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Luis Hernández Navarro
28 de abril de 2026 00:03
Un fantasma atraviesa la política nacional. A raíz de la muerte en un percance carretero en Chihuahua de dos de sus agentes no acreditados en México, el papel y la presencia de la Compañía ha levantado un enorme revuelo. Está a debate el papel de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la lucha contra el narcotráfico, aliado con gobiernos locales (como el de esa entidad), al margen del federal.
La agencia de inteligencia nació a iniciativa del presidente de Estados Unidos Harry Truman, en plena guerra fría, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tras la firma del Acta de Seguridad Nacional, el 26 de julio de 1947. La CIA comenzó a funcionar en septiembre de ese año. Ha sido llamada también la Compañía, la Granja y el Gobierno Invisible.
El periodista mexicano Manuel Buendía, asesinado en mayo de 1984, se propuso investigar y poner al descubierto hombres y acciones de la agencia en México. Lo consideró una de las tareas más importantes en su vida profesional. Como resultado de esa labor, publicó en 1983 un libro pionero, referencia obligada, en el que compiló las columnas que escribió en El Día, El Sol, El Universal y Excélsior, sobre la red de espionaje de la Compañía en nuestro país: La CIA en México.
La obra recupera el resultado de sus investigaciones sobre los vínculos entre funcionarios mexicanos y agentes estadunidenses para financiar a la contra nicaragüense, creada para enfrentar al gobierno sandinista. Hay quien asocia el homicidio de Buendía a la divulgación de estos nexos.
Philip Agee fue oficial de la CIA desde 1957 y realizó labores de espionaje en México entre 1960 y 1963. En 1975 vio la luz su libro pionero sobre el trabajo sucio de la agencia: Dentro de la Compañía, diario de la CIA. Allí reveló operaciones de la agencia en Latinoamérica y nuestro país. Según él, políticos locales, como los ex presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, conocido como Litempo-14, y la Dirección Federal de Seguridad eran aliados claves de la Granja.
Perseguido por el gobierno estadunidense, encontró refugio en La Habana. Al morir, en 2008, apareció en Granma un obituario que lo describió como: “un leal amigo de Cuba y ferviente defensor de la lucha de los pueblos por un mundo mejor”.
La Compañía, según se muestra en libros como La CIA y el culto del espionaje, del ex agente Victor Marchetti y John D. Marks; The CIA as organized crime, de Douglas Valentine; CIA: Historia de la Compañía, de Eric Frattini, y La CIA y la guerra fría cultural, de Frances Stonors Saunder, es el principal instrumento de espionaje y contraespionaje, aparato de propaganda y difusor de información tóxica del imperio. Está aliada a las peores dictaduras del planeta y tiene un largo historial desestabilizando gobiernos progresistas por métodos ilegales y sin consideración ética alguna.
Como lo muestra Valentine, el Gobierno Invisible financió y armó escuadrones de la muerte en El Salvador, Guatemala, la Nicaragua somocista, Corea del Sur, Irán, Chile y Uruguay. Realizó operaciones encubiertas para derrocar el gobierno democrático de Salvador Allende y colaboró con los militares chilenos para elaborar una lista de 20 mil personas a liquidar la mañana del golpe.
La CIA desempeña en el país un papel fundamental en la guerra contra las drogas, desplazando incluso a la DEA. La definición como terroristas de los cárteles de la droga y, por lo tanto, como un asunto de seguridad nacional para Washington, fortalecieron a la Compañía dentro de México.
De acuerdo con un reporte especial de Reuters sobre la guerra secreta de la CIA contra los cárteles de la droga, del 10 de septiembre de 2025, la agencia lleva años realizando operaciones encubiertas en colaboración con unidades especiales de lucha contra el narcotráfico dentro del Ejército Mexicano. Con la autorización del gobierno mexicano, proporciona entrenamiento y equipo a estas unidades, así como apoyo financiero para actividades como viajes.
“Las unidades del Ejército y la Marina mexicanas, investigadas por la CIA, han desempeñado un papel fundamental en la planificación y ejecución de la mayoría de las capturas de narcotraficantes de alto perfil en los años recientes. El Ejército está compuesto por cientos de fuerzas especiales entrenadas por la CIA y se considera la fuerza militar en México más capaz de capturar a narcotraficantes fuertemente armados atrincherados en refugios fortificados en las montañas, según fuentes de seguridad”, señaló el informe (https://shorturl.at/lIR5v).
