Ayer, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, dijo que las fuerzas estadunidenses en Oriente Medio están preparadas para reanudar las operaciones de combate e impedir que cualquier embarcación entre o salga de los puertos iraníes en el estrecho de Ormuz si “Irán toma una mala decisión” (es decir, si no se pliega a las absurdas exigencias estadunidenses en la mesa de negociaciones). El problema es que supuestamente, el bloqueo naval ya estaba instalado y en plena operación. Con este enésimo bandazo, la Casa Blanca vuelve a humillarse a ojos del mundo al mostrar que sus amenazas están cada vez más huecas.
De este modo, al pasar de los días no sólo se han exhibido los límites del poderío militar de Washington para moldear el mundo a su antojo, sino también el inocultable deterioro cognitivo de Trump. Aunque no es sorprendente, sí resulta pasmoso el infantilismo con que el mandatario y su equipo comunican la guerra: “tienen que verlo, es muy cool: misiles lanzados, misiles lanzados, misiles en lanzamiento; están siendo lanzados; luego, en siete segundos, fuego, fuego, fuego; Fuego, ¡boom!, fuego, ¡boom!”, es la descripción textual del magnate sobre la destrucción que ordenó desencadenar en Teherán.
A este tipo de declaraciones se han sumado episodios como los ataques de Trump contra el papa León XIV y la publicación de una imagen generada con inteligencia artificial en la que el mandatario se hizo representar como Jesucristo, la cual tiene una carga de provocación difícil de digerir en una sociedad tan religiosa como la estadunidense, sobre todo si se considera que los fanáticos cristianos son el núcleo duro del electorado trumpiano. Además del plano simbólico, Trump se enajena a sus bases desde el bolsillo: el aumento de los precios de la gasolina a causa de la guerra contra Irán se ha convertido en el primer motivo de desencanto entre sus seguidores, quienes ven con buenos ojos cualquier abuso de poder, pero no toleran la amenaza contra un estilo de vida basado en el uso de automóviles privados sobredimensionados.
En este contexto, el fin de semana Barcelona será sede de un encuentro de jefes de Estado progresistas que reunirá al anfitrión, Pedro Sánchez, con pares como Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Gustavo Petro, de Colombia; Yamandú Orsi, de Uruguay, y la presidenta Claudia Sheinbaum, quien confirmó su asistencia y señaló que la reunión no tiene el objetivo de oponerse a Trump, “sino más bien es un mensaje a favor de la paz y la autodeterminación”. La diplomacia de la mandataria, siempre cuidadosa del vínculo con el primer socio comercial de México, no anula el hecho de que el destinatario obvio de un mensaje pacifista es el mayor belicista del momento, ni que un encuentro de gobernantes modernos y democráticos es necesariamente incómodo para quien se ha asumido valedor y patrocinador de la ultraderecha a nivel mundial.
Cabe esperar que la primera respuesta multilateral al trumpismo marque un punto de inflexión en la obsecuencia con que hasta ahora la comunidad internacional ha tratado a un hombre que se declara a sí mismo por encima de todas las leyes.
Hegseth utiliza falso versículo bíblico de Pulp Fiction durante un sermón
The Independent
Periódico La Jornada Viernes 17 de abril de 2026, p. 25
Washington. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, pronunció en el Pentágono un supuesto pasaje bíblico que, en realidad, parecía parafrasear un discurso de Samuel L. Jackson en la conocida película Pulp Fiction (Tiempos violentos), dirigida por Quentin Tarantino.
Al hablar antier de la misión de rescate Sandy 1, que trajo de vuelta a los pilotos derribados que quedaron varados en Irán a principios de este mes, Hegseth instó a su auditorio a unirse a él en una oración que, señaló, se pronunció al comienzo de la misión.
“El camino del aviador caído está plagado por todas partes de las injusticias de los egoístas y la tiranía del hombre malvado. Bendito sea aquel que, en nombre de la camaradería y el deber, guía a los perdidos por el valle de la oscuridad, pues él es verdaderamente el guardián de su hermano y el que encuentra a los niños extraviados. Y castigaré con gran venganza y furia a quienes intenten capturar y destruir a mi hermano, y sabrán que mi indicativo es Sandy 1 cuando descargue mi venganza sobre ustedes. Amén”, oró.
Hegseth explicó que la oración CSAR 25:17, que significa “Búsqueda y rescate en combate”, pretende reflejar a Ezequiel 25:17.
Cita ficticia
La oración dirigida por el jefe del Pentágono parafraseó un versículo ficticio que el personaje de L. Jackson, Jules Winnfield, pronunció en la película antes de matar a alguien.
El pasaje original de Ezequiel 25:17 dice: “Y ejecutaré sobre ellos gran venganza con furiosas reprensiones; y sabrán que yo soy el Señor, cuando descargue mi venganza sobre ellos”.
No explicó cómo el equipo de rescate le había transmitido la oración; sin embargo, el sermón llamó la atención de usuarios de redes sociales, quienes lo criticaron por citar un pasaje bíblico falso.
“¡Vaya, qué vergüenza!”, comentó un usuario de X. “Pedir la paz no es cristiano, pero que Hegseth rece como en Pulp Fiction está bien”, afirmó otro.
Hegseth tiene tatuados símbolos de nacionalistas cristianos vinculados a movimientos supremacistas blancos, profundamente entrelazados con la historia de los cruzados, y ha dicho que cada misil o cada bomba que Estados Unidos lanza y cada iraní que mata “es por Jesús”, dijo esta semana The New York Times.
