario” (así lo denunció Ramón Labaniño https://goo.su/z6DCPE ).
En el terreno psicológico y cognitivo se combina la promesa de 100 millones de dólares como entrega de ayuda humanitaria, con la acusación penal contra el comandante Raúl Castro y otros militares por ejercer la legítima defensa de su país. ¿Acaso esos 100 millones son una recompensa velada para quien entregue a Raúl?
El 20 de mayo, aniversario del nacimiento de la primera República, el mensaje de congresistas yanquis de origen cubano, un fantasmal Partido Liberal Ortodoxo y las nuevas amenazas de Rubio no pasaron de ser repetitivas bravatas de un discurso desgastado pero peligroso.
Estados Unidos concentra sus baterías contra Raúl Castro en tanto es el símbolo máximo de la tradición histórica de la revolución y representante de lo que ha sido el diseño militar cubano para defender la soberanía. Su genio político militar, demostrado desde que fue comandante del Segundo Frente Oriental y creador de múltiples formas de participación popular en la guerra, está en las bases de la defensa militar que Estados Unidos no ha podido quebrar.
En cualquier momento puede ocurrir un ataque contra Cuba so pretexto de que la “crisis humanitaria” es una amenaza contra la seguridad nacional de Estados Unidos, pero también se buscan formas sutiles para quebrar a la dirección del país y para generar una nueva oposición desde las medidas de flexibilización económica que darán más peso a actores privados. Cualquier vertiente que tome la guerra, se topará con la fortaleza de todo un pueblo dispuesto a defender a su país y su revolución.
*Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia
Llega el titular de la OMS a Congo para encabezar el combate al virus del ébola
▲ Un voluntario de la organización U Report Goma se dirige a comerciantes para concientizarlos sobre la lucha contra la enfermedad.Foto Afp
Ap
Periódico La Jornada Sábado 30 de mayo de 2026, p. 23
Kinshasa. El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó a la capital de la República Democrática del Congo (RDC) para “mostrarle a la comunidad que no está sola” y dirigir en el terreno los esfuerzos en el combate al brote de ébola, donde se han registrado 906 casos probables y 223 muertes sospechosas, mientras el personal médico lidia con la falta de equipo, la desconfianza entre la población y la presencia de grupos armados en la región.
“Dar órdenes desde mi cómoda oficina en Ginebra es fácil, pero estoy pidiendo a mis colegas que trabajen con la comunidad y estoy pidiendo a las comunidades que se protejan”, declaró Tedros y aseguró que el brote “puede detenerse”, pero es “muy complejo”, debido a que el gran número de personas desplazadas por el conflicto armado en la región y la inseguridad alimentaria complican los esfuerzos para detener la propagación del virus.
“No podemos generar confianza comunitaria ni aislar a los enfermos mientras caen bombas”, declaró el director de la OMS.
El virus Ébola Bundibugyo –que no tiene vacuna ni tratamiento aprobados– se extiende rápidamente en un contexto de inseguridad, ataques a instalaciones sanitarias y donde el desplazamiento forzado de población hacen casi imposible rastrear contactos y aislar casos.
En un campamento para 10 mil desplazados en Bunia, cerca de Ituri –epicentro del brote– hay un solo punto de lavado de manos y un termómetro infrarrojo para combatir la epidemia. Los responsables del complejo dicen que aconsejan a los residentes lavarse las manos con jabón –los afortunados que lo tengan– antes de comer; el resto debe usar avena o arena.
“Mi miedo es que estamos aquí sin nada para protegernos. No tenemos protección, ni agua ni jabón, y vivimos cerca de la basura”, dijo Francine Leve Janguzi, residente del llamado campamento ISP.
Asimismo, “las personas debilitadas por el hambre son mucho más vulnerables a las infecciones”, señaló Tedros.
Cerca de 10 millones de personas en Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Tanganika enfrentan hambre aguda desde enero pasado, según datos de Naciones Unidas. A nivel nacional, 26.5 millones de personas en la RDC sufren altos niveles de inseguridad alimentaria aguda.
En esta región, el acceso humanitario ha estado restringido por mucho tiempo debido a un conflicto que involucra a múltiples grupos armados, incluidas las Fuerzas Democráticas Aliadas, las milicias Codeco y el grupo M23, respaldado por Ruanda.
Tedros llamó a un alto el fuego inmediato para permitir que los equipos humanitarios y médicos accedan de forma segura a las comunidades afectadas. “Detener esta transmisión del ébola depende enteramente del acceso humanitario”, concluyó.
“Cuando digo todo, es todo”
Foto Europa Press Foto autor
Beñat Zaldua
30 de mayo de 2026 00:01
No ha sido una semana fácil para el presidente español, Pedro Sánchez. Otra más. Tras el fracaso cosechado por el PP en las elecciones que los conservadores provocaron en varias comunidades autónomas, y siguiendo la orden del ex presidente José María Aznar, todo el que puede hacer algo para tumbar al gobierno lo está haciendo, especialmente en los ámbitos mediático, policial y judicial. En cosa de una semana, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha sido imputado y la Guardia Civil ha entrado en la sede del PSOE.