El 12 de septiembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum desmintió enfáticamente el informe. “Lo que dice Reuters es falso. En ese reportaje se dice que hay agentes de la CIA trabajando con el Ejército Mexicano en las operaciones. Es absolutamente falso, no es verdad”, afirmó en su conferencia matutina.
El trágico accidente en Chihuahua no hace más que llover sobre mojado. Según Los Angeles Times, este año, la CIA ha participado en tres operativos antidrogas en la entidad. De ser cierto, la gobernadora Maru Campos estaría cometiendo una falta muy grave. Después de ofrecer distintas versiones de lo ocurrido y de reunirse con el secretario Omar García Harfuch, la mandataria estatal agradeció a la Presidenta su apertura y disposición.
Los hechos han sido utilizados, tanto por el PAN como por Morena, para posicionarse de cara a las elecciones estatales. Los blanquiazules presentando a su mandataria como una gran estadista comprometida con la lucha contra las drogas. Los guindas, para acusarla de traición a la patria. Lo sucedido no parece ser una “excepción”. El asunto va más allá de un asunto electoral. Lo que está en juego es un asunto de soberanía y de la difícil relación con Estados Unidos. En el aire, y con el silencio de la gobernadora, hay aún muchas cosas que esclarecer.
Esperemos que la renuncia del fiscal del estado abone en esta dirección.
X: @lhan55
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ Un operativo en Chihuahua destapó una colaboración ilegal.Foto Fiscalía de Chihuahua
Con más imaginación que certeza, la presidenta Sheinbaum espera que la oprobiosa violación constitucional y de la Ley de Seguridad Nacional cometida por la gringa Maru Campos, quien se dice “gobernadora” de CIAhuahua (Fisgón dixit), se trate de una “excepción”, es decir, que tal actitud fue una mera “casualidad”, un “resbalón”, y que el par de agentes de la tenebrosa agencia estadunidense simplemente se “coló” en un operativo antinarcóticos, “sin conocimiento” ni aval de la “autoridad” del estado y menos de la federal.
Lo mismo para la intromisión del gobierno estadunidense y otro de sus agentes, Ronald Johnson, quien despacha encubierto como embajador en México, a quien, como protesta oficial, la Secretaría de Relaciones Exteriores entregó una nota diplomática “y están de acuerdo en que se cumpla la Constitución y las leyes mexicanas” (algo por demás difícil de creer).
Entonces, dice la mandataria, “para que esto quede como un caso de excepción y que no se repita una situación como ésta y que garanticemos, en efecto, que es una relación de coordinación (con la Casa Blanca) con el respeto nuestro hacia ellos y de ellos hacia nosotros, porque la relación tiene que ser una relación de respeto, más allá de que se aclare en particular este caso”, y “como se venía haciendo se cumplan las reglas de nuestra Constitución y de la Ley de Seguridad Nacional”. Entonces, dijo, “que se mantengan los términos de entendimiento que tienen ambos países y que ha dado resultados”.
Bien, ante todo buena voluntad y buenos deseos, pero todo indica que dicho anhelo no pasará de ser una anécdota, dado el antecedente inmediato aportado por la propia “gobernadora” gringa y sus cómplices y paisanos: “desde 2023, el gobierno de Chihuahua ha permitido que las agencias de seguridad estadunidenses accedan a la plataforma Centinela (de Chihuahua), la cual cuenta con 4 mil cámaras de videovigilancia de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, según consta en un memorando de entendimiento que la mandataria María Eugenia Campos Galván firmó con su homólogo texano, Greg Abbott (obstinado odiador de México).
Además, agencias como la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) o la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado del vecino país, mantienen convenios de capacitación y otras asesorías, firmados directamente con la fiscalía chihuahuense o con la policía del estado. El citado memorando plantea que Texas y Chihuahua trabajarán de manera colaborativa para asegurar que los vehículos que crucen un puerto de entrada internacional cumplan las normas de seguridad para reducir el tráfico de personas y el contrabando de fentanilo y otros narcóticos, y para detener el flujo de migrantes procedentes de más de 100 países que ingresan a Texas de manera ilegal a través de Chihuahua, incluyendo responder a las áreas de conflicto según las vaya identificando el Departamento de Seguridad Pública de Texas. La Secretaría de Seguridad Pública del estado reiteró que continuará su colaboración con agencias estadunidenses en intercambio de información, capacitación y estrategias” ( La Jornada, Jesús Estrada, corresponsal).