Lanza Trump nueva táctica: deja a migrantes sin empleo, casa y salud
El gobierno del republicano ha despedido a jueces que no aceleran las deportaciones // Cancela a extranjeros permisos de conducir y créditos
▲ El gobierno de Donald Trump asegura, sin pruebas, que millones de extranjeros se han autodeportado, a partir de su política migratoria. En la imagen, ciudadanos de Costa Rica expulsados de Estados Unidos en su llegada a San José.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Viernes 17 de abril de 2026, p. 27
Washington y Nueva York. El gobierno de Donald Trump cambió sus tácticas antimigrantes después de las crecientes denuncias y las protestas contra las redadas y los arrestos masivos, en los cuales en promedio detienen a unas mil personas cada día; ahora también emplea medidas menos públicas para frenar el acceso de extranjeros indocumentados a empleo, vivienda, educación y servicios de salud.
Nuevas datos entregados al Congreso la semana pasada sugieren que un promedio de 36 mil inmigrantes fueron deportados mensualmente durante 2025. Además, se registraron unos 60 mil extranjeros en detención durante los primeros meses de este año, un incremento dramático del promedio de 40 mil de 2024, reportaron Bloomberg y NBC News.
El gobierno de Trump insiste en que sí cumple con su meta de expulsar a más de un millón de inmigrantes cada año, al asegurar que cientos de miles se han “autodeportado” al enfrentar cada vez más amenazas de persecución, redadas y violencia. Sin embargo, debido a que autoridades en gran medida han dejado de publicar estadísticas mensuales, no hay manera de verificar esos datos.
Un informe de CNN en marzo encontró que sólo 72 mil inmigrantes habían notificado a la administración federal su intención de autodeportarse y con ello recibir el premio de miles de dólares.
Ante ello, Stephen Miller, arquitecto de las políticas migratorias del presidente, continúa buscando nuevos mecanismos para acelerar el ritmo de deportaciones. Por ejemplo, el Departamento de Justicia presiona a jueces de inmigración que presiden audiencias para determinar la expulsión de individuos a que aceleren los procesos, y ha despedido a más de 100 de los 750 jueces en la materia del país por no cumplir con esa orden.
“Todos estamos mirando por encima del hombro”, comentó la juez de inmigración Holly D’Andrea a The New York Times. Miller ha insistido en que el gobierno no está obligado a ofrecer audiencias judiciales a “ilegales”.
En Estados Unidos los jueces de inmigración no trabajan para el Poder Judicial, sino son empleados del Departamento de Justicia del Ejecutivo y, por lo tanto, pueden ser cesados bajo órdenes del presidente.
De hecho, muchos de los detenidos durante las redadas masivas cuentan con documentos o han interpuesto una solicitud jurídica para radicar en el país, pero son arrestados porque “se ven” como extranjeros, por hablar español u otros idiomas, o por no llevar sus papeles cuando son arrestados.
Abogados han presentado cientos de demandas legales para frenar las redadas y lograr la excarcelación de sus clientes, pero el proceso es lento y complejo, y ahora los jueces están bajo intensa presión para deportar a cada vez más gente o arriesgar la pérdida de sus empleos.
Recientemente, Trump reconoció que aun entre sus bases republicanas se multiplican las expresiones de preocupación por las detenciones y deportaciones masivas. Ante ello, el consejero presidencial Miller presiona a gobiernos estatales con el fin de implementar procedimientos administrativos diseñados para hacer cada vez más difícil la vida cotidiana de inmigrantes indocumentados.
“La próxima fase de la represión a la inmigración es más silenciosa y más desestabilizadora”, reportó The New York Times.
Por ejemplo, el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano del gobierno federal propuso un nuevo precepto en febrero que pretende atacar a familias que tienen entre sus integrantes a uno o varios indocumentados, aún si los demás tienen papeles. La norma prohíbe cualquier asistencia pública a todos –incluyendo a quienes están en regla– si sólo una o más personas indocumentadas viven en sus hogares. Esa medida podría expulsar hasta a 80 mil personas de vivienda pública, según un cálculo por el Center for Budget and Policy Priorities.
El gobierno federal ya comenzó una campaña para retirar licencias de conducir a choferes de camiones que no radican legalmente en el país y ha anunciado que los no ciudadanos ya no podrán obtener préstamos para pequeños negocios del gobierno federal, aunque residan en Estados Unidos de forma documentada.
En una reunión, en marzo, con legisladores estatales republicanos de Texas, Miller les sugirió contemplar promover una ley que suspendería el financiamiento para la educación pública de todo estudiante indocumentado en el estado. Esa medida, si es impulsada, podría afectar a hasta 100 mil estudiantes sólo en Texas.
“Con el giro de estrategia del gobierno de Trump de redadas descaradas en una ciudad, se busca aplicar presión en todo punto de contacto entre inmigrantes y gobierno, usando la vasta burocracia del país”, reportó The New York Times en una investigación de estas medidas.
El gobierno de Trump también ha logrado reducir de manera dramática la inmigración regular a este país, según una nueva investigación del conservador Cato Institute. “Washington probablemente ha reducido la inmigración legal más que la ilegal”, indicó David Bier, de ese centro de análisis.
“Los datos disponibles sugieren que 2.5 veces más entradas legales que ilegales se están frenando”, recalcó.
