lunes, 27 de abril de 2026

Pakistán redobla esfuerzos para reactivar diálogo entre EU e Irán.

La Casa Presidencial en la Zona Roja de Islamabad, Pakistán, después de que las autoridades levantaran el aumento de seguridad y las restricciones impuestas en la zona, ante las esperadas conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. Foto Afp Foto autor
Ap
26 de abril de 2026 10:26
Islamabad. Los principales líderes políticos y militares de Pakistán trabajaban contrarreloj para reactivar las conversaciones entre Estados Unidos e Irán después de que el presidente Donald Trump les ordenó a sus enviados que no viajaran a Islamabad para negociaciones este fin de semana, dijeron este domingo dos funcionarios paquistaníes. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con los medios.
El ministro iraní de Exteriores llegó de nuevo a Islamabad el domingo mientras los líderes paquistaníes intentaban reactivar las conversaciones.
Abbas Araghchi partió de la capital de Pakistán a última hora del sábado, creando confusión en torno a una esperada segunda ronda de conversaciones, pero regresó a Islamabad antes de continuar hacia Moscú, informó la prensa estatal iraní. Estuvo en Omán, que anteriormente acogió varias rondas de negociaciones y se encuentra al otro lado del estratégico estrecho de Ormuz.
Dos funcionarios paquistaníes, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir los esfuerzos, no dijeron cuándo los estadunidenses podrían regresar a la región para dar seguimiento a las históricas conversaciones cara a cara de principios de este mes.
Trump anunció la semana pasada una extensión indefinida de la tregua que Estados Unidos e Irán acordaron el 7 de abril y que ha pausado la mayor parte de los combates que comenzaron con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. Pero un acuerdo permanente sigue siendo esquivo en la guerra que ha matado a miles de personas y sacudido la economía global.
El estrecho de Ormuz, clave de las discusiones en Omán
Continúa un enfrentamiento en el estrecho de Ormuz, una vía fluvial global vital, mientras Irán restringe el movimiento a través de él y Estados Unidos aplica un bloqueo de puertos iraníes.
Irán quiere persuadir a Omán para que apoye un mecanismo para cobrar peajes a los buques que transitan por el estrecho, por el que pasa una quinta parte del petróleo mundial en tiempos de paz, según un funcionario regional que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a discutir el asunto.
El funcionario, que participa en los esfuerzos de mediación, indicó que Irán insiste en poner fin al bloqueo de Estados Unidos antes de una nueva ronda de conversaciones y que mediadores encabezados por Pakistán trabajan para reducir diferencias significativas entre los países.
Agregó que las conversaciones de Araghchi en Omán se han centrado en los temas en torno al estrecho de Ormuz.
La respuesta de Omán por ahora no está clara. Araghchi también habló por teléfono este domingo con sus homólogos en Qatar y Arabia Saudí.
Incluso antes de los acontecimientos del sábado, el Ministerio de Exteriores de Irán había dicho que cualquier conversación sería indirecta y que funcionarios paquistaníes actuarían como intermediarios, lo que refleja la cautela de Teherán después de que rondas de conversaciones indirectas el año pasado y a principios de este año terminaron con Irán siendo atacado por Estados Unidos e Israel.
Syed Mohammad Ali, un analista político independiente en Pakistán, señaló que el retraso en las conversaciones no debe verse como un revés y que las conversaciones indirectas avanzaban. Dijo que las tensiones entre Washington y Teherán no pueden aliviarse de la noche a la mañana y que el proceso de negociación requiere paciencia.
“Pero lo bueno es que el alto el fuego se mantiene, y ambas partes tienen el deseo de poner fin al conflicto de una manera que no tenga un efecto contraproducente en casa”, dijo Ali.
Aumentan las muertes, a pesar de las treguas
Desde que comenzó la guerra, al menos 3 mil 375 personas han muerto en Irán y al menos 2 mil 496 personas en Líbano, donde los combates entre Israel y Hezbollah se reanudaron dos días después de que empezara la guerra con Irán.
Además, 23 personas han fallecido en Israel y más de una docena en estados árabes del Golfo. Han perecido 15 soldados israelíes en Líbano, 13 militares de Estados Unidos en la región y seis cascos azules de la Organización de Naciones Unidas NU en el sur de Líbano.