Desde luego, lo anterior lejos está de dar siquiera indicios de que la operación de la CIA y el ramillete de agencias gringas, más la larguísima mano de la embajada estadunidense en Chihuahua, es no solo “nueva”, sino mera casualidad, un pequeño “olvido” de los protocolos y los acuerdos bilaterales. Un “detallito”, pues.
Pero convertir este delicadísimo asunto en un interminable culebrón político que dé largas y más largas para no proceder sobre un delito plenamente comprobado, sería lesa patria y carta blanca para que las cosas lejos de corregirse se intensifiquen. Y obvio es que para el jefe de los agentes, el tal Johnson, no resulta suficiente una simple nota diplomática.
Mientras tanto, Maru se convierte en la reina de los memes: los colegas le preguntan sobre este enjuague y ella dice: “por estar bajo investigación, ahorita no puedo hablar de nada”, incluyendo sobre su responsabilidad, la del fiscal estatal, César Jauregui, y la del secretario de Seguridad de la entidad, Gilberto Loya. Y se va, porque “debo responder una llamada del teléfono rojo”.
Qué cara dura: descaradamente viola las leyes mexicanas, pero, ¡sorpresa!: en ellas mismas se ampara para mantener la boca cerrada con el pretexto de la “investigación”
Las rebanadas del pastel
Pues bien, en una de esas a la gringa no le quedará más que hacer maletas y agarrar rumbo a Texas. No tiene de otra para evitar las consecuencias, así sea momentáneamente.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Renuncia fiscal estatal sin aceptar culpa en el ilícito
Señalan al fallecido Pedro Román Oseguera como responsable de trabajar con los extranjeros
Jesús Estrada Corresponsal
Periódico La Jornada Martes 28 de abril de 2026, p. 3
Chihuahua, Chih., El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, presentó anoche su renuncia con carácter irrevocable, después de que Wendy Chávez Villanueva, titular de la unidad especializada para esclarecer el operativo realizado entre el 17 y el 19 de abril en la comunidad El Pinal, municipio de Morelos, dio a conocer los primeros detalles de la investigación.
En conferencia de prensa, Jáuregui Moreno reconoció que hubo omisiones en la información y en la gestión institucional respecto a la presencia de agentes extranjeros en el operativo, lo que “vulnera los mecanismos de control y comunicación que, como titular de la Fiscalía del Estado, tenía la obligación de asegurar. Reconozco esta responsabilidad política y la necesidad de corregirla”.
Agregó que “la medida más adecuada es poner a disposición mi cargo, para permitir que las investigaciones se desarrollen con autonomía, prontitud y exhaustividad, y para restablecer la confianza pública”.
De su lado, Chávez Villanueva, titular de la unidad especializada citada, sostuvo que fueron cuatro los agentes estadunidenses que acompañaron al director general de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes, durante el operativo realizado entre el 17 y el 19 de abril en la comunidad El Pinal.
Acotó que, según testimonios de elementos de la agencia, desde el jueves 16 de abril, cuando un convoy de policías ministeriales salió de la ciudad de Chihuahua, se integraron al mismo cuatro personas no identificadas.
Estas personas fueron atendidas directamente por Pedro Román Oseguera y abordaron los vehículos designados para él: dos en su misma unidad y los otros dos en la de sus escoltas.
Añadió que estas personas no ingresaron a una reunión realizada en el cuartel militar de Guachochi antes del operativo; tampoco tuvieron contacto con los mandos militares ni participaron en ninguna reunión oficial de planeación o coordinación.
Wendy Chávez reveló que los testimonios coinciden en que estas personas no vestían uniforme táctico de la Agencia Estatal de Investigación ni portaban insignias de la corporación; “mantuvieron su rostro cubierto la mayor parte del tiempo, no portaban armas de fuego ni algún elemento que permitiera inferir que actuaban como parte de alguna agencia de seguridad nacional o extranjera. Al concluir el operativo, dos de estas personas murieron junto con Román Oseguera y uno de sus escoltas, en un accidente que ocurrió en un camino de terracería y con poca visibilidad.
