▲ Mientras las negociaciones de paz siguen en pausa, la vida en Teherán continúa con cierta calma. En la imagen, una ilustración del fallecido Ali Jamenei fue colocada a la orilla de un lago artificial.Foto Afp
Reuters, Afp, Ap, Xinhua y Europa Press
Periódico La Jornada
Lunes 27 de abril de 2026, p. 26
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró ayer que Irán podría llamar por teléfono si desea negociar el fin de la guerra que lleva ya dos meses, y reiteró que Teherán nunca podrá tener un arma nuclear; al mismo tiempo, aseguró que le quedan unos tres días para que explote el sistema de petróleo del país islámico que “está en muy mal estado”.
En declaraciones a Fox News, el mandatario aseveró que no vale la pena que la delegación estadunidense realice el vuelo de 18 horas a Islamabad cuando Washington tiene todas las cartas en el conflicto con Teherán. “Pueden llamarnos cuando quieran”, agregó.
Luego del tiroteo antenoche durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca, el republicano afirmó a periodistas que “esto no va a disuadirme de ganar la guerra en Irán. No sé si esto tuvo algo que ver, realmente no lo creo, basándome en lo que sabemos”.
Aunque canceló antier la visita a Islamabad de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, el canciller iraní Abbas Araghchi regresó a Pakistán para mantener conversaciones, a pesar de la ausencia de los estadunidenses. Más tarde, partió de Islamabad a Moscú, donde tiene previsto reunirse hoy con el presidente Vladimir Putin.
Fue una “visita muy fructífera a Pakistán, cuyos buenos oficios y esfuerzos fraternales para devolver la paz a nuestra región valoramos mucho”, escribió Araghchi en su cuenta de X.
De igual manera añadió: “compartí la posición de Irán respecto a un marco de trabajo viable para poner fin permanentemente a la guerra. Aún está por verse si Estados Unidos es verdaderamente serio sobre la diplomacia”.
Mediante Islamabad, Teherán transmitió a Washington sus “líneas rojas” sobre el programa nuclear y el estrecho de Ormuz, publicó Al Jazeera. “Fuentes bien informadas destacan que Araghchi actúa completamente dentro del marco de los límites establecidos y las funciones diplomáticas del ministerio de Asuntos Exteriores”, sostuvo la agencia de noticias Fars.
Axios señaló que Irán, a través de mediadores paquistaníes, presentó a Estados Unidos una nueva propuesta para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra, al tiempo que pospone las negociaciones nucleares para una etapa posterior.
El nuevo planteamiento tiene como objetivo romper el actual estancamiento en las conversaciones y sortear los desacuerdos internos dentro del liderazgo iraní sobre el alcance de las concesiones nucleares que está dispuesto a hacer, añadió Axios.
Pero alcanzar un acuerdo de este tipo dejaría a Trump con poco margen de maniobra para presionar a Teherán a renunciar a su reserva de uranio enriquecido y suspender el enriquecimiento del elemento.
Al citar a tres funcionarios estadunidenses, Axios indicó que se espera que el jefe de la Casa Blanca celebre hoy una reunión en la sala de crisis sobre Irán con su equipo principal de seguridad nacional y política exterior.
Pakistán insiste en promover la paz
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirmó que su país “sigue comprometido a servir como un facilitador honesto y sincero, trabajando incansablemente para promover una paz duradera y una estabilidad permanente en la región”, tras hablar por teléfono con el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, luego de que las conversaciones con Estados Unidos quedaran en suspenso.
Sharif describió el diálogo de “un intercambio telefónico cálido y constructivo” con el mandatario iraní, con quien analizó el contexto actual en Medio Oriente y Asia Occidental. En este sentido, resaltó el papel activo de Teherán en la región, subrayando el “compromiso continuo de Irán, incluida la delegación de alto nivel a Islamabad liderada por el ministro de Asuntos Exteriores Araghchi, a quien tuve el placer de conocer hoy (antier) temprano”.
Dos funcionarios paquistaníes, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir los esfuerzos, no quisieron informar cuándo podrían regresar los estadunidenses a la región para dar seguimiento a las conversaciones.
En su escala de 24 horas en Omán, el ministro iraní manifestó que las conversaciones que mantuvo en Mascate con funcionarios omaníes incluyeron formas de garantizar un tránsito seguro a través del estrecho de Ormuz.
Según la agencia Isna, que citó a Kazem Jalali, embajador de Irán en Rusia, Araghchi “se reunirá con el presidente Vladimir Putin” a su arribo a Moscú.
Jalali expuso que el encuentro tendrá lugar este lunes y que Araghchi hablará con “altos mandos rusos sobre el estado actual de las negociaciones sobre un alto el fuego y de los acontecimientos relacionados con él, y presentará un informe sobre esas conversaciones”, comunicó ISNA.