Otro alto el fuego —entre Israel y el grupo libanés Hezbollah — ha sido extendido por tres semanas. Hezbollah no ha participado en la diplomacia impulsada desde Washington.

Israel ordena evacuar siete localidades de Líbano para arremeter contra Hezbollah
Zona de impacto de un ataque israelí en la ciudad de Arnoun, en la provincia libanesa de Nabatieh, el 26 de abril de 2026. Foto Afp   Foto autor
Reuters
26 de abril de 2026 11:09
El Cairo. El ejército israelí emitió este domingo nuevas órdenes de evacuación para el sur de Líbano, ordenando a los residentes que abandonaran siete localidades situadas más allá de la "zona de amortiguación" que ocupaba antes del alto el fuego, el cual no ha logrado poner fin por completo a las hostilidades.
Un portavoz del ejército israelí declaró en un comunicado en X que el grupo armado libanés Hezbollah estaba violando el alto el fuego y que Israel tomaría medidas contra él, instando a la población a dirigirse hacia el norte y el oeste, alejándose de las localidades.
Las localidades se encuentran al norte del río Litani y de la zona en el sur del Líbano ocupada por las tropas israelíes, que han continuado con las operaciones militares a pesar del alto el fuego.
"Desde nuestra perspectiva, lo que nos obliga es la seguridad de Israel, la seguridad de nuestros soldados, la seguridad de nuestras comunidades", declaró el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una reunión del gabinete celebrada en Jerusalén.
"Actuamos con firmeza de acuerdo con las normas que acordamos con Estados Unidos y, por cierto, también con el Líbano".
Hezbollah afirmó que no cesaría sus ataques contra las tropas israelíes en el interior del Líbano y contra las ciudades del norte de Israel mientras Israel continuara con sus "violaciones del alto el fuego".
El grupo respaldado por Irán añadió en un comunicado que no esperaría a una diplomacia que ha "demostrado ser ineficaz" ni confiaría en las autoridades libanesas que "no han protegido el país".
El ejército israelí afirmó que había interceptado tres drones antes de que cruzaran a territorio israelí, tras sonar las sirenas en el norte de Israel.
Este domingo por la mañana, Hezbollah afirmó que había atacado a las tropas israelíes dentro del Líbano, así como a la fuerza de rescate que acudió a evacuarlas.
El alto el fuego mediado por Estados Unidos, que comenzó el 16 de abril y se ha prorrogado hasta mediados de mayo, ha supuesto una reducción de las hostilidades entre Israel y Hezbollah, aunque ambas partes han seguido disparándose mutuamente, achacándose mutuamente las violaciones del acuerdo y la población civil es bombardeada por Tel Aviv.

Israel bombardea el sur de Líbano y mata a 14 personas pese al alto el fuego
Destruye dos lugares de culto musulmán
▲ El tránsito colapsó una autopista del sur de Líbano por la huida de civiles hacia el norte, horas después de una escalada militar que incluyó ataques aéreos israelíes.Foto Afp
Afp, Europa Press, Reuters y Xinhua
Periódico La Jornada   Lunes 27 de abril de 2026, p. 27
Beirut. Al menos 14 personas fueron asesinadas ayer por bombardeos del ejército de Israel contra el sur de Líbano, que ordenó la evacuación de siete localidades situadas más allá de la “zona de amortiguación” que ocupaba antes del alto el fuego que no ha respetado.
Aviones israelíes bombardearon las zonas Kfar Tibnit y aldeas fronterizas particularmente Zawtar al Sharqiyah, donde fueron ultimados dos niños y dos mujeres, mientras 37 personas más resultaron heridas.
También fueron destruidos dos lugares de culto musulmanes en Zawtar al Sharqiyah. En Burj Qalauiyé, Tres rescatistas resultaron con heridas leves por la ofensiva militar israelí, que se extendió a las aldeas de Safad el Batij, Frun, Deir Antar, Tulín y Nabatiyé el Fauqa.
Del 2 de marzo al 26 de abril suman 2 mil 509 muertos y 7 mil 755 heridos por ataques israelíes, según el Ministerio de Sanidad libanés.
Israel ordenó la evacuación de siete municipios al norte del río Litani, lo que provocó la huida de cientos de libaneses ante inminentes embates.