“Fue en el momento del accidente cuando, al prestar auxilio a los afectados, uno de los escoltas refirió a la persona que asumió el auxilio y el resguardo de la escena que las personas eran estadunidenses y enlaces de la embajada de Estados Unidos.
“Hasta el momento no tenemos registro de que el director de la agencia estatal hubiera solicitado autorización o informado a sus superiores de que estas personas extranjeras lo acompañarían en el convoy”, puntualizó.
El revisionismo histórico de la ultraderecha española
Existe una descarada manipulación de la historia para reforzar un discurso nacionalista de odio contra la
izquierda, los migrantes y el islam. Foto
Existe una descarada manipulación de la historia para reforzar un discurso nacionalista de odio contra la izquierda, los migrantes y el islam. Foto Afp / archivo Foto autor
Pedro Salmerón Sanginés
28 de abril de 2026 00:01
Dos historiadores españoles a los que hace tiempo sigo en redes, Pablo Molejón y Julio Iglesas Doval, acaban de publicar un artículo científico con un largo, pero explícito título: “Antiacademicismo, nacionalismo y extrema derecha en la divulgación histórica española (2010- 2023): análisis bibliométrico y estudios de caso”. Exponen ahí con claridad la estrategia de la ultraderecha en las pasadas dos décadas, basada en la descarada manipulación de la historia para reforzar un discurso nacionalista de odio contra la izquierda, los migrantes y el islam y contra todo lo que no sea su “España una, grande, libre” (lema de la dictadura de Franco).
Termino de constatar (tras haber leído en el último par de años a gente como Carmen Iglesias, Elvira Roca Barea, Santiago Armesilla, Javier Rubio Donzé o el argentino Marcelo Gullo), que si los revisionistas mexicanos de derecha son unos farsantes y unos falsificadores, los españoles son peores, aunque también hay que decir que allá los historiadores serios empiezan a ocuparse del asunto, lo que en México no hemos hecho.
Esa derecha ultranacionalista ha hecho del invento de los reinos godos y la “reconquista” (sí, son inventos, tanto como lo es el “imperio mexica” y el “aztecocentrismo que nos agobia a nosotros), de la conquista de América y el imperio español de los Austria, sus grandes banderas de batalla. Para ello, tienen que mostrar como bárbaros, salvajes o caníbales al islam y a los amerindios, y descalificar con ofensiva violenta a los mexicas o a los libertadores de América, empezando por Bolívar (¡ah, claro!, y a los rojos o zurdos). “Con ello, intentan generar un sentimiento de nostalgia hacia esa versión manipulada del pasado, en la línea de aquello que Zygmunt Bauman llamó retrotopías.
Por otro lado, cuando se hace referencia a episodios del pasado sucio (guerra civil, dictadura...), el discurso cambia: no se trata de glorificarlos ni tampoco de rechazarlos, sino de relativizarlos, como hace buena parte de la extrema derecha europea, de eliminar sus partes más incómodas y venderlos como algo que hay (que)… reivindicar.”
El estudio cuantitativo (cuya metodología está perfectamente explicada) muestra que los divulgadores de derecha no son profesionales, no tienen ningún respeto por el método de los historiadores y suelen mentir con descaro o tergiversar sin rubor (que no nos lean Juan Miguel Zunzunegui, Macario Schettino, Catón, Reidezel Mendoza ni Julio Patán), legitimando “fraudes historiográficos”.
Su mecanismo es el mismo de los falsificadores de la historia de este lado del Atlántico que acabo de mencionar entre paréntesis: “El antiacademicismo y la desprofesionalización de la historia... Algunos de los autores lo reivindican abiertamente; por ejemplo, denunciando a las universidades públicas” como “centros de adoctrinamiento” de la “izquierda woke”, y a los profesionales de la historia de estar “subordinados a la visión negrolegendaria” (o en México, “oficial”). Por tanto, y lo mismo que hacen nuestros falsificadores, éstos tienen en su mano “la verdad” y así lo anuncian en sus portadas las editoriales comerciales que hacen negocio con ellos: “su relato es el verdadero y todas las pruebas que los investigadores profesionales puedan aportar para desmentirlo quedan automáticamente invalidadas por proceder de esa academia”.