“Confirmamos la visita de Araghchi a Rusia con el objetivo de mantener conversaciones”, declaró la cancillería rusa a la agencia de noticias RIA Novosti, sin aportar más detalles.
El cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica con base en Bandar Abbas explicó que neutralizó “más de 15 misiles pesados estadunidenses” y que el armamento fue transferido a “unidades técnicas y de investigación” para su “ingeniería inversa”, reportó la cadena estatal iraní Press TV.
“Una bomba antibúnker GBU-57 fue desactivada con éxito y entregada a las autoridades competentes”, agregó el informe.
Odio decir que me siento honrado de ser blanco de ataques: Trump
Rechaza ser pedófilo, como acusó el perpetrador del tiroteo
▲ El jefe de la Casa Blanca indicó que lleva una vida normal, si se toma en cuenta que ser presidente es muy peligroso. En la imagen, su salida tras los disparos durante la reunión con corresponsales.Foto Ap
Afp y Ap
Periódico La Jornada Lunes 27 de abril de 2026, p. 25
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo ayer que odia decir que se siente “honrado” de ser blanco de ataques, pero lo atribuyó a que es una figura influyente que “ha hecho mucho” y ha cambiado el país, lo que genera rechazo, al tiempo que calificó a su agresor, autor del tiroteo del sábado en la Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca, de “enfermo”, “muy perturbado” y “anticristiano”.
Aseguró que la familia del atacante ya había advertido a la policía en Connecticut sobre su comportamiento y defendió que la violencia política refleja un problema más amplio, incluso utilizó el incidente para insistir en la necesidad de construir un salón de baile seguro en la Casa Blanca y garantizar que actos como la cena de corresponsales continúen, aunque la celebración de antenoche no era un evento oficial, sino privado.
Entrevistado en el programa 60 Minutes, el republicano aceptó que él “no lo hizo tan fácil” para el servicio secreto cuando sonaron los disparos, porque quería ver qué sucedía.
Posteriormente se sintió ofendido cuando la periodista Norah O’Donell citó el manifiesto del atacante, Cole Tomas Allen, un profesor de 31 años de Torrace, California, quien afirmó: “ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”.
–¿Cuál es su reacción ante eso? –preguntó O’Donell a Trump.
El republicano respondió: “estaba esperando a que leyeras eso porque sabía que lo harías, porque eres horrible. Sí, él escribió eso. No soy un violador, no he abusado de nadie. No soy un pedófilo. Has leído esa porquería escrita por un enfermo. Me han relacionado con todo un montón de cosas que no tienen nada que ver conmigo. Me han exonerado totalmente. Tus amigos al otro lado del estudio de grabación son los que estaban involucrados con, digamos, (el depredador sexual y quien fue su amigo por más de una década Jeffrey) Epstein u otras cosas (...) Sabes que es un enfermo. Pero deberías avergonzarte por leer eso, porque yo no soy nada de eso”.
Durante la entrevista trascendió que Allen tenía en redes sociales mensajes con retórica anticristiana y contra Trump y que participó en una marcha de protesta de No a los Reyes (No Kings ) en California.
Más adelante , el presidente refirió que la razón por la que existen personas como el agresor “es por que hay gente participando en marchas como la de No a los Reyes. Yo no soy un rey, si lo fuera, no estaría tratando con ustedes”.
Trump, de 79 años, sufrió un primer intento de asesinato durante el cual resultó herido en una oreja en julio de 2024, en su campaña electoral. Dos meses más tarde, las autoridades sospechan que un hombre intentó ingresar armado a su campo de golf en Florida.
“Odio decir que me siento honrado por ello, pero he hecho mucho”, resaltó Trump en declaraciones a Fox News temprano. “Hemos cambiado este país y hay mucha gente a la que eso no le gusta. Así que creo que esa es la respuesta.
“Llevo una vida bastante normal, teniendo en cuenta, ya sabes, que es peligrosa”, reiteró sobre los riesgos que conlleva, según él, el cargo de presidente.
“Muchas otras personas, lees historias en las que acaban convertidas en casos perdidos. Para ser sincero, yo no lo soy”, opinó.
Sobre la cena de gala en el hotel Hilton en Washington, detalló que iba a pronunciar “el discurso más inapropiado jamás pronunciado”, pero que ahora resultaría “muy aburrido” una vez que se reprograme el acto.
Aseguró que el tiroteo no afectará la visita de Estado del rey Carlos, quien viaja hoy a Estados Unidos y que seguirá adelante.
Trump indicó a 60 Minutes que la violencia política “siempre ha estado” latente en su país y destacó lo “peligroso” que resulta el “discurso de odio de los demócratas”.
Hizo énfasis en que es “mucho más peligroso” ahora que en tiempos pasados. “Si echamos la vista atrás 20, 40, 100, 200 o 500 años siempre ha estado ahí. Se asesina a gente. Hay quien resulto herido”, expuso, pero dijo no estar “seguro” de que ahora la violencia política sea “mayor que antes”.