Desde la experiencia vasca, sin embargo, es imposible olvidar la conflictiva relación que las investigaciones de las fuerzas de seguridad y de los jueces españoles –qué decir de los grandes medios– pueden tener con la realidad cuando se trata de perseguir a enemigos políticos. La genealogía represiva de un Estado profundo al que la transición a la democracia apenas rozó es evidente: lo que se ensayó en la lucha contrainsurgente en el País Vasco en tiempos de ETA, se aplicó después contra el pacífico independentismo catalán y se vuelca ahora contra un Sánchez que se ha apoyado en vascos, catalanes y gallegos para gobernar, razón por la cual la derecha lo ve cómo un usurpador ilegítimo.
¿Puede haber corrupción en el PSOE?
Evidentemente. No sería la primera vez. Pero ante la tentación de un adelanto electoral que ahora mismo sólo beneficiaría a la derecha, se impone la cautela. Varios juegos de espejos y un par de pistas pueden servir para calmar los nervios.
Entre los años 2011 y 2018, varias empresas obtuvieron información privilegiada sobre los presupuestos de Estado, influyeron en la elaboración de dos reformas fiscales e introdujeron frases textuales de su interés en algunas leyes aprobadas por Mariano Rajoy (PP). Este flujo de intereses se canalizó a través de un despacho de abogados de nombre anodino, Equipo Económico, al que las empresas pagaban ingentes cantidades de dinero para obtener información y participar en la redacción de leyes. Era el despacho de Cristóbal Montoro, a la sazón ministro (secretario) de Hacienda. Él y otras 26 personas están imputadas, pero el caso brilla por su ausencia en los medios editados en Madrid.
El contraste con la imputación de Zapatero, vaga y etérea, construida con base en declaraciones de terceros y con información facilitada por unos Estados Unidos cuya animadversión hacia Sánchez es notoria, resulta revelador. Zapatero es el nuevo mal. Esta semana nos han llegado a explicar que exigía comer verduras y ensaladas cuando vivía en la Moncloa. La edad de oro del periodismo.
Más espejos. El miércoles la Guardia Civil se presentó en la sede del PSOE, el partido de Sánchez, para notificar una investigación y reclamar información en el marco de una instrucción sobre los supuestos pagos a un grupo de militantes del PSOE que tenían, presuntamente, la misión de recopilar información sobre jueces y fiscales que cercaban al partido de Sánchez. El delito está por concretarse. De forma paralela, el jueves declaró en sede judicial el ex ministro de Interior en tiempos de Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, que está acusado de robar y eliminar pruebas sobre la contabilidad ilegal del PP, un hecho probado. ¿Adivinan qué noticia tuvo mayor espacio e impacto?
Más pistas. Los medios que tuvieron la exclusiva –convenientemente filtrada– sobre la entrada de la Guardia Civil en la sede del PSOE hablaron en un inicio de una investigación sobre la financiación ilegal. No es baladí. La mayoría de partidos que apoya a Sánchez ha puesto en ese delito la línea roja para dejar de apoyarlo, y ese día había sesión de control al gobierno en el Congreso de los Diputados. Para cuando empezó la sesión, el suflé se había desmoronado, pero el PP no dejó de cargar todo el día contra Sánchez y sus aliados a cuenta de una investigación sobre financiación ilegal que no existe.
El propio líder del PP y aspirante al trono, Alberto Núñez Feijóo, puso al día siguiente letra a la canción: “Haré todo lo posible para cambiar al Gobierno. Y cuando digo todo, es todo”.
Otros espejos, de otro tipo, de otros países.
El primer ministro socialista de Portugal, António Costa, dimitió en 2023 acusado de corrupción. Aunque el caso sigue su curso, su implicación pareció darse inicialmente a causa de una confusión. Tres años después, sigue sin estar formalmente acusado de nada y está plenamente rehabilitado. De hecho, no le ha ido nada mal, pues ahora mismo es el presidente del Consejo Europeo –una de las principales figuras de la Unión Europea–, pero su partido ha tocado fondo y Portugal está hoy gobernado por la derecha y bajo la amenaza de una extrema derecha que fue segunda en las últimas elecciones.
Los anticipos electorales, cuando todavía no hay nada claro en la arena judicial, los carga el diablo. Rajoy no dimitió ni con una sentencia firme sobre la financiación ilegal del PP, tuvo que ser una moción de censura la que lo sacase del sillón. Es algo que, a diferencia de algunos de sus socios –como los conservadores vascos del PNV–, Sánchez parece haber entendido, aunque necesita urgentemente recuperar la iniciativa.