“Advertencia urgente a los residentes de Líbano en las localidades de Mefdún, Shukin, Yahmar, Arnún, Zautar al Sharqiya, Zautar al Gharbiya y Kefar Tibnit. Ante la violación del acuerdo de alto el fuego por parte de Hezbollah, las Fuerzas de Defensa de Israel se ven obligadas a actuar con contundencia”, afirmó el portavoz de las fuerzas armadas israelíes, Avichai Adrai.
En paralelo, Israel acusó que un dron de Hezbollah mató al sargento israelí Idan Fooks, de 19 años, e hirió a cinco soldados más en el sur de Líbano, detalló que cuatro más resultaron con heridas graves, uno con pronóstico moderado y otro con heridas leves.
Por su parte, el primer ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, acusó a Hezbollah de desmantelar el alto al fuego en Líbano.
Tel Aviv y Hezbollah pactaron un alto el fuego en octubre de 2025 para poner fin a las hostilidades que comenzaron junto con la guerra de Israel contra la franja de Gaza en octubre de 2007.
El movimiento chiíta, respaldado por Irán, reanudó sus ataques el 2 de marzo tras el asesinato del ayatollah Jamenei de 28 de marzo. Ayer expiraba una tregua de 10 días pactada bajo presión de Estados Unidos, que la semana pasada anunció que el alto el fuego se extendía dos semanas; sin embargo, no se ha respetado.
“Hay que entender que las violaciones de Hezbollah están, en la práctica, desmantelando el alto el fuego”, afirmó Netanyahu en una reunión con su gabinete en Jerusalén.
Netanyahu aseguró que su gobierno actúa “con firmeza” conforme a los acuerdos alcanzados con Estados Unidos y Líbano, lo que implica “libertad de acción no sólo para responder a los ataques… sino también para prevenir amenazas inmediatas e incluso emergentes”.
En contraparte, Hezbollah rechazó las acusaciones del mandatario, defendió que sus ataques son una “respuesta legítima” a las violaciones israelíes y defendió la “libertad de acción” de su país para responder y prevenir amenazas.
Los ataques del grupo contra objetivos israelíes en el sur de Líbano y el norte de Israel constituyen “una respuesta legítima a las continuas violaciones del cese el fuego por parte del enemigo desde el primer día del anuncio de la tregua temporal”, sostuvo el movimiento islamita pro iraní.
“Hezbollah afirma clara y firmemente que las continuas violaciones del cese el fuego por parte del enemigo (...) y, sobre todo, su continua ocupación del territorio libanés y las violaciones de su soberanía recibirán una respuesta”, indicó el grupo chiíta.

El genocidio armenio de hace 110 años y el que perpetran Estados Unidos e Israel ahora
Una mujer llora junto al cuerpo de su sobrino de 14 años, Mohammed Balousha, quien murió en un ataque aéreo israelí en Gaza. Foto
Una mujer llora junto al cuerpo de su sobrino de 14 años, Mohammed Balousha, quien murió en un ataque aéreo israelí en Gaza. Foto Ap   Foto autor
Iván Restrepo
27 de abril de 2026 00:01
“¿Quién recuerda hoy la matanza de armenios?”, preguntó Adolf Hitler el 22 de agosto de 1939, pocos días antes de que el ejército alemán invadiera Polonia. En ese entonces, el Führer pensaba que en pocos años dominaría el mundo. Esa pregunta fue el anuncio de su política de guerra y exterminio de judíos, rusos, homosexuales, comunistas, gitanos y opositores en los países donde su ejército y los colaboradores locales impusieron el terror. 
El pasado viernes se cumplieron 116 años del inicio de la matanza en que, entre 1915 y 1923, perdieron la vida cerca de millón y medio de armenios. Los asesinos: el imperio otomano y Turquía. “Maten a cada mujer, niño y hombre armenio sin ninguna contemplación”, fue la orden que dio Talaat Pasha, el líder político del Comité de Unión y Progreso o “Jóvenes Turcos”, que detentaba en ese entonces el poder. Fueron expropiados todos los bienes de los asesinados o de los que pudieron huir para salvar sus vidas. Armenia perdió además parte importante de su extensión territorial. 