El sospechoso “no coopera”
El fiscal general interino, Todd Blanche, indicó que el objetivo probable del ataque eran Trump y altos cargos de su administración, y detalló que las autoridades creen que el sospechoso viajó en tren desde California hasta Chicago, y luego a Washington, donde se registró como huésped en el hotel en el que se celebraba el evento la noche del sábado. Blanche afirmó que el sospechoso “no está cooperando activamente” con la investigación.
El atacante, residente de Torrace, California, tutor y profesor de ese estado, dejó un manifiesto enviado a su familia minutos antes del ataque, en el que llamó a Trump “pedófilo, violador y traidor”, y se autodenominó: “asesino federal amistoso”, a la par de que anunció su intención de atentar contra funcionarios de la administración “del más alto al más bajo”, excluido el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Kash Patel.
El incidente del sábado, del que Trump culpó a un “asesino en potencia”, también le llevó a divagar sobre uno de sus temas favoritos: el enorme salón de baile de 400 millones de dólares que construye en la Casa Blanca.
El lugar donde se celebra la cena de corresponsales, el Washington Hilton, “no es especialmente seguro”, sostuvo, por lo que considera necesario construir el nuevo salón”.
Washington: un tiroteo revelador
La agresión armada ocurrida el sábado pasado en el hotel Hilton Washington en momentos en que tenía lugar allí la cena del presidente con la Asociación de Corresponsales –un encuentro tradicional que Donald Trump suspendió durante su primer mandato y al que asistía por primera vez en el segundo– arroja interrogantes sobre la gestación del episodio, sobre la funcionalidad del actual gobierno de Estados Unidos y sobre lo que falta por ver no sólo durante los 32 meses que faltan para la próxima elección presidencial, sino incluso durante los siete que restan para la elección de medio término, a celebrarse en noviembre de este año.
Por principio de cuentas, la acción violenta pareciera obedecer al conocido patrón estadunidense de ataques con armas de fuego perpetrados sin razón aparente por individuos aislados y podría atribuirse a un intento de su perpetrador de llevar a cabo un tiroteo masivo, de no ser porque ocurrió en un sitio que, en teoría, tendría que haber estado protegido por un dispositivo de seguridad excepcional e incluso abrumador, como los que acompañan en todo momento a cualquier titular del Ejecutivo estadunidense, tanto en su país como en sus viajes al extranjero. Y aunque en esta ocasión Trump no estuvo en ningún momento en la mira del tirador, el hecho de que éste haya logrado actuar tan cerca del entorno presidencial sólo puede entenderse de dos maneras.
Pudo tratarse de una falla catastrófica del Servicio Secreto –denominación popular del equipo de protección de los mandatarios del país vecino–, particularmente grave si se consideran el ya referido contexto de la violencia estadunidense y la extremada polarización que suscita la figura de Trump, quien ya fue víctima de un atentado que estuvo muy cerca de ser fatal durante su segunda campaña presidencial en julio de 2024 en Pensilvania.
Por otro lado, si se toma en cuenta el pronunciado declive del millonario neoyorquino en la aceptación de la sociedad, su imposibilidad de encontrar una salida mínimamente verosímil y presentable a la guerra que él mismo desató contra Irán sin justificación alguna, el daño geoestratégico que ha causado al pelear con la red de aliados de Washington en el mundo y el deterioro que sus arbitrariedades han generado a la economía planetaria, no puede descartarse que la acción de un individuo armado con una escopeta en el vestíbulo del salón donde se realizaba la cena de la Asociación de Corresponsales sea un intento de cortina de humo urdida desde las entrañas del trumpismo para desviar la atención de la cada vez menos sostenible situación de su líder en la Casa Blanca.
No debe pasarse por alto, a este respecto, el hecho de que una amplia reunión con periodistas sería la circunstancia más mediática posible para asegurar un gran impacto inmediato y extenso en la opinión pública estadunidense y mundial. A fin de cuentas, buena parte de los extravíos del magnate se explican por su tendencia a gobernar no con lógicas políticas, sino con golpes de efecto característicos de los reality shows en los que él mismo ha tenido una intensa participación; no debe olvidarse que el principio central de ese negocio mediático consiste en hacer que un sucedáneo de la vida real ocurra a cámara.
Sea cual sea la verdad de lo ocurrido, el ataque del sábado en el hotel Hilton Washington deja flotando en el aire dos grotescas paradojas: el presidente que tanto ha ambicionado el Premio Nobel de la Paz no quiere o no puede pacificar su propio país; al mismo tiempo, en menos de dos años, el que tanta destrucción bélica ha provocado contra personas inocentes en diversos puntos del mundo con el pretexto de fortalecer la seguridad nacional de Estados Unidos ha estado en dos ocasiones a unos metros de un tirador dispuesto a acabar con su vida, y el enorme poderío militar, económico, judicial, tecnológico, mediático y diplomático del país que preside no ha podido hacer nada por evitarlo.