Luego, los autores exhiben el nulo rigor metodológico de esos propagandistas, su carácter anticientífico y su presentismo. Esta oleada parece invencible tanto en España como en México. Los autores dicen que es habitual escuchar entre los profesionales a quienes denuncian a estos farsantes (la palabra es mía), sin embargo, más que de los historiadores, muchos de los cuales quisieran (quisiéramos) acceso a las editoriales comerciales (aunque hay que señalar que un historiador profesional no puede escribir un libro al año, si quiere ser serio, como presume un ingeniero Alberto Bravo (goo.su/ UUFKFO1) o peor aún, tres mamotretos en dos años como Marcelo Gullo).
Por tanto, buena parte de la responsabilidad “la tienen una industria editorial y mediática que favorece la difusión de productos con una falta manifiesta de calidad historiográfica y con un claro contenido político, habitualmente reaccionario. Sin obviar el carácter hermético de la academia española, algo que daría para cientos de estudios (lo mismo que en México, apunto yo), creemos poco acertado, en vista de los datos expuestos, reducir la responsabilidad de la mala calidad del grueso de la divulgación histórica a dicha hermeticidad…
Esta responsabilidad se aprecia, por ejemplo, cuando las editoriales deciden publicar a aficionados de derechas en lugar de contactar y dar promoción a historiadores profesionales interesados en difundir su trabajo entre un público más amplio”. Ante esto, “¿qué deben hacer los profesionales de la historia? Es la pregunta evidente, pero no nos toca responderla aquí.” El artículo, que no tiene desperdicio y que deberíamos replicar en México, se descarga aquí: https:// goo.su/e8SWbp
“Para el tango se necesitan dos”, plantea China sobre la relación comercial con EU
▲ Un equipo de funcionarios del gobierno chino en la conferencia de ayer con la prensa internacional.Foto Dora Villanueva
Dora Villanueva Enviada
Periódico La Jornada Martes 28 de abril de 2026, p. 16
Pekín. “Se necesitan dos para bailar tango”, zanjó el embajador Chen Xu, presidente del Comité de Operaciones Especiales de China para el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), al hablar sobre las relaciones de su nación con su “socio” comercial, Estados Unidos, y sobre cómo esto pueda impactar el encuentro de noviembre.
Chen subrayó que el trato entre ambos países mantiene estabilidad en general y procuran el diálogo en muchas áreas. Además, en opinión de Pekín, las dos partes pueden sostener un respeto mutuo, coexistencia pacífica y ganancias compartidas. “Se requiere de dos para bailar tango”, añadió.
“Lo que hace Estados Unidos contra China no siempre favorece el desarrollo sano y estable de las relaciones bilaterales. Por ejemplo, interviene en los asuntos internos, socava sus asuntos, aplica sanciones unilaterales, medidas coercitivas contra empresas de este país”, enfatizó Chen en conferencia de prensa.
Añadió que la dirección de China es muy clara, pero los dos países deben trabajar en conjunto sobre diversos asuntos, como el tema de la soberanía china sobre Taiwán. “Estados Unidos debe apegarse al principio de una sola China (...) y garantizar la cooperación con beneficios mutuos a largo plazo.”.
A mediados de noviembre, China será la sede de la 33 Reunión de Líderes Económicos del APEC, en Shenzhen, provincia de Guangdong. El tema de la reunión será “Construyendo una comunidad de Asia-Pacífico para la prosperidad común”, una respuesta contundente a la compleja situación global y de Asia-Pacífico actual.
De acuerdo con Chen, “este es el evento diplomático más importante de China este año y un hito en el proceso de cooperación y desarrollo de Asia-Pacífico”. En ese tenor, llamó a no conformarse con meros conceptos y planes sobre el papel.
Adelantó que, a lo largo del año, se celebrarán una serie de reuniones entre altos funcionarios y conferencias relacionadas, así como más de 300 encuentros y actividades, incluyendo 11 foros de intercambios ministeriales sobre comercio, finanzas, economía digital e inteligencia artificial, así como análisis y perspectivas para pequeñas y medianas empresas. Además, los principales resultados de la cooperación se presentarán durante la Semana de los Líderes en noviembre.