“¿Quién recuerda hoy la matanza de más de 75 mil palestinos en Gaza, Cisjordania y Líbano?”, podrían exclamar Benjamin Netanyahu (prófugo de la justicia internacional) y Donald Trump, promotores de este nuevo genocidio. En el caso de los armenios, el mundo recuerda ese crimen, con excepción de Turquía y Azerbayán. No hará con el que todavía no termina en esos tres lugares. 
Tampoco olvidará al ex diputado israelí Moshe Feiglin, muy amigo de Netanyahu, quien pidió la ocupación completa de la franja de Gaza. Su argumento: “cada niño, cada bebé en Gaza es un enemigo. Ni un solo niño palestino debería permanecer ahí. Estamos en guerra contra la existencia de Gaza”. Mucho menos olvidaremos al rabino Ronen Shaulov, quien instó a matar de hambre a toda la población de Gaza”, y especificó que “cada niño de Gaza debería morir de hambre” porque serán “futuros terroristas”. Eso mismo argumentaron en Turquía los partidarios de no dejar vivo a un solo armenio. Igualmente, debemos recordar la amenaza de Trump de devolver “a la Edad de Piedra” la prodigiosa cultura persa. 
El 20 de enero de 1942, en un palacete que perteneció a una familia judía ubicado en el lago Wannsee, los altos jerarcas nazis acordaron “la solución final al problema judío y el de las razas inferiores”. El anfitrión, Adolfo Eichmann. Pero la figura destacada de la reunión: Reinhard Heydrich, a quien Hitler llamaba “el hombre de corazón de hierro”. Aunque la matanza ya había comenzado en Polonia, Checoslovaquia, Francia, Bélgica, Yugoslavia y la Unión Soviética, por ejemplo, en Wannsee se establecieron las normas para detener y exterminar al mayor número posible de judíos. Según Heydrich, el “tratamiento adecuado” para llevar a cabo el plan sería la utilización de las cámaras de gas combinada con fusilamientos masivos y otras “fórmulas”. 
En el genocidio armenio, el gobierno de los Jóvenes Turcos optó por deportar a sectores importantes de dicha población hacia el sureste de Anatolia, en lo que se conoce como la caravana de la muerte, recreada por Atom Egoyán en su película Ararat. En paralelo, fueron detenidos y asesinados más de 2 mil intelectuales, políticos y religiosos armenios en Estambul. Las matanzas las continuaron los grupos nacionalistas turcos entre 1920 y 1923. Cabe señalar que al igual que el pueblo palestino y el persa (hoy Irán), el armenio fue uno de los primeros en desarrollar la civilización humana. Además, en el año 301 de nuestra era fue el primer Estado cristiano del mundo. 
La pregunta de Hitler sobre quién recordaría la matanza cometida por los turcos contra los armenios tiene respuesta en que la condenan decenas de países. Son casi 40 los gobiernos y parlamentos que ya reconocen formalmente el genocidio armenio, marcando un consenso internacional significativo. Entre ellos destacan Estados Unidos, Francia, Alemania, Rusia y Canadá. En América Latina fue Uruguay el primero, en 1965. el Senado de México oficialmente lo hizo el 8 de febrero de 2023. Pero la niega el Estado que alentó esos atroces crímenes de lesa humanidad. No debe extrañar tampoco que Estados Unidos e Israel no utilicen el término “genocidio” para calificar la matanza. Hoy, los gobernantes de ambos países se niegan a reconocer el que cometen contra el pueblo palestino. Pero el mundo no lo olvidará.

Frente progresista contra el avance de la ultraderecha
José Murat
La cuarta Reunión en Defensa de la Democracia, celebrada en Barcelona, España, fue mucho más que una reunión protocolaria de más de 20 países, entre presidentes, primeros ministros y delegados gubernamentales de Europa, África, Asia, América Latina y el Caribe: fue la consolidación de un indispensable frente de fuerzas progresistas contra el avance de la ultraderecha, como lo ha sido por décadas la Internacional Socialista, con sus propias modalidades.
El encuentro, convocado por el presidente español Pedro Sánchez, a la que acudieron la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el presidente de Brasil, Lula da Silva; el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, entre otros, fue un espacio de convergencia de líderes de izquierda, con sus características específicas, que reivindica los valores no sólo de la democracia, sino los de la ilustración y la ciencia, en un tiempo de oscurantismo arcaico y regresión ideológica. Fue una reunión en defensa de los pilares de la civilización mundial, que no es sólo la versión occidental.
Me refiero a los valores del humanismo, la tolerancia racial, la búsqueda de la justicia social, el Estado de bienestar, el pensamiento libre, la solidaridad internacional, el respeto a las soberanías nacionales, el apego a la verdad, la comprensión del fenómeno migratorio y la protección de la casa común de todos, el planeta Tierra.
Valores contrarios a los que enarbolan –como expresó el anfitrión Pedro Sánchez en la cumbre progresista– “quienes criminalizan al diferente, convierten derechos en mercancías, defienden el privilegio de las élites y apoyan la guerra y la injusticia”.
No hay lucha más férrea y tenaz que la lucha de las ideas, y ese proceso dialéctico no va a parar nunca. Ya hubo un tiempo –fines de la década de los 80 del siglo pasado– cuando la soberbia del pensamiento neoliberal, encarnada en la tesis del fin de la historia de Alexis Fukuyama, proclamaba que la concepción individualista y mercantil del destino del hombre se había impuesto, de una vez y para siempre, a todo esquema de pensamiento social y altruista.
Muy pronto vimos que no fue así. Gobiernos socialdemócratas y terceras vías afloraron por todas partes, ni enteramente capitalistas ni completamente socialistas, reivindicando y profundizando el modelo de Estado intervencionista y de bienestar concebido originalmente, sin los alcances que registró décadas más tarde, por John Maynard Keynes.
Pero, nuevamente, el péndulo de la historia cambió, y en los últimos años hemos presenciado la irrupción de gobiernos en el norte de nuestro continente y en sectores conservadores de Europa, comenzando por los Le Pen de Francia, que son todo menos mesurados, tolerantes y sensibles con sus sectores sociales internos desfavorecidos, y mucho menos con los provenientes del exterior, los que inmigran en busca de mejores condiciones de vida, los desplazamientos demográficos de siempre, en la historia y la prehistoria.
Son los mismos gobiernos y corrientes, como Vox de España, que denostan y ridiculizan las culturas prehispánicas de América, a las que ven como precivilizaciones bárbaras que recibieron el favor de ser rescatadas por Occidente. Como lo hizo también, a su modo y en su momento, Jair Bolsonaro, cuando intentaba justificar la expulsión de los indígenas de sus tierras en el Amazonas.
Son los mismos gobiernos, como el de Javier Milei de Argentina, ajenos a los dictámenes de la ciencia y a los signos de la propia realidad circundante, que nos advierten que nuestro hogar común está en riesgo, aduciendo que son diagnósticos catastrofistas de ecologistas y comunistas, por lo que no han dudado en retirarse del Acuerdo de París y de los compromisos de reducción de dióxido de carbono y demás contaminantes derivados de los combustibles de origen fósil.
Son los mismos gobiernos y corrientes que en varios países latinoamericanos han eliminado o reducido drásticamente los derechos sociales adquiridos de sus sectores internos más rezagados, con el pretexto de equilibrar las finanzas públicas, sin alcanzar siquiera este objetivo instrumental.
Los mismos también que han violado los derechos humanos y el debido proceso de cientos de miles de personas, con el argumento de la pacificación interna, así hayan tenido que construir enormes penales para albergar también a expulsados de otro país, como Nayib Bukele en El Salvador.
Frente a esta cruzada de la extrema derecha, es una buena noticia que se haya constituido un frente progresista internacional que defiende la democracia social, la soberanía de las naciones y el diálogo como método para dirimir las controversias internacionales, el restablecimiento de un orden internacional regido por reglas y no por la ley del más fuerte.
Un frente también en favor de la paz civilizada y no la guerra fratricida, como planteó la presidenta de México: “Destinar el 10 por ciento del gasto militar mundial a un programa global de reforestación para sembrar vida, no guerra”.
En suma, ante la ultraderecha arcaica, bienvenido un bloque internacional que recupere los valores más elevados de la civilización y el progreso: la defensa de la vida, la sobrevivencia del planeta, la paz, la justicia, el estado de derecho, la tolerancia racial, los derechos humanos de los migrantes, y el respeto a la soberanía de las naciones.